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Full text of "Crónica de Córdoba"

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G^ÓNIGA 





CÓRDOBA 



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POR 

IGIVAOIO OAX^ZÓIV 



TOMO TERCERO 

CON FACSÍMILES AL FINAL DE CADA CAPITULO D£ LAS FIRMAS 
DR LOS PRINCIPALES HOMBRES QUE EN ÉL FIGURAN 




CÓRDOBA 
Alf(»D80 Aveta, editor — • Típ. La Minerva^ Colon 2, 4 y tí. 

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ES PROPIEDAD DEL AUTOR 



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ORDENANZA MUNICIPAL núm. 617 



La Municipalidad de Córdoba^ reunida en Concejo, 

ORDENA : 

Art. 1* — Autorizase al Depiirtamento Ejecutivo para subscri- 
birse á trescientos ejemplares del primer tomo de la «Cró- 
nica de Córdoba» escrita por el secretario del H. Concejo 
Deliberante, señor Ignacio Garzón. 

Art. 2> — El gasto autorizado por el artículo anterior, se hará do 
rentas generales, imputándose á la presente ordenanza. 

Art. 3* — Comuniqúese. 

Sala de sesiones, junio 7 de 1898 

José Echbnique 
P. A. — W. Herrera 

Oficial auxiliar 



Córdoba, junio 8 de 1898 
Cúmplase, comuniqúese, publiquese y dése al R. M. 

E. Bancálari 

F. J. Molina 

Secretario 



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LEY DE 2 DE SETIE^IBRE DE 1898 



El Senado y Cámara de Diputados de la Provincia, reunidos en 
Asamblea General, sanctonan con fuerza de 

Ley: 

Art. 1* — Acuérdase al señor Ignacio GtirzÓD la suma de seis mil 
peaos DacionaleSi á fin de ayudar los gastos de impresión 
de su obra titulada cCrónica de Córdobai. 

Art. 2.° — La suma & que se refiere el articulo anterior, el P. E. 
la abonará en la siguiente forma: tres mil pesos, á la pro- 
mulgación de la presente ley, y tres mil pesos una vez 
publicado el segundo lomo. 

Art. 3.' — Terminada la obra, el señor Garzón deberá remitir gra- 
tuitamente un ejemplar á cada una de las reparticiones de 
la provincia. 

Art. 4.0 — El gasto que origine la ejecución de la presente ley se 
hará de rentas generales, imputándose á la misma. 

Art. 5.' — Comuniqúese al P. E. 

Dada en la sala de sesiones de la Asamblea Legislativa de la 

Provincia, en Córdoba, á veintinueve de agosto de mil ochocientos 

noventa y ocho. 

J. V. DE Olmos — José S. Allende 
Santiago Rius J. 8. Figueroa 

Secretario del Senado S. de la C. de DD. 



Departamento de Gobierno— Córdoba, setiembre 2 de 1898. 

Téngase por ley de la provincia, cúmplase, comuniqúese, pu< 
bliquese y dése al R. O. 

Del Campillo 
Pedro Vázquez de Novoa 



■^ 



ORDENANZA MUNICIPAL núm. 803 



Tm Municipalidad de Córdoba^ reunida en Concejo^ 

ORDENA : 

Art. P — Autorízase al señor Presidente del H. C. Deliberante 
para adquirir, directamente do su autor, cincuenta ejem- 
plares del segundo tomo de la «Crónica do Córdoba». 

Arr.. 2." — El gasto quo domando la ejecución de esta ordenanza 
so imputará á los items 8 y 9 del inciso 2® del presu- 
puesto vigente. 

Art. 3.® — Comuniqúese. 

Sala d« sesiones, octubre 11 do 1901. 

P. Martínez Caballrro 

P. A. — ir. Herrera 

Oñc'nl auxiliar 



Córdoba, octubre 12 do 1901. 

Cúmplase, comuniqúese, ]»ubliqucso y dóso al R. M. 

G. DEL Barco 
D, B, López 

Secretario 



LEY NUMERO 1612 



El Senadi) y Cámara de Diputados de la Provincia, reunidos en 
Asamblea Genetalj sancionan con fuerza de 

Ley: 

Art. 1 .• — Acuérdase al señor Ignacio Garzón la suma de tres mil 
pesos nacionales para la impresión del tercer tomo de su 
obra titulada «Crónica do Córdoba». 

Art. 2.^ — La suma á que se refiere el artículo anterior, el Poder 
Ejecutivo la al)onará en la siguiente forma: mil quinien- 
tos pesos (1.5(.K)) á la promulgación de la presente loy, y 
mil quinientos pesos (1 5()0) una vez publicado el tomo. 

Art. 3/' — Acuérdase^ además, al señor Ignacio Garzón, la suma 
de tres mil pesos (3.(XX); moneda nacional, como estímulo 
por su trabajo «Crónica de Córdoba»; suma que se le en- 
tregará una vez puolicado y repartido el tercer tomo, 
como lo establece la presente ley. 

Arl. 4.° — El gasto que origino la ejecución de la presente se hará 
de eventuales, imputándose á la misma. 

Art. b/' — Comuniqúese al P. Ejecutivo. 

Dada en la sala de sesiones de la Asamblea Legislativa de 

la Provincia, en Córdoba, á veinticinco días del mes de agosto del 

año mil novecientos dos 

N. M. BeRROTARÁK — GOI^ZALO FlGUEROA 

Santiago Rius I. S. Figueroa 

Secretario del Senado SecreUirio de U C. de DD. 



Departamento de Gobierno — Córdoba, agosto 21 de 1902. 

Téngase por ley de la Provincia, cúmplase, comuniqúese, 

publíquese y dése al R. O. 

J. M. Alvarez 

J. V, de Olmos 



V 



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CAPITULO XXVII 

Gobierno de doi\ Manuel López 

1836 -1840 

Introducción que conviene á éste y los posteriores capítulos. - 
Nombramitnfo y recepción del gobernador en propiedad.-^ 
Primeros artos de fy^pez. — Dnlogación en el ministro Gm- 
zálfz. — Escuelas. — División entre los federales; conspiración 
de algunos y da^ron fian zas ridiculas del (iohernador, — Ue- 
chazos consecutivos de los nombramientos hechos por él Cabildo 
de vicarios capitulares, — Intromisión en otros asuntos ecle- 
siásticos, — Facultades extraordinarias, — Medidas adminis - 
tratií>as. — Empréstitos. Invasión de indios. — Fundación de 
fuertes, — Renuncia del ministro González. — Guerra con Santa 
Cruz, y auxilios de Córdoba á líeredia, - Amistad de Rozas 
con López, — Relaciones de éste con Aldao, — El ministro doc- 
tor Atatiasio Vélez, Su actuación. — Revolución de don Pedro 
Nolásco Rodrig7ícz, Es vencido y ejecutado, — Restableeimicnto 
de la Compañía de Jesús, — Afedidas diversas de administra- 
ción, — El año nefasto. — Comisión de Rozas á Ixi Madrid y 
paso de éste por Córdoba. — Pronunciamiento ds las provincias 
del Norte contra Rozas^ é invitación de las mismas al golnerno 
de Córdoba. Contestación negativa de éste. — Nuevo emprés- 
tito,— Mensaje del Gobernador á la Legislatura al terminar 
su mandato, — Reelección de Tjjpez. exposición del diputado 
doctor Fermín Manrique. 



Al abrir el libro del erudito doctor Ernesto 
Quesada titulado "La Época de Rosas", encontra- 
mos este pensamiento del historiador Paz Soldán, 



í 



— 17 -- 

necedad condenaría á sus antepasados, pues su dis- 
gusto, sin el poder de hacer no existir lo existente, 
probaría sólo mancomunidad de sentimientos mo- 
rales con los demás hombres y averaión á los he- 
chos cuj'a naiTación los incomodara. 

El general Alvear ha sido juzgado duramente, 
como gobernante, por un historiador ilustre, y sus 
hijos siempre fueron con éste respetuosos y consi- 
derados. 

Adelantamos en la labor con conciencia y do- 
cisión: si en el camino encontramos abrojos los 
daspreciaremos, pues ellos, insignificantes para de- 
tenemos, quedarán ahí inmóviles, infecundos y tor- 
pes como la mano del imbécil. 



El 27 de marzo so instaló la Legislatura de 
183G, nombrando el 30 gobernador en propiedad á 
don Manuel López, quien regresó de su viajo á la 
frontera del Sud el 19 de junio. El 25 de esto 
mes se recibió del gobierno, y dispuso que conti- 
nuara González de ministro general. 

Dijimos que López empezó á figurar en tiem- 
pos del doctor Castro, que lo hizo juez do 3° Abajo. 

El general Bustos lo llevó á la comandancia 
del departamento, y desempeúaba este puesto cuan- 
do Rozas, á la caída de los Reinafés, lo hizo can- 
didato á la gobernación de la provincia. 

Hombro de campo, era natural que se preocu- 
para con preferencia de los intereses rurales. Y así 
sucedió. 

Pidió y obtuvo autorización do la Legislatura 



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CAPITULO XXVII 

Gobierno de doi\ Manuel López 

1836 -1840 

Introducción que conviene á éste y los posteriores capítulos. - 
Nombramitnfx) y recepción del gobernador en propiedad.-^ 
Primeros actos d*i h'tpez. — Dnlogación en el ministro Gm^ 
zdipc. — Escuelas, — División entre los federales; conspiración 
de algunos y desconfianzas ridiculas del (rol)ernador, — Re- 
chazos consecutivos de los nombramientos hechos por el Cabildo 
de vicarios cajjitulares, — Intromisión en otros asuntos ecle-- 
siásticos, — Facultades extraordinarias, — Medidas adminis - 
trativas. — Empréstit/)s. Invasión de indios. — Fundación de 
fuertes, — Renuncia del ministro González. — Guerra con Santa 
Cruz, y auxilios de Córdoba á líeredia, - Amistad de Rozas 
con Tjipez. — Relaciones de éste con Aldao, — El ministro doc- 
tor Atafiasio Vélez, Su actuación. — Revolución de don Pedro 
Noldsco Rodrig7icz, Es vencido y ejecutado, — Restableeimiento 
de la Compuiila de Jesús, — Medidas diversas de administra- 
ción, — El a fío nefasto.— Comisión de Rozas d Jai Madrid y 
jiaso de éste por Córdoba. — Pronunciamiento ds las provincias 
del Norte contra Rozas j é invitación de las mismas al golnerno 
de Córdoba. Contestación negativa de éste. — Nuevo emprés- 
tito. ^Mensaje del Gobernador d la Legislatura al terminar 
su mandato, — Reelección de Tjjpez. Ex}>osición del diputado 
doctor Fermín Manrique. 



Al abrir el libro del erudito doctor Ernesto 
Quesada titulado '^Líi Época de Rosas", encontra- 
mos este pensamiento del historiador Paz Soldán, 



— 20 — 

Córdoba buon calzado, buena ropa, y so tojían en 
los departamentos del Norte géneros de lana, y de 
algodón, de los cuales se hacían ponchos, jergones, 
frazadas, alfombras, pantalones, chaquetones, man- 
teles, camisas, calzoncillos, medias, &*. 

Estuvo pocos días al frente del gobierno (del 
20 de julio al 3 de agosto) don Calixto González, 

4CCAPÍTUL0 !.«). 
4( Introducción ErJvnn}eray» 

«Los artículos que sogún el nraocel de Aduana dado á 80 
de Octubre de 1830, que ha regido liasta la lecha, pagarán en 
lo sucesivo por el orden siguiente:» 

Artículo 1.0 — Los que pagaban el 16 p. ^/** sólo pagarán 
ol 8, á excepción de las sodas ó hilos, que pagarán el <í p. o/";» 

2.^ — La azúcar y yerba pagarán el derecho que hasta aquí/ 
mas desde el día l.o de Enero de 1.837 pagarán solamente el ocho 
con arreglo al artículo 1°.> 

4(3^ — Los que pagaban el 25 por ciento, pagarán lo mismo » 

€4° — Los que el 40 por ciento, lo mismo.» 

5^. — Todo instrumento de labranza, de artes ó minería, como 
igualmente toda clase de clavazón pagarán el sois por ciento, á 
excepción de las máquinas y azogues, que son libres de todo 
derecho.» 

160. — Los artículos que estaban al diez por ciento, sólo 
pagarán el seis por ciento.» 

<7o, — Toda ropa hecha, zapatos, botas, sillas de montar, &a, 

toda piel curtida, se prohibe absolutamente introducir.^ 

«8®. — Todo mueble de casa, armas de chispa y blancas, 

con inclusión de cuchillos, pagarán el diez y seis por ciento.> 

9^ — Pólvoras, municiones de toda clase, porcelanas, losas y 
cristales de todas calidades el doce por ciento. 

«10. — La ferretería, como ser cerraduras, alcayatas, pasa- 
dores, el veinticinco por ciento.» 

«11. — El fierro pagará ol diez por ciento.» 

(Este derecho se redujo al 6, por decreto de fecha 5 de no- 
viembre 1830). 



— 21 — 

por liaberse retirado d objetos espirituales (á ejer- 
cicios) el señor López. 

El 17 de noviembre resolvió el (lobernador que 
se construyese un templo dedicado al Patrocinio 

^CAPÍTULO 2.'> 

t Introducción de los pueblos de la Jiepública^ 

«Art. 1*. — IjOS tabacos, do caalquior clíiso que soan, paga- 
rán el doce por ciento.» 

f2.*> — Lo» aguardientes, que tenían seis pesos por cnrgn, 

pagarán cuatro.» 

tB**. — Los vinos, que tenían dos pesos, pagarán doce reales.» 

4*. — Todo efecto y frutos be las Provincias de la Repú- 
blica, que no ostón comprendidos en los artículos precedentes, 
pagarán el seis por ciento. > 

€5**. — El reglamento de aduana dado el 30, y los demás 
decretos que han regido hasta la fochn, quo no estén derogados; 
por el presente, quedan vigentes y en toda su fuerza y valor.» 

4{CAPÍTÜI.0 3^.» 

4iPe7ia8 de los contraventores}^ 

Artículo 1°.— Los que introduzcan clandestinamente efectot*. 
en poca ó mucha cantidad, de cualquier procedencia que sean, 
sin previa manifestación de ellos al jefe de aduana, serán comi- 
badoB en el todo, sin que obste para esto ser la primera voz » 

t2*. — Todos los coches serán mandados registrar con la 
misma escrupulosidad que se registrarán los cargamentos.» 

«3o.— Se dará principio al registro ordenado en el articulo 
anterior^ después do pasados diez y seis días de la publicación 
del presente.» 

4''. — Publíquose por bando, comuniqúese á quienes corres- 
ponde y dése al Hegistro Oficial.» 

^Fecho en Córdoba á 20 de Stbre. de 1830.» 

Manuel López. 

Calixto J/'. González, 
M. G. 



— 22 — 

ilcl. Sr. S(ni Jos/'y en la plaza ubicada á dos cua- 
dras del Tajamar (frente al actual colegio de Santo 
Tomás) rumbo al Ponienfe^ y nombró una comi- 
sión para que recolectara limosnas. El templo no 
se hizo, sirviendo el sitio para ejecuciones de los 
degolladores del año 40, como se verá á su tiempo. 

La escuela do Santa liosa estaba clausurada, 
y aunque el año escolar debía empezar en febrero, 
mandó entregarse al preceptor que había de rea- 
brirla, don «Toso Domingo Alsina, los útiles nece- 
sarios. En este año sólo cuatro escuelas fiscales 
funcionaron en la provincia: una en la capital, 
otra en Tulumba, la tercera en la villa del Rosario 
y la cuarta en Alta (íracia. 

La de la capital so llamaba "í^scuola do la 
Patria '. instaba dirigida por el maestro don Pedro 
Alarcón y anexa al colegio de Monsorrat. Au- 
mentó en 183(5 considorablemojite el número de sus 
alumnos, á consecuencia do la clausura de la de 
Santo IJomingo por fallecimiento en el año ante- 
rior del P. Fr. Manuel Silva <]uo la regenteaba. 
La escuela de Santo Domingo era gratuita, como 
la de los padres franciscanos, castcando el convento 
el mobiliario y útiles do enseñanza: permaneció co- 
rrada algún tiempo, reabriéndose bajo la dirección 
del P. Fr. Pedro José Mayorga. En San Francisco 
jamás faltó escuela, desde la fundación del convento 
hasta hoy. 



La expatriación de los unitarios y de los alle- 
gados de lloinafé hacían fácil un gobiojno mode- 



— 2gí — 

rado y reparador. Las revoluciones del 39 y 40 
fueron obra de los mismos que rodeaban al señor 
López. No existían en 1837 unitarios en el país. 
Les que tomaron parte en el movimiento de Rivera 
en Ja Banda Oriental recibieron el anatema do Ro- 
zas que por decreto de 1^ de agosto de 1836 los 
declaró excluidos para siempre de poder venir á 
esta ti.erra. Permanecieron algunos en Antofagasta 
en 1836, tolerados por Santa Cruz; dando esto pre- 
texto para que Rozas rechazara á su enviado el 
general Mariano Armaza y después le declarase la 
guerra. 

Como sucedió cuando la elevación de Reinafé, 
no todos los federales se contentaron con el nom- 
bramiento de López. 

En los primeros meses de 1837 se descubrió 
una conspiración en que era cómplice principal don 
licnito Otero. Fué este señor apresado en la Rioja 
y remitido á Córdoba, pero como era federal uelo, 
se le puso luego en libertad bajo fianza do dos mil 
pesos, arreglándose las cosas al gusto de todos los 
camaradas. 

Sin embargo, estas manifestaciones de antipa- 
tía pei'sonal inquietaban á López, volviéndolo des- 
confiado hasta el ridículo. 

En febrero desaprobó la elección del licenciado 
don Gaspar Martierena (tan federal como él) de 
vicario capitular por dos meses, hecha por el Ca- 
bildo Eclesiástico. Éste nombró entonces al doctor 
José Domingo Allende, que tué aceptado; pero en 
abril, vencidos los dos meses^ eligió al doctor Die- 
go Zavaleta, dciin do Tíñenos Aires, y fué rocha- 



\ 



— 24 — 

zadi), por canstarlo, decía López, que el dedo no 
acedtaría. Rechazó eucesivamonte á los elegidos 
doctor Bernardiuo iliilán, licenciado Fernando Bul- 
ncs, maestro Juan José Espinosa y maestro Ilde- 
fonso Marín. Aceptó por fin al doctor José Gabriel 
Vázquez; pero tres días después decía al Cabildo: 
"Por graves consideraciones (jue han ocurrido al 
Gobierno, proceda á nombrar un Alicario Capitular 
¿n/eriíWj po?* rl lérmino de seis meses, en la in- 
teligencia de que antes del vencimiento del enun- 
ciado término, el Gobierno cuidará de insinuar al 
mismo Venerable Deán y Cabildo la oportunidad 
de proceder á la elección de un Vicario Capitular 
perpetuo'^ En virtud de esta nota, se nombró en 
reemplazo de Vázquez, al doctor Eduardo Ramirez 
de Arellano, y fué rechazado. Nombrado en se- 
guida el doctor Mariano López Cobo, fué aceptado. 
Al terminar los seis meses, el Gobernador insinuó la 
conveniencia de que continuara el vicariato del doc- 
tor López Cobo, y el Cabildo resolvió de conformidad. 
A poco de recibirse do su puesto dirigió López 
Cobo un oficio al Gobernador manifestándole que 
el cura de Santa Rosa don Silvestre Coballos le 
decía, que "ocho personas do las primeras de ese 
pueblito hacía muchos años que estaban sin cumplir 
con el precepto anual de Ntra* Madre la Iglesia, 
ostentando su impiedad é irreligión, y que otras se 
hallaban hasta la fecha sin velarse ni querer abso- 
lutamente cumplir con este deber tan sagrado''. El 
Vicario pedía al gobierno tomara ''las medidas más 
eficaces á efecto de que las citadas personas entren 
en sus deberes, intei'poniendo su supremo podci-, 



I 



— 25 — 

oooperación y auxilios hacia ol cxprof^ado Cura, 
hasta llevar á cabo las preciosas miras que animan 
á este digno y zeloso sacerdote''. 

El Gobernador negó su intervención, diciendo: 
que "todos los actos buenos, y principalmente aque- 
llos que versan sobre sacramentos, deben referirse 
á Dios Ntro. Sr , desde que ellos importan una sa- 
tisfacción que la criatura debe ofrecer á su Crea- 
dor''; que "la violencia y la fuerza no serían sino 
unos medios para cometer sacrilegios y profanacio- 
nes, unos medios para manchar el decoro y dignidad 
de los santos sacramentos, medios infructíferos, inúti- 
les y contrarios á la mejor vía, que as la persuación". 

Los doctores José Antonio Sánchez ó Hipólito 
Ramallo habían sido separados de su silla en el 
coro de la catedral por afectos á Reinafó. El Vi- 
cario quiso reemplazar con ellos á los curas 
rectoren interinos don Domingo González y don 
Francisco Javier Ibarra, encontrando en el Gober- 
nador una tenaz resistencia. Decía á éste aquél 
que uno de los curas no podía desempeñar su mi- 
nisterio por enfermedad habitual, habiendo pedido 
con instancias que se le relevara, y que el otro era 
notoriamente inepto ó inhábil por disposiciones ca- 
nónicas terminantes. (-) El señor López Cobo no 



(2) He aquí el texto del oficio: 

Del Prov.80 y Gobor ;Vivíi la Federación! 

del Obispdo 

Córdoba Novro ::'9 de 1837 Año 28 do 
la Libertad 22 de la Independencia y 
8 de la Confcder.n Argentina. 

Al Exmo Sor Govor y Giipn Gral déla Prova. 

El Provor y Govor dol Obispado qe subscribe tiene la con- 
4 



— 26 — 

tonia otros sacerdotes qno pudieran por entonces 
ocupar osos destinos, 

Con estas desconfianzas, producidas por la ac- 
titud hostil subrepticia de los mismos fedéralas, el 
gobernador López marcliaba al tanteo para no caer, 
y con razón, pues á poco andar dio con su i)ropio 
ministro, que también conspiraba en las tinieblas. 

Fuera de la capital tenía á la vez enemigos 
entre sus empleados. Reemplazó al comandante de 
la frontera del Sud con don Juan Pablo Sosa, y 
al de la frontera del Chaco con don José Ramón 

LlKlUO. 

fianza do olobar á hi suprema consideración de V. E. á quitjn se 
diriíce, el estado de (grandes conflictos, y ansiedades de su con- 
ciencia en que se halla en la actualidad, más que nunca, ul 
echar la vista sobre la imporiasa nejosidad de proveer Curas- 
Rectores Interinos del Sagrario de esta Sta iglesia catedral, á 
virtud de la habitual enfermedad, necesitada de repararse con 
tiempo, del Prevendado D. Domingo González, y con instancias 
repetidas lo ha suplicado, le relevo de esta pensión gravísima, 
que no puede ya sobrellevar, sin próximos peligros do perder 
su salud para siempre, y de la notoria ineptitud del otro cura 
D. Franco Xavr. Ibarra entre otros gravisimos impedimentosí, que 
concurren en su persona, para que pueda continuar por más 
tiempo en este servicio accidental y provisorio de curan de almas, 
según la terminante disposición de los Sagrados Cañones, y 
disposiciones conciliares; a cerca de cuyos particulares so reserva 
el Provisor tomar, como corresponda en justicia, las providencias 
convcnient.s, pues hay ya una censura publica para su continua- 
ción. 

En este caso Seftor, de circunetancias tan apuradas, que 
llaman toda la atención do mis cuidados y desvelo» por el m<)- 
jor servicio do la Iglesia y espiritual de los Fieles, que merecen 
su protección y amparo, no encuentra el Provor. otros Eclesiás- 
ticos entre clérigos Seculares, y Regulares, en quiones poder 
substituir el ejercicio de aquel ministerio pastoral, «con buon 



i; 



— 27 — 

Hizo vigilar á don Juan Galo Leguizamón 
durante su permanencia en Córdoba, y cuando pa- 
só a Buenos Aires le escribió á Rozas que aquí se 
había proferido con palabras denifjrantcs á los 
Exmos, Gobiernos de Salla y Jujuj/* Por supuesto 
que allí Rozas lo hacía espiar con la policía, se- 
gún su contestación. 

Acerca de la prov^isión del obispado consultó 
al Gobernador de Santa Fe, que le respondió: '^Yo 
no conozco los señores que á su juicio son más 
idóneos: sólo debo decirle que V. obre con la pru- 
dencia y cirscunspección que corresponde á este 
asunto, bástanle grave y delicado^\ 



succeso; que los Doctores D. Joso Anto. Sánchez, y D. HypoHto 
Ramallo, sacerdotes de mucho mérito publico, y notorios por sus 
servicios á la Iglecia, y conocidas aptitudes por sns luces, y arre- 
glo de vida por su couducta moral y cristiana. 

Pudiera servir de algiin obstáculo a su colocación provisoria, 
tal qual intervención en accidentes políticos desagradables, que 
pusieron al Gobierno en la necesidad de darles por desertores 
del sistema de federación que profesaban, mas Señor, parece que 
estas culpas de opinión en materias de aquella clase están bien 
castigadas con la pérdida de sus sillas en el coro de esta Iglesia, 
y con las continuas aflicciones do su espíritu, entre otras hu- 
millaciones que les habrá hecho sufrir con paciencia la pena ¿o 
sus descuidos, que no puede ser interminable. 

Ya ve y. E. que el destino á que se les propone, es mu- 
cho menos sin comparación que el do dignidades que servian en 
el coro de esta Iglecia. El Provor está, seguro por su parte, de que 
BUS acciones privadas no darán lugar en el zeloso ánimo de V. E. 
por la tranquilidad publica, régimen de administración, en el 
sistema federal que profesan todos los Pueblos de la Repubbica, 
á qe 8. E. vuelva á fixar la mira sobre sus personas. Sabe tam- 
bién S. E. qe el Ultre Restaurador de las Leyes, el Exmo. Sor. 
Besas, Govemadr de Buons Ayrs, no haco novedad en que Ecle- 



— 28 — 

¡Vaya si lo ora! So hahían rochazado ocho vi- 
carios, ¿y no había do inadurarso la olocción del 
obispo? El punto ora tan (jijare ¡/ delicafloj que 
no se resolvió hasta después do dictada la oonsti- 
titución nacional vigente. 

En la Universidad estaba al frente do la clase 
de latín don Francisco Joaquín Nícklison, que no 
agradaba al Gobernador, y fué destituido, nom- 
brándose en su'reemplazo al doctor Fermín Manrique. 

Pidió el señor López facultades extraordina- 
rias á la Legislatura, por un año, el 17 de marzo, 
por considerar en peligro ol orden público, y le 
fueron concedidas el 7 de junio. El l'í las consi- 
deró innecesarias y las devolvió á la Sala, morti- 
ficado quizá por el retardo de ésta en expedirse; 
sin embargo, volvieron á concedérselas antes do ter- 
minar el año, y las aceptó. 

siasticos beneméritos de otro sistoma pclitioo ou oposición do 
aquel, 80 mantengan en sus sillas de Dignidad de aquella íglo- 
cia, como un Dean Zavaleta, y otros varios curas que so hallan 
destinados al servicio do los curatos. 

Asi pues, el Provor. espora quo V. E. tendrá la justa y 
equitativa consideración do condescender por su j)arttí lo más 
breve posible en la colocación interina en los dos curatos Recto- 
rales del Sagrario do esta Iglocia por las razónos arriba expues- 
tas de los referidos Doctores Sánchez, y Ramallo, contando desde 
luego con que á V. E. lo quedará la dulce satisfacción de haber 
hecho con su adhesión un sorvicio al publico, y á la Iglocia á 
cuyas urgentes necesidades no puedo subvenirse de otro modo, y 
que tanto necesita de la alta protección de la Suprema Autoridad 
do V. E., y al Provor. la eterna gratitud y rocouocimto, con que 
tiene el honor do saludarle 

Dios guo á V. E. m. a. 

Jjov, }faro. Ij1)¡)fz Coboe 



— 29 — 

No obstante su proocupación por descubrir y 
vencer enemigos encubiertos, tomó algunas medi- 
das de orden adíninistrativo. Derogó el decreto de 
1836 que prohibía la extracción do ganado vacuno, 
permitiéndola previo pago de un derecho de dos y 
cuatro reales; jubiló al oficial 1*^ de la secretaría, 
don Dionisio Centeno, por su mala saluda reem- 
plazándolo con don Pedro Salazar; creó una escuela 
en la Esquina de Ballesteros, nombrando preceptor 
á don Ramón Forreira; dividió la ciudad en cuatro 
secciones, á fin de mejorar la aduiiníst ración de 
la, justicia, de paz^ estando cada una de ellas á 
cargo de un juez (|ue sería nombrado á propuesta 
en terna del jeto de policía. f]stos jueces debían 
entender en demandas que no excedieran de 60 
pesos, en juicio verbal, siendo sus sentencias, cuan- 
do la cantidad no bajara de 25 pesos, apelables 
ante los juzgados ordinarios. Tenían también atri- 
bución para aprehender nialhechores y jugadores. 
Cada sección se subdividía en dos cuarteles, con 
su teniente juez respectivo, nombrado por el jefe 
de policía á propuesta en terna de los jueces de 
paz : estos tenientes jueces podían entender en de- 
mandas hasta por 8" pesos, cuyas sentencias eran 
apelables ante los jueces de sección; y desempeña- 
ban, además, funciones de comisario de policía, de- 
bieiulo carfjar sable. Ucear penacho blanco en el 
sombrero sobre el lado izquierdo, con una rosa, de 
cinta colorada al pie del penacho. Los jueces de 
paz llevariayí bastón con borla. 

Para la decisión en litigio sobre derechos de 
tierras, se creó un tribunal compuesto de los agri- 



— 30 — 

mensores licenciado don RanuSn Roldan v don Ma- 
riano Benitx) do Za valía, agrogándoselo luego al 
doctor Enrique Rodríguez. Del fallo do osto tri- 
bunal podía apelarse ante ol ílobernador, siempre 
que la cosa cuestionada excediese del valor de 300 
pesos. 

El juez consular, ó de comercio, era elegido 
por un año por los comerciantes, presidiendo la 
elección uno de los al(;uldes ordinarios. 

Se exigió al presidente del Hospital Betleniita 
y al rector del Colegio de Monserrat, que rindieran 
cuenta "prolija y general de todos los fondos, bie- 
nes raíces, capitales 3^^ demás intereses pertenecien- 
tes á los establecimientos''; y esas cuentas pagaron 
al dictamen del procurador de ciudad doctor Agus- 
tín de la Vega, que no sabemos si se expidió. 

Por iniciativa del protomodico doctor' (Jordon 
se estableció una casa con el título de Dtfipe/isarto 
para la administración de la vacuna. 

El 13 de febrero había el gobierno celebrado 
un contrato odioso do monopolio con los señores 
Mariano Vicente González, Félix Peña é Hilarión 
Funes, previa licitación, sobre estanco de azúcares 
y yerba. Ija grita fué tan universal, que aun cuan- 
do la arbitrariedad nada respetaba en aquella época, 
el gobierno tuvo que retroceder y rescindir el con- 
trato el 15 do noviembre del mismo año de 1837, 
declarando libro el comercio de los artículos del 
privilegio. Este desagravio al pueblo demuestra en 
sí lo poderoso de la protesta, pues poco antes, des- 
precifindoso censuras y protestas, se había dictado un 
decreto obligando á usar pedazos de trapo coló- 






^ 31 — 

rado como distintivo federal. (^) Llegó á tal grado 
el fervor del gobierno por el culto del cin/il/o, que 
habiendo un individuo llamado Carmen FuenteSj 
preso en la cárcel por robo, arrojádolo al suelo con 
palabras de desprecio, dirigió oficio al juez de la 
causa diciéndole, que esperaba que ^conduciéndose 
con el zclo (¡ICC corresponde al I amaño del delito^ 
procederá en el acto de recibir ésle, para cuyo 
efecto se habilita el dia^ á levantar el sumario 
correspondiente^ con la actividad^ viveza y pers- 
picacia que acostumbra''. Es posible que este hom- 
bre purgaia su delito en las obras publicas: era 
de práctica que con este destino pusieran los alcal- 
des ordinarios los presos á disposición del subins- 
pector de policía, sin perjuicio de adelantarles 
las causas hasta su conclusión. 

Autorizado el gobierno por sanción legislativa 
de 15 do marzo para mensurar y vender terrenos 
de las comunidades indígenas de Quilino, San An- 
tonio, Nonzacate, San Marcos, Pichana, Cosquín 
y La Toma, comisionó al agrimensor don Ramón 
Roldan para que procediera á la mensura, deslinde, 



(3) Euo decreto, fecha 12 de abril, decía: «Todo estante y 
habitante en el territorio de la Provincia, sin excepción de clase 
ni sexo, que cabalgare, deberá llevar en la cabalgadura testera 
y colera punzó. — A los infractores se les aplicará por primera 
vez diez pe^jos de multa, si tuvieren responsabilidad, y en caso 
contrario ocho días de servicio en las obra.s públicas; y por la 
segunda, á los primeros el Gobierno se reserva la aplicación de 
la pona, y los segundos sufrirán la de diez y seis días de servi- 
cio en las obras públicas.» 



iV> 

ainojonamionto y tasación. (*) La loy amparaba en 
la posesión "á Jos legítimos poseedores, profiriendo 
asimismo á los que posoyorou sin justo título, en 
la compra, por el tanto, en virtud de la posesión''. 
Estando anunciada una gran invasión de arau- 
canos y ranqueles, para auxiliar las guarniciones 
del Sud, solicitó el (robernador recursos A la Le- 
gislatura. Esta votó un empréstito forzcjso en el 
mes de julio, do 17.000 posos: la ley tuó vetada 
porque no arbitraba fondor prrina nenies para la 
defensa // seguridad de las fronteras. FA comer- 



(4) Se le dio ostns instrnccionos: 

el» — Levantará un plano que miinitiesto con claridad el ter- 
reno con 8118 llanuras, montos, aguadas permanentes, 3' acequias 
si las liubiora: convendrá para claridad haga por medio de notas, 
que deberán ser colocadas donde corresponda, lus explicaciones 
que crea oportunas — 2'\ A cada pueblo, á más del terreno que 
debo dejar donde tienen sus habitaciones los indios, los dejará 
también un terreno suficiente para el pastaje do éstos, debiendo 
ser ésto cuando más una logua, el cual so considerará por do pastos 
comunes, tan solamonto para ellos — I)*. Les deslindará también el 
terreno que á cada uno pueda caberle, sin perjudicar á los demás, 
en el propio punto dondo tengan sus respectivas habitaciones, y 
de modo que en él queden comprendidas las fincas que cada uno 
tuviese, á fin de que no sean perjurlicados en lo menor — 4'^ Les 
dará también la porción do agua que considero necesaria para el 
riego de sus fincas y labranzas, cuyo uso so ordenará después 
para cortar Ip.s disonciones que })udieran entre ellos nacer respecto 
del agua — 5». Si al evacuarse el deslindo del terreno se tocase en 
algún otro que también perteneciese al Estado, procederá inme- 
diatamente á dar cuenta á este Gobierno, sin perjuicio do conti- 
nuar sus operaciones — 0=^. Si algún poseodor so interesase on 
comprar el todo ó parto del terreno que por la prodicha mensura 
duba venderse á beneficio del Estado, deberá dar cuont;i, pues 
que por el tanto debe verificarse: lo misno se ]»reviono respecto 
de los colindantes.i 



— 33 — 

cío, ospontánGamonto, pai-a salvar las dificultades 
del momento dio aquella suma, nombrando él mis- 
mo, á indicación del gobierno, una comisión que 
se encargó de invertirla. ('') 

El 6 de octubre invadieron los indios á Río 
Cuarto, en número considerable, y el regimiento 
'^Húsares de la Guardia'' compuesto do 348 plazas 
los rechazó después de sangrientos combatos en que 
perecieron un jefe, cuatro oficiales y muchos sol- 
dados. Entre muertos y heridos se contaron dos 
torceras partes del regimiento. La matanza de in- 
dios fué enorme, pero no bastó á suprimir las in- 
vasiones. En previsión de un nuevo ataque se 
reforzó la línea con milicias; de manera que cuando 
los salvajes asaltaron en diciembre á San Luis, pu- 
dieron ir en defensa de aquella frontera fuerzas do 
la de Córdoba, En el Paso de los Césares encon- 
traron los flúniares A los indios, que regresaban á 
sus tolderías con un buen botín. Los atacaron, y 
mataron 26 de ellos, quitándoles 500 cabezas de 
ganado mayor y más de 2.000 ovejas, que fueron 
devueltas á sus dueños. Desde el mes de octubre 
se hallaba en Río Cuarto el doctor Sabino O' Do- 
neU, mandado allí con medicamentos por el pro- 
tomódico doctor Gordon para la curación de los 
heridos. 

El regimiento de línea "Húsares de la Guardia'' 
fué remontado á 600 plazas, por enganchados y por 



(5) En noviembre se autorizó por la Sala otro empréstito 
do 8.000 pesos, amortizable con los doreclios rio aduana que cor- 
respondiera pagar en lo sucesivo á los prestamistas. 



e 



— 34 — 

condenados por la justicia: so gastaban on v\ men- 
sualmcnto l.GOO posos, sin contar el racionainioníx> 
diario, quo so hacía como so ha dicho ya. 

Por esto tiempo so construyeron los fuertes de 
Santa Catalina, San Fernando, Jagüeyes, Sampa- 
cho y Achiras. 

Desde el íU de octubre, día en quo renunció 
el ministro (ronzález, autorizaba los actos dc^l Ho- 
bernador el oficial I'* don Pedro Salazar. 



Hozas había declarado la guerra al protector 
do la Confederación Perú-boliviana general don 
Andrés Santa Cruz el 1!> do mayo del 1837. El 
8 de junio el gobierno do Córdoba lo concedió fa- 
cultades ilimitadas ''para obrar en todo asunto ó 
negocio que tienda directa ó indirectamente á la 
Paz, Guerra y Relaciones Exteriores de la Nación, 
obligándose solemnemente á llenar on toda la Pro- 
v^incia, en ciui/Uo eK¿ en su poder ¡j c¿rcuns/a?i' 
c¿as^ las medidas decretos y proehlencias que dic- 
tar a. ^^ 

El ejercito argentino que debía operar sobre 
Santa Cruz, se organizó bajo el mando on jefe del 
gobernador de Tucumán general Alejandro llore- 
dia, recibiendo auxilios del Gobernador de Córdoba 
en la forma que los pidió. 

A principios de 1838 le remitió 1.700 jergones 
al campamento de Castañares; poco después I.ÜOO 
más, y en seguida 1.211 caballos. Las milicias fue- 
ron citadas á ejercicios doctrinales, y se preparó 
un destacamento para acudir al primor llamado. 



— 35 — 

Correspondiendo Rozas á estas acciones, que proba- 
ba comunidad do ideas y sentimientx>s en una causa 
de vital importancia á la estabilidad de su gobierno, 
facilitaba en cuanto le era doblo la realización de 
los deseos de López en diversas gestiones que lle- 
vaba á Buenos Aires. En enero fué encargado 
don Juan Regis Velázquez de la compra de 200 
sables y 400 corazas para las fuerzas de la fi'ontera, 
y por interposición de Rozas so obtuvieron duplo 
número de corazas y cuadruplo de sables. Los vín- 
culos de amistad siguieron ligando á estos dos hom- 
bres; llegando con el tiempo á convertirse en ciego 
instrumento el uno del otro. Vino al poder López 
por voluntad de Rozas, procediendo en los dos pri- 
meros años de su gobierno como menor de edad, 
consultando á su tutor. La dependencia cada vez 
más pesada y exigente se hizo insoportable; pero 
como para mantenerse en el puesto era menester 
aceptarla, López, en apariencias según ól, la aceptó, 
yendo hasta la simulación. Fuera por miedo, co- 
mo lo declaró posteriormente en documentos pú- 
blicos, ó fuera por otro móvil incontesado, es in- 
cuestionable que estuvo incens¿índolo cerca de diez 
y siete años. 

No es inverosímil que en la política de López 
hubiera mucho de falso, desde que amigos de Ro- 
zas y adversarios su5^os, como los Bustos y Arre- 
dondos, trataban de derrocarlo. En una segunda 
conspiración, descubierta á mediados de 1838, apa- 
reció complicado su mismo ex ministro González, 
que fué confinado á la Rioja. Don Pedro Nolasco 
Rodi'íguez, aunque no había merecido en 1835 la 



— 36 — 

coufianza de Rozas, era federal á toda prueba, y 
por sus vinculaciones sociales, por su carácter y 
por su espectable figuración anterior, gozaba do 
bastante influencia: también se le deportó á San- 
tiago, por su genio 7'evoltoso y aspiranle, (*) do 
donde pasó á Catamarca por empeños do Tbarra y 
de Briznóla, con el pretexto de que allí tenía una 
hacienda que estaba abandonada y necesitaba aten- 
der personalmente. 

Con la muerte de don Estanislao López, acae- 
cido el 15 de junio en Santa Fe, (") el poder de 
Rozas se hizo incontrastable. El único que podía 
inspirarle algún temor, al Norte, era el general 
Alejandro Heredia, que pocos meses después cafa 
asesinado en Lules, camino de su estancia. (^) 



(0) Carta de López á AUlao, existente en copia entre los 
papeles de la familia del primero. 

(7) A\ tener conocimiento el Gobernador de Córdoba del 
estado gravísimo de la enfermedad del Gobernador do Santa Fe 
envió al facultativo don Enrique Gordon, quien recibió en viajo la 
noticia de la muerte del enfermo. El 21) de julio so hicJoron al 
extinto solemnes exequias en Santo Domingo, permaneciendo, 
mientras ollas tenían lugar, cerradas las casas de negocio, de 
abasto y talleros. Los empleados llevaron luto al brazo durante 
ocbo días. 

(8) Si preocupaba Heredia á Rozas puede colegirse del 
siguiente párrafo de una carta que escribió al general Bonavídez 
en 28 de febrero de 1839: «En cuanto al desgraciado fin del se- 
ñor Heredia, es en efecto un borrón para los argentinos. Pero 
ya no habimí para él consejos que sirvieran j^^'^o, 2)e7*Síf adirlo 
de que dejast lo que él llamaba fusión de partidos, * Saldías: 
//. de la C, Argentina^ tom. 3*, pág. 58. 



— 37 — 

Los doscontentos, ó prefconcliontes, concertaron 
sus zalcí morías á Rozas, creyendo que conseguirían 
decidirlo contra López. Alguna desconfianza lo- 
graron inspirarle, ponjue en osos días escribía á 
éste donde José Félix Aldao, qfie loa luUtarios, 
en ^Fl Mercurio'^ de ValparaisOy le ^atribuían el 
proposito de saeudi'r la tutela de aquel. Agregaba 
que Rozas lo decía: "Ha hecho V. bien de escribir 
á los señores Cfobernadoros de Córdoba, San Juan 
y Rioja avisándoles haberse declarado esa Provin- 
cia (Mendoza) en asamblea á consecuencia de la 
actual honrosa lid en que se halla empeñada la 
Confederación Argentina. Es necesario escribir así 
de continuo á todos los Pueblos de la República, 
porque este os un punto que descuidan mucho, ab- 
solutamente, los Federales, excepto irnos pocos que 
como V. y yo no cesamos de continuar nuestros 
esforzados sacrificios; y es por esto que los Unita- 
rios enredan con tanto que escriben, amparados 
del poeo eelo que por esta pnríe tienen los Go- 
biernoSy y de las cortesías y miramientos con que 
son tratados, con especialidad en su correspenden- 
cia. De aquí la razón por qué han circulado e?í esas 
Provincias los impresos incendiarios que tanto mal 
han hecho en algunas de ellas''. 

López contestó lamentando que hubiera ami- 
gos que dudaran de su lealtad y decisión por la, 
causa federal, y que Aldao, en otra carta del 2 
de noviembre, lo asegiu'aba que por aquellos des- 
tinos niníjítn federal lo creía traidor al luicar- 
gado de las Uelaciones Exteriores. 

López y Aldao mantuvieron estrecha comuni- 



— 38 — 

cación, hasta la muerto do rsto en 1845. Varias 
veces ol primero encargó al segundo que lo procu- 
rase ol despacho do recetas en Chile para la cura- 
cií'ín do enfermos do la familia, porquo on Córdoba 
no tenían las boticas Jos elementos exigidos. Aldao 
satisfizo siempre á López en cuanto lo pidió, en- 
contrando á la vez la más cumplida reciprocidad. 
Poseía pasmosa sagacidad, rayando en la adivi- 
nación. 

Relacionado con ol comandante general do los 
departamentos del Oeste, don Alejandro Aparicio, 
previo su defección. Decía al (íobernador de Cór- 
doba en carta privada: "Tenga V. cuidado con 
Aparicio, pues en las comunicaciones particulares 
que he tenido con él, me he fijado mucho en su 
modo de expresarse contra los unitarios, y obligado 
por mí á pronunciarse contra ellos, nada, absolii- 
taniente nada ha dicbo en este sentido". 

A la muerte del general Estanislao López, ex- 
presándose vivamente contra Cullon. decía al mismo 
írobornador de Córdoba: "Ya verá que el compa- 
ñero Rozas ha de tenor (]ue invadir á Santa Fe". 
Y os do suponer que Jiozas no lo habría transmi- 
tido su intención, ni que para ponerla on práctica 
80 lo consultara. 

Hemos de mencionar otros pro?¿nslicos do osto 
personaje, quo so realizaron, haciéndolo aparecer 
en la época como verdadero brujo. Desdo la co- 
mandancia general do frontera hacía los goberna- 
dores de Mendoza, y cuando lo dio la gana so 
hizo nombrar él gobernador. 



— 39 — 

López tuvo la buena inspiración de llamar al 
ministerio general, en agosto, al doctor Atanasio 
Vélez. Era éste un hombre de talento, ilastración 
y juicio, que en dos años de ministerio dejó en la 
historia de Córdoba huella luminosa, v honró al 
gobierno que sirvió. ¡Cuan pequeña aparece en- 
tonces la oposición ante la figura descollante del 
Ministro! Escuelas, policía, justicia, administración, 
todo tíoreció bajo la mano de aquel hombre su- 
perior: fué sin duda alguna uno de los federales 
de más alta valía en esta provincia. Por eso no 
extrañauíos que al operarse la descomposición políti- 
co-social del 40, ca3^era también con Al varez, Allende, 
Delgado, Rodríguez, Ferreira y otros de la misma 
talla: era aquello el resurgimiento del dominio gau- 
chesco^ con la circunstancia agravante de la incor- 
poración al poder de degolladores de oficio. 

López fué siempre leal á Vélez. El no lo per- 
siguió, y cuando estaba proscripto en Chile )o llamó 
con instancias, cambiándose entre ambos cartas cor- 
diales y cariñosas. 

En la exposición de los actos gubernamentales 
de 1838 á 1840, ha de notar el lector la importan- 
cia de ellos y la capacidad y tacto de la cabeza 
que los producía. D. Manuel López había gober- 
nado ya tres años, y gobernó aún doce sin Vélez: 
en aquellos quince años no produjo su gobierno lo 
que en los dos del ministerio do Vélez. 

Hemos de continuar el orden cronológico de 
nuestro plan, consignando en este capítulo lo que 
con-esponda, y en el siguiente lo que sea de su 
lugar; sin (jue por esto pueda haber contusión res- 



— 40 — 

poeto del distinguido ministro, no srtlo porque su 
alejamiento del gobierno soni precisamente deter- 
minado, sino por(|uo es im|)osible, á ínonos do ser 
ciego, dejar uno do conocer cuando la luz so ex- 
tingue. 

En l8í)S la junta j^rotectora de escuelas sub- 
sistía. El gobierno pidió á su presidente el alcaldo 
1*^ un prosupuesto do ellas para el próximo año, 
bajo el concepto do (pío debíau funcionar en la 
ciudad, Tulumba, Villa del Rosario, Fraile i[uerto. 
Alta (íracia, lííoSoco, Cruz Alta, Acliiras, Fuerte 
del Tío, Chañar, Villa Nueva, (\)smey Lagunilla. 
Algunas se habían fundado anteriormente, pero 
luego se cerraron por falta do recursos ú otras cau- 
sas. A los maestros so les asign<') el su(íldo do 
doce pci^os cuoli'C rralcs, do a(*uerdo con un de- 
creto do 10 do julio do L8.-3(i, \' so los sometió á 
la inmediata inspección de vecinos distinguidos: los 
do Anejos estaban subordinados siem[)ro al decidido 
y probado amigo de la educación don Josó Ma- 
nuel Solares. 

Por primera vez presen t.(') el V. f^jecutivo á 
la Legislatura las cuentas generales de la admi- 
nistración, en forma detallada y circunspecta. 

Estas comprendían los años L8r><), L8;]7 y pri- 
mer semestre de 1838. Sometió igualmente un pre- 
supuesto para el ejercicio próximo, fijando con 
exactitud los gastos ordinarios, con la apro.riina' 
cióa posible de las necesidades ecentuales (pie no 
tienen un gasto deternúnado en todos los ramos 
de la Adniinisfvaciim. 



— 41 -^ 

Las guarniciones do la frontera eran provis- 
tas del ganado que necesitaban, desde el año 20, 
por contribución exclusivamente de la campaña. 
En 1838 se dictó una ley por la cual este impuesto 
gravitaría también proporcionalmente sobre la ca- 
pital, debiendo incluirse cada año e7i el arreglo 
general de renlas\ empezó á hacerse práctica en 
1839, levantándose al efecto un censo de las pro- 
piedades raíces y semovientes, que aunque defec- 
tuoso, como se reconoció luego, acercaba la con- 
tribución á la equidad. La ciudad y sus suburbios 
contribuían con 6.243 pesos, Tulumba con 2.295^ 
Anejos, 1 470 Punilla 1.443, Ischilín 873, Santa 
Rosa 729, Calamuchita 714, 3° Abajo 672, San Ja- 
vier 679, Río Seco 582, 3^ Arriba 447, Río Segundo 
316 y Pocho 138. La cuota que correspondía á la 
ciudad se sacaba de un derecho de medio real sobre 
cada arroba de la carne destinada al consumo, y los 
correspondientes á los curatos, en valores equiva- 
lentes en ganados. De la remisión de éstos esta- 
ban encargados los jueces de alzada, en épocas de 
antemano señaladas. 

El impuesto al maíz fué abolido, declarándose 
libre la introducción de otras provincias. 

La ubicación de las barracas no estaba deter- 
minada, y entendiéndose que algunas de ellas eran 
un verdadero peligro para la salubridad, se dispuso 
que todas se trasladaran distante del centro de la 
ciudad, fuera de un radio que se fijó. 

A los escribanos se les ordenó que hicieron un 
prolijo inventario de los expedientes civiles y cri- 
minales, protocolos y demás papeles pertenecientes 



— 42 

á sus respectivos arel li vos, con separación de ma- 
terias, años y tribunales on cpie so luibieran seguido, 
en cuatro libros: uno para los protocolos, otro pa- 
ra los espodientes civiles, otro para los crimínalas, 3'' 
otro para losdeniás papeles; de manera que ellos que- 
fie nahieyUos para que por orden continúen inventa- 
riándo^e en lo sucesico lodos los demás que hu- 
biesen de aximenlarse^ sin confusión en la niaterta; 
debiendo en cada nno de éstos (¡uardarse fielmente 
el orden de sust fechas ¡/ separar por acápites del 
ano á que pertenecen^ con el que se encabezarán 
!l formarán de ellos I cuajos que irán numerados 
en su carátula, acomodándolos en sus estantes por 
el /nismo orden en que se hallen en el inventario. 
El decreto os extenso, entrando sobre el plan tra- 
zado en detalles minuciosos tendientes á organizar 
de un modo completo los archivos do las escriba- 
nías; pues que, el gobierno había notado, decía, "con 
gran sentimiento, que los archivos públicos en que 
se hallan depositados los documentos que resguar- 
dan las propiedades 3^ derechos de los ciudadanos 
y los intereses do toda la provincia, se hallan en 
el día en el mavor desorden, habiéndose no sólo 
extraviado expedientes importantes, sino también 
algunos protocolos y truncado otros''. Una comi- 
sión compuesta de los alcaldes 1"^ y 2^ y el síndico 
procurador de ciudad fué encargada do hacer cum- 
plir lo mandado. 

La venta de naipes estaba estancada, á cargo 
del contratista don Mariano Vicente González. Ter- 
minado el contrato en diciembre, se llamó á lici- 
tación, y no habiendo habido licitan tos, resolvió 
el gobierno expender el artículo por administración, 






— 43 — 

anexando con este objeto una oficina especial á la 
contaduría, y fijando el precio de aquél, según la 
clase. 

A consecuencia de una gran epidemia de es- 
carlatina, de la que fallecieron numerosas personas 
de posición social, se inició la fundación del 
cementerio San Jerónimo, inaugurado cinco años 
después. L(»s cadáveres se enterraban hasta enton- 
ces en sitios adyacentes á los templos. Una de las 
causas que ocasionaron la demora en la inaugura- 
ción, fué la oposición del protomédico doctor Gor- 
don, que no quería que el cementerio se ubicase 
en el Puesto de Altaro, como pretendía el gobierno, 
porque- los vientos reinantes eran Snd y Sudoeste. 

El año 38 terminó con la vuelta á Córdoba 
del ex ministro González, á quien levantó López 
al destierro por interposición del doctor Vólez. 



El círculo de oposición, que reconocía por jefe 
al señor Pedro Nolasco Rodríguez, conspiraba, pro- 
curando elementos revolucionarios fuera de la provin- 
cia. En Catamarca, el señor Rodríguez consiguió la 
protección del gobernador Cubas que se hallaba ene- 
mistado con López, y á quienes no pudo reconciliar, 
por más empeños que hizo, el gobernador Piedra- 
buena de Tucumán. La revolución debía estallar 
simultáneamente al Este y al Norte. 

A mediados de febrero de 1839 el comandante 
don Santiago Oroño (santafecino) invadió el Tío 
con 59 hombres de Coronda, de acuerdo con el 
comandante don José Manuel Salas, El jefe de la 



— u ~ 

frontera, don Salvador Molina, so unió á ellos in- 
corporando las milicias do Río 2^. El gobernador 
López, investido de facnltados extraordinarias por 
la Legislatura, que presidía el doctor José Fran- 
cisco Alvarez, salió á batirlos, dejando de delegado 
á su ministro Yélez. El 26 del mismo mes los de- 
rrotó en la Trinchera. 

Los derrotados se dirigieron al Norte, con el 
propósito unos de incorporarse á Rodríguez (que 
había penetrado por Río Seco con fuerzas catamar- 
queñas al mando del comandante don Juan José 
Guiraldes), y otros con el de asilarse en Santiago, 
matando en el camino al comandante Salvador 
Molina. 

Según comunicaciones del doctor Veloz á don 
Juan Pablo López, el gobierno de Córdoba tenia 
conocimiento de que ol gobernador Ibarra favore- 
cía á los revolucionarios, y que Oroño y Salas ha- 
bían recibido dentro de don Domingo Cullen pro- 
tegido por el en Santiago contra las persecuciones 
de liozas. No vacilamos en creer que así sucedía 
por más que después de la derrota mandara aquel 
tirano salir de aquella provincia á los revoluciona- 
rios asilados: peor traición hizo á Cullen ese mismo 
año, remitiéndolo á Rozas para que lo fusilara. 

López regresó á la capital, dejando de coman- 
dante general de la frontera del Chaco al teniente 
coronel retirado don Valentín Vocos. Reasumió 
el mando el 13 de marzo; pero cuatro días después 
lo delegó otra vez en el doctor Yélez para ir en 
persona á encontrar á Tlodríguez que se apro- 
ximaba. Las fuerzas de López constaban de 800 



— 45 — 

hombros, y las do Rodríguez do 500, próximamen- 
te. El 28 tuvo Jiig;aJlpi combate en las Cañas, sien- 
do derrotados los revolucionarios. 
**" Ese mismo día ocurrió una cosa estupenda. 
Había llegado á la Tablada una. partida encabe- 
zada por el teniente coronel José Elias Carranza, 
con la intención quizás de estimular un pronun- 
ciamiento dentro de la ciudad. El señor Carranza 
vino desde allí con tres ó cuatro individuos, pe- 
netró en el despacho mismo del Gobernador, y sin 
preámbulos le exigió que lo entregase el gobierno. 
El doctor Veloz mandó en el acto que lo asegura- 
sen, v^Io hizo cond ucir al campamento de López. 
Este lo fusiló en seguiíia deí combate, juntamente 



con los comandantes prisioneros don José María 
^ Marli nez'^y don Carmen Usandi varas. Rodríguez 
escapó por el momento, mas en la noche del 30 
fué capturado por el comandante don Pedro José 
Cabanillas Remitido á la ciudad, el gobernador 
Vélez dispuso que fuera conducido al fuerte de 
Santa Catalina, para que desde allí pudiera ser 
secretamente transpoi'tado al lugar donde quisiera 
recibirlo Rozas, (^) Pero Rozas quiso que en Cór- 
doba fuera ejecutado, para ejemplo de malvados. 



(9) He aquí la carta que lo corapnieba: f Córdoba, Ab?'il 
6 do 1839. -Señor Brigadier General D. Juan Manuel de Kosas. 

f Muy señor mío y de mi particular aprecio. 

cDes^pués del completo triunfo que se ha obtenido en esta 
Provincia contra los infames anarquistas Rodríguez, Salas y Oro- 
ño, do qne le instruye el detal impreso que oficialmente adjunto, 
como se expresa en su adición al ñn de éste, se ha tomado, para 
coronar la obra, al malvado Pedro Nolasco Rodríguez, Jefe do to- 
dos los que encabezaban la fuerza enemiga. La capturación do 



— Afí — 

Contestando ol ¿JO do al»r¡I \ina carta do López 
dol 31 do marzo on (jue le oouuinicaba la prisión 
do Rodríguoz, lo docía: ""El infrascripto so ha com- 
placido mucho, y toücita á V. p]. por esto aconte- 
cí mionto, puos él lihra á la boncniérita Provincia 
do Córdoba do un bandido unitario, cuvos críme- 
nos de losa patria lo hacen acreedor á la pena 
de niuerle para, ejemplo de malrado^ de hu cla^e.'*^ 
Y como ositímulo mayor lo transcribía esto párrafo 
do otra carta escrita cinco días ant^s á Ibarra: "Si 



08 te infamo traidor ha ofrecido ul Gobierno do Córdoba y á V, E. 
documentos importantes de la inicua liga de los Gobiernos de las 
Prcvincias vecinas con este revoltoso: le 1.a presentado en sus 
manos docnmentos irroFrapables do la traidora conducta de esos 
Gobiernos á la Nación, y le liu puest<j on maniñesto los infames 
planes y combinación do ellos con ol malvado Rivera y contra 
V. E. y la República. 

«Por ellos, pnoR, está ya comprobado que la guerra á la 
Provincia de Córdoba no es únicamente contra su Gobierno siuc 
contra el encargado de las Relaciones exterioros do la Nación, y 
que si j't este Gobierno se le m'iia clandostinaniente por aquéllos, 
os porque se croo que cambiada esta administración ol sistema 
adoptado por los pueblos vendrá por tierra y V. E. desaparecerá 
en el acto. 

iLa carta de D. José Cubas, quo acompaño en copia, do- 
muestra la parte activa que ha tomado ésto y los otros en prote- 
ger á Rodríguez y demás cau»1illüs contra el Gobierno do Cór- 
doba El pasaporte que le extendió Ibarra cuando so marchó á 
Catamarca, patentiza la misión que le dio cerca de Cubas cuando 
salió de Santiago, La escolta que Cubíis le entregó á Uodrignoz 
para su marcha contra esta Provincia, y quo en la precitada dice 
le comunicó á Ibarra, comprueba que Cubas, Rodríguez é Ibarra 
estíiban de acuerdo; pues á no sor así no comunicara Cubas su 
atentado á Ibarra. Las comunicaciones de Frutos á Gruño y Cu- 
Uon dorauestruu el agente quo han elegido para entenderse con 
FnitQS y fraguar sus iutrigab: pur fin^ todo^ todo patentiza la 



— 47 — 

nuestro compañero el señor don Manuel López hu- 
biese ahorcado á unos cuantos unüartos de cópele^ 
COMO EL TAL RODRÍGUEZ, uo hubiosen succdiclo las 
intrigas de CuUen." 

Pocos días después de semejantes indirectas, 
era pasado por las armas, en Santa Catalina, el 
señor Rodríguez. Al morir escribió estas tristes 
líneas, cuyo original tuvimos en nuestro poder de- 
bido á la amabilidad de su nieto el señor Pedro 
Rodríguez Malbrán: 



complicidad de aquellos Gobiernos. Tratar de deducir más com- 
probantes do estos documentos, es obscurecer lo que ellos por si 
solos demuestran del modo más satisfactorio y evidente, sin no- 
cesidad de reflexionar. 

fBajo antecedentes tan incontestables es de necesidad to- 
mar medidas eficaces y oportunas para el caso que estos se des- 
cubran, y aunque no lo hagan, para atajar los males que tan 
injustamente se tFahen á esta Provincia y preparan á toda la 
República. Es preoiso hacerse de documentos cuantos convengan, 
para que hoy ó mañana, según lo dicten las circunstancias, pue- 
da el encargado de los negocios de la República, como que contra 
él se dirigen estos desastrosos proyectos, hacer los cargos á aque- 
llos Gk>biernos y justificar la guerra que se les lleva, ó acreditar 
al mundo entero sus perfidias y sus inicuas ó infames con lQcta3 
que han observado clandestinamente, habiendo protestado su re- 
conocimiento á éste, sus compromisos solemnes en la injusta 
guerra del francés y los más estrict.)s y sagrados deberes en que 
les constituye la posioión critica de la Nación en el día. 

«Por estos motivos, y animado de los mejores sentimientos 
el 8r. D. Manuel López hacia V. E. y el bien general del País, 
es que estando ya sentenciado en el campamento Rodríguez á 
recibir su castigo dentro de nna hora, que le estaba señalada de 
plazo, fué suspendida su ejecución, persuadido que la declaración 
de éste es importantisima é indispensablemente necesario que se 
tome para acompañar á ella dichos M^ocumentos, y que siendo 
esta causa nacional y de tanta trascendencia, convendría tal vez 



"Sra. l)ti. ríaniuiui Hodrígurz. 

'^Querida honnana: Kl único hermano que to 
había (jUCíUido se. despido liasta la otornidad; hoy 
termino n)i canora, consuchito, y consuola á mi 
madre y Juliana, y no olvides á mis hijos; lo mismo 
íjiie dirás á mis tías: do tí y de ellas me despido 
hasta la eternidad ¡que bíirbara despedida! Cuando 
te veas con Santiago dilo que haga mis veces con 
mis hijos, que les sil Vci do Padre. Adiós, pues, ñaña^ 
adiós mi querida liermana, adiós mi mejor her- 



qao el Bumario t'uora aoguido por l:i tjiitüridiul corros pon diente y 
que so adehiiituscn couocimíeiitos qiio iiidud:iblcuionte uo 86 tie- 
nen y podrá dar osto cuudillo. En cfcto concepto, pues, me en- 
carga escriba á V. E., y que se lo remita. Yo, antes de verificar 
cstfi remisión, desearía saber su jiartcLi*. Confieso que me es 
dii'icil encontrar una persona con las aptitudes y con^anza nece- 
sarias para la secuela de un proceso que merece Ja mayor reser- 
va, y esto me estimula aun más á mandárselo á V. E , aunque 
también desearía que este paso no sea en ningún modo sentido 
por los Gobiernos del interior, quienes, conociendo su crimen es 
muy factible so alarmen previendo haber sido ellos descubiertos. 
Para este caso es que lo ho remitido á Kodríguez á lu frontera 
y fuírte do íSanta Catalina con k.s mismas tropas quo lo trajeron. 
De allí puede ser sccrotamento transportado con tal quo me avise 
ol lugar dondo quiera le sea entregado á quien V. E. disponga. 
Espero quo V. K. meditando lo que más convenga quiera contes- 
tarme á la brevedad posible lo quo juzgue oportuno, para darle 
á éste su destino. 

«Só de nn modo seguro, que viniendo do ("ataraarca Rodrí- 
guez á ésta ha entrado á Santiago y so ha visto con Ibarra. Se 
sabe también que ésto estaba en un trabajo constante y apurado 
para construir hinzas, y quo algunos departamentos de su cam- 
paña estaban citados para segunda orden. Por declaración de 
Rodríguez se sabe que todos los Gobiernos del interior están 
perfectamente ligados pura sostenerse reciprocamente y no 
sin disponerse y iiprostarso para la guerra. La suma oscíisez 



— A\) -- 

mana, adiós mi mejor amiga. — Pedro Neo. ñodi^U 
guezy 

"Santa Catalina, Mayo 21 do 1839. 

"Muero sin tener uno do mi familia que recoja 
mi último suspiro, y encargo que cuando puedan 
hacer recoger mis restos para que los unan con 
los de mis hermanos, lo hagan. — Pedroy 

Rozas mandó á López ochocientas medallas 
conmemorativas de la acción de las Cañas, para 
que se repartieran entre los vencedores. 

Consolidado ol poder del gobernador de Cór- 
doba, Ibarra decidió su actitud de plena sumisión 
al gobernador de Buenos Aires, y cometió la felonía 
do remitirle engrillado en junio á su huésped, amigo 
y protegido don Domingo Cullen. Este desgraciado 
fué recibido en Río Seco por el edecán teniente 



de armamento en Córdoba se ha palpado en esta vez, de nn modo 
tan sensible, que no alcanzan á armarse, fuera de la gente escasa 
qne quedó en la frontera pnra resguardo de ella, ochocientos á 
mil hombres entre infantes y caballeiía. Esta necesidad urgen- 
tísima on las circunstancias criticas de Córdoba y la exhausticidad 
notoria^ por ahora, de los fondos dol Estado mo comprometen á la 
mortificante precisión de rogar á V. E., que si fuera posible fa- 
cilitara a la Provincia algún armamento, particularmente sables, 
tercerolas y fusiles; su importe lo garantizará con las primeras 
introducciones y fondos de estas caxas. Cruel es la vergüenza 
en qne me pone esta excepcional posición. Nunca creí tenor que 
verme en esto duro lance: conozco las circunstancias en que á V. 
£. le habrá colocado el bloqueo, y esto aumenta el sentimiento 
que me causa la libertad que me tomo; pero no puedo prescindir 
de hacer á V. E. presente esta necesidad, por si acaso pudiera 
suplirse y que por este defecto tal vez no nos veamos hoy ó ma- 
ñana en mayores conflictos y con desgracias por él, pues ni plomo 
ni pólvora ha habido, y ahora la encarrilo. Si unas doce ó ca- 
torce piezas de paño azul obscuro ordinario y dos punzones para 

7 



curonol clon Jus¿ Policarpo Patino, c|iio con una 
escolta (lo ¿5 hombres lo condujo hasta la provin- 
cia do Buonos Aires, en donde lo entregó al edeciin 
de líozas coronel don Pedro Ramos, quien lo fu- 
siló el 22 de dicho mes, por orden do aquél, on 
Arroyo del Medio, 

Todos los <ino tomaron parto on la revolución, 
desde sargento inclusive abajo, fueron indultados 
por un decreto del gobernador en propiedad, dictado 
on abril en Río Seco. 

L(>poz reasumió el mando el 13 de mayo. El 23, 
j)or iniciativa del diputado don Agustín Roca, le 
acordó la Legislatura el empleo de brigadier y una 
medalla de oro guarnecida de diamantes, orlada 
de laiu'el, con este lema: "El pueblo cordobés á su 
digno detensor.'' (^'') Al comunicar el licenciado 

]a tropa pudiera proporcionarmo antes yo lo agradoceria en sumo 
grado y satisfaría muy pronto, pues no lo hay en Córdoba y es- 
tán las tropus entoraniente sin él. Disimule V. K., Sr., repito, 
mi francjueza^ quo la urgencia y no mi genio da mérito á ostOB 
petardos. 

cEl Sr. D. Manuel so baila en el Rio »Soco con cien hom- 
bree; su objeto es arreglar las milicias do aquel departamento, 
prevenirlas para cualcjuior caso y estar, sobro todo, á la mira de 
las Provinuias de Santiago y Catamarca, únicas por donde puede 
haber alguna intentona; perú estoy casi seguro quo no diciéndoles 
á éstos cosa alguna, por esta parte os imposible que ellos so 
atrevan á otra cosa que á fomentar rebeliones clandestinamente. 

f Deseando á V. E. la mayor felicidad, me repito con el 
mayor placer su aftmo. y obsecuente servi<lur, compatriota y ami- 
go —Q. S. M. B » 

Atan* Vólez. 
(lü) La medalla costó al erario público 537 pesos. 



— 51 — 

don Francisco Delgado, presidente de la Sala, tal 
resolución al agraciado, le decía: ^No duda el in- 
frascripto que recibirá Y. E. con gusto los diplomas, 
como una demostración al amor y justa estimación 
de sus conciudadanos hacia su persona, ni cree que 
V. E. dudará que el Í7ifrascripto como uno de ellos 
siente á la par de lodos la más viva y más síji- 
cera complacencia de ser el órgano de una se- 
mejarite comunicación^ ¡Y en el año siguiente 
fué revolucionario como Rodríguez! No lo conde- 
namos, porque la revolución, que revistió los ca- 
racteres de una reivindicación civilizadora, no era 
contra López, que prefirió hacerse instrumento de 
la tiranía antes que aceptar el honroso papel que 
le brindaron los gobiernos del Norte, sino contra 
un modo de ser encarnado en los hombres que 
imperaban y que iba sistematizándose con agravio 
y oprasión de los pueblos. Queremos sólo acentuar 
estas veleidades de quienes en pocos meses pasa- 
ron del uno al otro campo de la lucha, con sus 
insignias de generales pero con distintas divisas: 
acaso sirvan de estímulo á la prudencia y de aviso 
á los precipitados. 



En 1836 había sido restablecida en Buenos 
Aires por Rozas la Compañía de Jesús, expulsada 
en 1767 por Carlos III. A fines de 1838 el P. 
Superior en\áó á Córdoba en misión religiosa, á 
instancias del cura de Anejos doctor Jenaro Ca- 
rranza y otros, á los PP. José Fonda, Ildefonso de 
la Peña y Francisco CoUdeforns, El pueblo y el 



52 



goborncidor López lo.s roeil>ioron con entusiasmo. 

El 24 de mayo de 183Í) íuó promulgada una 
ley restableciendo en la provincia la orden. Un 
escritor respetable ha diclio <jue ol gobierno preten- 
dió entregar de nuevo la l'nivorsidad á los jesuítas, 
pero que el Vicoproviucial ''desaprobó los planes por 
la odiosidad que naturalmente acanearía el destituir 
á los naturales para colocar en sus puestos á unos 
extranjeros/' (*) No consta esto en documento al- 
guno, y debemos admitirlo como una simple ver- 
sión nacida quizá de conversaciones amistosas, en 
las cuales si algo se pensó al respecto quedó todo 
después relegado al olvido: la Universidad estaba 
gobernada por federales y no es creible (|ue fueran 
desalojados. 

Se entregó á los PP. para su residencia la 
casa de su antiguo noviciado, y para los oficios 
del culto el templo de San Ignacio, "sin perjuicio 
del servicio que este mismo presta á las funciones 
religiosas y literarias de la Universidad/' 

La labor administrativa de este año. á pesar 
de los trastornos que hemos narrado, no carece de 
importancia. So construyeron en varios puntos de 
la campaña habitaciones cómodas para escuelas, y 
se nombraron para "volar sobre éstas y sus precep- 
tores*' comisiones vecinales que recibieron útiles 
para la enseñanza. So fomente) con subvenciones 
la edificación de capillas en las poblaciones fron- 
terizas de reciente fundación; se hizo un puente 



P. PÉREZ. — «La Compaiiía do Jesúf», roRtauratia en In Re- 
pública Argentina, Chile, Uruguay y Brasil,» 



— 53 — 

sobre el Saladillo; se reglamentaron las riñas de 
gallos, que eran ocasión de frecuentes escándalos; 
se nombró á los doctores Enrique Gordon, Pablo 
Pastor y Manuel Rivei'o para que proyectaran un 
"arancel de derechos de los profesores de medicina;'' 
se reglamentó el uso del agua de los ríos de Cruz 
del Eje y Olain, á causa de controversias entre 
los ribereños, nombrándose un juez que entendiera 
en los asuntos del ramo, residente en Punilla; se 
permitió, y aun a)'udó, la construcción del ho}'^ 
teatro Progreso, terminado algunos años más tarde, 
"cuyo establecimiento, decía un mensaje pasado 
por el Ejecutivo á la Legislatura, "se ha conside- 
rado por los pueblos cultos como el espejo de las 
costumbres, que instruye y corrige. Para que no 
se convierta en instrumento pernicioso de la buena 
moral (agi*egaba) es preciso que se prohiban las ex- 
hibiciones de las composiciones dramáticas que no 
se ajusten á ella. El medio más eficaz sería una co- 
misión censora que examinase detenidamente las 
piezas que haj-an do representarse al público/' 

Para facilitar el comercio, abaratando los ar- 
tículos por la disminución de gastos do transporte, 
se derogó un decreto de 1837 que sólo permitía 
la introducción de mercancías de ultramar por la 
aduana, y se declaró libre la introducción de ellas 
al departamento de su destino pasando por las res- 
pectivas receptorías, que fueron multiplicadas con- 
venientemente. 

Para mejor percibir la renta se hizo un proli- 
jo reglamento de recaudación, contraloreando';las 
planillas ele los recaudadores con los libros do los 



-- ni - 

rocoptorcs, visto biuíno do vstna y oxamcn y apro- 
bación de la contaduría princi[»al. 

Los dercclios do aduana fueron aumentados 
parcialuionto para rosponiler á la remonta de los 
cuerpos do guarnición on el Sud exigida por "la 
notic»a ttasniitida por ol gobierno do í^fondoza (co- 
municada por el do diilo), de babor pasado á esta 
parte de la Cordillera más d(i mil salvajes con la 
intención según los datos (pie í-obre ello se tienen 
de invadir á aquella provincia ó ésta; y también 
ponjuo la cesación do auxilio ó contribución do 
ganados, que era ya intoleral)le á los hacendados, 
sobre quienes exclusivamente ha posado este gra- 
vamen desde muchos años atrás, ha creado al pre- 
sente la necesidad de emplear anualmente una suma 
que no bajará de veinte mil pesos para la compra 
do las rosos necesarias al consumo do aquellas 
fuerzas." 

Esta resolución legislativa se extendía en otras 
consideraciones: recordaba la revolución de Salas 
y Rodríguez, que había ^^consuH)ido los ingresos 
del erario, dejando además abierto un cnklito de 
cerca do 5.000 pesos, sin pagarse los sueldos pura- 
mente alimenticios á (jue están reducidos los de 
los empleados de la Provincia;" y agregaba: ''Ocurrir 
á empréstitos ó contribuciones, sobro sor siempre 
el peor de los arbitrios, sería en las presentes cir- 
cunstancias completar la ruina do un comei'cio del 
todo desfalleciente y de una campana (]U0, además 
de los inmensos males que han posado sobre ella 
por las guerras y revoluciones de que desgracia- 
damente ha sido el teatro de algunos años a esta 



o o 



parto, ha tenido también la desgracia por secas y 
otras muchas plagas que ha sufrido en tres años 
consecutivos, de perder casi enteramente sus gana- 
dos mayores y menores y los frutos de sus cosechas." 
Terminaba prescribiendo que á los diez meses de 
su fecha sería revisada, reformada ó confirmada, 
según la situación del erario público. Vencido este 
término, la ley no fué derogada y el impuesto quedó 
subsistente, como generalmente sucede con todos los 
que se establecen con la condición de transitorios. 

El racionamiento empezó á hacerse metódica- 
mente en 1839, nombrándose con este fin un comi 
sario proveedor, á sueldo, que daba mensual mente 
cuenta del consumo de las guarniciones. (^^) 

Los indios efectuaron la invasión anunciada: 
pero destrozados y corridos una vez más, por el co- 
ronel Juan Pablo Sosa, propusieron tratados, que 
aceptó el gobierno de Córdoba de acuerdo con los 
de Mendoza y San Luis. 



(11) Las fuerzas estaban clistribnidas así: Santa Catalina, 
49 hombres; San Fernando 23, JagüejTs 46, Carlota 42, Reduc- 
ción 17, Achiras 24, Rui Díaz (Saladillo) 44, Villa Nueva 336 y 
Rio Cuarto 219, sin contar la plana mayor y oficiales de compañía. 
Toda esta fuerza estaba bajo les órdenes de un jefe superior con 
el grado de coronel-, y con !a guarnici.on de la capital (batallón 
€Defensores de la Federación* do 2C0 plazas) y los piquet-es déla 
frontera del Chaco costaba anualmente alrededor de 130.000 pe- 
sos. El presupuesto general de la administración era de 180.000; 
descomponiéndose asi la diferencia de 60.000 entre la primera y 
segunda cantidad: Legislatura 650 pesos; Gobierno 8.640; Obras 
públicas, funciones cívicas y religiosas, impresiones, gastos ex- 
traordinarioSf reservados, discusionales y de etiqueta 13.000; Po- 
licía y servicios municipales 8.500; Correos 600; Justicia 2.200; 
Universidad (sueldos ó intereses de fondos públicos) 2.000; Es- 



r»r, 



Algunos fiiortos fuiulculos jk.^co antes eran á 
Ui saz(')n florocioiitos. Santa Catalina tenía una plaza 
con buenos otlilirios, arlíoh'da, cuarteles eón)odo.s 
y espaciosos, escuela y toniplo en construcción. En 
Jagüeyes y Sampacho taníl)i('»n se habían construido 
cuarteles, y existía una población do trescientas 
personas, fuera de la tropa. Achiras estaba de- 
fendida por \nia muralla de piedra: tenía templo, 
escuela, aceípiias y una pí)blaci(')n «pie so extendía 
á exti'a muros. 

A los pobladores no sólo se los dio en propie- 
dad la tierra para vivir y scml)rar, sino que se les 
repartió ocho mil cabezas do ganado menor y mil 
de ganado mayor, á niíis de los liuí^yes c instini- 
montos do labranza. En Saladillo existía templo, 
escuela y cuarteles, y una población de cuatrocien- 
tos habitantes. 

En la línea divisoria con Santiago permane- 



cuolas 2.500; Depurtumento de Hacienda 0.0(V). Jubilaciones, ré- 
ditos, pensiones y asignaciones O.íKX). 

El servicio do la doudu pública so hizo con regularidad 
mientras el doctor Vólez porinaueció en el ministerio. Mensunl- 
mento se remitían á la Lef(islatura cuadros completos quo de- 
mostraban el movimiento do tesorería, visados por el contador, 
que en ese tiempo lo era el doctor Jos¿ Norberto do Allende. En 
la amortización no figuraba la deuda contraída ]>or l'a?, que se- 
gún la liquidación practicada en tiempos de lus Reinafós, alcan- 
zaba próximamente á \\u millón de pesos, sea cual fuere, decía 
don Manuel López, en carta confidencial al gobernador do Santa 
Fe, la intención que ellos tuvieron en tal liquidación. Los fon- 
dos públicos, cuyos intereses corrían, ascendían á trescientos mil 
pesos. A poco andar el servicio de estes títulos so suspendió 
l^or falla de recursos. 



— 57 ^ 

cía una pequeña partida para recibir los deporta- 
dos que Ibarra remitía. 

El pronunciamiento do las provincias del Norte 
fué previsto por López. A mediados do 1839 en- 
cargó al coronel Sixto Casanova la instrucción de 
las milicias de Tulumba, nombrándolo comandante 
general de esos departamentos on reemplazo de D. 
Lisardo Ponce do León. Lo que no previo fué que 
Casanova se pondría de parto de la revolución, 
como sucedió. En diciembre pedía á Rozas armas 
para cuatro ó cinco mil hombres, pues no contaba 
con más de 500 fusiles, 600 tercerolas ó igual nú- 
mero de sablesc En la carta (fecha 5) le decía: 
"Hay tiene V. á Acha en Tucumán de Comandante 
Gral., según voces. Al vándalo José Manuel Salas 
lo tiene V. con el mismo destino en Catamarca. 
Si Guiraldes so vino con Rodríguez, no hay que 
dudar que con más gusto 3^^ prontitud lo ejecutará 
Salas, José Ignacio Igarzábal y demás turbulentos 
foragidos que se han refugiado al amparo de aquel 
Gobierno, quien los patrocina públicamente". 

A pesar de las remesas de presos que hacía 
Ibarra á Rozas, López no le tenía confianza, y así 
se lo manifest(S á éste reservadamente. Sabe Dios 
en cuál de los dos fiaba más el Dictador, que veía 
enemigos por todas partes, como se ha notado en 
las comunicaciones con Aldao. La verdad es que 
no le mandó las armas que le había pedido para 
poner en pie de guerra un ejército, y que en las 
filas del enemigo aparecieron luego dipufados y 
ministro. 



— 58 - - 

Entramos ú 1840, ano notaste, do oxtorminio 
V desolaci<)n. Las liordas do un nuovo A tila hue- 
lian ol territorio argentino, desparramando el es- 
panto en las familias, hiriendo do muerto el co- 
mercio, sacrificando inermes habitantes imponiendo 
violentas exacciones, apropiándose lo ajeno, flage- 
lando mujeres, y fusilando prisioneros en montón. 
Este bárbaro huno pasea su rojo estandarte de un 
extremo á otro del país, tratando "á sus oficiales 
como reyes y á los ciudadanos como siervos". Irres- 
ponsables, aípiúUos dogüollan y talan á mansalva. 

Los cuadros de sangre de aquella época se 
destacan horripilantes en nuestra historia general. 
La venganza de un tirano no pudo ensañarse nunca 
más con sus enemigos. 

"No se necesita arte ni ciencia, dice La Bru- 
yere, para ejercer la tiranía: la política que so redu- 
ce á derramar sangre es tan limitada como des- 
provista de refinamiento. Sólo inspira la idea de 
matar á a(]uellos cuya vida es un obstáculo á nues- 
tra ambición: un hombre (pie haya nacido crue^ 
lo hará sin esfuerzo alguno: es la manera más pri- 
mitiva, más horrible y más grosera de sostenerse 
y de prosperar/' (^-) 

En la historia particular de Córdol)a hemos 
de referir escenas de dolor que no han sido aún 
escritas ni vulgarizadas por la tradición. Poro eso 
irá en el siguiente capítulo: en éste réstanos to- 
davía seguir, en corto trecho ya, los pasos lumi- 
nosos del ministro Veloz. 



{VI). Ij08 Caracteres f edición ile 1800, pág. *218. 



. j - ^ 



— 59 — 

El 4 do febrero volvió á delegar en ól López, el 
mando para ausentarse á los departamentos del Siid, 
porque quería visitar I o¡i al tcryninar su gobierno. 

El 20 de enero había el doctor Vólez regla- 
mentado una sanción legislativa que iniciara, fi- 
jando la ley, peso y tipo de la moneda de plata. 
Esta moneda debía llevar en el anverso la siguiente 
incripción: Provincia de C()rdoha; en el reverso: 
Libre é Independiente^ con un sol en el centro. 

También se había mandado á principios del 
mismo mes levantar un padrón en forma seme- 
jante al de 1822. Deficiente como el anterior, dio 
á la provincia 101.927 habitantes, distribuidos de 
este modo: capital 14 188, Ischilín 5.739, Po- 
cho 7.304, Punilla 6.060, San Javier 11.630, Río 
Cuarto 4.248, Segundo Abajo 8.184, Tercero Aba- 
jo 2.847, Calamuchita 7.116, Anejos 6.377, Tu- 
lumba 8.901, Río Seco 7.443, Tercero Arriba 4.166 
y Santa Rosa 7.724. 

El 10 de febrero se extendió un decreto re- 
glando la circulación de la correspondencia parti- 
cular de modo de garantizar el pronto arribo á su 
destino y su más completa inviolabilidad: obligaba 
á los maestros de posta á llevar cuadernos en de- 
bida forma, por los cuales constase con claridad y 
en orden las cartas y paquetes recibidos y despacha- 
dos, su condición y procedencia, además de un le- 
gajo de recibos que subscribirían los empleados que 
recibieran inmediatamente la correspondencia: todo 
lo que debía presentai'se anualmente al examen y 
aprobación de la administración de correos, bajo 
multas que variaban según la gravedad de la falta. 



— r,o — 

Prosontó yO\o7s ou marzo á la liO^jislatura dos 
proj^ectos: creando la plaza <lo inrdicn titular en 
cada dcpartanionto, y \\\\ t'oNsrjfp flr Salud Pública 
on la capital on lugar dol prntomodicato oxistonte. 
Loa módicos do la campana dol)ían asesorar á las 
autoridados do ella en todo lo concornionto á la 
salubridad pública, practicar los roconocimiontoa 
técnicos quo los fueren ordenados, servir on hospi- 
taloíí y cárceles, asistir gratuiraniento á los pobres, 
propagar la vacuna, inspeccionar boticas y drogue- 
rías, vigilar en el ejercicio de la profesión á los de- 
más que curasen, instruir á las parteras, divulgarlos 
medios de curaci<3n de los animales, propr/idienflo cí 
que desaparezca /i creeitrim^ y o/finio/tcs ridiculas. 
La dotación de esta plaza se lijaba en GOO pesos 
anuales, y debía obtenerse por concurso de profeso- 
res de ínedici/ia^ cirujía ¡/ par/os, graduados por 
lo menos en la^ dos jtrinteras facultades, ij qne 
turieran cinco anos de práctica. Tales requisitos 
parecerían extravagantes en aíjuellos tiempos on que 
la ciudad no contal)a con una docena de médicos 
diplomados. En íin, el propósito ora bueno y en- 
comiable. 

El Consejo de Salud ¡^úhlica dictaría un re- 
glamento, y le estarían subordinados los médicos 
departamentales; se le daba facultad para habilitar 
d los (¡ue jrretendieran ejercer el arte de curar^ 
previo Cívaínen^ y para suspender á los que estu- 
vieran en ejercicio de la profesión. Se extendía 
en detalles este proyecto, que hacían del Consejo 
un verdadero cuerpo acad(''?nico, autí)nomo y res- 
petable. El recurso de las habilitaciones pudo ha- 



— Ol- 
ear practicable la idoa dol señor Vólez en cuanto 
á proveer de médicos á la campaña, pero resaltó 
no haber aspirantes ó examinandos. 

El reglamento de 1826. que modificó el de 
1823, sobre jurisdicción do los jueces de alzada y 
pedáneos, fué reformado en abril, estableciéndose 
la superintendencia de los primeros sobre los se- 
gundos, con extensión de facultades de unos y otros. 

Se ordenó la publicación mensual, con especi- 
ficaciones precisas, de las entradas y salidas de la 
caja fiscal. En el mes de abril alcanzó la renta 
á 41,332 posos, y en el de mayo a 46.029. El 
aumento en este año, comparativamente al anterior, 
iba acentuándose, y á no haber sobrevenido la 
guerra civil la renta habríase duplicado. 



El gobernador delegado fué interrumpido en 
su labor administrativa por una nota del goberna- 
dor de Tucumán don Bernabé Piedrabuena, fecha 
10 de abril, en (j[ue invitaba al gobierno de Cór- 
doba á pronunciarse contra Rozas. 

Un mes antes había pasado el general La Ma- 
drid comisionado por Rozas para recibir de Pie- 
drabuena un armamento perteneciente al ejército 
nacional. En Córdoba lo agasajó el doctor Vélez 
como pudo, hospedándolo cómodamente con su fa- 
milia, sin permitirle gasto alguno. {^^) 



(13). Constii por cuentas que hemos tenido á la vista, que 
hASt«i composturas del carruaje en que viajaba y carretas que 
llevaban su equipaje, pagó el gobierno de Córdoba. 



— «2 — 

La Madrid era compadro de Kozas, y después 
do haber estado emigrado en Bolivia, Perú, Chile 
y Montevideo, regrosó á liuonos Aires con censen- 
timienbo del Dict¿idor en L838. Kste hizo con él 
distinciones, y aun lo socorrió con dinero. Creyón- 
dolo pasado á su partido (con sobrada razón) lo 
encargó de la comisión do confianza á que nos re- 
ferimos. (**). Ponotró en la provincia de Córdoba 
con una escolta do 50 lioinbros, encontrándose en 
el Saladillo con López, (pío lo recomendó al gober- 
nador delegado doctor Vóloz. Llegado á la ciudad, 
ninguno de sus antiguos correligionarios (habían ya 
vuelto muchos) lo \'isitó, reputándolo un traidor. 

A los tres días continuó su viaje al Xorte, lle- 
vando en su corazón la amargura de un reproche 
de sus amigos, mudo pero acerbo. ¡Iba á probar- 
les que no los había traicionado, traicionando su 
misión y traicionando también aun á los que en la 
provincia de su nacimiento lo ofrecieran su concurao 
contra Rozas! Son do notoriedad los sucosos de- 
sarrollados en Tucumán á impulsos de Ija Madrid, 
y no necesitamos detenernos sobro ellos. 

(14) En el mos de octubre de 1830, en un» mnnif estación 
pública había pronunciado en Buenos Aires el brindis siguiente* 
«Brindo, señores, porque los traidores unitarios, quo han tenido 
la vileza sin ejemplo de venderse á los indignos agentes do la 
Francia para invadir y mancillar hi independencia de la patria, 
vengan cuanto antes con sus despreciables amos para recibir el 
castigo que merece su infamia, y para que se convenzan los so- 
berbios franceses de que su poder no es bastante para arrebatar 
á los argentinos su independencia. ¡Viva la Confederación Ar- 
gentina! Viva su eminente jefe el Ilustre Restaurador de las Le- 
yesl Mueran los traidores á su patrial* — Saldías: //. de la C, 
A.j tomo S^, pág. 108. 



— 03 — 

El soñor Piedrabiiena decía on la nota circu- 
lar á que hemos hrclio referencia: "La América ha 
visto con escándalo alzarse entre nosotros nn po- 
der absoluto, y ha derramado lágrimas al recordar 
que un déspota obscuro borraba con la sangre de- 
rramada en los cadalsos las glorias adquiridas en 
catorce años de combates por conquistar la Inde- 
pendencia de un mundo, y este dolor ha sido aún 
más profundo al contemplar que cuando se escri- 
bía en Europa que entre nosotros sólo los nombres 
eran civilizados pero los hombres y las cosas eran 
salvajes, los mercenarios del tirano pretendían des- 
mentir esta acusación, refutándola con plumas em- 
papadas en la sangre de una ilustre víctima. ¡Era 
entonces que el Presidente de la H. Sala de Re- 
prasentantes de Buenos Aires caía á los golpes de 
los verdugos del monstruo!"... ."La causa de Tucu- 
mán os la causa de todos los pueblos y de todos 
los Gobiernos de la República, y el infrascripto no 
debe, esperar que exista uno solo entre ellos que pre- 
tenda sostener la dictadura del hombre funesto que 
degrada y oprime y tiraniza á la desgraciada Bue- 
nos Aires''. 

Los gobiernos de Salta, Jujuí, Catamarca y la 
Rioja se pronunciaron de acuerdo con el de Tucu- 
mán; enviando idéntica circular que el de Tucumán 
los de Salta y Catamarca. La situación era, pues, 
gravísima, y el señor López se apresuró á regresar, 
reasumiendo el mando el 29 de mayo. 

Vélez acababa de solicitar recursos de la Legis- 
latura, para responder^ decía, d los gastos que 
puede originar la incasión que se anuncia. 



~ <ij — 

El i3 (le jiiiiiü so ínit«»rizi') al p]jocutivo para 
exigir un ompivstito <lr ííu.imm) pesos. L'na comisión 
(íouipuosta do los scnoics AiMJn/s A\oliiio Arambu- 
rú, José Lascanu y l'Vüpo (íómoz luü encargada do 
hacerlo efectivo. iJicíz mil presos so asignaron á la 
ciudad y diez mil á la cain[)ana. Ksta tuó eximida, 
después de algunas discusi(»iuís, do la parte que lo 
correspondía, con la condición do que había de ha- 
cer la provisión do ganados ií las fronteras. 

El 10, á los dos niosos. nvsolvió la Ijcgislatura 
rechazar la invitación do los gobiernos del Norte, 
y confirmó los poderos del golj(^rnador Rozas para 
desempeñar las rolacionr^s exteriores, lie aquí el 
texto de osa sanción: "La ^Sala ha tomado en consi- 
deración en diforontes sesiones la respetable nota, 
que con fecha 27 del p[)do., N'\ í^ lo fué dirigida 
por el Ciobiorno Delegado, acompañándole en co- 
pias legalizadas las invitaciom^s hechas al (íobierno 
do esta Provincia por los d(í Salta, Tucumán y Ca- 
tamarca, juntanionte con dos injpresos que contie- 
nen los pronunciamientos en igual sentido de los 
Gobiernos do «Tujuy y la liioxa, al objeto de que 
esta Provincia, á oxemplo do k»s invitantes, retire 
al Exmo. de Buenos Ai^es la autorización que el 
de esta Provincia, como todos los demás do la Con- 
federación Argentina lo tienen conferida para en- 
tender on las relaciones exteriores y negocios de 
paz y guerra do la Hopiiljlica, y aun para no reco- 
nocer como (iobornador do la Provincia do Ihicnos 
Aires al Ilustre Restaurador do las Leyes, Briga- 
dier General D. Juan Manuel do Rosas, y pidién- 
dolo íjuiora demarcarle la línea de conducta que 
I debe observar en este caso. 



— 05 — 

"La Sala, Sor. Exmo., no desconoce las cir- 
cunstancias afligen tea del País en general, ni los 
peligros á que se expone, ni los males, aunque con 
injusticia, que pueden sobrevenir á la Provincia de 
estas resultas; pero ha pesado más que todo en su 
consideración la conformidad de su proceder con la 
opinión pública, y el deber sagrado á que la ligan 
los compromisos solemnes que tiene contraídos con 
las demás de la Confederación para defender con 
ellas, hasta el último sacrificio, la causa nacional 
de la Federación. 

"Así que, en sesión de anoche ha tenido á bien 
acordar y sancionar con entera unanimidad de su- 
fragios, en sala plena, el siguiente decreto: "Con- 
"siderando la H. RR., que las notas invitatorias 
"db los Gobiernos disidentes de Salta, Túcumán v 
"Catamarca, atacan las bases principales del Siste- 
"ma Federal que los Pueblos de la República han 
"jurado sostener; Que tienden á desligar los víncu- 
"los de unión en que han permanecido, fieles hasta 
"aquí á los pactos que solemnemente tienen cele- 
"brados; Que toda separación en las actuales cir- 
"cunstancias en que la República se halla empe- 
"ñada en una gueiTa extranjera sería envolvernos 
"en una anarquía horrenda; Que los pronuncia- 
"mientos de las Provincias disidentes no se consi- 
"deran con la justicia y razón suficiente para nin- 
"guna invitación que desligue los pactos de estrecha 
"alianza que tienen ratificados entre sí; Que la 
"Provincia no tiene motivos para retirar sus po- 
"deres al encargado de las relaciones exteriores, sino 
"que, al contrario, hace honor á la confianza que 



<ir. — 



"lia tlopositaclo üu ól, puoá os la admiración del 
"^^ando Civilizado \)ov tan ciKWgira y honrosa con- 
"ducta: (¿no la destnicoión y niisoria on (|ue ac- 
"taalmonto ¿tscjiíiiran los Pueblos ilisidcntos so halla 
"el país, nunca ha podido atri huirse á la conducta 
"(¡uo observa el Encargado do Relaciones Extorio- 
"ros, sino á la injusticia do los actos y procodi- 
"niiontos do los Agentes Franceses y sus aliados; 
"Y, ültimanicnte, que todo paso retractarlo de la 
"Provincia on circunstancias que el honor nacional 
"so halla empeñado on una guerra extranjera, á 
'S|U0 se ha comprometido cooperar con todos sus 
"esfuerzos, sería degradante é indigno del Pueblo 
"Cordobés — Ha acordado v decreta: 

"Artículo 1". La Provincia de Córdoba, con- 
"seqüente á sus pronuncianiientos, se conserva fiel 
"y firme á los compromisos que ha sellado solem- 
"nemente en sanciones anteriores con el Exmo. Sor. 
"Gobernador de Buenos xVires, encargado de las re- 
"laciones extorioses, paz y guerra de la Confedera- 
"ción Argentina, Ilustre Restauí-ador de las Leyes 
"Brigadier D^ Juan Manuel de liosas. 

"2**. Al mismo tiempo que la Provincia de Cór- 
"doba no retira los poderes al encargado de K. E., 
"no cede á la invitación hecha por los pueblos de 
"Tucumán, Salta y Catamarca. 

"3**. La conducta que observará inviolablemente 
"el P. E. de esta Provincia será la que expresan 
"los dos artículos anteriores. 

"4^. Trasmítase esta soberana resolución al 
"conocimiento del Exmo. Gobierno de Buenos Aires, 
"encargado de las relaciones exteriores, paia su 



-- G7 — 

** inteligencia y objetos consiguientes, y comuni- 
qúese. 

'^Al hacerlo el que subscribe, no puede excu- 
sarse de íelicitar á V. E. por una resolución tan 
honorable á la Representación, al Gobierno y al 
Pueblo cordobés. 

'^Dios guarde á V. E. muchos años. 

"El Presidente de la H. Sala: Agustín Roca. — 
El Secretario Interino de ella: Adrián María de 
Ciresr 

D. Manuel López terminaba su mandato el 25, 
El 20 dirigió á la Sala un extenso mensaje dando 
cuenta prolija de su administración. Empezaba con 
este párrafo: "Con indecible satifacción tengo el 
honor de anunciaros ser aproximado el término del 
período en que por la ley de 30 de marzo de 1836 
me confiasteis el mando de la Provincia. Después 
de cuatro años en que con resignación he llevado 
ese peso inconcebible, que vuestro voto y el de mis 
conciudadanos pusieron sobre mis hombros, es por fin 
éste el momento grato á mi corazón en que veo el 
alivio de esta carga imponderable con la esperan- 
za del sucesor que debe reemplazarme. A vuestras 
altas funciones, á vuestras luces y patriotismo co- 
rresponde el acierto de su elección". 

Esos eran los sentimientos del doctor Vélez, 
autor del mensaje; pero no los del Gobernador, que 
reveló en su posterior conducta caián abajo estaba 
moralmente de su ministro. 

Vélez en el gobierno honraba á la provincia. 
Tenía claras ideas de administración, y alto con- 
cepto do la justicia como resorte de bienestar y or- 



— 08 — 

den social. "El departa mentó do justicia (decía on 
ese mensaje) os el más sólido fundamento de la paz 
interior de un Estado. Sin justicia es quimérica la 
existencia del Estado, y do««?aparecen los más pi^e- 
ciados derechos del ciudadano, base 3^ origen de las 
asociaciones políticas. La recta administración de 
justicia es la más esencial y esquisita garantía para 
la libertad, propiedad y seguridad. Inútiles serían 
las instituciones más liberales si la rectitud en la 
administración do aquel sagrado depósito no afian- 
zara prácticamente tan inaprcci<ables bienes. El 
acierto en la elección anual do los jueces, era sin 
duda un medio eficaz para aquel fin, y tengo la 
satisfacción de que han correspondido dignamente 
á su instituto y á las esperanzas del público". 

So extiende en consideraciones sobre la incon- 
veniencia de la amovilidad anual de dichos funcio- 
narios, y termina así: "Sin contar con la suspensión 
que tienen que experimentar las causas mientras los 
nuevos jueces se imponen de voluminosos expedien- 
tes, sin dejar de tener presente que la proximidad 
del término periódico en que deben relevarse les 
ofrece muchas veces el deseo de retardar aquellas 
más graves para excusar la ocasión de pronunciar 
un fallo que pudiera traer el desagrado de uno ú 
otro de los litigantes, el solo defecto de la inexpe- 
riencia que produce la falta de conocimiento del 
estado moral del país adquirido sólo por el que 
constantemente se ocupa en la asidua tarea de la 
administración de justicia, hace conocer práctica- 
mente el mal que es capaz de producir aquella 
constante variedad y alteración de jueces". 



— (>9 — 

La Legislatura se reunió el 25 para elegir go- 
bernador. Lógicamente puede deducirse de los tér- 
minos del mensaje del 20, que sin trabas de ningún 
género podía verificar el acto; mas lógicamente 
también se deduce de los hechos sucesivos, qne era 
todo lo contrario. Los electores en su total nú- 
mero de quince se reunieron en la sala de sesio- 
nes, discutiéndose este punto: S¿ había de elegirse 
(jobevnador por otro periodo constitucional, o pro- 
rrogaj'se por tiempo determinado el mandato del 
señor Lnpez, Ocho estuvieron por la elección y 
siete por la prorrogación. Entre los últimos figuró 
el doctor Fermín Manrique, fiscal también de es- 
tado, quien se produjo de modo que ofendió á los 
lopistas. Sensible es que la deficiencia del acta de 
aquella sesión no indique las ideas vertidas por los 
diputados; pero consta en ella que la mayoría sólo 
filé de un voto, y que uno de los electores no votó 
por el señor López. 

El 27 se reunió la Sala, y después de apro- 
bada el acta, el doctor Manrique pronunció un 
discurso, que en extracto fué consignado on esta 
forma: "Que había sabido que el Pueblo de Córdoba, 
ó considerable número de personas que asistieron 
en el día 25 al nombramiento de Gobernador se ha- 
bían incomodado por la expresión de mordaz que 
había usado en una observación que hizo. Que 
antes de fundar la equivocación que había pade- 
cido el Pueblo, protestaba que había estado muy 
distante de su intención ofender al Pueblo de Cór- 
doba, ó á esas personas que se habían considerado 
ofendidas. Que se sirviesen recordar el objeto que 



— /U — 

so propuso 011 la obsorvacióii quo hizo. Que éste 
no piulo sor otro quo ol do pondorar la situación 
aíligonto on quo v\ so liallaba por causa do no sa- 
bor cuál soría la voluntad gonoral rospecto dol can- 
didato quo debía ocupar la priuiora Magistratura. 
Que recorriendo los deboros ipie lo imponía su obli- 
gación, hizo presento <juo <iran luios apoderados 
del Pueblo, y que no debían obrar sino según la 
voluntad presunta do el, la (jue so debía interpre- 
tar en todo caso tendiendo á lo mejor; quo sola- 
mente un pronunciamiento justo y arreglado podría 
echar raíces protundas en la opinión y encontrar 
por garante la ma3'or parte de los individuos de 
la sociedad, y así es que los líl\. debían simpatizar 
con el Pueblo, consultando sus intereses v sus miras. 
Que jamás podrían babor cumplido con su obliga- 
ción sino haciendo recaer el mando supremo on 
aquel ciudadano que la sanción jjopular redamaso, 
y quo a(iuí estaba la dificultad de saber cuál sería 
este ciudadano que reuniese esa opinión general, 
para no exponerse al furor y mordacidad del Pue- 
blo, que causaría un nombramiíMito intempestivo, 
por cuyo motivo estal>a i)or la prórroga el expo- 
ponente. (¿ue acjuí no i>o(lía u^ar do otras expre- 
siones sin debilitar su discurso, como sería haber 
dicho: la rrilica del l^ftrhln: pues nada podía te- 
mor del juicio que so haro. di5 las cusas, fundado 
en las reglas d(?.l arto, (pie es lo (pie so entiendo 
por crítica, sino de las ofensas con (pie se hiero 
ú ofendo en una nmrmuración, (pie es lo que sig- 
nifica la palabia niordadilad, Vqvo (pie si el Pue- 
blo de (V)r(loba so había sentido por haberlo tra- 



— al- 
tado de mordaz, él, á lo monos, debía hacerlo la 
justicia quG merece, considerándolo con todas las 
pasiones características y esenciales de un ser ra- 
cional, principalmente cuando suponía, con toda 
razón, una exaltación general por un nombramien- 
to que por casualidad no estuviese de acuerdo con 
la opinión pública, en cuyo tiempo obran las pa- 
siones y no la razón. Además, que le era extraño 
que el Pueblo de Córdoba, que se jactaba tanto de 
ser libre, hoy día exigiese de uno de sus BR. el 
lenguaje de un adulador, cuando la prenda más 
recomendable y precisa para el que invistiere este 
carácter era la libertad, mediante la que emitiría 
libremente sus opiniones sin el incienso que comun- 
mente se ofrece por un perjuro á la adulación ó á 
la mentira. Que para este objeto proponía por mo- 
delo de libertad el apóstrofo con que concluía un 
autor, redactor de la causa famosa de Luis XVI, 
y es el siguiente: ¡Reyes, contemplad la fiereza de 
este Pueblo! Y á pesar de esto, no se atreverá uno 
sólo á sostener que la Francia es de esta calidad, 
cuando por su ilustración y dulzura de carácter ha 
merecido la muy justa reputación de ser una de 
las Potencias más brillantes del Mundo. Por fin, 
concluyó haciendo presente su protesta de no ha- 
ber ofendido al Pueblo de Córdoba, desde que la 
expresión do mordaz era necesaria y precisa á la 
fuerza de su discurso y sin la que se hubiera en- 
contrado debilitado; y también, que no atribuía á 
ignorancia ó malicia del Pueblo sino á una equi- 
vocación. Hecha esta exposición, pidió el señor Re- 
presentante se sentase en el acta"'. 



— 72 — 

El doctor Manrique aparece, por más reticen- 
cias que uso. adversario de López. No se olvide 
este antecedente, que puede servir para explicarse 
su fusilamiento dos años después, ya que ningún 
documento, ningún otro vestigio ha quedado en los 
archivos públicos sobre heclio tan brutal. ¿Fué una 
venganza? Pn »bablemente, porque no hubo proceso 
que acusara delito. ¿En qué había ofendido al Go- 
bernador aquel hombre que por su orden era sa- 
criQcado sin oirlo? Nada más encontramos que lo 
que revelan las actas del 25 y 27 de junio. Man- 
rique pertenecía á una fracción de la Legislatura 
cuyo candidato para gobernador era don Claudio 
Antonio de Arredondo. Todos eran federales v 
todos se creían amparados por Rozas. No se con- 
sideraría, pues, bastante fuerte por el momento, Ló- 
pez, para vengar agravios personales. 

Además, la conflagración de las provincias del 
Norte lo tenía con cuidado, y antes que de fede- 
rales debía preocupai'se del enemigo común: los uni- 
tarios. 



Tfiii 






CAPITULO XX-VII 



JjL^» (Jdí 




^^J^e.J^iV9zJ^ "^ttJi^ 




CAPITULO XXVIII 

Segundo periodo de gobierno de dot\ Manuel López 

1840 - 1842 

Nueva recepción de lytpez — Invasión jmr el Nort^^ y complicidad 
de personas imj>ortanies de Córdoba Prisiones, Susjjensión 
d^Á n\inistro Vélez. — Delegación del mhndo, y salida d cam- 
paña del gobernador en propiedad, — Revolución del 10 de oc- 
tubre, — Primeras medidas del gobierno revolucionario. - En- 
trada de La Madrid y nombramiento del mismo romo coman - 
dants general délas fuerzas d^i la provincia. — ^f archa una 
dirisión á batir á [jópez en Cruz Alta, y es derrotada. — Se 
dirige La Madrid al Tío para auxiliar á ÍJivaUe, Breve ex- 
plicación de cómo este general se hallaba en S^infa Fc-r-La 
Madrid no auonlia á Lavalle, Derrota de éste por Oribe en 
Quebracho Herrado. — Regreso de La Madrid á la ciudad. 
Confusión y terror en ésta al saberse la derrota de Lavalle, — 
Delegación del gobierno en La Madrid, y salida del goberna- 
dor Alvarez al Norts. — Retirada de Ija Madrid, — Entrada del 
general Pacheco. Entrada de íjópez, — Primeras disposicio- 
nes de éste. ^Delegación del mando e7i don Claudio Antonio 
de Arredondo. — Atrocidades del coronel Barcena. — Consigna 
de Rozas. — Escenas únicas de la época. — Movimiento de los 
ejércitos contrarios^ y derrota completa de Lavalle y La Ma- 
drid. — Ferocidad de los federales. — Invasiones de don Juan 
Pablo López. Regreso del t Ejército Confederado^^ — División 
de los federales de Córdoba. — Remisióii de sacerdotes á Rozas 
y regreso de los mismos por orden de Djpez. — Confiscaciones^ 
depósVos y penas á los ocultadores de bienes unitarios. — Es- 
cisión popular, — Ocultación de caudales. — Enérgico decreto 
dtí López contra el vandalaje. — Premios acordadas á Rozas 
2>or la Legislatura, — Reaparición del ^^Restaurador Federal^, 
— Organización de ctierpos de milicia. — Empréstito forzoso, 
' — El retrato de Rozas en las oficinas públicas. Honores que 
se le tributaron al colocarlo en la sala de sesio7}es de la D*.- 
gislaíura, 

lo 



- 74 - 

El 28 de junio do 1840 prestó otra vez el ja- 
ramonto de loy el gobornador reelecto, continuan- 
do en el ministerio el doctor Vúloz. 

Días nebulosos tonía dolaiito el señor Lópoz. 
La Madrid so ino\ia dosdu Tucuinun sobro Córdoba 
con (íÜO hombros do las tros anuas, en combinación 
coa Cubas de Catamavca y Brizuela de la Rioja. 
Debía incorporárselo el primero con 8U0 hombros 
en el Puesto del Tala, y oporar ol segundo con 
mil sobro loa dopartamontos de la sierra, 

£1 comandante general de los departamentos 
j del Norte, coronel Casanova, al tenor noticia de 
¡ aquel movimiento se pronunció on contra dol go- 
■ bierno. Lópoz, munido do fatniltades oxtraoidina- 
lias, dologó ol niandu en Vóloz y so dirigió á pe- 
learlo. Oasanova no pudo sor auxiliado por La 
Madrid, porquo ente, ú consecuencia do la defec- 
ción dül coronel Cülodouio (iutiórrez, y aun cuando 
lo venció 3^ corrió, tuvo que retroceder y perder 
tiempo. Ai aproximarse López las fuerzas de Ca- 
sanova se disolvieron, fugando el jefe revoluciona- 
rio á Catamarca, Perinaneció el íiobornador un mes 
próxiuiamento en líío Seco, y cuando regresó se en- 
contró con la novedad do quo su delegado ora acu- 
sado do complicidad en la revolución. Reasumió 
el mando el 24 de agosto, suspendiendo el 31 al 
ministro Vélez, ú. quien ordenó estuviera preso on 
su casa haHa el complc/u esclarecimiento de lus 
hechos (fue lo hadan sospechoso de parlícLpación 
fii la aeilición.. (^) 



(1) Puní ju<:<;iir ú üud4D0'/.i 7 siia cOrajiliuea stt formú uu 



7Ó 



La Madrid había avanzado nuevamente, no ya 
sobre Córdoba, sino en dirección á la Rio ja para 
proteger al gobernador Brizuela que estaba amena- 
zado por el general Aldao, el cual se hallaba en 
Algarrobo Largo con L500 hombros. Reunidos Bri- 
zuela, Cubas y La Madrid, la vanguardia encabe- 



tribunal especial compuesto de don José María Aldao y teniente 
coronel don Marcos Antonio Vergara. Aparecieron complicados 
el cura del Cheñar doctor Sixto García, el capitán Esteban Bus- 
tos, don José Ignacio Chaveí y don Justino César. García fué 
recluido en el convento de San Francisco, deportándosele á Bue- 
nos Aires en 1841. César fugó, y Bustos y Chavos fueron captura- 
dos, haciéndose también otras prisiones. Al doctor Vélez se le pa- 
só esta nota: «Cl infrascripto ha visto con dolor que en ]a cansa de 
conspiración que se sigue contra eU^eo^prófugo Sixto Casanoya 
y sus cómplices, aparecen circunstancias que desgraciadamente 
le dan complicidad á Y. S. en ella. Al Gobierno, aunque le es 
duro y violento creer tales hechos que afectan su sensibilidad, 
y qa3 están en maniñesta oposición al modo de pensar del Sor. 
Ministro General á quien se dirige, de la dignidad que inviste y 
de la pureza y honradez con que ha sabido manejarse, es^de su 
deber esclarecerlos hasta el último grado de la evidencia. Con 
este objeto ha sometido el enjuiciamiento de esta causa á un 
Tribunal especial, nombrado al efecto, y ha dispuesto que V. S. 
hasta la vindicación^ quede suspenso de su empleo y permanezca 
arrestado en su casa morada. Esta misma disposición se trans- 
mite al Tribunal, para que sin embarazo por parte de V. S. pro- 
ceda al esclarecimiento de todo lo que aparece por el sumario. — 
Dios guarde á V.S. — Manuel López.— Pedro Solazar^ oficial l°t. 

Se puso á Vélez incomunicado el 5 de septiembre por orden 
del tribunal, y con guardia. El 14 recusó al tribunal, fundán- 
pose en disposiciones del Reglamento; y el Gobernador, aten- 
diendo la recusación declaró sin efecto el nombramiento de dicho 
tribunal, mandando pasar la causa con todos sus antecedentes al 
alcalde 2^ don José Lascano. Este levantó á Vélez la incomu - 
nicación inmediatamente, é hizo retirar la guardia de su casa. 

El se&or L ascano renunció después del 10 de octubre, y el 
gobierno revolucionario no aceptó la renuncia. 



— 71) — 

zada por (';stij (UirriiLó ¡i la dií Alilao, quien so retiró 
á San Luis. (') VA total do las tuerzas coaligadas al 
mando on jeto do lirizuola alcanzaba á 2. (lOO hom- 
bres. C^i una división do uiil pouotró La Madrid on 
]^ provincia do Córdoba, incorporáudosolo on Soto 
oj comandante Jos»; Linc> Poraían con un escuadrón. 
Luego so lo incor|H)ró rainbií'íji el comandanto do 
Pocbo don Alejandro A])nr¡cio con un númoro re- 
gular de milicias, cumi)I¡r'ndoso así el pronóstico do 
Aldao. Se dirigieron tudas las tuerzas á la ciudad 
en dos cuerpos, uno camino do Santa Catalina,. al 
mando inmediato do La AFadrid, y otro al de Apa- 
ricio camino do San Roque. 

Al tener López conocimiento do la invasión 
do Lavalle ;i Santa Fíí, había escalonado tuerzas 
en Saladillo, Carlota y (*ruz Alta al mando de los 
comandantes lic^rnardo Juárez v Pedro Oyarzábal: 
el coronel Juan Pablo Sosa, comandante general 
de la frontera del Sud era el jefe do todas ellas. 
El 19 de septiembre so dirigió con un piquete de 
loO hombros a Cruz Alta, delegando el gobitrno en 
el presidente de la Sala, don Xorberto de Zavalía. 
por tener (¡ac salir, decía, d ohjctos de la mr/.s al- 
la importancia. Buscaba la protección de los go- 
biernos del litoral, empeñados en ludia con Lava- 
lle, obrando en combinación con ellos. Lavalle se 
hal)ía apoderado do Santa Fe; pero ol gobernador 
don Juan Pablo López y un ejército de Jiuenos Ai- 
res iban sobre él. 

En la ciudad de Córdoba, al aproximarse las 

(2) Memorias de La Madrid, tom. 2^, pág. 163. 



— 77 — 

fuerzas de La Madrid, el batallón do cívicos dono- 
miiiado J^Dcfonspres. de la Federación'^ á las órde- 
nes del tgnieiite coronel Agustín Oigena, estimu- 
lado por el Dr. José Francisco Alvarez, D. Ramón 
Ferreira, D. Francisco Lozano, D. Bernabé Ocampo, 
D. Miguel Igarzábal, D. José Fermín Soaje y otros, 
§0 pronunció en favor de la revolución, y un grupo 
do ciudadanos reunidos en las galerías del cabildo 
j'oclamó gober nador ji. Alvarez, ex presidente de 
la Legislatura y juez consular en ejercicio. Ocurrió 
esto el lO^d e octubre. ('^) 

Inmediatamente el doctor Alvarez dio un de- 
creto destitu3'cndo al jefe de policía Cazaravilla y 
nombrando en su reemplazo á Igarzábal. El de- 
creto estaba encabezado con esto lema: "¡Libertad, 
Constitución ó muerte!" Siguieron otras destitucio- 
nes, entre ellas las del oficial 2° D. Carlos Amézaga, 
que fue reemplazado con don Luis Montano. Alva- 
rez se titulaba en los documentos oficiales (jobcrna- 
dov y capitán general prorísof'io de la provincia. 
Nombro el 14 al doctor don José María Fra(jueiro 
mt7i Uiro jle^ (jorncrn'o^ relaciones exteriores^ gue- 
rra y hacienda: pero habiendo renunciado á los 
pocos días, llamó al ministerio de guerra y reía- 



(3) El 26 d e SGj)ticmbrQ se habían sentido ya trabajos rp- 
Yolucionarío§ . El gobierno ordenó al jefe do policía que instru- 
yera un sumario para averiguar la verdad sobre rumores de 
conspiración. El 27 dio cuenta (Cazaravilla, que de las averi- 
guaciones practicadas resultaba m;omotor principal de un pro- 
yectado movjmiento subversivo el soldado del batallón Defensores 
Pablo Ilodríguez, el cual había fugado. Pero no se pasó adelante* 
lo que presupone enervación, quizá producida por el temor de una 
próxima catástrofe. 




— 78 — 

I tn/trs al rniniiijl (lo ejército (lou José Julián ]l^j[aiC- 
iiiHV, (li* l¡^ura(*iüii distinguida en la época del ge- 
tjii.il I'ji/, y al do ijobicrno ij hacienda al doctor 
Mi;'iiii| l'iíinro. Antos do hi recepción de estos se- 
tn.iii, i'l ^nihit'i'Mo nxigió al comercio un empréstito 
i|. I .í «HHi |insus, (|iio Mié totalmente cubiorto, y con- 
• if'i .i mIiutíoiios para la renovación integra de la 

L.i itiaiiiMts'i rlrctoral eligió diputados á los se- 
iii.tri: iliirtur Migui^l del forro, Bornardino Cáceres, 
fl'.iini Kiiiiirni Kerreira, Hernabé Ocampo, doctor 
I i.iiii'iMio hrl;'.adn, doctor Kuriquo Rodríguez, doc- 
I..I .luir Sn\orn de < Miiios, doctor Sixto García, doc- 
ti.i r«Miliiin l\i/., (ia?^par llravo, Cayetano Lozano, 
Mi/Mirl l/'.;iiv.;ihal, doctor Fernando Pérez Bulnes, 
Ifi.Mii M.iriiiic/., .losi» Novillo, Luis Márquez, José 
Ali.im, hinipsio líizo Patrón, Juan Velázquez y 
iliíi lii|- M¡M'.an*> (ion/.;il(»z, sui)lenre.s los cinco iilti- 
iii'M I )rl/';;Hlíi, fáceri'S, Olmos, liodríguoz, y el niis- 
liid jMílininíidor Alvarez, habían pertenecido á la 
Lif'i iliiliira dn López. 

¡-^r. fuiídí) un pcrií'ídico cí;ií el nombro de *'El 
l'i:.l.;indarl;(í Nacional", píhu^tmlo por el doctor Vji- 
ri ijiií l''idnl [i(')|Híz; (bajando di; ;ip?irecer "^YA Restaa- 
i.idiii' l''ríl<irar\ <|ue dirií^ía don Francisco Larguía. 

MI mismo día de Ijl ríiy<)hu'ión^nirai'üJi-Jas 
/ liiiíi/íiH díi Apancio_\'_La_Maíbi(,L- Al-f«imora CttJi- 
\\\\n Aharrz (ílj^raib) de cca'oiuíl, y nombró aLse- 
/miimIh [iriirnil vn jefe de las fuerzas en camjniiut. 

VA /';obnrna<b)r López estaba formando un ojór- 
t \\.n í.u < Vuz Alta y había designado jote del estado 
niiiyor al coronel Juan Pablo Sosa, á quien Alvarez 



— 79 -- 

destituyó, como era natural, del comando de la fron- 
tera del Sud, reemplazándolo con don José Celmán. 

La Madrid mandó al coronel Casanova con tres- 
cientos hombres contra López, parte de ellos perte - I 
neciente á loa "Defe nsore s. , de -isif. F ederación'" que 
habían to mado el n ombro do "Defensores de la Li- 
bertad'' . Casanova recibió en el Segando orden de \ 
regresar, siguiendo con la división adelante el sar- 
gento ma3'or don Crisóstomo Alvarez. Según La 
Madrid, ordenó el regreso de Casanova porque no 
tenía en él ccnfianza. 

Alvarez atac ó á Lóp ez^ _y fué rechazado, re- 
trocediendo á JbVaile Muerto. La Madrid dispuso 
ir él en persona á batir á López; pero el coman- 
dante Honorato Gordillo, de la división riojana, 
exigió que se le dejara volver á la Rioja, por estar 
en desacuerdo con las medidas del General. El plan 
de éste varió entonces. Se dir igió al^^Típ» en donde 
lo esperaba el coronel José Manuel Salas con 300 
milicianos, y se puso en comunicación con La valle. 

Este general, como se sabe, había pasado desde 
Montevideo el año anterior á Martín García, con 
algunos argentinos y orientales, con el propósito de 
formar un ejército para derrocar á Rozas: organi- 
zó allí escuadrones con los cuales invadió á Entre 
Ríos. Apoyado por el gobernador Ferré de Corrien- 
tes, combatió contra el gobernador entrerriano Echa- 
güe, quien lo derrotó en Sauce Grande el 16 de 
junio de 1840. Aunque tuvo en ese combate pér- 
didas considerables, pudo retirarse en buen orden 
y conservar la mayor parte de su ejército. Auxi- 
liado por buques franceses, en los días 20, 21 y 22 



— so — 

pasó ú Cnn^iiíla. liajajido hasta San Podro, provin- 
cia do Huonos Aip's, on dnndo do9ombai*có el 5 de 
agosto. Kj }\ dorna «') cmi ol 'l'ala una divisiüii.jie 
l.r)iH) Imnibros í|uí» inandaha (^1 general Angol Pa- 
vlioco, y avanzando hacia la capifil llogó á Alado. 
El O d(,* sóptioinhn» oniprrMidió marcha rctrógaila, do- 
tcnióndoso á tm.s l*»^iias do la cindad do Santa Fe, 
(|U0 estaba ^uiuncoida p(»r 7ni) hombres al mando 
del gonoral lui^onio (íar/jMi. Kl 'J:$ atac/) la plaza, 
que o(*n[)ó ol '2i dí*si)u<'s (b» una capitulación. 

El general ^Fanuol Oribe, ox: prosidonto do la 
Hepública Iruii^uaya. derrocado por don Fructuoso 
Ifivera, estaba con una divisiiMí oriental al servicio 
de liozas, y al tronte de un ejercito poderoso se 
acercó i'i íjavalhí i') Kste evacuó la ciudad á me- 

(4) Lii íín[.inMiiM.íii do un jol'o oxtniíijcro cu ol ojorcito^ha 
8Í«lo oxplicíiila <lo osto iiioilo por rl •.l«M;r."r Kriiosto Qnosailn: «El 
coiiílicto)* (para K')Z¡is al 'lc8Í;;nar al íjí'iioral on jof«.^) cera sorio: 
el ;]coiioral ^achoco ora ol más híMl coitio militar y ol que msís 
respííto lo ni'irooía: ol brííJ:a(I¡«»r cjí.meral Oribo ora, nominal mentó, 
ol jíífo (le un Kát.a«lo aliado, iiirty«>r oii ^rado uiilitiir y on jornrqiiia 
])olítica; ol ^oboniail'.ir Juan Pablo Lópfv, ora capitán general» 
(uuovo gobernador do Santa Fo, on cuya ]irov¡nc¡a 3o hallaba ú 
la sazón ol ojórcito), <y, sobro todo, lo amparaba ol texto expreso 
ó intor;;ivoraablo dol tratado do 1S;>1. fin ostrícto derecho, la 
^a oluoión debió sor Favorable á L ó ]) 0x_; i) ro no sólo so f £a tab(Ljd0 
^nna cap.'ici da«I inilita ri nForior, lo (|no li itría prdigrar ol éxito jje 

la íínerra, sino qno Rosas doscon fiaba do él., de tiempo atrás 

«Soy yo hoy > (escribo á Paoln-oc» en IS do ootubrt*) col general 
«on joro dol ojt'íroito do la Uo¡)úbli(*.a á cuya cabeza estoy, y micii- 
«tras no esté on oso cu(?rpo do ejóicito ])ertonnciento á aquél| el 
«quo lo correspondo como so;;undo por la investidura que tiene, 
ty ([uo es el gonoral Echa^^iio, soy do opinión quo ol gonoral 

«Oribe desompefio las funciones do tal.» Esta í"uó toda la 

credencial do Oribe, cuyo numbramiento resultó un enigma para 
lo8 contemporáneos, y os esta la j»rimora vez que so ve explicado 
de uu modo auténtico». Tomo 5" do La (¿ai nema, i>Hgs. 41 S y 
419, La invasión de If^ 10. 



— 81 — 

diados do iioviombro, buscando la incorporaci()n do 
La Madrid, á quien envió un ayudante diciéndole 
que se le reuniera en Romero, provincia de Santa 
Fe (cien kilómetros próximamente del Tío), lleván- 
dole ganado para el consumo del ejército. La reu- 
nión debía efectuarse el 20. J^a^^M^áxid^JlosÚ^ 
Tift f}l !(} , a^l^lH^^^^^^O ^^ /^"^ trescientQ^.b.omhies á 
' las órdenes del coronel Sala8,_y BQO cabezas de ga- 
nado. El 18 continuó él la marcha con 800 hom- 
bres; pero habiéndosele dicho que en la travesía 
hasta Romero no se encontraba afjua ni pasto en 
buen estarlo, se estacionó á pocas leguas de Que- 
bracho Herrado. {^) 

Salas regresó de Romero sin haber encontrado 
allí á La valle, y La Madrid le ordenó quedara en 
el Tío con* los 300 hombres y el ganado que había 
llevado, mientras él iba á batir á López en Cruz 
Alta. 

La valle llegó á Romero. Faltándole en este 
punto los auxilios que había pedido, avanzó con di- 
ficultad. En Quebracho Herrado se encontró con 
Oribe el 28 de noviembre: fué vencido su ejército, 
fuerte de 3.500 hombres, constando el enemigo de 
un número muy superior. ('') 

(5) Seguimos on esta parte las Memorias del mismo La 
Madrid; debiendo hacer notar, que su conducta ha sido univer- 
salmente coudenada, atribuyéndose á ella la derrota de Lavalle 
en Quebracho Herrado. 



(6) Según orden del gobernador don Manuel López al jofo 
de policía, techa 1» de'cTrcíembre, para que tomara da las pul^e- 
rías^do el jabón que existiera, el ^tEjercito Confederado! reuni- 
do en Córdoba alcanzaba á 11.500 plazas. 



— 8-2 — 

El soñíír (Inctur Sahlías, liaMiindo do oste he- 
eliu (lo cinnas, r(/ii el partií ilt» < >ribo á la vista 
dico: "A launa d(» la tardo del :¿s do noviembro la 
vanguardia do (.>ril)o ray*'» suliro la intantoría do 
Lavallo; y jmhm» dí'sput's tt»dn su oji'*ro¡to, compues- 
to do unos cincn mil luaubros, do los cuales mil 
Hcisfiontos oran intantos, envolvían al cjórcito li- 
bertador sin darlo. (;1 tiom|)o para tomar la fonna- 
ción más convonitíiito. ()r¡bo llov('> por su derecha 
una formidable oarf4:a d-.í oaballoiía con casi toda 
su tuor/a do esta arma, y Lavallo efootuó una ope- 
ración somojanto por su izíjuiordii. T^a do Oribe ob- 
tuvo un óxito completo: y atjuí tur* dol rudo batallar 
do los oscuadroncís do Lavallo, (pío alentados con 
la palabra entusiasta do esto ^onoral pUjLjnaban do- 
sosporada monto por rom[>or oí círculo do ginotes do 
Oribe, que los (.vsirochaban por rotaj^uardia mien- 
tras la infaut(TÍa y artillería los diezmaba por su 
trente y ])or uno do sus Jianoos. 

''Dos horas dospuT's, la batalla dol (Quebracho 
Horrado (piedó ciivnnscrila oii ol cuadn) <|ue formó 
el c oronel Podro .losó Díaz, on ol extremo iztjuierdo, 
donde permanecía Lavallo mandando las cargas 
supremas de los últimos restos (jue lo (|uedaban. El 
coronel \'ega, viendo inminente el monuMito on que 
Lavalle caía muerto ó prisionero con ol último do 
sus oficiales, so abalanzó con doscientos hombres, 
como movido por ol ])rodigio, contuvo una carga 
decisiva que lo traía la cabaüoría íeuoral, y algunos 
de sus compañoroá aprovocliarojí de esto [)ara sa- 
car de allí á su general. Todavía permanecía en 
medio de su cuadro el coronel Díaz. Cuando hubo 



— 83 — 

á su alrcdoclor otro cuadro do cadávoros: cuando 
aquellos valientes no pudieron hacer uso do sus ar- 
mas porque las municiones estaban en poder del 
enemigo y sólo se servían de "jis bayonetas ó de las 
culatas de los fusiles [)ara esgi'iniirlos sobre los que 
tenían nuís cerca, recién se sometieron A la dura 
ley de los vencidos; y el mismo Oribe, tan parco 
en elogios como fiero en la victoria, no pudo me- 
nos que felicitar públicamente al coronel Díaz y 
á sus denodados compañeros. 

''La valle perdió en esta batalla mil trescien- 
tos hombres entre muertos y heridos, cerca de seis- 
cientos prisioneros, de los cuales sesenta eran jefes 
y oficiales, toda su artillería, bagajes, parque, su 
correspondencia, etcétera. Del campo del Quebra- 
cho Herrado se dirigió á Córdoba por la frontera 
del Tío, con los restos dispersos que le quedaban 
del ejército libertador. Antes de retirarse le en- 
cargó á don Rufino Várela que condujese al gene- 
ral Garzón al campo de Oribe. Várela desempeñó 
esta comisión, peligrosa en seguida de una batalla 
cuando los dispersos de los vencedores y do les 
vencidos se entregan á toda clase de excesos. Cuan- 
do llegaron al cuartel general de Oribe, (^i arzón, 
sinceramente obligado por la acción caballerezca 
del general Lavalle, le ofreció á Várela una pe- 
queña escolta para que pudiera regresar con segu- 
ridad. Aguardaba Várela que se le indicara el 
oficial que debía acompañarlo, mientras Garzón se 
había alejado hacia el alojamiento de Oribe, cuan- 
do lo arremetieron algunos desalmados y lo sacri- 
ficaron allí mismo, dejando comprender, que si Ori- 



— 84 — 

l»o no lial»íii (íidíMiiulo ost*í hcíclio bárbaro, por lo 
monos nn lo ropnilíaría*'. i) 

Lavíille so pítiii) ruii Ijiou hombres hasta la 
N'illa (1<»I Wosarií», vu doiidi; so reunió con La Ma- 
drid que tenía son. Dt? allí s<í dirigió á lasj^ro- 
vinrias dol Nortt^ <;! i5 do dicienibro, pasando pol- 
la Chacra do la Morcod, y J^a Madrjd entpi á la 
ciudad el día 7. Ksto ]í:U\ <|Uo fu*'* á batir ¿IjLjópez 
en ('ni/ Alta, rotrncedin cuandu supo la derrota 
do La vallo, unióndusíj á ól, como so ha dicho, en 
\'illa dol [{osario. 

Kl gohioiiu) consi^aiió ocultar por el momonto 
ííl dí'sastro do <¿uohraclio Tlorrado; poro en las pri- 
nHiías lloras do la iiocho dol mismo día de 1h en- 
Irada dcj La Afadrid cundió ol rumor pavoroso de 
la roMÜdad. y todos lor? comprometidos tratare^ de 
huir, lias callos tpicdaron desiertas, las casas* so 
í'.írntioii, V el mutismo v las tinieblas reinaron en 
l;i rjinhid. I.íís unitarios temían ¡i los federales, y 
lo.s lo/|ííralos A los unitarios que dominaban la plaza. 

i'!l ^^olií'rnador Alvari^z doIoL^) ol mando en La 
Míidiid. V con una «scolta do 2o hotnbros fué á in- 
í-orporar<o on Sin/aí*atp al ojórcito do Lavallo. Con 

(1) //inforift da la C Anjt.Nfinn, tnm. :>■>, pi'igs. "2lb á 217. 
Oiil*<: íjra i'.;i\)\iA tUi tajijs iiiiíjiiiiuultítí. ¿I^'-'í* «l^ió diuliir do que Ól 
jii:iii'ÍM':t iijiLtiir á Várela, cnaiido id coi •)]iel B >rd:v i'iió victima de 
id'';/ili';u r<d'iijí:i í:ii TiifMiiiiáii? Síiijrifiííaiidt) á Rjifino Varcda se von* 
ini.\tii de Nii Ii^rniiuio Fluruiiuio, uno de los nwatorcs civiícs de 
liiivíilli» i:n Mniiti.vidí.'o, como dicu ol doctor «/lu-sada, á quieii tam- 
\i\t'-ii hi/o aHf'HÍn:ir <mi aquidla ciudad ou 1818 con nn fora¿;i do lla- 
mado Andr«':.s ('ubrera, sionilo á la íiazóu rodactor del rojnitíido 
diario El Coniñrcio dd Plata, — Pllliza' La Dictadura de lio* 
Cüiff i^á-^. *JOi. 



\ 



"K 



— 85 — 

él fueron innmnorables caballeros do los más eoiii- 
prometidos. Entro ellos se contó el conocido actor 
dramático don Juan Casacuberta, que en una re- 
presentación teatral hizo vivas manifestaciones de 
simpatía á la causa sostenida por el "Ejército Li- 
bertador". (^) 

La ^[adrid nombró el 8, jefe do policía á don 
Dionisio^ R izo ratróa^. 3' publicó un bando, exigien- 
do hnjo pena de niuerti\ que todo el que tuviera 
armas blancas y de tiiego, pólvora y balas las en- 
tregara á la autoridad ese mismo día. Las circuns- 
tancias eran apremiantes, pues el ^Ejército Con- 
federado" se aproxin)aba. La Madrid delegó el 
mando el O en el jefe de policía; j^ salió el 10 de 
la ciudad para unirse á La valle, llevando dos mil 
pesos do un empréstito forzoso, y cuatro carreta- 
clas'dó artículos do consumo. En el momento críti- 
co desapareció el señor Eizo Patrón, como también 
sus compañeros de infortunio. Muchos quedaron 
escondidos en casas particulares y conventos, do 
los cuales algunos fueron á la cárcel. 

La va nguardia de Oribe á las órdenes del ge- 
neral Pacheco ocupó la plaza el IG, asesinando en 
seguid a.» según La Madrid, heridos y eyi ferinos del 
JEjércitQ Libertador. P) 



(8) Daiulo noticio Siirmiento 011 «El Mt-rcurio? ile Vulpii- 
rttiso del pasiije do los eiu i ¿grados pnr lu Cordillera, dice que * fue- 
ron deseu terrados el s-enor Casacuberta y otros sujetos de dis- 
tiucióu, de la gruesa capa du nieve que los cubriai. 



(y) Memorias, lum. -"^ pág. 1<S7. 



— ísn — 

No croomos í|Uo PacluíCü oiílonara atrocida- 
ílos seinojanti's. poro sin vafilacióu si creemos que 
ollas so cñiiu'tioiun. Siii ajicnas \um sombra do es- 
tas otras <[U0 narra Kstiafla: "í^uiíiiontos soldados 
(prisioneros en (¿uobracho Hrrraclo), oficiales 3' ciu- 
dadantís omprondioroii la marcha, dosnudos ya por 
los salvajes ^pio azii/aija < >riÍKí. Caminaban sobre 
raíces y troncos en jorníidas do doce leguas dia- 
rias, cstimuladcjs á bayonetazos cuando la fatiga 
los rendía, entro las betas irritantes de sus guar- 
dianes. Si la postracií'ín los abrumaba, oran dego- 
llados allí, y cada marcha ípiedaba señalada con 
una docena do cadáveres abandonados á las aves 
carniceras. (Aian<lo hi sed los atormentaba, eran 
formados á la orilla do la ])rimera laja^una que en- 
contraban. A su vista se acercaban á beber uno á 
uno todos los cuerpos drl ejí-rcito. íín seguida se 
acercaban las caliahadas. y desiaiés do hacerlas pa- 
fíar una ó nuis viíces i)ara afeitar ol lodo en el fon- 
do de la laguna, so los [)ormitía saciarse con aque- 
lla bebida insalubre v hodiomhi. No alcanzaban á 
doscientos los que llegaron al campamento dalos 
Santos Lugares''. ('^1 

Don Manuel Lópííz, al trente do una división 
compuesta de tuerzas de línea y milicias de la prci- 
vincia, entró el 18, asumiendo imnodiatamente ol 
gobierno. Traía de jefe de estado mayor en lugar 
de Sosa al coronel Manuel líárcona, que so lo ha- 
bía incorporado en Cruz Alta con una partida san- 



(10) Lecciones sobre la 11, de la l\**pública Argenfincij tom, 
2«, paga. 142 y U\). 



— 87 — 

^fecina, por orde n de don Juan Pablo López, 
gobern a dor de S anta .Fe. Una de sus primeras me- 
didas fué la de restablecer la Legislatura suprimida 
por Alvaroz, la cual dispuso el 20 que se hiciera 
una solemne función religiosa en acción Je f/rac¿as 
al Todopoderoso por el triunfo dr la Libertad 
contra, los Salvajes Unitarios. 

Las prisiones so multiplicaron. Cuando López 
llegó la cárcel estaba ya llena de presos. Ordenó 
la libertad, bajo fianza, del doctor Julián Gil 3- do 
don José Alcain. 

Rodeaban al Gobernador hombres feroces. Dio 
ol 2i un decreto confiscando los bienes de don José 
Fermín Soaje, aquel benemérito ciudadano que per- 
dió su tranquilidad y su fortuna en holocausto de 
la libertad, y que por interposición suya, ajeno á 
todo rencor, salvó de la muerte en el año siguiente 
en San Juan á un emisario de Rozas. (^^) De la ba- 
rraca del señor Soaje se sacaron veinte carretadas 
de cueros vacunos con destino á Buenos Aires, para 
que vendidos allí, el producto ^o_ ent regara á Bar- 
cena p/ff'a gratificación de la fuerza santafecina 
ue nuui daba. 

Se comisionó á don José María Aldao para 



(11) El más tardo obispo Aldazor: Saldias — //. de la C. 
A , tomo a*», págs. 239 y 240. 

El Diccionario Biográfico Argentino^ de los señores Bied- 
ma y Pillado^ tomo 1", pág. 193, dice lo siguiente: 

«Aldftzor mostró energía hasta el último instante, llegando 
tranquilo al banquillo, de que fué arrancado por don José Fermín 
Soaje, porteuecieute al comercio de Córdoba, donde residía cou 
tiu familia.» 



/ 



— 8S — 

(pKi roc'cibara porsunalmontcí do Tíozaí* la ronfisca- 
rión <lo Ins líicin^s ijiio toiu'aii on Huonos Aires los 
salvairs unitarios dan Maiuu'.l I^-astra, don Fólíx do 
ia Pi'ña, (Ion lítjscndo Lastra, don N'iccntí; Ko(|iiona, 
don .luán INvssc, dnn KiMiníu Soajo, don Juan Re- 
gís V('lá/<|UO/. don .los('' María <íonzáloz, don Ma- 
riano Vicento (íon/iiloz, don I {anión Prado, don 
Andn's Oliva, don li<írnalx' Ocanipo, don Francisco 
Lozano, don Carlos I'runeda y C'ia., don Antonio 
dol Viso, don Francisco (\)sta Toña, don Manuel 
de la Ví^ga. don Ijuís Ignacio M;in|ucz y Cía. y don 
Antonio Cabalh'n). Aly;unos do ostos sonoros estu- 
vieron postoriornionto al servicio de la dictadura. 

El contador d(í liacionda doctor Jostí Norberto 
do Allende tuc dc^stituído iK)r haber servido á Al- 
varez, y se n<jnibr(') Iuoí^o on su reemplazo á don 
José alaría A costa. 

El ±2 dolegi') Tjópoz el mando en don Claudio 
Antonio de Arredondo, y se diri;j:i<) á Jíío Cuarto,^ 
poríjue tuvo noticia de una pn'>xima invasión de 
indios, <jue etectivamente se ehu/tut') en enero, lle- 
gando los invasores, en número de 81 )0, hasta San 
Fernando, en donde abandonaron mil animales que 
habían reunido, cuando supieron que tropa del go- 
bierno iba contra ellos. 

Arredondo dictó el mismo día de su recepción 
un decreto de indulto general, //o s';/ü roi/i/jrensivo 
(i fados los ('iudddaitos ornltos por o/u'/itoufs polí- 
ticas, si/io aun d los tuisoKts (¡nc /nüf/fru/f fomuido 
parle de los ejrrritos de Laralh' ¡/ La Madrid. 

¡Pero este decreto era. irrisorio! YA gol^ernador 
de Córdoba era un mito. La soldadesca recorría las 



~ 89 — 

calles, entraba á las casas do íamilia, maltrataba y 
robaba, sin consideración y sin piedad. El borracho 
coronel Barcena aterraba á la ])oblación, sin que 
nadie inora capaz de injpodírselo. El gl 4g dioiein- 
l^re entróla, la. cárcel despuós de la oración, sacó 
¿los señores Lázaro Bravo 3' Francisco liamos 
Mexía que estaban allí presos, y á una cuadra del 
paseo. Sobre Monte, fronte al actual colegio de Santo 
Tomás, en un sitio destinado para plaza, los dogo- 
l ló c on sus propias manos ('^) En a(juellos instan- 
tes salían de una quinta próxima los señores José 
Andrés Sanmillán y N. Peralta, v también fueron 
pasados á cuchillo. (^^) Al día siguiente aparecie- 
ron las cabezas de los cuatro en un asiento del pa- 
seo. Barcena se dirigió píx seguida de los degüellos 
á casa del gobernador López, donde tenía lugar un 
bailé: s e. encontraba en ól la señora del delegado 
Arred ondo. Cuando el asesino penetró en la sala 
con el traje ensangrentado, diciendo con voz aguar- 



(12) Suponemos que este señor Francisco Eaidos Mexía es 
el mismo que firm^'i en Miraflores el 7 do marzo de 1820 el tratado 
de paz, á nombre de los caciqui^s Anexfilú, Tacumán y Trirníii» 
con el gobierno de Buenos Aires C^<?^i.s7ro Nacional^ tom. I, púgs. 
544 y 5-15). Creemos, asimismo, que os él el señor Mexía que figuró 
en la revolución de Chascomús en 183i>, y quo probablemente se 
incorporó á Lavalle con los 500 hombres del coronel Rico quo cal- 
varon del contraste del 7 de noviembre y se embarcaron en Tuyú, 
cayendo prisionero en Quebracho Herrado. 



(13) El señor San MiUáñ era sargento mayor de línea, y 
el gobernador López le había expedido en junio cédula de retiro, 
«con goce de fuero y uniforme militar, por los servicios presta- 
dos en la Funilla, con laudable interés y entusiasmo 

12 



\ 



— ÍMí — 

(lontusa i\\\v ;u:al)al»a (Uí ([«^^joUar á algunos salvajes 
unitarios, la cíHicurronria so rotiró en confusión. 
La Hoñoi'a do Arrodunilo, atorrada, enloquocida, 
gritaba dosatoradanioiití» i|Uo habían nuiorto á su 
marido. En vano pusiT-n insolo j)or dolante; no lo 
rooonooía: había j)i»nlido la razón. En la inaña na 
I siguionto so oiKMintnu'on otros oadá veros en lo.s su- 
' burbioSj dos do olios do. individuos rio la oonipañía do 
Casacubcrta. 

Todas las noohos so azotaba v so mataba. 
Hárcona oomotió tropelías sin cuonto mientras 
pornumoció on Córdoba. Kn ol [uóximo carnaval, 
en pleno día, soguido do vaii<»s do sus oficíales, y 
con banda do músioa, i'e<*orría á caballo los pun- 
tos más cóntricos do la ciudad, ofendiendo con ve- 
jigas lionas do agua ií fuantas porsonas encontraba; 
penetró en la casa do la sofiora Isidora Ibarvalz, 
esposa do! ox prosid(ínto do la Tjogislatura doctor 
Francisco Delgado, la arrastró ])or oí suelo tomán- 
dola de los caballos, lo dio do patadas, la espoleó, y 
al levantar ol puñal para ultiuiarla, so inte rpuso 
don José María Aldao, sin poder evitar rjuo le cor- 
tara la trenza, ^'ondo una tai do ii la quinta de 
don Máximo Moyano, on donde so alojaba, bajó del 
caballo para descansar ii la sombra do uji árbol. 
Cerca había una pobre casita, ó liizo pedir allí agua. 
Se la trajeron en un jarro do loza rfzu/, y, sin be- 
bería, mandó llamar á la duona del rancho. Vino 
ésta, y enfurecido lo arrojó ol jan*o á la cara, lasti- 
mándola horriblemente. P*) 

(11) Referencias de las señoras Maiiricia Machado (falle- 
cida hace poco), Sofía González (viuda do don Lázaro Bravo) y 
Magdalena Vargas, y do dos escluvas do don Manuel López. 



01 



López no tonía confianza on Barcena: j)ero ol 
gobernador de Santa Fe lo había mandado con fuor- 
zasensu. aiixilio, y era político darle colocación dis- 
tinguida_on el ejército: por oso reemplazó con ól á 
Sosa. Así se lo manifestó al general Aldao en carta 



— La mazorca en Buenos Aires había realizado fechorías 
parecidas, á la retirada do Merlo, en septiembre, del ejército de 
Lavalle. Véase lo que dice Pelliza en su Historia Argentina, 
tomo 4^, págs. 193 : cPara que el lector pueda formarse idea 
cabal de lo que se llamaba asaltos de la mazoica, vamos á des- 
cribir el que practicaron en la casa de A... en esos días^ por 
haber denunciado la sirvienta que tenían mucha loza celeste guar- 
dada, de la cual habían sacado una parte cuando el general La- 
valle se aproximaba á la capital, y que las ninas estaban bordando 
una bandera unitaria con piedras fínas y un sol con hilo de oro 
para regalársela al general cuando entrara. 

«La hora elegida por la mazorca para esos atentados era 
preferentemente la de la oración en que las casas se hallaban á 
obscuras, y á esa hora fué que penetraron cinco mazorqueros con 
espuelas, sables y rebonqiies, pues habían dejado los caballos á 
la puerta. 

«Tres señoritas jóvenes y una señora anciana vivían on 
aquel hogar cuyos varoues figuraban en las ñlas del general 
Lavalle ó en el destierro. Al ruido de las espuelas y los sables 
aquellas señoras se sobresaltaron, y por un movimiento instintivo 
acudieron á cerrar la puerta do Ja habitación; pero fueron re- 
chazadas brutalmente por uno de los mazorqueros, que alzando 
la voz pidió á grites la bandera, con palabras insultantes. 

«Los otros cuatro penetraron ruidosamente en el comedor, 
y descubriendo la vagilla la emprendieron á sablazos, cayendo 
juntamente la cristalería y muchos objetos valiosos en aquel sal- 
vaje atropello. Al oir tan colosal estrépito, la anciana se desmayó, 
y una de las jóvenes, que era animosa, apostrofó al sicario que 
tenía dolante, llamándole ¡bárbarol asesino! ladrónl No necesitó 
más el representante de la }ia})ta federación para emprenderla á 
chicotazos con su rebenque, do cuyes resultas la señorita se 
volvió loca y la madre y hermanas quedaron dtsmayadas.)^ 



intiiuíi, cuiitfwtándulo listi^: -El tal Bürcena, jj ^oa 
J). ManufO, yirviij cu cí Kxi'jvitt) quo mandaba el 
tiniidi» <¡i"iil. i). .Juan Fai-uiulu '¿uircjía, f|UÍon, co- 
iKii:if!iulo su iiit'uiiscc'uenc'ia y nuilii vuiuluc/a, al 
uiarc'liar á la Laj^'uua Larga lo so|»aró dol aorvicio 
y lu luaiidú á Sau Juati. cuuiü cu clase do dosto- 
rrailo; t''stxí piulu ganar el cariño del jofode las ar- 
mas de aijuolla rru\¡iicia, nuo lu ora D. Ventura 
(¡uiruga, y {ivr yunsiguidure liMüiipluú on su claso 
de tViinandanto de unu de Uw Kricuadronos; le hizo 
otrus \ario3 sorviciuíí di* iuipurtaufia, y el resultado 
fué (¡ue en el niumenti) niisino quo rtupo la doiTota 
de nuestro Extíreito en la Laguna Larga, lo hizo 
una levolnciun á su liienhechor, lo aprohondió y 
asttgun'j hasta i|ue lus unitarios entraron á 8an 
Juan, ii <iuienes se los entregó para i|ue lo fusila- 
son, como lo vürilicaron. l'or lo tanto, croo, quo, 
ain avanzar mi juicio, debió luil)or tenido alguna 
inteligencia en el plan dol asesinato contra nues- 
tro amigo infortunado (iral. llorodia, y colobró bas- 
tante (pie el Gobernador de Santiago no lo hubiera 
dejado pasar hasta Tiicumiiii, puos quien sabo 16 
que liaiiría habido allí, dondu talvez no soría co- 
nocido por aquel < ¡obierno, y on sus apuros sin du- 
da soria ocupado donde pudioi'a liacer mal". 

Creyendo el gobierno poder disminuir los ex- 
cesos supx'iiniendo una do sus causas, prohibió, «6- 
mlufamottc, la venta do alcolioles. r;Poro qué re- 
sultado podía dar tal medida, cuando Bárcona, jofe 
dol esta<lo mayor, era el primer borracho d(íi ejór- 
cittj? Como él había otros \ iciosos y crueles, (pío 
nada respetaban. 



— 00 — 

Ea una casa clol sefior Miguel Igarzábal (calle 
ímcha) que fué ocupada por el batallón del coronel 
!osta, existía una noria en la cual, cuando marclió 
dicho cuerpo, se hallaron innumerables cadáveres. 
Costa tenía preso á un jo\'en pariente de los Ma- 
llos dq Buenos Aires, y á todo el que iba a visitarlo 
lo obsequiaba con un espectáculo digno de su per- 
versidad. Hacía traer al desgraciado ante el visi- 
tante, tirado por un cabestro, y ordenaba á uno de 
sus asistentes que lo montara y espoleara, diciendo 
que aquél era su mejor caballo. El joven murió, 
indudablemente, á manos de tal bárbaro, pues no 
es creible que acabara su martirio saliendo en li- 
bertad. 

El señor Vicente Requena se hallaba una no- 
che en su casa de negocio, ubicada en una esquina 
de las actuales calles Constitución j' Alvear. De 
repente se presentó á la puerta un oficial Costa, 
pariente del coronel, llamándolo hacia afuera. En 
el acto de salir lo hizo atar, tendidos los brazos 
atrás, dirigiéndose con él y dos ó tres soldados, á 
uno de los matad croa, entonces conocido por El 
fíuccOy en las inmediaciones del Pilar. Una cuadra 
antes de llegar, los acometió, furioso, un enorme pe- 
rro. Requena aprovechó la sorpresa de los que lo 
custodiaban, y, mal maniatado (era manco), pudo 
zafar de las ligaduras y correr con la ansiedad del 
que cree salvar de una muerte segura. Llegó lívido 
á la puerta del convento de la Merced, que estaba 
abierta, entró, cruzó los claustros, como un rayo, 
y penetró en la celda del padre frai Tomás Tisse- 
ra. escondiéndose debajo do una cama. 



— ÍM - 

Los asosiiius lo buscciroii pocos minutos des- 
pués on o\ cuinento mismo, poro la soronidad del 
1\ 1'issera los ilespistú. Los dijo que allí no estaba, 
ípio tuvieran ií Ijicn retirarse, porque aquel lugar 
no era lugar de violencias, y que el señor general 
Oribe sabría hacerlo rosjMítar. Do este modo salvó 
el señor Roqueña, huyendo luego á Río Cuarto. 
Amparado allí por el golíernador López, so ca^ 
mus tardo con una hija del c'oroncl Mahivín. 

En la actual calle 25 do Maj'o, entre Alv'ear 
y Maipü, estaba otro rndrfi'l-itiafmlero. De él ca- 
si todas las noches so llexahan cadíiveres á ente- 
rrar al Pilar. Los sacristanes do esta iglesia, Her- 
mógenos Casas y Antonio Matos, tenían orden de 
estar en el coro hasta oí ainanocor, para recibir los 
nmertos 3' darles inmediata sepultura; habiéndose- 
los provenido, que si los sorprendía el día con algún 
cadáver insepulto, pagarían el descuido con su 
vida. 

r, Podra contarse el número do víctimas do aque- 
lla época infernal, cuando tales pre«:aucionos y tales 
medios so enq)loaban para (]uo no <juedaso huella 
de los asesinatos? l^no dn aquellos sepultureros nos 
ha referido quo los muertos, ensangrentados, iban 
completamente dcisnudos, y ([uo sólo tres dolos de- 
gollados el 31 do do diciembre hioron \ estidos. 

Debo recordaiso, quo la pol)re gente del pueblo, 
osos seres anónimos que viven y desaparecen dol 
nmndo, sin ruido, sin que los predilectos do la for- 
tuna los tengan (iu cuenta sino para las fatigas y 
la contribución d<í sangre, exigidas por la ambición, 
la tiranía, ó la libertad rara voz, en las guerras 






líf. _^ 

civiles caon á millares, y nadie más que su i)ropía 
familia conoco su muerte. 

Multitud de estos obscuros ciudadanos fueron 
sacrificados en aquella época, sin que ni su número 
ni su nombres haj'an llegado hasta nosotros. Lu- 
charon muchos con los facinerosos del 40 y 41, y 
mataron algunos en los alrededores de la ciudad. 
Se los provocaba, se los hería y mataba: pero en 
ocasiones se reunían para defenderse, y á su turno 
herían 3" mataban también. Imposible fué ahogar 
del todo el sentimiento popular. En otra parte re- 
ferimos lo que ocurrió antes de marchar el ejército 
federal: letreros en las paredes, sobre la vía pública, 
amenazaban de muerte á los jefes principalas, y 
vitoreaban á los unitarios. Los bárbaros no habían 
conseguido por medio del terror extinguir al ad- 
versario. Consiguieron sí que los hombres de sig- 
nificación política y social emigraran, contándose 
entre ellos federales encumbrados por sus luces y 
sus merecimientos. Quedaron algunos de éstos mo- 
mentáneamente, mas pronto tomaron también el 
camino de la proscripción. 

El doctor Juan Pujol creyó candorosamente 
que per ser federal sería respetado, y hubo de pa- 
gar con su vida su candor. Una tarde, cerca de 
la oración, un grupo de mazorqueros encabezados 
por un maj^or Martínez, resolvió en conciliábulo, 
frente á la Merced, al aire libre, decapitarlo. En 
aquel momento pasaba por allí un sirviente de la 
casa do unas señoras Matos, en la cual se hospe- 
daba, quien, oyendo la conversación, corrió llevan- 
do la noticia al doctor Pujol. Este salió de la casa 



— 9<5 — 

inmcdiatamonto, y so rcf«<í'*'> *'í^ ol Cologio de Mon- 
sorrat. 

IV»r orsns días IiuIm.» d<» ^cr safrilicado un niño, 
liijo del señor .liiaii ííaroía Posso. La madre In 
juandn cNíiTiU- la puerta dt» calle á la hora do co- 
mer, como acostmiiljraban hacerlo casi todas las 
familias. El uinu ohedecií), en circunstancia que pa- 
saba uno do los oliciales Costa. lOn ol acto bajó ésto 
del caballo <|iio montaba, goli)eando apresurada y 
groseramente con (4 rebenque. Kxigía á voces quo 
se lo entregara á iiuien le había inferido tamaña 
ofensa dándole un ¡jorlazn cu /as )ui rices. La so- 
ñora, espantada y temblando, procuraba convencer- 
lo do <[U0 so trataba do un hecho casual, expli- 
cándolo lo sucedido. Al cal»ó de gran esfuerzo y 
lágrimas do la alligida madre, ol euergiimono ofi- 
cial so retiró, dejando á la criatura (pie, atorrada, 
so había escondido on un rincón do la casa 

Kl campanero del Pilar recibió cien azotes en 
el pretil del templo, atado á un [)edrojón, porque 
no había repicado largo y fuerte á la entrada de 
las fuerzas federales á la [)laza. 

A un padre Barzola, de Siinto Domingo, lo pro- 
pinaron una lluvia de vejigazos, para un caniavalj 
y si no huyo á su conxento y on él lo favorece el exi- 
mio federal fray Lorenzo Aramburii, no lo queda 
hueso sano, pues ya lo alcanzaban algunos garrota- 
zos. A otro padre Pastrana, de 8an Francisco, hubo 
de matarlo ol oficialillo Costa. Jugaba con este desde 
la portería, con cascaras do huevos llenos do agua, 
á usanza do los tiempos, 3'' lo acortó on un cachete. 
El militar, enfurecido por el dolor, sacó una dciga 



— 97 — 

y se ftié sobro ol fraile. La casualidad quiso que 
pasara por allí en eso crítico momento el coman- 
dante Palau, á quien respetaba ó temía el oficia- 
lillo. La daga volvió d su lugar, tratando Costa 
de ocultar su intención. 

Los mazorqueros bajaban de las azoteas y 
balcones á las mujeres, con lazos que arrojaban de 
abajo en la forma de pial. Por cierto que esta 
diversión no pudo efectuarse sino mientras la no- 
ticia no circuló. A poco los balcones 3' azoteas 
quedaron desiertos. 

El campamento estaba fijado en. La Tabladgi, 
Ror una orden del día; pero existían cuarteles en 
la ciudad, y los soldados andaban á toda hora des- 
pan'amados por las calles, desparramando miedo 
y sobresalto. Al anochecer no quedaba una sola 
casa abierta. Medio pueblo había emigrado, y me- 
dio pueblo había sido despojado de lo suj^o. La 
venganza de los vencedores no tenía límites: era 
preciso acabar con los vencidos. Rozas le decía 
al gobernador de Córdoba: ''Preciso es que la Re- 
pública sea depurada de tan inmundos traidores. 
Ninguna consideración merecen: sería nn crimen 
acordárselas con inmenso perjuicio del País des- 
pués de las infinitas lecciones de una generosidad 
sin cuento, que brutalmente se obstinan en retribuir 
con la más vil traidora ingratitud. /:n sus perso- 
nas y en sas forliuias deben senlír Las terribles 
eonseciieiieias de sio ini(¡ui.dad^ su alevosía^ su 
salvajismo asqueroso y feroz/' 

Y esto lo decía Rozas contestando una nota en 

que se le comunicaba el jusilaniiento de 21 oíi- 

13 



— í>8 — 

cíales prisioneros. Lo do sentir en sus personan 
las cnnscrurncias fie su inuinitlad, no so presta á 
intorpretíK^ión; como los prisionero» do Sanéala, dü- 
bían morir todos los unitarios. rCV>mo no había de 
dejar profunda huella do sangre do un extremo al 
otro del territorio ar/^ontino ol ''Ejórcito Confedo- 
rado". Cómo no había de haber Jiárcenas y Ma- 
zas? í*^"') 

Si talos cosas vscvUnu el jeto de los federales, 
¿qué instrucciones rerhfdcs no iiabría dado á Oribe? 

Ni las niujoros so libraban do las persecucio- 
nes. Muchas fueron oncarcoladas. Se procesó á 
doña María del llosaiio Vóloz, hnrmana del doctor 
don Dalmacio V(''lez Sárstield, por supuesta com- 
plicidad con unitarios do su familia. Sufrieron pri- 
siones también sacerdotes distinguidos, y algunos 
hubieron de ser ejecutados como lo fueron en San- 
tos Lugares el doctor Francisco Solano Cabrera 
remitido á Kozas por (Jribe, oí doctor Villafaño (tu- 

íl(>) El doctor Saldías traoscribo en el tomo í>^, pág. 330 
de BU obra unos párrafos de carta do Maza fecha oii Cataiuarca 
entre los cuales so halla éste: c Y si hoy hubiera tenido mil pri- 
sioneros, á los mil los hubiera despachado. Mi amigo, cuchillo 
y bala con esta raza.» 

Y había hecho fusilar muchos, decimos nosotros. Sus su* 
balternos despachaban á discreción. Dos infolicos cordobeses, de 
nombre Esteban Acosta y José Lozano, desertores de uno de 
los cuerpos il sus órdenes, se asilaron en casa de Forujín Vega. 
Do allí los sacaron un sargento y dos soldados, y en la puerta 
misma de la calle Jos degollaron. El canónigo don Salvador AI- 
dereto, muchacho entonces, que pasaba á la escuela vio, los ca- 
dávares en ese sitio. 

Fusilados Cubas, gobernador, y Espiche, Dulce y CTÓin^-:, 
ministros, mandó Maza matar á cuchillo 000 j^ misioneros. 



\ 



— 99 — 

ciimano) y los doctores Frías (santiagucños). Consig- 
naremos luego sus nombres y cómo salvaron la vida. 

Remitió Oribe igualmente (¡¿cz salcnjes uni- 
..^f^" ■■•■-■■ ■ *^ / 

í^rJo.s,mú¿Lf con una partida que pidió á Arredondo, 
cuyos nombres no podemos dar porque no figuran 
en el, oficio de Teiiiisión: sabemos que dos de ellos 
eran de la distinguida familia Pruneda. 

Ni los más pacíficos vecinos; aquellos queja- 
más habían toma<lo participación en la lucha po- 
lítica; ni los extranjeros, pasaban tranquilamente 
la noche en su domicilio. Hasta ellos iban las 
ro?i(las y los tunantes (]ue quedaban fuera de los 
cuarteles, á cantar en las puertas y ventanas el 
tvafja^ traga la federación (^"), con golpes de bom- 
bo y latas y alaridos salvajes. 

Si aparecía, acaso, en la calle una señora sin 
moño colorado, una mano oficiosa se lo pegaba en 
la cabeza con broa, cuando no la propinaba una 
ración de azotes. 

Hajjía vQiaido, ea el ejército un loco llamado 
r/ 3/6|;?¿¿o/', que andaba por todas partes con el 
busto de yeso del Dictador. A cuanta persona en- 
contraba se lo hacía besar, y si alguna se resistía 
le aplicaba una paliza. Recogía velas en los bo- 
liches, y en el paseo Sobre Monte las encendía y 
rodeaba con ellas el busto, obligando á los tran- 
seúntes á hincar delante de él la rodilla. Capita- 
neaba meretrices importadas, vestidas de soldados, 
haciendo abofetear y mesar con ellas á las muje- 
res que encontiaban sin el moño. 

(17) Estribillo do canciúnee inventadas en loor do Bozas. 



\ 






1 



— loo — 

A(jiu»l loco sn Ilizo totnil)lo. Tomó un tiempo 
por blanco do .sus diarias luirlas y exigencias, al 
español don Andn's Tasti^llanos, dueño de un al- 
inaci'U. Kstr. soníu* <»stal)a va desesperado y á punto 
do emigrar díí í'«'>rdol)a. El roniente coronel Villa- 
nueva tenía rolaci»')!! con la familia, y le pidió que 
le avisara cuando tuora el Monitor. Así lo hizo, 
Villanuova so [)roscntó d(i reponte en el almacén, 
y sacó al loco á puntapiés, (puídando curado de la 
manía de porsofxuir al souor Castellanos. El coro-; 
nel don Viconto ( ionzál<.'Z, comandante general ¿e 
armas, sol icit<') inútilmonto dol joto del ejército jíjüd 
prohibiera al loco salir dolos cuarteles: siguió .ca- 
mo antes, y la población sólo so vio libre dn ¿1 
cuando so libn') dol ejercito. 

l?artidas d(í ma/ort[uoros encabezadas por Bar- 
cena, un inavor Martínez v ol oficial Costa asal- 
taban las casas d<í familia, cometiendo cuanto acto 
repugnante y criminal os dable imaginar. 

El Monititr reunía en los lugares más frecuen- 
tados nmchaclios ;l (juionos in(hicía á incensar ol 
busto do Rozas con ostora<|uo en un pebetero que 
llevaba proparados. Colocaba on los tom[)los el bus- 
to, donde le daba la líana. v nadio toma ol coraje 
de oponors(\ Di/) por fin un día con la liorma do 
sn za[)ato: jniso ol famoso yeso on la baranda dr-l 
comulgatorio do Sanco Domingo, y el padi'O trai 
Francisco Solano Bustamanto lo doiribó ó hizo añi- 
cos: el anciano sacerdote lo había visto poner ol 
busto en aquel sitio, desde un confesonario próxi- 
mo. Cuando los conventuales supieron lo que su 
hermano había hecho, temblaron de miedo, ospe- 



mi 



— 101 — 

rando por momentos que la mazorca entrara al 
convento y diera cuenta de todos ellos. No suce- 
dió esto, quizá porque el famoso loco no se atrevió 
á chistar temiendo que le pasara lo que con Villa- 
nueva, pues los frailes más encumbrados eran de fi- 
liación federal. 

El espionaje vergonzante no pudo dar en Cór- 
doba el resultado que en Buenos Aires, por la sen- 
cilla razón de que aquí no había á quien espiar. 
Allá había caído el doctor Juan Antonio Sarácha- 
ga, entre otros inocentes, sin otro delito que el de 
ser unitario y tener relación con unitarios. La 
revolución de Chascomús en 1839 cebó á la mazorca 
en hombres de distinción, que sin culpa alguna fue- 
ron sacrificados con los culpables. V\\ día se des- 
cubrió que un relacionado del doctor Saráchaga 
estaba en comunicación con los revolucionarios, y 
el doctor Saráchaga fué conducido al cuartel de 
serenos, situado en la calle Piedras próximo á la 
iglesia de San Juan. El 5 de octubre, al amane- 
cer, fué llamado el presbítero Mutis para que lo 
auxiliara, siendo una hora después ejecutado den- 
tro del cuartel. Al rato trasladaron el cadáver al 
cementerio en el carro do los ajusticiados. La se- 
ñora Mercedes Rivas, que aun vive, y que estaba 
domiciliada pared por medio de la casa ocupada 
por el batallón de serenos, oyó distintamente la voz 
de un individuo que dijo después de la descarga: 
saquen las bofas al cordobcs. El que distribuía 
la correspondencia de los iniciad(»s en la revolución 
era un joven sirviente de una señora unitaria- Pi- 
llado in fraganti por los mazorquerus en el zaguán 



— 10:2 — 

(lo su <-íísa. al salir íi la callo, trató do huir, pero 
lie» pililo. Di'si'sjxírailu SI» ocho cu la lotrina, y do 
allí lo sacaron in<'lif''ii(lnIo en mía tina de vinagre. 
ÍJcvalía la corrospondcncia ími un cinturón do cuero 
4'un hnlsillds ;i ))»t)|)<'isit(): por cierto quo este infeliz 
pas<'» al otro nnuido, sin preámbulos ni cerouionias. 
l'n i'ontcniporiinoo, tcst¡<j;o ocular y h<mibre do 
verdad, el P. Mariano liordugo, hablando do la 
MtfZffi'ca dico: "^Síí compone do dos clases de honi- 
hr(»s: los unos, carniceros, ahasti^cedorcs y gente de 
cuchillo ac()stunihrada á dc.i^ollar roses para el abas- 
to (') salnderos, en (juicíues no so advierto sonsibi- 
liílad alguna, sino una suma sangre fría con que 
cíjii mucha paz v serenidad cortan una cabeza hu- 
mana ó alancean un luimlue. Otros, do más hu- 
manos princi]>ios y decencia (jue, ó por ascgiu'arsus 
liienes, n por ííxitar alguna persecución, ó sor pú- 
lilicos empinados, ú oti'os motivos forzosos han dado 
•-US noml»rí;s, (pii'. no figuraron jamás en el partido 
eí,i]tr;irio. Kntre los prinieros se hallan los famosos 
V priMicos deí'-olladores, de los cuales hav tres ó 
eualio prineijíales «puí dirigen «i los demás, y la fa- 
ma pública los dfísigna en un tal Cuitiño, (-'ahrera, 
Moreira, «pie despuí'^s do degollados 80 ciudadanos, 
por haheilo híjcho por e(pii\'ocación en un mulato 
ípie, en lo mismo servía nuu'ho al primero, fué man- 
dado hisilar cüi la cárcel en al.iril del 4'2; y otros 
ípie, no me son c<)no(Mdos. Para empeñar á los se- 
gundos, a|)(Mias se alistan, reciben orden ó do ha- 
cer algún díígíiello, ó di» allanar alguna casa y 
golpíjar íi las mujeres y señoras, ospecialmente si 
son deudas n i-elacioiíadas, [lara rpie con hechos se- 



— loa — 

mejantes, perdido el primer miedo y dado el pri- 
mor paso en el camino, no se detengan en lo demás, 
y queden de tal manera comprometidos, que no 
puedan retroceder sin peligro de la vida. Porque 
el señor Rozas desde un principio ha sentado por 
máxima, y con increíble tesón sostenido, que á todos 
debe comprender en su misma causa ó partido, con- 
siderando como enemigo á todo neutral ó indife- 
rente, profiriendo con frecuencia y abusando de las 
palabras de Jesucristo: el (¡ue no está conmigo es 
contra mí. Ignoro si á la entrada hacen algún ju- 
ramento y en (^uó términos y si en sus reuniones 
se propone algún punto de discusión; sólo que aten- 
diendo á la exactitud con que obedecen \' al sen- 
tir general de la población, ni se puede dejar de 
reconocer lo primero, ni hay lugar para creer lo 
segundo. Así es que cuando reciben órdenes se les 
ve reunidos en grupos aterradores, ya por los repe- 
tidos hechos, uniformados do chaleco colorado, pon- 
cho, sable, puñal y pistola, paseando las calles que 
ó enlutan, ó consternan, ó recorriéndolas con gritos 
de vivas y mueras, siendo uno ó más cohetes la fa- 
tal señal de su reunión ó ejecución de sus horro- 
rosas hazañas. No os mi intención hacer la historia 
de esta sociedad, que cuenta acaso más víctimas que 
días de existencia, y cuyas sangrientas páginas no 
hojeará sin horror la apatía más estoica; sólo he 
hecho de ella mención por la parte (]ue tuvo en 
nuestros sucesos de Octubre''. (* ) 



(18) P. Rafael Pérez: «La Compañía de Jesús, rostan- 
rada en lu K. Argeuliuiíi Ghile| Uruguay y Brasil,)» pág». 41 y 42 



Las ma zonadas so extendieron en todo ol país. 
Oribí' escriliúi á Li'>|>cz á Río Cuarto des do Córdoba , 
el . ¡i de abril de IJSU: ^'Kstoy pronto para emprcn- 
diM' una opc.ra<*i<'iíi cuu íA oj*'M*r¡to, //aro^ conclntr 
ion Ins Siil/'ffji's luéi/arius. V para cumplirlo ocu- 
paba en rouiisioues de rtíspousabilidad á sus más 
ban^uiuarii)s subalrernos. "Maza era el agoiite fa- 
vorito de Oribe, dice el doctor Saldías, on esta¿i 
expodicioaes ipio debían hacerlo tristonionte céle- 
bre/' ^'') 

Los uusuios [(Hiérales n.'pu'^iuiban sus cruelda- 
des, i^or onleii suya tur ai»rosado el cura do San 
Javier, i)resbitero Francisco J. ( ¡rani lio y remitido 
á su canipanii'iito de ¡íío Seco e¡i agosto. Al pasar 
el i)reso por la Punilla, el comandante del depar- 
tamento, coronel Manuel (Quinteros, se lo mandó á 

(lO) A LILIS do tí;iii;;iiiiKino, er;i el íjenurjil oricutal iiu fe- 
lón. Vúiiso lo 411Ü «lice oí auotuí* SiiMíus en su obra citada, pá- 
giiiii 3'J.*» ilúl toiiit) :V\: «Kl coronol Lagus, tan •Iccidido purtidurio 
couiü noblo V cabfilleri.'zco niilitai, hizo prissiünero en Famuiliá al 
coronol Facuuílü Bunla v lu i)ronn;t¡ó tuda clíiíse do j^nrantias, de 
la mianí:'. manera íj[UO liubia procedido con el coronel Podro Jü^:^ 
Díaz, á quitan tomó prisionero en «d ^¿m^bratho. Así so Ij comu- 
nicó á Oribe, quien no })udo nu:no9 do asentir á ello. Pero como 
hubiera sido herido de bala en un j^io, y sintióse que lo ialtutíen 
las fuerzas á consccuíiiicia do la heniorra:;ia siibai^i^uieiite, Lagos 
ge dirigió a su ulojaniiento, ilojando á su prui.o¿;i«b> conversando 
cou algunos do sus antiguos conipafioros. Pocas horas despUüB 
uno de los ?-yudantes le coniuni( ó sorj)rondido (¿no el coronad Borda 
acababa de ser í'usihido do orden (ud general cm jefe. Presa do 
la indignacit'»n, l^agos nion!''» á caballo, á p(!sar de su estado, y 
entre dar un escándalo deaian«¡iindolo á Oribe la í'elnnía, y sepa- 
rarse del ejói'cito, ])roíirió esto último, pasando á Buenos Aires,, 
de donde fuó di'Stinado con una columna do las tres armas al 
Kntro Iíjos.» 



— lüo — 

Córdoba á Arredondo, temiendo que el ex-presidente 
lo degollara. Arredondo dio á Oribe una explicación 
sobre el error o cambio de rumbo del oficial que 
conducía d Ora?iillo. y Oribe en maliciosa res- 
puesta le envió preso á ctro cura, el de Río Seco, 
doctor Manuel Cardozo. (^**) 



El gobernador de Salta don ^lanuel Sola se 
incorporó á Lavalle en Sinzacate con una división 
de 400 hombres, en la cual venía el coronel Maria- 
no Acha; y al regresar a su provincia encargó el 
mando de dicha división al coronel don Francisco 
Zamudio. 

Lavalle desprendió una fuerza de 800 hombres 
á las órdenes del coronel José María Vilela, con 
el objeto de batir al general Aldao en Mendoza, la 
que debía atravesar la sierra. 

Oribe, que seguía los pasos del "Ejército Li- 
bertador", desprendió á su vez 600 hombres al man- 
do del general Pacheco, que por la cuesta de San 
Roque debía encontrar a Vilela. Sorp rendida éste 
en Sancala (San Carlos) el 8 de enero de 18^1, fué 
deshecho y corrido; quedando prisionero todo el ba- . . 
tallón do cívicos "Defensores de la Libertadll^-^fío- ; 
nos el capitán Pedro Fermín Olivera y los tenientes , "-' 

- - - . _ r- 

(19) El soñor Granillo fué tratado así porque on una carta • , .. . , 

secuestrada le decía don Manuel Vega, desdo la capital, «inso— ' ' 

leucias contra la causa fovleral y los altos respetos doi Ilustre 
Restaurador de las Leyes, y del Exmo. y Esclarecido Gobierno \ .- .( j 

do estífc Provincia.» | T^í '•'*''' 



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_ Km; — 

V'alontíii nliviíi'a 6 I Lríiaeio Ar«ímíllo, 4U0 pudieron 
escapar. 

PacliíMi» líMnitit') al fampaiihínto do Gribo, 011 
la Pain|)a «It'l r!;i(o. Ins prisioníín^s, y todos Ioíj pli- 
cial^^s 011 iiúniíMo dr- 21 tiicron por orden tíiiya .lu- 
silados ol 17. Ib* aípií í^ii í^^radnación y nombres: 
; tonicntíi corono! Aj^ni^tín ^¡igena, cai)itanos Cirilo 
Villaniont". y Sixto Ficlioni<|Uo, ayudante María Pe- 
dorncra, tonioiites Modro \i (\urizo. Kloroncio Merlo, 
(íuillíírnio Argíiiílk>, Nurl)t'ri:<i Carrizo, dusto Arg^'íe- 
11o, ]\IaniU'l (ügíMia, Ani<»nio <iaray, Eugenio Me- 
dina y doa<|uíu Ar^anai'ás. alii'rcois «¡rogorio Ami- 
go, .)os(í iíanión IV-rez, Elias (.'arran/a, ») osé María 
Lujiin, Pedro Díaz. Josí'* María Carriz»», . Hautista 
Lujan V ^lariano Argílello. i-'i 

A unos do dic¡enil>n> ilo is 4n había salido 3'a 
del tíírritorio íUí t'('>rdoha, on <l¡nrción siempre al 
Norte, el oj(hriti> do LavalN», piM-seguido do corea 
por íuorzas do Oribe: [Kíro (mi la [tn)\ incia de Cata- 
marca cambió de j'umiío, dirigiéndose á la ]i.ioja, 
en donde se incorporó ¿i las J-'uorzas del gobernador 
Briznóla. 

La división de 1-^a ^ludrid coniimii'í hasta Tu- 
cumán, entrando en dicha ciudad el 2H de enero 
de 18JI; (-^) pero en ujiíyo i'otrogradó para auxiliar 

(¿o^ rarío «lul jt^í'o dí.'l KsIíuIü Mayor del Ejcrciio Coiife- 
dtn'íido í^encriil KiigODio (laizúii. 

(21) Anníjur; esfos hoi'lius in.'rteuoCv:n á 'a liisioria ííoue. 
ral, nos ¡laníco quo caben on crita liiatoria parücular porque 90 
rf;{i:rc;n á una tra<íodia clesarrollada en i>arro r.n Cúrdulj.i, v lian 
do interesar al lootor. 



— 107 — 

á Lavallo qno estaba ainonazado por Aldao, quien 
con dos mil hombres se liallaba en los Llanos. Cuan- 
do I^a Madrid llegó á la Ri(\ja, LavalJe ]K^r distinta 
ruta liabía marchado al Norte temiendo un ataque 
combinado de Oribe v Aldao. 

La ^[adrid cre^'ó posible apoderarse de Cuyo, 
y mandó al coronel Acha, jefe do su vanguardia 
sobre San Juan. Acha tomó la ciudad á mediados 
do agosto, y tuvo un sangriento encuentro con Al- 
dao, en Angaco, del que salió victorioso; mas el 
general Nazario Bcnavidez, que también fué derro- 
tado con Aldao, pudo rehacerse, atacándolo de nue- 
vo, venciéndolo esta vez, y haciéndolo prisionero. 

En el combate, dentro de la ciudad, murió el 
GX gobernador do Co¡-"^5T)a" doctor José Francisco 
Alvarez, qiíéníahdaba un escua«lrón. "Los dos Al- 
varez fdice el doctor Quesada") sucuuibieron deno- 
dadamente: al rechazar una carga, la persecución 
los hizo doblar una calle por la cual avanzaba un 
pelotón de infantería federal, llevando un cañón 
con la mecha encendida. El ex gobernador Alva- 
rez díó entonces orden á sus soldados — era un pi- 
quete de 17 hombres — de ocupar ambas aceras y 
correr, bayoneta calada, sobre el ene!nigo. En cuan- 
to á él y al comandante Lorenzo Alvarez, que iba 
á su lado, no quisieron abandonar el centro de la 
calle, y, corriendo espada en mano, iban exhortan- 
do á los suyos. A punto de llegar sobre la fuerza 
que les saliera al paso, partió un cañonazo á me- 
tralla, que derribó á ambos jefes. Lorenzo tuvo 
tiempo todavía para arrancarse la gorra que lle- 
vaba y arrojarla al aire, gritando: ¡Viva la patria! 
¡Viva la libertad!'' 



— 108 — 

(\m Alvaro/. iMiccicrtuí taniliión eligimos jó- 
vonos <listiiií^Ji¡(los conloliíísos (piíjcon rl habínn ido. 
Kl ox ininistií» don Josi- María Fragnoiro salvó y 
hiu'íi íi Chile. A i»rop('>s¡to, tlico iSarmionto en 6V- 
rilizdcinn ¡/ /{arhfiri*': "fia juvontiul cordobasa se 
ha distinjLjuido on la actual ^uorra. por la abnega- 
ción y constancia quo ha dosplogado, siendo infi- 
nito ol niinuíro do lo.s quo han sucumbido en los 
campos do batalla, on las matanzas, y mayor aún 
el do los qno sufnMi los malos do hi expatriación. 
En los c(jm]iatos do San Juan quedaron las calles 
sombradas do esos doctores coi'dobosos (|ue 1)arríaTi 
los cañones que intonfcal)an arrobator al enemigo''. 

liemitido Acha á Vachoco, quo so acercaba 
por San Luis, lo liizo conducir al campo do Aldao, 
quien mandó fusilarlo i nmodi atañiente después do 
recibirlo. 

IjOS vencedores abandonaron la plaza de San 
Juan buscando incorporarse á Pacheco. Ija Madrid 
que llegaba oxtomporiínoamente en auxilio de Acha, 
la oínipó en soguida con ol resto de su ejército; 
siguiendo á alendo/a, on cuya ciudad entró tam- 
bién sin resistencia, el 2 do soptiombro. 

Por fin, el 2 \ ocurrió la batalla d<H*isiva on 
Tlodoo d<íl MíMÜo, siendo comploramontí» derrotado 
La Madrid por Pacheco, fugando aqut'»! ;i ('hilo. 

En el Norte había sido asimismo dori'otado el 
19 La valle por Oribe, en Pacarás del Monto Círande, 
inmediato al río Famaillá, provincia de Tucumán. 
Sabido es cómo fué muerto on Jujuí aquel desgra- 
ciado general al huir á lioliviíi. Oribe comunicaba 
esto heclio al gol)ernador delegado do Córdoba cu 



V icV^- 



\ 



h^'^ ^' 






loo - 



carta particular, dol 
Octubre 12 de 1841 



siguiente modo: Cuartel Gral., 
— ^[i querido amigo: Por dos 
partes que he recibido de la vangiiardia. ya el 
salvaje asesino Lavalle lia concluido la carrera de 
sus crímenes, recibiendo dos balazos por una de 
las partidas ((ue hacían su persecución. Sus sol- 
dados pudieron arrebatar su cadáver, y echándolo 
encima de una carga emprendieron su fuga tirando 
á la Quebrada de Humahuaca. A muj' corta dis- 
tancia los persigue una de nuestras partidas ^ con el^ 

interéii -de JaixÍ?Lrle_h\ .cal><^ donde quiera que lo 
jclestinen:^ lo mismo que espero por momentos para 
cercior arme si es él á pesa r de lo circunstanciado [ 
y de haber hablado .con un individuo de Jujuy, \ 
Tonde tir^Ju^iar tan feliz como importante suceso. '■ 
Sírvase V. recibir mis felicitaciones, acompañadas 
de un fuerte abrazo por este motivo de gloria, y 
disponer cnanto guste de su afmo. amigo Q. B. S. 
yí.-'-Mrntnel Oribes 

Oribe había regi'esado á Córdoba después do 
Sanéala, cuando tuvo conocimiento de que La Ma- 
drid y Lavalle convergían á la Rioja, dejando ,au 
acha tuerzas alj uajidQ de Xí arzón, y sólo en agosto 
emprendió r esueltamente la marcha al Norte. Pa- 
checo se había estacionado en Cruz del Eje, é igual- 
mente ea agosto (el 8) se movió hacia San Luis. 

Vencidos los unitarios en todas partes, el go- 
bernador de Mendoza dirigió al de Córdoba esta 
nota, que, como la carta de Oribe, demuastra la 
más refinada perversión del sentimiento: ^Viva la 
Federación! ¡Hoza.^, Libertad ó Muerte! — Mendoza, 
Noviembre !♦) de 1841. Año >\2 de la Libertad. 2í> 



I lo -- 

(lo la linli'[)on(loiiLÍ<i y lúdela Contcdoración Ar- 
{^onriiiM. KI ^iilíoniaílor iiiírascripto tiono el sonti- 
iiiioiiU) <ir aniiiu-iíir ¡d Kvnn»- dp ('«'n-duba «"»n contcs- 
ro do Sil n|)r<'«*iabl<í rííiininiciMMÓii de "24: do Cctiibre 
y copia legalizada do su n^tí^niucia, ij[iic ol salvaje 
irai<lor Madrid lia tonido la su'.'rto do salvar la vi- 
da y asilarso on la IfopúMica i'hüona. La apari- 
r\nn do ost<í malvado y sus soguidoros en un terri- 
torio ami^n, (|uo consorva las nujores relaciones de 
amistad con nuestra líeiíúlílica. snn el mejor garan- 
to do (juo on lo su1k!osí\() nada poilrá hacer on 
agravio do nu<^stra cansa ni contra la tranquilidad 
y bienestar de ios puiíblos ai*g«'ntínos El infras- 
criptt) retorna A S. E. las felicitaciones por el glo- 
rioso triunfo <h'l l!» de Septiembre y muerto dul 
ase.sino LavalN.'. autor de las desgracias de nuestro 
suelo, v á ouien la Divina Providencia ha hecho 
sentir en castigo de sus crími.Mies todo el peso do 
su justicia. — Dios guarde ii \'. E. muchos años. — 
Jua/í /s/f/ro Mff ::c/". 

Si al encabezamiento de la anterior nota falta 
el ¡Muera it las sai cajea a/n'lorins!, es porque el le- 
ma aun no estaba inventado. Lo inxontaron en 
L84i2 algunos jefes do í')ribe, para, significar ol pro- 
pósito, puesto en práctica ya, del total exterminio 
del adversario. Tnitario (jue caía bajo el poder de 
los coi"ifod(íi'ados, moi-ía irrfínnsiblomente. r.Qné.íiíi- 
cial prisionero de Gribo salvó la vida? (") ¿Qué 

(*22) Los qno no mataba ól, inundaba á Uozas para que 
los matura. Véase á Zinny, oii la ]«á;,n"ua US y íji»(uÍL'ntes del 
1er. tomo de su c Historia do l(/s (iobi-ijuidon^s.» «La coiisiíciía 
♦/lii: acahar nni loa salva ¡cb un ¡i ar ion. Ll 20 (lo biioru do 1841 



i 



liouibre do distinción del partido contrario, quo pu- 
do ól apresar, no remitió á Rozas para que lo fu- 
silara, cuando no lo hizo matar en el acto? ¡Hasta 
los pobres soldados oran sacrificados! El ensaña- 
miento alcanzaba á las infelices familias: hubo al- 
gunos á quienes se les arrebató el alimento mismo. 
A la de don Gregorio Carrizo, de Santa Rosa, se 
le quitó media fanega de maíz y una olla de fierro, 
que era todo lo que poseía; á la de don Reyes Man- 
silla 30 cabras y 2 caballos; de don Albino Ferreira 
2 vacas; de don Dionisio Acosta 4 cabras y un cr- 
haMo ¿núUl (textual); de don José María Ludueña 
cuatro vacas; de don Felipe Alvarez 22 ovejas y 
12 almudes de trigo; de don José Antonio Busta- 
mante 12 almudes de maíz, &*. &*. (-^) 

Aquello era bárbaro: no había perdón ni apa- 
riencias de humanidad. El gobierno de Córdoba 
estaba subyugado por el jefe del ejército federal. 
Para el bastimento de éste se necesitaba despojar 
á los unitarios calificados, y á falta de éstos á los 



fusiló en Achiras el tenioute coronel don Domingo Meriles, por 
orden de López, á un infortunado capitán Pico del ejército do 
Lavalle, que mal herido había caído prisionero. 

cEn febrero de 1842, antes de la derrota do Mascarilla, 
decía López á Rpzaz desde Río Cuarto, que un individuo lla- 
mado Pedro Lemos declaraba haber visto en grupos desertores 
del c Ejército Confederado;* y Rozas le contestó, que siendo falso 
lo aseverado por Lemos, éste dobia ser algún salvaje unitario, 
ty si no ha sido fusilado merece serlo, en justo castigo, así como 
para ejemplo de moralidad.» Compilación, tom. 7", págs. 319 y 320. 

(23) Comunicación deljbeniente coronel José Leandro Ar- 
guello al gotícrna^or Arradondo, fecha 7 do marzo de 18-4 L 



— I l-J — 

luisinoá íedorahís. W'^as*' un niodolo de nota pa- 
sada por un juí'/ díí alzada runninic-.uido liaborso 
ofoctuado ol onilíaryo di* Ids bi^nos dií unitarios?: 

;\ iv:i lii Ft'iloraciúiil 
"S.'ii liii'jN» y Krínvp) O «l(í 1X41. Afio 32 
iiii; l;i Lil.MTi.-i-i, 'JO lIo la I ii cío pendencia y 
^. l'J il»' 'a C ■iiroilcríici«'«ii ArgüUtiim. 

''Al Kxni. Sor. I ). ( 1audi»> Antonio do Arredondo, (tq- 

hornador Dolojjc^do de la Pi'ovinc-ia de Córdoba. 

"Kn (*uni])liiiii(.Mito dr !a orden vor])al do iS. K. 
para (juo It.' eutrcíjcasü á J). Juan Francísi^o Carran- 
za todori los l)i(ínos oxisti'DtM.s dol salvaje unitario 
José María Fra^iu?iro, pax- á hacer dicha entrojja 
de todo lo <[uo (.-ousta un ol adjunio inventario (ga- 
nado mayor y menor, 27} tanogas do maíz, 10 @ 
lana, muebles, herramientas da labranza, hasta úti- • 
les de cocina) ijuo remito á \'. K. para su conoci- 
miento. 

^Pongo también en conocimiento de V. E. quo 
están existentes todos los útih.vs pei'tonocientos á 
la iglesia de dicha Hstancia. 

"Y también los útiles do un molino viejo que 
está abandonado de tiem[)os. 

"Dios guardo á V. K. muchos años. 

I^cdi'tí I Airas ('(/ha/lillas. 

OTKO 

€ Alzada ele ) ¡Viva la Füíleraciúii! 

la Pauilla» ) «San Frai;cisc:o, iVbroro V iW. 1841.. 

cAüü o2 ue la Liljüriii-.l, ÜG dü la 1lh3ü- 
poui.loncia y lií de la ConlLdoraciún Ar^^en— 
tina. 

"Al Exmo. Sor. (íobornador Delegado D. Claudio 
Antonio de Arredondo. 
"D. Casimiro Luna condu(X> á DisposicióJi do 



— lili — 

V. E. Docientos animales Bacunos do todas Edades 
per tenec ientes á los salvajes unitarios Bravos, Días 
j^ Rueda , Jos guales se" lian encontrado en esto De- 
partamento lo que Comunico á Y. E. para su su- 
perior inteligencia. 

"Dios guardo á V. E. muclios años. 

Jase M^. Soria. 

"Adición. El resto del Ganado que V. E. me 
ordena que remita lo lii mandado sacar á todos 
los Vecinos porque en este Departamento no hayo 
unitarios de quienes exigirlo y de los que habido 
ya se ha concluido y solo puede haber quedado 
uno ú otro animal chico ú parido, por cuyo motivo 
suspendí la remición esperando la determinación 
de V. E., según se lo comuniqué, mas no habiendo 
tenido resolución ninguna por S. E., me hi balido 
do pedirlo sacándolo de todos los vecinos para po- 
der cumplir, y le remitiré lo mas pronto que pueda 

y sea posible/' 

""Soria."' 

Los departamentos del Norte y Oeste queda- 
ron exangües, Rozas tuvo que hacer remesas de 
ganado para el consumo del ejército, ponjue no era 
posible exigir á aquellos más. Punilla, ►San Javier, 
Galamuchita y Pocho contribu3^eron con algunos 
miles de cabezas para proveer la división de Pa- 
checo, y Anejos, Tulumba, Ischilín y Río Seco el 
resto del ejército. 

El juez de Alzada de Río Seco, don Félix Mon- 
tenegi'O, se quejaba amargamente dol estado de 
miseria á que habían reducido el departamento las 

'5 



■ ..-> f 






r' 



- 114 - X ^ 

oontinuas oxa(*cioncs do ganado, durante mucho 
tiempo, para la ]nanutom*i('»n do divei'sos ojército^ 
5' concluía diciondo al (Mjboniador: "Es una cala- 
midad, quG se agrega á la poca fertilidad del suelo 
y falta de agua corriente". 

Pero aun restalla á esa desgraciada parte do 
la provincia dar su última gota de sangre: ^1 ^j^r-, 
cito de Oribe debía volver á pasar por allí de.iia- 
groso al litoral, por orden de Rozas expedida-.^n 
(inoro de 1842. 

El gobernador de Santa Fe don Juan Pablo 
López (alias M(fsca7*illai había hecho causa común 
con el general Paz, (jue del otro lado del Paraná 
amenazaba echar abHJo la dictadura. 

El 13 de diciembre el gobernador Arredondo 
representó á López el agravio interido á la pro- 
vincia de Córdoba por una partida santafecina que 
había penetrado hasta la Esquina de Ballesteros, 
llevándose de allí una caballada perteneciente al 
"Ejército Confederado". Don Juan Pablo contestó 
el 23 negando que los ladrones fueran santafeci- 
nos, y daba á entender que eran de los den*otados 
de Echagüe en Caaguazú, (jue en número conside- 
rable pasaban y repasaban el río, robando también 
en Santa Fe. Pero nuevas invasiones y robos pu- 
sieron de manifiesto que los asaltantes pertenecían 
á las fuerzas de López: los comandantes de Cruz 
Alta V 8anta Rosa, don Pedro Lorea v don Camilo 
Isleño, comunicaron á principios de enero que fuer* 
zas snnsafcciíías habían invadido aíjuellos puntos, 
hiriendo (decía el primero) al ayudante don Miguel 
(Jarcia y llevándose (decía el segundo) á don José 



— 115 — 

Rainóu Luijue y don Nicolás Amuchástegai. El 16 
Licho_ meg, Salas_con 200 hombres se apodcai.ü 
del Tí o; pero fué desalojado y pei^seguido hasta los 
límites de la provincia, por el comandante don Ra- 
món Bustos. 

La división de Pacheco regresó de Cuyo, pa- 
sando por Río Cuarto á principios de febrero. Oribe 
¿t campó en la villa del Rosario, poco después; y 
avanzando sobre Santa Fe derrotó el 15 de abril en 
San Pedro á don Juan Pab lo López, entrando á 
A tal el 18^ Pacheco llegó también allí, y es- 
cribió una cartaí áe cumplimiento al delegado Arre- 
dondo, manifestlándole su pesar por no haber podido 
despedirse personalmente. . *-» / - 

El gobierno de Córdoba respiró. En lo suce- 
sivo podría desenvolverse con relativa libertad: sus 
aotcs no llevarían ya necesariamente el sello del 
terror ó de la interesada adulación. Si bien Ro- 
zas imperaba en el país, su asiento estaba distante, 
y el peso inmenso de su ejército armado no aplas- 
taba más á las provincias interiores. 

Comprendida bien la situación lastimosa del 
señor Ari'edondo, desde que se recibió del mando 
hasta la evacuación definitiva de la provincia por 
Oribe, debe juzgársele con benignidad. López le 
dejó una ascua entre las manos; y al dejársela, pue- 
de suponerse, que aun cuando no poseyera cua- 
lidades políticas, tenía por lo menos la astucia 
característica de nuestros inteligentes campesinos. 
Arredondo era Jefe do u^^ fracción del partido fe- 



— iwt — 

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IrjrirAy.'í.z.^lzi'.rrZL':^ p :-:-€• ¿1 ¿onicio dúl «*- 

ir.tervfrr.ci .>. d-vl '•::•=• i*:-! - -rr :: - t aF;^ reoonciliarl»:» 
ron L*[,-^rZ. i-i r— :.r.-i.ia«:i.r: rii-L- fjgiiz o:»!!» la 
T'iv-rza 'i'ifr Iri j-i >i': :. Aun o5:<i:.'io •.•ribo t-Ji LV^rd*"*- 
ha. ]a- re^-:'I"'^•ior.^-> u»? :ndv'> pilitka dk-tadas por 
í:l goryírnadir dír'^í-i'ado vran cortriiiLida:? y anuladas 
por ^:! í/0''^riT*aavr '-n propi*>iad. L:r> ir-or.>5 nom- 
br^r:;ieri"o?í d<^- <:-::. r.-Vadv? n*>>:-<i:ri?'an •>! paso do 
L ipez. Anvi :. i • : «in^r • •■::;::id.>r de iiaoienda 
/x -M jit.'-Íl'-i '•' -^-f'-r -T.-.-' ^far.:i Ao"'<ta. y L-"»pez 

;.. './/'//. #5»-«íl.- I;-., •'"..i*:' 'i"'.*-^ d'-r^'»::»-*'- fl do- 
• i'ia'l |'>- -.\ r.»i:. i!..i:i."«li ¡- .• jUed'J >aUcÍvliada. 

pu^rj el delegado ina!i:uvo su re¿-?3uoión niiontras 
pennanecíó en el írobierno. 

Pero en ijtra- circiinstanciai? tuvo que humi- 
llarle. Había ¡íjipaitido Ordenes á \o< jueoos do al- 
zada de la íarnpafja para que lo remitieran ¿i todos 
lov -alvaif-= nni'^ri*'»'. rnliprnilñ< por /#.< i'í/s,/íos 
jf'xcc:,. y «abÍLud'j L''qx:z «]u«j ul dt. «/alamu-jlma. 



— 117 — 

don Francisco Malarín, so preparaba para hacer una 
buena remesa de ellos, le uiandó por expresa nota 
que se los remitiera á él á Río Cuarto. 

Por salvajes unitarios fueron metidos en una 
galera y dmgidos á Rozas el deán Espinosa, los 
doctores Bulnes, Alvarez, Carranza v otros distin- 
guidos sacerdotes, para que corrieran la suerte de 
Cabrera en Santos Lugares. ('*) López lo supo á 
tiempo de poderlos alcanzar una contraorden al 
pisar ya territorio de Santa Fe. Las presuntas víc- 
timas salvaron así en\nando una de ellas á su re- 
greso á Córdoba la siguiente carta al gobernador 
en propiedad: '^Viva la Federación. — Córdoba, Abril 
9 de 1842. — Sor. Gobernador D. Manuel López, 
Brigadier, &*. — De mi mayor consideración y res- 
peto: Cuando esperaba de V. E. el pasaporte para 
la Provincia de San Juan, se presentó en ésta una 
circunstancia favorable á mis perseguidores Marín 
Llan es para hacerme incorporar á los demás Ecle- 
siásticos que fueron calificados. Estoy seguro de 
que siendo escuchado hubieran sido confundidos mis 
falsos acusadores". . .(falta un pedazo al original). 
"Llamo ahora la atención de V. E. con el doble 
objeto de manifestarle mi sincera gratitud por ha- 
ber ordenado nro. regreso, y de suplicarle nueva- 
mente se sirva enviarnos el precitado pasaporte, 
con un documento, si posible fuera, de que mi con- 
ducta no puede importar sospecha alguna al Go- 



(24) Arredondo obtuvo del ¿,obernador del obispado don 
José Bruno de la Cerda, con fecha 2 de marzo, el allanamiento 
del fuero oülesiáBtico de todos elloe. 



— 118 — 

bienio do San Juan'\ . .(signo otra rotura). "Ruego 
a! Señor conserve por muchos años la importante 
vida de V. E. — Su muy atento Capellán y S. S- 
Q. B. S. M. — Di\ J. Jenaro Carranza."^ (^') 

Como se ve, Arredondo ejercía un mando ilu- 
sorio. En rea lidad quien gobernaba en seguida ^de 
retirarse Oribe, era López, desde Río Cuai'to. Nó- 
tese que hasta los pasaportes se pedían á él. 

En San Javier fueron apresados (decía Arre- 
dondo (jue por disposición de Oribe) don Evaristo 
Castellano y sus hermanos, y López los hizo poner 
en libertad, Nombró Arredondo comandante prin- 
cipal de dicho departamento á don José Isidoro 
(•raray, y López lo destituyó, nombrando en su lu- 
gar á don Josó (irogorio Olmedo. 

Y sucedían tales cosas después de la concilia- 
ción! El intermediario para ésta había sido el di- 
putado don Norberto de Zavalía. Oribe había en- 
viado con él á López una carta en marzo de 1841, 
en que le decía: "Mucho bien se puedo hacer al 
País empleancU) jin poco de calma y reflexión para 
que de ellas saquen ventaja los 'intereses comunes, 
hay medios do amalgamar las opiniones, unifor- 
mando las de todos los federales, y que con éstos 
\ so salven los primeros, y que son los do la Patria. 

Al Sr. Zavalía, á quien considero con la juiciosidad 
que conviene, le he impuesto de este asunto, y él 
hablará á V. de lo que os necesario hacer para lo- 
grar tan gran bien, evitando los escollos de proce- 
der en un sentido opuesto''. 

(25) Documonto original entre los papóles de la familia de 
López, eu poder del autur de ebte libro. 



— no — 

López contestaba á Oribe en abril: "No puedo 
dar mejor testimonio de la sinceridad de mis de- 
seos, que haber llamado á la cabeza de los destinos 
públicos á Federales que, quizás i)or equivocado con- 
cepto de mi marcha política, f ormaro n un partido 
separado de mi. administración; pero me he creído 
con derecho al aprecio de ellos desde que á la faz 
del mundo h ice ver des pués del 10_de Octubre^ giie 
yo respeta ba mis. cqinprouiisps públicos sosteniendo 
con u n puñado de leales la sagrada causa nacional 
de la Fed eración. También deseo aún que los Fe- 
derales nos entendamos en esta desgraciada Provin- 
cia y dejemos á retaguardia toda aspiración per- 
sonal, teniendo á la vista solamente el bien de la 
Confederación, como personas que pertenecemos á 
una sola opinión''. El señor Zavalía le había ase- 
gurado que Oribe estaba resuelto á sostenerlo en el 
gobierno, y agregó este párrafo: ^ Me confieso al- 
jbamente^ reconocido á la honorable resolución en 
Que se halla V. de hacer sostener mi autoridad con 
el ejérci to. No esperaba menos de su esclarecido 
patriotismo y de la dignidad con que ha mareado 
sus actos públicos, que le hacen acreedor á las con- 
sideraciones de todos sus compatriotas''. 

]^18 de mayo dio un decreto datado en la 
Ooficegción ^deTlíó. Cuarto, nombrando ministro ge- 
leral á Arredondo, de cuyo cargo se recibiría in- 
mediatamente de terminar su delegación. Los actos 
del gobernador en campaña eran autorizados por 
el oficial 2^ don Carlos Amézaga, quien por falle- 
cimiento de don Pedro Salazar, ocurrido el IG de 
marzo, fué máe tarde ascendido á oficial 1°, cargo 



— 120 — 

que desempeñó, mientras tanto, interinamente, el 
licenciado don Ramón Gómez Roldan. 

A pesar de las exterioridades, había en el fon- 
do acentuada división. 

Arredondo q uerría enemistar á L ópez con Ro- 
zas^^^ppr eso buscaría con avidez cualquiera de- 
bilidad ó defección valedera á su propósito. "Al 
pronunciarse Mascarilla ^ so cruzaban de Santa Fe á 
Río Cuarto, y vice versa, chasquis con comunicacio- 
nes de ambos gobernadores. El Delegado estaba 
curioso y sobresaltado, mucho más cuando llegó 
don Nicolás Peñaloza de Buenos Aires asegurando 
que á su paso por Cruz Alta había oído tal novedad. 
Arredondo lo metió á la cáicel y puso incomuni- 
cado. Lo <pio se proponía no os dudoso: creía en 
la inteligencia de los dos López, y por sorpresa qui- 
so arrancar al señor Peñaloza una confesión que 
podía motivar un proceso que le diera en definitiva 
la dominación que perseguía. Nada consiguió, pre- 
textando que volvía por la honra del gobernador 
ausente, porque el preso dijo que era inexacto lo 
que se le había atribuido y que nada sabía. 

El comandante de Cruz Alta, don Bernardo 
Aragón, bajó á la capital por orden de Arredondo 
d contesta?* ca7*r/os f/uc se le hadan. Estuvo de- 
tenido algunos días, sin que se formalizara sumario 
ni cosa por el estilo; y López escribió á su delega- 
do que era necesario terminar el asunto^ y el asun- 
to terminó con la inmediata libertad de Aragón. 
Frustradas las pesquisas, y seguro de la inutilidad 
de las intrigas contra López, cambió Arredondo la 
escenografía, y publicó una proclama asegurando 



121 



al pueblo que el ^* Gobernador Propietario se pone 
en movimiento desde Río Cuarto con numerosas 
tropas, qonelpropósitp de vengar el agravio, iníe- 
yido á la Provincia por don Juan Pablo López". 
Esto no pasaba de una zalcunerío^ pues Oribe y 
Pacheco eran quienes marchaban á dar cuenta del 
gobernador de Santa Fe. 

Odioso ó impopular se había hecho con sus me- 
didas violentas y de despojo, no sólo contra los uni- 
tarios reconocidos sino aun contra personas indife-\ 
rentes y alejadas de la política. 

En la campaña los jueces calificaban, á los ciu- 
dadanos, y en la ciudad una comisión de tres in- 
dividuos. Esta comisión graduaba la responsabili- 
dad criminal de las personas calificadas, embargaba 
bienes y los depositaba en poder de federales netos. 

Los depositarios percibían un tres por ciento 
del valor del depósito, y los miembros de la comi- 
sión doscientos pesos mensuales, con un secretario 
que ganaba cincuenta. 

Encontró la comisión, como era natural, gran- 
des dificultades para desempeñar su cometido, des- 
cubriendo ocultaciones, subterfugios y hasta pro- 
pósitos de venganza personal. Dio entonces un 
decreto autocrático, que mereció la aprobación del 
gobierno: declaraba salvaje unitario al íederal que 
no diera cuenta de las ocultaciones que conociera, 
ó incurao en la pena de confiscación y de destieiTo, 
y á la de muerte si el cómplice de la ocultación 
era unitario. ("*^) 

(26) NoB parece conveniente incluir integro ese decreto. 

Decía asi: 

16 



/ 



M 




— V¿2 — 

Lejos (le amedrentar semejante monstruosidad, 
al día siguiente de su focha amanecieron en las 
galerías del cabildo letreros injuriosos contra la co- 
misión, el gobernador y los generales Oribe y Gar- 
zón, sin haberse podido dar con los autores, por 
más diligencias que practicó la policía. Sin duda 
éstos eran federales, porque no había unitiirio vi- 
sible, estando, como dijimos, los que no emigrados 
escondidos. (^') 

«Oürdoba, Febrero 25 de 1841. 

«La comisión clasifícadora de los autores, promotores y COQ— 
peradores del movimiento anárquico bscandaloso del 10 de O.cJtn- 
l ^re^ destructor del santo sistema federal adoptado por los pueblos 
que componen la República Argentina, dice: 

«Considerando la comisión clasifícadora al expedirse en su 
dificultoso y delicado encargo, que los individuos con quienes ha- 
blan sus providoucias, con manifiesta irrespetuosidad faltan al 
deber sagrado de tributar á las autoridades su obediencia y res- 
peto^ haciendo ilusorias sus providencias, ya no presentando á 
los encargados los bienes cuya manifestación se les exige, ya 
ocultando los más de ellos de un modo atentario é insolente; 

c Considerando también, que penetrada esta comisión por 
un conocimiento práctico que le suministra datos positivos de la 
atrevida temeridad de sus autores, y que por no multiplicar cri- 
mínales y verse en la dura poro indispensable precisión de cas- 
tigar y escarmentar tamaño crimen de fatal trascendencia pública, 
ha tomado medidas prudenciales por medio de los Jueces de Paz 
y de los respectivos comisionados para que se les intimen las pe- 
nas pecuniarias arbitrarias, inclusa la aflictiva, que en su caso 
les serán irremisiblemente aplicadas á los que infringiesen la 
intimación conminatoria por falta de cumplimiento, aunque se 
alegue pura omisión, ú otro cualquier motivo culpable; 

cY considerando, fínalmentei que las medidas precautorias 
y de prudencia con que la comisión intentaba avisar y provenir 



{21) Un clérigo español, don Marcial Pérez de Mena, es- 
tuvo oculto dos años en casa de doña Hercedes González, 



— 123 — 

El unitarismo estaba en fermeniacinn entre el 
bajo pueblo. L as atr ocidades de los servidores de 
Oribe habían agriado á familias enteras de federa- 
les. Los oficiales fusilados en la Pampa del Gato 
tenían parientes y amigos á quienes habían tam- 
bién herido las balas que los ultimaron. Cuando 
maichó el resto del ejército al Norte en el mes de 
agosto, Jerónimo Rodríguez, Serapio Arguello, Sa- 
turmno Rodríguez, Romcín Díaz, Jacinto Rodríguez, 

á quienes correspondiese, no han bastado, y que este conocimien- 
to experimental se lo anuncian con repetición los comisionados: 
siendo preciso, pues, á obsecación tan criminal como escandalosa 
poner freno y preparar el remedio efícaz, quo al menos el terror 
de la pena imponga á los contraventores, previa^j a^ anuencia y 
s^;a:p^ció]Q..^uferfür^e B. <&«-«l ^w. Gobernador Delegado, á ^uien 
get eleva p ara^su cpnocimiento y á los fines consiguientes^ usaudo 
esta comisión de las ilimitadas facultades con que es autorizada 
P^rol articula 3* da su creación^ ordena y decreta: 

«Articulo P Todo individuo que por alguna razón esté obli- 
gado á presentar y dar cuenta de los bienes y acciones activas 
de los prófugos salvajes unitarios comprometidos en la armada 
tum ultuosa del aciago lOde Ojt"|?re, y no"To realizare con la 
pureza é inclivTctualídad que corresponde, dentro de tercero día» 



si es federal será clasifíoado por salvaje unitario, confiscados sus 
bienes y relegado á donde S. E. lo destine, y si salvaje unitario, 
á más de la confiscación de todos sus bienes será deportado á 
disposición do S. E., si no e s que por su gran ^iminalidad. se 
hiciere acree dor á la última jieiia. 

<2«' Todo individuo que sepa, le conste ó lo baya oído á 
personas que puedan referirse, las ocultaciones que se hayan he- 
cho de bienes de prófugos, dentro de 3^ día no hiciesen la dela- 
ción competente, incurrirán en la misma pena del artículo ante- 
rior. 

«3* Mas si por rebeldía ó contumacia, que no es esperable 
se justificase á cualquiera persona tal criminalidad, sea lie la ca- 
lidad, condición ó sexo que fuere, aun cuando sean de las privi- 
legiadas qr.e disfrutan distinciones y excepciones, asi personales 



— 124 — 

Francisco Tolosa, Bartolillo Lobo y Basilio Gon- 
zález fueron aprehendidos y procesados porque en 
un baile, en una quinta de don Antonio de los 
Santos, gritaron: '^¡Muora Rozas y los asesinos de 
Abajo!" (^^) Estuvieron presos hasta el 2 de octubre, 
día en que se sobreseyó la causa y Arredondo mandó 
ponerlos en libertad, celebrando los triunfos obte- 
nidos sobre Lar al te en Tucunidn y La Afadrid en 
Mendoza. 



como por razón de su estado, deberán ser califícndas, como doHde 
ahora se les declara, por salvajes unitarios, y como tales, com- 
prendidas en las conminaciones y ponas infligendas del articulo P. 

«4o Pero si de su espontánea voluntad hiciesen la oportuna 
denuncia, sea dentro del término de 3" día ó luego que llegue & su 
noticia, serán goncrosamdute premiadas, teniéndose en conside- 
ración, asi la calidad déla perbona denunciante como la canti- 
dad denunciada, prestando la comisión al efecto expresado, au- 
diencia á toda clase do persona, blanca, plebeya, libre ó sierva 
condonándose á esta última claso la libertad: con la recomenda- 
ble distinción do reconocer á todo denunciante por federal neto 
y adicto & la sagrada causa. 

«5". Los ministros que sirven al público, que hayan echado 
mano y usado de algunos biones do los prófugos, darán cuenta á 
esta comisión dentro do .3" día, con la correspoudiante lista, fír- 
mada por el agente público y la persona que los haya entregado. 

«6**. Todo individuo que haya tenido tratos y contratos con 
los expresados salvajes, haya rbcibido algún don ó algún otro 
acto que signifíquo onugonación ó traslación do dominio, desde oí 
18 do noviembro hasta el día de lafocha, so sujetará precisamente 
:i1 jiiiíio y diseroí:!»'»!! do la íNíinisinn, |)nis<íiitando las credencia- 
los dü su referencia. 

€7^ Todo Escribano que haya otorgado esciitura de ventaf 
hipoteca, traspaso, cambio ú obligación alguna, de cualquiera 
especie, que tienda á enagenar, simular, ocultar ó frustrar di- 

(28) Parte del subintondouto Cazaravillu, focha li7 de agosto. 



— 125 — 

Los bienes embargados á los unitarios, p^* 
disposición legislativa de 11 de marzo do 1841, 
bebían íormar un fondo que se distribuiría entre 
los federales perjudicados y las urgencias del Es- 
tado. Los embargos comprendieron hasta muebles 
y ropas de uso. A don Pedro Mártir López, don 
Agustín Grigena, don Francisco Costa Rodríguez y 
don Miguel de Igarzábal se les embargaron pianos, 
roperos, lavatorios, alfombras, cómodas, camas, me- 
cheros, nichos, sillas, mesas, capotes, h-aques, &*, &^. 
A los doctores Enrique Rodríguez, Francisco Del- 
gado, Francisco de Paula Rivero, Paulino Paz, Ma- 
riano González, y Avelino y Ramón Ferreyra les 
llevaron todos los libros, mapas, estanterías, escri- 
torios, y hasta relojes ¿yuevviblcs (palabra textual 
del inventario). Sucedió en toda la campaña lo que 
en la Punilla: no <]uedó un sólo animal en poder 
de las familias do los sindicados de unitarios. De 
Río Cuarto llevaron á don Josó Celmán una canti- 
dad considerable de ovejas. Mn día del mes de abril 



recta ó iiidiroctaraento los efectos del articulo anterior; el que no 
hiciese presente sus actuaciones para Hujtitarlas al juicio de esta 
comisión, lo comprendido en las fechas puntualizadas: sufrirá la 
pérdida perpetua de su ofício y de otro tanto á que ascendiese 
la cantidad del fraude en que se le aprenda, á más de las pe- 
nas arbitrarias que según las circunstancias del caso lo exijan, 
y la escritura absolutamente nula y de ningún valor y efecto. 

cY para que llegue á noticia de todos y cada uno de los 
que residen en esta ciudad, publiquese por bando en la forma 
ordinaria, dése al Registro Oficial, comuniqúese á quienes^cor- 
responda, fíjense por el actuario copias en los lugares de estilo 
y en los cuatro cantones de la Plaza Mayor. — Joaquín de la 
Silva. — Pedro Antonio d4S Nis. — José K, Funes. — Fernando Flores, 
secreitaiiu.^ 



— 120 — 

de 1841 en que una procesión de las rogaciones de 
San Marcos volvía á la catedral, entraban á la 
ciudad 3.000 que tres copetudos federales se habían 
adjudicado. Un testigo presencial nos informa, que 
cuando los de la procesión vieron la polvareda en 
dirección de la calle do San Roque y oyeron los 
balidos confusos do las ovejas, apresuraron el paso 
para entrar pronto al templo, creyendo que algo 
do la oíi^a vida se aproximaba. 

Cabras y ovejas, en número de 2.000, so con- 
fiscaron al ex ministro doctor Atanasio Vélez. El 
depositario en el Segundo, don José Manuel Mo- 
yano, dio parte al gobierno, ocho meses después de 
haber recibido el depósito, que á consecuencia de 
una epidemia no quedaban vivos más de 300 ani- 
males. 

Cayeron en la confiscación igualmente bienes 
de mujeres wiif arias: el juez de Villa del Rosario, 
don Pedro N. Sueldo, embargó una buena cantidad 
do cueros vacunos á doña Bernarda Cordero. 

Llama la atención, que en esta mezcla de ani- 
males, muebles, mercancías y trapos viejos, no apa- 
rezcan más bienes raíces embargados que una casa 
de los Bedoyas, otra de don Miguel de Igarzábal 
y otra de don Cecilio Ferrcira, donada esta última 
por López á la familia de don Pedro SalaÉar. Pa- 
rece que los unitarios no querían arraigarse en su 
tierra después de los despojos de 1831. La inse- 
guridad de las personas y de las fortunas por el 
estado anárquico del país, los decidiría á vivir con 
el petate listo, para embarcarse livianos y sin tra- 
bas. Hay constancia de que fueron establecidos 



127 



hospitales de sangro en edificios pertenecientes á 
Allende y Pinero; pero no hemos encontrado do- 
cnmento formal que pruebe que ellos fueran em- 
bargados. 

Los cándales oran enterrados, ignorando casi 
siempre las niismas familias de sus propietarios el 
sitio del entierro. La casualidad descubre á veces 
algunos: gente hubo en Córdoba que se enrique- 
ció con hallazgos de esta clase. La policía dio 
con uno de estos tapados estando todavía aquí Oribe, 
"sin encontrar más indicación de su procedencia,'' 
dice el jefe Cazaravilla, "que un papel sin firma 
que se refiere á negocios de D Andrés Domínguez 
y los salvajes unitarios D. Ventura y D. Andrés 
Ocampo." 

Cuando menos se pensaba se descubrían tam- 
bién tapados miis importantes: el juez de 3^ Abajg 
don José Benito Correa dio cuenta de haber fusilado 
á_dos vecinos ujiitarios del departamento, don Ma- 
teo Oyóla y don Florentino Freites, sacados de un 
escoíidür. 

De magnitud debían ser las atrocidades que 
se cometían invocando la causa federal, pues que 
el gobernador titular QX2Ídió_jen_ Río Cuarto el 9 
de diciembre de 1841 este decreto: "Artículo 1^. Nin- 
gún individuo, sea^e la clase ó condición que fuere, 
podrá atacar la persona ó propiedad de argentino, 
patricio, ó extranjero, sin expresa orden escrita de 
autoridad competente; y el contraventor de este ar- 
tículo será tratado como perturbador del sosiego 
público, y castigado como tal. — 2^. La simple com- 
probación del crimen bastará para que el delin- 






\ 



\ 



4 



* 



— 128 — 

cuente sufra la pena discrecional quo ol Gobierno 
le imponga. — 3^. El robo y las heridas, aunque sean 
levos, serán castigados con pona de muerte —4''. Las 
autoridades civiles y militaros de la capital y de- 
partamentos de campaña observarán el exacto cum- 
plimiento do este decreto — 5^. Insértese en el Re- 
gistro Oficial, publíquoso por bando, imprímase y 
circiileso á (piienes corrospondc. — Manuel López. — 
Carlos Ainczaga/' 

liozas había dictado un decreto semejante en 
octubre, y aunque ol prurito de imitarlo en todo 
resalta en cuanto hacían los mandones del interior, 
ol tiempo transcurrido entre uno y otro presupone 
hechos delictuosos consumados en Córdoba en nom- 
bre de la federación. 



X:^ A lo expuesto hay que agregar algo que, co- 

rrolaci( mandóse acentúa la política interna do la 
provincia do (córdoba. 

La Legislatura estaba dividida en dos bandos: 
uno do los amigos do Arredondo, y otro de los ami- 
gos de López. El número total do diputados era 
de 15, perteneciendo siete de ellos al primero y 
ocho al segundo. En sala plena se trató el I"* de 
julio de 18 Jl de regalar á Rozas una medalla de 
oro, votando por ella los lopistas y en contra los 
arredondistas. El 2 se reunieron éstos en minoría y 
derogaron la sanción del día anterior. El presidente 
doctor Ramón A. Torres dirigió una nota al Eje- 
cutivo, dicióndole que subrepíiciamcnle se habían 
reunido '^siete Representantes pretendiendo dejar sin 



efecto ol premio do oro" guarnecido de brillantes, 
con incripciones honoríficas, en clase de homenaje 
y demostración de gratitud por parte de esta Pro- 
vincia, quo se halla en el estricto deber de mani- 
festarse agradecida á los heroicos y patrióticos sa- 
crificios de su libertad, acordado por mayoría de 
sufragios al gran ciudadano y eminente argentino 
Exmo. Sor. (iobornador de Huonos Aires, lUistro 
Restaurador de las Leyes, Brigadier Gral. 1). Juan 
Manuel do Rozas." El (¡obernador nada contestó. 

Til mes después, renovada en parte la Legis- 
latura sancionó de nuevo el proyecto de I'' de julio; 
y el Ejecutivo, íundándose en quo no se fijaba el 
valor de la medalla, votó la sanción. La Legisla- 
tura insistió» fundando su insistencia de este modo: 
'^Que por varios respectos nunca pudo ni debió 
fixar tal cantidad. Lo primero: porque ella tiene 
depositada su plena confianza en el (robierno, y 
sería hacerle nuiy poco honor en dicha asignación. 
Lo .segundo: porque sería demasiado indecoroso, y 
aun ridículo á la dignidad de la Sala, como igual- 
mente á la digna persona á <iuien se diiíge, y que 
sólo sería capaz de prefixaila el artífice que la 
construya y valorizar su verdadero importo". El se- 
ñor Arredondo tuvo q ue pronmlgar la ley. 

Rozas, apercibido de la oposícroii quo tuvo la 
medalla, no la aceptó; pasando á la Sala este ofi- 
cio: "H. Señor: La sanción de V. H., datada el 7 
de Agosto, que ha visto ha poco el infrascripto, 
le confiere un elevado honor, altas distinguidas 
condecoraciones. (.V)ntemplo en ellas la benévola 
niunificencia de V. H. l^as estimo con intensa gra- 

*7 



— 130 -^ 

tltnd, poro no puede aceptarlas. Necesito el Su- 
premo permiso del Gobierno de esta Provincia, y 
en su actual posición no le compete solicitarlo de 
la H. Junta de Representantes. Ni sus principios 
y decisión inalterable le permitirían admitir dis- 
tinciones eminentes, que en todas l^^s épocas de su 
vida ha dimitido con una constancia igual á la 
sinceridad de sus deseos. — La Provincia de Cór- 
doba en sus presentes circunstancias sentiría tam- 
bién un gravamen por las erogaciones concernien- 
tes á llenar cumplidamente la sanción benévola de 
V. H. — Penetrado de estas razones, y en fuerza 
de su resolución firme anticipada, muy fervorosa- 
mente suplica á V. H. no se construya el Escudo 
de oro orlado de brillantes, ni se practiquen las 
altas distinciones que le acuerda la enunciada san- 
ción lionorable. — Basta al infrascripto el esclare- 
cido honor de que haya sido expedida en el au- 
gusto recinto de vuestras soberanas deliberaciones. — 
Dignaos en su virtud, Honorables Representantes, 
persuadiros de su profundo reconocimiento, y ac- 
ceder al voto íntimo de sus insaciables sentimien- 
tos. — Dios guarde á V. H. muchos años. — H. Se- 
ñor. — Juan M. de Rosas." 

En estas dádivas y sanciones hay una cosa que 
no hemos podido explicarnos. 

En la misma sesión secreta del 7 de agosto, 
se tituló á Rozas Defensor de La Itepública, acor- 
dándosele dos escudos de oro, pendiente uno del 
otro, guarnecido de brillantes el más grande, escul- 
pidos en alto relieve en el anverso las armas de la 
provincia, y en el rev^erso las de la Confederación. 



.'J'lm-. >> 



— 131 — 

El más chico, con esta inscripción en el anvei*so: 
"El Soberano Congreso de la Provincia de Córdo- 
ba al heroísmo del inmortal Rozas", y en el revei'so: 
'^El Ilustre Restaurador defendió victoriosamente la 
Confederación'*. Recién el 28 de diciembre se pro- 
mulgó esta ley, diciendo el Ejecutivo en el decreto 
de promulgación, que por motivos que se tuviero)i 
en vista, se knbia demoi^ado su publicación. ¿Esos 
motivos serían el estado precario del tesoro? Quizá, 
pero lo correcto hubiera sido expresarlo, como se 
expresó respecto de la medalla. ¡Se rechazaba lo 
menos, y no lo más! Esto nos induce á pensar que 
habría otra razón. 

Rozas no aceptó tampoco los escudos. La I^e- 
gislatura instó para que los aceptara; teniendo al 
fin que pasar á la ordeii del día en la segunda ne- 
gativa, pero declarando antes que se veía "en la ne- 
cesidad de deferir con la más intensa sensibilidad 
á la nueva y segunda dimisión". (^) 

"El Restaurador Federal", periódico hebdoma- 
dario, que dejó de publicarse por la revolución del 
10 de octubre de 1840, volvió á aparecer en mayo 
de 1841, bajo la dirección siempre de don Francisco 
Larguía, y subvencionado con 25 pesos mensuales 
para que publicara las disposiciones gubernativas. 
Colaboraba en él el doctor Fermín Manrique, deci- 
dido partidario de Arredondo. Este nombró una 
comisión censora compuesta de don José María Al- 



(20) Rechazó igualmeute Rozas el título de «Nuestro Ilus- 
tre Restaurador do las Leyes y Libcri^tdor de Cdrdofta», quo le 
dio la Legislatura por sancióu dol 23 de julio de 1842. 



— 132 — 

dao y don Pedro Antonio Nis, amigos probados de 
López, á la cual debía pasársele con anticipación 
el número que hubiera de publicarse, para que hi- 
ciese las anotaciones d prevenciones que juague 
oportunas. No obstante esto pleito homenaje ren- 
dido al gobernador en propiedad, cuando reasumió 
el mando no sólo cambió la dirección sino hasta el 
nombre del periódico, como hemos de ver en opor- 
tunidad, 

Al marchar al Norte el "Ejército Confederado'' 
el gobierno formó tres batallones para el servicio 
de la plaza: "Rebajados", "Patricios'' y "Restaura- 
dor Republicano"; y además un regimiento de ca- 
ballería con el nombre de "Decididos por la Federa- 
ción'', en el que estaban enrolados los abastecedores 
y gente de suburbios. 

El pronunciamiento del gobernador de Santa 
Fe contra Rozas exigió la subsistencia de estos cuer- 
pos en pie de guerra, y la Legislatura votó en ene- 
ro de 1842 un empréstito forzoso de seis mil pesos 
mensuales, del que se eximía á los federales netos. 
Derrotado el gobernador de Santa Fe, carecía ya 
de objeto la reunión de tanta fuerza. Fué ésta di- 
suelta; pero siguió exigiéndose el empréstito duran- 
te dos meses más, en virtud^ decía la ley de pró- 
rroga de cuatro do junio, de Ut <jran escasez en 
(¡ue se llalla el erario público. 

Mandó Arredondo, el 26 de marzo, colocar en 
todas las oficinas publicas el retrato do Rozas cos- 
teado con los fondos de la provincia. El 6 de muyo 
resolvió la Legislatura, por iniciativa de los dipu- 
tados Bonito Otero, Fernando Floros, Josc Frau- 



— 133 — 

cisco rnizuiíln y Benito Maure, que se colocara en 
su sala de sesiones, bajo dosel. (*') Hó aquí la ley: 
"Artículo 1®. La Provincia de Córdoba se declara 
altamente reconocida al (¡ran Héroe Americano 
Nuestro Ilustre Restaurador de las Leyes Brigadier 
(xcneral D. Juan Manuel de Rosas, por haberla 
restituido al pleno goce de sus derechos, indepen- 
dencia y libertad. — 2". En señal de reconocimiento y 
gratitud á tan eminentes y distinguidos servicios con 
que ha salvado la Patria del ominoso yugo del sal- 
vajismo unitario, se colocará su retrato de cuerpo 
entero en la H. Sala de R. R. bajo el dosel que 
ésta tiene. — 3"*. El día que se designare para su co- 
locación, será conducido desde la casa do Gobierno 
por el Intendente de Policía, empleados, todas las 
corporaciones y ciudadanos federales, hasta la Sala 
de Representantes, donde será recibido por el Pre- 
sidente de olla, y colocado en el lugar destinado. — 
4*^. Una guardia de honor, presidida por un jefe 
de graduación, compuesta de empleados y ciuda- 
danos federales, acompañará la comitiva y custo- 
diará el retrato por veinticuatro horas: esta misma 
hará una salva al salir de la casa de Gobierno, 
otra al entrar á la Sala Legislativa, }'' otra al co- 
locarse. — 6*^. Se faculta al P. Ejecutivo para que 
haga efectivo el cumplimiento de esta honoral)lo 
resolución. — G". Comuniqúese, &**.'' 

Esta sanción no se cumplió hasta 1844. Invi- 

(30) El señor Otoro quería que se colocarau también los 
retratos de Oribü, Pacheco, Garzón, Dorrego, Quiroga, Estanislao 
López, Heredift, Bustos, Echagüe y Manuel López, ]>ero uo en- 
contró apoyo. 



— 134 — 

tada entonces la autoiidad eclesiástica á tomar par- 
te en la fiesta, el gobernador del obispado, doctor 
Eduardo Ramírez de Arellano, en ausencia y por 
delegación del señor don Gaspar Martierena, con- 
testó que le era "sumamente grato disponer, en el 
momento de haber recibido la respetable iniciativa 
de S. E., cuanto concierne á solemnizar por su par- 
te la colocación del retrato del Ilustre Americano 
en la Sala de Sesiones de la H. Legislatura, cx)mo 
un justo tributo de gratitud del Pueblo Cordobés 
por los eminentes servicios que ha sabido prestar 
á la Patria sosteniendo con denuedo imperturbable 
sus derechos y su dignidad". 

El juez consular don Félix de la Peña, por or- 
den del gobierno formó una lista de comerciantes 
que debían hacer la guardia de honor de confor- 
midad al artículo 4*^ de la le}'. Los designados, 
que debían ser encabezados por el coronel don Ino- 
cente Castro, eran: Rosendo de la Lastra, Nicolás 
Peñaloza, Tomás Peñaloza, Faustino Olivera, Agus- 
tín Ferreira, Juan Posse, Román Amenábar, José 
Castro, Cosme Requena, Vicente Escobar, Pío Es- 
cobar, Emilio Carranza, Abelardo Carranza, Bibia- 
no Carranza, Fidel Yofre. Miguel Yofre, Felipe Vo- 
fre, Néstor Posse, Rafael (farzón, Carlos Garzón, 
Benito Narvaja. Bernardino Acosta, Enrique Frías, 
Cleto Campillo, Miguel Arguello, Luis Robles, Jo- 
nai'O Figueroa, Ensebio Páez, Augusto López, Ni- 
lamón Lastra, Felipe Roca, Borja Ríus, Clemente 
Ríus, Abelardo Bretón, Luis Cáceres, Melitón Ca- 
sas, Galo Patino, Cipriano Soria, Carmen Soria, 
Tomás Urquiola; Martiniano Freiré, Francisco Oi'- 



í- ■. ■ .L¿l 



dóñoz, Pedro Robles, Angol Achával, (Irogorio Ko- 
mdu, Antolín Funes. Victoriano Almirón, José Las- 
cano, Felipe Allende, Roque Ferreira, José Rueda, 
Calixto Torres, Manuel ^loscoso, Pedro Gran, Pe- 
dro José García, Pablo Caballero, Antonio ('aba- 
lloro, Ramón Torres, Andrés Castellanos. Antonio 
Quiles, Simón Salas, Severo López, Facundo Lar- 
guía, Bernabé Larguía, Eulogio Escuti, José Cen- 
teno, Pedro Paz, Valentín Espejo 3' José ^[anuel 
Centeno. 

El retrato fué colocado el 25 de mayo con los 
honoi'es decretados 



^y^<^x^7i'z^^/¿^. 






^(p-íMx^^'^'^ Gt 



< ;a|> \ \ \ III 




^¿t^^ 



I 



0APITL7.0 XXIX 

Terminación del segundo periodo gubernativo de López 

1842 - 1844 

Regreso de LópeZj y estado de la provincia. — La unión de los fe- 
derales, — Ineptitud del ministro Arredondo. — Fusilamiento 
del doctor Fermin Manrique, — La adulación á Rozas— Fusi- 
lamiento del coronel Aparicio. - Erección del cementerio San 
Jerónimo. — Algunas medidas más de administración. — Plan- 
tación de caita dulce: privilegio d don Jerónimo Arighini. — 
Supresión del Tribunal de Apelaciones, — Rebaja de impues- 
tos. — Grado militar á don José Victoria López. — Reglamento 
de minas. — Se coloca el retrato de Rozas en la sala de la Le- 
gislatura, — Delegación del mando por ocho dias en don Joa- 
quín ürtubey. — Remate de los cinco ramos municipales. — 
Servicio del batallón de patricios por compañías. — Mensaje 
del Gobernador, — Proyecto del jefe de policía Cazaravilla re- 
glamentando el ejercicio de las artes mecánicas. — Destrucción 
y reconstrución de puentes. Reparación de bajadas, — Pro- 
rrogación del mando 2>ov tres anos. Renuncia de Jjópez y 
rechazo de la misma jwr la asamblea. 



El gobernador López regresó en septiembre, y 
reasumió el mando el 10, recibiéndose del ministe- 
rio general el señor Arredondo. 

Su existencia quieta era fácil. El campo es- 
taba yermo y desolado. Gobernar en el desierto 
es un contrasentido: se gobierna donde hay movi- 
miento, vida sensible, pensamiento, lucha y trabajo. 



16 



* 



— i:js — 

El señor López volvía á Córdoba después do una ca- 
tiístrofo: en su derredor existían el silencio v el vacío. 
El sacudimiento había sido tremendo. No podía 
encontrar en la ciudad arruinada elementos do re- 
construcción, porque todo lo útil liabía desaparecido. 
Las mejores inteligencias, los más fuertes caracteres 
<iue ou otra hora honraran su administración, acaba- 
ban ds3 sucumbir. r.Quc días podían esperar <í la des- 
graciada provincia de Córdoba cuando por do (piiera 
sólo existían las ruinas de un desastre? 

No habían emigrado únicamente los unitarios: 
federales distinguidos poi* su talento y su prosapia 
habían también seguido el camino de la emigración. 

El nombramiento de ministro significaba la 
unión de las dos fracciones de los federales que en 
la provincia quedaban; pero ninguna de ellas con- 
taba con hombres que se elevaran sobre la medio- 
cridad. El señor Arredondo, eterno aspirante A \i\ 
gobernación, era un sujeto sin aptitudes: sus sim- 
ples cartas particulares y sus producciones como 
funcionario público dan la medida de su prepara- 
ción. No l)asta haber cursado en aulas literarias ó 
ciontíiicas, ni obtener un título académico, para 
probar suliciencia y capacidad: es menester pasar 
por el crisol de la actuación en la vida social. Pre- 
suntuosas nulidades han existido y existen exorna- 
das con bonetes y borlas universitarias. Entonde 
mos que el señor Arredondo penetró en la Universi- 
dad, llegando no sabemos hasta dónde: no nos hemos 
empeñado en averiguarlo, poríjuo para medir su 
inteligencia y su aprovechamiento no lo hemos 
necesitado. Había entre los oficiales de secretaría 



— 139 — 

un hombro suporior á ól, quo acompañó á López 
como ministro, si/i cartera, desde 1843 hasta la re- 
volución de 1852. Ese hombre era el coronel Carlos 
Amézaga, cabeza y nervio del gobierno. 

Verdad es que la administración de don Ma- 
nuel López, á partir de la separación del doctor 
Vélez, ningún acto trascendental produjo, ninguna 
iniciativa original tuvo. ^larchaba por un camino 
llano, sin detenerse á madiu-ar idea alguna, sin ocu- 
rrírsele ninguna por lo visto, porque todo quedó co- 
mo estaba, retrocediéndose ei) vez de avanzar. Pero 
el señor Amézaga sabía siquiera redactar una nota, 
hacer una proclama^ escribir en el periódico oficial: 
fué, en una palabra, el desempeño del Gobernador. 
Además, por su carácter bondadoso se hizo estimar 
de todos, y si después de la revolución no siguió 
en su puesto, creemos que fué más por razones per- 
sonales de lealtad á López, que por prevención 
contra él de los revolucionarios. Lo conocimos des- 
pués de 1852, sereno y altivo por nuestras calles, 
revelando en su semblante la tranquilidad de su es- 
píiítu. Vivió en sus últimos años en la miseria, 
sin ser vicioso, y su última hija falleció hace poco 
en un asilo de caridad. 



Según la constitución vigente de 1821 debía 
existir un tribunal superior de justicia, y el gobierno 
se dirigió el 17 do octubre á la Legislatura recor- 
dándoselo. YA 2<í fué creado el tribunal por ley, 
compuesto de tros miembros, uno de los cuales 
debía ser letrado. El 2 de noviembre (jucdó cons- 



140 



tituído con ol doctor Juan Ramón R. Tonos, pre- 
sidente, don Bonito Otero y <lon José Felipe Marín. 

Sin embargo de estar funcionando la Legisla- 
tura y el Poder Judicial, el Gobernador retenía las 
facultades extraordinarias que se le acordaron an- 
tes de la revolución. Parece que esto hubiera sido 
intencional. 

El domingo 13 do noviembre de aquel año de 
1842, á las cinco de la tarde, estaba López en el 
paseo KSobre Monte, rodeado de amigos, empleados, 
oficiales y soldados de la guarnición. Mandó á esa 
hora llamar con un edecán al fiscal del estado, doc- 
tor Fermín Manrique, que vivía á dos cuadras y 
media de allí, al Naciente, en la actual calle Ca- 
seros, en el sitio mismo en que hoy se halla el Co- 
legio del Huerto. El edecán volvió diciendo al Go- 
bernador que Manrique vendría luego; que estaba 
vistiéndose con traje apropiado para cortejar á S. E. 
Esta contestación exasperó á López, quien ordenó 
al edecán ir nuevamente y traer á Manrique, como 
estuviera. Comprendió entonces el emisario la in- 
tención de quien lo mandaba, y sin anunciarse esta 
vez entró á casa de Manrique, lo sacó de ella ó hi- 
zo marchar por medio de la calle, vestido de frac, cor- 
bata y guante blancos, es decir, en traje de etiqueta. 

Al llegar al paseo le ordenó López que subiera 
á la grupa del caballo que montaba un soldado. 
Manrique entrevio el destino que le esperaba, y 
suplicó al Gobernador le dijera qué delito había 
cometido. Metió éste la mano al bolsillo y sacó 
un papel, que le enseñó, dicióndole: "¿Conoce V. 
osta letra y esta firma?" — "Sí, señor," contestó 
Manrique. — "Pues suba \'." 



„ MI — 

Llevaron escoltado al roo hasta el cementerio 
San Jerónimo, que aun no estaba entregado al 
servicio público, y allí so le notificó la sentencia 
verbal de muerte que acababa de dar el Goberna- 
dor. Después de administrársele los auxilios espi- 
rituales por el padie dominico frai Domingo Berón, 
fué fusilado antes de obscurecer. 

Cuando murió había perdido la razón. Decía 
al P. Berón que hacía muchos días que no veía á 
su querida madre, y apenas hacía una hora! Le 
dio para ella el reloj, encargo que el padre cum- 
plió personalmente. 

La casa de Manrique fué rodeada por la po- 
licía, que buscaba al ex contador de hacienda don 
José María Acosta, con quien se hallaba Manri- 
que cuando lo apresaron. 

Acosta, que supuso vinieran por ól en seguida 
de llevar á su amigo, había saltado por el fondo 
las paredes y llegado de casa en casa á la calle 
paralela (hoy San Luis), escapando precipitadamente 
á la campaña. La policía revolvió todo en la casa 
de Manrique, cargando con los papeles que encontró. 

Debemos estas noticias al señor Andrés Pinero, 
primo hermano del doctor Manrique, que entonces 
tenía trece años de edad, y que por la intimidad 
de familia pudo conocer minuciosamente lo suce- 
dido, no sólo fuera sino dentro del contristado hogar. 

Manrique no pasaba de los 30 años: (^) era 
hijo único de madre viuda sin más bienes de for- 
tuna que la casa en que vivía y una estancita de 

(1) Eü ol conso de 18*22 aparece inscripto de 10 años. 



— 142 — 

rccroo corea do la ciudad. Idolatraba, á su madre, 
á quien entregaba liasta el último céntimo quo re- 
cibía, dándole ella las pequeñas cantidades que ne- 
cesitaba para sus gastos particulares. So decía que 
era novio de una hija de don Claudio Arredondo, 
y que esto lo inclinaba del lado de los arredon- 
distas. 

Arredondo, hemos visto ya, tenía círculo entre 
federales de importancia. Aíios hacía que era pre- 
tendiente á la gobernación. !Se cre3'ó en aquella épo- 
ca, quo el papel que López mostró á Manrique en el 
paseo, fué una carta escrita por éste á Rozas de- 
primiéndolo á él y encomiando á Arredondo. Pue- 
de ser, pues Rozas usaba tales tretas para distan- 
ciar y enconar á los hombres en su provecho. Al 
general Urr^uiza, antes del Rincón de Vences, le 
mandó la correspondencia de Madariaga, y á don 
Atanasio Veloz le i/isúnu') í/ue despachara á Ro- 
dríguez, después de remitirle una carta de éste. 

El doctor Martín Ruiz ^loreno dice: "^Para sa- 
car partido, enconando el ánimo del general Ur- 
quiza contra el gobernador de Corrientes y sus 
consejeros, Rozas le mandó la coi'respondencia del 
señor Madariaga, ordenándole (]uo inmediatamen- 
te dirigiera á éste un ultimátuní, y que en el caso 
de no tener contestación faxorable tomase medidas 
con urgencia para invadir la pro^'incia de Corrien- 
tes. (-) 

López estaba prevenido contra ^lanriíjue desde 



(2) líex'isia de Dartclw^ Historia y Letras ^ entro ^u. do) mes^ 
do be [íl lumbre de 1900, pág. -líX». 



— 113 — 

aquella sesión en. que se opuso á su reelección, y 
de que nos" hemos ocupado on otro capítido. Los 
sucosos se precipitaron: \in() la revolución, casi in- 
mediatamente, siguiéndose la lucha encarnizada, la 
dominación sin contrapeso del ojT'rcito \'ictorioso, 
y la ausencia del ÍTohornador, pasando así dos años. 
¿Para matar á ^lanrique al cabo de este tiempo, 
conservaría el (Gobernador las tacultades extraordi- 
narias que se le acordaron el 10 de julio de 1840? 
¡Pero esa venganza manchó su nombro, como Al- 
vear manchó el suyo mandando ahorcar á Tboda 
porque murmuró de él en un caté! 

Mádison ha dicho: "La acumulación de todos 
los poderes en las mismas manos, bien sean de uno, 
de pocos ó de muchos, hereditarios, de pjopio nom- 
bramiento ó electivos, puede con exactitud juzgar- 
se como la definición misma de la tiranía'' (^) 

Si para vengar agravios personales retu\ o el 
señor López aquellas facultades, fué algo más que 
un tirano.... 

Nada hemos encontrado que explique un hecho 
tan grave: ni proceso, ni documento, pero ni una 
línea siquiera. El decreto mismo nombrando el 
reemplazante de Manrique, al día siguiente de ma- 
tarlo, dice simplemente: ^Estando vacante el puesto 
de fiscal del Estado, nómbrase al doctor José R. 
Funes, &:^.". Ni en la curia_existe la partida de 
defunció ru-como no existen las de los degollados 
por Barcena. 

De una carta do Aldao, contostando dos de 

(3) El Feátíralisla^ uúin. XLVIl, pág. 303. 



— 144 — 

López (que no conocernos), se deduce que Manri- 
que fuó calificado de salvaje unitario y que estaba 
cemplicado en un movimiento subversivo. ¡Los uni- 
tarios haciendo revolución! ¿V dónde estaban los 
unitarios? 

Véase tan extravagante correspondencia: 

cjViva la Confedernción Argentinal 
«Mueran lotí salvajes unitarios. 

^Sor. Dn. Manuel López. 

"Mendoza, Diciembre 28 de 1842. 
"Mi distinguido compañero y amigo: 

"Son en mi poder sus dos aprociables de fecha 
23 de Noviembre último. — No tiene duda que con 
los salvajes unitarios, no se puede egercer ningiin 
acto de beneficencia porque se reputaría un crimen. 
La esperiencia nos ha hecho sentir, que saben co- 
rresponderlo con una negra ingratitud. 

"Ha procedido Ud. perfectamente bien en ha- 
berle aplicado la última pena al salvaje unitario, 
traidor encubierto con la capa de federal, Fermín 
Manrri(|ue, que desempeñaba en esa Piov^. el em- 
pleo de Fiscal del Estado. Verdaderamente el plan 
do rebolución que deben haberse propuesto, no es 
aislado, cuando por la suya que contesto veo que 
aparecen complicados algunos (¡efes y Oficiales de 
los Departamentos del Oeste y Pocho. Convengo 
con Ud. en que es preciso poner en transparencia 
la conducta de estos hombres y castigarlos según 
la magnitud de sus delitos. La escena del 10 de 
Octubre nos recuerda hechos dolorosos y la repe- 
tición de un acto semejante nos traería consecuen- 



— 145 — 

cianS muy funostas. Todo nos impono el deber do 
una estricta vigilancia en nuestras respectivas pro- 
vincias uniformando nuestaas marchas en ideas y 
principios, para que los salvages unitarios en todas 
partes encuentren tristes desengaños de su impo- 
tencia y nulidad, 1)Í(M1 persuadidos <|ue, el cielo ha 
dcnscargado sobro ellos una terrible anatema, una 
muerte infalible. 

"Yo me complasco en felicitar á Ud. del modo 
más afectuoso pov haber salvado á esa benemérita 
Prov*. de los grandes males que le preparaban los 
salvages unitarios, repitiéndome de Ud. como siem- 
pre compañero y amigo. Q. B. S. ^F. 

Je Fells Aldao.'* 

Manriiiue había sido uno de los redactores del 
El nestaarador Federal^ periódico que a la vuelta 
de López cambió de nombre y de dirección. Em- 
pezó desde entonces a llamarse EL Soldado Federal 
ostentando á su fien te esta divisa: "¡Viva la Confe- 
deración Argentina! — Mueran los salvajes unita- 
rios! — ¿Quién vive? — La Patria.- -¿Qué gente?— Fe- 
deral neto'\ 

Es curioso que Arredondo, íntimo amigo de 
Manrique, continuara en el ministerio todavía sie- 
te meses más: recién en junio de 1843 renunció. 

El Gobernador devolvió á la Legislatura las fa- 
cultades extraordinarias á mediados de agosto. El 
24 se le contestó: que le era "altamente satisfacto- 
rio á la Sala el expresar á 8. E. la plena confian- 
za con que hizo el sagrado depósito, y que ella ha 
correspondido en todo septido á sus fundadas espe- 

>9 



— 14H — 

ranzas''; agrogando esta sanción: "Artículo 1"* Se 
aprueba on todas sus partos la conducta del Exino- 
( íobiorno, explanada on su ^íensajo del 31 de Julio 
iiltimo; y dénselo las más expresivas gracias á nom- 
bre de esta H. Sala'\ 

El mensaje nada decía del fusilamiento del 
Fiscal. 



La preocupación constante do las autoridades 
del tiempo ora la adulación á Rozas: ni los ecle- 
siásticos escapaban de aquella especie de fiebre epi- 
démica. Conocemos ya la entusiasta adhesión del 
provisor Ramírez de Arellano á las fiestas de la co- 
locación del retrato en la sala de la Legislatura. 
Veamos ahora al rector de la Universidad, presbí- 
tero doctor Estanislao Loarte, con motivo de haber- 
le ofrecido el gobierno algunos ejemplares de aquél 
para adorno de las aulas: 

"¡Viva la Federación! Mueran los salvajes uni- 
tarios! — Córdoba, octubre 13 de 1842. — Año 33 de 
la Libertad, 27 de la Independencia y 13 de la Con- 
federación Aigentina. — Al Exmo. Sor. írobernador 
y Capitán General de esta Provincia, — El que subs- 
cribe, obsecuente á la respetable nota de V. E., fe- 
cha 10 del corriente, al objeto de instruir del nú- 
mero de Aulas y oficinas en que está distribuida la 
Universidad para la enseñanza pública, con el lau- 
dable objeto de proporcionar el número de retratos 
de nuestro Ilustre Restaurador de las Le\-es y Li- 
bertador de Córdoba, hace saber que son las siguien- 
tes: 1*^ Aula de Teología y Cánones — 2^ Aula de 



— 147 — 

Derecho Civil — S'^ Aula de Matemáticas v Física — 
4* Aula de Filosofía — 5^ Aula de Oramática— 6*^ 
Sala Claustral — 7" Biblioteca Pública — 8^ Escuela 
Pública. — El Rector, Exmo. Sor. se congratula de 
que la juventud estudiosa de esta Tnivoi^sidad Ma- 
yor tenga á la vista el honroso retrato de Nuestro 
tro Ilustre Restaurador de las Leves v Libertador 
de Córdoba, porque será un estímulo para que se 
esfuercen los jóvenes en imitar las altas Wrtudes 
con que está adornado este gran Argentino; y de 
este modo, impresos en los corazones de ellos sus 
virtudes, desdo sus primeros años, el País reportará 
gi'andes bienes con hombres imbuidos desde su in- 
fancia en las virtudes que deben adornar á los 
buenos ciudadanos Argentinos. — Dios guarde á 
V. E. muchos años. -Exmo. Sor. — ü?\ Estanislao 
Lcarle — liamun (¡ótncz lioldán^ secretario". (*) 



(4) El Restaurador Federal del 27 de febrero de 1842, 
núm. 44, decía lo siguiente. «Esperamos que eu la presente cua- 
resma los Sres. Sacerdotes no olvidarán que están en el deber al 
enseñar los dogmas de nuestra santa Religión, de clamar desde 
la Cátedra del Espíritu Santo contra los profanadores de ella. 
Gíraos ya al Cura interino de esta santa Iglesia catedral, presbí- 
tero don Román Torres, clasificar á los salvajes unitarios como 
enemigos de Dios y su í:anta religión: hemos sabido con senti- 
miento que ha sido por esto criticado esto buen patriota federal 
por algunos salvajes. Nos es muy sensible que todavía no estén 
persuadidos, ó lo que es más propio, que no lo confiesen á pesar 
del convencimiento en que se hallan, que consintiendo salvajes 
unitarios entre nosotros siempre seiá turbada la tranquilidad del 
país, nuestra santa religión despreciada, y se repetirán los es- 
cándalos con que tanto han desmoralizado al país. 

«Córdoba ha sido siempre un pueblo distinguido por su mo- 
ralidad y cristianismu; nu carece de ilustración on gran parte de 



— 148 — 

En ol mos do agosto había sido api(»rfculo en 
Cataniarca y roniitido á ( Nirdoba ol coronel Alejan- 
dro Aparicio. Fué encerrado en el cuartel de un 
batallón de artesanos, denominado Iktlr icios de 
Córdoba^ que hizo el servicio do guarnición duran- 
te todo el año de 1842 y parte del 43. 

Aparicio fué juzgado en consejo de guerra, y 
condenado á ser fusilado por la espalda como trai- 
dor, previa degradación militar. T^a sentencia se 
ejecutó en la plaza, mayor ol 4 de enero de 184.*}. 
Muchos empeños hubo para salvarle la \'ida: con- 
gregaciones religiosas, gente de la mejor sociedad, 
y aun federales de consideración, intercedieron, pero 
todo fué inútil. Aparicio dejó una viuda con mu- 
chos hijos pequeños. Se defendió solo, sin inter- 
vención de nadie, revelando una inteligencia no 
vulgar y bien nutrida por lecturas serias, que supo 
aprovechar en la ocasión, interesando en su causa 



BU8 habitantes, y jior tanto no ])Oílriin coiivoncorio ([uo porque 
Dios nos manda amar /? uupMvos fjrójimos y jn'rdíniar Unt inju- 
rias, estamos obligjidos á amar y |)er(lonur A 1<ís salvajes unita- 
rios, enemigos declarados do Dios, do los hombres, de la roligii^n 
y de las leyes. Quo so perdono una injuria privada, y se haga 
un bien á quien ocasionó un mal particular, os un acto laudable, 
generoso, cristiano y muy recomondnble; pero que se perdono al 
salvaje Mascarilla, por ojemplo, (juo ha entorpecido la marcha de 
los gobiernos de la Cojiíederación y ocasionado tantos malos pú- 
blicoa, nadie, sin ser otro salvaje tal, podrá aconsejarlo á nom- 
bre de Jesu-Cristo, justo por esencia. ¿Aguardaremos A quo Dios 
haga llover fuego sobro Mascarilla y sus secuacos para castigar 
sus crímenes, y on el ínterin ddjan^mos ijuo nnostras propioda" 
des sean arrebatadas, muestro territorio asolado y nuoütra dig- 
nidad disminuida, solamento porquo Dios nos man<la ¡wrdfnuir 
las injurias?» 



— 149 — 

al pueblo entero. El doctor Joyo Dámaso Xigena 
dijo al Gobernador: "Eso hombro no debe morir; 
hay en su cerebro substancia que puedo ser útil á 
la Patria '. 

El cadáver del desgraciado coronel fué sepul- 
tado en el Pilar. 



A finos de diciembre había sancionádose la 
creación de un impuesto de dos reales por guía de 
introducción de efectos mercantiles y un real por 
extracción, •^destinado al servicio y decencia de la 
casa de la Representación 3^ su Secretaría;" debiendo 
repartirse el sobrante, por mitad, entre la Universi- 
dad y el Colegio do Huérfanas. 

El Ejecutivo votó la sanción el 21 de enero; 
pero como no expresara las razones del \'eto, pidió 
la Legislatura la concurrencia del ministro Arre- 
dondo para que las diera en sesión. Contestó el 
Ejecutivo que el ministro no podía ir, y que se 
había Uaniado al Sor. Presidente para inUruirle 
á fin fie í/ue diese cui'nfa d la Sala. A los dos 
días la Sala se cacacionó^ reanudando sus sesiones 
en junio. 

El gobierno acordó el 19 de abril la erección 
del actual cementerio San Jerónimo. El sitio es- 
taba 3^a cercado de antemano con tal propósito, y 
en ól se había nuierto y enterrado á Manrique. 
La inauguración se efectuó el 15 de septiembre, y 
entonces quedó entregado al servicio público. 

Una epidemia de escarlatina en 1838, que diez- 
mó la población, hizo pensar á la autoridad en la 



— 150 — 

cloterminación de un punto único para ceinonto- 
rio; pues quo con ovidonto peligro para la higiene 
los cadáveres so sepultaban en el (centro de la ciu- 
dad, en enterratorios contiguos á los templos y en 
un sitio perteneciente á los franciscanos ocupado 
hoy por el mercado 8ud. Otra epidemia de viruela 
en 1848 maduró la idea, y tuvo la virtud do reali- 
zarla. Los párvulos fallecidos de la peste, eran 
llevados á los poqucfios cementerios en bateas que 
servían para la venta de empanas: esto fué un 
motivo para que muy pocos las compraran durante 
mucho tiempo. 

Varias medidas más de administración se adop- 
taron en 184íJ. 

Nadie podía salir de la provincia sin licencia. 
En la campaña la daban los jueces do alzada 3^^ en 
la capital el jofe de policía, mediante el pago de 
dos reales, sin contar el valor del sello en que se 
extendía. Debían cometerse abusos, porque en ma- 
yo de 1844 declaró el gobierno que privativamente 
á él correspondía tal facultad. 

El 27 de abril se dcrog(') im decreto de B de 
marzo de 1841 (pie proliibía la extiacción de ga- 
nado, fijándose el derecho de dos reales por cada 
cabeza (pie se exportara. 

í]l 2H del mismo mes ordenó el gobierno lo quo 
sigue: ''1*^ Desde el 1** do Julio en cada un año, en 
que cesan los trabajos de labranza y se disminuyen 
los de la pastoril, so limpiarán y desmontarán to- 
dos los (íaminos del tráfico común de la Provincia. — 
2*^ Los caminos de rueda tendrán de claro doce va- 
ras de ancho, para (|ue puedan andaj* dds carruw sin 



— lol — 

estorbai-sG, liaciéndose el desmonte en el haz do la 
tierra para que no se estropeen los bueyes y bes- 
tias del trabajo — 3"^ Los caminos do sierra, en que 
solament<í transitan cai-gas, tendrán ocho varas de 
desmonte; debiendo arrojarse la piedra suelta lo 
más distante que se pueda para que no vuelva á 
rodar sobre el mismo camino — 4*^ Los Jueces de 
Alzada, desde el 1" del mes citado, ordenarán se 
proceda á la limpieza de los caminos referidos, en 
sus respectivos curatos — 5*^ Los Pedáneos, en sus 
respectivos distrito^, presenciarán el trabajo de los 
caminos, y darán cuenta al Juez de Alzada cuan- 
do se haya concluido su lim[»ieza y desmonto — G'* 
Los alimentos necesarios para los trabajadores los 
pedirán los Jueces á las personas más acomodadas 
de sus respectivos distritos, devolviendo el cuero, 
sebo y grasa á los dueños, y dándoles recibo del 
valor de la carne — 7^ Los Jueces cuidarán de la 
mayor economía que debe guardarse en el consu- 
mo de los víveres, haciendo cocinar en olla para 
que no ha3'a desperdicio en la carne y grano — 8*^ 
Los Jueces de Alzada, cada año harán linipiar y 
desmontar los caminos en la desmejora que hubie- 
sen sufrido, y darán cuenta al (iobierno. — Ma?iucl 
López — Clautiio Antonio de Arrcdon(lo^\ 

Antes de entrar en receso, la Legislatura ha- 
bía dictado una ley, que empezó á hacerse prác- 
tica el mismo año, reformando la cédula real vi- 
gente de 1801 sobre herencias transversales. Se 
estableció que todo legado transversal ab intestato 
entre parientes pagase el diez por ciento, y entre 
extraños el veinte, y el cinco el capital destinado 



— 152 — 

por ol tostador para sufragios do su alma; y so re- 
dujo á mil oí gravamen do dos mil posos (pío po- 
saba sobro la mitra dol obispado para el fondo 
universitario. 

El gobierno dio dos decrefos fol l.*{ de nuiyu 
y el 7 de junio) dispensando del diozmo, por <d 
término de doce anos, á todos los d<ipartamentos 
do la campana, fundados en los perjuicios (juo la 
guerra los había irrogado, y en la C(mtr¡bucióu de 
ganados á las fronteras. El último decreto no fué 
firmado por Arredondo, pues el día anterior se le 
había aceptado la remincia y encargjídose dol des- 
pacho al oficial 1^ don Carlos Amézaga. 

Este señoi* era presidente de la Legislatura, 
y el Gobernador observó á la misma ol 27 de ju- 
nio la impropiedad del hecho; pidiéndole, que rele- 
vado Amézaga de la diputación, se llamara á uno 
de los diputados suplent<.^s, i)rovisoriamonte. 

El (5 de junio pasó esta nota el juez de alzada 
de 2^ Abajo: ''Exmo ¡Sor. (íobornador. - Hallándose 
embargada por cuenta (híl Estado una casa de pro- 
piedad del salvaje unitario, prófugo, Jtamón ííon- 
Ztilez, en la Villa del Rosario, la cual está expuesta 
á deteriorarse más y más; sin (¡ue de ello reporte 
el Estado ventaja alguna, ni la mujer de dicho 
salvaje, llamada Evarista Peralta, (pie con sus hijos 
vivo en el Departamento de mi cargo, el infras- 
cripto cumple con el deber de ponerlo en conoci- 
miento do S. Vj, para que se sirva disponer en ol 
j)artic\dar lo ([ue sea de su sujierior agrado. — Dios 
guardo á V. E. muchos años.— Pedro iV. Sueldo/* 
El gobierno prove3'ó al pie lo (¡ue sigue: "Entré- 



— 153 — 

guese la casa de que hace mérito la precedente nota, 
á Evarista Peralta, mujer del salvaje unitario Ra- 
món González, haciéndole entender el Juez de Al- 
zada del Departamento del 2® Abajo, que esta gracia 
especial que el Gobierno le hace á olla particular- 
mente, es, conmovido de su situación pobre y mi- 
serable. — Transcríbase en contestación, &*/' 

El P de agosto so restableció la maestranza, 
con oficinas, depósitos y talleres para la reconstrac- 
ción y compostura del armamento, bajo la dirección 
de don Rafael Riesco, en el antiguo noviciado de 
la Merced, en la manzana misma del convento, 
con frente á la calle 25 de Mayo. En un sitio ad- 
yacente, con salida á la calle San Martín, se im- 
provisaban teatros: allí funcionó en 1840 la célebre 
compañía de Casacuberta. 

El 3 se dio un decreto sobre amonedación de 
reales, medios y cuartillos, nombrándose ensayador 
á don Manuel de la Lastra. Se responsabilizaba 
en él á los rematadores, directores y operarios su- 
balternos, de cualquiera mezcla fuera de ley ó falta 
de peso en la moneda. Semanalmente debía llevai'sc 
todo lo sellado á la contaduría. Los que vendieran 
para el cuño plata pina ó chafalonía adulteradas, 
incuriiiían en una multa de 200 pesos la primera 
vez, del duplo en la segunda y un año de prisión^ 
Iclel cuadruplo en la tercera, con destierro fuera de 
la provincia. En febrero de 1844 se hizo cargo el 
gobierno de la casa de moneda, terminado un con- 
trato que previa licitación había hecho con parti- 
culares, y nombró administrador de ella al contador 
de aduana don José María Aldao; acuñándose en- 

20 



— 154 — 

tonces pesetas, cuatros y posos fuertes. Hubo una 
falsificación de cuartillos, aplicándose á sus autores 
las ponas establecidas. Se prohibió la circulación 
do la moneda riojana, })()r su ínala calidad en su 
ley y medida. 

El 8 se promulgó una sanción legislativa de 
fecha IG de julio, concediendo privilegio exclusi- 
vo por seis años á don Jerónimo Arighini para la 
plantación y explotación de la caña dulce en todo 
el territorio de la provincia. La mayor parte de 
los pe(»nos que empleara el concesionario debían ser 
hijos del país, y á los dos años presentaría un in- 
forme de los trabajos hechos y del estado de la plan- 
tación. El gobierno lo eximiría de impuestos por 
todo el tiempo de la concesión, si á los tros años 
presentaba una cosecha de cien cargas de aguar- 
diente ó ciento cincuenta arrobas de azúcar, y re- 
levaba del servicio militar á los individuos ocupados 
en el establecimiento. El señor Arighini gastó en 
su empresa, en Soto, algunos miles de posos, y se 
arruinó: sólo pudo hacer pe(iueñas cantidades do 
aguardiente do algarroba, de tuna y de pasa de 
higo; pero de caña, nada, ponjuo el terreno no era 
bueno para el cultivo do este vegetal. 

El líJ de septiembre fue suprimido el Superior 
Tribunal de Apelaciones creado en el año anterior; 
de modo que la administración de la justicia se ha- 
ría como antes, es decir, siendo la instancia supre- 
ma el gobernador. 

El 20 se rebajaron los impuestos á las harinas, 
aguardientes }- vinos. Estos impuestos so sacaban 
á remate, sin limitación de tiempo, terminando el 



— 155 — 

contrato cuando el gobierno quería. El gobierno 
fijaba también, periódicamente, el precio á que de- 
bía venderse la carne para el consumo, variando la 
tarifa segiin los mesas y la calidad de la carne. 

El 7 de noviembre acordó la Legislatura el 
grado de sargento mayor de caballería de línea á 
don José Victorio López, "por los servicios presta- 
dos á la Provincia y á la santa causa de la Con- 
federación''. El Gobernador, padre del agraciado, 
expuso el 14 que el joven, por su menor edad, no 
podía aceptar el empleo, y que "á ejemplo de su 
padre, sus principios y decisión inalterable lo apar- 
tan de admitir distinciones que le hagan salir de 
la órbita del simple ciudadano". El 15 de diciem- 
bre no admitió la Legislatura la excusación, con- 
firmando lo resuelto el 7 de noviembre. 

El señor López cerró la serie de sus decretos 
de 1843, prohibiendo propagar tioliciafi contra la 
estabilidad del orden fedei^al y mandando cargar 
á todo el mundo moño y cintillo colorados. 

El 18 de enero de 1844 publicó un reglamento 
de minas, que fué aprobado por la C. P. Legisla- 
tiva con plenitud de poderes, el 2 de febrero. Cons- 
taba de 19 artículos: ordenábala formación de un 
registro en que se anotarían los individuos dedica- 
dos al ramo, propietarios de minas; creaba un juez 
especial para los asuntos contenciosos sobre la ma- 
teria, cayendo bajo su jurisdicción patrones, direc- 
tores y peones; se exceptuaba del servicio militar 
á todos los que en minas se ocuparan; se detalla- 
ban las atribuciones del juez, quien era autorizado 
para perseguir á los ociosos, obligándolos á trabajar 



— 156 — 

on los laboróos; podían disponer los mineros para 
los trabajos del ramo, de los montes próximos, pre- 
vio pago á los dueños de la madera ó leña que em- 
plearan, tratando el juez de conciliar el fomento 
de las minas con el derecho de propiedad) per- 
seguiría dicho funcionario el juego y la bebida, 
muy especialmente, á más de cualquiera otro acto 
inmoral, castigando con severidad á los infractores: 
y se fijaban por fin sus emolumentos. El último 
artículo mandaba guardar las ordenanzas de Mé- 
jico en cuanto no se opusieran al reglamento. 

Aprobó asimismo la C. Permanente otro de- 
creto referente á la casa de moneda do que hemos 
hablado, extendiendo la acuñación á onzas y me- 
dias onzas de oro. 

La colocación del retrato do Rozas en la sala 
de la Legislatura se efectuó el 30 de niarzo, día 
onomástico del Rastaurador. (^) 

El 16 del mes anterior había delegado López 
el mando en el alcalde don Joaquín ürtubey, quien 
lo ejerció durante ocho días. El único decreto fir- 
mado por ül fué poniendo on posesión del gobierno, 
el 24, al gobernador on propiedad. 

Se resolvió romatar anualmente los ramos llama- 
dos municipales: matadero, corrales, piso de arrias y 
tropas de carretas de extraña provincia, piso de ca- 
rretas de la campaña y marchamo de cueros vacu- 
nos. Producía todo próximamente 18.000 pesos. 

Se ordenó que el batallón "Patricios de Cór- 
doba" continuara prestando servicio do guarnición, 

(5) Véase el capitulo nut<TÍor. 



— 167 — 

por compañías, porque todos sus soldados eran ar- 
tesanos que viviaii de su trabajo pei'sonal^ ij el Go- 
bierno deseaba prestarles algún alivio. 

En mayo pasó el Gobernador á la Legislatura 
un extenso mensaje dando cuenta de su adminis- 
tración. La Legislatura nombró una comisión de 
su seno para que le expresara "su satisfacción por 
que había cumplido honrosamente los deberes de su 
mandato''. Nada tiene esto de extraño desde que 
la Legislatura estaba formada al gusto del Gober- 
nador; pero el mensaje revela un sentimiento de 
delicadeza y honradez en el gobernante que entre- 
ga sus actos á la publicidad, y á la crítica por con- 
siguiente. 

Según aquel documento, la ascuela fiscal que 
funcionaba en la ciudad se había trasladado al con- 
vento de la Merced, habilitándose al efecto una bue- 
na pieza con el mobiliariíi y lítiles necesarios. Do- 
cía también, que las fronteras estaban aseguradas, 
bajo la comandancia del coronel don Pedro Oyar- 
zábal la del Sud, y del coronel Camilo Isleño la del 
Chaco; y agregaba: "El fuerte do Cruz Alta fué 
sorprendido por una fuerza de salvajes unitarios ó 
indios encabezados por el renegado salvaje unita- 
rio Baigorria: aquel vecindario, á pesar de su nú- 
mero escaso y disminuido, hizo la más heroica re- 
sistencia, mas no pudo evitar que el templo fuese 
saqueado y sus pocas haciendas robadas". Para au- 
xiliar á los damnificados se realizó una subscripción 
importante entre los empleados y el comercio. 

La aduana estaba en una casa particular, pa- 
gándose un subido alquiler. Se trasladó al edificio 



— 158 — 

fiscal do la callo ancha, fjue había pertenecido á los 
jesuítas en el siglo anterior, y que servía de cuar- 
tel. En el mismo local se estableció la casa de ino. 
noda: prohibiéndose desde su instalación extraer de 
la provincia plata en baira }• en pasta. 

Por iniciativa del P. Ejecutivo fué derogada 
o\ 7 de mavo la lev de 10 de diciembre de 1835 
i|iie autorizaba la defensa en los tribunales sin fir- 
ma de letra*]*.'. 

«V*7n I'.* riü^nia techa S4? recliazó un proyecto del 
j»:te do p'.li' 'a Caiaravilla reglamentando el ejer- 
iúf'h} *h: laá arV:S m«^dnicas, porque atacaba, de- 
cíaL*. ••■-? diparaii.:-, la liljortad de la industria y 
del mi a:»:». Di^p-nia el proyecto: que todo el que 
<|MÍái»-r:i ihnr «rial^iii^r taller mecánico debía su- 
i^rcar?*? .1 -w.i^'er. ante un maestro mavor nombra- 
'ío p»T -i j^rie i'f rvlioia. lao iiue^laba facultado pa- 
rtí -iar riaitícr-r «w ot.'Pj. p»?tencia. Los oficiales de un 
:¿iller c: po^iriar «i-;:arIo ^in previo aviso al maes- 
T»j rnav'.T iel rv='rot:av. . gremio, quien visitaría los 
railenr^ •-•aua >ei< 'r*f^*?s dando cuenta á la policía 
'.ÍH .1-; .ui*íia^."a:l;L^!::^:s ' vi«/i.:s que notara, pagán- 
d*j:>H dvC'r r^u*^:^ p« T la Visita. L.a taita do patente 
iuir:a ÍL\*rirz"s ec .a :!i il:..! uo cuatix pesos. Ningún 
'nacstrv i** "Xiller :c-::par:a odoialos que no llevasen 
•<ji!scutiL"i¡> í»:! ziM..*:i' : le d»^iaban, Sí.^bre su conduc- 
'^a. V 51 -la -laL- -a!:«i'; J^r'liendo ó no: en caso do 
ii'm.ia, >t' 'h> .:«.*<»"jr:i:ar:d prv.«íencialaiente una suma 
ití **.s :.'r»:iinr*< s.i!ur?'.>. ::dsta sati:?tacerla. Todo 
.ipiíuidi/. ^u:rarta .il . rrci- Uij«> omtrata registrada 
..it !u yv»acia. A. >/rtT::::ar ella, el aprendiz se pre- 
>ciiv:vkí:a j. r\'üáir -j\;xiii*jt: de lo aprendido, ante el 



— 159 — 

maestro niavor, el cual debía dar cuenta del resul- 
tado al jete de policía. Por el examen pagaría el 
examinado a! examinador doce reales, si era apro- 
bado, y si rechazado, los abonaría el maestro del 
taller instructor. Toda obra que no saliera de un 
taller bien trabajada ó de conformidad con lo es- 
tipulado, sería hecha en otro y abonada por el 
maestro culpable. Para asegurar la eficacia de la 
anterior cláusula, todo maestro que abriera un ta- 
ller daría una fianza á satisfacción de la policía. 
Todo maestro de taller estaría obligado á poner en 
sus obras su nombre y apellido. 

Existían tre«i puentes sobre la cañada: dos del 
tiempo de los españoles (en las calles 27 de Abril 
y Colón) y uno del tiempo de Bustos (calle 9 de 
Julio). Los primeros se desplomaron á consecuen- 
cia de una gran creciente, y el gobierno mandó re- 
construirlos, con tanto acierto, que hoy se conser- 
van sin haber sufrido ni el más mínimo deterioro. 
El de la calle Colón fué terminado por subscrición 
de los vecinos. 

Las bajadas del Sud, y el camino que iba á 
un puesto llamado de Alfaro, hasfa las encrucija- 
das, fueron reparados seriamente. 

Se ve que el señor López, en medio de un cam- 
po de muerte, había cscogitado algo con qué poder 
halagar á su Legislatura y al pueblo á la termi- 
nación del segundo período de su gobierno. Por 
la constitución no podía ser otra vez reelegido. ¿Pe- 
ro qué era la constitución? Un pedazo de papel, 
y nada más. 

El 27 de junio resolvió la Legislatura, cons- 



— 160 — 

tituída en asamblea electoral, lo siguiente: "Artí- 
culo P. So suspendo la elección de Gobernador de 
que habla la ley artículo 8", capítulo 14 del Estatu- 
to Constitucional. ('*) 2''. Continuará en el mando 
de la Provincia, por el termino do tres años, el ciu- 
dadano Brigadier General D. Manuel López, s¿7i 
perjuicio de la ley ti^^ capitulo 14 del Cktigo Coas- 
tilucionalj de la cual, como de las demás que con- 
tiene dicho Código, se ocupará la H. L. á la posible 
brevedad/' 

El electo, á la usanza do la época, renunció, 
mas la asamblea le pidió por favor que aceptara, 
en estos términos. ''La H. Corporación ha tenido 
presente la nota do V. E., fecha 28 del que expira, 
número 10, en Ui que, por razones y causales jus- 
tificadas y notorias, (') excusa la admisión en el 
nombramiento que se le ha hecho para que conti- 
núe en el exorcicio y administración del P. E., cuya 
nota, siguiendo el estilo reglamentario, fué pasada 
á 'la consideración de una comisión especial nom- 
brada para que presentase su juicio á esta H. R. 
Aquélla, afianzada en los principios que han de- 
marcado las huellas al pronunciamiento honorable 
que se le comunicó á V. E., ha dictaminado que, 
exigiendo su continuación en el mando la salud 
pública y reclamándolo el interés general, no puedo 

(6) Decía asi: «No podrá sur ruolegido (el Goboruador) 
iíino por xiiia vez, con un voto aobro las dos torcoras partee». 
Y López había sido reelegido en 1810. 

(7) Fundaba la ronuucia e7i el mal estado da su salud y 
en la urgencia de atender sus intereses particulares. 



— un — 

aliora ni en ningún caso hacer lugar á la renuncia 
de V. E,, y sí espera de su decidido patriotismo, 
adhesión firme á la causa pública y como el pri- 
mer honorable cordobés, que V. E., en servicio de 
su Patria, sacrificará sus intereses, su bienestar y 
todo cuanto afecte á su cara familia, y que gustoso 
se presentará en esta Sala Provincial el P del 
entrante mes á las once del día, que es la hora 
designada, á prestar el juramento de ley, si razo- 
nes particulares no lo obstan, ó de atendible pre- 
ferencia, en cuyo caso espera el infrascripto que 
V. E. tendrá la dignación do indicar el día y hora 
en que tendría á bien hacerlo. — El Presidente que 
subscribe tiene con este motivo el de reiterar al 
Exrao. Sor. Gobernador las protestas de su alto 
aprecio. — Dios guardo la importante vida de V. E. 
dilatados años. — CalLjclo M^. González — Marcos 
A?it^. Vergara, Prosecretario." 

Votaron por esta sanción, y por la prorroga- 
ción del mandato: Calixto M. ííonzálcz, Er. Juan 
de la Rosa Eierro (mercodario), José M Aldao, Er. 
Tomás González (franciscano), Ensebio Casaravilla, 
Francisco Malarin, Josó R. Funes, Fr. Gregorio 
Ábrego (franciscano), Xorberto de Zavalía, Casi- 
miro Martínez Luque, Manuel A, Peñéñori, Cipriano 
Arguello, Hilarión Funes, Tristán Achával, Julián 
Carballo yJosé M. Narvaja. Debieron haber vo- 
tado solamente qumce, que era el número integro 
de la sala; pero votaron diez ij seis; habiendo con- 
currido los jm^le^ites, Arguello, ?sarV.2Í^) Hilarión 
. Funes y Carballo, y faltando los titulares Miguel 
A. Ruiz, Severo González y Joa({uín Urtubey. 

En vez del P de julio designado por la asamblea 
para la recepción, el Gobernador fijó el 30 de junio. 



21 



y 



CAPITULO XXX 

Período de prorrogación del gobierno de López 

Rtcepcián de Ijipez. Felicitaciones. — Conducta incorrecta del 
provisor Martierena. — Diversos sucesos, — La contribución 
directa, — RetTolución en Santa Fe, y alarma del gobierno de 
Córdoba. — Fórmula del juramento de los abogados. — I^y de 
patentes y derogación de la de contribu,ción directa. — Auxi- 
lios para sostener las guarniciones negado jior Rozas. — Tra- 
tado con los indios j y nota del ministro Arana aconsejando 
al gobernador de Córdoba que se precava de los jesuítas. — 
Permanencia en Córdoba del doctor Eduardo TjahiUe. - Re- 
forma ile la constitución. — Retroceso institucional. — Obras 
públicas. — Mensaje del Ejecutivo dando cuenta de su admi- 
nistración. — Reelección de Lójiez. 



El señor López prestó nuev^o juramento ol 30 de 

junio, empezando á contarse desdo ese día los tres 

años de la prorrogacitm de su gobierno. 

Una de las primeras felicitaciones que recibió 
fué ésta: 

Gübno. ilol) fjViva la Confederación Argentina! 

Obispado ) «Córdoba, julio V de 1844. 

cAño 35 de la Libertad, 20 de la Indepen- 
dencia, y 15 de la Confederación Argentina. 

''Al Exmo. Sor. Gobernador y Capitán Gral. de la 
Provincia, Brigadier D. Manuel López. 

^Exmo, So7\: 
^Reconociendo humildemente que Dios es la 
única fuente inagotable do donde se derivan todos 
los bienes sobre las sociedades y los hombres, el 



— 104 — 

infrascripto, do pcrfocto acuerdo ccn el V''. Senado 
do esta Santa Iglesia, ha dispuesto una solemne 
misa do gracias, con Te DciDfi^ en esta catedral, 
para el día 2 del conionte á las diez de la mañana, 
en justo tributo do reconocimiento al inmenso bien 
(juo se ha dignado dispensar al Pueblo Cordobés 
con la continuación de V. E. en el Supremo (ío- 
bierno do la Provincia. 

"Quiera, pues, V. E. aceptar esto sincero ho- 
menaje de nuestra cordial gratitud por los eminen- 
tes servicios que ha sal)ido pi'ostar á su Patria on 
los dos períodos anteriores do su esclarecida admi- 
nistración: on ól, señor, se levantarán las manos de 
los- Sacerdotes al ( Uolo y so inmolará on el ara del 
altar la Sacrosanta víctima do nuestra Redención 
por la salud do W íl, por el acierto en sus deli- 
beraciones administrativas, y por su felicidad y la. 
do su virtuosa familia, 

"I)ígnos(s sonor, contribuir por su partea so- 
lemnizar esta función con la asistencia de su res- 
petable i)ersona, y disponiendo la de las corporacio- 
nes civil y militar. — Dios guarde la impoHante 
vida de V, /i. niurhüs (/nos.--Fjxmo, Sor. — Gai^pr* 
Marlierota.^' 

Lo do iniporlanle oida^ ¿k^.^ ya había sido 
suprimido i)or disposición do Rozas, fecha 11 do 
abril do 1843, con respecto á su persona, como 
también el Xucsíro //usfrc Hes/a tirador de las Le- 
¡/es, I Ir roe del Desierto^ Defensar //ero ico de la 
/nflepe/uirneia Anierreana. cS:''., ik' , empalagado 
vi)\\ tanta \ilo.za. f'^i 



— 166 — 

¡Lástima que ol gobernador do Córdoba no 
imitara en esto al do Buenos Aires, como lo imitó 
prohibiendo para siempre ol carnaval hasta en el 
interior de las casas! 

El servilismo mezclaba indebidamente la reli- 
gión en bajezas á que ella nunca, jamás puede 
descender, aunque hombres débiles constituidos en 
autoridad lo pretendan. Se invocaba la protección 
de la Divina Providencia^ de \tra. Sra. de las 
Mercedes Palrona. de los Krérci/os de la Patria, 
de San Jerónimo Patrón de Córdoba, v de todos 
los santos do la corte celestial, para las ai^mas 
federales; celebrándose funciones en los templos en 
acción de gracias en cada contraste de las fueraas 
unitarias. ¡Y ora una guerra entre cristianos, entre 
católicos, entre argentinos, entro hermanos! Cómo 
no había de llevar Rozas su retrato hasta el san- 
tuario mismo! 

El provisor ^lartierena, á raíz de un triunfo 
de los federales, decía el 13 de mavo de 1844 á 
López: ^Siendo este suceso memorable, digno de 
ser anunciado al Pueblo Cordobés, en los transpor- 
tes de júbilo que deben afectar á todo buen ciu- 
dadano, se ha dispuesto un repique general de 
campanas, de hora en hora, desde la presente hasta 
las nueve do esta noche, v en las de mañana v 
pasado de media en media hora, desde las oracio- 
nes hasta las nueve: ordenando igualmente que en 
las tres noches se iluminojí las tachadas de todos 
los templos do la Ciudad. — El que firma, abun- 
dando on sentimientos patrióticos, se honra en re- 
tornar á V. fi. los más expresivos plácemes por 
este memorable suceso/' 



— IGG — 

Estas iiiauilostacionos partidistas do los sacor- 
dotos, no sólo nionguaban la dignidad do su ca- 
ráctor, sino que trababan la independencia de la 
autoridad eclesiástica, haciendo intervenir indebi- 
damente, en ciertos asuntos, á la potestad civil. 

Se acostumbraban los funeralcH de cuerpo pre^ 
senté. Un día el cura negóse a recibir en el templo 
el cadáver de don Cruz Juárez por hallarse en 
descomposición. La familia del difunto amenazó 
furiosamente al cura, produciéndose el escándalo: 
decía ella que la curia no tenía derecho de hacer 
odiosas excepciones. 8e acudió al pontífice laico 
(al gobernador), quien indujo al señor Martiorena 
á prohibir en absoluto, como lo hizo, aquella práctica. 

Un joven pensionista del colegio de Monserrat 
se expresó una noche contra el catolicismo, y á 
más de ser expulsado del establecimiento, so pre- 
tendió la ingerencia del gobierno, haciéndose bulla 
callejera. He aquí la prueba: 

€ Gobierno del ) 

Obispado ) «¡Viva la Coufedoración Argentiiin! 

«Córdoba, Setiembre 14 de 1844. 
«Año 35 de la Libertad, 29 de Ja Inde- 
pendencia y 15 de la Confederación Ar- 
gentina. 

"Al Exmo. Sor. Gobr. y Capitán (Jral. de la Prov*., 
Brigadier D. Manuel López. 

"Exmo Sor.: 

"Con intenso sentimiento se dirige en esta voz 
el infrascripto á V. E., acompañándole el sumario 
levantado contra el joxen ahimno de esta Univer- 
sidad 1) Federico Mayor: ól instiuirá á V. E. do 



— I(i7 — 

la audaz temeridad con que este joven desgraciado 
ha atacado los principales dogmas de Ja Santa Re- 
ligión del Estado, produciendo un gravísimo es- 
cándalo, no sólo entre los que lo han oído, sino 
entre los demás (^ue so han impuesto del suceso 
do la noclie del 1 1 del corriente. 

El sumario, on el estado en que se lialla re- 
clama el arresto ó incomunicación de D. Federico 
Má3'er, para la secuela de esta causa, y el que 
firma espera de la acreditada piedad y justicia de 
V. E., que se dignará consignarlo preso é incomu- 
nicado á disposición de este Tribunal, en el paraje 
que tuviere á bien. 

"Dios guarde la importante vida de V. E, mu- 
chos años. 

Exmo. Sor. 

(iaspr. Marfierena,'^ 

No sabemos cuál fué el resultado del proceso. 
Máyer salió de Córdoba, y algún tiempo después 
lo asesinaron en Mendoza. 



Algunos otros hechos de relativa importancia 
ocurrieron en 1844: 

La imprenta de la Universidad pasó á poder 
del gobierno, bajo la administración de don Fran- 
cisco Fresnadillo. Este señor dirigía fcimbién un 
taller de encuademación, cuyos restos alcanzamos 
nosiptros. Si no era de lujo, porque entonces la 
industria y las artes estaban en embrión, contaba 
con los útiles necesarios para responder á la de- 
manda, y hemos visto y poseemos folletos y libros 



— 168 — 

trabajados on ól, tan bion reoortados y cosidos, 
como los mejores de la actualidad; 

La renta pública había disminuido considera- 
blemente á consecuencia del estado de miseria á 
que la guerra había reducido al país. Se ocurrió 
como siempre al recurso de los empi'éstitos: esta voz 
no en clase do forzoso sino voluntario. El juez 
consular don Félix de la Peña y el contador don 
José María Aldao se encargaron do procurarlo del 
comercio, por la suma de doce mil pesos. El 30 
de julio dieron cuenta do no haber sido posible 
subscribir más de 8.862, é incluían la nómina do 
los subscritores, entre los cuales variaban las cuo- 
tas de diez A cuatrocientos pesos. En diciembre 
se consiguió agregar 1.372 pesos por nuevas subs- 
criciones. Los prestamistas debían ser reembolsa- 
dos en descuentos proporcionales de los derechos do 
aduana que debieran abonar. 

Al propio tiempo que ordenaba el (fobernador 
la reconstrucción de los puentes sobre la cañada pa- 
ra facilitar el acceso al cementerio y al paseo, re- 
cibía de Buenos Aires una carta de su amigo el 
doctor Mackay E. (íordon, fecha 25 de octubre, con 
estos píirrafos; ''Me había i)ropuosto tener el gusto 
do mandarle á principios de la primavera unas es- 
tacas de sauce llorón para adorno del nuevo cemen- 
terio, y paseo, ambos, particularmente el primero, 
objetos en (jue se toma mucho interés. Desgracia- 
damente no había calculado el efecto de un invier- 
no templado (sin igual) ; así es que cuando fui á 
cortar las estacas encontní los árboles cubiertos de 
hojas, y por consiguiente no en estado de dar os- 






r 

V 



— IGO — 

tacas que sufrieran el viaje hasta Córdoba; pero por 
el año que viene, si Dios me da vida, le prometo ser 
más alerta, y quizás acompañarlos con otras plantas 
para el mismo objeto. Con D. Juan Posse tendré 
el gusto de mandarle unas semillas de un pino her- 
moso que servirá para entreverar con los sauces. Es 
árbol muy grande, de un verde oscuro y continuo 
en sus hojas. Es preciso mucho cuidado al trasplan- 
tarlo, y el mejor medio para no malograr las plantas 
seró el de poner dos semillas ó tres en unas mace- 
tas pequeñas, y al tiempo de trasplantar, quebrar- 
las, sacando cada planta sin descubrir sus raíces y 
ponerla en un hoyo bastante grande, debiendo es- 
tar la tierra levantada alrededor de la planta para 
que el agua caldeada con el sol no esté en contac- 
to con la corteza: la misma instrucción servirá (con 
respecto al agua) para los sauces, y es do un bo- 
tánico de profesión*'. (-) En el año siguiente se 
culvaban las plantas del distinguido médico. Más 
adelante hemos de ver cómo prosperaron y el es- 
pecial cuidado que de ollas se tenía. En el paseo 
Sobre Monte se puso un comisario para que lo aten. 
diera, dándosele casa frente á él y poniéndose á 
sus órdenes algunos vigilantes que hacían el ser- 
vicio de dos pequeñas embarcaciones destinadas al 
público sin obligada retribución; 

A principios de diciembre el rector de la Uni- 
versidad pidió al gobierno una explícita derogación 



(2) Al ausentarse á Buenos Aires, el doctor Gordon había 
sido reemplazado eu el protoniedicato por el doctor Luis Tamini 
entrando en lugar de éste, cuando se fué á Mendoza en 1845, el 
doctor Jnstiuiano Posbe. 

22 



" J7() — 

dol decreto de Otero do 18;i3 sobro admisión do 
mulatos á los estudios superiores. López, esqui- 
vando una resolución, como la esquivó Reinaíé pa- 
sando á la Legislatura el asunto, encarpetó la so- 
licitud, aiTOglando las cosas privadamente con el 
rector, como éste quiso. Era así la solicitud: "Cór- 
doba, diciembre 4 de 1844. — Exmo. Sor. (foberna- 
dor. — Entre la variedad de decretos que segiín los 
habrá demandado la política do las circunstancias 
80 han dado poi algunos de los gobiernos en épo- 
cas pasadas, con relación á puntos pertenecientes á 
lo reglamentario de esta Universidad, el Rector 
que subscribo encuentra un docrot(j girado en 8 do 
Agosto de 1833 y comunicado á oste litro. Claustro 
por el Gobernador delegado D. lionito Otero, por 
el que se acordaba, á mérito de ocurso hecho por 
el ciudadano José María Pizarro (de la clase do 
castas), que no sólo un hijo do ésto sino también 
todos los de su clase pudieran cursar, desempeñar 
exámenes y recibir grados en esta Universidad. 

"La impresión más desagradable, que una de- 
terminación tan extraña y de peligrosa influencia 
que advierte el ojo menos perspicaz, no podía de- 
jar de hacerse sentir entre los miembros do esta 
Iltre. Corporación, sin embargo de que ella fuese 
bien recibida por uno ü otro voto singular; y ol 
Claustro entonces respetando la orden suprema, sólo 
se redujo á contestar de inteligencia al írobierno. 
delegado. 

"Penetrado desde entóneos el Iltre. Claustro de 
las consecuencias y espinosos resultados que debía 
producir, con no pequeño desdoro del mismo Cuer- 



— 171 — 

po, la ejecución absoluta y en toda su extensión 
de aquella resolución; recordando, asimismo, que 
aun en la República de Roma se reconoció la clase 
de plebeyos, que no entraban en el rango ni dis- 
putaban todos los privilegios de los primeros ciu- 
dadanos; considerando también, que nuestro mismo 
Reglamento de Provincia, á los ciudadanos de las 
castas sólo les concede voz activa, pero no pasiva, 
en las elecciones, y otras más consideraciones que 
naturalmente se presentan, es que en mejor opor- 
tunidad y en Abril de 1836, en sesión ordinaria, 
acordó se ocurriese al Sor. Gobernador suplicando 
por la revocación del decreto arriba mencionado, 
de 8 de Agosto de 1833, permitiendo solamente 
que los jóvenes de la clase indicada se admitan 
al estudio de las ciencias exactas, ó hasta concluir 
solamente el curso de Filosofía. Desde aquella épo- 
ca es absolutamente incierta la última resolución 
que se haya dado y que deba regir sobre el nego- 
cio de que se trata, pues en este archivo no se 
encuentra documento alguno de su referencia. 

^En lal conñicto, ol Rector que subscribe, de 
acuerdo con el Ilti'e, Claustro, ha juzgado conve- 
niente, y necesario para poder arreglar su conduc- 
ta en lo sucesivo y en los casos que se presenten 
con las personas de la clase indicada, ocurrir, co- 
mo lo hace al presente, al Supi-emo Gobierno su- 
plicando por la revocatoria de aquel mencionado 
decreto del Gobernador delegado, y esperando la 
resolución suprema que bajo las (Consideraciones de 
justicia y de la más acertada política deba regir en 
adelanto, según el uso y práctica constante de ésta 



— 172 — 

y demás Universidades y según su ilustrado y acer- 
tado juicio lo acuerde y determine elExmo. Sor. 
Gobernador Supremo á quien respetuosamente se 
dirige el que subscribe. 

"Dios guarde la interesante vida de V. E. mu- 
chos años. 

'^Exmo. Sor''. 

Dr. Estanislao Learte. 

Oabi'iel FresnadilLo 

Secretario 

Termina el año 1844 con un informe del ad- 
ministrador del cementerio, del cual resulta que las 
entradas costeaban los gastos ordinarios y las mejoras 
del mismo. Murieron en la ciudad, desde septiem- 
bre do 1843 hasta diciembre de 1844, quinientas 
cincuenta y tres personas. Ya hornos dicho cuál 
ora entonces la población. 



El gobierno fué autorizado en abril de 1845 
para suspender ol pago de hi deuda atrasada ó im- 
poner por primera vez la contribución directa, sin 
exceder del uno por mil, sobre capitales (jue no ba- 
jaran de quinientos pesos. En julio se terminó ol 
padrón de las propiedades raíces en toda la pro- 
vincia, resultando (juo la contribución apenas al- 
canzaría ú 2.7(55 pesos anuales, sobro un capital de 
2.765.610 pesos. En la ciudad los valores estaban 
distribuidos en esta forma: I" sección 161.300; 2* 
462.200; 3% 263.700; 4», 46.750, y suburbios 12.500: 
los cuales, con un capital en giro comercial do 
158.500, hacían la suma do 1.094.950 pesos, lloc- 



— i7n — 

tifícado el padrón en cuanto al capital en giro, ésto 
dio un aumento de 83.100 pesos. Dividían las sec- 
ciones líneas paralelas de Norte á Sud: calle ancha 
al Oeste, 1^ sección, y al Esto hasta Rivadavia y 
Buenos Aires la 2*^; de estas á Maipú y Chacabuco 
la 3^ y lo demás, siempre al Esto, la 4*^. Las pro- 
piedades de los conventos estaban apreciadas así: 
mercedarios 2G.050 pesos; dominicos 4.750; catali- 
nas 56.360, y teresas 24.200, que hacían un total 
de 111.360 pesos. 

La ley se puso en vigencia en 1840, aumen- 
tándose el impuesto al tres por mil. 



El () de julio do 1845 so apoderó por sorpresa 
don Juan Pablo López de la plaza de ^Santa Fi^ 
huyendo ol gobernador Echagüc. 

El gobernador de Córdoba so alarmó, llamando 
á las armas á la guardia nacional y pidiendo á 
la Legislatura íacultades extraordinarias, que le 
fueron acordadas ol 11) de aquel mes. Creó un 
cuerpo de dos compañías de caballería de línea en 
Villa Nueva, denominado Escuadrón Lopez^ bajo 
las órdenes del sargento mayor don José Victorio 
López, confiriendo á ésto jurisdicción civil en todo 
el territorio com[)rendido desde ilasanzano hasta 
Herradura, de Naciente á Poniente.*' 

La misma jurisdicción dio en los cuatro depar- 
tamentos de su comando niilitar al coronel Pedro 
Oyarzábal, de la frontera del Sud. Pocos mases 
antes había presentado un memorial de cargos 
contra él el teniente coronel don Juan Bautista 



— 1 74 - - 

Ferre3'^ra. Quizá serían éstos inconsistentes, pero 
de ello no hay constancia: lo que existe es la acu- 
sación, la copia de una nota dirigida por el go- 
bierno al cura de Río Cuarto doctor Podro N. Clara 
pidiéndole informe sobre el particular, y la excu- 
sación do dicho señor cura fundada en su carácter 
sacerdotal, y en la naturaleza de sus funciones de 
párroco. 

Aunque don Juan Pablo L(')pcz ora derrotado 
por Echagüe, treinta días después do babor sor- 
prendido la plaza do Santa Fe, el gobernador de 
(Córdoba mantuvo en asamblea la guardia nacional y 
acuartelados cuerpos mandados j)or oficiales do lí- 
nea, en previsión de exigencias que pudieran so- 
brevenir á consecuencia dol bloqueo anglo-francés. 
^Podos los ciudadanos do 15 á (50 años estaban 
obligados á concurrir á ejercicios doctrinales los 
días do fiesta, do 4 ;i 6 de la tardo. ].)o los que hasta 
entonces no habían estado enrolados, por distintas 
causas, so formó un batallón con el título de "De- 
fensores de la Independencia''. La militarización 
fué poco á poco perdiendo el vigor del primer 
momento, á medida que ol peligi'o desaparecía, vol- 
viendo pronto las cosas <l su quicio. 

Pas(') sin nuís novodailes el año 45. Al em- 
pezar el do 1840 encontramos un decreto modifi- 
cando la fórmula del juramento de los abogados. 
Sería ésta así en lo sucesivo: 'V,Jurais á Dios y 
á la Patria defender la Sagrado Religiíhi Católica 
Apostólica Romana, la santa causa de la Confede- 
ción Argentina, obedecer al Supremo Crobierno de 
esta ProN incia y demás autoridades legalmonte cons- 



— 175 — 

tituidas, defender sin interés alguno á los pobres 
de solemnidad, no patrocinar causas injustas, y, fi- 
nalmente, cumplir con exactitud todos los deberes 
que las Leyes imponen al abogado? ''El título cos- 
taba 60 pesos; pero el gobierno podía darlo gratui- 
tamente cuando el graduado tuviera talento y vir- 
tudes morales y civicas y f itera pobre. Los unita- 
rios, creemos, estarían inhabilitados para prestar 
juramento, desde que se les había declarado ene- 
migos de la religión que en el mismo so invocaba: 
no lo dice el decreto, pero lo dice la lógica. 



En julio {^11 } devolvió el (iobornador las fa- 
cultades extraordinarias que se le habían dado el 
año anterior; y pidió el despacho de un proyecto 
que había presentado el 13 de junio reemplazando 
el sistema rentístico do contribución directa por el 
de patentes. La Legislatura sancionó ese proyecto 
el 13 de agosto, estableciendo las patentes en este 
orden: 20 posos los molinos, 6 las at-ahonas, 40 los 
alambiques de la ciudad y 20 los de la campaña, 
lo las pulperías y tendejones volantes ó con resi- 
dencia tija, 4 los boliches, G los corredores de fru- 
tos, mercachiñes y regateras, 3G y 40 las pulperías, 
los almacenes 3^ las tiendas de la capital, }• un real 
la arroba de lanas y crines. Debían pagarse del 
1^ al 31 de enero, anualmente, en la ciudad en la 
contaduría, y en la campaña en las receptorías. 

Estos impuestos prevalecieron hasta la caída 
de L'>pez en 1852. Por cierto que no podían pro- 
ducir gran cosa, como se ha de ver adelante: sólo 



- i7(; — 

el sostenimionto de las guarniciones fronterizas de- 
mandaba fuertes erogaciones. El señor López, preo- 
cupado do esto, expuso á Rozas en octubre que le 
era difícil proveer do reses á aquellas guarniciones, 
^por el aniquilamiento de la provincia á causa do 
las guerras, las socas y las epidemias desde 18¿37," 
y le pidió 4.500 cabezas de ganado mayor, que pa- 
garía dentro de un año á los precios corrientes, 
afectando en garantía do la deuda las entradas del 
erario. Rozas contestó (jue sentía no poder acceder, 
pues el ejército do línea y las milicias en campaña 
requerían en disponibilidad un crecido número de 
animales á los cuales ningún otro^destino podía dar. 

Le pidió también por medio de don Cleto del 
Campillo, comisionado ad lioc^ pólvora, 200 fusiles, 
200 carabinas v 200 sables; remitiéndole Rozas úni- 
camente 80 fusiles, 80 carabinas, 80 sables y diez 
quintales de pólvora, ¡ior no pcnntlirle ?nd>i la 
alención de la (/i(crra anrjlo/rancrsa, 

Jiuscó por otro lado el remedio el gobierno de 
Córdoba: estrechó las relaciones con los indios, lla- 
mándolos á nuevos tratados. Algunos caciques vi- 
nieron á la capital á conferenciar con el Gober- 
nador, comunicando ésto d Rozas todo lo que pa- 
saba. El ministro Arana en contestación dijo: "Cree 
S. E. muy perjudicial que V. E. detenga indios, 
porque éstos luego se imponen de todo, reciben 
impresiones muy funestas de los asquerosos salvajes 
unitarios y las tiasmiton á su regi'eso á los caci- 
ques. Y por todo esto considera S. E. que lo más 
conformo y conveniente os no recibirlos en la ciu- 
dad, sino donde no reciban otras noticias (jue las 



— 177 — 

quo convenga, sogiin el plan que V. E, se propenga, 
porque de lo contrario no han de creer lo bueno 
sino lo malo que se les diga. Y que á este respecto, 
de quien debe más V. E. resguardarse, estar pre- 
venido y desconfiar es de los Jesuitas/' 

Rozas había expulsado de Buenos Aires á los 
jesuitas, y había estado pretendiendo, inútilmente, 
que López también los expulsara de Córdoba, 8o 
pretexto de una misión diplomática á Bolivia, con- 
fiada al doctor Eduardo Lahitte, hizo que éste se 
detuviera aquí dos años y ocho meses observando 
de cerca la conducta del Gobernador y su relación 
con los jesuitas; pero resultó que ambos estrecharon 
amistad franca y sin reserva, colmándose recípro- 
camente de atenciones. Cuando el doctor Lahitte 
regresaba escribió al señor López una carta desde 
Fraile Muerto, en agosto de 1847, que contenía 
los párrafos siguientes: "A la bondadosa generosidad 
de V. debo la más delicada atención de todos los 
señores jefes y pueblos del tránsito. Entre ellos per- 
mítame señalar distinguidamente al Sor. D. José 
Victorio López, que después do haberme obsequiado 
caballerosamente en la Villa Nueva, me ha honrado 
con su compañía hasta este punto. Yo voy. Sor., 
marchando agobiado bajo el peso de las honrosas 
distinciones con que V. me favorece desde la dis- 
tancia. Yo me honraré en tributar á V. no sólo 
el homenaje de mi particular gratitud, sino el que 
se debe á la justicia pública." 

Sin duda el doctor Lahitte había transmitido 
ya á su gobierno impresiones favorables respecto del 
de Córdoba, porque al comunicar Rozas á López 

23 



— 178 — . 

el retiro do aquél, le decía: "Aunque se ha procu- 
rado de mucho tiempo anterior por las maniobras 
de los hipócritas Jesuítas, salvajes unitarios, hacer 
conocer y llegar á mi noticia su desagrado por la 
permanencia allí en Córdoba del Dr. Lahitte atribu- 
yendo V. esto á proyecto mío para hacerlo descen- 
der del mando que tan dignamente desempeña de 
gobernador de la provincia do Córdoba, yo, como 
es de mi deber, jamás he dado ni debido dar asenso 
á semejantes rumores.'' 

A pesar del consejo contrario, se permitió á 
los indios entrar á la ciudad, ú hicieron tratados 
que violaron infamemente. A los pocos meses asal- 
taron á Reducción y Arroyito, yendo entonces en 
persona el Gobernador hasta las mismas tolderías, 
desbandándolos, corriéndolos y apresando buen nú- 
mero de chusma. 



La Legislatura, desde los últimos meses de 1846 
se ocupaba de las reformas constitucionales. López 
terminaría pronto el período do proi'rogacióii, y 
era necesario quedara en el gobierno. 

El P de febrero de 1847 se sancionaron de- 
finitivamente, pasando ellas á la historia como la 
prueba más acabada del estado do rotrogradación 
del país á una época anterior á 1810. ¡Qué hom. 
bres eminentes aquellos de 1821, y qué pigmeos 
estos de 1847! 

Comparemos: 

El Reglamento Provisorio (que era una cons- 
titución) mandaba que la ley proveyera "un Se- 



— 170 — 

nado, que con la Sala de RR. formará el depar- 
tamento de legislación." El Código Co7ist¿tuc¿o?ial 
suprimió esto, constituyendo la Legislatura en una 
sola cámara. 

Existía en aquél esta cláusula: '^La mejor re- 
compensa de los RR. será el honor y satisfacción 
de servir al público.'^ Fué eliminada, 3' también 
esta otra: '^Ningún Representante admitirá cargo, 
empleo ó comisión del Ejecutivo durante el ejerci- 
cio de su representación: si lo admitiere perderá 
ésta.'' 

El artículo 3^ del capítulo XII era así: "Hasta 
que la Constitución detormine lo conveniente, sub- 
sistinin todos los Códigos legislativos. Cédulas, Re- 
glamentos y demás disposiciones generales y par- 
ticulares del antiguo Gobierno español que no estén 
en oposición directa ó indirecta con la libertad é 
independencia de Sud-América ni con este Regla- 
mento y (lemas disposiciones que 710 sean contrarias 
(i el libradas por el Congreso General de las Pro- 
vincias desde veinticinco de Mayo de mil ochocien- 
tos diez/' Todo lo subrayado fué suprimido, po- 
niéndose en su lugar: "y demás disposiciones del 
P. E. de la Provincia." 

De los capítulos XIII y XV se quitó todo lo 
que hacía referencia ó tenía relación con el con- 
gi-eso nacional: lo que demuestra evidentemente 
que estaba muy distante de pensarae en la orga- 
nización del país bajo una autoridad central. No 
sólo se desligaba á la provincia de las obligaciones 
que había contraído como parte integrante de la 
nación concurriendo á resoluciones de congresos 



— ISO — 

anteriores, sino que se prescindía de todo vínculo 
ulterior, boiTando de su legislación lo que otros 
hombres más preparados, más patriotas y mejor 
inspirados habían establecido. 

La reforma constitucional tenía por primer ob- 
jeto (si no el iinico), la inamovilidad del goberna- 
dor López. El Reglamento no permitía más ree- 
lecciones, y después do violarlo con el disfraz de 
una prorro(/ac¿(')u, la Legislatura, constituida en 
Convención Constituyente, lo abrogaba resueltamen- 
te. Extendió á sois años el período gubernativo, 
agregando esta cláusula: ''pudiondo ser reelegido 
(el gobernador) tantas veces cuantas la H. Repre- 
sentación lo creyese necesario para sostener la tran- 
quilidad pública, la libertad ó independencia de 
Sud-Amórica y la Santa Causa Nacional de la Con- 
federación Argentina/' A la fórmula del juramento 
del electo añadió: "deíendoró la libertad ó indepen- 
dencia americana contra todo poder extranjero, y 
la Santa Causa Nacional de la Federación." 

El capítulo XVI contenía estos artículos: "7". 
No puede por sí (el Ejecutivo) imponer á ningún 
individuo pona alguna: el Secretario (jue firmase 
la orden y el Juez que la ejecute serán responsa- 
l)les y castigados como atentadores contra la liber- 
tad hidividual.''— "ü". No podrá conceder á persona 
alguna en el Estado privilegios exclusivos, excepto 
á los inventores de artos ó establecimientos de pú- 
blica utilidad, con aprobación del Congreso de la 
Provincia.'' — 13. No podrá por sí solo disponer de 
los fondos del Estado para gastos extraordinarios, 
sin anuencia previa del Congreso de la Provincia." 



— Iftl — 

El 9*^ fué Huprimido, y los otros quedaron así: 7^. 
''No podrá por sí solo imponer á ningún individuo 
pena alguna sino asociado de Asesor y su .Ministro 
ú oficial )iomhrado para autorizar sus resoluciones 
en sus casos." — 13. ""Podrá dispouer de los fondos 
del Estado para gastos extraordinarios hasta la. 
suma de doce mil pesos: y en caso de que esta 
no fuese bastante^ obtendrá autorizacinn de la II. 
R. para mayor cantidad.'^ 

El capítulo XVIII, artículo 4'*, ordenaba la 
creación de un tribunal de apelaciones; y la refor- 
ma dispuso, (lue el tribunal se establecería cuaiido 
fuera posible^ desempeñando las funciones á él 
atribuidas^ miciitras no se establecía, el l\ Eje- 
cutivo. Cinco años después c»currió la revolucción, 
V el tribunal no existía. 

Los importantísimos capítulos XIX, XX, XXI, 
XXil, XXriI, XXI\' y XXV fueron reemplazados 
con uno sólo, bajo el título do Observancia^ tan 
estúpido como puede verse por estos dos de sus 
cinco artículos: ^Ningún salvaje unitario podrá ob- 
tener empleo alguno." — ^Todos los jefes de los 
cuerpos militares y superiores de los establecimien- 
tos públicos, que propusieren ó nombraren subal- 
ternos para dichos cuerpos 3^^ establecimientos, que 
no tuviesen la calidad de sor federales netos, serán 
responsables ante la patria.'' 

Puede apreciarse el valor de los ochenta ar- 
tículos eliminados, sabiondo únicamente que ellos 
trataban de la organización de la justicia, divida 
en 1* y 2* instancia con absoluta independencia 
de los otros poderes, de su administración y proce- 



— 1S2 — . 

(limientos; do los derochos y garantías dol ciuda- 
dano, y de la seguridad on ol manejo y aplicación 
de la hacienda pública. {^) 

El Ejecutivo promulgó la nueva constitución 
ol 9 de febrero. 

La exclusión de los unitarios, dol gobierno, era 
impuesta por Rozas, que on 1845 había escrito á 
los gobernadores (jue se uniformasen todos para 
cncabazar sus comunicaciones con ol grito de los 
oficiales do Oriho- ¡Mueran los salvajes unitarios! 
Al general Urquiza, gobernador de Entro Ríos, lo 
amonestó en este mes do febrero de 1847 porque 
en sus notas decía simi)lemonto .^alrajes, sin agre- 
gar unitarios; y el general rnjfuiza contestó con 
fecha 10 de abril, que haría lo (pie quería ol señor 
Rozas y (]uo había circulado las órdenes corres- 
pondientes "para que las autoridades de la provin- 
cia llenaran también los deseos de S. p]." (^) 

Es claro (]U0 si no tenían los unitarios derecho 
á la vida, menos lo tendiían á los [)uostos oficiales. 



Kl estado dol ccmenUiíio (ol salto viene á pro- 
pósito), en marzo, sí^giin cuadros del jefe de poli- 

(3) Las doB cont)titucioii08, do ISil y 1847 so huUuii eu 
ol primer tomo do la Compilación^ pí'»^*?' í^>í'> » ^^87, y .001 a 513. 
En la primera faltan las firnins de sus «ntores, los docturos Allende 
y Baigorri. Últimamente so ha luicho una recopilación de todas 
las constituciones de la provincia. 

(4) Notas dol ministro Arana en ol tomí> 7** de la Com^ 
pilación^ pdgs. í>*2C) y Ti-jQ, 2^ edición. 



— 183 — 

cía, era el siguiente: capilla de 12 varas do largo 
por 4 3/4 de ancho, de azotea, con altar y útiles 
para el culto, cc>n campanario y dos campanas; 
un cuarto de 6 varas por 4 3 4, para recibo: otro 
para guardar herramientas; otros dos para el cui- 
dador y los peones; cocina; sillas, mesas y bancos 
largos para ¡mentarse; un carro fúnebre de cuatro 
ruedas, de 1^, y otro de 2^ de dos i-uedas; dos po- 
zos de balde; dos estanques, de donde corría una 
acequia para regar las plantas, que llegaban al 
número de 4G8, entre sauces, álamos, pinos, paraí- 
sos, acacias, nogales, damascos, duraznos, manza- 
nos, peros, higueras, parras, retamos y rosales. 
Estaba dividido en diez calles: cinco de Naciente 
á Poniente, y cinco de Norte á Sud; habiéndose 
besbinado 16 cuadras para el clero secular, parti- 
culares que quisieran adquirirlos en propiedad, re- 
ligiosos franciscanos, dominicos, mercedarios, jesui- 
tas, betlemitas, Hermandad del Pilar, Terceras 
órdenes, cofradías, jefes y oficiales. 



La renta general de la provincia en 1846 llegó 
á 116.410 pesos, y lo gastado á 94.870; habiéndose 
invertido el sobrante en la amortización de la deuda 
consolidada, que ascendía á 380.433 pesos. 

La casa de moneda, en tres años de existencia 
dejó una utilidad líquida de 5.193 pesos. Estos 
datos fueron pasados á la Legislatura por el Eje- 
cutivo en mavo de 1847. 

Por esta época se construía un templo en Río 
Cuarto, y una ley fijó un impuesto adicional por 



— 184 - 

cada cabeza de ganado que allí se consumiera, y 
destinó el producido de las patentes en la misma 
villa para ayudar á la construcción, por el tiempo 
que r/urase la obra. 

FA 18 do mayo dirigió el Gobernador un men- 
saje á la Legislatura dando cuenta dé sus actos 
ím ol período de proirogacií)n, los cuales fueron 
plenamente aprobados en sesión de 26 de junio. 
El 28 agradeció la aprobación en términos sentidos; 
pidiendo en esta nota, como pidió en la anterior, 
que en mérito de su delicada salud se le quitara 
de encima ol inmenso peso del gobierno, sustitu- 
yéndole con persona capaz y decidida por la causa 
federal. 

El 1^ de julio fué reelecto, ahora por seis años, 
por unanimidad do votos de los siguientes dipu- 
tados: Calixto M". (ionzález (presidente), Lucas 
Funes, presbítero Eduardo líamírez do Arellano, 
Casimiro Martínez Lnquo, Inocente Castro, Ensebio 
Cazaravilla, Francisco Malaria, Carlos Tagle, To- 
más Antonio Pofialoza, Félix do la Peña, Benito de 
Otero, Manuel Aparicio llodríguez, Felipe Cfómez, 
Norberto de Zavalía y Nicolás Peñaloza. 

Terminaba ese día la prorrogación; pero ha- 
biendo manifestado el electo que la indisposición 
de personas de la familia le inipcdía prestar por 
el momento el juramento de ley, se le autorizó 
para continuar en el gobierno sin esta formalidad, 
que llenaría cuando pudiera. 

Al comunicarle su nueva designación, le decía 
el presidente González: ''lia H. Junta de R. R. ha 
tenido en vista los motivos que V. E. expuso en su 



— 185 — 

mensaje y que de nuevo reproduce en su respeta- 
ble nota de 28 del ppdo. Junio, á mérito de los que 
insistía respetuosamente se lo exonerase del mando 
de la Provincia. — Los Representantes han exami- 
nado detenidamente, y con el interés que demanda 
este importante asunto, han pesado las graves cau- 
sales y sólidas razones de haber V. E. sufrido cons- 
tantemente el insoportable peso de doce años en el 
exercicio de la Administración pública y estado 
decadente de su salud que le col<jcaba en la abso- 
luta imposibihdad de continuar por mTis tiempo en 
el mando: justas y poderosas razones, Exmo. Sor.; 
pero constituidos los R. R. en órgano fiel del Pue- 
blo Cordobés, y en la imperiosa necesidad de su- 
fragar por el ciudadano más digno, que reúna las 
simpatías, plena confianza y aprecio de sus conciu- 
dadanos, sienten el pesar de no haberles sido per- 
mitido deferir á los nobles sentimientos de V. E., 
altamente republicanos." 

La Legislatura de Bustos recogió el poder 
que por puro aparato le tiró en 1825 creyendo 
que otra vez lo iba á nombrar gobernador, mas 
cuando se le ocurrió elegir á Martínez. la disolvió 
con el mayor desenfado. Las renuncias sucesivas 
de los gobernadores del tiempo eran farsas, que si 
no terminaban en ruidosos atentados como en 1825, 
era porque los electores procedían con la pruden- 
cia del interés y de la experiencia. 

Los gobiernos, federales netos todos, felicita- 
ron efusivamente á López por su cuarta elección. 
Este remitió á la Legislatura esas felicitaciones, 
recibiendo en contestación una nota que contenía 

24 



— 186 — 

los siguientes párrafos: "Do esperar era Exrao, Sor., 
que los Gobiernos de la Confederación clasificaran 
como lo hacen la sanción de la elección para 
Gobernador y Capitán Gral. de la Provincia en la 
muy esclarecida pei-sona de V. E. por uno de los 
acontecimientos prósperos al Pueblo Cordobés y á 
la Confederación toda. Sabido es, Exmo. Sor., por 
el iiltimo cordobés las eminentes calidades de pa- 
triotismo federal, ilustración y experiencia que res- 
plandecen en las beneméritas personas de los Srea. 
que ocupan en las Provincias hermanas la supre- 
ma magistratura; notorio es que el interés de ellos 
es uno, una la acción y una la marcha. Conservar 
la Soberanía, Libertad, Independencia y dignidad 
del Estado es la noble y vínica aspiración de tan 
dignos argentinos: no reservar a tan laudable objeto 
sacrificio alguno, ni aun la fama misma es la firme 
ó indeleble resolución en que están, con'oborada 
por solemnes y públicos juramentos, prestados con 
repetición y sollados con la sangro que en los cam- 
pos del honor prc^digaron á la patria. Destruyendo, 
anonadando y pulverizando al protervo bando sal- 
vaje unitario y sus aliados los ambiciosos ó injustos 
extranjeros han comprobado que con honor, bra- 
vura y entusiasmo patriótico saben conservar ilesos 

los derechos y dignidad de la Confederación — 

Las virtudes personales de V. E., su esclarecido 
patriotismo, sin la menor mancha, sellado con in- 
finidad de triunfos contra los salvajes unitarios, 
los asiduos trabajos para conservar la tranquilidad 
pública, la observancia^ de las leyes, la respetabi- 
lidad de las autoridades legalmento constituidas, la 



— 187 — 

actividad y esmero con que V. E. ha sabido se- 
gundar la sabia marcha del más eminente Ameri- 
cano encargado de las Relaciones Exteriores, paz 
y guerra, Nuestro Ilustre Restaurador de las Leyes, 
el gi'an Rosas, con inmensas ventajas para la pa- 
tria cordobesa y el Estado Argentino, han sido, 
Exmo. Sor., los fundamentos en que la H. Repre- 
sentoción se afianzara para esperar de los Gobiernos 
de la Confederación contestaciones al pueblo cor- 
dobés, á la H. R. y á V. E. como las que tiene 
á la vista. — ¡Que el Supremo ser que rige el Uni- 
verso conserve dilatados años la preciosa existencia 
del genio do la Libertad Sud-Americana; de ese 
Héroe Argentino que la Divina Providencia destinó 
para dar á nuestro Estado toda la dignidad y res- 
potabilidad que sólo se adquiere por heroicas vir- 
tudes! Que le conserve y bendiga el Cielo para 
dicha y felicidad de los Americanos!'^ 

El señor López terminaba su tercer período 
de gobierno. 




-£P7M'¿¡¡<^íx' -t^^^z-íí 




L 



CAPITULO XXXI 

Ultimo período del gobierno de López 

■ 

1S47 - 1849 

Ultima recepción de López. Defiere éste á la legislatura la de* 
sigilación de ministro^ y ésta se excusa. — Delegación del 
mando en don Calixto González^ cuyo acción es nula por la 
actuación del gobernador en campaña. — Medidas de Gonzá- 
lez contra algunos sacerdotes, — Entrometimiento del gober- 
nador en asuntos de convento. — Diversas disposiciones.'^ 
Cosecha de trigo y maíz en 1847. — Otras noticias. — Opinio- 
nes discordes de Rozas y López sobre los jesuítas: expulsión 
de éstos de Cói'doba. — Se acuerda el empleo de coronel á don 
José Victoria LópeZj quien lo rehusa. — Reasunción del man- 
do, — Tendencia reaccionaria de López. — Disposiciones admi- 
nistrativas. — Actitud de Ins autoridades de Córdoba ante 
una de las renuncias ae Rozas. — Conspiración' del ex mi- 
nistro González y otros, — Un sermón del presbítero Barcena^ 
y deportación de éste á JujuL 



El 9 de julio de 1817 prestó don Manuel Ló- 
pez por última vez el juranñiento exigido por la ley 
para desempeñar el gobierno: este período era de 
seis años, según la reforma constitucional; pero an- 
tes de terminar echó abajo al Gobernador una re- 
volución, como á su tiempo se ha de ver. 

El 2 de septiembre se dirigió López á la Le- 
gislatura dicióndole, que aunque era facultativo del 



— 190 — 

gobernador el nombramiento de ministro general, 
"deseoso de atinar con los medios de una buena 
elección, como base primordial y de vital interés 
al País, que recaiga en una persona que á más de 
la decisión por la santa causa nacional de la Fe • 
deración, y compromisos que haya sellado por ella, 
reúna la confianza pública del Pueblo Cordobés y 
de los Exmos. Gobiernos de la Confederación Ar- 
gentina, so ve impulsado á pedir á la digna Re- 
presentación de la Provincia, órgano fiel de ella, 
el candidato á propósito para el destino, accediendo 
á lo cual hará un servicio distinguido á la santa 
causa federal y á la Confederación Argentina". La 
Legislatura contestó que la designación del minis- 
tro era de privatura atribución del Ejecutivo, y de- 
claró que estaba satis fec/ui con la conducta, obser- 
vada hasta el presente por el señor Gobernador. 

Continuó el señor Amózaga, oficial 1^, autori- 
zando los actos de gobierno. Debía merecer com- 
pleta confianza á Lópoz, porque en todas sus sálicas 
á la campaña iba con él. A fines del año partie 
ron al Sud; reconúeron las guarniciones, se detu- 
vieron en algunas, expidiendo desde allí órdenes y 
decretos, como podían hacerlo en la misma capital. 

El 24 de noviembre había anunciado á la Sala 
su viaje, pidiéndolo facultades extraordinarias que 
creía poder necesitar; "pues es probable, decía, se 
presenten lances en que el Gobernador deba obrar 
libre de trabas para salvar el país". Como siempre, 
le fueron acordadas. 

Delegó el mando el 6 de diciembre en don Ca- 
lixto M^. González, alcalde 2*", quien actuó con el 



— 191 — 

oficial 2° don Mauricio Moyano. Casi nula fué su 
actuación, porque, como hemos dicho, López go- 
bernaba desde la campaña como si estuviera pre- 
sente en la capital. Apenas había andado unas 
pocas leguas, mandó á González que dejara sin 
efecto una orden dada al gobernador del obispa- 
do al día siguiente de su recepción para que los 
presbíteros doctores Estanislao Learte, Jenaro Ca- 
iTanza y Eduardo Alvarcz salieran de la ciudad: 
el primero á servir el curato de Tulumba, y el se- 
gundo y el tercero á doctrinar á los infieles de San 
Bartalomé y Achiras. El señor Martierena ya ha- 
bía respondido que se haría conforme á lo solicita- 
do, desde que se fundaba la resolución del señor 
González en que convenia á la tranquilidad públi- 
ca^ al honor del país y al decoro del sacerdocio, 
separar^ al menos leniporalnieníe^ del seno del 
clero á todos Los que podían suscitar disturbios. 
No es fácil acertar, sin más elementos de juicio 
que este dasbarajuste de palabras. El doctor Learte 
era uu 'fervoroso rocista, si ha de juzgarse por 
la nota que dirigió al gobierno siendo rector de la 
Universidad, á propósito de la colocación en las au- 
las del retrato de Rozas. El doctor Carranza, uni- 
tario, estaba ligado á López por la gratitud, como 
consta de la carta á que nos referimos en otro ca- 
pítulo, y que conservamos original en nuestro po- 
der. El único que podía suscitar disturbios era el 
doctor Alvarez, hermano del desgraciado ex gober- 
nador don Francisco muerto en San Juan. Y al to- 
mar textualmente las palabras del señor González, 
no se entienda que las aceptamos en el genuino sig- 



— 192 — 

nificado quo ollas tienen on ol lenguaje. Del doc- 
tor Alvaroz tenemos esto antecedente: no hacía 
mucho, que siendo cura de la catedral se había ne- 
gado á sepultar gratuitamente el cadáver de Salo- 
me Romo, diciendo: "Tanto ol juez como el te- 
niente juez de la socci('')n están acostunjbrados á 
robar estos derechos de entierro''. El teniente juez 
don Eulogio Aramburú había dado certificado do 
pobreza, indebidamente según el doctor Alvarez. 
El jefe do policía don Ensebio Cazaravilla se quejó 
al (Jobernador, pidiéndole una resolución, que no 
dio, y tratando al cura de salor/je nnifarU). Tal 
vez en este caso el doctor Alvaroz se sulfuraría por 
algo que le hicieron, mas no tenemos nada con- 
creto: es notorio que fué un sacerdote dignísimo, 
honra del cloro argentino y eximio obispo. 

Previo consentimiento de López, seguramente, 
separó ííonzález el 14 del coro de la catedral á 
Carranza y Alvaroz, conformándose con tal dispo- 
sición ol provisor Martierona y el Senado Eclesiás- 
tico presidido por el doctor José (íregorio Baigorri. 

Desde el conflicto del obispo Lascano con los 
Reinafés, el gobierno eclesiástico y el gobierno ci- 
vil no discrepaban; pero os muy vituperable la su- 
misión de aquél á éste, pues on la armonía apa- 
rente se perciben las señales de la violencia en el 
espíritu del cobarde sometido, fisto se exteriorizó 
más tarde, cuando dignatarios de la iglesia que ha- 
cían de turiferarios de Rozas lo nialdijeron al caer. 
No queremos penetrar en el santuario de la con- 
ciencia; no buscaremos los móviles do las acciones 
individuales: nos bastan los actos públicos. 



— 193 — 

El gobernador intervenía en asuntos triviales 
de régimen interno de los conventos. El provincial 
de los franciscanos frai Juan Manuel Cernadas es- 
cribió en abril de 1847 desde Santiago del Estero 
á don Manuel López; dicióndole, que el cura de 3° 
Abajo frai Gregorio Ábrego debía entregar por las 
cuotas reglamentarias de la orden cincuenta pesos 
correspondientes á dos años, y que no había con- 
testado á seis cartas que sobre el particular le ha- 
bía dirigido. López amonestó á Ábrego, quien 
mandó inmediatamente los cincuenta pesos con un 
propio, expresando en una carta llena de zalame- 
rías, que estaba pronto á atender cualquiera otra 
indicación del Exmo. Sor. Oobe?*nador. Lo que 
no pudo el prelado lo pudo la macana: el fraile 
rebelde se sometía al que manejaba la fuerza bruta. 

En ninguna parte, de nadie ni en nada en- 
contraba resistencia el (íobernador; de modo que 
sin objeto había pedido á la Sala la suma del po- 
der público. Volvió sin haber hecho uso de él, pues 
para anular á su delegado reduciéndolo a firmar 
simples decretos de trámite no necesitó sino una 
orden verbal. 

Hemos de ver, circunstanciadamente, el papel 
del señor González en los cuatro meses de la de- 
legación. Antes debemos consignar otros sucesos 
de 1847. 

El gobernador López exceptuó en septiembre 
de la contribución de roses para el consumo de las 
fuerzas de la frontera á todo el que introdujera ga- 
nado de cria, en la provincia; 

Dispuso en octubre que los descubrí uiien tos de 

25 



— 194 — 

minas on Pocho y Panilla fuoran denunciados on 
el término do (juincc días, á íin de dar posesión y 
amparar A los interesados de acuerdo con las or- 
denanzas do la materia; prohibiendo absolutamente 
el uso dé bebidas alcohólicas á los trabajadores y 
los juegos do azar, bajo pena de 50, 100 y 200 azo- 
tes, según el caso; 

Fijó el precio máximo de cinco reales al al- 
mud de maíz; pudiendo el comprador exigir que 
se le vendiera una fracción de dicha unidad, que 
al efecto quedaba dividida en diez partes, en ob- 
sequio del pobre y para evitar la tiranía de los es- 
peculadores ([ue estaban (comprando los artículos de 
primera necesidad li precios ínfimos y revendiéndo- 
los con ganancia exagerada. El decreto compren- 
día ol trigo, porotos, harinas y pan, fijando al pri- 
mero ocho posos por fanega y al ahnud do poroto^ 
cuatro reales. Las harinas en flor y on rama guar- 
darían proporción con el precio del trigo, y el del 
pan »sv' arrcf/laría á tarifa. 8e prohibía la extrac- 
ción de estos artículos fuera de la provincia, de- 
clarándose libros de derecho los ([ue se introduje- 
ran al mercado público. Algunos especuladores se 
perjudicaron, y aun «lucbraron, como un señor Brac; 

Prohibió la circulación de un folleto titulado 
"La gloria del tirano Juan Manuel de Rozas", es- 
crito en Chile por don Félix Frías, ex secretario 
del general Lavalle; 

Y mandó publicar, linalmento, una razmi de 
las fanc(/as de trujo y dv maíz cosechados en los 
doce dcpartaífie/itos de cani¡)aha ditrantc el año. 
Como una curiosidad, insertamos esos datos: Río 



— 196 — 

Cuarto cosechó 69 fanegas de trigo; Calaniuchita 
674 1/2; 2« Abajo 1207; Santa Rosa 192; Tuluni- 
ba 1876 1/2; Panilla 1918; Anejos 822; Pocho 269; 
San Javier 1417; Ischih'n 1015; 3^ Abajo 663, y 
3® Arriba 380. De maíz: el primor departamento 
2436 fanegas; el 2o 1995; el 3^ 315; el 4^ 698: el 
o<» 1147 1/2; el 6" 541; el 7« 1759; el 8« 214; el 9^ 
1404 1/2; el 10*^ 616; el IP 190; y el 14^ 314. Lo 
que hacía un total de 10.463 fanegas de trigo, y 
10 821 de maíz. 

Todavía tenemos algo de 1847. 
El triunfo de Urquiza sobre Madariaga el 27 
de. noviembre en el Potrero de Vences, fué festeja- 
do por González con recepción oficial, cohetes, re- 
piques, parada militar, serenata é iluminación ex- 
traordinaria de toda la ciudad. La serenata partió 
de la plaza mayor por la calle Representantes (hoy 
San Martín), siguió por Santiago (Colón), dobló 
por Minerva (Rivera Indarte), continuó por la ca- 
lle de la Merced (9 de Julio) hasta Federación (ca- 
lle Ancha) y doblando por ésta al Sud llegó á la 
Alameda (27 de Abril), regresando por ella al pun- 
to de partida; 

El comandante general de armas de Santa Fe, 
rebocando de e?ifus¡asmo, según sus propias pala- 
bras, enderezó á don Calixto González, con fecha 
9 de diciembre, una carta do felicitación con esta 
estrofa por postdata: 

"De Rosas todo se espere: 
Hombre gi-ande, sin igual, 
Que por nuestra amada Patria 
Se quiso sacrificar''. 



— 196 — 

El 27 do diciombro do 1847 prosontó Rozas 
su nionsajo anual á la Legislatura. En él decía: 
''El íiobiorno llamará muy ospocialmento la aten- 
ción del do la Provincia do C()rdul>a sobro los Je- 
suítas, sus liocbos sediciosos en esta República y 
sus funestos antecedentes, conexos con los feroces 
planes de los salvajes unitarios. Conocidos son al 
país y al rjobierno los libelos difamatorios publi- 
cados contra la (.-onfedoración y sus Gobiernos por 
los Jesuítas. No deben éstos esperar impunidad en 
sus recientes manojos subterráneos, do que algunos 
do ellos son ciegamente ejecutores". 

El ministro Arana lo circuló á todos los go- 
bernadores. I). Calixto (íonzíilez le contestó que 
se lo liabía enviado á Ij(')pez, como efectivamente 
lo bizo. Este so dirigió á la Legi.slatura, desde Car- 
lota, el 25 del enero, adjuntándoselo para que sobre 
tan r/?mve y drUcadü asiutfo vesoLviera con pa- 
tríolico inlei'cH conjorine al bien de la santa causa^ 
federal y tranquilidad, del país; y el 2G manifes- 
taba á Arana el gusto con que babía leído el men- 
saje, en el <|ue se revelaban "las marcbas america- 
nas y liberales de 8. E. respecto do las relaciones 
exteriores con las Naciones extranjeras''. Pero al 
mismo tiempo lo decía, que el sentimiento de la 
justicia lo impulsaba á expi-esarle que "real y ver- 
daderamente no lia tenido un antecedente para ha- 
ber arreglado su juicio con anterioridad contra los 
Jesuítas existentes en Córdoba, porque, lejos de 
eso, en la forma que manifestó el 17 de Enero del 
año ppdo. esos individuos al parecer han guarda- 
do y guardan una conducta rogular, sometida á 



— 197 — 

la autoridad, y, o9ten>5Íblomente á lo menos, favo- 
rable á la Santa Causa Nacional do la Federación". 
A más, escribió una carta privada á Rozas, que 
éste hizo pública porque convenía á sus miras, aun- 
que agraviara al amigo que no había escrito para 
la publicidad. Esa carta contenía estos párrafos: 
"Como compañero y amigo el más verdadero 5'' leal 
de V. E., dispuesto desdo tiempo atrás á correr su 
misma suerte, próspera ó adversa, como se lo he 
prometido y acreditado en circunstancias azarosas 
y de conflicto en que gobernante alguno puede ha- 
bei'se visto, me permitirá V. E. en el seno de la 
confianza y amistad con que me honra le exprese 
en esta comunicación con la franqueza que deseo, 
que he leído con el mayor agrado el Mensaje de 
V. E. á la 25* Legislatura de esa Provincia: todo 
está muy cumplido y nada deja que desear, como 
expreso en la nota oficial al Sor. Ministro. He 
visto igualmente el artículo relativo á los Jesuítas, 
sobre cuyos hechos sediciosos, aseguro á V. E. 
con toda la fuerza de la verdad, he estado ajeno; 
pues no he tenido el menor conocimiento ni ante- 
cedente á qué haber podido arreglar mi juicio con 
anterioridad contra dichos padres Jesuítas exis- 
tentes en esta Provincia: por el contrario, en ob- 
sequio de la justicia debo decir que durante el 
tiempo que se hallan establecidos en ella, á pesar 
de la vigilancia que he tenido sobre ellos, no les 
he notado ingerencia alguna en asuntos políticos, 
ni amistades con los salvajes unitarios. Sujetos 
á la autoridad han descargado á los demás ecle- 
siásticos de una mayor parte de sus tareas; de 



— 198 — 

mr^ilr, riuo. tal vfiz á o?4to trabajo será, debido que 
>><< rr»hn^ a^íííínano?* v demás crímenes, tan fre- 
'^.uí-.r.vrH <:r* uTí^í numerosa población como la de 
^^A fVo"^ incia. hayan disminuido, tanto, que casi 
no -ift nofan, á la par do la tranquilidad en que 
f^r^cfifj'^t. En todos los Departamentos de la Pro- 
inna y- han radicado, hoy más que nunca, los 
■^ftnr.ímiftnno?* de pertecta adhesión á la Santa Causa 
PVksral, y rnuy especialmente) á la persona de V. 
K. . . - Me hallo hoy en un conilicto: P, por la 
idfta dessfavorable (jue á la distancia pudiera con- 
o^rhirv; de mi administración, porque mis enemigos 
nrxlo lo han de interpretar siniestramente; y 2*^, 
porijue teniendo dicha corporación de Jesuítas en 
el pueblo, entre todas las clases, comunidades, con- 
ventos y monasteriíjs, un grande ascendiente, toda 
medida estrepitosa conmoverá jí las familias y á 
la Provincia toda. — En la necesidad de buscar me- 
dios que concilien estas gra\'os diíicultades, como 
amigo y campanero de V. K. me entrego á los 
brazos do su amistad, recordándole que nmchísi- 
mas veces, desde los primeros momentos que me 
recibí del (jobierno, me ha ofrecido avudar con sus 
lucos y consejos amigables, como siempre lo ha he- 
cho en todos los casos escabrosos que le he con- 
sultado; y espero (jue igualmente en el presente, 
como uno de tantos, no so negará V. íí. á abrir- 
me su contianza, siempre que fuese enteramente in- 
comj>atible la permanencia de los Jesuítas en esta 
Provincia con la tranquilidad de la República, en 
cviyi> bien, como un magistrado federal que ha se- 
Ihulu compromisos de muerto, estaró siempre dis* 



— 199 — 

puesto á derramar mi última gota de sangre; pro- 
testando á V. E , quo lojos do constituirme on sos- 
tenedor de los Jesuítas contra toda justicia y razón 
y contra el interés común de la Federación, sólo 
trato de obrar do perfecto acuerdo con V. E^. 

La Legislatuia, presidida por el presbítero doc- 
tor Arellano, se ocupó del negocio, y el 1° de fe- 
brero resolvió contestar á López que procediera 
de acuerdo cotí el Gobernador de Buenos Aires: (^) 



(1) Los términos de la contestación son éstos: «La H. 
Junta de R. R. ha recibido la respetable nota de V. E., techa 
25 del pasado, con la quo se sirvo acompañar el Mensaje del 
Exmo. Sor. Gobernador y Capitán Gral. de la Provincia de Bue- 
nos Aires. Encargado do las Relaciones Exteriores y de los 
negocios de paz y guerra do la Confederación Argentina, Ilustre 
Restaurador de las Leyes, Brif^adier üral. en Jefe del Ejército 
unido de la mi^ma, D. Juan Manuel de Rosas, con fecha 27 de 
Diciembre del aüo pasado á la vigésimaquínta Legislatura de 
aquella Provincia. 

cAltameute grato y satisfactorio ha sido á los R. R. de 
esta Provincia toner á la vista tan clásico documento^ en el que 
se registran los liochos justifíoativos que marcan de un modo 
laminoso y claro la conducta sabia y moderada que ha obser> 
vado el Gobierno Argentino en ol fíol desempeño de la augusta 
misión que lo encargó el Pueblo Soberano. Consignados están 
en las páginas ilustres de la historia, hechos gloriosos que in- 
mortalizarán el nombre de este esclarecido Americano, que en 
medio de una crisis excepcional y de invencibles difícultades 
salvó el País y defendió victoriosamente en el campo de iionor 
y do los principi(»s sus más sagrados derechos de Soberanía, In- 
dependencia y Libertad. 

cCuando la República Argentina, en medio do sus'gloriosos 
triunfos, obtenidos por los hijos de la Lihertad, se preparaba 
tranquila á dar un rápido vuelo en el progreso do su organiza- 
ción nacional bajo la sabia diroccióu del Gran Americano el 
Ilustre Gral. Rusas, ol mundo ha visto con admiración y asom- 
bro que una cruel inhumana agresión, injustificada, de los ga~ 



— 200 — 

Gxactamento el mismo concepto y hasta las mis- 
mas palabras finales de la carta confidencial del 
2G de enero de L(ipez á Rozas. 

El 8 do febrero replicó Arana, insistiendo en 
calificar á los Jesuítas de setliciosoSj satvajes uni" 
larios y cnemif/os de la Cotijedevaciim y sus Go- 
biernos. Declaraba que, sin violación del tratado 
de 4 de enero do 18dI que acordó al gobernador de 
Buenos Aires la facultad de dirigir las relaciones 

biuetos europeos, aliinoutó ol expirante estado de los desnatura- 
lizados ingratos hijos do la Patria, los Halvajos unitarios, mil 
veces vencidos y humillados auto ol poder omnipotente de la 
Ley y la Justicia; y este funesto acontecimiento, que hará época 
en todos los puntos do la tierra del antiguo y nuevo mundo, como 
extraordinario en su género, frustró desgraciadamente las justas 
esperanzas do consoguír sus dusignios. 

«Pero, Exmo. Sor., la Divina Provídoncia. que visiblemente 
protejo nuostra sagrada causa do la Independoncia bajo los inva- 
riables principios de un pacto federativo (el buen derecho afian- 
zado sólidamonto en ol poder irresistible do la opinión pública), 
y la mus iirmo ó inexorable rosolución do V. K. en sostenerlos á 
costa de la vida y aun do la fama misma, como lo ha compro- 
bado en todos los actos do su administración, contribuyendo ofí~ 
cazniento á la felicidad y ongrandocimiento del País, cuya mar- 
cha unisona ó invariable so ve segundar por los Exmos. Gobiornos 
do la Confederación y esclarecidos Gencialos y Jefes que han 
rendido á la Patria todo genero do sacrificios por la Independen- 
cia do la Kepública, hoy on armas para reivindicar sus sagrados 
derechos^ nos aseguran estos antecedentes un porvenir dichoso 
que consolidará nuestra futura felicidad. 

«La H. Representación ha tenido en vista ol articulo del 
Mensaje á que so refiere la su])renia nota do V. £. sobre los 
P. P. Jesuítas^ y ha considerado que esto incidente afecta á las 
R. E. do que está encargado el Gobierno Argentino, que repre- 
senta las que corresponden á esta Provincia, y <|uo debe V. E. 
do acuerdo y conformidad con ol Kxmo. Sor (iobeniador de Bue- 
nos Aires Encargado do lus R. K., paz y guorra de la Confede - 



— 201 — 

exteriores, no podía el gobernador do Córdoba sos- 
tener en la provincia do su nicindo á los jesuítas, 
desde que por peligrosos a la causa común do los 
pueblos confederados habían sido expulsados de 
Buenos Aires en 184i3; que di(?lios religiosos habían 
estado en connivencia con los enemigos exteriores 
que bloquearon el puerto }■ protegieron la revolu- 
ción, y que el padre superior de ellos había sido 
confesor de La Madrid. (-) 

López tuvo que ceder al fin. El 1^ de marzo 
dio un decreto en la Carlota disolviendo la orden 
en el territorio de la provincia, (^j y expidió pasa- 
ración Argentina Bricradier Gral. D. Juan Manuel do Rosas, de- 
liberar lo más conveniente al honor, diguidad y bien de la sa- 
grada causa nacional y tranquilidad general de la Re))úblicu. 

cLa H. Junta de R. R , altamente reconocida á los impor- 
tantes servicios que tan dignamente ha rendido al País el Exmo. 
Gobierno Encargado de las R. K , y de conformidad á los elevados 
sentimientos patrióticos de V. E., ha aprobado en sesión do esta 
fecha la conducta honorable, sabia y ominentomente republicana 
del Exmo. Sor. Gobernador de Bs. Aires Encargado de las R. E. 
de la Confederación Argentina Ilustre Restaurador de las Leyes 
Brigadier Gral. 1). Juan Manuel do Rosas, y li ha acordado á 
nombre de enta Provincia un voto «xpr^sivo de gracias. 

«El infrascripto, de orden de la H. Ueqresentación, tiene el 
honor de elevar al supremo conocimiento de V. E. esta soberana 
resolución, y el de ofrecerle las consideraciones de su más alto 
respeto y aprecio. 

«Dios guarde la importante vida de V. E. muchos afios.i 

Eduardo Ramíkez de Akellano. 

Juan Uamón (U la Rosa Torras 
Diputado íStíC Hit ario 

(•J) Compilación, tom. 7'^, págs. .*jlí)ái551, 2^ edición. 

(;)) Ibid., tom. l"^, págs. líG y 1U7, i:' edición. Está equi- 
vocada la locha. 

26 



— 202 — 

portes íí todos sus individuos. El dologado Tron- 
záiez mandó cumplirlo, sin j^ublicarlo por bando 
como era. costuml>ro, el 5; v ose mismo día desa- 
lojaron ó los expulsus de la casa en que vivían 
anexa al templo de la Compañía, ocupándola un 
piquete déla guarnición. Aquéllos se dirigieron á 
Chile, quedando el I?. ^lauricio Colldetorns en casa 
del señor Rosendo de la Lastra, gravemente enfer- 
mo de una hernia. Como la enfermedad se pro- 
longara. Rozas exigió <|uo se obligase al Padre á 
marchar, y marchó en dirección á Holivia, en ma- 
yo ó junio, alcanzando apenas hasta Tucumán, en 
donde murió. 

El P. liordugo refiere í[ue Rozas despidió de Bs. 
Aires <i los jesuítas de este modo: "Cada uno de los 
tres primeros días de Octubre ( 18-tl), mes titulado de 
Rozas, de nmy mal agüero y do funestísimos re- 
cuerdos para Buenos Aires, se señaló con algún 
atropello á los jesuítas. Desde luego aparecen pas- 
quines que llevan pintado un jesuíta colgado de la 
horca, y tan injuriosos ó infa!nantes como los an- 
teriores: esto en lenguaje del Restaurador era el 
santo y seña que comprendían bien y ejecutaban 
mejor los mazonjueros, los cuales, distribuidos en 
grupos por las esquinas, por todos los barrios de 
la ciudad, se ocupaban en infamarlos de varias 
maneras, y reuniéndose después en sus sesiones de- 
clamaban furiosamente contra ellos, diciendo los 
más moderados que debían ser ochados á latiga- 
zos. Uno de los P. P., yendo á confesar á un en- 
fermo á la entrada de la noche, fue detenido por 
un sereno, (juo se empeñaba en averiguar á donde 



— 203 — 

iba y á qué ; negándose el P. á satisfacerle, dijo 
claramente que tenía orden para ello Y en rea- 
lidad, sin semejantes órdenes aquellos pobres hom- 
bres jamás se atrevieran á cometer la más mínima 
taita de respeto contra los Jesuítas, antes al con- 
trario, les daban claras muestras de respeto y aten- 
ción cuando en casos semejantes los acompañaban, 
ya unos, ya otros, á largas distancias y á altas ho- 
ras de la noche; y aun en estos mismos días á que 
nos referimos, no faltó quien entre ellos se negara 
públicamente al cumplimiento de las inicuas órde- 
nes del mandatario; he aquí el caso. Desfilaba una 
noche el cuerpo de serenos por trente al Colegio 
para ir á ocupar su puesto de guardia: hablaban 
en voz alta, mas al pasar bajo las ventanas de las 
habitaciones de los PP., todos bajaron la voz, aun- 
que sin variar de conversación, por lo que se ve: 
de repente se destaca uno del grupo en que iba, 
y echando mano al puñal dice bien alto, de ma- 
nera que aun los que estaban en sus aposentos lo 
oyeron: A'o, yo soy amigo de los Jesuítas: los he 
de defender au7i(¡ue me maten: ¿qué mal lian he- 
cho estos Padres? Sus compañeros le imponían si- 
lencio, pero él alzaba más la voz: fuéroüse retiran- 
do, y al pasar por el cuartel de policía, el buen 

sereno fué encerrado en la cárcel 

''La noticia del triunfo del general Oribe en 
Famaillá tenía hermoseada la ciudad con colgadu- 
ras, iluminada por la noche, y el entusiasmo federal 
en todo su colmo: las músicas militares debían ir 
á casa del Gobernador á felicitarle, y luego reco- 
rrerían las calles dando vivas y mueras, como de 



— 204 — 

costumbro; esta ora la ocasi(')n oportuna para todos 
los atropollamiontos fodoralo», y esto tenía á mu- 
clios ílc los P[\ con gran temor, como era natural, 
dadas las amenazas do líozas, hecíhas do mil ma- 
neras i)or medio de la Mazorca. Kn efecto, no tardó 
en resonar en el patio mismo de la casa de Rozas 
el giito de ¡marran tos Jrsiiitaü, na I rajen unita- 
rios^ inr/rafos!, con todos los demás epítetos usa- 
dos por aíjuolla vilísima canalla, sin religión y sin 
ontrañas; y es de notar (luo, reprendido duramente 
por una señora de la casa <'l mulato que así gri- 
taba, éste se (luojó con líozas, quien debió de ani- 
marle, pues á poco voh'it') con airo triunfante á pro- 
seguir su infame tarea. Los mueras á los Jesuítas 
comenzados en casa ('el tirano, continuaron por las 
calles de la ciudad, pero aíjuello no era más que una 
manera do pre[)arar el luror de la chusma para un 
momento dado, que debía tener lugar en la noche 
del 5 de Octubre. En vista de las circunstancias, 
y con el pretexto de las fiestas públicas, aunque 
en realidad para (star lUiis desembarazados, se ha- 
bía (íoncedido salir á sus casas á los alumnos: la 
alarma y la consiguiente consternación de la ma- 
yor parte do los V\\ y lili., <|ue temían, no sin ra- 
zón, de la falange de gauchos asesinos lo que del 
populacho d(^ Madrid en el 34, de lo cual todos ó 
casi todos habían sido tcístigos, obligó al P. Superior 
á tonuir alguna determinación sóbrela seguridad do 
sus sübd¡tc)S. líounió, pues, la comunidad, y expues- 
to el estado presante de las cosas, y observando que 
no estaba en disposición dn (^s[)erar el golpe, que 
podía ser horroroso visto el furor desentrenado do 



— 205 — 

las tuvbcis y su costumbre do dogoUar con la 
ma)"or frescura á cuantos unitarios \enían á sus 
manos, dio permiso para que pudieran salir á bus- 
car en las casas de los amigos particulares un asilo 
que el Colegio no podía darlos, y asegurar asi sus 
vidas en aquella noche fatal, 3^ al mismo tiempo 
les manifestó la resolución que había tomado de 
quedarse él y mantenerse en su puesto. Esto no 
pareció bien á nadio, y tomando el P. Majeste la 
palabra dijo: que s¿ alguno era preciso que saliese 
era cabalmente el P, Superior, porque quedándose 
H nin¡/uno querría, salir, obligándolos asi á per- 
manecer )nuriendo .7 cada momento; qae todos sa- 
bían con certeza, que el blanco principal de la per- 
secución, y por ventura, rl único, era rl, // por lo 
mismo debía quedarse más; que cuando por sino 
lo hiciese, debía hacerlo por ellos, pues sieiido la. 
cabeza, en un caso funesto ¿qué habían de hacer 
los subditos sin Superior? Los da nos serían mu- 
cho más incalculables. Estas razónos, fundadas, 
ciertamente, y dichas por un hombre que nada qué 
temer tenía por sí, puesto (pie nadie osaría tocar 
á un amigo íntimo do la casa de Rozas, hicieron 
fuerza en el ánimo esforzado del V. Berdugo; pero, 
sin embargo, no se resolvió i'i dejar el Colegio, y 
quiso tomar un término medio que por una parte 
no impidiera que sus subditos so pusio^sen á buen 
recaudo de las iras do Rozas, y por otra no le obli- 
gasen á dar aquella nuiostia de flaqueza que no 
sentía en sí. Dijo, pues, <|ue permanecería en el Co- 
legio; pero que si por la noche so presentasen sín- 
tomas verdaderamente alarmante, los aseguraba que 



— 206 — 

so pasaría a casa dol soñor obispo Mediano por una 
puerta excusada que ponía en comunicación el Co- 
legio con el Palacio. Con tal promesa quedaron 
todos trancjuilo: á los alumnos que iban volviendo 
se les devolvía á sus familias: los PP. y HH. fue- 
ron poco a poco retirándose; al caer de la tarde 
sólo quedaban en el Colegio el R. P. X'iceprovin- 
cial y el H. Jos(3 Saracco. Mientras tanto, obraba 
ya en manos del í Gobernador un oficio en que se 
le daba cuenta de que, teniendo en consideración 
lo {[\io se oía y pasaba en el público, los alumnos 
habían sido devueltos á sus familias, los PP. se ha- 
bían dispersado por las casaos particulares, y de 
consiguiente las clases y consistorio quedarían ce- 
rrados hasta nueva orden de S. E.: á lo que res- 
pondió, de palabra, (¿ue contostaría; que el Superior 
se tranquilizase. 

"Sin embargo, ya al anochecer el H. Saracco 
que observaba lo que pasaba en los alrededores del 
Colegio, la clase de gente que se reunía, sus gii- 
tos y conversaciones, cioyó que ya era tiempo de 
procurar que el P. íierdugo pasase al palacio del 
Sr. Obispo, y se lo indicó. Kl, aunque con alguna 
repugnancia, quiso sor deferente con el buen H., 
nada meticuloso por otra parte, y pasó allá .... 

"(.)íase desdo los tránsitos de la casa episcopal 
la algazara, los gritos, los mueras do los mazorque- 
ros contra los Jesuítas, 3^ esto dio ocasión á evo- 
car recuerdos do hechos pasados antes. 

"A las primeras horas de la noche 

cesó (íl tumulto y sucedió [)rofundo silencio: había 
habido contraorden. La Mazorca había recibido 



— 207 — 

orden do vounirso en el teatro, armada como solía 
en tales casos, de sable, puñal y chicote: conchuda 
la función debía du'igirse al Colegio para allanarlo, 
estando preparados los gastadores para derribar las 
puertas en caso que los PP. se resistieran á abrirlas; 
pero habiendo abandonado su habitación los que 
eran el objeto de la ira del déspota ya todo care- 
cía de objeto: los mazorqueros se retiraron, unos á 
sus casas, otros prosiguieron en sus terroríficos pa- 
seos por las calles, calientes con el vino y no me- 
nos sedientos de sangre, pero refrenados por las 
órdenes de su amo''. 

No considerándose seguro en casa del Obispo 
el P. Berdugo, buscó otro asilo, en la de un protes- 
tante, en donde permaneció algunos días hasta que 
fie embarcó de incógnito para la Banda Oriental 



Reanudemos nuestra narración. 

El 21 de marzo acordó la Sala el empleo de 
coronel de caballería de línea á don José Victorio 
López, "por los servicios prestados en la milicia, 
y principalmente por haber formado un cuerpo res- 
petable bajo los auspicios de su padre'\ 

D. Manuel reasumió el mando poces días des- 
pués, el 8 de abril, y observó el 10 arguella san- 
ción, incluyendo la renuncia de su liijo. (^) 

(i) Algún ¡nterós tionon estos «locumentos por su fondo, 
aunque, contra nuestra opinión alf:;uien no los considere sinceros. 
Ptínsaiuos que debemos comprenderlos en nota. Dicen ellos: «//o- 
norables Represa litantes: El infrascripto ha tenido la alta com- 
placencia de recibirla respetable nota que el Sr. Presidente do 



1 



-- 208 — 

ÍA\ Sala acppb) la excusación dol sargento ma- 
yor Ij»i)o:a: pero fl 2 do mayo lo promovió al ran- 
go di' t<.:nientíí corouíil. í*s dfícir. un grado menos 
dt.'l <pK; le liahía <*onterido ani(ís, y ese fué acep- 
tado [)or el agraciad*) y al gobernador. 

So nota este año en i\l gobierno una tenden- 
cia simpíitica de expansi/m lÜMíral y progreso ins- 
titucional. Había empezado ya, defiriendo á la Le- 

cHíi Hohüi*;ilili} C\>r|)ornc¡/>ii In iiu tliri^^ifl») con feclift 23 del ppdo. 
niljuiitiiii«lol<j i'U i'it\t\ii If^rali/.iida \ii II. Sanción ilül 21 del mis- 
mo, üii qn»^, íil ílííclíiraros en cesiones porin:inonti.Ky concluido ol 
tiempo do receso, os l)ul>éii) dignado tomar on consideración los 
sorvicioH qu(í mi hijo ol Siinjonto Muyor comandante en Jefe del 
Karundrón ¡y/jttfz. I). .Ios('; Victnrio L«'»po/., está prestando á la 
Provincia desdo aliora tnrs años ooii nsifiua c«)ntracci(''n y esmero, 
l)ara confítrirle v.\ eniplon do (.'üronol <lü (yabalK-nu do linea con 
que os liiibíjis stírvidfí coiid«»corarlo. — Kn vista do un paso como 
óstn, quo acredita los st?nriniiontos boní;VüloH do V. H. on favor 
do una persona tan inmediata á la dol infrascripto, penetrado 
do la más profunda gratitud, no lialla cx])n-sion«s quo vuRten á 
encarccorlii, tanto más cuanto quo vuestra soberana resolujión 
es ol colmo do vu^utra Hlaninqiía y bondad, excediendo los de- 
seos quo un Padre piiedu abri;;ar njsptícto dol liijo: en la honra 
quo lo liabcis disp'Misado i rsto nada lo habéis dejado qué ape- 
tcoor. Mas, entretanto, cn'o ilo su estricto dober manifestaros 
quo dho. iSar^^enti» Mor. J). José V'ictorio Lópi-/ aun os muy jo- 
ven para desomptu^iar debidamente uu (rinpleo do tnnt^i elevación, 
([[US re.ijuirro nuidurez, tino y oxp<ri(?nc¡a on la difícil carrera de 
las armas. Necesario (>s, ]iues, qiui en la práctica de algunos 
años más adquiera y ])0S(*a ron solidez los principios fundumou- 
tales lióla milicia para desempeñar con acierto los deberes ane- 
xos á dho. empleo y corresponder dignamente á la confíanxa que 
os dignáis d<qiositar en él. — Por otra ))artc, en la escuela de los 
premios y ¡.sconsos, concedidos al mérito, capacidad y virtud mi- 
litar, so miraría esto paso muy prematuro y no dejaría de produ- 
cir algún desaliento en «lofcs qtio ocupan en servicio de la Pro- 
vincia una graduación sup* rior.- A niás do lo expuesto Iiay otra 



— 209 — 

• 

gislatura la elección de la pei-sona que hubiera de 
ocupar el ministerio, y se acentuó en las renovacio- 
nes sucesivas de aquel cuerpo, mejorando sus ele- 
mentos con homores nuevos, con jóvenes preparados 
en las aulas universitarias. Desgi-aciadamente todos 
ellos, sea cualquiera la causa (no eneramos á ave- 
riguarlo), se prosternaron ante Rozas. 

Por iniciativa del Ejecutivo se reformó el Co- 
razón qiio obsta á la admisión dol mencionado ompleo de Coronel, 
y es la siguiente: El Gobierno, sobreponiéndose al deplorable 
estado del Erario público, ha podido con inmensas fatigas man- 
tener en pie para defensa y seguridad de la Frontera del Sud 
el Escuadrón de linea que le encomendó al precitado Sargento 
Ma^or D. José Victorio López, y para ocupar este el empleó 
de Coronel había sido preciso, indispensable y necesario poner 
dho. Escuadrón en el pie y fuerza de un Regimiento, llevando 
un otro Escuadrón con arreglo á lo dispuesto por la táctica que 
nos rige, redoblando los desembolsos pecuniarios que exige el 
aumento de fuerzas, y á los que no pueden alcanzar los ingresos 
del Erario en las actuales circunstancias — Las razones hasta 
aquí expuestas son dignas de ser tomadas en coivsideración por 
V. H. con las que contiene la adjunta nota original que ha di- 
rigido al que firma el Sargento Mor. Comandante en Jefe del 
Escuadrón Ix^pez^ D. Josó Victorio López, haciendo respetuo- 
samente renuncia del empleo de Coronel de Caballería de línea 
con que os disnasteis condecorarlo, para que en consecuencia os 
sirváis igualmente reconsiderar vuestra soberana resolución en el 
particular. — Dios guarde á V. H, ms. as. — Manuel López. — El 
oficial P de Gobierno, Carlos Amézaga.^' 

tVilla Nueva, Abril 4 de 1848.— Exmo. Sor.— Tengo la alta 
satisfacción de avisar a V. E. el recibo de su respetable nota fe- 
cha 31 dol próximo pasado con las copias que se sirvo adjuntar- 
me de la del Sor. Presidente de la H. Sala do Representantes do 
la Provincia y do la sanción de su referencia dirigidas á V. E. 
Por ellas quedo enterado habérseme nombrado Coronel de Caba- 
llería de línea en atención á los servicios que he prestado y es- 
toy prestando á la Provincia desde ahora tros años; pero que 

27 



— 210 — 

digo Constitucional. Las reformas fueron sosteni- 
das en el recinto legislativo por una comisión com- 
puesta de los diputados doctor Agustín Sanmillán, 
don Félix de la Peña y doctor José Vicente Ra- 
mírez de Arollano (obispo más tardo). Establecían 
ellas: que á falta do ministro por enfermedad ú otro 
impedimento legal, y mientra^s no se proveía esto 
empleo, el P. Ejecutivo nombraría un oficial do se- 
cretaría para que autorizara sus resoluciones; que 
no podría el gobernador por sí solo imponer pona 
á nadie sino asociado á su ministro, asesor ú ofi- 
cial nombrado para autorizar sus actos; que no ex- 

V. E., por las fundadaB razoDes que le acompaftan, tiene á bien 
no admitir por su parto dicho nombramiento, el mismo que, no 
obstante aquéllas se ha servido transmitir á mi conocimiento. — 
Rn consecuencia, instruido do todo debo decir, que agradeciendo 
con respotuoso agradecimiento el alto honor con qne so me ha hon- 
rado por la Honorable Representación do la Provincia premiando 
con muniBconcia los servicios que á mi Patria me hnllo prestando, 
no puedo menos que renunciar dicho noml)rainiontO; reproducien- 
do las razones que tiene V. R. para no admitirlo por su parte — 
Kl empleo, Exmo. Sor., al que por un rasgo do benevolencia de 
los 8. 8. Representantes se trata de elevarme, oxigo en la difícil 
carrera do las armas ¿ que me hallo consagrado, madurez en la 
razón y la experiencia de muchos años de campaña para poder 
desempeñarlo con dignidad y acierto. Mi juvenil edad y la poca 
práctica que tengo, aunque en ella me haya esmerado, son in- 
convenientes que obstan á la admisión de dicho empleo, entre 
otros muchos que podría detallar en favor de mi aserto, y que 
mi resistencia sólo nace de los más sanos principios en que está 
afianzado mi modo de pensar. — En PKta virtud, espero confiada- 
mente que V. E. manifestará á la Honorable Sala de Represen- 
tantes mi inadmisión del empleo con que se ha dignado conde- 
corarme, por las razónos hasta aquí expuestas, y las que tenga 
en consideración su sabia penetración. ~ Dios guarde á V. E. 
muchos años. — Exmo. Sor. — José V, Tjópez'\ 



— 211 — 

pediría orden ni comunicación alguna sin la firma 
del ministro ú oficial que lo substituyera, siendo nu- 
la la que careciera de este requisito; que por sí ó 
por delegación, con el fiscal del estado, asistiría á 
la visita, corte y tanteo anual de las cajas del Es- 
tado; que el Tribunal Superior (que no funcionó) 
conocería "en grado de apelación y primera supli- 
cación, de los pleitos sobre contrabando, revisión 
de cuentas y demás negocios de hacienda, quedan- 
do al contador de ésta la 1* instancia que corres- 
pondía á los intendentes". 

Estas modificaciones fueron sancionadas en dos 
sesiones: 19 de diciembre de 1848 y 15 de enero 
de 1849. 



En 1848 se dictaron, además, otras disposicio- 
nes de orden administrativo. 

La justicia de 1^ instancia quedó dividida el 
15 de diciembre en dos juzgados de letras en la 
capital: uno en lo civil y otro en lo criminal (al- 
caldes 1^ y 2**) con 426 pesos anuales cada juez, 
sin opción á otro emolumento. Se creó el puesto 
de defensor letrado de pobres y menores y procu- 
rador general con 250 pesos. Si se nombraban le- 
gos, éstos debían asesorarse de letrados y pagar al 
asesor. Los jueces de la campaña podrían cobrar 
á los particulares por las diligencias que practica- 
sen, según arancel. Las sentencias de los alcaldes 
serían inapelables cuando recayesen sobre asuntos 
de un valor de cincuenta pesos abajo, y en juicio 
verbal si no excedía la demanda de cien pesos. Las 



— 212 — 

poi-sonas que á juicio del juez no pudieran costear 
los gastos dol pleito sin [)crjuic¡o de su subsistencia, 
serían defendidas por el defensor general. Toda 
causa (|uo estuviera en estado de sentencia al fi- 
nalizar el año debía ser fallada por el juez saliente, 
cuya jurisdicción quedaba al efecto prorrogada si 
era necesario; 

Se ordenó el 8 do abril que t<jdos los libros de- 
tenidos en la aduana prohibidos por la autoridad 
eclesiástica, fueran entregados al sargento mayor 
de plaza don Josó Natalio dol Pino para ser que- 
mados en los portales del cabildo por ínano del ver- 
dufjo, ante el jefe de policía, el fiscal del e*^tado, 
el alguacil mayor, y un escribano que debía exten- 
der el acta correspondiente y remitirla al gobierno; 

FA 2 do mayo rechazó la Legislatura una re- 
clamación dol gobernador Benavídez de 8an Juan 
en contra de los derechos de peaje y tránsito, fun- 
dándose en la escasez de recursos y la necesidad 
de atender las fronteras, cuyas guarniciones asegu- 
raban la traslación de los productos de Cuyo al li- 
toral. Con la misma fecha (1*^ do marzo) de su nota 
oficial, remitió el señor Benavídez una carta priva- 
da al gobernador López recomendándole con el ma- 
yor encarecimiento á los jóvenes Braulio y Satur- 
nino Laspiur, á quienes, esperaba se les permitiera 
abreviar sus cursos wiiversitarios. Fueron satis- 
fechos los deseos del General, pues el claustro les 
dispensó el curso material de dos años: el primero 
de sus recomendados honraba vaxxy luego al clero 
de su patria, y el segundo ji la magistratura nacio- 
nal. Tuvo éste la desgracia de hallarae, á los diez 



— 213 — 

años de aquella carta, do ministro dé gobierno de 
San Juan cuando Benavídez tuó bárbaramente ase- 
sinado en su prisión; 

Se organizó en julio una compañía de línea 
de 60 hombres para resguardo de la frontera del 
Chaco, bajo la denominación de '^Dragones de la 
Guardia Nueva del Garabato''. El jefe de esta fron- 
tera, y su segundo, eran el comandante don Ca- 
milo Isleño y el sargento mayor don Juan Crisós- 
tomo Rodríguez; 

Se acordó el racionamiento, pc>r un año, de 
las familias de los que habían perecido el 28 de ju- 
lio y el 13 de octubre en dos ataques de los indios 
del Sud. Estos, en número de cien, pelearon en el 
Divisadero, la primera vez, con diez y ocho solda- 
dos de la guarnición do Carlota, que los derrota- 
ron, pero muriendo once }' salvando sólo siete. En 
el segundo combate, en el distrito do Río Cuarto, 
mmieron cincuenta y cinco, contándose entre ellos 
el sargento mayor don Fernando Ferreira, el ca- 
pitán don José Oyarzábal y el portaestandarte don 
Felipe Machado; 

Para ayudar al sostenimiento de la compañía 
"Dragones", se fijó el impuesto de un real por ca- 
beza de ganado que pastase en los campos del Tío; 

Finalmente, la pedanía del Potrero de Garay 
se dividió en dos, quedando una con el mismo nom- 
bro, y la otra con el do Los Dos /{ios. 



En 1849 pasó lo que sigue: 

El 17 de enero dictó la policía un reglamento 



— 214 — 

cuyas principales disposiciones eran óstas: Queda- 
ban prohibidas las reuniones de bebedores en las 
pulperías, bajo pena de multa á los infractores, due- 
ños de casa, y de dos meses de trabajo en las obras 
públicas á los que se embriagasen; las pulperías de- 
bían cerrarse á las once de la noche en verano y 
á las diez en invierno; llegada la medianoche, no 
podrían andar por las callos grupos de más de cua- 
tro personas; ni en casas públicas, ni en casas par- 
ticulares eran permitidos juegos do azar; los mu- 
chachos que se encontraran reunidos en la calle en 
cual(|u¡ora clase de juego serían destinados á las 
obras públicas por ocho días; sólo los empleados y 
los médicos podrían galopar por las calles; nadie 
podría atar animales ni darles de comer en la vía 
pública; no so establecerían tambos en el centro de 
la ciudad; se ordenaba la matanza periódica de pe- 
rros; so mandaba (juc nadie se bañara en el río 
completamente desnudo, y que los comisarios de- 
terminaran y vigilaran la conveniente separación 
de sexos, como asimismo que no so profirieran pa- 
labras escandalosas ú obscenas; (¡uo los vecinos hi- 
cieran conducir y vaciar las basuras de sus casas 
en cierta parte do la ribera del río; que no se aco- 
piaran en las calles maderas, ladrillos, cal, arena 
ú otros materiales de construcción; que todos los 
vecinos debían tener porfcctamonte limpio cífrente 
de sus casas, &*^, &*; 

Se declaró por decreto de lí^ de marzo, que 
la comisión nombrada por Arredondo el 3 de lebre- 
ro de 1841 para calificar á los salvajes unitarios, 
había terminado su cometido el 8 de marzo de 1842, 



— 215 — 

"en que quedó completamente pacificada la Repú- 
blica". El gobierno hizo esta declaración para qui- 
tar una arma formidable que servía á muchos pi- 
llos federales, principalmente en la campaña, para 
venganzas personales; 

No se hizo lugar á una reclamación del go- 
bierno de Salta, idéntica á la que fué rechazada 
del gobierno de San Juan, sobre rebaja de los de 
rechos de tránsito; 

Se nombró el 12 de mayo una junta censora 
de las obras improsas que hubieran de cii'cular, "á 
fin de evitar la propagación de doctrinas ó ataques 
contra la Santa Religión del Estado, la moral pú- 
blica ó la sagrada causa nacional de la Federación''. 
Se extendía lo dispuesto á las piezas teatrales; y 
se constitu3^ó la comisión censora con el alcalde don 
Adrián María de Gires, el fiscal del estado doctor 
José R. Funes, el tesorero de la catedral doctor Pe- 
dro Nolasco Caballero y el cura rector más antiguo 
doctor Josó Vicente Ramírez de Arellano; 

Fueron restablecidos los diezmos el 24 de junio, 
suprimidos por doce años en 1843, en razón de la 
exigüidad de la renta pública y para atender sin- 
gularmente d la matiiUención de las fuerzas de 
las fronteras; 

Se prohibió el 26 la acumulación de dos em- 
pleos á sueldo: honrosa medida de gobierno, que ale- 
ja toda sospecha de exclusivismo y favor individual, 
haciendo necesario el concurso de mayor número de 
ciudadanos en la administración y la amplitud por 
consiguiente del círculo popular del gobernante. 

Se expidieron extensos reglamentos de riñas de 



— 216 — 

gallos y carroras, on sustitnoión do los antorioros, 
exigidos "por las continuas quejas y desavenencias 
originadas por el abuso y mala fe". 

Regláronse también, ol 11 de agosto, los des- 
lindes y mensuras (|uo on lo sucesivo se hicieran. 
Para ol examen de las agujas de los agrimensores 
so nombró on comisión á los señores Norberto de 
Za valía, Juan del Campillo y .Fosó Severo de Olmos, 
(juionos igualmente (]Uodaban facultados para exa- 
minar íi los (|uo pretendieran ejercer la profesión, 
cuyo título lo daría el gobierno; 

^Foniendo on vista, dice un decreto palernal 
de 27 de octubre, "las erogaciones cuantiosas que 
las familias tionon que hacer con notable perjuicio 
do sus intereses on costear lutos cuando ha ocu- 
rrido ol fallecimiento de alguna persona de ollas, 
dospuí'ís do los gastos que ha demandado la cura- 
ción del enfermo en iin período y funerales y su- 
fragios on otro'', so ordena que el luto do regla por 
un parionto será on adolantx:^ lui pañuelo negro al 
cuello y j)ulsoras tambión negras, para la nmjer, y 
im crespón on ; ol sombnao, ó on ol brazo (si os om- 
pioado ó militar) para ol hombro. 



Por este mismo mes do septiembre hizo Hozas 
una do sus innumerables roinincias, que publicó la 
Gaceta Mercantil dol I" d(í octubre; y ol goberna- 
dor L(')poz, deplorando el hecho on un mensiijo ole- 
vado á la Logislatuia oí O do noviembre, decía: "Los 
Magistrados do las f^ovincias ligadas en Confede- 
ración no vacilarían on abandonar sus puestos, sien- 



— 217 — 

do el Í7ifrasc7upto, antes que consentir en la re- 
nuncia del Sor. General Rosas". ¡Y sin embargo 
de tal declaración, el señor López continuó en el 
gobierno después de caer Rozas, hasta que lo hizo 
rodar una revolución! 

La Legislatura destinó el asunto al estudio 
de una comisión especial, que demoró su dictamen 
más de lo que vma barra genuinamente rocista que- 
ría y gritaba cada día á las puertas de la sala de 
sesiones. Al fin se abrieron éstas, cada uno ocupó 
ei puesto que pudo, y empezó la lectura del siguien- 
te soberbio documento: 

¡Viva la Confederación Argentina! 

¡Mueran los salvajes unitarios! 
«Córdoba, Noviembre 12 de 1849 
cAño 40 de la libertad, 34 de la Inde- 
pendencia y 20 de la Confederación Ar- 
gentina. 

"Al Exmo. Sor. Goberaador y Capitán Gral. 
de la Provincia Brigadier Gral. D. Manuel López. 

"Ha recibido la H. S. de RR. la muy intere- 
sante nota de V. E, fecha 6 del corriente y la co- 
lección de impresos llegados de Buenos Aires por 
el último correo, comprendiendo en ella los núais. 
7702, 7776 y 7781 de la Gaceta MercanUl. 

"La H. S. de RR. se ha instruido, no sin so- 
bresalto de la renuncia que hace de la Suprema 
Magistratura de aquella benemérita y heroica Pro- 
vincia el Exmo. Sor. Gobernador y Capitán Gral. 
de ella. Encargado de las Relaciones Exteriores, 
Paz y Guerra de la Confederación Argentina, Ilus- 
tre Restaurador de las Leyes, Brigadier Gral. y en 
Jefe de sus Exércitos D. Juan Manuel de Rosas. 

28 



— 218 — 

"Tíajo la gloriosa administración do osto escla- 
recido Americano ha marchado nuestra oven Re- 
pública con paso firme y decidido á su engrande- 
cimiento y felicidad. Los últimos años do nuestra 
historia son el testimonio más elocuente de esta 
verdad, y ya es un dogma en esta Provincia, como 
en todas las de la Confederación, que la paz 3^ fe- 
licidad que disfrutan, y tudo su porvenir, dependen 
de la continuación de osto Ikistro Republicano en 
la dirección do nuestros Negocios Nacionales. 

''Nunca se han encarnizado más sobre un pue- 
blo naciente y débil las calamidades de la anar- 
(¡uía y la conquista, que en el tiempo á que alu- 
dismo; y nunca se ha alzado un pueblo con más fir- 
meza, nunca ha triunfado con más gloria de todos 
sus enemigos interiores y exteriores, que bajo la di- 
rección del ilustre, sabio y entusiasta Genio que lo 
preside. 

"Poro ahora mismo, que gozamos el fruto de 
tan heroicos sacrificios permanece amenazada nues- 
tra Independencia Nacional por las viles intrigas 
de la política Europea. En las fronteras de nuestra 
República está apiñada la logia de salvajes unita- 
rios, esperando (pie se aparte de la escena políti- 
ca el terror de sus hordas, el conservador del gran 
principio americano, el defensor heroico de nuestra 
Independencia, para lanzarse á incendiar de nuevo 
el seno de la Patria y entregarla después, lacerada ó 
inerme, á las cadenas de un insolente conquistador, á 
cuyo infame yugo ya están sometidos los traidores. 

"¿Y habríamos de resignar la elevada posición 
que ocupamos ante el mundo todo, habríamos de 



— 219 — 

renunciar nuestro glorioso porvenir, inutilizar tan- 
tos y tan heroicos sacrificios, en manos de nuestros 
enemigos vencidos, precisamente cuando recién em- 
pezamos á recoger el fruto de nuestras brillantes 
victorias? ¿Y quién puede poner en duda que éste 
sería el inmediato resultado de la separación de 
nuestros negocios nacionales del Ilustre Oral. Ro- 
sas, bajo cuya dirección y patriótico denuedo he- 
mos combatido? 

"No es posible, en verdad, desconocer el in- 
menso sacrificio que el Gran Rosas ofrece á su Pa- 
tria en la continuación de sus eminentes servicios: 
su quebrantada salud, su honor ultrajado por nues- 
tros encarnizados enemigos, su vida entera, ame- 
nazada siempre, sin poder reparar tan grandes que- 
brantos en el seno de su virtuosa familia y en la 
dulce tranquilidad de la vida privada. . . .Pesamos 
bien (los puntos suspensivos son del original) la 
enormidad de este sacrificio, y no habrá un solo 
Argentino, digno de este glorioso título, que no pre- 
tendiera abonárselo con toda la eficacia y sinceri- 
dad de su corazón; pero la vida y honor de nuestra 
adorada Patria, que el mismo Gran Rosas nos ha 
enseñado á atnar y protejer con su virtuoso y magná- 
nimo exemplo, nos estimula á pedirle la continuación 
de sus esfuerzos, por más convencidos que estamos do 
los irreparables perjuicios personales que le acarrea, 
por más cara ó interesante que nos sea la conser- 
vación de su importante salud y el anhelado descanso 
de su trabajada vida. 

"No dudamos tampoco que hay Argentinos 
dignos de sucederle en su elevado puesto, educa- 
dos bajo la inüuencia benéfica de su gloriosa ad- 



— 220 — 

ministración y sostenidos con su patriótico exeniplo: 
Xo ignoramos í[uo esto mismo as uno do los eminen- 
tes servicios que lo recomiendan á nuestra eterna 
gratitud y le merecen el tierno y justo título de 
Padre de la Patria; pero las circunstancias excep- 
cionales y ílolicadas en que nos hallamos, y lleva- 
mos indicadas, han identificado la vida y el honor 
do la UopTihlIca con la de su virtuoso Jefe, en tal 
manera, (juo os una necíosidad injperiosa su conser- 
vación á la cabeza do los negocios nacionales. 

"La II. S. do RH. tiene ya innumerables y es- 
clarecidas pruebas do la sublimo moderación repu- 
blicana del Ilustríi ííral. llosas, y no duda que por 
Ovste principio ha dedicado i)oco tiempo á sus inte- 
reses [)ersonalos, cuando cree (jue ha decaído su 
oi)inión ou la lí(^priblica. Cada vez más enaltecida, 
cada vez más naci(jnal, tiene un altar en el corazón 
de todo buen Argentino, y la Provincia de Córdo- 
ba no cederá á nadie la palma en esta lucha de 
profunda gratitud y adhesión absoluta á la perso- 
na de tan virtuoso como esclarecido Patriota. 

"Estos íntimos sentimi(3ntos impulsan á la 11. S. 
do IMt. íl exigir do V. K. (juo, sin pérdida de mo- 
mento, so dirija á la II. Legislatura do la benemé- 
rita Provincia d(», Huenos Aires, con copia de la 
presente, suplicando á nond)re do la do Córdoba so 
digne lio acceder á la reiterada renuncia do su 
actual Kxmo. Sor. ííobernador \^ Capitiin (Jral.D. 
.Juan Manu(íl do liosas; dirigiendo á este otra por 
s(íparad(), rogíliulole á nombre de esta Provincia se 
digno continuar su abnegación y sacrificios en favor 
del bien general de una L'atria que tanto le debe 



— 221 — 

y á la que ha consagrado sin reserva su vida, su 
honor v su fama. 

"La H. S. de RR. no encuentra más eficaz re- 
curso para evitar esta inminente calamidad, que 
apelar á la sabiduría y patriotismo de la H. Le- 
gislatura de Buenos Aires y su Ilustre Jefe, que 
jamás han sido interpelados en vano á nombre de 
la Patria, y reposa tranquila en la fundada espe- 
ranza de que no habrá consideración, por poderosa 
que fuere, que no sea subordinada á las razones 
aducidas, á la voluntad general de aquella Provin- 
cia y de toda la Confederación Argentina. 

"Los RR., por aclamación, llenos del más pa- 
triótico entusiasmo han resuelto estampar su firma 
al pie de esta nota (haciendo una excepción en el 
presente caso), para manifestar individualmente lo 
íntimo de sus convicciones y protunda adhesión al 
Ilustre Gral. Rosas. 

"Dios guarde la muy importante vida de V. E. 
ms. añs. — Félij^ de la Pena — José María Atdao — 
Lucas Fii7ies — Aguslin Sayirnillán — Josc Vicente 
¡lamírez de Arellano^\ 

Este desr)acho de la comisión fué sancionado 

i. 

por aclamación, estando presentes los diputados: 
Félix de la Peña, Agustín Sanmillán, José María 
Aldao, Lucas Funes, Inocente Castro, Juan Ra- 
món Rosa Torres, Bernardino Acosta, Antolín Fu- 
nes, Ensebio Cazaravilla, presbítero José Vicenttí 
Ramírez de Arellano, Jerónimo Yofre, Hilarión 
Funes y Tristán Achával. 

Por supuesto que el Gobernador no quedó corto 
al transmitir la sanción legislativa á Rozas. Le es- 



— 222 — 

cribió una carta particular on éstos términos: "Des- 
pués do haber llenado el sagi-ado deber que me 
impone mi posición como Magistrado, según se ins- 
truirá por mi nota oficial de esta fecha y las ad- 
juntas copias do su referencia, me resta explicarme 
con V. como amigo particularmente, que lo aprecio 
en el grado que no podié encarecerle lo bastante. 

"Desde la publicación de su renuncia en la 
"(faceta Mercantil'' de 1" de Octubre último he es- 
tado y estoy Heno do sobresaltos, porque me ha pa- 
recido ya ver hundida la República en todos los 
desastros que á la cesación deV. on el mando guberna- 
tivo do osa benemérita Provincia son consiguientes. 

"Recuerde V., amigo mío, todo el trastorno 
(¡uo hubo el año Bíj con su ausencia al desierto, las 
cabalas é intrigas (]ue pusieron en juego los dema- 
gogos, los enemigos de la santa causa nacional do 
la Federación, que tan gloriosa y heroicamente ha 
sostenido V. 

"Hoy sucederían peores calamidades que las 
que habernos visto hasta el año 40, y tantas glo- 
rias adquiridas por la Confederación, debidas á la 
sabia dirección de V., so convertirían en un dogal 
para todos los Federales, (|ue perecerían juntamente 
con sus familias. 

"No debe desconocer, pues, que su buen nombro 
y alta reputación han enfrenado las pasiones su- 
blevadas y aterrado á las hordas salvajes unitarias, 
é impuesto á pérfidos 5^ viles extranjeros que tra- 
jeron á nuestras playas la cruel intervención Anglo 
Francesa sólo por un abuso del poder y preponde- 
rancia marítima. 



— 223 — 

"Así también tiene un pleno conocimiento de 
lo que son capaces los Salvajes Unitarios, apiñados 
hoj^ en las fronteras limítrofes de la República, ase- 
chando los momentos en que \'. puede faltarnos 
para arrojai*se como loónos rabiosos sobre las Pro- 
vincias. ¿Y será posible que pudiera V. insistir en 
su renuncia desoyendo los clamores de la Patria 
en cuyo obsequio ha hecho los sacrificios más do- 
lorosos y continuados de que en el Continente Ame- 
ricano no ha}'^ uno solo que dude? No, mi distin- 
guido compañero, 3-a me parece que lo veo enter- 
necido resolverse á continuar en esa abnegación y 
sacrificios en bien general de una Patria que sin V. 
no puede subsistir. 

"Esta Provincia, sin reserva de cosa alguna, 
se le ofrece: nada omitirá; si su vida se midiera 
por el tamaño de los íntimos deseos y afectos de 
olla, sería Y. un ser eterno. 

'^Al manifestarle mis sentimientos particular- 
mente, me lisongeo con la esperanza de que desis- 
tirá de su renuncia y nos dará aun por esta vez 
el dulce consuelo de verlo continuar á la cabeza 
de la Confederación Argentina para consolidar su 
ventura y felicidad, legando á las edades venideras 
los más gratos recuerdos de su filantropía, republi- 
nismo y amor á la Patria. 

"Su compañero y amigo. 



Manuel Lope 






Dos sucesos ruidosos ocurrieron además en 
1849. El ex ministro, ex gobernador y favorito de 
López, don Calixto María González, fué descubierto 



— 224 — 

en agosto en una conspiración, en la cual entraban 
su liermano don Severo, don Ángel fJutiérrez, don 
Benjamín Otero y un señor Javier Cabanas: pusié- 
ronlos á buen recaudo, y las cosas pasaron sin es- 
tallido. 

El presbítero don Salustiano Barcena, hermano 
del Coronel, predicó el 7 de octubre un sermón en 
Santo Domingo, ofensivo, según una nota del go- 
bernador de Córdoba al de Jujuí, d facían las cla- 
ses del físfado, del Gobierno ahajo, ¿n(/¿7uendo d 
rnus^ especies las mas calanviiosas contra, lodo este 
Pueblo^ y otras de f/rave trascendencia d la Con- 
federacitm en relaci{>n d los Padres e,r Jesuítas, 
cuya ausencia ha decUnnado (todo lo subrayado 
está así en el oticio) con inaudita torpeza y atre- 
vimiento. 

El señor Barcena acabó su sermón, se dirigió 
á la sacristía, y allí encontró agentes policiales que 
lo condujeron preso junto con el joven don Felipe 
Cortos que le había servido de apuntador. Ambos 
salieron desterrados á Jujuí á los pocos días, en 
donde quedaron riy Hados por la policía en el mes 
de diciembre, según la contestación del gobernador 
Castañeda. 



CAPITULO XXXII 

Conclusión del gobierno de don Manuel López 

1880 - 1882 

Nuevos elementos en la Legislatura, — Movimiento administra- 
tivo, — El Gobernador rinde cuenta de su administración. — 
Inconsecuencias de algunos políticos, — Conspiración de Cor- 
tés. Ejecución de éste. — Fusilamiento de don Santos Pa- 
tino. — Actitud de las autoridades de Córdoba ante otra 
renuncia de Rozas. — Facultades ilimitadas á López, y ma- 
nifestaciones contra ürquiza. — Aturdimiento del gobernador 
López al conocer la caída de Rozas. — Claudicaciones vergon^ 
zosas, — Manifestaciones tumultuarias. — Encargo de las reía - 
dones á ürquiza. Consejos de éste á López. — Restablecimiento 
de la Compañía de Jesús. Delegación del mando en don José 
Victorio López, y nombramiento del doctor Ouzmán como 
ministro general. Regreso de la compañia de patricios desde 
Villa Nueva. — La revolución. 



A la Legislatura de 1850 y 1851 entraron dis- 
tinguidos jóvenes, como Juan del Campillo, Fer- 
nando de Za valía, Fernando Félix de Allende, Luis 
Cáceres, Clemente J. Villada y Francisco de Paula 
Moreno, que posteriormente figuraron con honor 
en los más altos puestos de la provincia y de la 
nación. Desempeñaba el protomedicato otro joven 
igualmente meritorio, el doctor Justiniano Posso, 
que años después fué gobernador de Córdoba; y 



29 



1 



1 



— 220 — 

otro que también llegó á la gobernación, el doctor 
Mateo J. Luquo, prestaba sus servicios profesiona- 
les á la división del Sud, facultado para organizar 
farmacia y hospitales. (^) Del "Regimiento López''. 

(1) El doctor Liiqno escribió á López, de Río Cnarfco, una 
cnrta de iigradoci miento, honrosa para el ex gobernador, como lo 
es otra del señor Manuel Mall)rán, emigrado en Chile, que pu- 
blicamos en seguida de la del doctor Luque, aun cuando es de 
fecha anterior: «Viva la Confederaciun Argentina! ¡Mueran los 
salvajes unitariosl — Concepción, Octubre 31 de ISDCí.— Al Exmo. 
Sor Gobernador y Capitán (íral. de la Provincia, Brigadier D. 
Manuel López. — Exmo. Sor. — He recibido con suma satisfacción 
las dos tan a])reci<iblos de V. E. i'has 22 y 23 del que espira. Veo 
en ellas renovadas las expresiones del cariño con que V. E. tan 
bondadosamente me disbinguo y del cual tengo recibidas tantas 
pruebas desde que me he sentido existir, desdo mi primera educación 
en el Colegio. ;0h, señor I Mi padre conocía bien el corazón de V.E. 
cuando me ensoñaba á apreciarlo desde niño, cuando después me 
Aconsejaba sojvirlo con fídelidad y afecto, on gratitud de los be- 
neficios recibidos. El alma de mi Padre, que desde ol Cielo ve 
los sentimientos de mi corazón, estará satisfecha de que su hijo 
ha cumplido su voluntad. — Muclios servidores tendrá V. E., por- 
que á un Gobierno equitativo y paternal nunca le faltan; muchos 
tendrá V. E., repito, que le sirvan con mayores conocimientos, 
con mejores luces que yo, pero con mayor decisión, con mejor 
voluntad, con más afecto, ninguno. — Póogamo V. E. á los pies 
de mi respetable madrina y demás familia. — Sin más, por aho- 
ra, poy de V. E. afmo. ahijado Q. B. L. M. de V. l£t.—Luque\ 
— cjViva la Confederación Argentina, mueran los salvajes uni- 
tariotí! — Sor Gobernador y Tapn. Gral. D. Manuel López. —Co- 
piapó. Marzo 10 do 1850. — Señor: Expresada la voluntad de V. E. 
en mi favor para que pueda restituirme al seno de la patria y 
de mi familia, me es muy grato agradecer tanta benevolencia de 
su parte. El salvoconducto con que V. E. ha querido honrarme 
satisface al mismo tiempo las urgentes exigencias de una nume- 
rosa y desolada familia. Su gratitud hará que elevo sus votos 
al Cíelo implorando const-aii teniente las bendiciones del Creador 
en favor de su conservación y felicidad. — Veo eu V. E., no ol 



— 227 — 

de Villa Nuova, con autüiización idéntica á la del 
doctor Lvique, ora nitídico el doctor Sabino O'Do- 
ncll. Seguía on buen camino ol aeñor LiSpez, on el 
sentido de dar popularidad á yu administración; 



caudillo de un p&rtido sino el padre d» un pueblo, que aiieude 
y provee A todivs biiíí necusi'índes. ümb nublen sen ti id i en tus no 
hAn si^o HlUrndoii por las pasiones (lulilícas qae freoueutea y 
ruriosne crleia desarrollnron. En medio de ollas supo sieoipre 
y. E. Sobreponerse con modernciúit y humanidiid & InB grandor 
medidns de rigor que imperiosas circucatimcíns aoon se jaban. 
Lleno de todas las prendas que debe tenor el jefe de un gran 
paeblo, ea Im hecho acreedor cada vea mAe ít la confianaa pú- 
blica. — Bajo estos auspicios nadie ha lemido lestitiiirse á la pa- 
tria natal. Lo han acreditado innumerableB uiududanos, y hubria 
50 anmentado este número si asuntos parttcularea no me lo hu- 
biesen impedido. Lft oonfianna que V. E, me inspira, me deci- 
diría á regresar hoy día mismo mí fuesen vencibles aijuellos obs - 
tlculoB; pero ¿ 1n nueva apertura de la cordillera, aprovecharé 
de la indulgencia con que V. E. ha querido favorecerme, para 
regresar & ésa. — Hu recocido en ijsta una comiinicacÍ<5a de V. E. 
que conducin e1 Sor. Robles, D. Pedro, pnra el doctor Vele?., y se 
1& I16 dirigido i, la Serena por el vapor que debe pasar en este día. 
Hamos vivido juntos con dicho Sor., desde su arribo á aijuella 
ciudad basta ahora quince meses que mo vine 4 ésta. Como sé 
que V. B, le favorece con su amistad, y que se interesa saber lo 
qne A este amigo concierne, me permito la libertad de antici- 
parle Ins noticias que tenemos de ¿1.— Por el vapor del 24 del 
ppdo. recibi su última comuuicnciún: se hallaba bueno en aque- 
lla, feoba. Un salud ordíuaríamente (decia úl) era mejor qu6 en 
ew, pero sinmpre sufría aleo. Vive siempre como en ésa, reti- 
do y filosóficamente. Su carácter y costumbrOfi son las mismas qus 
M le liau conocido en ésa, sin ninguna variación. Su ocupa- 
dfin es el foro, en el que eoí* c!e buena reputación, y sobreto- 
do, do hoursdo^ y probidad. Es uno de lou argentinos que honran 
k BU patria, y que acreditan el buen lino de V. E. en la eleo- 
eiltn de osle amigo' — Eatii oportunidad me proporciona In honra 
de ofrecer á V. E. mi gratitud y reconocimiento & la benevolen- 
cia fMO. que mo hii distinguido, y los votus del más pruíuudo 



— 228 — 

pero óL la guardia vieja y los 7ieófit08 dosbarra- 
ban en tratándose de Rozas. 

Se instaló la Legislatura el 18 de marzo de 
este año de 1850; y al empezarse á leer en aque- 
lla sesión el mensaje que Rozas había pasado á la 
Legislatura de Bs. Aires, repicaron las campanas 
(le todos los templos, embanderándose federalmenle 
las calles. La lectura del documento duró algunos 
días, feriados por decreto del Gobernador, que dis- 
ponía asimismo que se tuviese por vigente en los 
anos venideros esta, superior resolucióri, concu- 
rriendo igual motivo. Presidía la Sala el doctor 
Agustín Sanmillán. 

López propuso el 30 de abril la disminución 
de los derechos de tránsito, y por ley de 24 de 
mayo fueron rebajados en un 50 por ciento; 

El 21 de junio volvió á acordase á don José 
Victorio López el grado de coronel. En el mes an- 
terior, el escuadrón que mandaba había sido ele- 
vado al rango de regimiento, y decían los diputa- 
dos que iniciaron la promoción, que ól debía según 
las reglas militares ser mandado por un coronel; 

Los padres betlemitas habían administrado el 
hospital desde su fundación, por disposición de su 
fundador el señor obispo Salguero. El último de 
ellos, fray Félix del Rosario, murió en julio, y el 
gobierno declaró el establecimiento bajo su amparo 

respoto con que seré siempre sn más obsecuente y Atento S. S. 
Q. B. 8. ^,— Manuel Malbrá7i\ — Originales en poder del autor 
pertenecientes al archivo particular de López. 



— 229 — 

y dirección. Nombró administrador al canónigo ma- 
gistral doctor José Yic^ente Ramírez de Arellano, 
con 400 pesos anuales de sueldo, reglamentando el 
7 de agosto el servicio interno, y disponiendo que 
mientras fuera eclesiástico el administrador, el ser- 
vicio religioso en el templo anexo de San Roque 
estaría á su cargo y dependencia; 

En este mes de agosto el director de las obras 
del puente de la actual calle 27 de Abril, don Mar- 
cos Patino, las dio por terminadas, y el gobierno 
las recibió por medio del jeje de policía, que pre- 
sentó un sobrante de 540 pesos; 

En septiembre los señores Lucas Funes, Miguel 
Arguello, Justiniano Posse, Antolín Funes, Félix 
Peña, Hilarión Funes, Cayetano Carbonell, Martín 
Ferreira y José Agustín FeíTcira, se presentaron 
proponiendo servir con carros enyantados el trans- 
porte de mercaderías, siempre que se les concediera 
exclusiva por seis años. La solicitud fué á la Le- 
gislatura observada por el Ejecutivo, quien creía 
que antes de hacerse la concesión debía ensayarse 
el sistema con dos ó tres carros. Los solicitantes 
desistieron entonces, retirando la propuesta; 

Con frecuencia las tropas de carretas que con- 
ducían los artículos de comercio entre ésta y otras 
provincias, no podían hacer el servicio con la re- 
gularidad que sus dueños querían, por causa do los 
peones qua no cumplían con su deber. El gobierno 
dio un decreto, fundado en que era reclamado por 
los intereses generales del comercio^ estableciendo 
penas para los individuos que no cumplieran las 
estipulaciones de su contrato de conchavo, y auto- 



♦ 



— 230 — 

rizando á los patrones para quo los persiguieran 
por sí, en caso do fuga, y los apresaran sometién- 
dolos á la autoridad policial. Como generalmente 
lo que acobardaba á los peones eran los asaltos do 
los indios, el mismo decreto obligaba á los dueños 
de las tropas á llevar un número igual de fusiles 
al de carretas y peorien sueltos^ con las correspon- 
dientes municiones, bajo multa en caso de infracción: 
Un maestro do posta se quejó de que los pa- 
sajeros le destruían los animales que tenía en ser- 
vicio, porque ocupaban menos número casi siempre 
del que necesitaban para arrastrar ¡os vehículos. 
K\ gobierno, atendiendo la queja, ordenó que todo 
carruaje de cuatro luedas fuera tirado por sois ca- 
ballos, ?íO pndiendo fia? nmguno rl macHlro de- 
posta cuando los traiiseuntrs se neíjaran d ocupar 
aquel nz/m(?ro; medida, decía el decreto, que tiene 
por objeto, consorvar los animales y no perjudicar 
los intereses de sus propietarios. 



Al principiar el año do 1851, elevó López un 
mensaje extenso á la Legislatura de fecha 19 de 
julio anterior, dando cuenta de su administración 
desde el día en que se recibió la última vez del 
mando hasta 1850. .íUna comisión especial forma- 
da por los diputados don Ensebio Cazaravilla y 
doctores Agustín Sanmilldn, Luis Oclcercs, Juan del 
Campillo y Fernando F. do Allende so ocupó del 
mensaje, expidiciiidose muy favorablemente. Según 
ella, el ÍJobernador aíianzó la tranquilidad pública, 



— 231 — 

siguiendo la política do Rozas, de quien había re- 
cibido arinamentoí consor\aba organizadas las mi- 
licias para ol caso de una invasión europea; indi- 
caba la conveniencia do poner en práctica, previa 
una ley previsora do incidentes posibles, el Tribu- 
nal de Apelaciones; había "honrosamente fomenta- 
do la paz de las familias particulares ejerciendo su 
benéfica influencia en las transacciones de litigios 
prolongados y ruinosos''; había puesto término, con 
la creación de la junta topográfica, á dilatados plei- 
tos sobre límites; recomendó la reforma de los regla- 
mentos de policía y de campaña, consultando las 
necesidades actuales; fueron atendidos más inme- 
diata y eficazmente los dos hospitales, de hombres 
y mujeres, después del fallecimiento del padre betle- 
nista que los administi^aba; mejoró el estado de 
la instiTicción pública, dedicando especial atención 
á la Universidad, 'Colegio de Monsen-at, Casa de 
Huérfanas y escuelas primarias de la provincia; hizo 
adelantos en el edificio y plantío del cementerio; 
promovió el concurso prograsivo al teatro y al pa- 
seo público, "reconociendo el saludable influxo que 
éstos ejercen en las costumbres y sana moral", des- 
tinando fondos especiales para la terminación del 
primero; dictó providencias para mejorar las con- 
diciones higiénicas de la ciudad, inspeccionando y 
obligando á las tenerías y barracas á determina- 
dos procedimientos; concluyó la reconstrucción del 
puente de la calle 27 de Abril; encargó una im- 
prenta para las publicaciones oficiales; estableció 
nuevos ftiertes en las fronteras del Sud y del Este, 
concurriendo contra los indios las milicias de Río 



— 2352 — 

Cuarto, dol Tercero, del Segundo, y el liegimienlo 
López; atendió el pago, por gradual amortización, 
de la deuda pública, "á pesar de la oxhanstez de 
los fondos del tesoro''; destinó subsidios á las viu. 
das y huérfanos de las víctimas de los indios; hizo 
notables adelantos en la casa de moneda, ponién- 
dola en aptitud de servir cumplidamente la nece- 
sidad del numerario en las transacciones mercan- 
tiles, adquiriendo máquinas y útiles perfeccionados; 
fomentó la industria minera dando facilidades para 
la explotación do minas y seguridad á la conser- 
vación de la propiedad do las mismas. 

Finalmente, propuso la comisión que se con- 
testase así al ííobernador: "La H. Representación 
reconoce en todos y cada uno de los actos admi- 
nistrativos de V. E. el mismo zelo que siempre ha 
dirigido su marcha, ol mismo amor á la Patria 
que lo ha distinguido entre sus hijos predilectos. 
La Provincia ha colocado en manos de V. E. el 
sagrado depósito de sus destinos y esperanzas: en 
ellas las ve florecer con gloria y esplendor; y en 
la efusión de su profunda gratitud por tan señala- 
dos favores, elevan al Todo-Poderoso sus más fer- 
vientes votos por la preciosa vida de V. E. y por 
quo continúe dirigiendo sus pasos para fijar la 
suerte de nuestra Patria de un modo digno de los 
sacrificios que cuesta y do los elevados destinos á 
quo es llamada^'. 

Inmediatamente de sancionada esta contesta- 
ción, se sancionó también ol proyecto que sigue, 
propuesto asimismo por la comisión: "Artículo 1^. 
Apiuébansü los actos administrativos dol Gobionio, 




— 233 — 

do que ha dado cuenta en su Mensaje de fecha 19 
de Julio de 1S50, comprensivos de los tres prime- 
ros años del actual período de su mando. — 2^ Se de- 
clara que el Exmo. Sor. Gol)ernador y Capitán Gral. 
de la Provincia, Brigadier D. Manuel López, ha 
merecido la gratitud de la Patria en el exacto cum- 
plimiento de sus deberes". El miembro informante 
de la comisión fué el doctor Sanmillán, quedando 
terminado el asunto en la sesión del 25 de febrero. 

¡Miseria humana! Al año siguiente, uno de 
los lirmantos de aquel despacho, el mismo que in- 
!:ormó en nombre de la comisión, subscribió un de- 
creto embargando los bienes de López, porque dü- 
rajitc su (i(hn¿/i¿s(/'ac¿nn se habían. ?ncnoscabado 
las fortunas de los ciudadanos á causa de vio- 
lentas exacciones! 

Pero no es extraño: conti'adicciones idénticas 
ofrecen todas las revoluciones. La de 1852 era una 
preocupación del pueblo argentino, de mucho tiempo 
atrás, y sólo sorprende que hombres que se senta- 
ban á los banquetes del poder catorce meses antes 
del 27 de Abril, no tuvieran la visión de la pró- 
xima catas^'rofe }' entonaran himnos de alabanza 
á un organismo en descomposición. 

En ese mismo mes de febrero, ocho días antes 
de la sanción legislativa que dejamos transcrita, se 
había iniciado un proceso militar contra los tenien- 
tes coroneles don José Cortos, don Norberto de Za- 
valía, don Alejandro Herrera, un señor Juan Pa- 
dilla, y Fr. Juan do la Cruz López (dominico), por 
supuesta conspií-aeión. 8e les acusó de haber tra- 
tado de enemistar al coronel José Victorio López 

30 



m 
I 



— 234 — 

con ol coronel Pedro 03"arzábal, induciendo á éste 
á rebelarse contra ol gobierno. Alguien mezcló lam- 
b ion al sargento mayor don tXosó ]\[aría Narvaja, 
pero resultó inocente y fuó puesto on libertad. 

Substanciada la causa por el juez fiscal coronel 
Inocente Castro, á «luien sirvieron sucesivamente 
de secretaiios ol doctor Ensebio Polanco y^ el ca- 
pitán retirado don Carlos Taglo, fue fallada defi- 
nitivamente el '28, condonííndose á muerte á Cortés; 
ti destitución de su empleo de jefe de un cuerpo, á 
Zavalía, relevándolo del destierro podido por el fis- 
cal "en consideración á lus servicios prestados á la 
Santa Causa Xacional d{\ la Federación en tiem- 
pos aciji^ns*'; á l^ídilla (tucumano) á extrañamiento 
perpetuo de la provincia; y ^apercibiniiento serio 
al P. Fr. Juan de la Cruz López mbedor del plan 
de conspiración^ para que en adelante guarde me- 
jor conducta, on la inteligencia de que no hacién- 
dolo así, el ( robierno, en uso de las facultados que 
invisto, le aplicará la pena correspondiente á los se- 
diciosos: lo que se hará saber á su Prelado por el 
Fiscal de la causa". 

Los hechos habían pasado de la manera si- 
guiente: el 15 de febrero el teniente don Alejandro 
fí nevara se presentó al coronel López diciéndole 
que el 11 del mismo mes lo había mandado á Río 
Cuarto el comandante Cortés, con el objeto de pre- 
venir al coronel Oyarzíibal que el coronel López 
trataba de iolteavlo^ y que sólo aguardaba Cortés 
sus órdenes para deponer al Gobernadoi', contando 
para este fin con el batallón do Patricios que man- 
daba Zavalía, y con parte del regimiento que man- 



— 285 — 

daba López; que don Félix de la Peña y otro co- 
merciante tenían pronto el dinero para pagar la 
gente. Agregó Guevara, que se le habían dado diez 
días de plazo para que regresara con la contesta- 
ción, amenazándolo de muerte si descubría el com- 
plot; que era concurrente asiduo á las reuniones de 
los completados el padre frai Juan de la Cruz López. 

La denuncia de Guevara sirvió de base al pro- 
ceso. Todos los acusados fueron encarcelados, me- 
nos el P. López, que permaneció recluso en su con- 
vento después de prestar declaración formal ante 
el prior frai José Eleuterio Sosa. Cortés fué remi- 
tido á Villa Nueva, y fusilado ante el Regimiento 
López, formado según ordenanza, el 6 de marzo á 
las ocho de la mañana. Zavalía fué expulsado de 
la Legislatura. 

Al poco tiempo fué fusilado también en Villa 
Nueva el teniente de línea don Santos Patino, que 
no habiendo muerto á la descarga de los tiradores 
fué ultimado á lanzazos. Esto lo sabemos por boca 
de un testigo ocular: don Secundino Pizarro. Di- 
cho señor perteneció á la compañía de 160 infan- 
tes que del cuerpo de cívicos llevó á Villa Nueva 
de la ciudad el coronel López aquel año de 1861 
para reforzar su regimiento. Las causas que moti- 
varon la ejecución de Patino, quedaron, como en 
el caso de Manrique, envueltas en el misterio. Pa- 
tino había sido traído á la capital poco antes para 
instruir la escolta del gobernador. 

El torrente era invencible: López estaba ciego, 
como ciegos estaban sus colaboradores, que le dieron 
la espalda más tarde. 



— 236 — 

Tfí'Zíif^ rí^iiuncia pur !íí r-Mir.>im;i voz. y López 
por la fontí'siniu voz roniÍL** esa ronuncia á su Lo- 
gislatuia. Ksta iioíiilna ^ii «•• !ni>¡.',n j.jira tjuc dícta- 
njine, á los diputados ( *asaravill:i. Fuiuis, Sanmillán, 
Campillo y Yofro ulon .Ttirónimu I^a coiiiis¡«'tn so 
expido ol 2 do junio, ar'oiisojando, íjuo en vista do 
la gravedad do la situaci'ai (ya so había pronun- 
ciado L'njuiza;, so ronootla á Tt«»zas la sutna del 
poder ttncuntnl. Así so haco soljro tablas. 

El 8 comisionó ol í^obiorno al doctor Luis Cá- 
coros para que "en unión con los domas comisio- 
nados do las Provincias expreso do viva voz á 8. El. 
el voto explícito y uniformo do osta Provincia, do 
su ÍL T{oprosentacií'*n y díj su ííobiorno, recabando 
el resultado favorable «pío sí^ prometo para ol bieu 
y fülicidad do la (Jonío(ÍMraci(')n Argentina/' 

Adoptó esta m<idida Lópoz. ponpio (A doctor 
Cáceres, queso hallaba en Muenos Aires, lo docla en 
carta confidencial do líMln mayo: ''La guerra con 
Kntrorríos (ís <í mi juicio in(^virablo: ayer, se dice, 
se han gritado mueras contra I 'npiiza on los cuer- 
pos que hacían cjorcictio (jii Palormo. Mu}' pronto 
se harán más gímeralos ostas manitosta<'ionas do 
mala indiligencia, ('reo, Sor. (y V. K. dispensará 
que me tomo la lilxírtad do nuinitostar, sin ser pre- 
guntado, mi opini(')n), quo es muy esencial el en- 
vío ;i ésta d(? un comisionado <j\io manií¡(vsto la 
adh(isi(')n <i la políticji, do esto ('i()l)i(irno y la oposi- 
(íión íl la del de. I'nti'o'ríos j)or f);utn do la TVo- 
vincia do ( ''ndrílía'". ( ') 

(2) Origiuul eu nuüstru potUa*, dol archivo do Lópoz. 



— 237 — 

La plenipotencia do Ctícoros fué aceptada en 
Buenos Aires, como era do esperarse; pero al ple- 
nipotencia vi o faltaba algo para realzar su impor- 
tancia personal, según so vo por la siguiente carta 
del doctor Lahitte al señor Ij'')pez, fecha 1*^ de oc- 
tubre: "Mi respetable amigo y distinguido compa- 
triota: Vov á tomarme una confianza, contando con 
la amistad de V. — En mis comunicaciones con el 
Sor. Cáceres he sabido roción que aunque tiene 
grado universitario y ha practicado el estudio de 
la jurisprudencia, desempeñando en esa Provincia 
empleos profesionales, nunca llegó el caso de soli- 
citar V obtener del Exmo. f fobierno el título ó des- 
pacho de abogado. No lo extraño, porque no pa- 
reciendo el Sor. Cáceres dispuesto á seguir la carrera 
del foro, mediante haberse dedicado á la del co- 
mercio, poco interés tenía en diligenciar aquel título, 
que sin duda puede solicitar por hallarse en estado 
de obtenerlo. — V. convendrá conmigo en que un 
título profesional contribuye algo á realzar el mé- 
rito del individuo: }'' sin duda, el Sor. Cáceres, que 
es hoy llamado á representar esa Provincia, lle- 
varía sobre el concepto debido á su capacidad un 
prestigio más estando patentado de Profesor. — Se 
lo signifiqué al Sor. (.^ácoros, indicándole que, pues 
había ganado ya con su grado universitario y su 
piúctica forense el derecho de pedir ante su Go- 
bierno la patente de abogado, la solicitara matri- 
culándose en esta Ciimara, como lo ha hecho el 
Sor\írondra: no para ojorcor la profesi(')n sino para 
llamarse y sor considerado como profesor. — El Sor. 
Cáceres ha convenido conmigo en la exactitud é 



— 238 — 

importancia do mi pensamionto; poro ha encontrado 
un óbicb en algo que él llama delicadoza para pe- 
dir á V. el título de abogado. — Yo no tengo este 
tropiezo y he echado sobre mí la diligencia que 
ahora practico, suplicando á V. que, si no hubiese, 
como no proveo haya, inconveniente, quiera V. con- 
tribuir á aumentar el prestigio do que conviene 
rodear al Sor. Cácercs en su actual posición, man- 
dándolo expedir y remitiéndole el título de abo- 
gado. — íSi V. hallase aceptable mi idea, yo creo 
(jue sería mejor darle al título una antigüedad pre- 
cedente á su nombramiento de Ministro, para que 
no parezca acordado á su representación. — Ya V. 

ve cuan franco sov en hablar á V. sobre un asunto 

I' 

que ha tropezado con la delicadeza del Sor. Cá- 
ceres. ^;Será (jue yo pertenecen) á aquellos que 
(según la expresión de un escritor) niegan hasta 
la existencia de la vergüenza? — Con todo, yo so- 
meto á V. el pensamiento, bien cierto, como debe 
V. estarlo, de que lo (jue V. halle más arreglado 
lo será también para mí. — Dispenso V. tanta fran- 
queza, mientras me es grato repetirme muy afmo. 
amigo de V. — Eduardo Lah¿ffe'\ (^) 

Cáceres fué feliz en su misión, pues pudo anun- 
ciar á López el desistimiento de la renuncia de Ro- 
zas, y remitirlo un obsoí^uio quo éste le hacía de 
200 tercerolas y 1.000 cartuchos á bala. 

Además, al despedirse en noviembre del Dic- 
tador, se le rindieron honores, que se extendieron 
hasta en su marcha, como se ve por la siguiente 

(3) Del archivo do Lópuz. 



— 239 — 

resolución: '^Debiendo regresar á sus respectivas 
Provincias los Sres. D. Nicolás Villanueva, Dr. D. 
Pedro Uriburu y Dr. D. Luis Cáceres, Represen- 
tantes Extraordinarios do Mendoza, Salta y Córdo- 
ba, acreditados cerca de la persona del Exmo. Sor. 
Gral. D. Juan Manuel de Rosas, S. E el Jefe Su- 
premo de la Confederación ha resuelto se les acuer- 
den en su tránsito todas las seguridades y conside- 
raciones á que son justamente acreedores. Al efecto 
S. E. ha dispuesto que un piquete de veintiún in- 
dividuos carabineros, incluidos dos cabos y un sar- 
gento, comandados por un oficial y armados de 
carabina y sable, con sus correspondientes muni- 
ciones en las cananas 5^^ tres paquetes de repuesto, 
de la división al mando del Sor. Gral. Lucio Man- 
silla, acompaño á los expresados Sres. hasta el Sa- 
ladillo de Ruy Díaz". 

Oficialuionte había López noticiado el 22 de 
agosto á la Sala el pronunciamiento de Urquiza 
del 1** de mayo, y la misma comisión compuesta 
de los señores Cazaravilla, Campillo, Funes y San- 
millán (el señor Yofre no concurrió) dictaminó el 
25 aconsejando que se concedieran facultades ili- 
mitadas al Ejecutivo para que atendiera eficazmente 
la defensa y seguridad de la provincia, calificando 
á Urquiza de vil, salvaje y loco. (*) En el informe 



(4) Insertamos solameuto la parte dispositiva del dicta- 
men, excluyendo el informe por su extensión: «La Comisión en- 
cargada de dictaminar á V. H. sobre los objetos á que es refe- 
rente la nota del P. E*, fecha 22 del corriente, núm. 7, después 
de meditar profundamente sobre tan grave asunto, propone á V. 
H. el siguiente — Proyecto de Ley — ¡Viva la Confederación Ar- 



— 240 — 

escrito, íundando su dictamen decía, que Hozas era 
"aclamado por todos los Argentinos como el único 
digno y capaz do elevar la Confederación á la gran- 
deza (¡ue merecen sus heroicos antecedentes". 

8e sancionó en el acto el proyecto. Concedidas 
¿limitadas facalladei^ á L()pez, la Legislatura ca- 

gentina! — ;Muoraii los bulvajos unitarios! Sala «io Sesiones do 
Córdoba, Agosto 25 do ISül — Afio 42 de la Libertad, 3(> de hi 
Independencia, y 22 do la CunfoJoraciún Argentina. — \s, H. S. 
do RR. — Coimide.ramlr, \^, — Qiio toda rebelión armada retarda 
(d día feliz de la (constitución ijuo lia do fijar para siompro ios 
elevados destinos do la Oonfodoruciún Argentino; 2". — Que tomar 
este sagrado nombre i)ür protiíxto para excitar á la anarquía apo- 
yando en olla mezquinas pretensiones ])orsonalos, lisongoando 
ambiciones extranjeras, mil vecos burladas por el valor de los 
Argentinos, os una vil traición á la Patria y ¿i la causa de toda 
la América; 3**. — Que tal es la alevosa conducta del envilecido 
cabecilla, salvaje unitario, loco Justo José de Urquiza, cuya ri- 
dicula ambición es una insultante amenaza á la Independencia de 
los Pueblos do la (JonFodoración; 4*. — Que por tanto, esta abo- 
minable traición es un reto á muerto á que la Provincia de Cór- 
doba debe responder con toda la ouorgia de su patriotismo^ con 
toda la indignación do su honor ultrajado; 5*^. — Que en procau- 
ción do estos ataques, ha depositailo la Suma del poder público 
Nacional en la Ilustre persona dol ominiMite Argentino Gral. D. 
Juan Manuel de Rosas por sanción del 2 de Junio del presente 
año— Por tanto: Acuerda y Decreta con rigor y fuerza de ley — 
1". — Se conceden al Gobiorno facultades extraordinarias para que 
pueda por si y en virtud de autoridad propia proveer á la «lo- 
fensa y seguridad do la Provincia en la.s aotualí^s críticas cir- 
cunstancias — 2'\ — El oxorcicio de estas lacultades será ilimitado 
y sin restricción en el territorio do la Provincia, sin perjuicio 
de las medidas gtunralos ({uo adoptaso til Supremo Gci'o do la 
Nación Gral. D Juan i\íanuol d(^ IJosas t-n virtud de autorización 
conferida en sanción de 2 do Junio. - \V\ La presente ](^y será 
subscrita por todos los RopresfiitantiíS.— K (Jouiuníquose. - Ku- 
f(fivio (]fiznravUla — Juan del Campillo — Luca» Funes — Atjuaíin 
danmillán». 



— 241 — 

recia de objeto, y debía declarai'se en receso. Se 
disponía á hacerlo así; pero recibió un mensaje del 
Gobernador en (jue le suplicaba que continuara 
prestándole su ayuda y compartiendo con el las 
graves respiisabilidades en tan delicada situación^ 
y agradeciéndole con su más profundo reconoci- 
miento un acto en que resaltan la bondad y pa- 
triol isn\o de la Sata. Esta continuó funcionando; 
adhiriendo el 28 de noviembre d la sabia política 
del gran Americano liosas^ y poniendo fuera de 
la ley á ürquiza. Cerró luego sus sesiones de 1861, 
eUgiendo antes presidente al doctor Sanmillán, vi- 
cepresidente 1*^ al doctor Campillo y 2^ á don Tris- 
tán Achával. 

El país entero so conmovía. En el interior, 
la zozobra causada por distintos y opuestos senti- 
mientos agitaba todos los corazones. En el litoral, 
el ruido de armas mantenía las poblaciones en con- 
tinua perturbación. 

Naturalmente, las impresiones variaban según 
las circunstancias ó el medio en que se estaba. El 
doctor Cáceres escribía con fecha 20 de noviembre 
á López, desde Buenos Aires: "Esta Provincia ofrece 
una actitud verdaderamente imponente y gloriosa. 
Todos los ciudadanos en aruias, poseídos del mas 
ardoroso entusiasmo, obedeciendo la voz del ilustre 
Gral. Rosas, forman el muro inexpugnable de la 
voluntad nacional, en el que so estrellarán las in- 
fames agresiones del alevoso Gobierno Brasilero y 
las degradadas intentonas del loco, traidor, salvaje 
unitario Urquiza. No dude V. E, que si este co- 
barde, traidor, corrompido, se atreve á insultar con 



— 24-2 — 



su inmunda prosüncia esta tierra do honor, recibirá 
en olla ol troinondo casügo 41U; le deparan sus 
crímenes atroctís. — Los .salvajes unitarios de Alón, 
tevideo siguen ana»(|uizados y divididos por la con- 
trariedad d<í sus [)asiones, de su andjición y do las 
circunstancias. Por la diversidad de bandos y do 
aspirantes (jue allí se hallan encerrados, podra V. 
K. calcular el resultado (pie ellos danin á oso des- 
graciado País, (pu3 Vti á ser victima do los hom- 
bres corrompidos cpu) lo subyugan, y de los ambi- 
ciosos extranjeros (jue siempre han nuKjuinado contra 
su integridad. Por las (íacíílas (pie remito se im- 
pondrá \'. K. del uniforme i)ronunciamicnto de la 
llepública contra el loco, traidor, salvaje unitario 
rrquiza, los salvajes as4uen>s(»s unitarios y ol pur- 
íido (¡abiniíte linusilero. Kn ellas verá V. K. tam- 
bién el enérgico i)ronunciamiento de las Provincias 
de San Juan, Ahíudoza, San Luis, Santa Fe, Salta 
y Tucumán, y en estos momentos ha llegado ol do 
la Pioja. Inmensa, unih)rm(í, ardorosa es la do- 
cisión de todos los Pueblos y (íobiernos Contodo- 
rados contra el loco, traidor, salvaje unitario ll^r- 
quiza. Kste degradado criminal se encuentra ya 
bien excecrado de la Nación v de la AnuTÍca, v ha 
recibido uii testimonio bien (^locucnlü de (juo los 
Argentinos, lejos de sim[>atizar con los traidores 
miserables <pi<^ S(í venden al líxlranjero, saben des- 
preciarlos, rei)r¡mirlt)s r impí^nerles el <*ast¡go do la 
L(íy.— Siguen llegando los .leles, Oliciales y Solda- 
dos de miestro Kjército de la líanda Oriental. — La 
deserción que experimenta ei luco, traidor, salvaje 
unitario Urcpiiza es tan nuuierosa, que ha tenido 



— 243 — 

quo apelar á las crudos 3' sangrientas medidas qno 
acostumbra eso déspota foroz, y que hoy no le da- 
rán otro resultado que aumentar la exasperación 
que \^a domina entro los infolicos que despotisa y 
sacrifica á su bárbara ambición''. (*'*) 

Informaciones particulares semejantes recibía 
el gobernador de Córdoba del I cairo de la guerra 
Por eso se metió en un laberinto, del que no atinó 
á salir renunciando cuando debió renunciar para 
salvar de las persecuciones de los amigos de la 
víspera. 

Aturrullado se fue á Cruz Alta, delegando el 
gobierno el 31 de diciembre en su hijo político don 
José Agustín Ferreira. Quería acercai'se al campo 
de acción para ver mejor, y nada vio. 

El último cañonazo de Caseros le abrió los 
ojos, pero ellos tenían cataratas de 17 años y es- 
taban refractarios á la luz. Volvió á la capital, 
reasumió el mando, y dirigió á la Legislatura este 
edificante oficio, que no desmerece de los de aque- 
lla época: 

'^¡Viva la Coníederación Argentina!' (ya no 
debían morir los salvajes unitarios) — "Córdoba, Fe- 
brero 22 de 1852. — A la Honorable Representa- 
ción. — Honorables Representantes: — Ha llegado el 
momento de recobrar el libre ejercicio de vuestros 
imprescriptibles derechos, ajados y conculcados más 
do veinte años por el infame déspota Juan Manuel 
de Rosas. — Derrocado en su pei-sona el simulacro 
de la Tiranía desapareció también para siempre 

(5) Del archivo de López. 



— 244 — 

jamás el ominoso y colosal poder con que ha so- 
juzgado tanto tiempo á nuestra cara Patria, con 
que el 28 do Noviembre último os arrancó violen- 
tamente un pronunciamiento, un anatema de opro- 
bio y proscripción contra el hombre que debíamos 
bendecir, contra el Libertador de la República Ar- 
gentina, y por decirlo de una vez, contra el Ilustre 
y benemérito General D. Justo José de Urquiza. — 
Testigos de esta verdad sois vosotros mismos HH. 
RR. puesto que visteis entonces los documentos que 
nuevamente elev-ó á vuestra ilustrada consideración: 
documentos que contienen literahnente el formal 
decreto de vuestra enunciada sanción; documentos 
que remitió al efecto, como invariable norma, el 
Dictador y abominable Rosas; y documentos, en 
fin, que patentizan y justifican hasta la evidencia 
la dominación absoluta que por abuso de su exce- 
crable poder ejercía sobre la débil Provincia de 
Córdoba. — Preciso es Hs. RR., os ocupéis, ain per 
der momento, de reconsiderar aquel bastardo pro- 
nunciamiento, restitu3^endo al pleno goce de. todos 
sus derechos al digno ciudadano y General Argen- 
tino D. Justo José de Urquiza, y que llenéis tam- 
bién la honrosa misión que os ha confiado la Pro- 
vincia, publicando ante el Orbe entero con la debida 
solemnidad el ardiente voto que en favor de este 
Héroe y de la Organización Nacional espontánea 
y libremente han emitido ya vuestros comitentes á 
invitación del infrascripto. — Al ocuparos de tan 
importante negocio no olvidaréis sin duda los gra- 
ves inconvenientes que estorbaron á Vuestra Ho- 
norabilidad y al Gobno. para haber anticipado este 



— 245 — 

pronunciamiento, que sin traer eutoncea ventajas 
á la causa de la Libertad pudo más bien trabar 
la marcha del Exórcito Grande que la sostenía, 
distrayendo su atención del exterminio y aniquila- 
miento del Tirano para protejor á Córdoba contra 
los peligros que en aquellas circunstancias le ame- 
nazaban. —Dios guarde á V. H. ms. as. — Manuel 
López. — El Oficial 1^ de Gobierno, Caíalos Amí'- 
zaga'\ 

Determinó esta ridicula actitud del Gobernador, 
en parte, una carta del doctor Cáceres, fecha 9 del 
mismo febrero, en que le decía: "Entre las demás 
cosas que me transmitió el señor Gorostiaga, fué 
una de ellas, que el Gral. Urquiza se había manifes- 
tado poco satistecho de las comunicaciones de ese 
Gobierno, y muy contonto al contrario de las que 
había recibido del Sor. coronel López. — V. E. sabe 
que soy incapaz de atreverme á dar una opinión 
que á mi juicio no sea en provecho público, y aun- 
que ignoro los términos de la correspondencia con 
el General Urquiza, desearía que V. E. diera opor- 
tunamente algún paso para evitar malas inteligen- 
cias en lo sucesivo. — Lo esencial en la actualidad 
es que no caigamos en la anarquía". (^) 

Las manifestaciones tumultuarias estaban ya 
produciéndose. Antes de regresar el Gobernador, un 
grupo numeroso del pueblo había dado gritos con- 
tra la autoridad en la plaza mayor. Cuando la Le- 
gislatura se ocupaba el 23 del mensaje dol 22 la 
barra encabezada por el doctor Manuel Lucero gri- 



(fi) Archivo de liópez. 



— 246 — 

tó, con amonazas, (jun so (l¡solvi<.Ta para qiio so con- 
vocara á nuoA'as ohícciouos. Kl prosidont^í doctor 
SannúUán dio cuenta do lo «pío ocurría al Ejocu- 
tivo. Ksto contostó (pío la Sala no podía dccorosa- 
inonto accinlor á la imposición do una minoría fac- 
ciosa del puoblo; qnci ostal>a on ol do.l)or do ocuparse 
do la oxposiciíMi (juc s(». lo había elevado tondionfco 
A legalizar los pronuuciíuuiontos popularos que es- 
taban sucedióndoso en la campana en favor do los 
principios proclamados por el vencedor do Caseros; 
y (pie (;1 Kj(u»utivo no jxxlía permanecer impasible 
ante la amenaza de distiubios v trastornos del or- 
den público. Un puoso piíjuete armado ocupó las 
galei'ías do la casa i\(\ la representación para ame- 
drentar á los tnnndtuarios y hacer respetar esto 
decreto: — CIíM'doba. lMO)r<u'o 24 de iSo'i. — El P. 
Ejecutivo. — Arf, P\ — Desde la [publicación del pre- 
sento IV.crcto ípieda repuesta la 11. Junta de líU. 
(lela Provincia al pleno goce de su dignidad y sobe- 
ranía, hasta ([ue por una nueva ('onvocatoria de la 
Provincia sea rcilevada, á su tiíMupo oportuno, con 
ari'oglo á lo dis})uosto i)or nuestro C(')digo constitucio- 
nal, por otros l?e[)resentantes. — 2*^ En consecuencia 
dolo dispuesto por el ju-ecodíínto artículo, so reunirán 
on el acto en su sala de sesiones los SS. RR. do la 
Provincia á (xnipaise de sus tareas legislativas, bajo 
responsabilidad. -IV' Toda junta ó reunión de hom- 
l)res (jue se dirijan á impedir el cumplimiento del 
presente Decriíto serán chisilicados do sediciosos y 
castÍ£¿:ados con el i-i<j:or de las leves'', f") 

(7) Kl 25 se leyó f.ii sebíún, cuino aBiiuisiuo esta nota: 



— 247 — 

El doctor Lucero v don Silverio Arias, cau- 
dilles popularos, fueron detenidos en la policía. Al 
señor Arias lo tuvieron encerrado en una letrina 
algunas horas. 

El 20, la Legislatura oi uso de la soberanía 
que ¿?iv¿s/ey couquislada por el invicto GraL D. 
Justo José de Vrquiza. vencedor del- tirano Juan 
Manuel de Hosas, declaró á la provincia, "en pleno 
goce de su soberanía territorial, reasumiendo en sí 
la parte que le corresponde como un Estado libre, 
independiente y confederado, hasta la reunión de 
un Congreso Nacional, derecho que obtuvo por la 
fuerza y ol tenor el tirano D. Juan Mauuel de 
Rosas". Anuló eso mismo dia las sanciones de 2 
de junio, 25 de agosto y 28 de noviembre del año 
precedente, mandando que se desglosaran del li- 

«Córdobn, Febrero 25 de 1852 
fHonornbletí Re presentan tes: 

El infrascripto, no con poca sorpresa, recibió antes de ayer 
á las doce la nota del Sor. Presidente de esa H. Corporación, fe- 
cha 23 del corriente, por la cual lo manifiesta quo á consecuen- 
cia del pliego que os d¡r¡¿;iú el S. P. E. os reunisteis por ante el 
Pueblo también reunido en la barra, y de conformidad á la exi- 
gencia y manifestaciones hechas por éste pidiendo se declare di- 
euolta esa H. Representación y que se convocase al Pueblo en 
Asamblea^ por unanimidf.d so ha declarado disuelta hasta la reu- 
nión de nueva ¡Sala, cerrando con aquella fecha sus sesiones: lo 
que el Sor. Presidente^ autorizado por la H. Sala y el Pueblo, lo 
comunicaba al infrascripto al objeto expresado. 

«Jamás habría podido persuadirse el Gobierno que cediendo 
á las exigencias turbulentas de una minoría facciosa, quo pro- 
piamente no puede llamarse pueblo por ser una parte la más mí • 
nima de la Provincia do Córdoba, subscribieseis á un acto tan 
ilegal, desnudándoos do la soberanía con que ella os invistió; 
cuando, por otra parto estaban de mauili^^sto las tendencias unár* 



— '24:8 — 

1)7*0 de actas y se ¿7iutil izaran; reconoció al ge- 
neral I^rqiiiza como "Libertador de la República 
despotizada [)or la odiosa dominación del tirano 
I). Juan Manuel do liosas''; también reconoció en 
el "Ilustre (íral. T). Justo José do Urquiza la mi- 
sión de regenerar y organizar la República, pro- 
moviendo la convocación de un Congrero Nacional 
(|ue la constitu\'a do conformidad con los decretos 
de 1*^ de Mayo do 185 L publicados en la benomó- 
rita Provincia de Kntrerríos". 

Va\ lí) de marzo, por indicación de López, en- 
cargó á Urquiza de las lolaciones exteriores "hasta 
la reunión do un Congreso Nacional". Urquiza 
contestó aceptando, con techa 3 de abril, desdo su 
Cuarlel Goteral en Palernio de San fíenito: y el 
lü escribió á acjuél una carta privada, ^reconociendo 

qnicas de losqiio sü ruuníeron oii la barra a gritar sobreponién- 
dose á las leyes y al respeto con que os debieron mirar, sedien- 
tos do sanare humana y de renovar Ins calamidades de una guerra 
civil que por tanto tíiMupo ha añigido á hi Patria. 

«Tampoco osas exi<:;cncias tumultuarias que manifiesta el 
Sor. Prosidento oran una razón ]»ara que se faltase á las formas 
proscriptas en nuestro Código Constitucional y en el Rtiglamento 
ue debatos, puos la comunicación do qne arriba se hace referen- 
cia no se ha puesto á discusión, no se ha votado sobro ella^ y, 
siendo redactada por el cabecilla Lucero se ha subscrito sobre ta- 
blas á su doscabollada pretensión. 

«El infrascripto espera, por las razones expuestas, que 
tendréis á bien declarar por de ningún valor el acto á que alude 
la nota que os devuelve en copia autorizada, por ser arrancada 
tal declaración por una violencia de los anarquistas, d quienes 
pudo el Gobierno castigar exemplarmonte, si no fuera su ánimo 
no enlutar las familias á que desgraciadamente pertenecen. — Dios 
guardfi á V. H. ma. at. — Mani'kl Lóprz. -El < »fií-ial P de Go- 
bierno — Curios Aiiiózayu\ 



los sentimientos liberales de que está poseído, y 
quedando sumamente obligado á la benevolencia 
de que es objeto el que subscribo''. 

En esa carta tónica le decía, además: "La bue- 
na acogida con que V. ha recibido á mi recomen- 
dado el.. (está roto en esta parte el original), á 

pesar de los antecedentes con V. de este indi\nduo, 
es una prueba de la marcha liber^^l de V y por la 
que no puedo menos que manifestarle mi satisfac- 
ción y reconocimiento. Otro tanto digo respecto 
del Doctor D. Félix Olmedo, que ojalá sepan apre- 
ciar en adelante el noble proceder de V. para con 
ellos. — En una de las cartas del 30 me habla V. de 
la indicación que yo hice transmitir á V. respecto 
de lo conveniente que sería que nombrase un minis- 
tro general que demostrase la sinceridad de las de- 
claraciones de ese Gobierno, y...,(está roto) pensado 
en el Dr. D. Clemente J. Tillada. —En obsequio de 
la justicia debo declararle, que cuando hice la in- 
dicación muy distante estuve de poner en duda 
la capacidad, patriotismo y honradez del Sor. Amó- 
zaga, pues al contrario, tenía respecto de él las me- 
j.ores informaciones. Lo que únicamente creía yo 
que faltaba al Sor. Amézaga, era energía, y éste 
fué el único fundamento que tuve para fijarme en 
D. Clemente J. Villada". 

Probablemente la energía de que carecía Amó- 
zaga, según Urquiza, faltó en el momento crítico 
a López, que delegó el mando en su hijo don José 
Victorio el 16 de abril para reparar \iu salud (/ue- 
branfada. 

Días antes, el 7 había restablecido la Compa- 



— SfiO — 



nía do Josús, on éstos términos: "Considoi*ando: 1^ 
Qiio nada os más justo on un (íobiorno <iuo profosa 
principios libéralos on la nunva ora de progreso é 
ilustración que data ])aru las Proxincias Confedera- 
das, que garantir los derechos indi\ ¡duales, la vida, 
honor v bienestar de cada uno de los ciudadanos 
que existieron y existen en osta Provincia; 2" Quo 
el cumplimiento de este dobor es tanto más sagrado 
cuanto que la parte i|ue lo demanda se halla in- 
vestida de la dignidad sacterdotal; W"^ <¿ue aun es 
mayor onando hi calumnia y la violencia han ejer- 
cido su poíhu* con absoluta impunidad, ultrajando 
la dignidad ó inípiiotando hi habitaíMÓn i)ací{ica; 4^ 
(jue siendo <uuiculcada esta en los individuos de la 
Compañía do .b\sús ([wo. residían legalmente en osta 
Provincia ojenMíuido su minist<MÍo on bien de la pa- 
tria; Ty» Kn fuerza de estas consideraciones, v en 
uso do las facultados extraordinarias (pie invisto, 
acuerda y dt^rrrta: Artículo I" So declara inocente 
observante de su instituto, y bonomórita de la patria, 
á la Compañía de .losús, on todos los individuos que 
la componían y residían on esta Provincia.— 2*^ So 
declara su extrañamiento obra do la violencia y ti- 
ranía del Exmo (¡obernador do Buenos Aires, D. 
Juan !Manu(íl de Rosas, y (pu) al (i obierno de Cór- 
doba no le tuó posible riíchazar medida tan capri- 
chosfct y arbitraria. — )l" i^n (M)nsecuoncia, se declara 
vigente el DcíToto do su adopción, y se h^ garanto 
la libertad de ní.siituirsíi íi su antiguo estado, con 
las prorrogativas, traiupiicias y (íxcrepciones de quo 
fué violentamente despojada, •l'^ Publíquese, imprí- 
mase y circúlese á quioni^s corresponda. — MaXKKL 



— 251 — 

López. — El Oficial 1^ de Gobierno, Carlos Amé- 
zagá^\ 

El delegado don José Victorio nombró minis- 
tro general el 19 al doctor Alejo del Carmen Guz- 
mán, quien autorizó el 26 un decreto extinguiendo 
los auxilios de ganado que pesaban sobro la cam- 
paña para la manutención de las fuerzas de la 
frontera. Por consejo é instancias del nuevo mi- 
nistro se hizo regresar de Villa Nueva la compa- 
ñía de patricios que había ido allí en el año ante- 
rior. 

Reincorporados éstos á su batallón, que man- 
daba don Pedro Maldonado, algunos de sus sar- 
gentos fueron comprometidos para una revolución 
que preparaban don Manuel Antonio Zavalía, don 
Luis Montano, don Silverio Arias y don Miguel 
Duarte. (^) 

El mismo comandante Maldonado concurrió á 
una reunión en casa de la señora Luisa López, en 
la actual calle Buenos Aires, media cuadra de la 
plaza San Martín, estimulándolo el señor Montano 
con palabra elocuente y persuasiva á entrar en el 
movimiento: se le ofrecieron diez mil pesos, y un 
buen empleo en la nueva administración. 

El señor Maldonado rechazó con altivez el ofre- 
cimiento, diciendo que no echaría sobre sí y sobre 
sus hijos el bon'ón de la venalidad. Añadió que 
tampoco haría el papel de infame delator; que el 



(8) Los detalles do la revolución pertenecen ú don Basi- 
lio Escalante, actor on ella, publicados, sin contradicción^ en cLa 
Libertad» de Córdoba del 30 de abril de 1894. 



— 252 — 

soñor Lópoz podía sor un dóápota, un usurpador, un 
hombre indigno dol gobiorno, detestado por el pue- 
blo Y dotentador do sus dorochos políticos, más ól, 
jefe do un cuerpo, depositario de su confianza, so 
haría acreedor á ser fusilado por la espalda si en- 
traba en la revolución; que si ésta estallaba, como 
militar sabría cumplir con su deber. 

Los revolucionarios consiguieron atraer á sus 
filas á los sargentos dol ]>atallón do Pa/rictm Eus- 
taquio Ceballos, Saturnino Ortiz, Josó M". Charras 
y N. Pérez, quedando concertada la revolución para 
el 29 ii las seis do la tarde. 

El gobiorno sintió los trabajos subversivos, y 
empezó li prepararse á la defensa. Un on)pleado 
(¡odoy comunicó á (!eballos que estaban descubier- 
tos; éste lo transmitió á los demás iniciados, y no 
encontraron todos otro remedio sino anticipar la 
revolución. 

El 27, á las 5 1/2 de la tarde estaban reuni- 
dos en un punto convenido los señores: coronel Ma- 
nuel E. Pizarro, sus hijos Modostino, Ángel, Ra- 
món y Laureano, i*a])itán Juan Bautista Lópoz, Luis 
Montano, Silvorio Arias, Miguel Duarte, Manuel 
Antonio Zavalía, Salomé Arguello, Santiago Ca- 
sas, Ensebio Pizarro, Aunjlio Pinero y Nicolás y 
Eugenio Pizarro. 

El cuartel de Pafrictos en donde debía darse 
la seña, estaba situado en la calUi ancha cerca de 
la actual plaza Veloz Sársfiold. Pasada en este 
cuerpo la lista de ordenanza, se tocó retirada. 

Una do las compañías se quedó on su cuadra. 
Se desprendieron de ella cinco soldados con un 



— 253 — 

sargento á la cabeza, )'' al dirigii-so á la puerta de 
la calle, preguntó el nia\'or don Celedonio Canelo: 
"¿A dónde va esa comisión?" Alguien le contestó 
que iba á recibir órdenes del coronel López; poro 
instantíineamente dio olla un flanco á la izquierda, 
intimando rendición á Canelo, como también al co- 
mandante Maldonado que lo acompañaba. 

El oficial de guardia, don Juan Brandan, so 
adhirió á los revolucionarios, quedando así triun- 
fante la revolución dentro del cuartel, en el mayor 
silencio. 

La compañía sublevada tué dividida por mitad 
al salir afuera: una de estas mitades encabezaba 
Ceballos y Charras, y la otra Pérez y Ortiz. A paso 
de troto se dirigieron aquéllos al actual Seminario, 
en donde estaba el despacho de gobierno custo- 
diado por un piquete á las órdenes del coronel José 
Policarpo Patino, y los otros al cuartel de la es- 
colta del Gobernador (actual casa de ejercicios). 
En el tránsito se incorporaron las personas que an- 
tes hemos nombrado, repartiéndose en ambos gru- 
pos. El ataque fué simultáneo. 

El jefe de la escolta, capitán N. Montiel, re- 
sistió bravamente; pero al caer traspasado por una 
bala su gente se rindió. Do los revolucionarios 
murió un joven Simón Cortés. Al frente de éstos 
se hallaron, á más de los sargentos Ortiz y Pérez, 
el doctor Modestino Pizarro, don Miguel Duarte y 
y otros caballeros conocidos. 

En el despacho de gobierno (juiso resistir tam- 
bién el nnciano coronel Patino; pero al desnudar 
su espada fué acribillado á balazos, y la guardia 



— 254 — 

so ontrogó. Al grupo (jiu> lúiivx) esto i»unto, so 
habían unido onti'o otros los sonoros Zavalía, Pi- 
zario (don Manuel, don Angol, don líanión y don 
rjauroano), Casas y Argüollo. 

El jovon Angol Pizari'o salvó do la muerte al 
gobernador dologado don Jos(» \'ictor¡o Lópoz (jue 
ostal.)a allí on el dos[)aclio ji la hora del atacjiío. 
Algunos (exaltados rovoluoionarios (juorían matarlo, 
y Pizarro so interponía cubriéndolo con su cuerpo. 
Venció por íín, consiguiendo garantizar su vida en 
la prisión. D. Maiuiel fu^'^ igualmente apresado, on 
su casa, on la cual se liallaba enform(\ 

Al día siguiente, el 2S, muchos ciudadanos so 
reunieron bajo los [)ortalos del cabildo, y nombra- 
ron provisoriamente gol)ernador al <loct<)r ííuzmán, 
como consta del documento (pie sigue: ^^YA Alcalde 
2", Dr. I). Tomíis (¡arzón, v el Comandante (lene- 
ral de Armas, I). ^lainiel Estí^ban Pizarro, (pie on- 
c>abezan al pueblo: Por cuanto: del escrutinio ge- 
neral prac-ticado de las actas d(í las elecciones para 
(íolxírnador TVovisorio, ha nísiütado elect'O por ma- 
yoría d(i sutragi()s el ciudadano J)r. I). Alejo Car- 
men (íuzmiin, os (íobcriiador Provisorio de la Pro- 
vincia: (pie se le recoiioz(*a como á tal y obedezca 
cumplidanuíntc*, puesto (pie esta es la soberana vo- 
luntad del pueblo do Cóidoba. — Abril veinte y ocho 
de mil ochocientos cincu<ínta v dos. — Mannvl /í.s- 
teban l^izarro,-— Tomás (¡(trzú)i^\ 

íja revoluciíMi estaba pues triunfante, pero no 
asegurada. 

Al sospííchar (^1 coronel López la (•onspiraci<')n, 
liabía ordenado ti (Jyarzábal (jue so aproximara con 



la fuerza de línea do Río Cuarto á la ciudad. Oyar- 
zábal venía en marcha va. Un (?onmndante del 
Norte, don Socundino López, armó sus milicias y 
se dirigió también á la capital. 

El alcalde doctor Tíarzón v el comandante dt? 
armas coronel Pizarro, enviaron un oficio á Oyar- 
ziíbal con don Tomas Peñaloza, antes de la elección 
del doctor Guzmán, comunicándole lo sucedido. El 
señor Peñaloza encontró al coronel Oj^arzábal en 
el Tercero, quien contestó inmediatamente en los 
términos siguientes: ''El intrascripto ha recibido 
las notas que con fecha de hoy se le han dirigido, 
ó impuesto de ellas y en cumplimiente de sus de- 
beres como Jote y ciudadano creo deber exigir de 
Vds. se pongan en libertad las personas del Sor. 
Gobernador D. ^fanuel Lópo:^ y su hijo D. José 
Victorio López, como las demás personas que se 
hallan privadas de libertad y de los derechos qxie 
como, á ciudadanos les competen, y depositar igual- 
mente el Supremo Poder Ejecutivo en la Honorable 
Representación Provincial, ó en quien ésta resuel- 
va, hasta tanto se convoque la Asamblea General, 
en cuyo caso el infrascripto creerá qne obedece á 
la soberanía del Pueblo legítimamente pronunciada, 
y el Pueblo Cordobés conocerá que le animan sen- 
timientos filantrópicos; pero si desgraciadamente, 
Sres. ciudadanos, las enunciadas personas del Sr. 
Gobernador propietario y su hijo, como también 
sus intereses suft'en algún detrimento, y no obtie- 
nen la completa libertad <|ue exijo, os hago respon- 
sables de los malos que sutrirá la Provincia por una 
guerra civil, pues soy suspenso en mi marcha ha- 



— 256 — 

cía esa ciudad con las fuerzas do mi mando, por 
las promesas do Vds. transmitidas por el Sor. D. 
^Pomás Poñaloza, y por las garantías que este buen 
ciudadano á nombro do todo el J*uoblo me ofrece. 
Espero que no so hará osporar ol cumplimiento y 
satisfacción do lo quo exijo y do lo por Vds. pro- 
metido; pues la Frontera queda abandonada, y Vds. 
en tal caso senin responsables ante la Patria de 
los males quo una demora pueda ocasionar''. 

El doctor ííuznián, (pío se había liecho cargo 
del mando ya cuando regresó Poñaloza, y nom- 
brado ministro general al ex presidente de la Sala 
doctor Agustín Sanmillán, acusó recibo á Oyarzá- 
bal en estos términos: ^'Córdoba, Al)rii ;iO de 1852 — 
En contestación á la nota (pie V. S. ha dirigido 
al Sor. Comandante ( ¡ral de Armas v al Alcalde 
2*^ contestando a la nota (pie le dirigieron, condu- 
cida por el ciudadano D. Tomás Penaloza, se haco 
saber á V. S. (pie con fecha de ayer se le dirigió 
una circular comunicando el movimiento del Pue- 
blo, su pronunciamiento y el nombramiento hecho 
en mi persona do (íobernador Proviyyrio, nombrado 
por la Asamblea ( íoneral do toda Ui ciudad. — Esto 
mismo se le comunica á W S. por la presente; 
agregando (jue so tioiion ya contestaciones de di- 
ferentes comandantes y demás autoridades de la 
campaña prestando sumisión y reconociendo al (.üo- 
bierno Provisorio,, halhindose en esta Capital va- 
rios jefes con sus fuerzas, (jue han venido á sosto- 
nerlo; además do las tuerzas «pie la guarnecían y 
do toda la población en masa puesta sobre las ar- 
mas, decidida á sacrificarse antes do dejarse imponer 



— 257 — 

por nadio. — El pronunciamiento dol Pueblo y del 
(íobierno Provisorio es fraternizar con todos los 
ciudadanos, (garantir las personas do todos os in- 
dividuos que han pertenecido ;i la administración 
de D. Manuel López. Ha garantido también al 
mismo I). Manuel López, su hijo D, José Víctor io 
V á todos los individuos do su íamiHa; v si se les 
ha puesto en prisión ha sido hasta que V. S. y las 
fuerzas de su mando segunden el pronunciamiento 
del Pueblo, garantiendo á V^ S. por la presente las 
personas de los Sres. D. Manuel y D. José Victo- 
rio López, dol modo más solemne. — Orden y liber- 
tad, es la divisa del (¡obierno Provisorio: fusión 
de partidos y garantías para todo ciudadano, es 
lo que el (íobierno }' los Jetes de la Plaza quie- 
ren y desean sostener. — Si el patriotismo de V. 8. 
su sinceridad y votos por la tranquilidad de la Pro- 
vincia los comunica á este Gobierno, se felicitará 
de acercar más pronto el día en que acredite á 
V. ¡S. la realización de los principios (|ue deja enun- 
ciados. — La Sra. D.^ Santos Arias de López " (es- 
posa del gobernador depuesto)'' es quien conduce 
esta comunicación, y quien dará cí V. S. las expli- 
caciones verbales <jue V. S. desee verbalmente. — 
Pero se previene á V. S., que si no obstante las 
manifestaciones que se hacen á V. S. en ésta, y (jue 
dará la Sra. Santos Arias, insiste V. S. en cjuerer 
atacar la Capital, el Gobierno no podrá entonces 
responder de los resultados A que conduzca al Pueblo 
en medio de su entusiasmo un ataijue á la Plaza po- 
seyendo elementos podeíosos de resistencia. — Mas 
si V. S. adhiere al pronunciamiento del Pueblo y se 

33 



— 258 — 

subordina al Gobierno Provisorio que preside el 
infrascripto, la mejor prueba que V. S. dará do la 
sinceridad de sus deseos será mandar retroceder 
sus fuerzas á ocupar los puntos de la Frontera para 
defenderlos, poniéndolas al mando del sargento 
mayor D. Dionisio Vasconcelos, conduciéndose V. 
S. mismo á esta Capital para presenciar la reali- 
zación de las ofertas que se hacen — Fraternizando 
V. S. con los ciudadanos vecinos de esta Capital 
y sus Jefes habrá desaparecido el único obstáculo 
que se ofi-ecía á la tranquilidad pública. — Dios 
guarde á V. S. muchos años. — Alejo Carmen Guz- 
MÁN. — ArjUüíin SanmiUány 

El resultado final fué. que Oyarzábal se sometió, 
regresó á Río Cuarto, y ontiegó la tuerza, el 4 de 
mayo, como se le había ordenado. 

El comandante que venía del Norte hu5^ó de 
su propia gente, que se pronunció por la revolu- 
ción, encabezada por el teniente don Salvador Pi- 
zarro. 

Había terminado definitivamente la adminis- 
tración de don Manuel López. Este señor falleció 
en Santa Fe el 6 de octubre de 1860; dejando por 
toda fortuna unos campos en el Tercero, sin valor 
entonces, heredados de sus padres, y una casa vieja 
y un sitio on Córdoba. 



APÉNDICES 



OK LOS TOiVrOS II y III 



DOCUMENTOS JUSTIFICATIVOS 



^f 






» 
J 



APÉIÍDIOJSS 



1 8 2 O 



CAriTULO XVI 

Circular de Bustos ¿ los gobernadores explicando la 
sublevación de Arequito. 

«La voz general de los Pueblos mucho tpo. há que llegó á 
mis oido§, y sus justas quexas habían penetrado douiaciado mi 
corazón. Me enseñó también la experiencia él diferente trato y 
la diversa correspondencia que merecían los hijos de las Provas. 
interiores per más relevantes qe. fuesen sus servicios^ su aptitud 
y sus talentos. Las facciones que se han alternado én Buenos 
Ayres desde el 25 de Mayo de 810, arrebatándose él Gobno. las 
unas alas otras se creyeron todas succesoras legitimas del Trono 
Espariol Respecto de nosotros, y con un dro. ilimitado para man- 
darnos sin escuchar jamás utra. voluntad. £llas ál principiarla 
época de su gobno. ostentaban spre. generosidad én sus prome- 
sas y nos brindaban una liberalidad de principios, de qe. se ái re- 
pon tian luego qe. se veían bien sentadas y én situación de cxercer 
él mismo poder absoluto que sus antecesores. 

V. S. há palpado la conducta horrorosn de la ultima Admi- 
nistracioD. En sus cálculos ésta va sostenerse y álos gobernantes 
subalternos de su amaf.o qe. con infraccn. del Reglamto. Provi- 
sorio del Congreso y de la misma Coustitucn. que ácavabau de 



— 262 — 

jurar habian colocado pa. dospotisar éstas Provincias. Las ar- 
mas déla Patria distraídas del todo de su objeto pral. yá no se 
empleaban sino én derramar la Sangre de sus conciudadanos, de 
los mismos cuyo sudor y trabaxo les ásegurava la subsistencia. 

¿Podríamos Yó, ni mis virtuosos compañeros continuar sien- 
do instrumtos. de la destrucción de ntros. hermanos, y desolación 
del pais? No Sr. Gobernador: éste há sido él objeto de la glo- 
riosa Revolución del día O — del ppdo: salvar la Patria de la de- 
sastrosa grra. intestina én que la habían émbuelto las pérfidas 
manos de los hombres, én quienes depositó su confianza: y con- 
vertir las armas contra los tiranos que ocupan el Perú. 

Protexto á V. 8. que Yó y mis heroicos compañeros no tene- 
mos otra inspiración qe. llebar adelante la obra Mageatuosa de 
nuestra Independa. Pero como no nos seria jamas honroso, ni 
nos haria dignos dol Rot^peto de las Naciones qe. nos observan 
él ser unicamte. indo pendientes de los Españoles, viviendo sin 
Constitución, sin Loyes, sin gobno. y Tribunalen qe. ndrainietren 
justicia según ellas, que premien la virtud y castiguen él vicio, 
asegurando de todos modos ál ciudadano él fjozo tranquilo de su 
seguridad, libertad y propiedades oirá V S. clamar con una sola 
vüz a éste Exto. pr. !a pronta Reunión do un Congreso qe. sin 
perder momentos elija un gobernauante geni. q. lo aumte., y de 
impulso acia él enemigo común, qe. organizo él ])ais del modo 
posible, y]coopere á terminar amistosamente la grra. Sangrienta en 
qe. se hallan empeñados los gobnos. do Sta. Fé y Buenos Ayres. 

Este Congreso Reunido en este Pueblo pr. la primera vé i, 
si V. 8. no encuentra inconvt<j., verá y tocará las quexas de Sta. 
Fé con él gobno. de Bs. Ayrs., oirá de cerca sus pretenciones, y 
será él único <ie. pnoda garantir la observancia do los tratados 
de paz qe. se celebren. Sin esta no podemos contar con la coo- 
peración de aquellos Pueblos \nu él sosten de la grra. contra los 
Españoles. Sin la paz él Comercio so paralisa, cesan los dros. 
de Aduana, se disminuyen los Municipales, y no podemos cal- 
cular sobre fondo álgno. publico. De ésta indigencia y faltado 
Orario hade seguirse la necesidad de sostener contribuciones pa. 
mantener al Exto: V. S. sabe que éste Recurso és muy triste, 
violento: y do consiguionl'O do curta duración y poco provechu. 



— 263 — 

Estava reservado pa. nosotros los Americanos tener las ar- 
mas én ntro. poder, y empeñarnos én él establecirato. de un gobno. 
áqiüen sugetnrlas poniéndonos ú su obediencia. Soy el primero 
qe. apetezco él qe. se me juzgue, si hé faltado én lo mas minimo. 
Quiero acreditar á todo él continente qe. mis fatigas y sacrifícios 
se dirigen uuicamte. ál bien gruí., y do ningún modo á mi como- 
didad é interés pfrsonal. 

V. S. grauuará si es convte. confiar la Reprtsentacn. da ése 
Pueblo mas qe. á una persona. Economísando él númo. de 
Representantes, y eligiéndose uno pr. cada Ciudad se ahorran 
gastos en sus dietas y transportes, se simplinca la corporación, 
é indudablemte. so seguirá de áqui él qe. obre y acuerde con ma- 
yor celeridad y prontitud. 

No és posible decir á Y. S. én los estrechos limites de uu 
of. quanta provida, conviene dictar conducente á redimir nuestras 
Provs. del estado de azefalia én qe. én cierto modo se hallan. Tiene 
V. 8. presentes las combulsiones del Exto. de los Andes, Mendo- 
za, San Juan, Cntamarca, y Santiago: en mis concejos no hallo 
otro medio qe. la celebración del congreso qe. hé indicado á V. S. 
Si gravita también igual razón én los de V. S., coopere V. S. de 
su parte y con la misma libertad qe. me dirijo á V. S. propo- 
niendo éste medio de consolidar la unión que hade salvamos; di- 
game V. S. quanto se le ocurra qe. pueda ilustrarme y conducir- 
me al acierto de la empresa én qe. estoy comprometido''. 

Dios gued. á V. S. ms. as. Quartl. Geni, en Cordova Fe- 
brero 7 de 1820. 

Jn. Bauta, Bustos, 

Sr. Corl. Dn. José Xavier Diaz, Gobr. Into. de ésta Prova. 



Y al Cabildo de Bs. Aires se dirigió ei esta forma: 
cExmo. Sor. — Desde él momto. én q. la mor. parte de la 
fuerza del Erto. auxr. del Perú, pr. una especie de aclamación^ 
80 separó del mando del General Dn. Franco, de la Cruz, me 
colocó á su cabeza; y desde que éste renunció también éo mi él 
de las tropas qe. le quedaron, pensé dirigidme y hablar á ése 
Paeblo heroico én Y. E. q. lo representa. Pero una multitud de 



— 264 — 

circunstancifts oxigieron con vehémeocia la pronta contramarcha 
ilel Erto. H esta Ciudad y me impidieron satiiar entonces mis 
deseos como al prííHente. 

Toda la oficialidad y aiu: los Soldados óu rl silencio do un 
año qe. habitaron Um dcsciertos campos do Candolarin, Cruz Alt4i, 
Fraylemuerto, y Pilar cotejaren su destino y ocupación con él 
objeto pral. y único por 40. tonmron las armas y j)r. cuyo logro 
juraron y prometieron á la Patria arrostrar lista, él ultimo sacri- 
ficio de su exíst-encia. A muy poca costa descubrieron qe. las 
Prov. los condecoraron y sosteiiian solo pa. luchar con los godos; 
q. estos dofcípotisan tranquilos los Pueblos del Perú, y q. él me- 
jor Exto. de la Nación destinado á rodimir á aquel. os sus her- 
manos; se consumia en tan enorme distancia peleando con los de 
Santa Fé pa, solo saciar él odio y la saña de un gobernante q. 
por capricho provocó á la guerra. 

Agitavan y añigian sobre manera ntros. espíritus los incesan- 
tes clamores do los PuobloH inclusa osa capí. De allí nomo de 
los demás nos venijiu las quexas y enérgicas reconvenciones: én 
todas con un solo espíritu y casi las pro]iias voces nos decían: 
^vosotros ro fuisteis los ({. tomasteis los armas pa. libertar la 
Patria de la tiranía Española, y preserbarla también de la am- 
bición domesticar ¿Por qiio ahora os habéis separado de vtro. 
primor debor y convertido én instrumentos cíe ntra. degradación, 
oprobio y abatimiento? ¡Hasta «juaudo seréis él apoyo de la in- 
triga, facción y complot, y de los vicios mas degradantes A q 
nos sirven de pábulo él Erario y la substanciado todos los Ciu- 
dadanos del Estado! 

Seria muy lato hí me propusiera no omitir cosa alguna de 
quanto se nos há dicho: mucho mas si quisiera demostrarlo pa. 
ácrsditar la justa, con qe. prestamos n\iestro ascenso. Basta sa- 
ver qe. hablo con V. E.: qe. lo ha visto y experimentado de cerca: 
con V. E. qe. há cooperado innumerables ocasiones á hacer efec- 
tivos quantiobos prestamos, ingentes contribuciones, considera- 
bles subscripciones voluntarias: con V. E. qo. há suplido cien- 
tos de miles de sus fondos Municipales extraídos socolor de auxr. 
éste Exto. particularmte., do darle impulso acia él enemigo co- 
mún, y qe. luego há tocado qe. este perece do necesidad, y aque- 



- ¿«5 



VIIm grAnáes cauíJHlea ¿n manos clu iiuoá (junntoii hombres qe. sü 
■ creyeron propietarios de loe demás. 

¡Que sitaaciotí tan trÍPl«, qe. estado tan lamentablel Muchas 
:ee uotg reüoIvinioB A iQbmitnr i'<l l>raxo, y otrue ttintns hiibicun- 
doe A obedecer y empeñados ¿h él eosten de! oni. y Buburdioa- 
I- cion militar, aon oontiivo )ii ¿aporunza de que &cil80 despertaritiii 
^ (lo en letArgo y emprenderían él camino del liouor Cuti qo. debían 
conduoirse. Perú stumprs frusttndos niicslrus dcsoos y viéndolos 
' eiida diu mas ciegos marchar de abismo en abismo, croimus ern 
[ llegado ól caso do salvttr la Patria, ¿ hacumos Reos de su oxtor- 
o. Persiiadftse V. E. qe. lii suerte de éee Piiftblo era la qe. 
. UDS nos consternava. íJi lo» otruti. decíamos, qe. distan del Trono 
' y primer poder tienen qe. soportar un peso inmonso i-a él mando 
[ (1« un gobernante subalterno ¿qimnto sufrirá Bs. As. con él arvi- 
trhrío y ábsol uto apoyado y ptirn petado de los muros do ésa Fortalesn? 
Mas ya puedo V. £. dar (•nicias ál cielo; no volverán los 
Representantes de laa Provs. fiCxar su asiento Ala inmediación 
de! Erario más rico y nnico con qe. podían compararse. Yá no ser* 
alli precisamente la silla del gobnu. gral. de los Estados confe- 
derados. Puesto ente ún otro punto y libre él congreso del in- 
[ fliixo do las armas, de la faccioa, é intriga podrá d&r ál Puta lii 
Constitución de Goboo. qo. desea. Deninrcado perfectamte. ál 
Torritorio y establecidos los limites da los Estados, cou iiuanta 
quietad y facilidad formaran estos sus üoustitocionos peculiares, 
m legislación económica, gubortiva y Judicial? 
Para él logro de tan sublima objeta, él de roeonocúr an 
Igobno, qe. dú impulso ¿ ntras. operaciones militnrs. contra loM 
^ Bspafioles, y & qn.de cousigte. sugetarme y stiboidiuar las fuor- 
I zas qe. tengo ¿1 honor do mandar, hé convidado ¿los Xefes de 
I las Frova. pa. qe. elixan sus Kespeotivos Representantes, y los 
dirijan 4 esta Ciudad. No tengo autoridad para convocnrloa y 
ordenarles, pr. éso lió hecho y hago ¿ V. E, una propuesta amie- 
tosa. Desiifuo éatu Ciudadno por solio de la Soberanin Ameri- 
cana, sino como un punto en donde autos de principia) sus ee- 
ciones sobre las arduas maleriiis de su primor objeto, trate y 
determine él mi&mo Congreso quat les aen más cómodo pa, em- 
prender sus tareas. 



— 266 — 

Penetreso V. E. de que éstos Pueblos, yo y mis compañeros 
de armas amamos á ése cou una sinceridad y ternura fraternal. 
Sa vemos muy bien discernir los vicios de lan administracions. 
precedtes: de la maza noble y virtuosa de ésa gran población. 
Guiados por principios tan ^jonerosos quieren las Provs. estre- 
char los vincules de la Nación pr. medio de una confederación 
qe. las ponga á cubierto del abuso dul poder qe. t-enga una mas 
qe. la otra por mas ríen, poblada, ó por su localidad mas ven- 
tajosa. Quanto antes puos apresúrese V. E. á que ése Pueblo 
én fileno uso de la libertad élixa él nuevo Congreso Gral. 

Digo al Rü presentante pr. qc. los Pueblos ;quieron pr. cau- 
sas muy bien fundadas qe. uno solo sea ¡)or la primera vez y 
pa. la más pronta expedición sin considerar su población. Pres- 
tándose V. E. á esta medida á este paso qe. con tan enérgico 
imperio demanda la salud de la Patria en las criticas circuns- 
tancias qe. nos hallamos, se realzará más él mérito de V. K, y 
será mas remarcable él desinterés y la pureza con que esos utros. 
Conciudadanos dieron él paso agigantado de destronar él poder 
Real én la persona de los Virreyes. 

«Dios gue. á V. E. ms. as. — Quart. gl. en Cordova Febre- 
ro 19 de IH20.—Juan liauUu Bustos ^E.xmo. Cabildo de la 
Ciudad de Bs. As. 



Sobre arancel eclesiástico 

El Sor. Provsor. y Gobor. del Obispado, contestando al ofi- 
cio que le pasé participándole ser uno de los designados por 
VS. para la comisión qe. debo entonder ol prosi)ecto de reforma 
del Arancel do drus. Parroquiales me dice con fha de ayer lo 
que sigue. 

Hoy llega á mis manos la comunicación do VS. del 5 del 
«corute. El me transmite el nombramiento en comi»iou, qe. he 
«merecido á la Honorable Asamblea para formar un prospecto 
«de reforma del Araacei de dros. Parroquiales asociado por los 



— 267 — 

«dos individuos que designa — No trepidaría aceptar este encargo, 
•si el no expusiese ala autoridad Ecleciascica á impedirse para 
«deliberar sobre actos privativos de su jurisdicción, y si fuese 
«compatiblo con la ininonsa acumulación do asuntos del primer 
«orden, á qe. estoy contrahido* Lo expongo á VS. francamente, 
«esperando de la prudente consideración del cuerpo Provincial 
«prominente se digne subrrogar otra sageto qe. con mejor aptitud 
fdesempeñe los laudables designios de su celo.» 

Cuyo contenido tengo el honor de transcrivirlo á VS. pa. 
su superior conomto. y deliberación. 

Dios Gude. á VS. ms. añs. Cordova Enero 9 de 1821. 

Jn, Bauta. Bustos, 

Honorable Asamblea Provincial. 



La comisión encargada para revisar si Arancel Ecles. qe. 
en prospecto ban elevado los SS. Dv. ü. Gregorio Gomes, Dr. D. 
José Nolverto Allende, y D. José Velez; es de parecer que baxo 
las reformas qe. al fin de otro proyecto ban estampadas, solo 
deva regir provisionalmte., mientras pueda darse curso al expe- 
diento qe. obra á favor dol proyecto del ciudadano Dn. José 
Isasa, qe, cree ser digno de la mayor estimacn. 

Dios gde. á V. H. ms. as. Cordova Febrero 7 de 1821. 

Mtro. Jn, José de Espinosa, 
Dr, José Roque Savid. 

Honorable Asamblea Provincial. 



La comisión encargada pa. revisar el proyecto de reforma 
del Arancel Eclecco. croe oportuno hacer los sigtes. reparos. 

Primeramte. En el arto. 11 del arancel qe. regla aloa de la 
campaña suspende el sumf»rio de información de soltura y liber- 
tad. La comisión cree ser do necesidad (^e. en el mismo expe- 
diente qe. se forma pa. la expresión del consentimto. se siga 
otra información omitiendo el juramto. de los testigos que pre- 
senten los contrayentes. log. los quatro pesos solubles que pone 



— 268 — 

dho. Arancel se entíendHu por mitad con respecto álos ciudada- 
nos del último articulo preliminar. 

2o — En el arto. 15 del precitado proyecto dexa adisoreccin. 
del cura el ajuste de su Sacristán en la campaña. En lo que 
cree la comisión de vérsele asignar un compensativo directo qe. 
será la quarta parte de primisias, 3* un peso detodo entierro de 
adultos, y quatro reales de los parbulos. 

3^— En el arto. 38 de dbo. proyecto en lo que toca á ciudad 
expresa que la administración de olios no se deva pagar dere* 
cho alguno; mas pone las sircunstancias de q. bautisando hade 
llevar la bela, y en caso nó compensarla con quatro reales, uxíoSy 
y dos reales otros. En lo qe. opina la comicion, qe. el qe. quiera 
proporcionar esa bela la lleve, y el que nó, no tenga pensión, 
alguna: y en caso do llevarla esta se dejará ala fabrica de la Iglesia. 

4*'. — En el arto, 14 de dho. proyecto pone en libertad al 
Feligrés pa. q. elija el ó sus deudos la clase de entierro q. sea 
de su agrado; pero le pone la trava de q en los combentos no pue- 
de contratar otra clase de entierro que la que haya pedido al Cura 
con que le quita la libertad misma que antes le deja. Y por quan- 
to esto uuede chocar alos previlcgios délos regulares, es de parecer 
la presente comicion q. la libertad deve ser absolutay sin travas. 

5**. — En el arto. 5® del arancel de ciudad en proyecto explica 
quatro clases de entierro con los drhos. correspondientes^ inclu- 
yendo en todos ellos por parte integrante la misa de cuerpo pre- 
sente. Y en el arto. 19 de aquel mismo proyecto detalla la misa 
de cuerpo presente con dros. especiales. Entiende la comicc. 
que este ultimo arto, deve hablar de las vigilias pa. salvar la es- 
pecie de contradicción en que so hallan embueltos. 

O". — Eu el arto. 31 de Velacions. del expresado proyecto do 
reforma deja al arvitrio de los contrayentes las arras; mas no es- 
plica si la libertad de que habla és de elegir la clase de Moneda, 
ó do pedir ó llevar dichas arras. En lo que croe la preste, co- 
micion devense expresar q. aladvitrio de los contrayentes es do— 
narlas ó llevarlas expresando q. son de la propiedad déla flsposi». 

Cordova y Febrero 7 de 1821. 

Mtrn. Jim, Joae dfí Espinosa. 

Dr. José Áof¿. Savid, 



— 269 — 

Sesión del 7 de Febrero de 1821. 

La comisión encargada pa. examinar el proyecto del Arancl. 
presentó las observación s. qne ocurrían á dho. prospecto: Leido y 
discutido con la detención qe. exige este asunto se pnso pr. el 
Sor. Presidte. la siguiente proposición; ¿Qué se resuelve pa. san- 
cionar el prospecto de reforma de Arancele. Eccleciasticos? La 
pluralidad de sufragios, decidió que baya con oficios al poder es- 
cutivo encargando los pase al Provor. Gobr. del Obispado, á fin 
de que indique su conformidad ó repugnancia, agregando la ex- 
presión de qe. el animo de esta Asamblea no ha sido tocar pr. si 
ni pr. comisión alguna la jurisdicción Bcclesiastica y qe. devuelva 
otro prospecto con todo lo diligenciado pa. resolver en conclusn. 

£1 Dr. Dn. Franco. Ignacio Bustos Seco, de la H. A. Provl. 
Certifico qe. el testimo. qe. precede es fielmte. sacado del libro 
de sesione, de esta H. Corpn. y se encuentra al folio 53 á qe. 
en caso necesario me remito. 

Dor. Feo. Igno, Bustos. 



El Sr. Provisor y Governador del Obispdo. en contestación 
a< oficio en qe. le transcribi él de Y. S. de 7 del presente^ con 
remicion del Prospecto del nuebo Arancel, me dice con fha. del 
10 lo siguiente. 

«Con fba de ayer acompañando el Prospecto de Arancel, me 
ctranscribe V. S. lo resuelto por la Honorable Asamblea en Se- 
cción del 7 relativa á que indique mi conformidad^ ó repugnancia 
cal expresado Prospecto.» 

«Tengo entendido qe. quando se trata de formación ó re- 
«forma de Aranceles Ecleciasticos no ser decoroso á la autoridad 
cque exerzo permitirle solo una intervención precaria, y q. es 
«permitida á cualquiera que se conoidere parte legitima. Sin em- 
«bargo por ahora considero oportuno dirigir mí intención única— 
emente á q. pa. el mejor anierto de mis deliberaciones tenga á bien 
cía Honorable Asamblea mandar agregar al Expediente los autos 
c seguidos á Solicitud del Sindico Procurador de Ciudad sobre este 
«mismo asunto, y las consequentes Superiores Ordenes, q. se ex- 
«pidieron en la materia.» 



270 



En cuya iutoligoncia, V. S. se sorvirú deliverar lo q. es- 
timo combonicute. 

Dios guo. H á V. S. muchos años. Cordova 12 dü Febrero 

de 1S21. • 

*/n. fíanta. Bustos. 

Honorable Asamblea IVoviiicial. 



Sesión del 13 do Febrero de 1821. 
Se dio principio á la sesión de este dia: dando vado á In 
pendiente resolución se contesta al Oficio del Sor Prosor. qe. 
con fha 12 transcribo el Gobor. de la Provn. cuya sansion fue 
la siguiente"": « Jí:i rosuolto esta II. A. qo. el Sor. Provisor y 
Gobr. del Obispdo. contesto catogoricamte. y a la mayor breve- 
dad, pues nsi lo exige la utilidnd publica, al oficio del Gobno. de 
O del corrto. en el qo. S(> sirvió transcribirle la sanción de esta 
H. de siete del mismo relativa á qo. indique su conformidad 6 
reparos qe. pueda haber contra ritos en el proyecto do reforma 
de Aranceles Eccleciastirs. sin huccrso lugar a la agrogacion 
de los Autos qe. solicita y contostoHLdi.' al Sor. Gobr. de la Prova. 
pa. su intülign. la nt»ta diíl roi'orido Provr. y en contesto de su 
nota de 12 del que gira". 

El I)r, D. Franco. Bustos StUío. do la H. A. Provl. 

Certifico qe. el tostinio. qo, j)reco(le os fielmote. sacado del 
libro do S(isions. do esta If. (./orporacn. y se encuentra á fs. 51 
íi que en caso necesario me refiero. 

J)or, Feo. ígneo. Bustos\ 
Soc. 



Habiendo debuoUo ál Sr. Provisor y fiobr. del Obispado 
¿n 15 de Febrero ultimo úl Prospocto del Aranzel Parroquial, 
transcribiéndolo lo acordado por la Huuorable Asamblea ón Secón, 
del 13, me dice én contestación lo siguiente. 

«Exmo. Sr. con flia 15 del corrto. me transcribe V. K. la 
supor. resolución de la Houorablo Asamblea Provincial én Sec- 



— 271 — 

cion del 13, contrahida á que ccuteste categóricamente, ó indique 
m¡ conformidad, ó reparos, que puedan obtenerse ál proyecto de 
reforma de Aranzeles Eccos. sin hacer lugar a la agregación de 
antecedentes como lo signifiqué. 

Yo estaba persuadido, qo. cumplía con toda la considera- 
ción y respeto q. consagro á la Corporación Augusta, y que me 
arreglaba á los mas esclarosidos principios de politica, haciendo 
los apuntamientos suscintos a que me contrage én mis anterio- 
res contestaciones, y evitando una decidida y expresa discre- 
pancia entre Autoridades, que jamas aexa de obrar contra la 
Subordinación y ól orden en les ánimos indispuestos. Pero la 
preceptiva calidad con qe. so me estrecha á una contestacn. cate- 
górica^ pone á cubierto la rectitud de mis intenciones, y me 
compele ál campto. 

He dado pruebas constantes de que nada hay mas contra- 
rio á mi carácter, y á la moderación de mis sentimientos, q. él 
abrrogarme atribuciones q. no me coiTesponden. Asi és, q. si 
fuese interés personal él que se trata, un silencio profundo sella- 
ría mis labios, y haría recomendable la observancia de lo que 
dispone él proyecto reformador de Aranzeles. 

No debo pensar con tanta humildad, quando se atravie- 
san los altos intereses de la Jurisdicción £cca. No soy dueño 
de ella, soy si, un depositario fiel de sus facultades, y un vigi - 
lante custodio de su inviolabilidad sagrada. 

Estos atributos, cuyos deberes me someten á una respon- 
sabilidad circunstanciada^ me sostienen también para exponer 
con todo acatamiento que la facultad de formar y reformar Aran- 
zeles Eccos. es, y há sido hasta áqui privatiba de la Jurisdic- 
ción de la Iglesia, con las modificaciones de interpelación y 
requerimtos., que sin oponerse á su independencia franquean las 
Leyes á la Autoridad Secular én casos de omicion y negligencia. 

Los Ilustrados individuos, en quienes hoy recae dignamente 
la Suprema Representación Provincial, son demasiado perspica- 
ses para no dexar de comprender la firmeza y Solidé': de mi 
anterior aserto. 

No puede haber Religión Católica entro nosotros sin sacra- 
mentos y culto publico: no pueden verificarse los S&cramentos 



— 272 — 

BiD Ministros! y no pueden existir Ministros siu dotación. Si ¿s 
indisputable que los Reglamentos de Religión y culto, y la ins- 
titucn. y consngraoion de Ministros nunca han podido corres- 
ponder á la Autoridad Secular sea qual fuese, ós consiguiente 
necesario, que la óconomicH consignación de congrua, q. alimente 
álos Ministros del Santuario, corresponda solo ala Autoridad dala 
Iglesia. Repito solo, Sr. Gobr. Supmo., él lenguage universal de 
los concilios, de los Sagrados Cañones, y aun delus LfOyes civiles. 

Por ésto és no haber llegado á mi noticia Arancel Eci'o. 
formado por autoridad civil. Véase él déla Metrópoli de Charcas, 
y él desús Iglesias Sufragáneas. Al¿,una vez él clamor délos 
Pueblos y la insensibilidad, ó dureza de álgun Prelado há dado 
mérito á providencias, q. sin alterar, ni defraudar cosa alguna 
alas Leyes Eccas., han libertado álos Pueblos de la opresión y déla 
fuerza. Pero esto há sucedido quando aquellos han despreciado 
la incitativa ordinaria del que tiene derecho á requerirla. Sobre 
éste punto habrían ilustrado mucho los autos, cuya agregación 
al Expediente déla materia exigí y se há mirado con desprecio. 

Sin haber pues merecido la menor insinuación ala Honora- 
ble Asamblea, cuyu medida hubiese seguramente llenado los lau- 
dables designios desu zelo, procedió ))or si misma á tomar cono- 
simiente y verificar la reforma del Arancel Ecco. Pero como? 
Delegándome á mí en comisión el proyecto de reformar, se nom- 
braron de acompañados álos Sres. D. D. José Morberto de Allende 
y á Dn. José Velez, ambos legalmente impedidos ál caso. El prime- 
ro, aunque por su integridad y principios és capaz de cualquier 
desempeño, én él asunto es parte como Sindico Procurador de ciu- 
dad, áquien correspondía, ó reclamar la reforma del Áranzel, ó acep- 
tarla á nombre del Pueblo, cuya representación obtiene: él se- 
gundo és él mismo q. hizo la moción solicitando rebajas del 
Aranzel, y por lo mismo no debió reputársele con toda aquella 
imparcialidad serena, q. exigía él objeto de la comisión. 

Examinado él proyecto, que foi marón los comisionados se 
resolvió oírme, pasándomelo pa. q me conformase, ü objetase re- 
paros. Justamente extrañé él procedimiento, y lo debolví, indi- 
cando, q. pa. él mejor arreglo de mis deliberaciones se hiciese la 
legal acumulación délos autos seguidos en la materia. Desde 



— 273 — 

luego merecí ol desaire de uo haberse hecho lugar á uua diligen-* 
cía que parecía esencial y conducente. 

La constancia pues de todos estos hechos no permite q. con 
desaire déla Autoridad que éxerso pase por la reforma délos 
Aranzeles. La Honorable Asamblea en virtud de sus altas fa- 
cultades podria ordenar su óxecucion y cumpto., sin comprome- 
terme á responder á Dios, ál Pueblo Sensato, y ala Autoridad 
Diososana inmediata, áquien hoy él actual estado de cosus há 
transmitido las facultades del Metropolitano. — Dios gue. á V. E. 
ms. as. Corda. Febero 20 de 1821.» 

Lo transcribo á V. S. pa. su iuteliga. y posterior resolución. 

Dios gue. aV, S. ms. as. Cordova Marzo 1* de 1821. 

Jn, Bauta. Bustos. 
Tomas Montano, 
Seco. 

Sres. déla Comisión déla Hone. Asamba. Provl. 



Sesión del 2 de Marzo de 1821. 

Avierta la Sesión de este día recordó la comisión el asunto 
pendiente en Sesión anterior sobre reforma do Aranceles Eccle- 
siaatic. y á ñn de asertar su resolución se mandó leer el oñcio de 
I'* del corrte. del Provsor. del Obispado quien lo dirige lleno de 
ideas las mas sedisiosas y totalmte. opuestas á justicia, negán- 
dose por su parte á concurrir como debe al indicado designio sobre 
lo qual se acordó el nombramto. de sinco ciudadanos de providad 
y provecho, para que resolviesen de atender el clamor gral. de 
los fieles que la exorvitancia de los drhos. parroquiales que los 
regrava sobro manera, pude esta Sala formar un prospecto de 
reforma por medio de una comisión que regulase y modoraso las 
quotas designadas en el Arancel Ecclesiastico y si también pudo 
pasar lo obrado al Provr. del Obispado re<iuiriendolo á su con- 
formidad ó expresión de raparos asegurándolo juuuimte. no es- 
tenden su animo á tocar por si ni por comisión la jurisdicción 
ecclesiastica como fue acordado y realisado en Sesión del 7 de 

35 



— 274 — 

Febrero ppdo., faor<)n aombra<lo& á dlio fin ol Canónigo Tesorero 
Licdo. Dn. Bonito Laacano el Bis .Tnbilntlo Fr. Pantaleon García, 
J)r. .Tusó (ialjriül íiazquoz Dr. Dn. .Toaó Dámaso Xigona y Dr. Da, 
Estanislao Idearte á quiones se mando pasasen testimonio de 
esta Sesión do la citada del 7 y de la del 13 del ppdo. en la parte 
relativa con ol referido prospocto y oficios de Provor. sobre lo 
mismo para su resolución. 

El Dr. Dn. Francisco Ignacio Bustos fiec. de la H. A. 
Provl. Certifico qu(\ ol tcsMino. (¡ue precedo es fiolmte. sacado 
dol libro de Sesión de esta H. Corporación y so encuentra á 
fs. 8 Y^ á que en caso necesario me n fiero. 

7>r. Francisco \gnacio Bustos 

.Secretario 



Siempre ha ostndo esta Soberana Asamblea en el animo y 
firme bol untad, deque asi como ha ju/gado, q\ie nada devla omitir 
de lo que plantando, y edificando fuese útil para la felicidad y 
tranquilidad comunal, asi iguahnto., ))or pedir el miamo vínculo, 
dovia estar pronta, y dispuesta paíia arrancar y destruir qualos- 
quiera cosa que le diifiase y perjudique. El ciudadano Veliz 
hizo la justa moción de propender á la reforma ilo los dros. Ecle- 
ciasticos, tan tirantes como su ben comprehendidos en el Arancel: 
escuchó la Sala con la detonen, (je. exigía el recomendable zelo 
de éste individuo, y el de acallar los clamores, y quejas sucitadas 
por el grito gral. de los Fieles. 

En las atribuciones y altos poderes qe. le asisten creyó, ser 
esclucivo do la H. la i'uuultad tío imponer contribucions , de ex- 
tenderlas ó modurarliiH, soguii las sircunstancias: y és fuera do 
toda duda quo estos dros. parroíjuialos son una efectiva y real 
contribución; como lo és igualmente de «[O. esta ha emanado inme- 
diatamnte. do la comhonción. 

Sin embargo: pa. realizar un proyecto á que no podría de- 
sentendersñ sin la mas alta rosi'onsavilidad, tuvo avien, crear 
uua Comisión encargándola al Provisor pa. qe. concurriera á dar 
el mérito á la enunciada reforma, según aparece de las Sosioun. 



— 275 — 

qo. en copia con ésttv fha. se acompañan; signieuclo en ésto la 
practica de las leyes, por la qe. los Soberanos han mandatio á 
los Diosesanos, las mencionadas aeformas. Y ha tenido el dis- 
gusto la H. A. de leer la escusa del Govr. del Obispado: cometiendo 
en su vez al Chantre Dr. Dn. Gregorio Gómez. 

Pesada pr. la Comisión de la H , la moción del proyecto 
de reforma, no trepidó en apoyarlo, y pasar á la formacn. del 
prospecto de Araneel, qe. obra en favor do los Fieles. 

La depurada delicadeza destaSala á un tuvo la consideracn* 
de pasarlo al referido Provisor con el fin de qe indicase su con- 
formidad ó repugnancia qe, podía haver contra ritos, ó expusiese 
la inconguridad á qe. se podían abenturar los Curas, añadiendo, 
qe. el vnimo desta Sala de ningún modo era tocar por pí, ó por 
comisión, ritualidad que toca á la Jurisdiccn. Ecleciastica: no 
obstante de haverlo yá hecho de ante mano escrupulizar, en 
estos puntos por otra comisión revisadora, en la qe. tuvo avien 
encargar á un Eclociastico del ceno de la Sala misma, y á un 
graduado en Sagrada Teología ambos de la mejor providad: cnyo 
dictamen obra al fin del prospecto. 

La cavilosidad dol Sr. Provisor, se desentiende de contes- 
tar al efecto á qe. és pasado el proyecto de reforma, y solo se 
dirige á pedir autos que obran en favor de los fíeles. La Sala 
por no retardar una obra que está comboncida ser de la mayor 
utilida 1; en uso do la plenitud de sus facultades abolió la cédula 
que dio mérito á esto expedte., mandando contesta categoricamte. 
á los puntos do la precisada nota. 

Finalmte. ha visto con el mas justo asombro el último oficio 
en el qe. viene lleno de desacatos a una autoridad Soberana, in- 
tentando competencia [ó. qe. no puede haver lugar; pa. evitar 
pues una mordacidad fanática ha creido, la Comisión qe. repre- 
senta la Sala, ser paso mas prudente de volver á V. S. todos los 
documentos, y nombrar una Junta do Teólogos para que indiquen 
su parecer contraido á los puntos qe. expresa la sanción de 
esta fha. 

La incredulidad qe. por todas partes se comunican no quiere 
otra cosa, sino ver la potestad Ecleciastica encontrada con la 
civil: es presiso no dar motivo á los enemigos de la Iglesia pa. 



— 276 •— 

qe. repitan lo qe. lian dho. tantas vecos cQue Roma ora iiitra- 
tablo, y qe. tiono un espíritu de dominacn., peligroso pa. los de- 
mas Estados. Quando és iDConcuso^ que no tiene sino una admi- 
nistracn. purumto. espiritual en los Reynos Católicos, y su 
autoridad temporal no existe sino en quunto al Estado Ecleclas- 
tico, y aun esto ós púr consocion do lotí;8oberrtno8 

La luglatemv do ve corregir siempre el zelo indiscreto de 
los Ecleciasticos ¿Que diria Cleuioiite 7o si volviera al mundo? 
¿So banagloriiiria de su acción, viendo hoy AesteRí^yno, al abrigo 
do todas las sectas y errores? Asi os que al encargar JesuChristo 
á los Apostólos, que fuesen simples ccomo las palomas, añade» y 
prudentes «como las culebras». Un proceder inconcidorado de 
parte del Provisor en tpos. tan críticos, podría ser causa de con- 
traher empeños do los qe. acaso so arrepentirá. Abeuturando ha- 
cer los Fieles el juguete do los cisma¿f, pues aun al tomar con- 
sejo de los qo. son ubsolutamenti; imparcialos, y desinteresadas es 
fuera de toda duda que cada uno se hace siu querer, y siu des- 
confianza hombro de partido. 

Aunqo. los hombres quo están á su lado, intenten ocacionar 
las mas funestas consoquencias, y ser causa de fuertes turbacns. 
mas la iSala sent.inela en la tranquilidad, y unión de la Provincia 
helará separar esto mal ¿Pero podemos responder de los qe. les 
sucedan? Ne siempre lo que so ofrece con el trago do piedad, lo 
és en realidad. La devoción poco ilustrada, y qo. por ntra. des- 
gracia, está demasiado en uso, intenta hacer parcial desús preocupa- 
cions. á la Iglesia, y hacer creer qe. no se puedo llegar al interés, 
sin ofender la esencia misma de la Religión. Mientras, que al 
contrario ella no deve afianzarse en riquezas perecederas, ni en 
honores tempéralos. 

Si al moderar un dro. se hu viera de adulterar un dogma, 
ó pervertir un punto de moral: sin duda en eso caso seria pre- 
sido perecer antes. Pero dospuas qe. un casamto. balga doce 
pesos, por oxomplo, la Iglocia enseñará unas mismas berdades, 
la Iglecia permanecerá firmo. Las ordenes religiosas no han re- 
civido por herencia suya estos dros.: si llegaran á abolirse todos 
en el dia, seria siu duda para ollas una gran perdida, pero do 
por esoseria la Iglecia de Jcsu Christo menos Sta., menos Apos- 
tólica, ni monos rtspetablo. 



— 277 — 

La Sala está penetrada q. un Provisor és obligado á con- 
servar las ¡nniimidades desu jurisdiccn.: pero lo está igualmente, 
que LO es preciso pa. esto chocar y descomponerse con los Sobe- 
ranos Civiles, por dros. terrenos; ésto és atisar el fuego déla 
discordia, y ofrecerle protestos pa. q. levante el grito pr. la in- 
moderada codicia do biens. temporales. 

La bordad és qe. cada Soberano és dueño de su casa^ y 
que ninguna autoridad estraña tiene dro. para introducirle. Ala 
autoridad civil es esclucivo todo lo terreno. La caridad, la paz, 
y la modoracn. son las armas peculiares de los Apostóles: y des- 
conoce aquella todo medio de intervenir ésta en lo que toca 
intereces por combencion. Absteniéndose el Provisor, como 
devia del desacato de estrañar á una autoridad Soberana; y déla 
inostemporaeea recusacn. qe. hace del Ciudadano Veliz, y del Cin- 
dico Procurador, baxo el protesto escandaloso de ser interesados, 
pues en tal caso no hnbria facultad, ni en la Sociedad misma pa. 
moderar la exorvitancia délos dros., pues ala verdad sobre ella 
recaen estas imposicions. y erogacions. todas; siendo por el con- 
trario los berdaderos interesados, por obrar en favor deellos las 
ponsions., el Provisor y los Curas. 

Seria cansar, Exmo. Sor., reflecciones sobre lo desatento, y 
falsos principios del ultimo oficio. La comicion descansa en los 
Sanos principios ilustracn., y providad déla Junta de Teólogos, 
que ha tenido havien consultar, no obstante estar persuadida 
déla sanidad de sus procedimts., y de que puede y do ve darlo 
el ultimo Sello de Sanción al proyecto de reforma. 

Lo pongo en noticia do V. E. pa. noticia délos individuos 
nombrados al efecto, acompañando los documtos. todos pa. los 
fines qe. expresa. 

Dios gde. á V. E. ms. as. Sala de Sesions. en Cordova 2 

de jJIarzo de 18i>l. 

Franco, de Bedoya. 

Dor. Feo. Igno. Bustos. 
Seco. 

Exmo. Sor. Supmo. Govr. dola Provcia. 



— 278 — 

M. H. A. 

Enterados los Iiidividuos nombrados en ol documento qe. 
obra bajo el n'\ 8 eu el Expedto. acompañado, de Iob puntos com- 
prehondidos en aquel, y domas referencias indicadas en el mismo 
documto. procedimos á la correHpondte. reunión. Verificada ésta, 
se discutieron los puntos encardados con aquella detención y zelo 
y respeto que pr. todas sus altas cousidcracionos recomendaba 
el asunto; y después de haberse recordado oportunamte pr. los 
Vocales reunidos lo mas fundamental y decisivo do quanto se ha 
dado á la prensa, y ba llegado á esta capital, no pudimos monos 
los mismos vocales que reconocer el arreglo, y pulso circunspecto, 
con qe. la Honorable Asamblea ha marcado sus deliberaciones 
en este negocio; y en consoqílencia quedó fixada la resolución do 
los Vocaler de conformidad con ol expuesto rocouocimto. del arre- 
glo y pulso do las deliberaciones de la Honorable corporación 
Provincial en el í^xpdte. qe. se devuelve acompañado. Cordova 
y Marzo 3 de 1821. 

Licdo, Benito Laacano. JJr, José Dámaso 'K.igena. 
Fr, Pantaleon (íarcia. iJr, Estanislao de Lear^ 
te. Jase Gabriel Vasquez, 



Sala de Sesions. en Corda, á líi de Marzo do 1S21. 

Vista la resolución de Tc<»logüb con lo domas apruébase en 
!a misma couformidd. qe. se acordó en sesión de esta fha., y — 
devuélvase al Executivo pa. su publicacn. y cumplimto. 

(Hay cuatro rúbricas). 

Andrs, de Oliva, 
VI. Seco. 



279 



1831 — IV.^ 3 

Bel comisionado Br. Pacheco de Meló dando cuenta del 
desempeño de »u misión. 

Habiendo coa fha. 24 de Abril dado cuenta á V. S. desde 
la Ciudad de Santiago del Entero del estado de la negociacn. á 
qe. fui destinado, duplicando todaa las copias de oficios y contes- 
taciones qe. hasta esta i'ha. habían ocurrido con los gobiernos de 
las cuatro Prov. beligerantes, creo necesario remitir los qe. pos- 
teriormente han obrado hasta la conc'ucion de la paz, celebrada 
en la Posta de Viuará el dia 6 de Juno, del presente año, pr. 
medio de Diputados plonamte. autorisados. 

Por mis dichas primeras comunicaciones remitidas pr. un 
posta, vería V. S. con cuanta injusticia el Gobernador substituto 
do Santiago, despiies de admitida la mediacn. me embarasó el 
paso á la Ciupad de Tucuman, valiéndose de fribolas desconfian- 
zas, qe. solo podían existir en les mas formados cálculos de qn. 
le aconsejaba on toda clase de negocios. Este paso tan anti-po- 
liiico ocasionó la ruina de las cuatro Prov. la desvastacn, gral. de 
ellas y lo mas doloroso la efucion de sangre de unos mismos her- 
manos en las diversas guerrillas qe. ant^sedieron á la acción ge- 
neral del 3 do Abril en los campos del Rincón, cerca de la ciudad 
del Tucumn. Mis reclamaciones, mis suplicas, la interposición de los 
respetos de mi Prova. comitente ni las protestas qe. formalisó fueron 
capaces de hacer variar el plan qe. so había formado. Seguro de 
disponer á su arbitrio de la suerto del Tucuman confiado con la 
superioridad de sus fuerzas unidas con las de Salta, no quería 
librar la tranquilidad de la Prova. á otro avenimiento qe. al de 
despojar do su silla al Gefo do la República, y de aser todo lo 
presiso qe. podía perturbar su reposo; mas nunca contó con los 
diversos honores qe. prepara la fortuna en las batallas mas segu- 
ras, ni creyó por un momento ver frustrados sus designios hasta 
qe. tocó el desengaño en el citado Tres do Abril. 

Después de este contraste, y qnando de nuevo se empella- 
ban en la reorganisacion do su Exto. disperso, también me em- 
pella yo en con.'3eguir mi pasage al Tucuman, y todo se me hallauó 



— 280 — 

en el momonio: cesaron de improviso todas las dificultades <ie. 
autos oran iusuporablos. y serenaron las circunstancius qo. lo 
impedían. 

El 25 do Abril nio puse en marcha al Qu artel General del 
Governador 1 barra en ol Rio Hondo: Tube una entrevista con 
él, y con los xolos del cxoisito Saltofio, y después de haberlos 
inclinado y acuso dcsidido á un aboni miento amistoso con prefe - 
reucia á la lacha encamisada (|e sostenían, me dirigí á tener 
i^iial entrevista con ol Xofo do la RepubUca, atropol lando todos 
los riesgos qo. me ofrosierun hi inseguridad de los caminos sem- 
brados de partidas sueltas, sin ofíciulos, sin disiplina ni subor- 
dinacn. todo lo arrostré con ol fin de asentar persoualmnte las 
bases do un abenimiento con los mismo que habían decretado la 
guerra, para evitar la inutilidad de las reuniones, pr. Diputados, 
como la qe. poco antes habia presedido en Sandi. 

Jamas negaré al Pn siute. de la República la dosilidad 
COL qe. se prestó á la mediacn* me manifestó deseos los mas ex- 
presivos pr. la paz; pero bi(ín orientado yo de la política que 
habia o^isorbado en las veces distintas qe. se trató de esto, no me 
fie de sus oi'rosimiontüs, y lo extreché á qe. formalisarú tales 
vasos qo. habían do poner término á la guerra. Lo^^ró qe, con- 
desendiendo con mis exiorsadas suplicas, me entregase firmadas 
las jjroposiciones dos[)ues de haber modiñcado bastante sus aspi- 
raciones anteriores. 

No me detubo un solo insiunte, sin ))asar ala frontera del 
Rosario donde habia fijado su (¿uartel ol General Guemes; pero 
antes do emprentler mi marcha intcjieseal Prosidto. Supremo pr. 
la nota N l\) á una suspcncion do hostilidades, prometiéndole 
conseguir igual decieto de los aliadt»s, con cuyo objeto puse en 
sus manos el oficio N 20 quo devio remitirlo con la mayor cele- 
ridad al Gov. Ibarra pr. medio do un parlamento, y sin embargo 
do qe. anteriormto. me habia ofrecido vervalmto. me contestó lo 
qe* contieno el oficio N 21. 

Formalisé mi marcha j>r. entro mil riesgos, atrabcsando 
bosquws cubiertos de i)artidaB de guerrillas, qe. en el ardor de 
una lucha desordenadana podía prometermo la menor seguridad. 
Tor mas do tres veces me vi cu el ultimo peligro, pero lu provid. 



— 281 — 

mo libró felisuite. acaso pa. qe. fuese el iustriimt. de la paz 6 el 
Iris qe. asegurase la serenidad á las cuatro Provincias qe. toca- 
ban ya su destrucción. Del lugar de las Trancas anuncié al 
Governador Quemes mi llegada pr. una carta amistosa, con el ñn 
de qe. sus partidas abansadas me fasilitasen el transito: su con- 
testación fue llamarme con celeridad, proporsionando á mi per> 
sona todas las seguridades y comodidad posible. Me remitió al 
mismo tpo. la carta original de los Marquiequis prisioneros, con 
una gran parte de su batallón, y de su Secretario Tedín qe. en po- 
cas palabras le instruía la acción que babian tenido con estos 
hasta rendirlos. 

Una notisia de tanto interés á la Nación, no quiso dilatarla 
un solo momento; la comunique pr. un extraordinario al Presidte. 
con copias de las cartas, y con el oficio qe. corre bajo el N 22 pa. 
qe. lo remitiese á manos de V. IS. con otros^ pa. los goviernos de 
los demás Pueblos; pero no solo estoi cierto de qe. ocultó la noti- 
sia á pretexto de no creerla, sino qe. también retubo los pliegos 
sin remitirlos. 

La entrevista con el Governad. Guemes produjo todos los 
buenos efectos qe. me prometi: El accedió á las proposicons. del 
Presidte. y me hizo arbitro de la Paz con solo la calidad de qe. 
la Prova. del Tucuman habia de auxiliar á la de Salta, pa. defen- 
derse del enemigo común, con los útiles de guerra, propios de la 
Prova. ó de los destinados pr. la Nación, que se hallaban en el 
mismo Tucuman, ofreciendo por su parte todas las seguridades 
qe. desease el Presidte. pa. alejarse toda desconñanza; mas sin 
embargo de su hallanamiento era presiso qe. remitiese pr. su con- 
ducto las mismas proposiciones á su aliado de Santiago pa. qe. 
obgetasc los reparos qe. estimase convenientes pa. hacer la paz 
duradera.. Entre tanto venia el resultado del exto. de Santiago 
regrese yo al Tucuman ha esperarlo pr. medio de un parlamto. 
qe. de viví mandarlo el mismo Guemes en el termino de ocho dias. 

A )ni regreso al Tucuman di cuenta al Presidte. Supremo 
de la bella disposicn. del Sr. Guemes, y del resultado qe. espe- 
raba, animándolo f uertemte. á qe. tubiese una estrevista con este, 
qe. la deseaba pa. cortar de un solo golpe una guerra tan obsti- 
nada: que eligiese un lugar aun qdo. fuese en los suburbios de 



— 282 — 

la ciudad ú dolido sin la menor desconfíanza vendría ol mismo 
Guomes á armonisar las dos Prova. y también la de Santiago; 
pero me fue imposible el conseguirlo^ á pesar de mis empeños 
á pretexto de estar la campaña apostada de un cliuscho general, 
qe. á mi no me amodroutó aun quundo la atravesé en medio de 
un temporal desecho. Esta negativa produgeron los ofícios y 
contestaciones qe. corren desde ol N. 23 hasta el 29. 

£1 Parlamto. se dilataba mas de lo qe. pensó, y como nada 
podia practicar entre tanto no llogase este determiné pasar á 
Santiago ala linson qe. al mismo punto se dirigia el Exto. Tacú- 
mano, no obstant(3 mis suplicas y reclamaciones. Trate de ase- 
lerar mi marcha pa. evitar un ataque qe. fuese funesto pa. qua- 
lesqa. parte (^e. so declarase la victoria; ])ero habiéndoseme 
entretenido tres días para librarme el pasaporte: tuve notisia de 
la llegada del Parlamto. qe. fue detenido en la abansada y qe. 
los pliegos 80 diriglerou rmi poder, los mismos que habian sido 
interceptados pr. el Presidte. Supremo, sin quorer entregármelos 
á protesto de qe. ora falso todo !o qe. le decia. Por lo qe. le pasó 
el oficio N aO. 

El modo de cohonestar (»1 insulto fue entregar mi corres- 
ponda, al Mayor Gral. pa. qo. mela remitiese al exto. creyéndome 
halli qdo. yo no habia salido del Puoblo, y habiéndolo esto verifi- 
cado con fha. de dia y medio antes de mi salida, el soldado con- 
ductor se pasó á los Santiaguoños y entregó la corresponda, de 
donde me la dirigió el Sr. Ibarra, por conducto del (rral. de la 
República y es la qe. corre bajo ol N 31. 

En mi arriesgada marcha hube de ser sacrificado por una 
partida de sesenta hombros qo. dps|)uboriilos dol fuego do una 
guerrilla resiento con los Santiagiuífios, mo abocaron los fusiles 
creyéndome eneniiiío; la prontitud con qo. lobante un pañuelo 
qe. condusía en f(;rnia de bandera mo salvo on esta vez. 

Llegue alas playas del rio fronte de la ciudad á la sason 
que se estaban empeñando algunas guerrillas de la una y otra 
banda. En el nionito. quise pasar á vernio con el (Toneral de 
Santiago; mas ol dol Tucumu.n mo expuso me demorase hasta el 
resultado de sus ])arlam*ioH. qo. habia remitido poco antes de mi 
llegada. Demoré hasta el siguiente dia, y al pasar el rio con un 



— 283 — 

oficial y dos soldados de escolta sin mas señal de parlamto. qe. 
un pañuelo blanco en la mano, y sin haber autesedido un golpe 
de llamada, salieron á recivirme dose hombres formados en guer- 
rilla, y qdo. abansaron hasta ponerse á medio tiro de fusil, me 
hicieron tros descargas do las qo. escape milagrosamente. Con 
oste accidente mo vi presisado á regrosarme á todo galope y vien- 
do preparado al exto. y en consternacn. al Pueblo, pedi un tam- 
bor y con el volvi á pasar el rio con cuya formalidad fui resivido. 

En el mismo dia lograron mis esfuerzos la satisfacción 
de hacer firmar los preliminares de un tratado de paz que 
debía celebrarse pr. medio de Diputados en la Posta de Vinará. 
Ellos se berificaron el sinco de Junio del presente año y yo tube 
la satisfacción de remitirlos á Y. por triplicado. Ojala qe. mis 
sacrificios moroscau la aprovac. de esa benemérita Prova qe. tubo 
la dignación de ñar á la debilidad de mis luces una empresa do 
tanta concidoracn. 

Dios gue. á V. S. ms. ai. Rioja Agosto 10 de 1821. 

Dr, José Ande, Pacheco de Meló, 

Sor. Govornador Supremo de la Prova. de Gordo va. 



Pacto entre los Gobiernos de Tueumán y Santiago 

Los Diputados de las Provs. de Sn. Migl. del Tucuman y 
Santiago del Estero, elegidos pa. transar las desabonencias y 
disencions. qo. han dado mérito á la presente guerra, y firmar 
los tratados de Paz y unión eterna; reunidos en este parage de 
Binará después de reconosidos bastantes los poderes respectivos, 
convinieron en los articules siguientes. 

1^ Sesacn. cabal de la guerra entre las Provs. beligerantes 
y establesida la hermanable unión entre ellas bajo la garantia 
de la benemérita Prova. mediadora de Cordova. 

2*. Los Prisioneros qe. de una y otra parte se hubiesen 
hecho durante la guerra, serán dobueltos resiprocamte. desde el 
momento de ratificarse los presentes tratados. 

3<>. LüeJ Vo'.iuos y habitantes de las Provs. beligerantes 



— 384 — 

qe. hubiesen sido detenidos^ ó emigrados pr. diveroidad de opi- 
nions. volverán inmediatamte. á sus casas y hogares y uso libre 
de sus propieds., sin qe. pr. sus disoncions. anteriors. se les siga 
perjuicio alguno. 

4o. Siempre qe. la Prova. do Santiago sea invadida pr. el 
enemigo infíel. la Prova. hermana del Tucuman se obliga há au- 
xiliarla con el armamto. y militares pertrechos qe. sean necesa- 
rios, quedando en resiproca obligada la Provincia de Santiago á 
auxiliar á la del Tucuman en los casos en qe. se halle igualmte. 
invadida ó pr. los mismos enemigos o pr. el común. 

5^ Las quejas ó reclamacions. de perjuicios irrogados mu- 
tuamte. entre las Provs. contratantos, y reposición de dros. qe. 
se consideren resiprocos de parto á parte defieren su desicion á 
las deliveracions. del Congreso Nacional. 

6°. En el termino de un mos qe. devora contarse desde la 
ratifícacn. de estos tratados, pondrán las Provs. beligerantes un 
Diputado con poderes amplios en la Prova. de Cordova pa. la ins- 
talacn. del congreso gral., sin qe. pr. pretexto alguno se pueda 
retardar el legal cumplimiento de esto articulo. 

7°. Los pochos impuestos por el Govno. de Santiago al tra- 
nco de carretas subsistirán hasta las deliboracions. del Congreso 
Nacional; quedando á la inspección de los Diputados de las Pro- 
vincias el dever de promover la resolución en las primeras se- 
siones. 

8^. Queda libre y expedito ol transito y comercio pr. ol 
territorio de las Provp. beligerantes, y restablesido el primer or- 
don y giro on los términos qe. antod se obserbaba. 

9°. Los Goviernos contratantos zelarán con la mayor vigi- 
lancia, y proscri viran bajo seberisimas penas á sus respectivos 
ciudadanos y habitan tos pa. qe. no invadan las jíropiodades de 
uno y otro ttMTitorlo, y respeten In doguriilad individual do sus 
ves i nos. 

10^. Quoda igualmte. firmada la unión hormanable de las 
Provs. de Salta, Tucuman y Santiago y de sus respectivos Go— 
viernes y verdad eranito. aliados con la mayor feo y sinseridad 
pa. operar activamte. contra el onomigo común, y auxiliar en 
cuanto sea posible á la Prova. de Sal tu pu. la doi'eusa de las 



— 285 — 

irrupción 8. con qe. la amenasa, sea con armamentos, aprestos mi- 
litares, ú otras especies qe. se conceptúen necesarias. 

11^ Queda al cargo de los Goviernos de Santiago y Tucu-- 
man pasar estos tratados al Govno. de Salta, pa. qe. siéndole 
adaptables igualmte. los firme y ratifique; y en un caso desgra - 
siado, qe. contra toda esperanza no se abenga, no será este un 
motivo pa. qe. los anteriores tratados no tengan su devido efecto 
entre los Goviernos de Santiago y Tucuman; pa. lo qe. desde 
haora los firmamos y ratiliabemos pr. nuestra parte los Diputados 
nombrados al efecto, remitiéndolos á las Autoridades de qe. emana 
nuestra comicion pa. su ultima sanción qe. deverá realisarse en 
el termino do tres dias contados desde el dia de mañana. Binará 
y Junio sinco de mil ochocientos veinte y uno— Dr. Pedro Miguel 
Araos — Diputado pr. Tucuman — Pedro León Gallo—Diputado pr. 
Santiago — Dr. José Andrés Pacheco de Meló — Diputado mediador 
pr. Cordova. 

Tucuman y Junio ocho de mil ocho- 

Decreto de noti fi- cientos uno — De acuerdo y con consenti- 

cacion con alguns. miento del cuerpo legislativo ratifiqué pr. 

modificacions. mi parte los tratados qe. anteceden con las 

modificacions. sancionadas pr. Su Altesa el 
mencionado cuerpo legislativo en la forma sigte. — Articulo pri- 
mero, segundo, tercero y cuarto — Aprovados — «Articulo quinto — 
«Procurarán los Goviernos contratantes empeñar todo sa zelo pa. 
«qo. las propiodades particulares qe. existan hasta el dia extrai- 
cdas en ol curso da la guerra se restituyan religiosamte. y si se 
chan consumido, su índemnisacion so deja pa. la deliberación del 
^congreso gral. — Articulo sexto. Se exocutará la remicion de Di- 
sputados en el termino prescripto, siendo los Pueblos libres en 
«conferir poderes como lo indique la voluntad soberana — Articu- 
clos séptimo, octavo, nono, décimo, y undécimo aprovados» — Y á 
efecto de qe. se preste igual ratificacn. por el Govno. de Santiago, 
y quedando en Secretaria copias autorisadas pásense originales 
al Diputado Dn. Pedro Migl. Araos con inclucion del oficio de 
S. A. el cuerpo legislativo pa. qe. lo remita al Sor. Govr. do San- 
tiago, qe. on el termino perentorio de sinco dias contados desde 
esta fha. deverá prestar su consentimiento y ratificación^ bajo 



286 



las modificaciones con qo. pr. este liá sido ratificado— Bernave 
Araos . 

Santiago y Junio dose de mil ocho- 

Ratifícacn. cientos veinte y uno — Ratificanso los pre- 

dol Govierno do sentes tratados con las modificaciones qe. 

Santiago. anteceden: avísese ai Diputado de esta pa. 

qe. lo oomuni<iuo en contestacn. al do Tu- 
cuman, y lo instruya á su Govierno — Felipe Ibarra— Es copia sa- 
cada del originl. á qe. me remito. 

l)r. José And», Pacheco, 



N." 1 .** Kl ruido oxtrepitu/o do la guorra en qo. 

Oficio al Sr. Go- se ven empeñados osos Pueblos liermnos. y 
bernador do cuyos funestos estragos se han hecho tras- 

Santiago cendentales á todos los de la Union, han 

exitado toda la sencivilidad de la Iltre. y 
benemérita Provincia de Córdoba. P]lla se halla, pr. segunda 
vez, en el caso de promover activamente, pr. qtos. medios le 
sea posible, el termino de tantas desdichas hasiendo renaser 
j)or su mediación y respetos la dulce paz y tranquilidad qe. des- 
graciadamte. y á tanta costa, ha desaparecido de entre nosotros. 
A el efecto ha tenido la dií^nacion de depositar en mi per- 
zona toda su oonfian/a, revisiiondome con ol carácter de Dipu- 
tado Mediador, entn^ esas Provincias V(digorantos. Se lizonjea 
de qe. V. S. propenderá pr. su parte ú tan interesante objeto 
pr. qe. esta penetrada de i\o., si aín;uiia vez ha conducido 
las armas sobre sus cum|)atriotas hú llevado también un torrente 
de lagrimas pa. derramarlas sobre sus victorias mismas. Yo mar- 
cho con precipitación desde este j)unto il llenar los fervorosos 
votos de mi comitente, qe. son iguales á los del resto de todos los 
Pueblos. Sírvase V. S. señalar el punto A donde dovo dirigir 
mis marchas pa. iniciar unii negociación, en qe. se interesa la 
humanidad y la Patria misma dando quonta, si fuese posible, á 
los Sres. Governads. de las Provas. do Salta, Tucumau y (Jota- 
marca de los objetos vio mi misión, con cl fin do (jO. Re ajuste 



— 287 — 

talvez una suspensión de hostilidades. — Dios gde. á V. S. mucbos 
años Poso del Titrro Marzo diez y siete de mil ocho sientes 
beinte y una, á las ocho de la noche. — D. José Andrés Pacheco 
de Meló —Sor. Govor. de la Prova. de Santiago D. Felipe Ibarra. 

N.^ 2." Por la nota de V. de diez y siete del 

Contestación del corrte. desdo el Poso del Tigre tiene este 

Substituto Govno. la satisfacción de saverqe. su misión 

cerca de esto Govno. mediante la dipu- 
tación que dignamte. le ha confiado el Govno. de Córdoba, es con el 
plausible objeto de cortar la guerra de estas Provincias pr. aveni- 
miento racional. Por lo que respecta á este Govno. hallanará, sin 
perjaicio de \os intereses y seguridad de la prova., un tan laudable 
objeto como benéfico; mas pr. lo qe. respecta á Tucuman, Salta y 
Catainarca, puede V. dirigir sus comunicaciones en derechura á ellos 
Invitándolos al nombramto. de Diputados pa el efecto qe. deveran 
reunirse en esta ciudad; bien qe. pa. evitar las felonias qe. ya se han 
advertido en los procedimtos. del del Tucuman sobre higual cazo 
reciento, haunqe. haia paso franco pa. el trancito de los Diput- 
no deverá haver suspensión de Armas. — Dios gde. á V. muchos 
anos Ciudad beinte y uno de Marzo de mil ocho sientes beinte y 
uno. Pedro Pablo Gorosti?.ga -Sor. Diputado D. D. José Andrés 
Pacheco. 

N.* 3.^ Anoche he llegado á esta ciudad en 

Oficio al Sr. Go- la qe. he recivido el oficio de V. S. en con- 

beruador Substo. testación del qe. con f ha. 17 del corrte. dirigí 

al Sr. Govor. propietario, desde la posta del 
Poso del Tigre anunciándolo mi próxima llegada en desempeño de la 
comisión de Diputado mediador con qe. me ha honrado la Iltre> 
Prova. de Córdoba. — Sin embargo de serme constantes los senti- 
mientos de paz qe. V. S. manifiesta en su expresada contesta- 
ción, no puedo menos qe. haserle presente á V. S. la urgentísima 
necesidad de personarme ante el mismo Sor. Govr. propietario lo 
m<as pronto posible, en las circunstancias de estarse preparando 
un ataqe. sangrto. sobre el Tucuman, qe. sea qual fuere su re- 
sultado cubrirá de luto á todas las Provas. hermanas y hará» 
retrogradar los pasos de la Libertad de America. Yo espero que 



— 288 — 

V. S. on consonancia de los mismos sontimtos. qe. mo ha expre- 
sado, se digne remover todos los obstáculos qe. puedan embara- 
sar mi pronta marcha cerca de la perzona del Sor. Govor. propor- 
cionándome, pr. su justo precio los auxilios de camino pa. no 
sufrir demoras eu perjuicio de los intereses giales. El adjunto 
pliego del Supmo. üovno. de mi prova. comitente dirigido al de 
esta es la credencial de mi misión. Ella manifestará á Y. S. 
los sentimientos de paz y de fraternidad qe. le animan y sus 
votos pr. la publica tranquilidad. Puede V. 8. según sus facul- 
tades darle la dirección qe. lo paresca mas convente, acusando- 
me el correspondte. recibo. Dios gde. á V. S. ms. as. Santgo. 
Marzo beinte y dos de mil ocho siontos beinte y uno, á las once 
do la mañana. — Dr. José Andrés Pachecs de Meló. — Sor. Qovor. 
Substituto D, Pedro Pablo Gorostiaga. 

N.° 4." Eji mi mano el oficio de V. fha. 

Oficio contestación beinte y dos en qe. me incluie el oficio de 

del Substituto su legación, el mismo qe. con esta fha. lo 

dirijo á su destino^ como tambn. pidiendo 
el parse de V. pr. estar prevenido no deve pasar nadie sin 
licencia especial del dho. Sor. Govor. con el resultado contestare 
deceiindo felis éxito en su misión. Dios gde. á V. ms. as. San 
tiago del Estero beinte y dos de Marzo de mil ocho sien tos bein- 
te y uno. — Podro Pablo Gorosuiaga.— Sor. Diputado Mediador de 
la Prova. de Cordova. 

N.^ 6.0 Quartel Gral. en Vicio Marzo beinte 

Carta del Gral. y dos de mil ochocientos beinte y uno — 

I barra. Muy Sor. mió. Por la de V. de 17 del 

corrte. quedo enterado, qe. el objeto de su 
arribo á esta Prova. es con el honroso, y digno objeto de cortar 
la guerra qe. promovió alebosamte. el tirano del Tucumau. pa. 
lo que interesando sus respetos el Goviio. de Cordova, le ha nom- 
brado de Diputado pa. el efecto. Quedo ^uy complacido de tan 
acertada elección: pr. lo qe. respecta á mi, estoi prestado á la 
mediación, pr. qe. jamas busqe. la gva.; mas como el Govno. pr. 
mi auciencia, al mando de las fuerzas de esta Prova hala rucaido 



— 28d — 

en la persona del Sor. D. Pablo Gorostiaga puede V. entenderse 
con él; y es qto. paede decir este su affmo. Servor. y amigo — 
Q. S. M. B. — Felipe Ibarra— Sor. D. D. José Andrés Pacheco de 
Meló. 

N.** 6.*' Desde qe, los Pueblos perdieron la 

Invitacn. Union, aql. vincnlo sagrado qe. ligando los 

á los Sres Govs. intereses mutuos del bien gral., save con- 
de los Pueblos servar el poder iresistible con qe. se hasen 

temibles á los qe. piensan insultar sus 
dros., han quedado entregados á su propia devilidad, y expuest-os 
ha ser el triste juguete do la ambición y tiranía. Los hombros 
calculando solo sobre sus pasiones se han desentendido de la 
gloriosa lucha, qe. con tanto ardor y entusiasmo empesaron el 
año diez contra el colozo Usirpador del nuobo muudo, qdo á 
pesar saio^ se habrieron de pronto, las puertas del augusto Tem- 
plo de la Libertad. De aquí han resultado intereses encontra- 
dos, planes sin comvinacion y exfuersos pa. destruir un edificio 
qe. se había levantado á costa de tanta sangre. De aquí el aba- 
timto. y ruina de loa Pueblos, la miseria espantosa en qe. todos 
se ven enbueltos, y el poder enervado de una Nación, qe. llena 
de gloria, lebantaba ia su cabeza pa. ponerse á la par de las 
demás del mundo. Si los virtuosos exfuersos del Estado chileno no 
reprimiesen el orgullo de ntos. implacables enemigos ¿no seriamos 
en el día triiites victimas de su saña? ¿No nos veríamos preci- 
zados á vezar pr. sgda. vez las manos qe. nos ligaban con nue- 
bas y mas formidables cadenas? ¿No estaríamos en el cazo Je 
maldecir hasta el día de ntrn. regeneración política pr. no ha- 
verla conducido pr. las sendas de la rectitud y Justicia^ y haver 
desaprovechado lat< proporciones con qe. nos brindaba la natura- 
leza y las circunstancias? Esta es una bordad tan clara qe. ojala 
no se presentara tan de manifto. á ntros. ojos; pero al mismo 
tpo. devemos confesar qe. el mal qe. sufrimos no es desesperado 
spre. qe. la unión recupere el trono, qe. le havia usurpado la 
discordia-La Prova. de Córdoba llorando en secreto tantas desdhas, 
y confiada en qe. los Xefes, qe. hoí se hallan^ en díecordia, y á 
la caveza de respetables fuerzas pa. destruirse son los mas aman- 
tes á la Libertad é Independ. del Paiz, no ha trepidado un solo 

37 



— 290 — 

inomto. en interponer, pr. agda. vez, su mediación y respetod pa. 
cortar una grra. tan cara. A el efecto hu tenido la dignación 
de nombrarme pr. su Diputado mediador confiandome lo8 poderes 
necesarios pa. interponer todos sus balimtos. y y consideraciones 
ante la respetable perzona de V. 8. en comformidad & la nota, qe. 
incluisa, tengo el honor de remitirle* No se ba engaño mi Prova. 
comitente al emprehender una obra tan propia de la humanidad y 
virtud, qdo. en el primer pazo qe. he dado ante el Govnp de esta 
Benemérita Prova. hé encontrado las mejores disposiciones ba un 
abenimto. amistozo^ hantes qe. conseguir muchas victorias qe. 
llenen de amargura su corazón. La copia de oonte&tacion al qe. 
con fha. 17 del corrto. lo dirigí^ invitándole á esta negociación, y 
y q. acompaño, patentiza esta verdad: y espero del zelo de V. 
S. por el bien del Paiz, qe. remoberá todos los obstáculos qe. 
puedan embarazar tan laudable objeto nombrando pr. su parte un 
Diputado con los poderes necesarios pa. qe. reunido á los qe. 
nombrase esta Prova., la de Tucuman, y Catamca. se arbitren 
los medios do terminar una grra. tan funesta á la Patria, y 
rostiiuir la tranquilidad de estos Pueblos qe. desgraoiadamta. ha 
desapnrocido — Dios gue. á V. S. ms. as. Santiago del Estero 
Marzo bointe y tres de mil ochocientos beinte y uno — Dr. José 
Andrés Pacheco de Meló — Sor. Gral. en Xefe D. Martin Miguel 
Quemes. 

Quando los males no se cortan en sn 
^ * ''^ principio, progresan á su vez tan activa- 

Oficio al Sobsti- j^t;^ q3^ ^q jj^gen irremediables. Los de 

^"^° la grra. se propagan con tal sucezo y ve- 

locidad, qe. no pudiéndose reprimir el torrte. de desgracias y 
amargs. en qe. se onbuelbo el paiz á penas queda el triste ad- 
vitrio (le lamentar las desdichas qe. les ha acarreado el capricho 
6 el delirio de los hombres — Por desgracia la grra. actual de 
esta Prova. aliada con las de Salta contra el Tucuman ha lle- 
gado al extrema de ne poderse dcsidir pr. el convensimto. j la 
razón. Las mutuas desconfíansas en las extipulaciones sin ga- 
rantia, el oncendimto. de las pasiones, los intereses encontrados, 
todo contribuie á qe. no se serenen los males sino desps. de haber 
sufrido los estragos del caüon. Sangre americana, qe. solo devió 



— 291 — 

derramarse sosteniendo la Libertad é independa, del Pais, con 
teniendo y abatiendo el orgullo, la osadía y animosidad de los 
qe. pienzan esclavisarnos, corre iá con profusión y sin economía 
pr. estos campos. En fín el Iuik) y el sentimto. es tan gral. entre 
los havitantes de estas Provincias Veligerantes, qe. no se puede 
saber quales son los vensedores ni quales los vencidos — Previo 
muy bien todos estos males mi Prova. comitente, qdo. en su prin- 
cipio dirigió á estos Govnos. notas las mas expresivas intere- 
sando su mediación pa. sofocarlos; pero viendo inaoceqbles. de 
este modo sus fervorosos votos y deceos, me ha dirigido en di- 
puten, con los poderes necesarios qe. ia he manifestado á Y. S. 
y con la investidura de su representante, pa. expresar á estaSi 
sus sentí mtos. su dolor y consternación y las lagrimas qe. arran- 
can de sus ojos estas desavenencias á la Madre Patria — Es ver- 
dad qe. V. S. autorisado pr. el Sor. Gral. Govor. de esta Prova* 
pa, entender en esta negociación, me ha manifestado los mejoroe 
y mas sincíoros sentimtos. pr. la paz y tranquilidad: me ha propor- 
cionado la pronta conducion de comnnicasiones á los puntos qe. 
han sido necesarios: y se ha prestado obseqüente al nombramto. 
de Diputado pa. transixir este negocio en el momto. qe. las res- 
tantes lo berifíqn. pr. su parte; pero tambn. es cierto qe. V. S. 
me há embarazado el paso pa. hállanar con la persuacion, el in- 
flujo y el convencimto. los obstáculos de una gral. reconciliación 
cerca de las Provas. de los Xefcs de las demás Provas. Rsta 
conducta, sean quales fueien los motibos de ella, está en manifta. 
contradicción con los deceos expresados y embaraza de tal modo 
la negociación, qe. según las cosas se hallan en el dia, se hase 
inaccequible su objeto — Todo particular, dise Séneca, qe. puede 
impedir el mal, y lo omite^ es tan responsable como si lo huviera 
hecho el mismo. V. S. siendo perzona Publica y hallándose au- 
thorisado pa. contener en parte el torrte. de desgracias qe. se 
prepara embarazando los medios, de un avenimto., qe. tal vez no 
alcanse la fuerza, se hase responsable á Dios, á los hombs., á su 
Prova., y á la Patria misma de la sangre qe. se derrame, y del 
deshaire qe. injustamte., y sin merecerlo sufre mi Prova. comi- 
tente — Dios gue. á V. S. ms. as. Satgo. y Marzo beinte y seis 
de mil ochocientos beinte y uno, á las 10 de la mañana — Dr. José 



— 292 — 

Ands. Pacheco de Meló — Sor. Qovor. Sobstituto D. Pedro Pablo 
Gorostiaga. 

Quando este Oovno. ha embaraaado 
^' ^'^ á V. el Trancito, ó pase á la Prova. de 

Contestación del Tucuman, no ha hecho otra cosa qe. cum- 

Substituto pjjf QQQ la orden expecíal qe. tiene del Sor. 

Gral. en Xefe y Govor. propietario de esta Prova., de no per- 
mitirlo á ninguna perzona, soa de la imbestidura qe. fuese, sin 
expecial permiso mió; y es lo mismo qe. expresó á V. personal- 
mente á su arribo á esta. Si de ello me resultare alga, respon- 
savilidad, la sobre llevare muí gustoso, y es qto. puedo decir á V. 
en contestación á su comunicn. de esta fha. Dios gde. á V. ma. 
as. Santiago del Estero Marzo beinte y seis de mil ocho sientos 
beinte y uno. Pedro Pablo Gorostiaga. — Sor. D. D. José Andrea 
Pacheco Diputado de la Prova. de Cordova. 

N.o 9.*^ Si las verdades en qe. V. S. inculca 

Contestación del en su comunicn. de beinte y tres del pre- 

Supmo. Presidte. senté estuviesen tan profundamte. grava- 
das en todos los corazones, y todos sintiesen 
igualmente su pezo qe. Í0| nunca el espantoso estruendo de la 
grra., ni el grito mortífero de la discordia, habrían combertido 
la gran familia Americana en un numero de hombres tan dife- 
rentes y chocados en sus opiniones como en las facciones qe. 
los distingue, pero por desgracia al paso que todos las exprimen 
en el lenguaje mas patético y eloqüente, párese qe. no havitan 
sino en el extremo de los lavios ó de la pluma. Antes qe. cor- 
ramos precipitados de lucha en lucha sin pronunciar otras voses 
qe. las de Union, paz, y livojtad ni pisar otro terreno qe. el qe« 
manchamos iudigmte. con la sangre vertida entre los errores de 
la mas destenperada y horrorosa anarquia. No la he causado y 
esto me basta pa. diHminuir las impreciones amargantes qe. cau- 
san á mi alma las desgracias de nuestra amada patria. ¿Quantas 
veses se há pronunciado el nombro de paz qe. no haia corrido 
presuroso, tras de esta Deidad bien hechora de la Tierra? V. S. 
save y saben todas las Provas. qo. apenas la nombró y medió pr. 
ella el honorable Aiuntamto. de Salta, qe. lo propuse todo & su con- 



— 293 — 

ceonsion; qe. una Dipntacion fue destinada cerca del Xefe de ese 
Paeblo son las únicas bases qe. han sido capaces de conciliar 
los desastres de Bs. As. y Santa Fé muchas mas qe. entre aque- 
llos no apárese. V. 8. deve saver igualmte. qe. fustrado este 
ingenuo proceder no he sesado de imvitar al Xefe de la Prova. 
de Salta, pr. un conbenio amigable, y hoy mismo á regresado á 
esta ciudad una Diputación compta. de los DD. D. José Colom- 
bres, y D. José Mariano Serrano destinada á la convension de ese 
objeto sagrado, qe, pr. toda contestón, han recivido la orden de 
regresar inmediatamte. Quando interpelado el Govno. de San- 
tiago á aceptar la mediación de las respetables Provas. de Bs. 
As. y Mendoza, ha contestado comprometiéndose en lo qe. resuelba 
de acuerdo con la Prova. de Salta, y es á ella qe. io me he diri- 
gido; párese induvitable qe. si se consideraban los respetos de 
las partes mediadoras el momto. en qe. se presentaron mis Di- 
putados hera en el qe. se havia acreditado entrando en combe- 
nios con ellos, haciendo, y recivndo. proposiciones qe. terminasen 
ntras. mutuas calamidades. Si lejos de una condta. tan justa se 
han serrado las puertas hasta al nombre de la paz, decida V. S. 
donde existe el deceo de la grra., y dista, de los votos generosos 
de Bs. As. y Cordova, y diríjase alli pa. allanar los obstáculos 
qe. han fustrado sus designios saludables, y en el momto. qe. V* 
S. me diga qe. puedo destinar un Diputado qe. pa. el ajuste repre- 
sente el territorio qe. me obedece, resivirá con su rápido embio 
una nueba prueva de la cinseridad de mis votos por el termino 
de la discordia. Si quisiese acreditar á V. S. con qta. injusticia 
el actual Govno. de Santiago me atribuie felonías, inumera los 
quebrantamtos. del drho. de gentes qe. con dolor y escándalo he- 
mos visto de su parte, yo abrumaría á V. S. con innmerab. prue- 
bas; pero la moderación forma mi carácter, y el tiempo acredita- 
rá mi buena fé con qe. ban m.ircados todos mis prosedimtos. Dios 
gde. á V. S. ms. as. y Marso beinte y seis de mil ocho sientes 
beinte y uno. — Bernabé Araoz. — Sor. Diputado Modiador — D. D. 
Andrés José Pacheco de Meló. 

Desde qe. emprehendi mi marcha tra- 

^ * ^^ bajosa por las muchas aguas y mal estado 

Oficio al br. Gr. de ¿^ ^^^ caminos desde esa Prova. en des- 

Gordova. empeño de la comisión con qe. U. S. me h& 



— 294 — 

honrado, no sea presentado un acontecí mto. pa. dirigir un posta 
con expresión de los sucesos — Llegué á esta ciudad el 21 dol 
corrte. donde recivi la contestación numero dos de este Oovno. al 
qe. con fha. 17 dirigí: desde la posta Poso del Tigre bajoN. 1^ — 
Informado pr. este Govíemo de qe. las tropas de esta Pro va. se 
hallaban acampadas serca de la posta de Vinará, y las comvina- 
das del Gral. Quemes en el lugar de las Trancas, pasé la nota 
N. 3^ con el objeto de marchar á la gurupa, y ver si de este 
modo con los resptos. é interposision de esta Prova. embarasaba un 
choq. sangto. qe. se preparaba, puesto q. las Tropas Tucumanas 
al mando del coronel Selaia estavan casi al frente de las Saltefias, 
havdo. quedado solo una guarnición do cívicos y Europeos Espa- 
ñoles en el Tucuman; mas no .me fué posible el conseguirlo á 
pesar de los exforzados empeños qe. biso, contestándome tan solo 
lo qe. aparece en la copia del oficio N. 4^-— Una carta particular 
qe. es la del N. b'* del Gral. I barra y el haberme asegurado el 
Gvdor. Substituto qe. se hallaba authorisado pa. entender en toda 
clase de negociación, me decidieron á darles principio y haverlas 
concluido pr. esta parte en la prima, conferencia, pr. qo. este 
Gvno. se prestaba á todo avenimto. y acordasen los Diputados de 
las tres Provas. restantes con ol qe. nombrase estOi y la garantía 
de la Mediadora^-En su virtud: no peí di tpo. en dirigir las corres- 
pondtes. incitativas al Gral. Guemes, al de Tucuman y Cata- 
mea., pr. la nota N. 6** incluíendoles los oficios respectibos de 
V. S., cuíos contestos espero con la maior impaciencia y el mas 
devído ínteres — Entre tanto: llegn. noticias qe. los Extos. aliados 
de esta Prova. y la de Salta adelantaban sus marchas sobre el 
Tucuman, venciendo los obstáculos qe. se les hasía pr. fuertes y 
crecidas guerrillas^ en las qe. hora inevitable la perdida de gente 
y derramamto. de sangre. Quanto mas crosian estos males, tanto 
mas se aumentaba mi interoz y desesperación pr. acercarme á los 
Xefes qe. están en campaña con el objeto de haser valer los 
votos de esa Prova. pa. una reconciliación; mas ni mis insinua- 
ciones amistosas ni los em[)eños formte. practicados al efecto, ha 
hecho desistir á este Govno, de su primera resolución — Couse- 
qüente á una carta particular del Oral, ¡barra en qe. solo pedia 
su ropa pa. entrar al Tucuman, sin participar mas noticia qe. la 



— 295 — 

Aproximación al campo de las negs. del maior Oral . Heredia, y 
uTi parlamto. de la Plaza, culo contenido se ignora, me desidieron 
á pasar á este Govno. el ofício N. V basiendolo responsable de 
la Sangre qe se derrame, pr. entorpecer pr. su parte los medios 
de una roconciliacion; pero ni esta tentatiba ha tenido mejor su- 
ceso qe. las anteriores, según la contestación N. 8^ — Yo desconfío 
conseguir el puso cerca de los otros Xefes, si un nuebo suceso 
no lo proporciona, ó si no soi llamado por los otros Oovnos. en 
conseqüencia á los oficios de inbitacron qe. tengo dirigidos; desps. 
de haver tocado todos los resortes qe. me ha dictado la pruda., 
la política, y las circunstancias solo espero este ultimo momento 
qe. no deve substraberse de mi vigilancia — Qto. mas estre- 
chados se ven los Extos. tanto mas pronta espero uua reconcilia- 
ción: en este oaso; una garantía pronta será el termino de la 
grra. Dignóte V. S. explicar si podré prestarla con arreglo al 
artículo 4** de mis íustrncciones sin la necesidad de recurrir pr. 
esta facultad^ qdo. una demora en estas circunsts. puede inutilizar 
las extipalaciones qe. se celebran. Espero qe. V^. S. a la maior 
brevedad me ordene sobré el particular lo qe fuere de su supmo. 
agrado^ ocmo tambn. el qe. aprobará qto. he practicado hasta el 
preste, en desempeño ae mi comisión. — Dios gue. á V. 8. ms. as. 
Santgo. del Estero y Marzo beinte y siete de mil ocho cientos 
veinte y uno. — Dr. José Andrés Pacheco de Meló — Sor. Supmo. 
Oovor. Sobstituto D. Franco. Yedoia. 

Siendo el adjunto pliego interesan- 
^•° ^^* te ál bien de la Nación lo pongo en ma - 

Oficio al Sr. Govor. ^^^g ¿^ y. S á efecto de qe. sele de pr. 
bobstituto Q^^^ Administracon. el giro correspondte. 

hasta la de Córdoba, encargdo. á los Mtros. de Posta el pronto 
despacho pr. lo qe. respecta á esta Provc aqn. con arreglo á 
ordenza. satisfaré la conducen, en el momto. qe. se me pase la 
quenta pr. el Sor. Administrador, y pr. la de Córdoba serán sa- 
tisfhos. en aquella Administon. — Dios gue. á Y. S. ms. as. Sant. 
go. y Mzo. beinte y ocho de mil ocho cientos beinte- y uno. — Dr. 
José Andrés Pacheco de Meló. — Sor. Govor Sobstituto D. Pedro 
Pablo Oorostiaga. 



— 296 — 

Está nombrado Diputaclo pt». ol Con- 
^' ^^ go. Gral, el Oorooel D. Grego. Joso Gon- 

Contestacion del zalez, quien no omprehendió yá, como anhela, 

tfovr. ae l>íí amar- ^^^ marcha pr. la» prestes, ocurrencias qe. son 

ca á Ja invitn. ^ . i j i n 

en este momto. mismo las de hallarme con 

una comunicacu. del Xefe del Estado Maior Josef Apolinario Sa- 
ravia, de este día á la inmediación de estos exidos, en qe. me 
intima la entrega de armas y municiones, conminándome en cazo 
contrario con hostilidades, ya que respondo con el ofícial em- 
biado havorlas despachado unoche en corto nnmo. fuera de la 
ciudad impelido de los clam^. de estos asustados vecinos qe. su- 
ponían al frente de esta fuerza tranceunte un bomb. de opinión 
equiboca en este pueblo, todo lo qe. servirá á V. do Gvno. — Dios 
gde. á V. ms. as. Catamarca Mzo. beinte y nueve de mil ocho 
sientes beinte y uno. — Juan Josef de la Madrid. — Sr. Dipdo. D. 
D. Josef Andrés Pacheco de Meló. 

N.^ 13 Hoy hacen trese dias qe. llegué á 

Oficio del ®^^* ciudad con el carácter político de Di- 

General Guemes petado mediador pr. la Pro va. de Córdoba 

cerca de los Xefes de estas qe. se hallan 
desavenidas, y aunqe. dirigí á V. S. el adjunto oficio qe. pr. du- 
plicado tengo el honor de poner en sus manos pr. el conducto 
del Supremo Presidente de la República del Tucuman, persua- 
dido de qe. la falta de contestación ha provenido de algún estra 
vio qe. ha sufrido el primero. Seré siempre imfatigable en pro- 
mover todos los medios posibles pa. conseguir el fin tan laúd. qe. 
se ha propuesto mi comité, en especial qdo. pr. parto de esta 
Prova. y la del Tucnman, se hallanan todos los obstáculos qe. 
puedan embarasar una reconciliación qo. facilite lo qe. la fuerza 
ni el horrorozo estrago del cañón tal voz no alcance. Yo inter- 
pongo nuebamente todos los respetos y consideraciones de mi 
Prova. las lagrimas y el luto de todos los Pueblos, y mui espe- 
cialmte. los intereses grale^*. de la afligida patria pa. conseguir do 
V. 8. un justo avenimto. qo. ponga termino á tantas calamidades, 
penetrado de que su acreditado patriotismo pr. el bien de la na- 
ción, y el odio qe. spre. ha manifestado á derrar. la sangre de 
Pueblos hermanos, existirán hoi dia, y con mas razón, toda la 



— 297 — 

sencibílidad de sn corazón. — Dios gne. á V. S. ms. as. Santgo. y 
Abril tres de mil ocho cientos beiute y uno — D. José Andrés Pa- 
checo de Meló. — Sr. Oral en Xefe D. Martin Miguel Guemes. 

La falta de contestación al oficio qe. 
^•^ ^^ dirigi al Sor. Gral. D. Martin Miguel Gue- 

Ofício al Supo. mes, qe. fue pr. el mismo conducto qe. el 

Presidte qe. remití á V. E. invitándole á ana amiga- 

ble reconciliación, ha paralizado la marcha 
rápida qe. devió llevar la negociación á qe. he sido destinado pr. 
la Pro va. de Córdoba. Esto, y el haber encontrado en V. E. las 
mejores disposiciones á una transacion admitda. lamedn. de Cor- 
dobft; según me lo expresa en su comunicou. de beinte y seis del 
pasado, me impele á duplicar el Oficio, con una suplica al Sor. 
Gral. de las fuerzas Sr.lteñas pa. qe. no se fustre objeto tan re- 
comendable.— A el efecto y pa, conseguir una pronta contestación 
me tomo la franqueza de dirigir á V. E. el adjunto pliego, qe. 
pr. medio de un parlamto se dignará ponerlo en manos do su 
Título, hallanando pr. su parte qualesqa. obstáculo, qe. pueda 
embarasar la pronta entrega de éste, y de la contestón, qe. es- 
pero. — Dioe gue. á V. E. ms. as. Santgo. del Estero Abril 3, de 
mil ocho cientos beinte y uno. — Dr. José Andrés Pacheco de 
Meló. — Exmo. Sr. Supremo Presidente de la Repubca. del Tu- 

cuman. 

Me es mui satifactorio vez á V. S. 

^' *^ combencido de qe. me animaban, (y anima- 

Oñciodel Supo. ran spre.) las mejores disposiciones pr. la 

Presidt paz, á qe. hé consagrado todos mis desve- 

los, y qdo. un di a la Nación llena de poder, 
y Magestad qe. imbestira á pe/ar de los desastres qe. la han he- 
cho sufrir los desvíos de sus hijos, llame á Juicio, los horrores, 
y sangre qe. a costado la presta, lucha, creo qe. su fallo fatal no 
manchará mi nombre, qe. mia procedimtos. le merecerán el re- 
nombre de justos, pacíficos, y humanos. — Ahora mismo qe. ven- 
cedor de mis enemigos colocado en una cituacion im))onento pu- 
diera la venganza insinuanse en mi corazón, yo las deshecho, co- 
mo todas las paciones viles qe. pudieran retardar pr. mt)S tpo. el 
ceze de la grra., y aun estoi dispto. a destinar cerca del Govno. 

39 



— 298 — 

¿* ««M Paf-i-'^ Tinn i:"*^bft Dípt/ra. con i& mira de lograr aql. 
í¿T5«o sftjp^áo — E: plie^j qf". V. S. a* adjanuipa. e'. Sor. G>vor 
i* 1* Pr&TA, 'ie Sft^:4u -O he r*is.f:;tío cí»l toda relocidao, y V. S. 
•£i*T* Tiena3i.í:r*e -je. e'. «nt-eríor 6: ha 3::fri'io alguD desvio, no 
SA jrii^^ sábC" pr. ^a pine contraria: repito á V. S. ¡09 sentimtos. 
^ «Ef r«*¿ en mi loui tí '.tibia e& cortfideracn. á la Prova. qe. re- 
^7«Bez.ta« T i 5?; persona como enviado de eüa — Dios gaa. á V. 
S. =^. as. TicoiaaD Abrí! ocho de mil ochocientos beinte y uno — 
Berxabe Araoi — S^r. D:pio. Me^i :r*dr. de :a Provincia de Córdoba 
Dr. D. Jfl*e An iris Pacheco <Í6 Me!o. 

E! aii.:'r á !a Lv.mai.i.ia-^. v á la con- 

•^- * ' c»:rdia en:r^ herma, de doa ProvüS. limitro* 

OScÍD de! Gra!. fé«. s->fo»:-> 'jn m; arrimo m^s -le mil veces 

Gnemes. los gritas de !« rA?or.. c.f: !a justa., y comve- 

nienoia luV.ica, contra !a antilivoral con- 
dacta ¿el Xefe del Tuoi.sian: mss havdo. tocado ia la cansa do la 
Nación el chimo de sn* ctjr.¿ retos fie ie iuiterio^^a n'roecidad qe. 
se desplomasen los di-^i.es qe. r>-;re¿abar. :ü süfrimto. It^mpi la 
grra.: y sírvase ver V. >i cxíi;#*n l>var'a ¿ cai-> los :onvencimtos. 
qe, contiene !a nota apertoria q*. le acompaño y je. digo.'tndose 
8err.«rla, m? hará el honor de transmitirá X ^os S. :^. del próximo 
Congrezo á qnienes va dirigida— C>n todo: mi j.ista coi<sidn. ha- 
cia ellos T á la mnv atendible meiiaoion de V. me hacen no de- 
tenerme en el embio del Dilatado á qe. se sirve imvit.'irme pr. sn 
nota de 5 del crrte. qe. acab*> de recivir. Lo es lui Secretario D. D. 
Pedr> Bostrago qn. va encargado de a.>rrcaráe A V. qto. mas 
breve: mas deviendo ser precavi.las ;wks fe*ont.tS qe. acostumbra 
el Govor. Ara...¿ en soda c.ase do c-rabenoion-es ii> rvlriü ger qe. 
pr. otro mo:ib*D qe. el de an ajiist*^ acAü.iio harÍA sisp^r. ;ion do 
Armas— Dios gue. á V. ms. as. Q.iar:el Gra'.. en .S.i:ices Abril 
onse de mil ochocientos beinte v nn-^— Martin Gnenirs — Sor. Di 
pdo. me^iiador pr. el Govn«x de Coriova D. Jcse Ar. ires Pacheco 

de Meló. 

P r !a no^ab-e fa'-a -jae rae hase mi 

- * ^* Soorctario e\ D. D. P-irj B :s:r.k:to, he ro- 

Oñcio vie! Gra!. suelto a'ibrr>:^."*r s:i D'.y ¡tn ea \i\ persona 

Gaemas. del D. D. Jisa R^deaet rjsi it3. en esa ciu- 



— 299 — 

dad, á qn. dirijo con esta fha. todo mi poder, é instruccioD: y ]o 
comunico á V. pa, su inteliga — Dios gue. á V. ms. as. Quartel 
Gral. en Sauces dose de Abril de mil ochocientos beinte y uno.— 
Martin Ouemes — Sor. D. D. José Andrés Paclioco de Meló. 

Sor. D. D. Andrés Pacheco y Meló — 
"^' ^^ Sauces, onse de Abril do mil ochocientos 

Carta del Gruí. beinte y uno— Condicipulo amadísimo No 

Guemes. maior qe. el tuio, es mi deceo de verte, ia 

pr. tener este gusto, ia pr. imponerte ¿ fondo de las imperiosas 
causas qe. han hecho necesario mi rompimto. pa. con Araoz, qto. 
es indispensabls pelear con los enemigos de la causa publica: Lo 
es esto Xeie imprudte.^ sin qe. haia disculpa qe. desmienta esta 
justa aceveracion. Imponte del ofícío adjunto, y te cerciorarás 
de qe. fui paciente, hasta qe. no pude ser — Si embargo; estimo 
en mucho tu amistad la qe. interesas pa. un combenio en qe. no 
dudo qe á mi justicia, añadirás el influjo qe. deven tenor en tu 
animo los titules de amistad, paisanaje, y otros, qe, uniéndonos 
ostrechamte., te dan un interés qual io tengo en qe. sea racionable 
el combenio — Emvio ps. pr. mi Dipdo. á mi Secreto, el D.D, Psdro 
Bustrago qn. ostá inteligenciado en el pr. menor de las ocurren- 
cias con el Xefo del Tucumn El te impondrá meuudamte. y so- 
bre el combencimto. qe adquieras, procederás en el ajuste — Estoi 
en campaña como sabes, lleno de atenciones, y nececitado spre. á 
tener un quartel boUnte. Por esta razón me pribo del vivo 
placer qe. tondria en berte, y en qe. hablásemos confíadamte. sobre 
el objeto de tu misión. Poro es otro yo, mi ombiado: trátalo con 
franqueza ydispon como quieras del imbariable afecto con qe. soi 
tu condiscipo. y amigo qo. tus manos Besa- Martin Guemes. 
Es copia de todo lo actuado. 

Dr, Pacheco. 



— 300 — 

CAPITULO XVIII 

IV." 4 
Mensaje de Bustos á la Legislatura 

Corda. Abril 14 de 1828. 

£1 Gobno. de la Prova. al ver reunida pr. sepia, vez la au- 
gusta Represento, de ella, no puede menos de congratularse, y 
congratularos. Elegidos los SS. q. deben reintegrarla pr. el voto 
libre de los ciudadanos, y sin el menor tropiezo, ni cosa otra al- 
guna q. pueda poner en conflicto, la tranquilidad y orden pubco., 
es éste el mejor garante q. puede presentaros ol Gobno. del res • 
peto q. merecen á los ciudads. las instituciones y las autoridades 
constituidas, ünion y orden parece hoy el lema do los cordobeses* 
El Gobno. con el mayor placer os anuncín, q. és tal la paz q. se 
disfruta en el interior de la Prova., y tal ol anhelo de todos los 
ciudadanos pr. la conservacn. de este don precioso, q cada uno 
de ellos en el concoptu del Gobno. és un celoso centinela pr. su 
sosten; el menor incidente es capaz de alarmarlos: el Gobno. há 
recibido inequivocas pruei)as de ésto, y se complace elevándolo 
al conocimto. de los S6. RR. como testimonio intachable del res- 
peto de los cordobeses á las Leyes, y su amor al orden pubco. 

La Re])ubca. disfruta hoy afortunadamte. de ésta misma paz 
interior, debido á los triunfos obtenidos por las armas federadas 
en Santiago, Vínará, y Rincón on q. la Prova. de Corda, há tenido 
una muy pral. parte, y si hoy se han dejado sentir algunas pe- 
queüas conmociones on Tucuman, efecto de no iiaber concluido 
los primeros autores de aquellos movimtos. anárquicos promovi- 
dos muy ospecialmte. pr. el Gobr. de Salta, ultimo vastago de 
esa funesta aristocracia, q. tantos males causó á la Patria en el 
año antor.^ ha sido pasagera cediendo á su misma impotencia: 
pues á haber podido incrementarse tendrían q. ceder precisamte. 
á los esfuerzos de los q. otra voz supieron enseñarles el camino 
del orden. 

La prima, ocupación q. se deja sentir hoy, es la grra. oon 



— 301 — 

el tirano del Brasil: restituido el ordn. interior, há creído de su 
deber el Gobno. destacar quinientos hombres de su Prova., con 
el objeto de aumentar el Exercito Nacionl.: este nnmo. há mar- 
chado yá á las ordenes del Tente. Coronl. Dn. Franco. Quevedo, 
debiendo remitir en seguida, pa. aumentar el numo. de plazas de 
aquel Ilep:imto., todos quantos mas Individuos le sea posible 
sin sugetarse á numero: dos objetos grandes y del mayor ínteres, 
se há propuesto el Grobno. el primo, contribuir en cumplimto. de 
sus deberes á la gra. Nacionl., y el segdo. expurgar el País 
de hombres inútiles, y perjudiciales; abundando éste de brazos, 
y habiendo un déficit de objetos, á qe. poderlos destinar, va^an 
sin exersicio. y con detrimto. de los hacendados: solo ésta clase 
és la destinada al reclutamto. y con ello cree el Oobno. haber 
hecho el mas importante servicio á la Prova. y á la Nacn. 

La grra. sigue, y con el mejor suceso pr. nuestra parte, 
y se cree muy fimdadamte., q. puesta en execucion la marcha 
del Sor. López, Gobr. do Sta. Fee á la cabeza de un suficiente 
numo. de Tropas, q. le están destinadas pr. el encargado de los 
asuntos de grra., y á la q. vá á incorporarse el Regimto. de Au- 
xiliares de Corda., serán de mucha consideracn. las ventajas q. 
se consigan sobre los mercenarios del tirano, y mas benéficos á 
a Repubca. los tratados de paz, q. se anuncia hallarse muy in- 
mediatos: el mismo Gobno encargado de los negocios de grra. 
avisa en oHcio de 21 de Marzo q. á consequa, de las negociaciones 
de paZj q. spre. se mantubieron obiert^is con aquel Potentado, 
acaba de hacer 2>roj>osicions, pr, conducto de los Mintros. de la 
Potencia mediadora^ pa, tratar de aquellas sobre vaces honoríficas^ 
y ventajosas á la Repubca, y q. como tales han recabado la acep- 
tación del Gobno. y aún qdo. en éstas expreciones grales. no se 
descubren cuales sean las vaces propuestas, supone el Gobno. 
deben ser capaces de hacer la felicidad del País, y resarcirle los 
perjuicios q. ha sufrido pr. tan escandalosa agrecion. 

La Prova. de Corda ."se halla con las mejores relaciones de 
amistad con las demás de la Union, y todos los Gobnos. de ellas 
se empeñan en conservarla: solo el Gobr. de Salta ha perturbado 
la armenia q. el de Corda, há querido spre. conservar con aquel, lo 
mismo q. con los demás: á éste fin usó de toda la moderación po- 



— 302 — 

8Íble al coutestar ofícios doBtncsnrndoSy q. desde el principio de 
las comunicaciones pasó á ósto Gobno.; mas la provocacn. llegó 
al oxtromo do arrancar ú oste Gobno. vordados q. baldía procu- 
rado spre. consignar al olvido; paroco q. loa (3efos AronaloK, y 
Madrid, á quienes babia becbo venir desde Bolivia, donde sus 
errores políticos los liabian conducido, lo babian becbo concebir 
algunas esperanzas de trastorno, ó mas efucion de sangro Ame- 
ricana; éstos amagos bán cedido, y Ja Patiia vó yá con placer, 
descansar sus bijos y contraborsc á sacudir el yugo extraugero 
q. amenasabu. 

El Gobno. de Corda, bá becbo todos los esfuerzos posibles 
á sequudnr vras. determinaciones: los Diputados de la Trova, de 
Corda, á Congreso ó Cunvencn., existen en 8ta. Foo, desde prin- 
cipios de Nobre., sin q. se los bayan rounidorf otros, q. les do Bs. 
As. y 8n. Luis, q ban llegado alli en Kneo. y i\jbo.; en Bs. As. 
so sabe, q. existen vaiios; el Gobno. ignora las causas q. buyan 
motivado este estacionamlo., bien os verdad q. las Provs. de 
Catamca. y Tucumn. y Salta, no so sabe bta. bo}' bayan nom- 
brado sus Ropresents.: el de Santiago niunV> en marcba á su 
destino; si causas extrañas ban paralizado la rounion do un Cuerpo 
Nacional ¿icliberante, tan n( cosario en las circunstancias, la pos- 
teridad no podría imputar ósto defecto á la Prova. de Corda., q* 
bá becbo qto. bá estado en la ])Osibilidad j»r. abrobiar la nacio- 
nalizacn. ¿q] Puis; los sucesos no bán cofrospondiilo a sus esfuerzos. 

La Adminitítracn. iiitwríor do la Prova. siguo el mejor orn. 
posible: la creacn. de la Kxnm. (/ama. dn Justa, q. determinas- 
teis en 14 de Agosto do IS'JO, há correspondido SS. á vras. in- 
tenciones: la justicia preside sus actos; la madure/, y sabiduria 
sus determinacioi'OS, la prudencia sus consejos, finalmte, la vi- 
gilancia sobre todos los subalternos garantiza el orn. pubco , asi 
és q. impulsados todos, mas pr. el exomplo q. pr. el rigor de las 
Leyes, son boy mas brobes las substanciaciones y ficalizacn. de 
las causas, q. lo q. fueran en tiem|)OS antoriores, á j>esar do la 
complicación del Código Legislativo Español, q. aún nos rige pr* 
desgracia, y de q* és prociso os ocupéis con omi)eño S8.; pr. q. 
de la simplificación de las causas resultará precisamte. mucho 
bien á la humanidad: es duro, ós gravoso, se resiente demasiado 



— 303 — 

el infeliz, contra el q és preciso q. la justa., dé un fallo, y és 
mucho mas terrible, si á ésto se asjroga una cuantiosa erogación, 
fruto necesario de la morocuiad de Jos tramites forences: pa. re- 
mediar en parte algunos males, os há presentado la Cama, de 
Justii. dos Proyectos: el Cxobno. ós encarga pr. su parte, la po- 
sible brevedad en su despacho 

El Tesoro ppco. con motivo del bloqueo de nros. Puertos, 
y pr. las grandes erogaciones q. há sido necesario hacer pa. 
contener la Anarquiu, se encuentra hoy en suma escasez; no obs- 
tante el empréstito exigido a principios del año antror. se halla 
en mucha parte cubierto, pues de diez y sois mil trescientos 
treinta y cinco ps. so halla yá hta. hoy satisfecha la cantidad de 
cinco mil setecientos noventa y dos ps. tres reales: el sistema 
de hacienda és demasiado complicado, y és del mayor interés q. 
ós dediquéis con suma meditación y empeño á reformarlo y me- 
ditar mejoras. 

El Gobno. há deseado hacer obras fructíferas y de decoro 
pubco.; la escasez de fondos no le permite abreviar el tiempo; 
marchando á la par de los recursos; tiene el sub Inspector de 
Policia la nesecidad de no eraprehendor una obra sin haber con- 
cluido otra: la terrible avenida del año autor., há puesto á aquel 
funcionario en la nesecidad de hacer una obra costosísima, y en 
q. há invertido mucho tiempo, pa. poder conducir el agua con 
seguridad hta. el Paseo pubco., de donde deben surtirse todas 
las Quintas de la Ciudad: ella está al concluirse, y su terminacn. 
será la señal del principio de otra, tan útil como ésta. 

El Gobno. se complace SS. en q. os digneis cooperar á las 
mejoras q. son tan necesarias á la Pro va., tanto mas, quanto q. 
sistemado yá el régimen federal en el uniforme deseo, y la ma- 
nifestacn. de la mayor parte de las Provs. de la Repubca., se cree 
fundadamte. será sancionado pr. los RR. en congo, ó convención; 
circunstancia, q. hace tanto mas necesaria la mejora de institu- 
ciones interiores: el Gobierno cumple con su deber haciéndoos 
estas demostraciones, v se complace en q. con vro. acreditado 
zelo, pr. el bien de la Prova. aventajareis los deseos de vuestros 
conciudadanos, —y congratulándose con ellos con tan felices es- 
peranzas, os ofrece sus concideracions. mas distinguidas. 

Juan Bautista Bustos, 



— 304 



CAPÍTULO XIX 

Mennaje de Paz á la Legislatura 

Ciudadanos Representantes 

Cuando veo abiertas las puertas del santuario de las Le- 
yes, mi espíritu es animado por un doble patriotismo. Un secreto 
prosentimto. me anuncia qo. no está lojos el dia en qe. Corda, 
amuralle sus garantías y derechos pa. siempre. Entregado el 
Pueblo Cordovós á vuestras desiciones y elevados conocimtos. se 
pondría á cubierto déla invasión dnl despotismo. 

Este monstruo, qe. con su aliento inficiona Naciones ente- 
ras, no existirá mas en el territorio Cordovés si vosotros con 
vuestra previsión tratáis de estirpar hasta sus ultimas reliquias: 
éste plan es el solo digno de hombres pensadores, el qe. esclusi- 
vamente corresponde á la grandeza de los sacríñcioa qe. se han 
hecho por poner á Cordova al nivel de los Pueblos libres. Que 
deje de ser una Ciudad errante en medio de la Sociedad, qe. tenga 
leyeS; instituciones y garantía^; toda ésta os obra de vuestros 
consejos y elevada política. 

Llenaos do una pasión vehemente por el ínteres de ntro. 
suelo, y concluiréis por mejorarlo. Ocupaos del grande objeto de 
moralizar ol Puis^ y serán virtuosos los ciudadanos, regeneradas 
las costumbres ]iúblicas, y tendréis una República culta. Sin cos- 
tumbres no puede haber ni Patria, ni I>eyes ni Justicia. La 
moral ós tan necesaria para la armonía social, como las grandes 
fuerzas para sostener la dignidad de los Imperios. 

Un pueblo corrompido, pierdo sus doroclios y su dignidad; 
so esclavisa él mismo, y se prepara los yerros vergonzosos qe. 
perpetúan su miseria y servidumbre. Las guerras desgraciadas 
pueden poner en peligro la República, pero si los ciudadanos se 
han acostumbrado & obedecer las leyes, no deben temer, ni los 
males de la anarquía, ni los crímenes de la tiranía, ni los atentados 



— 305 — 

de la rebelión; asegurado iitro. Pais sobro esta base indeficiente, 
desafiaremos los furores de la rovolucion, y las iuvaciones de los 
ambiciosos. 

No bol veremos á ser mas el juguete del despotismo, como 
habéis sido nuebe años; la relajación en este tiempo ha crecido 
extraordinariamente, y nuestra desgraciada Patria, Córdoba, há 
ocupado el ultimo lugar entre los Pueblos Argentinos. 

Recordad quien ha sido, ó donde se han cruzado, y puesto 
obstáculos á todo lo qe. hk tenido tendencia á constituir la Na- 
ción, ó ésta misma Frova., ya bajo el sistema Unitario^ ya bajo el 
Federal: en Córdova, en nuestro suelo nativo, se han cometido 
todos estos atentados; aqui se há trastornado todo el orden y prin- 
cipios; se han atrepellado todas las leyes, se han dilapidado 
los fondos públicos arbitrarimte.; aqui.... ¿Pero donde me hé trans- 
portado, Representantes, usando de un lenguaje declamador, cuan- 
do el objeto de éste mensaje debia ser poner en vuestro conoci- 
miento el desempeño de mi gobierno en los cuatro meses, qe 
hace recayó en mi, por dimisión qe. hizo del mando el qe. lo 
obtenía entonces? 

Pero como yo, desde aquel tiempo tenia fijado en mi corazón el 
pnñal del aeshouor de mi Patria, qe. instantaneamte. y hasta en me- 
dio de las glorias de Ituzaiugó me mortificaba, era presiso ins- 
truiros do mi entrada á esta Ciudad, y recorrer aquellas épocas, 
desde donde se deriba la nueba marcha qe. há tomado el Pais, en 
el dia, que brilla yá sobre el Orizonte Cordovés. 

Nada es mas publico que haber consagrado mi jubentud al 
servicio de la Patria en la carrrera de las armas; y nada mas ra- 
cional qe. contribuir á la libertad del Pueblo donde había nacido. 
Escuché el clamor do los qe. me llamaban, y marché á libertarlos. 

Mis movimientos fueron rápidos como exigían las circuns- 
tancias; pií*é prontamte. el territorio de Cordova, y ocupé ésta 
Ciudad el 12 de Abril del año actual. El ex-Govor. Bustos se 
retiró con su fuerza á la Hacienda de San Roque. 

Como mis ideas eran pacíficas, accedí é la mediación qe. qui- 
sieron hacer algunos sujetos respetables del Pueblo. Ellos se di- 
rigieron á aquel lugar y lo instruyeron del pacífico objeto qe. me 
conducía, añadiendo qe. debia dejar el bastón qe. ilogalmte. oblo- 



— 30(5 — 

nía, quedando el pueblo cu aptitud para nombrar sus Representantes, 
que por un golpe de arvitrariedad desconocido en la civilización^ 
habían sido ro tirados do sus destinos. La comisión permanente 
halla decretado la disolución del Congo, y robestido al ox-Gob. 
Bustos de un poder tan absoluto, qe. ora un verdadero Dictador. 

No produjo ésta misión el efecto qe. se deseaba, y fue pro- 
cisO) qe. mis tropas so abanzazen hta las inmediaciones de San 
Roque. Una conferencia entro el cx-Qovor, Bustos y el qe. os 
habla, pus > termino al punto en cuestión, y mandó publicar una 
orden con fha. 18 de Abril, en qe. dando por motivo principal 
haberse llenado el término, por el cual fue nombrado Gobr. y 
deseando evitar la guerra civil, voluntariamente delegaba el man- 
do en mi persona, Ínterin la Prova. designaba el qe. debiese 
mandarla. 

Se anunció al publico ésta resolucicn; retiró la fuerza de 
mi mando del lugar qe. ocupaba, y contramarchó hasta ésta 
Ciudad; le ofrecí las mejort^s garantías, asi ])or lo relativo á su 
persona y honores, como por lo tocante á sus intereses: Crey qe. 
obraba con la misma buena fe, qe. yo le aseguraba cumplir; mi 
generosidad se extendió hasta dejarle la misma fuerza qe. man- 
daba para qe. la licemúaso de un modo desonte, como él pedía. 

Vosotros, Representantes, no debéis ignorar su obscuro y 
falso manejo, ni menos sus pérfidas operaciones: los papeles pú- 
blicos han hablado largamte. sobre éste funesto acontecimiento 
y solo me resta deciros, que fué preciso para hacerle cumplir sus 
deberes, que el sable y la bayoneta desidieneu. 

En los mismos instantes, qe. con una aparente buena fe tra- 
taba con migo, agencia la corrupn. do mi tropa, libra ordenes por 
toda la campaña pura insurreccionarla y moverla; llama á los Indios 
salvajes por el conducto do D. Benito Mauro; hace esfuerzos pa. 
reunir ii los Púntanos, Mendosinos, y Kíojanos, y manda finalmte. 
agentes á los distintos Departamentos do Sanéala y Pocho, para 
qe. anulasen la delegación qe. había hecho del mando. 

Después de su vergonzosa derrota do San Roque, á una 
mera insinuación do los suyos, buolvo a indultarlo; pero él se 
obstina en llebar adelante la debastacn. de Cord.: parte á la 
Rioja á íncúrporarso con Quiroga, lo insta, lo muebe, lo ruega, y 



— 307 — 

lo llAma para qe. con celeridad trate de bengar la injuria, qe. 
cree habérsele hecho 

Se resuelve Quiroga á benir sobre ésta Ciudad, y con esa 
orguUosa impetuosidad, qe. no dicierne lo justo de lo injusto, 
confiado en la nombradla qe. habia adquirido en las jornadas de 
Tucuman, empieza á profanar el Territorio Sagrado de la Patria. 

Por mucho qe. aceleré los medios pa, estinguir las erup- 
ciones de éste formidable bolean, no pudo conseguirse qe. cal* 
mase. Las notas diplomáticas de amistad, unión y buena armo- 
nía bolavan por todas direcciones; mas no era posible embarazar 
un plan acordado entre los invasores. 

Los papeles qe. se habían interceptado en San Roque nos 
habían indicado yá una coalición principiada entre Bustos y aque- 
llos Gobres., pero ella se hizo conocer ultimamte. desde qe. Mendo- 
za, ni por urbanidad contestó. La Punta ofreció una amistad qe. 
pronto fué una verdadera perfidia, y la Bioja siempre dirigida por 
principios agrestes, respondió con el insultante acto de poner preso 
al conductor de las notas, haciéndolo preparar pa. executarlo. 

Fueron inútiles mis esfuerzos pa. poner termino á una ma- 
la guerra, mal empeñada, y peor conducida por parte de los in- 
vasores; viciosa en su principio, viciada en su direcn. y ruinosa 
para nuestra Prova. por qe. las tropas vándalas son pagadas con 
el pillaje, la desolación, y la muerte de nuestros inosentes. 

La invacion se hacia sentir en los Departamentos de Pu- 
nilla, Pocho, y San Javier. Bustos Uebava el titulo de Gobr., 7 
Quiroga exercia la jurisdicn. al antojo de éste; sus paciones, 
y sus vicios, se satisfacían por aquél, qe. otorgaba cuanto ape- 
tecía el General Riojano: es muy poca cosa entregar la Prova. 
á una fuerza extrangera, desmoralizada, desorganizada, y viciosa, 
cuando el resultado puede ser la debolucion de un bastón, qe. 
habia Bustos perdido. 

La ancia de bolver á un Pueblo qe. habiu destinado para 
su patrimonio, lo hacen prostituirse como á esclavo, y con- 
decender vilmente al saqueo general de esos Departamentos y al 
sacrificio de muchos vecinos. La naturaleza se espanta, y estro- 
mese al ver las atrocidades qe. se cometen por Quiroga, y se 
sancionan por Bustos. 



— 308 — 

A óste punto habían llegado las cosas, ciinndo fne preciso 
decir al Gobr. Lopoz de Santa Ftí, con quien conserbaba el qe. os 
habla relaciones de amistad y de política, qe. dando un golpe de 
autoridad cortase la guoraa civil qe. amenazaba á Cord.; mas 
ó.sta mediacn., ostoy comboncido qe. fué desairada, y qe. el co- 
nato de atacar á Gorda, no podia ser contenido pr. mediación al- 
guna, por poderosa qo. fuese. 

El honor do la Prova., la gloria dol Exto. qe. estaba á mis 
ordenes, y la desicion dol Pueblo imperiosamte. me obligaban á 
tomar las modidas qe on óstos casos son necesarias; repeler la 
fuerza con la fuerza, ora la única razn. de combeuiencía qe se 
debía adoptar. La política había callado yu, por qe. no podia ha- 
cerse entender do los invasores, y su lenguaje suabe ó insinuante, 
debía remplaznrse por el repelente y ofensivo de las armas. 

Esto era el término fatal á qe. habían llegado los aconteci- 
mientos cuando espodicion»'! al Norte á contener decididamte. el 
tirano orgullo de los qo. profanaban nuestro territorio; pero sin 
detenerse un instante variaron do rumbo, y atrabesaron la Sierra 
Occidental de Cord., fueron » ocnpar el terriiorio Puntano para 
lealizar la coalición de qe. antes hize mención. 

Mientras ellos se dirigían al 8ud, y se aproximaban á Renca, 
jurisdn. do la Punta, me puso en comunicacn. con los Pueblos 
do Tucuman y Salta; éstos generosos amigos de los cordoveses, al 
instante bolaron á reunirse con los brabos q. mandaba, y con la 
velocidad del rayo se pusieron á mis ordenes el dia 7 do Junio. 

Sin embargo de q. contaba con este auxilio, había antici- 
pado yá la reunión do algs. Escuadrones de Milicias do la Cam- 
paña, con los q., y con los Cazadores de la Libertad, fué preciso 
aumentar mi fuerza. 

El enemigo había conseguido reunir las Divisiones Mendo- 
zínas y Puntanas á la fuerza q. conducía desde 1 1 Ríoja y Ca- 
tamarca y la q. el ex- Gobr. Bustos hhbía sacado de los Depar- 
tamtos. de la Sierra. 

Yo salí á buscarlo desidídamte , y él marchó Acia esta Ciu- 
dad; sus artimañas lo libraron de ser vatido on las costas del Rio 
3" pa. serlo (lesf)ues en las inuiodiacíones de esta ciudad en el 
lugr. de la Tablada. 



— 309 — 

En los días 22 y 28 de Janio se empeñaron dos acciones 
sangrientas. El resultado fué glorioso para Corda. La razón 
triunfó de la ignorancia, y la libertad del despotismo: el campo 
quedó cubierto do cadáveres; y el armamto. tx'kdo del enemigo cayó 
en ntro. poder, como mas latamente se os instruirá por el Minis- 
tro Geni, de Gobno.^ á quien se há ordenado os manifieste estos 
documtos. 

Hasta ahora no os hé presentado sino un cuadro guerrero, 
pero si los combates en q. se derrama Sangre Americana y se 
cometen t'^dos los horrrores^ compañeros inseparables de esta clase 
de tragedias y de una guerra hecha con la mayor animocidad, 
nos dan mucha materia pa. contristarnos; un rayo de alegría bri- 
lla también en el fondo de este triste cuadro, y nos anuncia, q. és 
llegado el dia de constituir un Grobno. justo y liberal; q. vamos á 
vivir con leyes, instituciones, y garantias, q. reunidos los Re- 
presentantes del Pueblo Cordovés tomarán medidas pora sicatri- 
sar las heridas que há abierto una mala Administracn.^ y q. te- 
niendo lecciones prácticas del producido de un déspota, sabrán 
emplear todo su conato y esfuerzo para preserbarnos de otro se- 
mejante. 

Todo debe organizarse y dirigirse por un orden nuebo al 
cual es superfluo oponer resistencia; la naturaleza de las cosas 
qe. han hecho el cambio, está de parte de él para defenderlo: la 
humanidad, la razou^ el interés de toda la América, el de Corda, 
on particular exigen q. la cuestión no se ventile más con las ar- 
mas; que Jano sierre su Templo, y q. Minerva precida vtras. de 
siciones. Apresuraos á organizar la Proví%., constituid los Ma- 
gistrados públicos; designad el q. debe dirigir las riendas del 
Gbno.^ y me confundiré entre los ciudadanos para prestarle mi 
obedecimiento. 

La libertad civil, SS. RR., él único don precioso q. dá ser 
y existencia nacional á los mortales, no hay oro con que pagarla: 
ella demanda sacrificios de toda especie, ni la sangre se reserba 
cuando se trata de éste noble objeto. 

Debéis pueS; penetraros profundamte. de las nflicoioues del 
Exto. Libertador; de la necesidad q. hay de sostenerlo y de q. 
á él debéis el aire libre q. respira Gordova; q. á su existencia 



— 310 — 

08tá intiiuaiiito. unida la de la República; que nnostros enemigos 
obáorvau nuestros raoviiniedtos, y q nuestra debilidad podrá 
alarmarlos do nuebo contra nosotros. 

Nada hornos bocho con haber vencido; la conservacn. del 
bien imanado ós lo mas importante, y ésto se consigue por aque- 
llos mismos principios q. han movido la empresa; sin fondos ne- 
cesarios no se j)uede sostonor un Exto., y sin ésto es nula la ven- 
tajosa i»os¡cn. q. há adquirido Corda. 

Yo me abanzaria á citaros exemplos do sacriñcios aaombro- 
HOP q. h}\n bocho por la libertad las Repúblicas de todo el mundo 
poro basta solo el do los Americanos del Norte; éstos dicen mas 
analogía con nosotros: imitémoslos privándonos de ntros. goces y 
comodidadus, como lo hi/ioron ellos hasta cousoguir su libertad. 
Después de una borrasca biono un tiempo sereno, y después de 
la escasos sucodo la abundancia; ósta és la marcha de la natura- 
leza; lo ós tamhien la de los establecimtos humanos. 

Kl Erario publico so halla agotado; la anterior Administn. lo 
há consumido, y á mi ingroso á ést-o Piioblo no se encontró un 
octabo en las cajas, y sí cobros anticipados de dó vitos qe. debian 
pagarse en tiempos posteriores: esta suma oscasos obligó al q. os 
habla á pedir omiiróstitos al comercio con las responsavilidades 
de los fondos públicos; ellos no han podido Henar las necesidades 
del Exfo., y espera qe. conibeuci«b>s de ústa urgencia necesaria 
no perdáis do vista ésto grande objnto 

El movimto. rovolucionnrio «jo. há agitado extraordiuariamte. 
á Corda., no há pormiti«lo al (iol)no tomar una marcha regular, y 
liá sido preciso obrar según las circuuKtanciatí; uias á posar de todo, 
en medio del ostru(ín<lo dol caíion, so há tratado do reunir ol 
cuerpo Legislativo, de rosfablecrr ol Tribunl. de Justa, y de 
dar algunos reglamentos, asi pa. fom»Mitar establecimtos. nacientes, 
como pa. arreglar la economía de la Prova ; ellos se os presen- 
tarán por el Ministro (íonl. 

Nuestras rolacns. con Santa Fó so liallan en ol mejor pié, se 
acaban do celebrar tratados do amistad y de oomorcio, por con- 
ducto do los Kmbiadna de «''sto (ibno. I). D. José M* Bedoya, y 
D. José Joaquín de la Torro: éstos revestían el carácter de Era- 
biados extraordinarios serca de aquel Gbno., y do él de Buenos 



— 311 — 

Aires, k donde por sus ultimas comunics. deben haber pasado, 
y se espera de su eficas empeño qe. sabrán llenar los deberes de 
su misión. 

Un ddble objeto los conducía á aquel destino: mediar con 
el Sor. Coronel Rosas pa. qe. se terminase la guerra desoladora 
qe. debastaba aque la rica Prova*, y solicitar un empréstito qe. 
pueda dar vida al tesoro publico de ésta capital, tomando dinero 
á intereses del Banco Nacional, y respondiendo de éste crédito con 
todos los ramos y rentas de ésta Prova. 

Tucuman y Salta, tienen no solo relaciones de amistad si 
también han tratado de uuir sus intereses, sus armas, y hasta 
sus ideas v sentimientos con Cord,: ésto se comprueba con qe. loa 
mismos hijos de Tucuman qe. habéis visto incorporados con ntraa. 
tropas, han derramado su sangre por la libertad Cordovesa. 

Los Departamentos del Este y parte del Norte se habían 
resentido, asi por ol movimiento convulsivo como por qe. la seduc- 
ción so habla presentado encubriendo la realidad de los hechos; 
todos están quietos y pacíñcos, y en la mejor disposición. Los de 
la Sierra, donde habían derramado Quiroga y Bustos completamte. 
la semilla del desorden, no están en mal estado, pero no se hallan 
del todo pacificados; en Sanéala uún se vén partidas de vandidos; 
pero unos por las vias del perdón, y otros por la persecución se 
concluirán muy pronto. 

El Sud desplegó un patriotismo sin igual, y todo su vecin- 
dario emigró, dejando á los agresores la triste gloria de ocupar 
un terreno escueto y desolado por los mismos propietarios: éste 
digno heroísmo merece las concideracioues de los R. R. del Pueblo 
Cordoves: asi és qe. ésta Frontera se basta a si sola pa. repeler las 
agreciones. 

Este és el estado en qe. se halla la Prova. de (Jora.; ésta la 
relación de sus acoutecimtoia. y éste también el motivo qe. há im- 
pedido trabajar en su beneficio domestico: pensad y fijaos en su 
aptitud natural, y apresurad el sistema de sus mejoras; á voso- 
tros 08 toca engrandecerla, pues qe. queréis trabajar por su bien: 
abanzad á pasos agiguLtados para ponerla á cubierto de las aspi- 
raciones desarregladas; fijad leyes inalterables, constituid un ba- 
luarte Fuerte bajo cuyo abrigo vivan respetados los Magistrados, 



— 312 — 

los Cíndadanos y todos los qo. pisen el Territorio CordoTés; airabed 
sobre vosotros el reconocimiento do todos vuestros CoDciudadanos, 
j aún qe. la ingratitud dodconosca vuestros beneñcios, tendréis la 
dulce tfritisfaccion de habui trabajado con desinterés y eficacia 
por el Puis, á 40. debéis vncstra existencia y ser. 

Córdoba, 2b de Aguato de 1829. 

Joéé A/.' ras 



Informe de los comisionados Bedoya y Torre ante los go- 
biernos de Santa Fe y Buepos Aires en 1829. 

Sr. Ministro: 

Habiendo concluido la uogociación que el gobierno se sirTió 
encargarnos; cumplimos el deber de liacer un relato fíel y exacto 
del curso y termino que ha tenido dicha negociación. El día 23 
del mes de Julio llegamos ¿ la capital do Santa Fe, ó inmedia- 
tamente fué nuestro ««ocretario á anunciar nuestra llegada al Sr. 
Goberniidor, ontrogarlu la curta autógrafa y pedirle día y hora 
para presentar uueslra crodeni^ial. Fuimos citados para el toque 
de oraciones del misma día, y habiendo concurrido á la cana de 
gobierno á la hora profíjada^ no se nos dio audiencia por no ha- 
ber quien nos recibiera. Volvimos al dia siguiente y entonces 
fuimos introducidos á la presencia del Sr. Gobernador, y en la 
prhnera función de nuestro cargo, que era la exhibición de nues- 
tra credencial y la manifestación de los principios que regían la 
marcha política de nuestro gobierno, so nos dijo que pasáramos 
una nota firmada, indicando el objeto que constituía nuestra mi* 
sión. En consecuencia tuvieron lugar las comunicaciones desde 
el N<> 1*» hasta el 'ó\ 

Desdo que pisamos el torrí torio do Santa Fe habíamos pre* 
sentido la desconfianza con que se nos miraba, y nuestra sospo- 



— 313 — 

cha se confirmó on la prinaeni entrevista con el Sr. Gobernador, 
y en las relaciones privadas con los funcionarios públicos, y por 
lo mismo creímos conveniente solicitar con empeño una audiencia, 
y habiéndola obtenido, hicimos toiio lo posible para calmar to.la 
inquietud. El Sr. Bustos había inspirado vanas esperanzas con 
relaciones nada fieles y no nos fué difícil disiparlas, con lo que 
el Sr. Gobernador empezó á persuadí rae que la sinceridad y buena 
fe dirigían la política de nuostro gobierno. Sin embargo, conse- 
jos pérfidos y sugestiones malignas ponían en tortura al go- 
bierno y lo obligaban en cierto modo á marchar con paso*» lentos 
hacia el objeto deseado, y á colorarse en una p«)S¡ción que le 
fuera favorable en todo evento. No se nos ocultó esta táctica y 
por lo mismo nos apresuramos á abrir las conferencias á que se 
nos instaba en la nota N^ 4. 

Varios artículos presentados por una y otra parte fueron mate- 
ria de largas y fastidiosas discusiones; pero especialmente uno re- 
dactado por los comisionados de Santa Fe relativo íi la organi- 
zación nacional. Como nuestro poder no nos autorizaba para en- 
trar en ajustes de esta clase, nos negamos á pas^r por él, diciendo 
que daríamos cuenta á nuestro gobierno; mas los comisionados 
de Santa Fe nos hicieron entender que la admisión de aquel ar- 
tículo sería condición indispensable para concluir cualquier ajuste; 
pero que no obstante iban á consultar á su gobierno sobre aquella 
dificultad. Vencido el término en que habíamos convenido, se 
nos comunicaría la resolución de aquel gobierno: penetramos la 
intención de diferir la conclr.sión del negocio y de ganar tiempo 
hasta tener noticias cieñas del estado de Buenos Aires. Noso- 
tros, por el contrario, creíamos de la m*ayor importancia, concluir 
con Santa Fe y pasar siu demora á Buenos Aires antes que allí 
se arribara á una transacción definitiva y cerrara las puertas á 
toda osperanza de conseguir ventajas para nuestra provincia. Con 
este designio dirigimos la nota n*^ 5 á la que se siguieron las de 
los nos. 6 y 7. En ellas verá V. S. que se llenó nuestro ob- 
jeto, pues el gobierno de Santa Fe removió !os obstáculos que 
habían suspendido nuestras discusiones, y manifestó el más vivo 
interés por entrar en relaciones amisosas con el nuestro. En los 
nos. 8 y 9 se ve la nueva invitación que recibimos para continuar 
la conferencia, y nuestra contentación. ^^ 



— 314 — 

Nos ocupnmoB desde lue^o del exiiinen de los articiilos qno 
1108 habíftii:o8 propuosU» inutunmento con lay modificaciones qiio 
cada uno croyó convoniout« liucíjr, y por fin pudimos arribar 
al acuerdo de los «jue tuvinios el honor do remitir á nuestro go- 
bierno con focha 7 de agosto. Al acordar el artículo primero 
tuvimos presente que la provincia do Córdoba sostenía on la co- 
mandancia del Tío el fuerte donde resido ol comandante y cuatro 
fortines en las Víboras, Garabatos, ÍW-o del Chañar y FlujustAf 
y que estos serían innecesarios on caso de quo so construyera un 
fuerte en las inmediacionos de la Mar Chiquita, si al mismo 
tiempo Santa Fe restablecía su línea do frontera por aquella parto: 
podía pues Córdoba con los fondos doatinadus al sost^^n del fuerte 
y fortines mencionados cooperar al oscubleci miento do la frontera 
do Santa Fe; quedando bien asegurado su territorio, y á cu- 
bierto de las invasiones do los salvajes dol ncrto, y extondiendo 
su mano bienhuchora á una provincia hermana (|ue es continua- 
mentó presa do aquellos salvajes, quo llegan vu sus correrlas á 
la misma ciudad. A más do esto no i)refijándose ti'irmino para 
dar principio d la obra, el gobierno do Córdoba quedaba en ap- 
titud do emprenderla cuando lo fuera cómodo y do conocida uti- 
lidad. 

Los artículos segundo y cuarto tuvieron por objeto faci- 
litar las relaciones do los gobiernos y del coniorcio. Las comu-- 
nicaciones mutuas (le Córdoba y Santa Fo «hibían padecer un 
gran atraso haciéndose por el camino de postas que conduce á 
Buenos Aires, por la doblo distancia que hay por esta ruta, ó 
atravezar una gran extensión do campo desierto y sin auxilios; 
y estableciendo el camino de quo habla el artículo 3^ la comuni- 
cación entre ambas provincias es más directa, y mucho menos 
dispendiosa. Por otra parte, ol ostableciniionto do casas do posta 
no trae á Córdoba otro gravamen ([uo la proN^cción do dos po- 
blaciones, desdo ol Tío hasta lat» con finos do nuestro territorio 
hacia Santa Fo. 

Kl transporto de las mercancías do Córdí>ba á Santa Fe por 
la ruta más corea, con tal que esté provista de auxilios y á cu- 
bierto do las invasiones do los bárbaros, es de manifiesta utilidad 
para el comercio y halaga mucho á los santafecinos, y estas dos 



— 315 — 

razoues nos decidieron á proponer el artículo 3* en los términos 
en que fue acordado Los diputados de Santa Fe hicieron un 
extraordinario esfuerzo para que ambos gobiernos declararan esta 
ruta como precisa para el tráfico de una á otra provincia; pero 
nosotros consideramos cuan odioso es imponer una obligación 
aunque ella redunde en benefício de aquel á quien se impone: 
por lo mismo no consentimos en gravar á nuestro gobierno con 
este compromiso. Con el artículo 5» creímos poner alguna traba 
al contratítudo. Al acordar el articulo G'> los diputados do Santa 
Fe insistieron con empeño en que el comercio se hiciera precisa- 
mente por la ciudad de Santa Fe; nosotros por el contrario pre- 
tendíamos que á nadie se obligara á desviarse del camino por el 
que so acostumbra hacer el tranco: mas para cortar la disputa, 
que so hacía interminable, adoptamos un término medio, que fué 
el de convenir que en el caso de guerra, de que habla dicho 
artículo, todo convoy mercantil debía tocar en alguno de los 
puertos de la provincia de Santa Fe,' con el fin de examinar sí 
se conducían artículos de guerra, los que por el artículo 9» que- 
dan excluidos del libre tránsito. 

No tuvimos embarazo en dajar pasar el artículo 8o. en los 
términos que estaba redactado, si se exceptúa la segunda con- 
dición que mirábamos como innecesaria; mas como en el concepto 
de los diputados de Santa Fe era de mayor interés para su pro- 
vincia, la firmamos. 

El articulo 1** fué puesto en previsión do lo que podía su- 
ceder en adelante; nosotros veíamos en el territorio de Santa Fe 
una porción de hombres prófugos de las jornadas de La Tablada 
y de Chipión, y temíamos que allí se hiciera punto de reunión 
de todos los que la autoridad se viera precisada á perseguir en 
Córdoba. Existiendo en Santa Fe el Sr. Bustos, no le sería di- 
fícil valerse de ellos para turbar de continuo la tranquilidad de 
la Frontera; el mismo gobernador de Santa Fe en quien no veía- 
mos toda aquella sinceridad tan necesaria para tranquilizar un 
gobierno vecino, podía en su caso exigirle sus servicios. Pero 
aun prescindiendo de estas consideraciones^ bastaba tener pre- 
sente que unos hombres que se refugiaban en Santa Fe, huyen- 
do de la severidad de las leyes, no teniendo con qué subvenir á 



— 316 — 

BUS urgonciaSy porque aquol país no proporciona medio de subsis- 
tencia, causarían de continuo notables daños á los hacendados de 
Córdoba. 

El articulo 11® fué un homonr.je que se tributó á la civili- 
zación y á la causa do la libertad. A más de esto, él contribuía 
á aquietar el ánimo dol Sr. Gobornador de Santa Fo, haciéndole 
vor que en Córdoba se daba todo ol ensancho posible á la liber- 
tad de pensar, y quo los titulados federales nada tenían que te- 
mer de nuestro gobiorno por puras opiniones. 

El Sr. López entretanto había hecho dimisión del cargo 
de general en gofe del ejército do la Unión, y su renuncia babia 
sido materia de fuertes y acaloradas discusiones en el cuerpo lla- 
mado nacional, procurando entorpecer su admisión con la espe- 
ranza de sostener aquel simulacro de representación nacional; 
mas cuando los convencionales se llegaron á desengañar de que 
jamás obtendrían ol reconocimiento de Córdoba j quo las fuerzas 
de Quiroga habían sido complotnmonte deshechas y batidas, ad- 
mitieron la renuncia, y so resignaron al sacrifício de declararla 
Convención en rocoso, adoptando este término y no el de disolu- 
ción, por concluir con dignidad, según so expresaron con noso- 
tros algunos de sus individuos. Allanado este paso el Sr. Go- 
bernador nos hizo saber por la nota n^ 10 estar en aptitud de 
oírnos sobro la mediación interpuesta por nuestro gobierno entre 
el de Buenos Aires y Santa Fe. Nosotros hicimos la propuesta 
que aparece en ol documento n^. 11, y viendo cuan interesante era 
separar la causa de Santa Fe de la que sostenía el coronel Rosas, 
le propusimos empleara su influjo con este jefe para terminar la 
guerra doméstica de Buenos Aires después quo so arribara á un 
tratado de paz con Santa Fe. El Gobernador de Santa Fe nos 
contestó con la obscura comunicación u* 12, y en seguida tuvieron 
lugar las notas desde el n* 13 hasta el 10. 

Entretanto, empezaban á arribar á Santa Fe varios indivi- 
duos procedentes de Buenos Aires y esparcían rumores alarman- 
tes sobre el estado de aquella provincia: lo quo volvía á animar el 
espíritu de inquietud en ol gobierno; esto nos obligó á pedir una 
entrevista para expresarnos con toda la grandeza que podía ape- 
tecer dicho Sr., y ([ue era necesario en las circunstancias en que 



— 317 — 

DOS hallábamos, y en ella manifestamos toda la marcha de nues- 
tro gobierno, su deseo de la paz con todos los pueblos, compro- 
bado con haber admitido la mediación de hSanta Fe cuando sus 
enemigos estaban completamente deshechos, y él con el poder que 
da el prestigio de las victorias; que no existía combinación al - 
guna con el Gobierno ae Buenos Aires para plantificar en 
la república ninguna forma de gobierno, y que toda la cuestión 
que se agitaba en Córdoba estaba reducida á restablecer las ins- 
tituciones provinciales y quitar al Sr. Bustos un gobierno que 
no obtenía legalmonte. Concluimos diciendo que se nos pidieran 
las explicaciones que se creyeran necesarias, que estábamos se- 
guros de satisfacer cuantas dudas se nos presentaran y de disi- 
par las desconfianzas que podían haber tenido lugar en el Go- 
bierno de Santa Fe con respecto al nuestro/ Hemos creído que 
el Sr. Gobernador da Siuta Fe se persuadió de la sincoridad con 
que le hablábamos, y su conducta posterior debe haber hecho co- 
nooer á V. S. hasta quá punto se podrá contar con la confianza 
que procuramos inspirarle. 

Desembarazados en Santa Fe, nos dirigimos á Buenos Ai- 
res, en donde según los avisos que recibimos se renovaban las 
hosiilidales con motivo de las elecciones de la ciudad, que no 
eran del agrado del jefe de campaña; poro á nuestro arribo es- 
taban á punto de terminarse pacificamente: sin embargo pasa- 
mos al Comandante Gral. de Campaña la nota no. 17, que dio 
lugar á las siguientes hasta el n^ 20, y nuestro secretario pasó á 
la casa de gobierno á avisar nuestra llegada y pedir dia y hora 
para presentarnos al Sr. Gobernador, quien contestó que en aque- 
llos momentos partía al campo á concluir un arreglo definitivo 
con el Comandante Gral. de Campaña. El 26 de agosto apare- 
ció instalado un nuevo gobierno á virtud del convenio firmado el 
24, y creímos conveniente felicitarle á nombre del nuestro, ma- 
nifestarle el objeto de nuestra misión, y los votos sinceros de la 
provincia de Córdoba por la prosperidad de Buenos Aires. 

Como nuestra credencial estaba limitada á ofrecer la me-> 
diación de nuestro gobierno para la terminación de la desastrosa 
guerra civil, nos abstuvimos de entrar en negociación con el de 
esta provincia, y dimos cuenta de las proposiciones que se nos 



— 318 — 

hacían. Ititeriu rocibíuinus co 1 1 Ub tac i óii nos ocupaiuos de obser- 
var la marcha del gobierno cu todo lo que podía tener relación 
con nnosirotj ínteroseB: éuta ha :údo vacilante ú incierta. Colo- 
cado cu una posición difícil y precisado á contemporizar con un 
l)artido indócil á los consejos de la razón, é intimamente aliado 
con nuestros enemigos, se ha presentado alguna vez con aspecto 
alarmaoto; pero repetidas conferencias y explicaciones francas, 
ya Con el Sr. Ciobernador, ya con o) ministro de relaciones ex- 
torioreSi han disipado rd nubladi^ que parecía formarse, y hemos 
podido arribar por fín al ajuste fírmado el 27 de noviembre que 
hemos tenido el honor de remitir á V. S. 

Kl primer artículo satisface al primer encargo que nos 
hizo nuestro gobierno. Kl segundo es la renovación del pacto 
solemne que hicieron los pueblos de la república al declararse 
independien tus do to«la dominación extrangnra. El tercer arti- 
culo fué puesto para atenuar los ma!es que podían añígir ú los 
purd^los en el período de su aislamionto. Kl cuarto os conforme á 
las órdenes que recibimos del ministro general. Aunriue en las 
conferencias con el ministro do estado de Buenos Aires habíamos 
acordado que el contingente ih*. gastos en el caso de incursión 
en el territorio de Ins bárbams seria íntognunonte abonado por 
el gobierno de IJuenos AinM, <I ministro so intensó en reservar 
este acuerdo para un tratado particular, cuando llegara ii verifi- 
carse la incursiíui: |)or otra jiarte, el gobierno de ("órdoba no con- 
traía responsabilidad retlactando el artículo ¿V como aparece en 
el tratado, y i)or esto lo dojauMiS cornr cu los miamos términos 
en que nos fu»'; propuesto. Al actordar el articulo (V* tuvimos 
presente que cuando se hubiera do c<>lnb¡n^r una expedición cun- 
tra los bárbaros era natural que los gobiernos se pusieran pre- 
viamente de acuerdo sobro el jefe que dobía mandnr la fuerza, y 
que si llegaba á omitirse esta diligencia, nada era más conforme 
¿ la armonía que debe» haber entro los gobiernos, que el someter 
la fuerza combinada al jefe más antiguo. 

Al tratar del tiempo y forma en quo debía invitarse á Ins 
provincias para organizar y constituir la re}iública, juzgamos 
conveniente acomodarnos á lo que habían estipulado sobre este 
particular los gobiernos de Buenos Aires y Santa Fe. Ellos acá- 



— 319 — 

bnban ríe acordar qno concluida la guerra invitarían á las pro- 
vincias á la formación de un cuerpo nacional: su influjo en las 
otras provincias litorales las haría entrar en el mismo acuerdo, 
mucho más cuando el gobierno de Córdoba no había abierto sus 
relaciones con los gobiernos de acjuellas provincias; no ora pues 
racional presentarse entonces en disidencia con los gobiernos de 
Buenos Aires y Santa Fe, y esto mismo nos obligaba á estipu- 
lar en este artículo la concurrencia y ucuerdo de Santa Fe. 

Los mismos principios nos dirigieron en la redacción del 
artículo Sj y ó. más de esto consideramos, que siendo Buenos Ai- 
res la residencia de los agentes extranjeros; que urgiendo el del 
Estado Oriental por la revisión de su constitución, y que habiendo 
promovido el cónsul de S. M. B. cuestiones importantes sobre 
prosas hechas en la guerra del Brasil, el modo de expedirse con 
más prontitud era autorizar al gobierno de Buenos Aires para di- 
rigir las relaciones exteriores. 

Para evitar el contrabando presentamos un artículo por el 
que el gobierno de Buenos Aires se ob igaba á poner en ejerci- 
cio todas las medidas vigentes hasta el año 20, entre ellas la 
visita de los cargamentos en su paso por el puente de Márquez; 
no pudimos recabar su admisión, y sólo conseguimos que aquel 
gobierno se obligara á lo que aparece en el artículo 9. El artículo 
10 es de recíproca utilidad á las dos provincias, y por él puede 
el comercio de Córdoba transportar sus caudales con seguridad 
á Buenos Aires siempre que se tema riesgo en el camino, sin que 
nuestro gobierno se grave con los gastos que demande la segu - 
ridad de los transportes. El artículo 11 oxpi-esa el motivo que se 
tuvo en consideración para acordarlo. 

No juzgamos conveniente solicitar de aquel gobierno auxi- 
lios pecuniarios, porque estábamos persuadidos de que serían in- 
fructuosas nuestras diligencias. El gobierno se veía en conflicto 
para satisfacer las reclamaciones de Santa Fe y del Comandante 
Gral. de Campana D. Juan Manuel Rosas y en la necesidad de 
de dar crédito á la moneda circulante, envilecida casi al último 
grado; las rentas ordinarias no bastaban para subvenir á estas 
necesidades, y se recurrió á nuevos impuestos y á la reagravación 
de los existentes: en esta situación de coshs, creímos con funda- 



— 320 — 

montos qne fuoso ílosaírarla nn^Btra solicitud. Nuestra sospecha 
se confirmó cuando el ministro nos dijo que en el mes de octu- 
bre llevaban gastados novocíentos mil posos, y cuando solicitando 
por medio de uno do nosotros una cantidad de dinero metálico en 
Córdoba para los diputados (juo pensaba mandar, ofrecía sólo le- 
tras de tesorería pagaderas á dos meses de su fecha. A más de 
esto el gobierno veia amenazada su existencia á cada momento, y 
evitaba contraer compromisos en los negocios de los pueblos del 

interior. 

Tampoco ora realÍ7.able el empréstito del banco: primero, 

porque la ley do su erección prohibo hacer empréstitos á otro go^ 

bierno que al nacional; segundo, porque los directores creen que 

circulando en otros pueblos los billetes de banco, cesarían las re~ 

mesas de moneda metálica á Buenos Aires, pues las transacciones 

mercantiles sólo se harían en ese caso en notas del banco. Por 

estas causas nos asbtu vimos de entrar en una negociación 

directa y ofícial con los directores, seguros por las diligencias 

oonfídenciales que habíamos practicado con algunos de ellos, que 

sería inasequible nuestra solicitud. 

Al cerrar esto informe debemos hacer justicia al gobierno 
de Buonos Airos. Cuando so disiparon todas las desconfíauzas 
y se vio que al gobierno do Córdoba animaban sentimientos más 
nobles y patrióticos, entró con nosotros en relaciones más confi- 
denciales, nos manifestó sin disfraz su falsa posición, y que allí 
no había más quo un simulacro do autoridad, que el Comandante 
Rosas tenía el poder real y que el gobierno no podía tomar medida 
alguna sin su consentimiento; quo se pondría de acuerdo con é] 
para mandar una diputación mediadora^ y on caso que Quiruga 
no se prestase á propuestas nacionales, ayudaría á Córdoba con 
todos sus recursos. Por fín, cerramos nuestra comisión con las 
cartas de des podida nos. 21 y 22. 

Córdoba, Diciembre 15 de 1829. — Joiíd 3/». Bedoya — Jo$é 
Joaquín de In Torre, 



— 321 — 

Sntrevista del cemisionado don Mariano Fragueiro con el 
ministro Guido 

Sr. General D* José M». Paz. 

Buenos Aires 26 de Diciembre de 1829. 
Muy Sor. mió de todo mi respeto: 

Hasta ahora no había escrito á Y., porque no teniendo cosa 
útil que comunicarle, no gustaba quitarle el tiempo que debe 
serle tan precioso: asi es que sólo encargaba á mi hermano ofre- 
cer á V. mis respetos. Mas hoy, instruido de lo que puede con- 
venir á V. saber, tengo el honor de dirigirle ésta. ^r^ 

Con motivo del recurso sobre Ja detención de las armas, y ' 

con el de verificar el cange de la convención del 27 ¿e Octubret 
he tenido varias conferencias con el Sor. Guido, relativas á esa 
Provincia, cuya sustancia diré á V. 

Me habló del reclamo del Qobierno de Córdoba sobre el 
decreto de 18 de Noviembre y sobre la detención de las armas; y, 
como esta medida es por una parte injustificable, y por otra, no 
era obra suya, no encuentra razones con qué legalizarla. Dice 
que el reclamo es fuerte; que el decreto y medida de detención 
eran dictados por la neutralidad que este Gobierno debe guardar. 
Después dice que es un paso de presunción, porque al fin el GraL 
Paz era unitario (explicó que esta voz sólo la usaba para distin- 
guir los partidos, aunque en su concepto nada significaba) que 
había pertenecido á la revolución de 1* de Diciembre, haciendo 
causa común con el Goneral La valle, ó más bien, obrando en de- 
pendencia de éste, que continuaba ligado á los militares residen, 
tes en la Banda Oriental y á los unitarios en ésta^ en cuyo com- 
probante le constaba que muchos de los últimos se habían ale- 
grado sobremanera de la aparición del Argentino y formaban 
nuevos planes; que los militares emigraban de esta Provincia á 
aquella, A\ A^. — todo lo que causaba justa desconfianza de las 
miras ulteriores del General Paz. 

Le satisfice que la i*eclamación nada tenía de fuerte cuando 
las provincias habían recibido un verdadero agravio en el asunto 

41 



— 322 — 

qne la motivaba; quo éste no podría desvaDecorce por el príncipio 
de neutralidad, pues mientras para este Gobierno era incierto el 
resoltado do osa mediación, él procedía positivamente contra la 
seguridad de Córdoba librando aquel decreto^ en lo que se faltaba 
á esa misma neutralidad. Que me permitía decir quo el Oral. 
Paz parecía unitario en el sentido en que lo habían sido los cor- 
dobeses y amigos que lo acompañaron con sus votoS; os decir, en 
cuanto aprovecharon el momento de la revolución de !<> d^ Di- 
ciembre para aliviar á su país de un yugo que le había oprimido 
por nueve años sin esperanzas do romperse: en lo que nada ha- 
bía de común con los principios del 1* de Diciembre, ni con 
Lavalle ni con Bs. Aires, pues que en la deposición do Bustos ha- 
bían terminado las aspiraciones de aquollou unitarios, los que 
respecto de Buenos Aires no tendrían sino deseos por su pros- 
peridad y por la armonía y buena inteligencia con Córdoba, desde 
que ambos Gobiernos estaban en paz. Que además, el General 
Paz no tenía necesidad ni motivo do continuar la causa del Ge- 
neral Lavalle; que acjuél tenía juicio propio ó independiente para 
formarse un sistema, quo sería tan distinto como son distintas las 
capacidades de ambos Generales; quo en comprobante de todo, re- 
cordase el Sr. Guido que mientras López, único poder nacional 
quo aparecía en esa época, y el solo, por consiguiente, que podía 
juzgar la conducta del General Paz en la revolución, hacía la 
guerra á Lavalle, mantenía una completa armonía y estrecha re- 
lación con el Gral. Paz, aun en momentos en que la situación mi- 
litar de éste no era muy ventajosa; que me constaba quo el Gral. 
Lavalle había pretendido pasar á Córdoba, y el Gral. Paz lo ha- 
bía evitado, tal voz por no merecer el cargo que hoy se le hace; 
quo ningún oíicial :le los quo van al servicio do Córdoba ha sido 
llamado ni auxiliado on ningún sentido para su viaje, y que es- 
taba seguro quo artes bien el Gral. Paz sería desagradado de esos 
concurrentes á quionen no necesita emplear. Por fin observó al 
Sor. Guido, que si el Gral. Paz hubiese obrado do acuerdo con el 
Gral. Lavalle, era natural que hubiese librado algunas cantidades 
sobre el tesoro do esta provincia, así por la dependencia en que 
se le supone estaba, como, principalmente, por la unidad de la 
cautsa que sostendría en tal caso; y que desde que constaba al Sor. 



— 323 — 

Guido ]a conducta singular que á ese respecto ha guardado el 
Oral. Paz^ y también que la cantidad en que fue axíliado aquí 
apenas fué lo bastante para sus primeras marchas, no podía funda- 
damente decir que la causa de Córdoba ha tenido ni tione la menor 
relación con la revolución del !<> de Diciembre. Y que, última- 
mente, prescindiendo de lo que puede aer el general Paz, desde 
que éste no despotizaba en Córdoba, el Gobierno, desaquella Pro- 
vincia obraba con libertad é independencia de los sucesos del 1* 
de Diciembre^ habiendo dado pruebas dignas de inspirar con- 
fianza más bien que recelo 

Oídas estas reflexiones, dijo el Sor. Guido: Que respecto á 
las personas que componen el Gobierno, había la mayor confianza 
en el general ^az, pero que el vulgo no la tenía. El suceso re- 
ciente, agregó, de Smith, se atribuye al Gobierno de Córdoba, 
practicado por algunos individuos de aquí, y V. ve que estas 
impresiones no se desvanecen fácilmente. Yo respondí que no 
tenía fundamento para decir quién era el autor de ese proyecto; 
pero que á juzgar por el conocimiento que tongo del general Paz, 
añrmaba que le sería altamente desagradable el paso dado por 
aquel oficial, porque si hubiese llevado consigo toda la fuerza, él 
dejaba la riqueza de esta provincia abandonada a los bárbaros, 
y el general Paz, teniendo un verdadero interés por el bien de 
estos habitantes, no habría cambiado eso grave mal por la nin- 
guna ventaja de tener doscientos hombres más que no necesita. 
Y si Smith iba solo, ¿cómo puede compensar la presencia de 
un hombre el disgusto de quo la armonía y buena relación de 
ambos gobiernos se perturbe ni por momentos? 

Entonces, como pasando á otra cosa, dijo el Sor. Guido: Si 
el gobierno de Córdoba diese pruebas más especificas de su 
conducta amigable, como para que el vulgo lo palpe, se ganaría 
mucho en la confianza recíproca. Dije que hasta ahora aquel 
gobierno había dado ouantas seguridades podían esperarse, 
poro que sí había á su juicio algunas otras se sirviera decirlas, 
que yo tendría el gusto de transmitirlo. El suceso de Smith, 
repitió, presenta una ocasión. Si el gobierno de Córdoba dijese 
al de Bs. Aires, que noticioso de que se atribuía á sugestiones 
del 1 el paso de aquel oficial, declaraba no haber tenido parte, 



— 324 — 

no ser de sa aprobación &\, &% V. ve (decía) esto contendría á 
los oficiales que se derraman para allá, ¿b*.— Dije: sin doda esos 
son los sentimientos del gobierno de Córdoba, pero si hace una 
manifestación de ellos en circunstancias que este gobierno hosti- 
liza á aquél por medio del decreto del 18, cuando los periódicos 
de esta capital soplan el fuego en contra de aquella provincia con 
descaro, ¿cómo se clasificaría un documento de ese género? ¿No 
contendría él la mayor de las humillaciones? Si este gobierno, 
continué, diese en reciprocidad alguna otra prueba, si hiciera otra 
declaración, tal vez tendría lugar aquélla. Preguntó, entonces, 
¿qué era lo que podía exigirse de Buenos Aires? Que por su par- 
te haría todo lo que fuese conciliable. Yo no podía estar en los 
deseos del gobierno de Córdoba. Sin embargo, dije: se me ocurre 
que haría buen efecto suspender el decreto del 18 y orden de la 
detención de armas; notificar á Quiroga que este gobierno se in- 
teresa en que la guerra cese; que de consiguiente no invada sin 
oir proposiciones de paz, y que si tal no hiciese, este gobierno 
tomaría la ofensiva en unión con Córdoba. Contestó que no era 
fuera de razón, pues que, en efecto resistiendo Quiroga á tal 
proposición debia considerársele como un enemigo del género 
humano. Pero en tal caso, continuó, ¿de qué serviría á Córdoba 
nuestra situación ofensiva, cuando no podemos ni aun dar re- 
cursos? El resultado moral bastaría, dije, porque Córdoba sólo 
quiere que la justicia de su causa sea notoria á todas las pro- 
vincias, y especialmente á ésta. En este estado quedó este ne- 
gocio, ofreciendo el Sr. Guido meditar sobre él. 

Durante esta conferencia, el Sr. Ouido definió muy bien á 
Bustos y Quiroga. Respecto al !<>., me dijo que el mismo gober- 
nanor López conocía su nulidad, desde muy atrás; que aun el 
finado Dorrego había escrito á Quiroga poco antes de la revo- 
lución para que trabajase en que la elección próxima de gober- 
nador de Córdoba no recayese en Bustos; y que uno de los mo- 
tivos que tuvo el Sor. Dorrego para poner las fuerzas del exército 
nacional en manos del general Paz fué preparar las cosas para 
que éste fuese el gobernador de Córdoba. Hablando del 2.*, tuve 
ocasión de decirle que el general Paz estaba haciendo indirecta- 
mente un servicio importante á Buenos Aires en contener á Qai- 



— 325 — 

i*oga y á las provincias de Cayo: el mismo servicio que habla 
hecho en anular á Bastos é Ibarra, pues había evitado y evitaba 
que ellos hicieran gemir á toda la República, y particularmente 
á esta provincia, con la enorme cuenta que le pasarían de gastos 
ocasionados en la guerra, de lo que bien podía estar convencido 
el Sor. Guido. Pareció conforme hasta cierto punto en esta opi- 
nión, y con este mativo me habló de los libramientos del gobierno 
de Salta y de la ligereza con que sin más autorización que un 
recado verbal había procedido á disponer de tan fuertes sumas. 

En otra conferencia se repitieron algunos de los mismos 
conceptos de la anterior, y repetidas veces aseguraba el Sor* 
Guido^ que en las persouas que forman la administración de Bue- 
nos Aires no existía ninguna prevención contra el general Pa^; 
y en efecto, sin haber tenido el honcr de hablar con el Sor. Rosas, 
creo qua los SS. García y Guido juzgan del general Paz como 
merece. De este convencimiento, yo deduje que ]a sola razón 
por qne se desconfía del general Paz es porque se le ve fuerza 
y se duda del uso que pueda hacer de eu poder, existiendo aqai 
un partido de oposición que muestra apoyarse on él. Dije con 
franqueza esta mi deducción al Sor. Guido, y agregué que era 
tan prudente temer por aquel motivo, como lo sería temer por él 
mismo á la Rusia ó cualquier otro poder extranjero, olvidando las 
repetidas pruebas de amistad que el gobierno de Córdoba había 
dado, á la disposición constantemente manifestada de hacer cuanto 
sea conveniente á la paz y buena armonía; que las pretensiones 
de Córdoba se reducían á conservar su independencia y seguridad: 
objetos que distan mucho y no pueden combinarse con las ideas, 
cualesquiera que ellas senn^ de los opositores á esta administra 
ción, residentes aquí ó en la Banda Oriental; que esta conducta 
se había manifestado por el general Paz en una circunstancia muy 
notable, admitiendo la mediación de Sautafó é interponiéndose 
entre los partidos de esta provincia^ cuando podía haber empleado 
la fuerza con muchas ventajas. 

Entonces dice el Sor. Guido: he ahí lo que convendría ha- 
cer: que la representación de Córdoba declarase su política, y que 
esta declaración garanta á unos del buen uso que hará el Go- 
bterno do Córdoba de su fuerza, y á otros los desanime de las 



— 326 — 

ideas de perturbar el orden en esta Provincia, y entonces todo 
será conseguido. 

Yo contesté que no estaría distante este paso, pero que 
quizás él fuese también insuñciente al objeto propuesto, pues que 
lo habían sido tantos otros anteriormente dados. Y como no vol- 
vía el Sor. Guido á las pruebas recíprocas que ambos gobiernos 
podían darse, de las que hablamos otra vez, yo agregué: desde 
que Jas calidades personales de los individuos que están en Ja 
administración de Córdoba, no aseguran á este gobierno del uso 
que el general Paz puede hacer de la fuerza, esta garantía no 
debe buscarse en declaraciones y arbitrios semejantes: será más 
seguro encontrarla ligando recíprocamente los intereses de ambas 
provincias con los de las demás de la unión, una alianza ofen~ 
siva y defensiva entre ambas provincias, extensiva á Santafé y 
á las demás que la acepten, sería la principal segundad para 
Buenos Aires y para cada una recíprocamente; porque, entonces 
la provincia que intentase la guerra sería contenida por las de- 
más. A esto dijo el Sor. Guido: que justamente éste era el tér- 
mino á que su gobierno deseaba arribar; que el tratado con San- 
tafé mostraba esta política; poro que hoy sería prematuro aquel 
paso, y que era preciso antes hacer cesar la guerra con Quiroga, 
y que á este efecto iba la comisión, Sl^, — Como en este tiempo 
ya hubiese leído el Sr. Guido los documentos de la comisión me- 
diadora de San tafé, que ha mandado publicar el Sor. López, y 
también la carta de Ortiz á Guiftazú, agregó el temor que tenía 
de que nada se hiciese respecto á terminar la guerra. Yo le 
confirmé en sus temores, y de paso le hice observar lo que pi> 
recia ignorar, á saber: quo Quiroga hacía la guerra contra la 
orden del Sor. López dada en tiempo como general en xefe del 
exército d^ la unión, y que esta circunstancia unida á la no acep- 
tación de la mediación de Santafé por parte de Quiroga y á la 
deferencia honorable del general Paz á dicha mediación, habían 
ligado estrechamente la amistad del jefe de aquella provincia^ en 
términos que, lejos de protejer las montoneras, como se decía, 
había contribuido notoriamente á deshacerlas, y dado constante- 
mente pruebas de amistad, hasta hacer esperar como probable el 
que tomara la ofensiva contra Quiroga por la pertinacia con qne 



— 327 — 

insistía en llevar la gnerra adelante. Agregué que esto mismo 
debía convencer al Sor. Guido de que la alianza do que acabábamos 
de hablar, lejos de ser prematara, era urgentemente requerida por 
todo el País, y especialmente por los intereses de esta provincia, 
pues que ella serviría para terminar la guerra y para garantirse 
recíprocamente los gobiernos de la estabilidad de la paz. A esto 
se mostró el señor Guido como indeciso, pero pareció conñrmar 
mis conceptos sobre buena armonía de Santafé con Córdoba. Al 
efecto me mostró carta del Sor. Cabia, recibida en esos días, en 
que le dice, entre otras cosas, que Bustos estaba en un estado 
inactivo; y volviendo á las miras políticas de su gobierno y al 
proyecto de alianza, me leyó parte de las instrucciones dadas á 
los Diputados cerca de esa provincia. Es probable que V. las 
vea allí: al menos el Sor. Guido me dijo que deseaba fuesen pú- 
blicas. £n alguuos artículos aparece el concepto de tener á 
Quiroga por más fuerte y á Córdoba como en conflicto, al extremo 
de encargar que si durante la permanencia de los Diputados en 
Santafé se hubiese dado alguna acción, ó tuviera lugar algún su- 
ceso que difícultase la paz por la posición ventajosa de Quiroga, 
se influyera en que el general Paz se separe de la provincia, sal- 
vando los derechos de ella para darse un gobierno. A este res- 
pecto me dijo el Sor. Guido, que teniendo en vista los caprichos 
de la guerra se había puesto aquel artículo, y agregó que el 
Gobierno recibía las noticias de aquella provincia por conducto 
no muy seguro según se lo mostraban las contradicciones que 
frecuentemente encontraba. Hay otro artículo que previene tra- 
bajar para que en ningún caso sea repuesto Bustos. He creído 
que las instrucciones parten de la base falsa de creer á Córdoba 
débil. Hasta cierto punto esto es excusable^ porque es natural 
que las noticias que recibe el gobierno vayan de los enemigos 
de esa provincia. Espero que la Diputación misma hará cambiar 
de ideas y que aumentará la buena disposición que principia á 
mostrar este gobierno en favor de Córdoba. 

Bespecto de la alianza proyectada^ dijo el señor Guido que 
los Diputados obrarían allí según las circunstancias, y que si el 
gobierno de Córdoba la creía conveniente antes de terminar la 
guerra, podía conferenciar con ellos sobre esto. Diciéndole que 



— 328 — 

tal vez para hacer cegar la gnerra serian un inconveniente las 
indemnizaciones pecuniarias que exigiría Quiroga, me contestó 
que estaba dispuesto el gobierno á hacer aun ese sacrificio. Todo 
esto parece prueba la mejor intención. Mas con todo, otros du- 
dan del carácter de los Alinistros, y otros suponen que el Gober- 
nador siempre será abogado y protector de Quiroga. En prueba 
de esto se decía ayer, que el coronel Molina, el de «Las Palo- 
mitas», debía ir ala Laguna Blanca para desde allí hacer incursio- 
nes en Córdoba. Pero sea lo quo fuere de las intencionesi yo 
espero que los sucesos decidirán. Quiroga será enemigo de Bue- 
nos Aires desde quo reciba invitación para terminar la guerra, 
como también debe serlo de Santafó por igual motivo: y éste puede 
ser el único resultado de las mediaciones. 

Maftana 28 saldrán los diarios contestando al Argentino, 
y el tono que empleen será el mejor barómetro de las intenciones 
del Gobernador. 

Me olvidaba decir á V. que extraftó mucho el Sor. Guido 
que se hubiesen exceptuado de la ratificación de la Convención 
los artículos 4, 5 y G; y me preguntó instadamente la razón que 
había tenido el gobierno para ello. Dije que la ignoraba, pero 
que suponía sería porque estando aquel Gobierno en perfecta in- 
teligencia con los Indios^ creería innecesaria esa alianza. 

Tiene V., señor General, una carta larga, que no sé si será 
de algún provecho en realidad, aunque en intención lleva mucho. 

Deseo ocasión de ser á V. útil y manifestarle la estima- 
ción y respeto con que soy su 

Afmo. obediente servidor y amigo 

Q. B. S. M. 

Mariano Fragueiro. 



829 



CAPITULO XX 

IV ."8 
Relaciones con Chile 

« 

Santiago de Chile, Mayo 14 de 1830. 

Terminadas felizmente las convulsiones políticas^ en que 
se ha visto envuelta esla república en el periodo de seis meses, 
el Ministro de Relaciones Exteriores que subscribe se ha persua- 
dido, que es nn deber del cargo que accidentalmente ocupa, di- 
rigirse al Sr. Gobernador y Capitán General de la Provincia de 
Córdoba, acompañándole una colección do documentos oficiales 
impresos, y de otros periódicos de esta Capital, que justifican 
plenamente á la faz del mundo, las graves causas y poderosos 
motivos que pusieron á los pueblos de Chile en la dolorosa, poro 
indispensable necesidad de conmoverse en masa para vengar los 
nltrajes hechos á su Carta Constitucional, y derrocar una admi- 
nistración que, traicionando la confianza pública, los llevaba á su 
degradación y ruina. Los mismos documentos dan también una 
idea bastante de los principales acontecimientos que^ en la serie 
de circunstancias criticas y difíciles del Pais, han tenido lugar 
en esta época; acontecimientos, aunque por una parte deplorables, 
por otra altamente satisfactorios é interesantes, puesto que ellos 
dan al mismo tiempo un testimonio irrefragable de cuanto pue- 
de un pueblo celoso de su libertad, amante de sus leyes, y solíci- 
to por conservar ileso el ejercicio de su soberanía. 

En medio de tantos contrastes, y de los riesgos que ha co- 
rrido la República, sus habitantes adheridos al orden por carác- 
ttT, y enemigos de la funesta plaga de anarquía, se empeñaron 
en el establecimiento de un Gobierno nacional provisorio, que se 
verificó felizmente, y por fruto de sus incesantes tareiis y desve- 
los, observa con la mayor satisfacción, que la tranquilidad públi- 
ca se restablece con rapidez, los pueblos recobran sus inestima- 
bles derechos, y las leyes su benéfico imperio, que fueron los 
únicos y loables objetos que impulsaron irresistiblemente á los 

42 



— 830 — 

Chilenos á sobreponerse, alguna vez^ á esos sentimientos pací 
fieos y tolerantes que forman su Índole. 

El Ministro infrascripto, íntima y agradablemente persua- 
dido, que la suerte de la República no puede menos que interesar 
á los que presiden los destinos de esa Provincia por los indiso- 
lubles vínculos con que la naturaleza y la política estrechan 
fuertemente ¿ ambos pueblos, no duda que esta comunicación me- 
recerá la aceptación y aprecio que se promete del ilustrado y rec- 
to juicio del Seftor Gobernador á quien se dirige, y tiene igual- 
mente la honra de aprovechar esta oportunidad para ofrecerle sus 
respetos, y las seguridades de sn consideración distinguida. 

D. Portales. 



Ministerio de R. E. 

Córdoba v Junio 28 de 1830. 
. El Ministro de Relaciones Exteriores de la provincia de Cor- 
doüa elevó al conocimiento de su gobierno la nota del 14 del pa- 
sado del de igual clase del Estado de Santiago de Chile, en que 
á nombre del Exmo. ¡Sr. Presidente de aquella república se sir- 
ve noticiarle é instruirle con una colección de documentos ofícia- 
les y otros impresos, los acontecimientos que han tenido lugar 
en aquélla, las causas que han obrado un cambio político en su 
administración, y el progreso de las armas que la sostienen. 

Informado el gobierno de Córdoba en aquellos acontecimieii - 
tos con unos datos tan públicos y auténticos, no puede menos 
que mirar en ellos obrando la decisión do todo un estado conmo- 
vido para sostener su libertad, sus leyes y la constitución poli- 
tica que se dio él mismo, y que había hecho su felicidad mien- 
tras dirigió sus destinos. iJn pueblo entusiasta é idólatra de ¿us 
leyes fundamentales, tiene andada la mayor parte en la carrera 
de su libertad por defectuosas que sean las reglas con que trazó 
el plan de su existencia futura. Las viejas naciones que hoy se 
presentan como las primeras en )a civilización y alto poder á que 
se han elevado, nos ofrecen un ejemplo digno de nuestra imita- 
ción ¿ este respecto. Quiera el cielo prosperar los votos del Es- 
tado de Chile tan decididamente pronunciados por su constitn- 



— 331 — 

ción poJitioa, y que en él tengan Ioh demás estados libres de 
América un espejo en qué mirar de cerca su conveniencia y pri- 
meros intereses garantidos en la firmeza y celo por la Constitu- 
ción que se dieren, como Chile lee contempla en la que se dio, y 
sostiene con tanto ardor patriótico. 

La desgraciada República Argentina privada hasta hoy de 
estos goces por un encadenamiento de revoluciones que han sofo- 
cado dos constituciones en los instantes de aparecer, hace en el 
día los últimos esfuerzos para salir del estado incierto y peligro- 
so en <¡ue la sumieron la ambición y la tiranía. Estos agentes de 
la monstruosa anarquía corren hoy deshechos y dispersos por sub 
rincones, y los pueblos cansados de sus estragos ansian por el 
momento de una asociación general en que Je deje oir la voz y el 
imperio de una nación que en medio de sus exti avíos conserva 
el crédito y respeto exterior que le adquirieron sus heroicidades 
en la guerra de la independencia. 

A la provincia de Córdoba le ha cabido en esta luchador 
el foro en que las armas de un partido anarquizador ha disfru- 
tado con tezóu y encarnizamiento un año entero la tiranía uni- 
versal de la República; pero ella se ha cubierto de gloria aniqui- 
lando y disolviendo sus últimas esperanzas. Las colecciones ad- 
juntas harán ver al Exmo. Sr. Presidente de Chile hasta dónde 
fué llevado el empeño de arruinar la libertad de la república, y 
á qué punto ha subido su decisión en sostenerla, y lo que Cór- 
doba ha hecho y ha sufrido por la defensa común de las provin- 
cias hermanas Si hay una identidad de causa con la que sostiene 
el Exmo. Sr. Presidente de Chile, no podrá negar al gobierno de 
Córdoba la uniformidad de sus sentimientos, su complacencia en 
sus triunfos, y la reciprocidad sincera en sas ulteriores rela- 
ciones 

El gobierno de Córdoba se congratula en Ir.s que le abre el 
Exmo. 8r. Presidente de Chile, y al trasmitirle el ministro que 
suscribe por medio del de igual clase de aquel Estado su acep- 
tación sincera, se hace un honor en protestarle de parte de su 
gobierno la mejor amistad y alto aprecio. 

Con iguales sentimientos el subscrito se dirige al Sr. Mtro* 
de Relaciones Exteriores del Estado de Chile en cumplimiento de 



— 332 — 

las órponos de su gobiorno, protestándole su más alta y distin* 

guida consideración. 

Dr. Juan Antonio Saráchaoa. 
Sr. Mtro. do R. E. dol 
Estado de Chile 



TRATAD08 

Deseando el Gobierno de Chile y ol Señor Oeneral Don 
José Maria Paz que^ do uno á otro se entablen y cultiven rela- 
ciones de amistad y buena inteligencia: persuadidos de la uni- 
formidad que guardan sus sentimientos, sus principios y marcha 
poli tica, en que solo tienen por objeto la consolidación del orden 
interior de Ins Repúblicas chilena y Argentina, en la parto que 
respectivamente les corresponde; convencidos además de que nada 
hay tan útil y necesario al bienestar exterior de dos ó mas Pue- 
blos vecinos como la buena armenia que, por derecho de gentes, 
debon mantener entre si sus primeras autoridades civiles ó mili- 
tares: penetrados^ por fín, do quo esta armenia es tanto mas con- 
veniente, cuanto que la epidemia política que aflige á uno y otro 
Estado deja menos garantías á la conservación de su orden in- 
terior y exterior —el Señor General por sí, y el Gobierno de Chile 
por medio do su comisionado Don Ramón Ocampo, cuya misión 
está ya acreditada y aceptada formalmente, vienen en ajustar la 
convención provisional que signe. 

Art°. 1. Habrá paz, amistad y buena inteligencia entre el 
Gobierno de Chile y el Señor General Don José Maria Paz y el 
Exército de su mando. 

2. El Gobierno de Chile y el* Señor General Paz procurarán 
mantener y estrochai estas relaciones del modo mas sincero é 
intimo que Ioh S(3a dable, debiendo cultivar, con este fín, nna 
prestación recíproca de aquellos oficios, quo siendo conformes al 
dorec'ho de gentes, no comprometa la neutralidad de que hablará 
ol nrt'^ 4^j y de que en manera alguna debon separarse. 

í>. Del mismo modo se esforzarán en conservar la conso - 
nancia do sentimientos y principios que hásta aquí han observado 
con el objeto de anticipar y consolidar respectivamente el ordejí 



— 888 — 

y tranquilidad de las Repúblicas Chilena y Argentina, cuyos des- 
tinos están por tantas causas intimameiito unidos. 

4 Si por una desgracia, que no es de esperarse, siguiesen 
ó se repitiesen las disenciones intestinas que han afligido á am- 
bas Repúblicas, la más extricta neutralidad será respectivamente 
observada por una y otra parte. Es decir, que ni el Gobierno 
de Chile podrá mezclarse directa ó indirectamente en las divisio- 
nes interiores de las Provincias Argentinas, ni el Señor General 
Paz podrá hacerlo con respecto á las del Estado Chileno. 

5. La amigable mediación, que en el caso del articulo cuarto 
podrá interponerse por una ú otra parte con el objeto de econo- 
mizar la efusión de sangre, ó el encarnizamiento de los partidos, 
deberá entenderse comprendida entre los buenos ofícios de que 
habla el articulo segundo, y en manera alguna se creerá incom- 
patible con la absoluta neutralidad y prescindencia de que trata 
el cuarto. 

6. El gobierno de Chile y el General Paz se harán entrega 
reciproca de los desertores de los respectivos Exércitos, asi co- 
mo de los bandidos que, protestando pertenecer á alguna división 
de las Tropas de Chile, ó de las del Señor General Paz, hayan co- 
metido excesos y tropelías sobre los habitantes pacifíoos, y pa- 
sádose de un país á otro para substraerse de la vindicación de 
las leyes. 

7. Atendiendo á que Pincheira es una continua amenanaza, y 
aun el azote de las Repúblicas Argentina y Chilena, y que en la 
posición que ocupa entre una y otra tiene siempre amagado el 
bienestar de ambas, el Gobierno de Chile y el Sr. General Paz se 
pondrán de acuerdo para expedicionar contra él en la estación 
oportuna. Esto solo tendrá lugar en caso de que el Gobierno de 
Chile no tenga algún compromiso vigente con Pincheira y se 
crea en la necesidad de guardarlo. En el caso del artículo cuarto, 
ó en el de apuros en los fondos de una y otra parte, cesará tam- 
bién esta estipulación. 

8. No estando en las atribuciones del Gobierno de Chile y 
del Sr. Gral. Paz la facultad de celebrar tratados nacionales defi- 
nitivos y solemnes, sino meras convenciones provisorias, la pre- 
sente recaerá en lo formal hasta que se establezcan las autori- 



— 334 — 

dades generales de la República Argentina, ó se reúna el Con- 
greso Constitucional de Chile; pudiéndoso entonces renovar estos 
convenios de un modo más solemne entro ambos Estados. 

9. Esta convención, que por celebrarse por el mismo Sr. Ge- 
neral Paz no necesita de nueva aprobación de la parte, será rati- 
ficada por el Gobierno de Chile á los dos meaes y medio de la 
fecha. 

Fecho én Córdoba, á treinta y uno de Julio de mil ocho- 
cientos treinta. 

José M». Paz— Ramcn Ocampo. 



Santiago de Chile, 3 de Agosto de 1830. 

Desdo que la presente administración consiguió poner tér- 
mino á las calamidades de la guerra civil, restablecer la unidad 
de la República, y sujetar las fracciones disidentes al suave yu- 
go de laB leyes, el primero de sus votos fué el de ver difundidos 
los inestimables bienes del orden y de la paz interna, sobre to— 
dos los estados americanos, que forman con nosotros una sola fa— 
milía, enlazada por tan estrechos vincules de origen, vecindad é 
interés, y principalmente sobre las provincias Trans- Andinas, 
con cuyos habitantes nos ligan consideraciones particulares de 
fraternidad y gratitud A los generosos esfuerzos de esos pueblos, 
ae reconoce Chile deudor de la independencia que disfruta; y 
cree llegado el momento de desempeñar una parto de las obliga- 
ciones que le impone esta deuda sagrada, contribuyendo, eu cnan- 
to lo sea posible, á la restauración de la tranquilidad interior en- 
tre sus vecinos. 

Chile tiene también un interés propio en esta conducta. Em- 
peñados en una misma lucha contra el común enemigo de la li- 
bertad americana^ no podemos ser insensibles á la suerte de loa 
pueblos Trans- Andinos, ni ver con indiferencia que consuman, en 
una contienda exterminadora, recursos preciosos, que la nueva y 
próxima crisis de que está amagada la América, hace ahora más 
necesarios que nunca. 

El Vice-Presidente, encargado del Poder Ejecutivo de esta 
Repúl lica, de cuya orden hago la presente comunicación á V. E. 



— 335 — 

86 lÍBongea de que no se verá en ella una oficiosidad indiscreta 
que se mezcla sin necesidad en los negocios de los demás esta- 
dos, ó trata de dirigir su marcha. Ninguno ha respetado mas que 
el de Chile la independencia de los otros, ni ha evitado más es- 
crupulosamente ingerirse en suo transacciones domésticas. Pero se 
trata en realidad de intereses comunes, de peligros que concier- 
nen más ó menos inmediatamente á todos, y de medidüs cuyo 
buen suceso puede tener una inñuencia decidida en la suerte de 
la América Austral. El Vice- Presidente espera que estas consi- 
deraciones justificarán completamente su conducta. 

Seria superfino hablar á V. £. de la larga serie de males á 
que ese país debe ser inevitablemente arrastrado por la guerra 
civil. ¿Pudiera yo hablar á V. £. tan enérgicamente en favor de 
la paz, como lo hace el espectáculo de tantos pueblos desvaatadoa, 
propiedades destruidas, familias reducidas á la miseria, ó preci- 
sadas á mendigar una escasa subsistencia lejos de sus hogares 
domésticos; tribus bárbaras que salen del desierto para cebarse en 
los despojos de una sociedad que se había lanzado con tanta glo- 
ria en la carrera de la libertad y la civilización; por todas partes 
la inseguridad, la alarma; vestigios de ruinas, que no podrán bo- 
rrarse en muchos años de pacifica industria; y preparativos ame- 
nazadores que anuncian nuevos extragos? V. E. lamenta como nos- 
otros, los males que afligen á esas desgraciadas provincias; y 
estamos ciertos de que abrazaría gustoso cualquier medio que se 
le presentase para poner fin á un orden de cosas tan triste, y para 
asegurar á esa interesante porción de la gran familia americana, 
un porvenir venturoso, á la sombra de instituciones regulares y 
de garantías protectoras. 

No son sin duda intereses innobles, ni aspiraciones perso- 
nales, sino opiniones políticas las que se ventilan; pero no por eso 
es más fácil la solución de tan complicado problema, ni es impo- 
sible que se prolongase indefinidamente la lucha, ó que conduje- 
se, después de sacrificios inmensos, á un resultado poco satisfac- 
torio. Tal vez una influencia conciliadora pudiera evitarlos. El 
momento por otra parte es critico: si se tarda más tiempo una 
avenencia entre los contendientes habrá pasado irrevocablemente 
la oportunidad dó ajustaría. A las diflcultades que ofrece el esta- 



— 336 — 

do interior dee se pais, es de tenerse que ho junten bien presto óiths 
no menos graves. La España medita nuevos proyectos de recon- 
quista, se promete hallar en nuestra disonciones una coyuntura 
favorable; sus miras parecen dirigirse ahora á los estados del 
sur; las grandes potencias europeas creen que os necesaria, para 
nuestra organización política, una intervención apuyada por las 
armas; y no es improbable, ó que se inclinen á favorecer las pre- 
tenciones de la corona de España, ó que traten de dividirse los 
antiguos dominios de esta potencia en el continente americano, ó 
que por lo menos quieran dictarnos constituciones en que se con- 
sultarán sus intereses, y se desatenderán quizás los nuestros. Sea 
de estelo que fuere, lo que el gobierno de Chile tiene motivos de 
asegurar á V. £. con entera certidumbre, es que nuestro futuro 
destino ocupa actualmente la atención de los gabinetes de Euro- 
pa; en cuya decisión es natural que influyan dos cosas: la vindi- 
cación ó indemnización de los pretendidos derechos del trono es- 
pañol; y la suposición (que tanto extravio han hecho demasiado 
plausible) de que abandonados á nosotros mismos, seremos prosa 
de la anarquía. 

Penetrado pues, el Vice-Presidento de la necesidad urgen- 
te de que todos los estados do América provean de consuno ásus 
intereses comunes y á su sulud^ propone á V. E. una medida, 
cuyos resultados pueden parecer dudosos á primera vista, pero 
que tiene á lo menos la rocomoudación de ser la única que se pre- 
senta. Redúcese^ aqueles jefes de todos los estados, que de he- 
cho existen en el territorio do las provincias unidas, nombren ple- 
nipotenciarios facultados para concluir una convención en que se 
decidan á pluralidad estos puntos: 

1* El ajuste do un tratado de puz general, para cuya nego- 
ciación el gobierno de Chile ofrece todos los buenos ofícios que es- 
tén á su alcanzo, concurriendo por medio de uno, ó dos represen- 
tantes á las deliberaciones del Congreso de plenipotenciarios, en 
el carácter de mediador. 

2^ Fijar las bases do la organización interior del país, y del 
gobierno que parezca más conforme á la mayoría de los represen- 
tantes de las provincias. 

3^ Acordar el establecimiento de una garantía efectiva para 



— 337 — 

la observación de lo pactado, sobre cuyo punto el gobierno de 
Chile darla instrucciones especificas á sus representantes. 

Para facilar la reunión de este Congreso, seria de necesidad 
el paso preliminar de una suspensión general de armas, mante- 
niéndose cada una de las partes contendientes en lo que actual- 
mente posee, y obligándose ano emprender operaciones de gue- 
rra, ni hacer preparativos hostiles, sin que proceda una notifi- 
cación solemne, que deberá hacerse un mes antes del rompi- 
miento. 

Otro punto que seria menester fijar anticipadamente es el 
lugar en que hubiese de reunirse el Congreso. S. E.y con el ob- 
jeto de evitar demoras^ propone á Santiago del Estero como el 
que ofrece más comoiiidad á la mayoría de los concurrentes. 
Juntos allí los plenipotenciarios en sesión preparatoria, si les 
pareciera, podrían elegir otro sitio más á propósito, sea de este 
ó del otro lado de los Andes. 

Tal es el bosquejo del plan que 8. £. cree que pudiera adop- 
tarse. Ei gobierno de Chile se lisongea de que su amistosa in- 
tervención será acogida con sentimientos análogos á los que le 
han animado á ofrecerla; y do que V. E. penetrado de la urgen- 
cia extrema de apelar á los únicos medios de substraernos á la 
anarquía y la esclavitud, que no pueden ser otros que la concor- 
dia, y la concurrencia de todos al sostenimiento de las garantías so- 
ciales, cooperará activamente por su parte á la realización de 
un plan que, llevado á efecto, produciría beneficios incalculables 
á esos pueblos, y á la América toia. Chile, reunido otra vez bajo 
un gobierno general, que cuenta con el firme apoyo de la confian- 
za pública, se halla en estado de contribuir eficazmente á tan 
loable fin, y &i se acepta su desinteresada interposición, lo hará 
con el esforzado empeño que conviene á la importancia del obje- 
to y á la magnitud del peligro que amenaza á la América. 

Consecuente á estos sentimientos, dirige con esta fecha 
igual comunicación á los gobiernos oe las demás provincias Ti*ans- 
Andinas, y al ponerlo en noticia de V. E. tengo la satisfacción 
de ofrecerle las seguridades de mi más alta consideración. 

Diego Portales. 
£xmo. Sr. Gobor. y Capitán Gral. de la proviucia de Córdoba 

43 



— 338 — 

Mivifiterio de Ue.lariovps Exferiorp.H, 

Córdüba y Soticrabro 17 do 183(J. 

El ministro quo subscribo olovó al conocimioiito de su go- 
bierno la nota do \\ do Asíoste», on qiu) el Sr. Socrotario y Ministro 
do Estado de Chile trasmito al gobierno de (córdoba los sentimion- 
tos filantríSpicos y amií^ablos ofuslos del Kxmo. Sr. Presidente de 
aquella república, dirigidos á intorponorlos en las disenciones que 
agitan á las provincias argentinas con inminente ])oIigro de su 
libortad ó indopondcncia. 

El gobierno de Córdoba lia dado en su ostimaciíiu la mayor 
importancia á la citada couiunifaci('>n, haciendo lugar á todos los 
sentimientos do gratitud de quo os acreedor un tan oiicioso rasgo 
de filantropía y fraternidad. El haco honor al t^xnio. Sr- Presi- 
dente de Chile, ¡)rosentándoso á los gobiernos argentinos como un 
amigo verdadero, y dispuesto á hacera esta r»'pública todo el bien 
que está á los picanzos desús elevados deseos y i'acullades. El 
acomodamiento do su a[)licación á las verdaderas exigencias de 
la República Argentina daría un roalco mayor á su interposición 
y á la gratitud de los pueblos (¿ue por olla lograsen arribar á un 
punto do uniformidad en sus n^^gucios. Esta ciicunstancia es tan 
precisa en los asuntos do Estado que una poquefia diferencia en 
las medidas políticas y las n<«cosidadcs ú circunstancias en que 
se adopten, haco si no poligrar los negocios, complicarlos mát», y 
dificultar ol buen éxito <le olios. 

A fin puos. do que ol Kxmo. Sr. Prosidonto de la República 
de Chile, acuerdo sus amigables oficios con la Argentina, según 
el verdadero estado de las j)roviiicia8 argentinas, sus rolacíones 
y exigencias, el g-íbiornode Ctjrduba lo propone rectificar los co- 
nocimientos do 8. E. de la inexactitud con que hayan podido lle- 
gar á su noticia, y quo no os do extrañar en una tan gran dis- 
tancia, en estación quo la corrospondoncia pública y ol comercio 
se ven casi del todo paralizados. 

No se liai'áon esta contostiición un doloroso recuerdo délas 
causas quo enc«jnd¡oron la guerra civil en la República, ni de 
los desastres do todo géntjro quo fueron consiguientes al enarde- 
cimiento do las pasiones desatadas. Ella terminó al fin eu com- 
bates decisivos quo si nos oxitan en cada mumeuto una memoria 



— 339 — 

amarga de las víctimas sacriñcadas, produjeron saludables de- 
seu ganos que á pasos largos desenvuelven un sentimiento puro 
de unión, fraternidad, y los más vivos deseos de estrecharse los 
pueblos por una constitución que los preserve de ulteriores de- 
sastrosas disenciones. 

Al gobierno de Córdoba le cupo por el orden mismo de los 
acontecimientos un amigable inñujo on las demás provincias y en 
los gobiernos que las rigen basta precisarle todos á tomar á su cargo 
la obra de tranquilizar el país, afianzar su seguridad y promoverla 
causa de su constitucióu por ios medios del convencimiento y de 
los principios de conveniencia recíproca. Sus primeros cuidados á 
este respecto fueron hacer pública ostentación de sus sentimientos 
pacifícoB, de su conducta on la guerra y de los que la seguían en 
sus ulteriores pasos. El Exmo. Sr. Presidente de Chile los encon- 
trará no solo protestados sino comprobados en el manifiesto del 
18 de Mayo y en el Mensago del 1* de Junio que impresos se re- 
mitieron ú S. E. y nuevamente se acompañan á la presente con- 
testación. El gobierno de Córdoba no tre]>idaría en provocar, aun 
á los mismos que le hicieron la guerra más injusta y desastrosa^ á 
que le citen un solo acto con que haya desmentido sus protestas 
y sus sentimientos vertidos en aquellas piezas. 

Ellas aun no habían visto la luz pública para disipar los 
celos, desconfianzas y desafectos que la guerra civil había difun- 
dido en toda la República y entre los gobiernos que presidían en 
las pro\ incias, y sin duda colocados en aquella disposición los de 
las cuatro litorales dol Uruguay y Paraná dirigieron al de Córdo- 
ba la comunicación que bajo el n** 1 lo acompaño en copia con su 
contestación n** 2. Si el Exmo. Sr. Presidente de Chile no encuentra 
en la contestación dol Gobierno de Córdoba los mismos princi- 
pios que en su manifiesto y Mensago, otro documento le hará 
ver que en ella nada embosca la política, ni el arte de la simu- 
lación. Tal es la circular del 12 de Junio n° 8 con que se dirigió 
á sus amigos los gobiernos á» las provincias pidiéndoles sus 
consejos en este delicado asunto, no con otro objeto que el de 
poderlo conducir con el voto común uniformado á unos mismos 
principios y sentimientos fraternales. 

Aún ha hecho máa ul gobierno du Córdoba para merecer la 



— 340 — 

confianza de la liga litoral. Recibió su comunicación por medio 
de un enviado privado, que permaneció muchos días en esta Ca- 
pital. El recabó nuevos y generosos desprendimientos á favor del 
gobierno de Bnonos aires de quien se exigian muy justas satis- 
facciones en la citada concostucióny y desdo este punto ya se 
creyó el Enviado en la oportuna necesidad de llevar á sus co- 
mitentes esta nueva prenda de la seguridad y reposo en qpe de- 
bian descansar. 

Aún permanecía este Enviado en Córdoba cuando las provin- 
cias amigas agitadas con esta novedad despachaban Agentes di- 
plomáticos con el fin de estrechar más sus vínculos bajo los prin- 
cipios con que liabínn sido invitados en la citada circular. Los 
que se habían reunido do las cuatro más inmediatas instaron por 
la celebración del tratado de amistad y alianza n** 4 que por ac- 
tos de accesión vino á ligar á las nueve provincias interiores, 
dejando lugar á las litorales, y á todas, en plena libertad para 
expresar sus votos en la Constitución de la República por cual- 
quier sistema político que la mayoría adoptare para la felicidad 
común. 

Solo restaba invitarlas al acto do una asociación general 
quo diese la última mano á la reconciliución pública, y restable- 
ciese la confianza recíproca. Los agentes reclaman del gobierno 
de Córdoba esta invitación^ pero le detenía la prudencia del ne- 
gocio de las garantías, entablada por los gobiernos litorales, y 
esperaba un común ajuste en ellas, que facilitaría con mayor 
probabilidad la reunión do un Congreso Nacional para constituir 
la República. 

En este estado el gobierno de Buenos Aires anunció á lob 
del interior un peligro común en las combinaciones de los gabi- 
netes de Europa, para influir decididamente en la suerte de la 
América del Sud, que el Exmo. Sr Presidente de Chile se desig- 
na también anunciarles en la que so contesta. Jamás se ha visto 
en todo el curso de la revolución un movimiento patriótico tan 
decidido y tan pronunciado como el que causó esta noticia en to- 
do el interior de la República. Las provincias que do habían en* 
viado agentes y se adhirioron al tratado de alianza, no vieron en 
él bastantemente garantida la libertad é independencia nacional 



— 341 — 

contra un' poder extranjero qne la amenazaba, y despachándolos 
con toda diligenciase vio en pocos días una reunión de todas ellas 
en esta Capital. 

Entonces fué que el gobierno de esta provincia creyó instar 
más los momentos de la organización nacional y viéndose ligado 
por tratados de amistad con el de Buenos Aires ó un acuerdo previo 
entre sí y con el de Santa Fé para invitar á las demás provin- 
cias del interior, requirió á uno y otro á este acto de su particular 
compromiso por las comunicaciones N° 5 y 6. Sin recibirse aún 
contestación á ellas, los agentes adelantaron sus trabajos en la 
confianza de que muy lejos do perjudicar á la reunión de las pro- 
vincias litorales la facilitarían el interés común, la liberalidad de 
principios, la sanidad de intención y el patriotismo más puro que 
se deja ver en el segundo tratodo copia N° 7. 

Muy luego de haber invitado los agentes á los gobiernos li- 
torales á esta reunión por medio de los suyos se ha recibido la 
interposición amistosa del Exrao. Sr. Presidente de Chile, de la 
que es de esperar un influjo decisivo en la buena inteligencia y 
acuerdo de todas las fracciones déla República Argentina, 

No es un Estado de guerra, ni encontrados intereses los que 
de presente paralizan una reunión nacional, á juicio del gobierno 
de Córdoba, ni hay que temer un rompimiento entro los gobiernos 
que parecen divididos. Es un estado de crisis, en que las gran- 
des agitaciones políticas empiezan á declinar con una lentitud 
iitil y provechosa on que obran eficazmente el i*on vencimiento y 
los desengaños sucesivos. La dilatada suspensión que han hecho 
los gobiernos litorales en el asunto de garantías, y las comuni- 
caciones interpuestas del de Buenos Aires y Santa Fé, siempre 
en un sentido de preferir la paz á todo inten's local, afianza este 
concepto. 

El alimenta la esperanza de los gobiernos de las provincias 
del interior y conduce á los agentes en los actos que han tenido 
lugar desde la reunión en Córdoba, dirigidos todos, no solo, á ci 
mentar las relaciones de paz, armonía y buena inteligencia en- 
tre todas las provincias, sino también á arribar cuanto antes á la 
reorganización nacional de ellas. Por sus instrucciones y despa- 
chos se hallan autorizados para hacer extensiva» á todas las pro- 



— 342 — 

'f'0::«n íiH .»w <v>n t»n noble objeto &e hallan ya establecidas en* 

Rí 7»bi<irno drt «','.. rdooa, qae a^lviorte en la comunicación 
*'-: ZyiUí*. >>. Frt'siii^nr» de Chile unos sentimientos tan confor- 
ii'íH t .0^ ] ii% aní.nan á folios lo?» gobiernos de las provincias in- 
'•-r..,r'»i i»i la [lnvAlM'ZA Ar^^entina, no puedo monos que anun- 
'inr \ii ^rana Dooci^i'ia que encontrará en todas eilas su oñciosa 
tuf-\iA**x..Yi y q i.i .a aocptArán con el aprecio de que es digna, y 
.ni#vi*:riií :a«ia uno p.r &'i parte expresa al Exmo. Br. Presidente 
.■4M Ac-íprai^íiin, ei A»-. Córloba lo hace por la suya. Contando cones- 
•ii il;*iprk>i.-i.-,n AA íjobií^rno de Córdoba, si el Exmo. Sr. Presidente 
i»í '/iii:e tií^ne ;V biííu, podría d«.sde ahora interponerla por medio 
'U\ SHA comidionaiiús ó del modo qne lo parezca conveniente á fín 
'-li3 q'io !ag provincias que faltan concurran con sus agentes á es- 
ra ;iii<!a>l :i a'Nirl&r con las existentes du las demás, las medidas 
i;ontiii.*en>8 á perfeccionar las relaciones de amistad y reciproca 
•*')nfi:in/a, y apresurar la ori^ani/ación nacional con la urgencia 
que imponen los nuevos peligros do una invasión extranjera, ó 
ciiand-f menos de<[ue lo política europea gane prosélitos en la dis- 
locación de lí\ Rí^ pública. 

Con este noble ilesiguio lus agentus han invitado á los ex- 
prrsadoa gobiernos litorales por medio de la comunicación qne 
aparece de la c«j| ia X'^ S, cuya contestación se halla pendiente y 
allanaría la iut»rpoSK'ión dol Exmo. Sr. Presidente do Chile. 

¥A mit:istro, li^'spuMS de haber llenado las órdenes de su go 
bíerno en esra coi.rostación, ruega de su parte al Sr. Ministro de 
la República de Chile ten^a bit^n elevarla al Exmo. Sr. Presi- 
di*ur.e, recibiendo del que firma sus más obsecuentes consideracio- 
nes de aprecio y estimación 

L)R. Jtan Antonio Saráchaüa. 

Sr. Ministro Secretario de R. E de 
la llepúhlica de Chile 



343 



PRIMERA INSTRUCCÓN 

Instrucción al comisionado cerca dol E. S. V. P. de la Repca. de 

Chile Ciiido. José Márquez. 

1** Siendo el objeto principal de su comisión cultivar la amis- 
tad y relaciones existentes entre su frovno, y el de aqa. Repca. se 
se lo acompañan pa. su conocionto. copias autorisadas de las qe. 
han intervenido hta. la fha. 

2° Será pues de su deber asegurar al Govno. de Chile de 
la buena fe y sincera amistad del Gefe militar de esta Repca. 
y Govno. de Corda, con el de Chile, disipando toda sospecha qe. 
quisa la cabala y las intrigas de partido descontento de otros 
Govnos. desafectos puedan haber procurado inspirar al de aqa. 
Repca. 

3** Segn. la oportunidad de las ocurrencias hará entender al 
Govno. de Chile la política parca y generosa con qe. el Gefe de 
la Repca., ya en clase de tal, ya en la de Gral. del Exérto, ya en 
la de Govdor. de la Prova. de Corda, se ha conducido con los Pue- 
blos qe. le hicieron la guerra y con el partido ínter, qe. le ha 
sostenido una oposición todo el tmpo. de olla, dexando á los pri- 
meros en sil entera libertad é independcia. pa. su regton en intr. 
desde qe. hizo deponer las armas, ó rindió á la? autoridades qe. 
le hacían la guerra, y al segundo toda libertad de opinión, y aun 
desahogos personales, de qe. se ven mil datos en las correspond. 
con otros Pueblos. 

4:<» Si en alga, conferencia oficial, ó conversación familiar 
oon persona publica llegase á penetrar alga, desconfianza del Go- 
vno. de Chile y en la amistad del Gefe de esta Repca. y Govdor. 
de Corda, citándole algn. dato, ó comunicación qe. la haya inf un- 
dido, no se manifestará muy curioso al principio, y procurará 
satisfacer valiéndose de los conocimtos. qe. tiene de su Govno. y 
de su política segn. se instruye pr. el articulo precedente. 

5® Mas no perderá de vista quanto interesa á su govierno 
conocer, álos qe. miran su opinión en el exterior, antes es un pun- 
to de la miiyor importancia, en cuyo descabrimto. empleará la 
mayor sagacidad, después de haber disipado todo temor y rezelo 
qe. pudiera retraher de esta confianza á los qe. se la puedan pro- 



-i 



— 344 — 

porcionar, lo ¿iiu sor/i lacil dos'le qo. eston persuadidos qe. nada 
tienen <{*i. u^imsrlotí curníSpousalüS. 

O** Pur las ooiriuiiiciiciones verá el comisioDado el ínteres 
qe. toiu«> üi (íüvijo (lí* Cliilií pr. la libertad de D. Benta. Quiro- 
í^ii, y lo qo. so obní á í'av«ír do bu recomondacióu; luae desde qe. 
no Bo c'jiibignió dül (íovno. de S. Juun, es do creer 40. los empe- 
ñados á l'iivur de (íii¡ro;;a liayan puesto al Govuo. de Chile en ze— 
los y desconfianza do no lia*jer IjccIk» todo lo qe. podía el de Cor- 
da, á favor de su recomendado. 

T* Conrra futf* fn-ny h.-irá valor lo qe. se le instruye pr. el 
art. íJ*, ahogiiniMu/ ii niás «jO. lue¿;o <le llegado á Corda, el^coiuisio- 
nado do Cliili; I). liiniiii. Ocampo S. K. tuvo con el una con turen- 
cia particular sobru istu asunto en 40. notando ol comisionado el 
sentimiento con «jiio iS. K. so veia desairado, le aseguró que su 
^vno. quedarla muy satib!eclio como ól lo estaba pr. constar- 
le ol delicado estailo qo. pnísontab:i la I'rova de Sn. Juan, 
(¿ue efírctivamto. el Govno. do Sn. Juan no correspondía al 
dü Corda, y la polítít.-a má.s so aí'octaba de localidad qe. de in- 
tereses torales., de (pí. diú pruebas en las «losagradablos ocurren- 
cias con oHicfo do la división dt; Corda (¿uc S. E. siguiendo in- 
variabl«unte. los principios do su política l'ninca tuvo qo. retirar 
la división pa. inspirar contianz:i áaql. goviorno, y pr. el GeFe do 
ella íut- inl'oruiado 40. si bien su recomendación á favor do Dn. 
Boma. Quiro;;a había sido eludida, al menos lo liabía salvado la 
vida. 

H» Si pr. parto del (Jovno. du (Jhile se lo hiciesen algunas 
]iroposicionos pa. adolantur las rolaciuues y amistad i objetos par- 
ticulan-s, conforiiKj fuesen ollas podrá «^xprosair su sentir siu 
comprometer al (lovno, antes manifestando no tonor instrucción 
pa ol caso, ])roc'.u'ando qe. so liai;an pr. modio do su comisionado 
en osla, ofreciendo pr. su parto maitifostarlo á su govno. su opi- 
nión y la b'iona feo do! de <'hilü. 

í)'' l*or Sí'parado ai' le inslrnyo sobro nci^ociaciou do armas, 
á cuya instrucci<')n so ajustará en ol particular. 

h) Si so lle;^usoá traiiir sobre guerra con Bs. Ar. manifesta- 
rá quanto ha hecho y está haciendo el (íovno. do Corda, pr. ovicar- 
la, y si so fixubo la consideración en el caso de un rompimto. hura 



— 346 — 

entrever una disposición de parto de las Proveías, á proveer las 
necesidades pr. los Puertos de Chile, pero sin comprometerse en 
cosa alga, y limitándose en este caso al art. 8 de esta instrucción. 
Corda, y octre. 22 de 1830. 

José M». Paz. 
])r. Juan Antonio Saráchaya. 



SEGUNDA INSTRUCCIÓN 

El Comisionado D. José Inocencio Marqz. pr. el 8upmo Poder 
Militar de las nueve Provas. del Intor. de la Kepca. Argentina á cer- 
ca del Estado de Chile procurará contraber en el préstamo de los 
comerciantes, ó capitalistas, bástala suma de cien mil pesos me- 
tálico, según se le faculta pr. la credencial qe. le pasa con esta 

fba. 

1« 

No entablará esta solicitad basta haber inspeccionado pro- 
babilidad do obtener el préstamo de qe. se babla. 

Habidas éstas, tendrá presento servirse del crédito, relación 
y conocimtos. del Sor. Locica: pa. esta negociación, usará tam- 
bn. de las recomendaciones qe. se le facilitarán pr. el Exmo. Go- 
bno do Mendoza pa. sugetos de aquel Estado. 

El tiempo, ó plazo pr. qe. solicitará el prestóme será al mo- 
nos de doce meses. 

Podrá acordar un descuento á favor de los prestamistas, qo. 
no exceda de un 25 p. \, 

Garantirá el pago do él hipotecando los cont¡ngent<!i8 qe. las 
nueve Provas. del Intor han adjudicado á los gastos del Exeto. 
Nacional, con más las rentas que los mismoF Pueblos ponen á 
disposición del Supmo. Poder militar, todo según los arts. 6 y 7 
del tratado de 31 do Agto del año corrto. 

Siendo difícil contraber el préstamo de qe. se ha hablado, 
en numerario, procurará realizarlo en las especies qe. se contie- 
nen en la nota N** 1** qo. se acompaña. 

u 



— 346 — 

Si como 08 presumible el préstamo en especies fuese reali- 
zable á plazos— híd intereses, procurará bacerlo á los más largos 
posibles. 

Acordará el pago de la importancia del préstamo en esta^ 
ó en Mondo'/a ú plazos ñjos y pr. partos, qe. asi será más fácil' 

£1 Qobno. cuenta en esta con 18500 pesos en letras seguras 
pagadoras pr. bimestres á 3.300 p. cada pago. Si de este modo 
demasiado seguro pa.los prestamistas pudiese girarse la compra 
do armas, seria más acepto al Gobno. 



Se acompaña al comisionado giradas á su favor letras, con- 
tra los Gbnos. do Mendoza 7.0(X) ps., de Sn. Juan pr. el valor de 
G.OOO y Su. Luis 5.000: caso qe. el pago de ellas no pudiese ser 
al contado como debiora, recibirá la aceptación á loa plazos qe. 
fuese posible hacer á los Gobnos. y contratará y comprará los 
efectos qo. se le encargan con arreglo á aquellos, dejando las le- 
tras y su aceptación, á cargo de apoderados de su confianza qe. 
deban girar las cantidades al tiempo que se reciban. 

Debiendo el comisionado estar persuadido de cuanto sacri- 
ficio cuesta al Gbno. desprenderse de la suma qe. dispone, omiti- 
rá emplearla siempre qe. hubiere alga. facilidad ala axecución de 
los prestamos, ó algo, de los prestamos deque se ha hablado. 

El Gobno. so abstiene de dar instrucciones más detalladas 
y qe. ciertamte. pudieran obstar los fines qe. se propone librar al 
patriotismo y buen juicio del Sor- comisionado el eccito de la co- 
misión qe. se le encarga deviendo, en los cursos que creyese 
preciso, consultar, dirigirse al Supmo. Poder qe. le comisiona, pr. 
el conducto do el Ministro de Grra. y Belacions. Ezteriors. qe. 
subscribe. 

Corda., Octro* 22 de 1830. 

Josí: M*. Paz. 
I)r, Juan Antonio Suráchatja. 



347 



(Reservada) 

Comisión Argentina 
en Santiago de Chile 

Santiago de Chile, Dbre. 17 de 1830. 

En las conferencias particulares que he tenido con el Sr. 
Mtro. sobre varios objetos, se ha manifestado siempre consecuen- 
te en favor de las provincias interiores, haciéndome un gran pa- 
negírico en elogio del Gral, Paz, de las cualidades apreciabres 
que adornan su persona, como podría esperarse del mejor amigo. 

En una de estas conferencias me anunció había perdido toda 
esperanza de transación pacífica entro las partas beligorantcs de 
la República Argentina; pues había sido rechazada la mediación 
interpuesta de este Gobierno por el de Buenos Aires, y que tenía 
la mayor satisfacción de haber añadido por su parte este com- 
probante, á más de los que tenía el Supremo Poder Mililar para 
justificar la causa que sostenía ante todos los hombres impar 
ciales. 

El Señor Ministro debe estar seguro, que el crédito del Supre- 
mo Poder Militar y de su administración está perfectamente 
afianzado respecto de este gobierno; su sana crítica se ha fij&do 
bien en los documentos públicos que ponen en transparencia la 
marcha del Supremo Poder Militar hasta producir un conven- 
cimiento que no lo hará variar ni las acriminaciones del gobier- 
no de Buenos Aires, sequndadas por todos sus periódicos, ni la 
de los enemigos que hay en esta que son los desterrados de Sn. 
Juan y Mendoza, que con su acostumbrada táctica forman noti- 
cias á BU antojo para comunicarlas, aunque ellas sean desmenti- 
das á cada momento, poro carecen de todo pudor para ser escar- 
mentados; y á mi juicio, sería menos perjudicial que esos gobier- 
nos cuando se vienen obligados á extrañar individuos de sus res- 
pectivas jurisdicciones, lo hicieran prefiriendo el lugar del Tucu- 
man, donde no pueden inferir ningún mal. 

El 15 á la noche recibí noticias particulares por un propio 
dirigido de Sn. Juan en que me anunciaban estar elegidos por el 
gobierno de Buenos Aires el Gral. Guido y el Dr. Castro en ca- 
lidad do enviados cerca do! Supremo Podor Militar para transar 



— 348 — 

las dosnvoueiicins exÍRtentcs entro nqnol í^obieriio y lus provin- 
ciiiH interiores; esta noticia la puso on ol conocimiento del Sr 
Mtro. con el caráctor particiilur qno olla tenía; se ha resistido 
fuertomeuto á creer quo esta misión sea de buena fe, sino con el 
objeto de ganarse el tiempo, toiulencia quo siente han tenido 
todas las miras de aquel gobierno. 

El Mtro. 80 expresó do un modotun decidido en este asun- 
to, que naturalmente entendí tenia motivos especiales para haber 
formado este juicio; no tardó mucho tiempo en averiguar la cau- 
sa por un conducto seguro pero reservado, Dm 5f404*ij73 r 
305() X 2542, que ora ol contesto del gobierno do Buenos Aires 
negándose á admitir la mediación interpuesta por este gobier- 
no, era la principal causa qno tenía ol Mtro. para vertir su opi- 
nión del modo afii-mutivo quo lo hizo: so mo asegura estar con- 
cebido esto documento con tastns ncriminaciones, sarcasmos y 
denuestos contra ol Oral. Paz, quo no son dignos do consignarlos 
on un documento do esta clase, ni menos lenguaje digno de un 
gobierno do hombres civilizaüos; por lo quo ol Sr. Mtro. creorá 
imposible que el que abriga tanto veneno hoy, pueda mañana ou- 
trogarso do buena fe en brazos del injuriado. 

Hasta la estructura material de la comunicación es digua 
de notarse; es do dos pliocos, y apenas caben los improperios 
que huu querido poner, ostá cosida y decorada con grandes cintas 
rosadas en señal de guerra: todo lo que os obtenido por el con- 
ducto indicado. 

La decisión del Mtro. llega al término do permitirme com- 
prar las armas del Estado desparramadas en la población con 
motivo do las diferentes revolucionotí habidas en el país. 

Por ahora este gobierno me pnroco está firme; la oposición 
que tione no tiene toda la influencia que se le quiero dar; el go- 
bierno tiene toda la firmeza y carácter necesario para sostenerse; 
mientras el general ue las armas esto á la devoción del gobierno 
ésto será invariable por trastornos, y lo estará en razón de que 
todos lian conocido la necesidad do entrar on juicio: la persona 
del Sr. O^lliggins está bien conceptuada en todos los partidos y 
no seria difícil se plegaran todos á él é hiciese el bien general 
do este país. 



— 349 — 

So li:i reunido en el Puerto do Valparaíso mía escuailra 
francesa compuesta de una Fragata, una corveta y dos berganti- 
nes: según la opinión general os cun el objeto de pedir satisfac- 
ción á este gobierno por insultos hechos al cónsul francos en la 
revolución pasada, por un grupo de tumultuados en que ningún 
gobierno tuvo parte. Se teme mucho suceda aquí lo que en Bue- 
nos Aires con el viscondo de Venancourt, aunque no es de espe- 
rarse que los francoses liberales obren tan alevosamente como 
aquellos. 

En Colombia ha tenido lugar una revolución militar en favor 
del Gral. Bolívar; los papeles públicos de Lima no la detallan; 
mas se asegura que las tro))as amotinadas habían batido con ven- 
taja á las que habían permanecido leales . al gobierno de Bogotá 
y que el mismo Bolívar: ae hallaba á la cabeza de los que habían 
vencido y depuesto á las autoridades legales. 

I jOS negocios del Porú yBolivia parece que serán tranzados 
pacíficamente. 

Ruego al Sr. Ministro quiora poner en conocimiento del Su- 
premo Poder Militar esta comunicación, admitiendo mi mayor con- 
sideración afectuosa. 

José Ignacio Márquez. 



Córdoba y Abril T do 1831. 

El infrascripto enviado de la república do Chile siente el 
más vivo pesar al anunciar al Sr. Ministro á quien se dirige, que 
lia llegado el caso de retirarse, cumpliendo las órdenes que su 
gobierno le tiene anticipadas para quo vuelva á dar cuenta de su 
misión. 

El adjunto pliego contiene carta de retiro, que al fin indí- 
calo ha sido remitida al infrascrito. Ella mostrará parte de los 
motivos que han influido en su expedición. Manifestará, no me- 
nos, la feliz disposición del gobierno do Chile para mandar otro 
agente, luego que la situación do una y «>tra república permita 
hacerlo con más solemnidad y ventaja comunes Se formalizarán 
entonces las amigables relaciones que de hecho existen entre Chi- 
le y esta provincia. En tul caso, convenios tan firmes por la re- 



— 350 — 

ciproüidud de sus ventajas, como por la formalidad de su origen, 
tendrá lugar de una á o(ra parto. 

Tanto como es sensible al que subscribe llenar la orden de re- 
tiro ^ que sele hacomunicadoy le es satisfactorio cumplir con la 
de expresar los sentimientos de su gobierno respecto al Exmo. 
Supo. Gefe Militar do estas provincias. Son altamente encareci- 
das lab que ha recibido para proceder á estas manifestaciones. 

El aprecio que hace el Vice-presidente do Chile de S. K, el 
Sr. Gral. Paz, es en razón directa y progresiva del alto concepto 
que le adquieren constan temen t-e sus procederes públicos. Sin ce- 
sar se convence más de la identidad de los principios que rigen 
la política dr ambos. Más de una voz ha tenido que felicitarse al 
ver justifícado en lo ulterior el empeño de trdbar con él relacio- 
nes de amistad y buena inteligencia. Las de hecho qne subsis- 
ten entre uno y otro, le son tan apreciables, que ningún acciden- 
to podrá alterarlas de su parte. El se promete que estas relacio- 
nes serán formalizadas tan luego como le sea permitido consti- 
tuir otro agsnte con el mismo ó más solemne carácter. Y por fin, 
espera que la orden de retiro, impartida al infrascrito, no será mi- 
rada como un desvío de estos sentimiontoH, sino como una medida 
que debe su origen, menos á otra cosa que á las necesidades eco- 
nómicas de la Repúblíea de Ciiile. 

l*ales son, Sr. Ministro, los sentimientos que el infrascritOi 
de orden de su gobierno, debe expresar por despedida al Exmo. 
Sr. Gral. Guando éste ha do jado entrever la misma disposición 
en su conducta y manifestaciones, es de esperarse, que sobreestá 
feliz coincidencia^ se cimentarán entre los pueblos qne presiden 
estas preciosas relaciones, que produciendo la amistad y los oficios 
recíprocos, contribuyen tanto al bienestar do las asociaciones, co- 
mo al de los individuos. Las repúblicas Argentina y Chilena, 
después de haberse perdido de vista al travez de tantas calami- 
dades como han sufrido respectivamente, volverán al fin á encon- 
trarse bajo la dirección bienhechora do dos ciudadanos que se 
tocan en la identidad do su posición política y social. Asi es co- 
mo podrán cicatrizar sus heridas, consolidar su orden interior, re* 
conquistar su crédito exterior y desarrollar los gérmenes do su 
prosperidad respectiva y común. ¿Quo menos pueden esperar ó 



— 351 -- 

prometerse estos dos pueblos, uno por la naturalera, por sos in- 
tereses, por susinFoitunios y por toda snerte de motivos. Talos 
son 8r. Ministro los votos del infrascrito en favor de sus patrias, 
natural y adoptiva. 

Después de esto, el que subscribe se hace nn grato deber de 
expresar al 8r. Ministro, que parte lleno de gratitud por las bon- 
dades que 8. E. el Sr. Gral. le ha dispensado durante su resi- 
dencia en ésta. No deberá, por consiguiente, dudarse que del 
mismo modo que las aprecia, sabrá expiar la oportunidad de cor- 
responderlas. Entretanto el infrascrito sentirá el más vivo placer 
al trasmitir esta idea á su gobierno, así como la de haber encon- 
trado en el Exmo. Sr. Gral. la mejor disposición para los fines 
de su misión. 

Al cerrar esta nota el infrascrito cree oportuno indicar que 
si no ha sido más feliz en los resultados formales de su comi- 
sión, se tranquiliza con la idea de haber contribuido en algo á 
los de hecho. Si después de esto pudiese contar con la estima- 
ción de S. E. el Sr. Gral., el que subscribe, que no ha dejado de 
procurarla constantemente, se reputaría por demás feliz, ó cuando 
menoS| indemnisado del resto. 

El infrascrito ruega por último al Sr. Ministro elevé esta 
nota al conocimiento de S. E. el Sr. Gral., y que el mismo persua- 
diéndose de la gratitud creada por sus particulares atenciones, 
quiera aceptar también las seguridades de su alto aprecio y res- 
peto. 

Ramón Ocampo. 

Sr. Mtro. de Estado y de Bela- 
ciones Exteriores Dr. D. Juan 
Antonio Saráchaga 



— 352 — 
CAPITULO XXI 

Reclamando á Aldao 

(Gobierno Proviso, 

Moudoza, Mnyr, ti9 de 1830. 

El (iobiorno Provisorio do la prova. do Mendoza so dirije 
al Exmo. do Cordova, con ol objeto do poner en su conocí miento 
avroviado de los crímenes y cargos á qiio debe responder el 
apostata Félix Aldao, titulado mayor geral. do osa orda de van- 
didos aniquilada en la Laguna Larga para honrra eterna del pue- 
blo cordoves y consuelo de la humanidad. 

En 10 do Agosto del año próximo pasado el orden de los 
acontecimientos puso on manos de "csto pueblo la propia suerte; y 
él estableció su govierno do un modo el más legal y pacifico cual 
pocas veces suele aoout'Ocor en circunstancias somojancos. Aldao 
qe. so hallava en 8n. Luiz con los restos qo. escaparon á la me- 
morable acción de la Tablada, reconoció la autoridad constituida, 
y en cumplimiento do sus ordouoH se movió para esta prova. don- 
de se lo señaló punto do acantonamiento y proveyó de viveros y 
dinero. 

El gvno. descansaba en la buena fó qe. caracteriza esta» 
disposiciones y en la solapada deferencia de Aldao. Mas al mis- 
mo tiempo que trataba do ganar la confíanza del (rovno. fíngion- 
do revelarlo los planes de Quiroga, se ponía de acuerdo con éste 
para consumar los do su natural porfídia. 

Cuando juzgó que era llegado el tiempo oportuno so quitóla 
máscara, y consiguió el efecto que causa la sorpresa en las al- 
mas honrradas cuando luchan con gentes foragidas: ol genio del 
mal reui\íó todos los elementos que podían favorecer al crimen, y 
en pocos días tubo lugar una do las catástrofes más horrendas qe- 
registra la historia de nuestra revolución. 

El partido que defendía la causa del orden, la buena cau- 
sa, contaba con una fuerza imponente y decidida; más él quería 
evitar las escenas de horror qo. traen las guerras civiles^ y vícti - 
ma do la buena fó y do los principios, so dejó seducir por pro- 



— 353 — 

posiciones aleves de trausación, qe. ofrecieron los pérfidos, con 
todas las apariencias del candor y patriotismo. 

Caando la columna de los héroes del Pilar tenia las armas 
en pavellon y era ocupado el intermedio de los dos campos por 
los agentes mediadores, ese monstruo, qe. para bien del género 
humano fué encadenado en la Batalla do Impira, comprometiendo 
la suerte de su propio ermano, qe. en fuerza del armisticio so ha- 
lla va en el campo contrario, lo sorprende con una carga imprevis- 
ta que debía necesariamente producir la destrucción de una fuer- 
za inerme. 

Fué entonces, fué en ol 22 do setiembre de 1829 qe. comen- 
zaron esos horrores apenas comparables con los de igual dia en 
París en tiempo de la revolución de Francia. £1 apóstata sacri • 
fícó personalmente un considerable número de soldados rendidos 
que de rodillas le imploraban por la vida. Todos los que esca- 
paron este día á su perversidad eran llevados en los subsiguien- 
tes de á 10 y 12 al pativulo, desde la clase de sargento arriva. 
Pasan probablemente de doscientas las victimas sacrificadas á su 
vnrvarie en los excesos de su intemperancia habitual. 

Muchas de estas execuciones so practicaban entre las som- 
bras de la noche y de los calabozos. Algunos extraidos á desho- 
ras fueron asesinados de su orden á golpes de sable por minís- 
nistros dignos de semejante comisión, y mutilados sus cadáveres 
en términos qe. ladesencia no permite explicar. Pocos se aobs- 
trajeron á su furor por medio de una penosa ocultación y lu- 
chando con las activas diligencias qe. aplicaba para inutilizares- 
te triste recurso, entretanto la impudente jactancia de publicar 

estos hechos y formarse su proseso 

de llevar otra cruzada devastadora contra la venemérita prova. 
de Córdoba. Para conseguirlo, puso en ejercicio los várvaros me- 
dios acostumbrados por su socio Facundo Quiroga. «Los restos 
que escaparon á sus exeouciones sanguinarias fueron inscriptos 
en una lista tan fatal como las de Scila y Antonio, y en Ja alter- 
nativa del patíbulo ó sumas de dineros superiores á sus faculta- 
des, extrajo treinta mil pesos ejecutivos, ó lo que es lo mismo, 
las cuatro quintas partes de toda la moneda circulante. 

Como todos los vicios compiten en esto nuevo Phalaris, par- 

45 



— 354 — 

te coDsiclerablo doosta cmitirlnd fué íubertidaon ol fuerte jaego 
de azar que sostubodos meses en couipañia de Quirogay de otros 
taúres, dignos compartes de esto circulo avominable. Asi se in- 
sultaba la miseria publica, y así se malversaba con insolencia la 
substancia de tantas familias honrradas, reducidas al último tér- 
mino de la indigencia. 

La vindicta publica, la justicia, el clamor de la humani- 
dad, exigen el juzgamto. y castigo de semejantes atentados. El 
Govno. se halla en el deber de prosesar á sus autores y pedir su 
más estrecha seguridad, pues si llegasen á substraerse por la fuga 
ó por un simulado arrepentimiento, de la pena que reclaman sus 
crimenes, quedarían impunes. 

Es por esto, y por la trascendencia que aquella tendría así 
á la tranquilidad pública de esta prova. que el infrascripto se ha- 
ce un deber en Tecomondar al Exmo. Sr. Governador y Capn. Ge- 
neral á quien se dirige, la mayor vigilancia con ese reo tan des- 
preciable bajo otros aspectos. No hay precaución ecsesiva con 
hombres cuya desmoralización ha tocado el último término, y á 
quienes el desorden propio de nuestro estado, facilitaría los m^ 
dios de renovar sus estragos en el porvenir. 

Quiera S- Exa. el 8or. Governador y Capn. Gene, de la 
Prova. de Cordova, aceptar las protestas de la más alta conside- 
ración y aprocío con qe. le saluda ol qe. fírma. 

J. VlDELA. 

Tomás Godoy Cruz. 



O ovo. Provisorio de Mendza, 

Julio 28 de 1830. 
Instruido el exmo. Govo. do la Prova de Cordova á quien el 
infrascripto so dirige, por la comunicación de 29 de Mayo último, 
on los cargos á que debe responder el apostata Feliz Aldao; y 
hallándose osle govo. desembarazado ie las atenciones que le im- 
pedían coutraherse á formalizarlo, ha dispuesto que el Capitán de 
Cazadores del Pilar Dn. Vicente Rodríguez marche con una escol- 
ta correspondiente para conducir á este individuo, movido muy 
particularmente de la nocesidad de su presencia para arreglar las 



— 355 — 

cuentas de la tesorería sobre la inversión deciento y tantos mil 
pesos á que montaron las exacciones que impuso; como igualmte- 
de otros créditos indocumentados por su negligencia ó malicia. 

No es menos interesante descubrir las existencias de algu- 
nas cantidades considerables procedentes de dichos empréstitos ó 
contribuciones que ocultó dolosamte. según los antecedentes dd 
que está en posesión el Govo. 

En esta virtud el infrascripto espera que el 8r. Govr. y Ca«. 
pn. Gral. de la provincia de Cordova se diguará poner á disposi- 
ción del oficial comandante de dicha escolta, al expresado Aldao, 
prestándole los auxilios que pudiese necesitar^ cuyo valor será 
abonado religiosamente tan pronto como sea presentada su cuenta. 

El que suscribe saluda al exmo. Sor. Govr. y Capn. Gral. de 
la Prova. de Cordova con su más distinguido aprecio. 

J. VlDELA. 



Tomás Godoy Crui 



Al Exmo. Sor. Gobr. y Captan. 
Gral. de la Prova de Córdoba. 



Gobierno Soatituío 

Mendoza, Sbre. 10 do 1830. 

La agitación que ocasionó el contenido de las comunicaciones 
do 17 y 18 del pp. llamó la atención de la H. Sala de Represen- 
tantes que reunida en sesión extraordinaria y haviendo pedido to- 
dos los antecedentes que han obrado en la reclamación del prisio- 
nero Aldao, expidió el Decreto que en copia se acompaña. 

£1 Gobierno cumpliendo con el deber que ello le impone se 
dirige nuebamte. al Exmo. de Córdoba con el objeto de insistir 
sobre la expresada reclamación, y coubenserle, al mismo tiempo, 
no lo solo con la Justicia con la que lo entabló, sino de que los mo- 
tivos alegados en las citadas comunicaciones pa. no prestarse á 
una demanda tan razonable, son á juicio del Gobno. muy débiles 
pa. qe. pudiera sugetarse á una prudente acquiesciencia. 

El Sor. Gobor. expone que sin calcular semejante solicitud 



— 356 — 

pr. purto dül quo Bubscriveí había oiu¡)eña(io su palabra ogd el 
mismo prisionero pa. no devolverlo. (1) Mas sea lo que fuese de la 
sorpresa con que puede tener lugar aquel compromiso^ de ve S' 
Exa. conbeuir en que él no tiene valor alguno como no lo tendría 
el qe. se contragese sobre la restitución de una cosa agena. El 
prisionero de que se trata pertenecía al Exórcito de la Prova. y si 
el estado de guerra en qe. fué aprendido le dio un derecho incon- 
testable al vensedor sobre su personal el actual estado de paz, y 
defensiva que acaban de celebraa ambos Gobiernos, restituye al de 
Menda. pr. un postliminio igutilmte. indispensable, sus derechos 
sobre aquel individuo. 

Aun cuando los que acaban de deducirse no destruyeran 
el compromiso qe. el Exmo. de Cordova cree haver contraído pa. no 
devolverlO| el orden interior y seguridad futura de una Prova. 
amiga, que según la declaratoria de su Legislatura peligraría, el 
pronunciamiento de la opinión publica y la agitación general 
que ha producido aquel acontecimiento, son un valorincomparabla 
para que se pospongan á la obligación vaga que pudo imponer 
una exesiva delicados incompatible con la clase de guerra que ha 
establecido el furor de los díscoladores. 

Parece que el Exmo. de Cordova, presentía el valor de esas 
reflexiones cuando en su comunicación del 18 del pp. dirigida por 
la Posta agregó otra razón de un género absolutamte. diverso y 
que á juicio del infrascripto no es aplicable al caso presente. Los 
cargos graves que resultau contra el prisionero que reclama, es- 
tán detallados, aunque abreviadamente, en la nota de este Gobier- 
no fecha 23 de Mayo que S. Exa. podrá traher á la vista. Ellos 
son privativos de esta Prova. á quien causó todos géneros de ma- 
les, como podía hacerlo una vestía feroz. Malversó los fondos pú- 
blicos, saqueó los particulares, derrocó al Gobierno legitimo, ase- 
sinó centenares de individuos. . . ¿En que maneras podrán re-» 
putarse nacionales estos crímenes para que se reserven al juioio 
de la Nación? ¿A un juicio que frustraría el condigna eastigo' 
pues aun no sabemos cuando se organizará esa Nación, ni ai se 



(i) No existe copia de este documento, es decir, de la conteitacién de 
Paz ;i la nota de Videla de fecha 28 de Jul-ti. — N. del A 



— 357 — 

creerán autorizados sus Tribanales para juzgar delitos cometidos 
anteriormente, ó si seria político hacerlo? Últimamente es preciso 
oonbenir en que la versatilidad consiguiente al estado actual de 
las Provincias, asegura la impunidad de todo reo cuyo juicio se 
difiera por algunos meses. 8i se adopta tal principio; si se obra 
on consenanoia con él; hemos dado ¿ los enemigos de esa misma 
causa nacional nna ventaja desisiva. Mientras ellos imponen con 
el terror^ nosotros libramos el castigo de los delincuentes más fa- 
mosos, á Tribunales contingentes y futuros, ó lo que es lo mis- 
mo les aseguramos una imprudente indulgencia. 

El único articulo de razonable acusación ante los Juzgados 
Nacionales contra el individuo que se trata, seria el de haver ser- 
vido en la guerra de agreción armada contra las Pro vas. que 
irabajaban por dar existencia á la Nación; pero aun prescindien- 
do de la cuestionable legitimidad de este cargo, Aldao fué siem- 
pre un gefe subalterno en esta guerra; y de consiguiente, no res- 
ponsable de los males y retardación que ella produjo á la causa 
Nacional. 

Hasta aquí el Gobierno ha considerado al prisionero en cues- 
tión con respecto al juicio que deve sufrir, sobre los delitos fa- 
mosos de que es reo; mas S. Exa. devc recordar que la reclama- 
ción de 28 de Julio á que no se ha dignado condesender, era prin- 
cipalmente dirigida á proporcionar con su presencia el arreglo de 
cuentas de la Hacienda Pública, y la recaudación de cantidades 
de esta procedencia, que según presuncioues vehementes existían 
dolorosamte. ocultas. £1 Sor. Gobor. croe imposible semejante 
operación, en la distancia que nos separa, por medio de apode- 
rado; mas es preciso que S. Exa. conbenga en que esa clase ele 
juicios, como en todos aquellos sugetos á pruebas de testigos, y 
contra reos capciosos, son incortables los careos. Agregúese á 
esto la demora que ocasionaría esa misma distancia, y palpará el 
S. Gobor. la imposivilidad de ese extraordinario modo de juzgar. 

Desvanecidas pr. una parte las razones en que el Sor. Gt)br. 
funda la retención de aquel prisionero, y demostrada por otra la 
imbensible necesidad de su presencia, el infrascripto espera que 
S. Exa. se prestará á la justa demanda de las Autoridades de 
esta Provincia y dará las órdenes correspondientes para que Al- 



— 358 — 

dao sea conducido con la correspondiente seguridad, ó si lo juz- 
gase más oportuno marchará con su a vi 90 una escolta respetable 
á recibirlo. 

El infrascripto reytera al Exmo. de Gk)rdoba las protestas de 
distinguida consideración y aprecio. 

Tomás GodoyCbüz. 
Joaé Ijorenzo Ghiiraldes, 

Secretario Interino. 
Exelentisimo Sor. (lobr. 

y Capitán Gral. de la 

Pro va. de Córdoba 



CAPITULO XXll, XXIV y XXV 



IV .^10 



Cenfllcto entre los Reinafés y el obispo Lascano 

Sta. Fee, Enero 27 de 832. 

El ciudadano Diputado por la Provincia de Córdoba para 
Comisión de la Liga Litoral de los Estados, cree ser de su deber 
ocurrir al Gobierno Exmo. de la Provincia para obtener unr, 
resolución de autoridad competente sobre una determinación del 
Gobierno Eclesiástico de esa Iglesia, que si no perjudica los de- 
rechos del que firma, no juzga valedero y con legitimidad bas- 
tante para aquietarlo. 

Por comunicaciones particulares del 28 del pasado Diciem- 
bre que he recibido, he sido instruido de un modo inequívoco que 
el Sr. Vicario Apostólico me ha nombrado un suplente, con titulo 
en forma en la Silh:, que obtiene en el Coro de esa Sta. Iglesia, 
con la asignación de doscientos pesos sobre la renta de la misma 
Silla, comunicando anta deliberación ala Contaduría General de 
Diezmos de esa Capital. 




Eai» Provklonoia dictada por el Sr. Vicario Apee 
parocido (ti que subscribe, tnnto uiúb cxtraordiDarin, (]iianto est6 
firiuemeiile porsundido que solo el Gubiertio Hopruino del Estado 
Provinoiol es cuuipetenlB Juez, para dictarU, por los eminentes y 
uaturaloa derechos de Fatroaato que enerce en esa Igleaia, al p)«- 
no y fiiouhativo arbitrio para prorner Ibb íiillaa de ese Cabildo, 
fluprimirlaii, au me n tudas, variar y modificar la Erección mÍBina; y 
liaifta el dispensar los servicios en casos particulares i que por oS' 
ta Carla son obligados sus runciounrios, sogúu lo juzgase conve- 
niente ó de jiiBtiriii. El Pleno y absoluto dominio en sus rsutaa 
Decimales, y otros varios títulos en que se funda; y firmemsnto 
apoy&u au liegalin todos estos derechos inalienables y exuliisivn- 
lueniQ propíos de la .Suprema Autoridad del Estado, deliiendo ga- 
rantir ni que subscribe que el solo Uobierno de la Provincia er» 
Jae£ competatita pura acorda dbo. nombramiento, y que de ecfao 
debió escusarle de este gravamen, desde que tuvo A bien do orde- 
nárselo, como eu caso i^untrario correspondía y ora da esperarlo. 

Para hacer lugar á este mismo resultado, no ha sido otra la 
conducta de losOobiuruos antetiorfls del qua hoy noa rige en osa 
Provincia; y si el que üriua no se engañtt ui son inexactas las no< 
ticins qae tiene á este respecto, en esa Capital el tír. LascuDo, 
entn otros, es uno de los que disfrutó de la misma consideracióii 
do no dejar suplente bu an Silla quaudo ha sido cnn de corad o con 
igual comisión por esa Provincia. Es pues de suponer, que no 
son de peor condición los ciudadanos que prestan boy sus servi- 
cios ú esa Provincia y á toda in República qne aquellos que antes 
de ahora prestaron otros do igual naturideza. Peni sen lo que 
fnese de aquel relato, el Diputado que firma se dirige en cato ne- 
gouio por los principios iiresislibloB do que ha echo mención, y 
en fuerza de ellos tie hn creído en la necesidad do pedir al Exmo. 
Oobieinu de esa Provincia, declarar si el Vicaria Apostólico lia 
podido de autoridad propia nombrar dho, suplente; sirviéndose de- 
clarar V. E. lo que estime do eqnidad ó justicia definitivamente. 

El Diputado de Córdoba, después de exponer lo que ha estt - 
modo conveniente á eu dereobo, se hace un deber en saludar al Kx- 
mo. Gobierno de la Provincia con el debido aprecio y respeto 
Dr. Jcak Bta. Uarin 
Exmo. Üor. tiobernadnr tíostituto D. Calixto tíoiuálex. 



— 360 — 

Córdoba y Mayo 23 de 1882. 
Al Exmo. Sor. Oobernador Dfílegado I), Oálixto M. González, 
Exmo. Señor: 

£1 dia de mi consagración de Obispo he jurado solemnemen- 
te sobre los Santos Evangelios ser ñel y obediente á la silla de 
San Pedro, á sus sucesores, y defender sus regalías contra todo 
hombre que pretenda ofenderlas. 

En cumplimiento de tan srgrado deber yo no debo callar 
cuando soy obligado á hablar, con aquella libertad propia do un 
prolado de la Iglesia en defensa de sus derechos. 

£1 fuero del clérigo es bien conocido, respetado y protegido 
por todas las leyes, asi civiles como eclesiásticas. Oigamos la re- 
cientemente promulgada en nuestro código provincial, capitulo 
19, articulo 4^: «Los eclesiástico, dice, gozarán del fuero de su 
estado en todos los términos que prescriben las leyes». En su 
vista me ha sorprendido la providencia de V. E. de fecha 20 del 
corriente, poniendo en libertad, sin el más leve conocimiento del 
Eclesiástico al Cura de Río 4*, Maestro D. Vulentin Tissera, 
arrestado por su prelado en el Convento de San Francisco por 
exigirlo asi la naturaleza y estado de su gravísima causa crími - 
nal. Hay necesidad da insertar su tenor, y es como sigue: cEn 
virtud de las razones legales que esta parte expresa, (1) pón- 
gase en libertad de la prisión que actualmente sufre, al Presbí- 
tero D. Valentín Tissera, hasta la decisión del recurso de protec* 
ción pendiente: al efecto, líbrese la carta de ruego y encargo al 
Juez Eclesiástico delegado.» 

No siempre son las armas de la Iglesia la paciencia, la ora- 
ción y las lágrimas: sin faltarle ese tierno amor á sus hijos se 
vale muchas veces de otros medios más fuertes para reducirlos ¿ 
su deber. 

Séame permitido demostrar (hablo con el debido respeto) 
que la providencia inserta de V. K. no ha podido ni debido tener 
efecto alguno legal. Lo primero, porque V. E. carece de juris- 
dicción en el presente caso para mandarme. Lo 2<', porque tam- 



(i) No hemos encontrado el documento á que esto se refiere, ni el expe- 
diente que dio margen al arresto de l'issera. — N. DSL A. 



— 361 — 

poco la tiene sobro ía persona del Cura Tissera. Lo 3*, porqUrt 
la expedida contra inaudit/im partera^ según práctica inconcusa^ 
debió substanciarse con traslado al Fiscal del Estado. Lo 4o, 
porque no es sobre este punto el recurso de fuerza de Tissera el 
que pudiera servir de pretexto; y lo 5**, porque aun quando así fue- 
ra, está pendiente el tal recurso, según se explica V. E. mismo 
en su citada providencia. 

Otra observación es de no menor importancia: no se conoce 
otro objeto á su carta de mego y encargo, que el de calificar de 
Alguacil suyo al Juez Eclesiástico. Ya V. E. ha decretado en lo 
principal^ que es la libertad del Cura Tibsera: ¿que más tenía, 
para consumar la obra, que, mandando que lo accesorio, que si- 
gue la naturaleza de su principal^ se executase por mano de es- 
cribano? Asi se habrían evitado ruegos y encargos que tienen 
lugar con el Eclesiástico, quando la jurisdicción está en sus ma- 
nos y no como en la actualidad que la vemos trasladada en las 
de V. E. sin saber con qué título ni por qué principio 

Así como puedo hacer, autorizado por la ley, observaciones 
á los actos de V. E., así también puedo pedir su reparación y 
enmienda. Consultando, pues, el decoro de mi dignidad, los res- 
petos de mi autoridad y el orden proscripto por las leyes, suplico 
á V. E. enmiende su auto reclamado, ordene vuelva el Cura Tis- 
sera á su arresto, y no turbe el libre exercicio de mi jurisdicción, 
haciendo al efecto por mi parte las protestas que son por dere- 
cho debidas. 

Dios guarde á V. E. 

Benito. 

Obispo y Vicario Apostólico. 



(1) Sala de Sesiones, Córdoba, Julio 21 de 1834. 
Al Exmo. Sor. Gobernador y Capitán Gral. Interino de la Provincia. 
La Honorable Representación de la Provincia ha conside- 
rado en dos sesiones consecutivas la nota de la Exma. Cámara 



(i) Hemos registrado los archivos, con sumo interés, y no hemos podi* 
do dar con los documentos que han debido suceder al de 23 de marzo de 1832 
basta llegar al presente.- -N. del A. 



•W 



— 362 — 

Provisoria de Justicia que ha dirigido con fecha 16 del corrien- 
te con todos los anteceden te^i autos y documentos que se acom- 
pañan, en orden á los últimos procedimientos del Reverendo Obis- 
po de Comanen y Vicario Apostólico, Dr. D. Benito Lascano, por 
los que aparece haber fulminado la terrible pena de excomunión 
mnyor contra dos de los tres individuos que componen dicho Tri- 
bunal, á saber: los Sores* Dr. D. José Roque Funes j Dr. D. 
Santiago Derqui y el Defensor del Cura Tissera, unos y otros miem- 
bros de la Representación de la Provincia. 

Después de haber oido el dictamen de Ih comisión especial 
á quien fué encomendada dicha nota con todos sus antecedentes, 
y discutídose tan grave y delicada materia, con toda la circuns- 
pección que merece su naturaleza, sobre unos procedimientos tan 
arbitrarios como despóticos y refractarios de todas las leyes ca- 
nónicas, civiles y constitucionales de la Provincia, como lo han sido 
los quo mnrcan á este respecto la conducta de dicho Reverendo 
Obispo y Vicario Apostólico, no sólo ultrajando sus primeras au- 
toridades respetables, sino también desconociendo los altos de- 
rechos del Patronato quo competen al Gobierno y Supremo Po- 
der Ejecutivo; y lo que os más notable, escandaloso y reparable 
el haberse avanzado á fulminar censuras conti*a Ministros de uti 
Tribunal Superior^ contra el derecho público y político, constan- 
te y fielmente observado por las naciones cultas y católicas; con- 
traviniendo expresamente tí los Reales Cédulas expedidas en la 
materia en los años pasados de 1771 y 1778^ circuladas por con- 
ducto de los Consejos á todos los Tribunales de España y de las 
Indias; igualmente por haber desconocido la facultad de legislar 
en la H. Representación de la Provincia, según se ve en la nota 
dirigida por el expresado Reverendo Obispo al Venerable Deán y 
Cavildo de esta Santa Iglesia Catedral desde la Rioja, con fecha 
24 de Noviembro del año precedente; asimismo sin guardar el or- 
den y formas substanciales de todo juicio grave criminal, que sa 
ha omitido pur el expresado Vicario Apostólico y que debieron 
))receder indispensablemente á su pronunciamiento de imposición 
de censuras de hombre y no de ley, cuyos requisitos precisos y 
necesarios son: en primer lugar, el proceso; segundo, la previa in- 
formación preparatoria del hecho que constituye ol delito; tercero 
la citación y audiencia del roo procesado, para hacer lugar á su 



— 363 — 

defonsa; cuarto, el que éste aeii convencido judicialmeute de haber 
cometido el delito; quinto^ la moniciones canónicas; sexto, el con- 
vencimiento de contumacia en el reo procesado; y séptimo, que 
todo 86 actúe en la causa á instancia del promotor Fiscal, que por 
propio movimiento del Juez Eclesiástico, según doctrina ¿general 
de todos los canonistas y civilistas de la mejor nota, apoyada en 
todos los derechos. Todo lo que ha constituido al Reverendo 
Obispo y Vicario Apostólico á deber clasificarse, como de hecho 
se ha clasiflcado jurídicamente al tenor de la Ley Constitucional, 
el articulo 5* del capitulo 3<*, Bección 1* del Reglamento Proviso- 
rio, por enemigo de la Sociedad á que pertenece, por ofensor á 
los derechos de sus conciudadanos, y por indigno de la^beuevolen- 
cia, pública / de consiguiente, por perturbador de su tranquilidad, 
qnietud y sosiego; ha acordado y sancionado por aniformidad de 
sufragios la Honorable Representación de la Provincia, en sesión 
extraordinaria del 19 del corriente, en tuición, protección y defen- 
sa de los derechos, seguridad, libertades, garantías y conservación 
de la dignidad del pueblo independiente y soberano que represen- 
ta, el decreto siguiente: 

Articulo lo — El Obispo Comanense y Vicario Apostólico, 
Licenciado D. Benito Lascano^ por a tentador contia las autorida- 
des Supremas del Estado, constante infractor de sus leyes funda- 
mentales, queda perpetuamente privado de la ciudadanía que dis- 
frutaba en esta Provincia, é inhábil, por consiguiente, para ejer- 
cer en ella empleo y obtener beneficio alguno. 

Art. 2o — Comuniqúese al P. E. para que lo mande publicar 
en todo el territorio de la Provincia y para los efectos que son con- 
siguientes. 

Lo que el presidente Infraflcripto tiene el honor de trasmitir 
al conocimiento de V. E. para su ejecución y cumplimiento, que- 
dando con esta misma fecha instruida la Exma. Cámara Proviso- 
ria de Justicia de lo sancionado, con copia autorizada de la actual 
comunicación y devolución de documentos originales que había 
elevado y que ha motivado la presente resolución. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

José Antonio Ortiz. 
José Eugenio Flores. 
ISecretario 



— 364 — 

Córdoba, Julio 22 de 1834. 
Cúmplase el pre^eute decreto de la H. Sala de la Provin< 
cía, publiquese por bando y circúlese á todas las autoridades po- 
liciales y eclesiásticas para bu inteligencia y debido cumpli- 
miento. 

José Antonio Reynafé. 
Domingo Aguirre, 



El Gobierno de la Provincia de Córdoba, 

Siendo instruido el Gobierno por nota que ha recibido con 
fecha 16 del corriente del presidente de In Exma. Cámara en Co- 
misión que se formó para que conociese en el recurso de fuerza 
y tuición introducido en 6 de l^Earzo del presente año por el Cura 
de Rio Cuarto, Maestro D* Valentín Tizera, que el Obispo de Co- 
manen ha excomulgado á dos de los miembros que la componen 
y al abogado Defensor por haber cumplido con su deber y lo or- 
denado perlas LL 9 según consta del original de dicha excomu- 
nión que ha adjuntado á la referida nota, faltando en esto el Vi- 
cario Apostólico á los respetos debidos á un Tribunal Supremo 
de Justicia y ultrajando la dignidad que inviste, cuyo paso recla- 
ma un pronto remedio para que en lo subcesivo no se repita. El 
Gobierno, como encargado de la tranquilidad pública y en uso de 
las atribuciones que le corresponden por el patronato universal, á 
fín de evitar el peligro á que se hallan expuestos así eclesiásti- 
cos como seculares, ha ordenado y decreta- 
Artículo 1 — Toda orden, decreto ó comunicación, de cual- 
quier clase que sea, que el Obispo de Comanen y Vicario Apostó- 
lico Dr. D. Benito Lasoano, expatriado, dirija á esta Provincia no 
podrá ser cumplida ni puesta en execucióii sin que primero ob- 
tenga el pase de este Gobierno. 

Art. 2o— Las órdenes ó decretos de que habla el artículo 1** 
serán presentados al Gobierno de modo que lleguen sin abrirse, 
en el acto de ser recibidos. 

Art. 3** — Los infractores de los anteriores artículos sufri- 
rán, siendo eclesiásticos, en la pérdida de temporalidades y confí- 



— 365 — 

nación fuera de la ProvÍDcia, y los seculares en Ir. multa de qui 
nientos pesos. 

Art 4* — Comuniqúese á todas las autoridades eclesiásticas y 
seculares para su puntual observancia y cumplimiento. 

Art. 5**— Publiquese por bando, imprimase, fijándose carte- 
les en los lugares de costumbre y dése al Registro Oficial. 

Que es fecho en Córdoba á 22 de Julio de 1834. 

José A. Rktnafé. 
Domingo Aguirre, 



El Gobierno de la Provincia de C^hdoba, 

Por cnanto el Sor. Presidente de la H Sala de R.R. de la 
Provincia con fecha 24 del corriente ha dirigido á este Gbbierno 
la nota del tenor que sigae: 

«Exmo. Sor.: Tomada en consideración por la H. Represen- 
tación de la Provincia la nota de V. E. de 18 del corriente, nú- 
mero 29 y copia adjunta de la Exma. Cámara Provisoria de Jus- 
ticia, 0)1 que solicita se suspenda y levante el pase y exequátur 
que se dio por el S. P. E. á la Bula de S. Santidad que institu- 
ye por Obispo de Coman y Vicario Apostólico al Dr. D. Benito 
Lascano, ha acordado en sesión de ayer el decreto siguiente: Ar* 
tículo 1*» Se declara que el P. E. debe proceder á retirar de he- 
cho el exequátur k la Bula do S. S. por la que instituyó al Licen- 
ciado D. Benito Lascano Obispo de Coman y Vicario Apostólico 
de e&vta Diócesis, á mérito de estarlo por derecho según la san- 
ción de 19 del corriente. 2^ Comuniqúese al P. E. en contesta- 
ción ásu nota de 18 del corriente, N^29, para que en su conseqüen- 
cia proceda á decretar los efectos que son consiguientes, publi- 
cándose por bando. El Presidente que subscribe, al transmitir á 
V. E. la precitada resolución honorable, le saluda con su alto res- 
peto.— José Antonio Ortiz, Presidente. — José Eugenio Flores, 
Secretario. 

Por tanto, ha acordado y decreta: 

lo Cúmplase la presente resolución do la H. Sala de la 
Provincia. 



— 366 — 

2o Queda desde esta fecha siu valor ni faerza alguna el 
Pase ó Exequátur puesto á las Bulas expedidas por la Santidad 
de Pío VIII en que nombró de Obispo de Coman y Vicario Apos- 
tólico de esta Diócesis al Licenciado D. Benito Lascano. 

3o Por lo mismo, las funciones que exercía tíomo Vicario 
Apostólico en la Provincia de Córdobu el citado Lascano, quedan 
sin efecto alguno hasta la resolución del Supremo Pontífice á 
quien el Gobierno se dirigirá respectivamente dando cuenta de 
los motivos que han causado esta resolución y suplicando su apro< 
bación. 

á^ Y para que llegue á noticia de todos, publíquese por 
bando, circúlese á las autoridades políticas y eclesiásticas, fixán- 
dose copias en los lugares de costumbre y dése al registro oficial. 

Córdoba, Julio 26 1834. 

José A. Rktnafé. 
Domingo Aguirre. 



Ríoja y Novbre. 20 de 1834. 
Exmo. Sor. 

Una serie de providencias mal intencionadas, libradas por 
las primera:] autoridades de Córdoba sin causa y sin motivo^ sin 
imparcialidad y sin autoridad, sin mi audiencia y sin trámite al- 
guno legal, me han forzado á tocar de consejo de mi Teólogo con- 
sultor Dr. D. Pedro Anto. de la Colina, y de conformidad con la 
petición del Fiscal Ejlesiáatico que al efecto tengo nombrado^ los 
últimos recursos en defensa de la jurisdicción de la Iglesia, abier- 
tamente usurpada. 

El) vano son Leyes, Exmo. Sor. si no han de observarse. A 
pretexto de delitos contra el Estado, que ni ha so&ado perpetrar 
el Vicario Apostólico que representa, dio principio 4 sus excesos, 
arbitrariedad y delirios la comisión especial de Justicia, compues- 
ta del Dor. D. José Roque Funes y del Dor. D. Santiago Derqui, 
para conocer en el recurso de fuerza que introdujo el Cura Mtro. 
D. Valentín Tizera, contra cierto auto que como encargado de la 
Causa Criminal dictó el Sor. Arcedeano Dor. D. Bernardino Mi- 
llan. 



— 3(i7 — 



ESveatido eate aituple Tribiitiftl de una sobertiniíi que no 
tiene, descanouieDilo lo precario de su itiiCoridAd impedidn, y aii- 
xíliftdo de la enemistad de loü unuu, de la igRomnciu de los otros 
y de In iuliiibiUdiLd de nl|;<ino3 Vocnles del Coagreso Froviucial, 
hft podido uluaiuar delíberauiones de esto respetable Gnerpo iiue 
ofenden en sumo gr.ido loa iuteresea de In Iglesia, mia primeros 
dereuhoB cívíuok, y ue linn dudo, sin oiriue, onn muerte civil, 
deepojúndome hfistn do lo ciudadanía y Buspendiendo el recono- 
cimiento de mis facultades de Vico Apostúlico, ya reconocidas 
por el y* P. E. y por toda la Provincia, contra las reglas dsdro.: 
Muiare quin Connilíum non poteat in ttllervis tUIrimentum. Fac- 
tum ícgiíímHí-eirnínr/ non debetücet cania portea eveniataguo non 
jjotuil incohari. 

Recuerdo á V. £. que la táoberauia reside eaencialuentdan 
el Pueblo segtm si RB¿¡lnmento Provincial: sección 1* capitulo 
1*, articulo 2°: aecciún R", capítulo 12, nrüculo 1", capítulo li, 
articulo 1° y capitulo 17, articulo 1", y que la sociedad afianza k 
loa índividnos que la componen el goze de su vida, de au honra, 
de sn libertad, da a as propiedades y demáa dros. naturalea; aec - 
ción 2*, capítulo 4', articulo 1". 

Resultando, pees, la garantía social, de la acción reunida 
de loa miembros del Cuerpo y depositada eti la ÍJoberanfa, como 
aai ee explica el Reglamento de la Provu. cnando habla de loa 
deberes del Cuerpo 8o<nal, pido á V. E., eu desagravio de mis 
dros. arbitrariamente ofendidos, nn Cabildo nbiertOf para quo, 
reunido el Pueblo Í3i)berano(i!alva los dros. del Romano Pontífi- 
ce) oiga mis recursos, quejas y agravios, los cargoa y mÍ8 des- 
cargos, examine en poliiica, sí mi condacta en drc. público es A 
uo ofensiva á los intereses Patrios, si soy i no insfractor á laa 
Leyes Provinciales, si desconoce ó no el Obispo sus primeras 
instituciones; y en cqeo que resulta inocente mí conducta, haga 
efectiva la garantía &. que ee>tfí obligado el Cuerpo ¡Social, y decla- 
re sin ningún efeclo las disposiciones de la H. tí, de R, R', por 
aer contrarias ¿ los principios establecidoa en el Código Provin- 
cial, según la regla de dro.; Qun contra JKS fuinl debeiit utique 
pro infectU haberi. 

El Vicnrio Apostílicn do Cor.la. habla hasta aqui con la 



— 368 — 

I^^y» y en medio de sus porsecuciones solo lo conduela su omorá 

la verdad, con que tributa áV. E. su homenaje de respeto.. 

Dios guarde á V. E. ms. años. 

Benito. 

Obispo y Vicario Apostólico. 

Exmo. Sor. D. José Vicente Reinafé, Gobernador y Cepitán Gral. 
de la Prova. do Corda. 



Rioja, Enero 9 de 1835. 
Exmo. Sor.: 

Los Gobiernos son establecidos para ampararla virtud y la 
verdad, para reprimir el vicio y el error y para protejer la Igle- 
sia, haciendo cumplir religiosamente lo establecido por los Conci- 
lios y por los Cánones. 

Recuerdo á V. E. el Canon 20 formado de la sentencia de 
Sn. Isidro, que concluye así: Coguoscont Principes Srculi Deo de- 
beré so rationem reddere propter Ecclesiam quam a Christotuen- 
dam suscipiunt.» El Papa San León, escribiendo al Emperador 
León en su carta Sa. lo recuerda como primera obligación de su 
Real Potestad exercitarla en la protección de la Iglesia: «Cum 
enim clementiam tuam Dominus tanta Sacramenti sui potestatem 
tibi non solum ad mundi régimen^ sed máxime ad Eclesiao presi- 
dium esse collatam.» El Santo Concilio de Trento, cap. 20, sec- 
ción 25 de Roformat: «Adeoquo ea in re quisque officium snum 
sedubo prestet: quo cultus diviuus devoto exerceri A Prelati erte- 
rique clerici in resideutiis, et offíciis suis quieti sine impedimen- 
tis cum frnctu, et edifícatioue popuU permauere valeant.» 

Las Leyes civiles ratifícau los mismos avisos y estrechan 
con mucho cuidado á los Magistrados temporales para que hagan 
guardar y cumplir la Santa Ley y mandamientos de Dios, y en la 
protección del Santo Concilio de Trente en general y en todos los 
puntos de la disciplina de la Iglesia y sus Prelados. Este es el 
orden dó la Gerarquia Eclesiástica, reconocido por todos los Au- 
tores con sólidos fundamentos, que ni puede mejorarse ni vaciar- 
se, y qnalquier falta suya sería muy notable en la Iglesia y trae" 
ría grande daño; sitando ésta la causa por que se estimularon á 



— 3tí9 -^ 

manclar los Concilios, los Cánones y las Leyes reales se eligieseü, 
nombrasen y consagrasen los Obispos con la brevedad posible 
oonsaltando por estos medios el mejor gobierno de sus Iglesias en 
edificación y aprovechamiento de los Fieles. 

El Gobernador de Córdoba, en vez de prestarme sn oficioi 
protejer mi qaietud y mi residencia pacifica en la Iglesia Cátedra^ 
para que yo exerza mis funciones sin impedimento alguno, me 
tiene incomunicado con la Iglesia Capital, rodeado de inquietu- 
des, de turbaciones, de obstáculos, agitaciones y peleas, que si 
bien me hacen más Obispo ante los ojos de Dios y de los hombres, 
traen gran daño á los Fieles, ofenden en grado eminente la auto- 
ridad del Romano Pontífice, sin cuya dependencia y obediencia no 
hay salvación. 

De consonancia con aquellas decisiones, las tropas milita- 
res de la Provincia de la Rioja al mando de su Gral. D. Juan Fa- 
cundo Quiroga, bien conocido por su intolerancia en materia de 
religión y celo por la observancia de la disciplina Eclesiástica 
empuñaron su espada en cierta ocasión y tremolaron sus banderas 
con el Mote ó distintivo glorioso: Religión ó Muerte. 

El espíritu de obrrepción y subrrepción, quiero decir^ la fal* 
sa narración y ocultación de los hechos con que obran los Magis- 
trados de Córdoba, en la persuación de su Prelado, resulta califi- 
cada con solo el estudioso cuidado que han puesto de no dar a la 
Prensa mis oficios á los que referentes á los delitos de Lesa Pa- 
tria me imputan. 

Nada era inás conforme á justicia, que manifestar mis do- 
cumentos al público así como han dado á la Prensa sus resolucio- 
nes, para que se hiciera ostensible su verdad y le libraran estos 
jueces de la cota de parciales, de injustos y de impíos perseguido- 
res de la Iglesia. Pero no era posible, Esmo. Sor., que mis ofi- 
cios se dieran á la Prensa, porque en tal caso mis perseguidores 
se presentaban en público revestidos con el andrajoso y grosero 
ropaje de in postores, por unos escandalosos usurpadores de la ju- 
risdicción del Papa, por unos impíos opresores de la libertad de 
la Iglesia y por unos verdaderos infractores de todas las Leyes, 
asi Civiles como Canónicas. 

En desagravio de tanta ofensa, ocurrí últimamente al Go« 

47 



Wnador propietario de Córdoba, D. José Vicente Reinafé, pidien- 
do nn Cabildo abierto para que^ reunido el Pueblo Soberano y con 
conocimiento de causa, se pronunciara en esto juicio, sin perjui- 
cio de los dros. dei Papa, según verá V. C. por el adjunto oficio 
en copia. £n vano fué este mi recurso y en circunstancias que 
protestaba dicho Gor. que no se llamarla Vicente Reinafé si no 
restituyese al Obpo. con honor al reposo de su casa y capital de 
su Iglesia Catedral. Con la falta de atención que acostumbra, 
dezó este mi oficio sin contestación alguna. 

No siendo ya tolerables las usurpaciones reiteradas por el 
Gor. de Córdoba y su circnlo, de mi jurisdicción Eolesiástica, los 
insultos remarcables á nuestra Dignidud y en ella á la Silla de 
San Pedro, asi en Proclamas como en Periódicos, por más qne se 
aparentan católicos, y sus sacrilegas aspiraciones por sujetar la 
autoridad de la Iglesia, independíente por su divina institución, á 
la suya temporal, imploro la protección de una mano fuertet 
como ladeV E., que venga en auxilio de la Iglesia y de su 
Prelado, del modo que crea más conveniente á los intereses y 
actuales circunstancias del Estado. 

Los Autos originales que acompaño á V. E. ad efectum vi- 
dendif comprueban hasta la evidencia este quadro de males. El 
Obpo. Vicario Apostólico, por no hacerse responsable á la Silla 
Apostólica con mi silencio en materia tan recomendada por los 
Concilios y Cánones, en reparo de ella, en tuición de la Iglesia y 
en cumplimiento de mis obligaciones, asi lo pido de conformidad 
con el dictamen del Fiscal de fojas 69 y en desagravio de la ca- 
beza universal de la Iglesia y de la unidad religiosa en materia 
de jurisdicción con que debe estar gobernado el obispado; pues 
nadie sino el Papa tiene facultad para dividir las Iglesias en su 
jurisdicción, suspender^ remover y proveerlas de Pastores, que 
han de regirlas en utilidad de los Fieles. 

Dios guarde á V. E. ms. as. 

Benito. 

Obispo y Vicario Apostólico. 
Sor. D. Hipólito l'ello, Gor. y Capn. Gral. de la Prova. do la Rioja. 



371 



Nota del Gobiei*no <U '« Rioja 

¡Viva la FederaciÓD! 
Rioja, Noviembre 9 de 1835. 
Año 26 de la Libertad, 20 de la Independen- 
cia y 6® de la Confederación Argentina. 
Al Exmo. Sor. Gobernador y Capitán Oral. Provisorio de la Pro- 
vincia de Córdoba. 

El Gobernador y Capitán General de la Rioja tiene el ho- 
nor de dirigirse al de la Provincia de Córdoba sobre nno de los 
negocios más importantes qne han ocupado mucho tiempo las 
atenciones del de ésta, y que solo esperaba la oportnninad de las 
circunstancias para expedirme; mas habiendo ésta variado con 
las ocurrencias del asesinato del Ilustre General Brigadier D. 
Juan Facundo Quiroga, fué necesario posponerlo hasta el desen- 
lace que al presente ha tenido lugar. 

En esta conformidad y desde que han desaparecido los in- 
fractores de todas las leyes, así divinas como humanas, civiles y 
eclesiásticas, el Gobierno de esta Provincia ofendería la dignidad 
del déla de Córdoba si al dirigir esta excitación por el regreso 
á su catedral del Itmo. Obispo de Comanen y Vicario Apostólico 
de ésa tomase la vía reclamatoria: en este sentido es que este 
Gobierno se abstiene de sentar principios y fundamentos que en 
otro caso pondría en exercicio para afianzar el derecho de pro- 
tección y amparo de la autoridad eclesiástica hasta colocarla en 
la posesión de los derechos vulnerados por la nefanda adminis- 
tración pasada. 

Este Gobierno se halla convencido de todos los antecedentes 
necesarios para asegurar al de Córdoba la alta ofensa que ha re- 
cibido en sus derechos por las resoluciones tomadas, sin el mu- 
tuo conocimiento^ sobre la autoridad de la Diócesis, que la com- 
ponen ambos Estados, dando por resultado la privación á esta 
parte del Obispado de la influencia de su cabeza, cuyas funestas 
consecuencias ha sobrellevado al abrigo de espinosas circunstan- 
cias que al presente cree han desaparecido. 

Satisfecho este Gobierno de quo el de osa Provincia mar- 
chará en consonancia de sentimientos y principios religiosos y 



— 372 — 

en conformidad á los que ligan á ambos Estadot), como que com- 
ponen una sola diócesis, es que ha tenido á bien tomar la ini- 
ciativa para excitar la autoridad del de ésa á efecto de que man- 
de restituirse á su catedral al Itmo. Sor. Obispo de Comanen y 
Vicavio Apostólico, con todo el esplendor y goce de derechos de 
tan alta dignidad. 

Dios guarde á V. E. muchos años. 

Fernando Villapañe. 
Francisco Ercilbengoa. 



Del Cabildo Eclesiástico 

El Cabildo Ecle- 
siástico de Córdoba 

jViva la Federación! 
Córdoba, Novbre. 26 de 1835. 
Año 25 de la Libertad, 20 de la Independen- 
cia y 6 de la Confederación Argentina. 
Al Exmo. Gobernador y Capitán Gral. de la Proviucia de Córdo- 
ba, Coronel D. Manuel López. 

Exmo. Sor.: 

Entre los sucesos escandalosos que en la ominosa adminis- 
tración de los Reinafés tuvieron lugar, forma época de doloroso 
recuerdo aquel que abiertamente se dirigió á desquiciar la legi— 
ma autoridad de esta Iglesia^ dignamente depositada por el su- 
cesor de Sun Pedro en el Bevdo. Obispo de Coman Dr. D. Benito 
Lascano. Es por demás, Exmo. Seftor, aglomerar aqui los hechos 
y temores que motivaron á los infrascriptos á sufrir en silencio 
las violencias con que fueron precisados á elegir Vicario Obpitu- 
lar: piien esto pertonoco más bion á In vindicación propia del 
Cabildo Eclesiástico que á fundamentar la justicia demasiado co- 
nocida con que al presente solicita el libre exerpicio de la juris- 
dicción y restitución de los demás derechos privados al dicho Be- 
verendo Obispo. 

El Pueblo de Córdoba y el mundo todo que ha presencia- 
do con horror el modo monstruoso con que se ha obrado contra el 



— 373 — 

Sor. Lascano, para quien no se excluyeron sus capitales enemi- 
gos de coD9tituirse por jueces bajo pretextos frivolos y ridiculos, 
sabrá conocer quiénes son los verdaderos infractores de las leyes 
civiles y canónicas. Una de las penas más graves que se en- 
cuentra en nuestros códigos es la muerte civil ó pérdida de ciu- 
dadanía: para imponerla, es indispensable cometer cierta clase de 
delitos, y aun en éstos, guardar ciertas formalidades ó trámites 
descifrados en ellas mismas; mas para el Sor. Lascano, lo dirá el 
V. Deán y Cabildo Eclesiástico en una palabra, no se ha escrito 
un solo renglón de sumario, y por consiguiente, no se le ha justi- 
fícado más delito que el de defender con aquella entereza y liber- 
tad propios de un Prelado de la Iglesia la inmunidad de su ju- 
risdicción. Esto, sin duda, ha sido una providencia especial del 
Cielo, para que pasados los violentos instantes de las pasiones 
se confundiesen sus mismos enemigos de la injusticia. 

Sería no acabar, £xmo. Sor., si el Cabildo Eclesiásúco re - 
corriese una por una las leyes patrias y demás vigentes en la 
materia, cuyo cumplimiento se miró en poco por los detractores 
del Sor. Las3ano: séale suñciente (puesto que su causa está de- 
fendida por sí misma) recordar á V. E. lo dispuesto en el Santo 
Concilio de Trente^ Secc. 24, cap. 5, que dice así: «Sólo el Sumo 
Pontifíce Romano conozca y termine las causas criminales de ma- 
yor entidad, formadas contra los Obispos, por las que sean dignos 
de deposición ó privación.» 

Sin desconocerlas amplias facultade&( que el derecho de pa- 
tronato franquea á las Supremas Autoridades de las República pa- 
ra los casos extraordinarias y de prouta resolución, de cuyo nú- 
mero ha estado muy distante el que al presente nos ocupa, el Ca- 
bildo Eclesiástico se permite discurrir de este mo: El Sor. Las- 
cano, nn realidad de verdad, según las amplias facultados que le 
conceden las bulas de su institución reconocidas y obedecidas por 
las autoridades correspondientes de Córdoba, goza los mismos de- 
rachosy prerrogativas de un diocesano. El »,]ce áé\ exequátur ék 
sus bulas, importa en derecho una privación ó deposición del exer- 
cicio del Chispado: luego, los injustos Reinafés nunca pudieron 
por sí solos hacerlo, sin la intervención de la cabeza déla Iglesia. 
Si ellos por sí solos no eran capaces de crear esta autoridad ecle- 



— 374 — 

siástica^ 80gún la regla jurídica tampoco pudieron exterminarla y 
mucho, y mucho monos siendo el motivo, en 'du sentir, delito co- 
metido, como suele decirse, sin oficio oficiando^ y paramente 
eclesiástico. 

Por otra parte, el derecho de patronato sobre esta Iglesia 
no es atribución exclusiva de la Suprema Autoridad de Córdoba; 
lo es también de la de igual clase de la Ciudad de la Bioxa, pues- 
to que los fieles de uno y otro país sostienen con sus diezmos 4 
ella y sus ministros. Esta es otra razón fundamental de la nu- 
lidad de lo obrado contra el Sor. Lascano y que pesó en nada 
para los Reinafós. El Cabildo Eclesiástico ha sido incitado con 
fecha 12 del corriente por el Gobierno de la Rioxa para hacer el 
presente reclamo. De antemano, con el antecesor de V. E. ya 
los infrascritos trabai'aron algo á este respecto, aunque el resul- 
tado, en razón de las circunstancias, no fué como se deseaba* 
Ahora que ya se ha instalado el cuerpo representativo, y que 
V. E. se halla en posesión legal del mundo de la Provincia, el 
Cabildo Eclesiástico quiere por el presente dar una satisfacción 
pública de las medidas que la necesidad lo precisó á tomar, y 
hacer que por medio de V. E. so eleve este (asunto al conoci- 
miento de la H. Sala, pura que, reconsiderado con la circunspec- 
ción que es debida, se le restituya al Ilustrísímo Sor. Lascano al 
pleno exercicio de su jurisvlicción y demás derechos. 

Con este motivo, el V. D. y C. E. se hace un honor en iia- 
ludar por la primera vez al Sor. Gobernador y Capitán Gral. de 
la Provincia y protestarle la sinceridad de su distinguido apre- 
cio y respecto. 

Dios guarde á V. E. muchos años —Juan José de Espi- 
nosa. — Dr, Bernardino Millán, -Dr. José Domingo de Allende. 
— M.Cosme BlawiS, — Lie. Fernando Bulnas.— Mariano Gonzá- 
lez^ sec. 



- 396 - 

Gobierno Provisorio 

jViva la Federación! 
Córdoba, Noviembre 28 de 1835. 
Año 26 de la Libertad, 20 de la Independen- 
cia, y 6 de la Confederación Argentina. 
A la H. Sala de Representes de la Provincia. 

Altamente penetrado este Gobierno de las respetables co- 
municaciones que acaba de recibir del Cabildo Elesiástico, del 
Exmo. Gobierno de la Bioxa j del dignísimo Vicario Apostólico 
de esta Diócesip y meritisimo Obispo de Comauen, tan intere- 
santes al benefício do la Keligión como del Estado, dirigidas al 
especial objeto de que se arranquen les perjudiciales trabas con- 
tra el exercicio expedito de las funciones eclesiásticas jurisdic- 
cionales sumamente reencargadas por la Silla Apostólica á bene- 
fício especial de esta Diócesis, no ha podido menos este Gobierno 
que reconocer qi;e las indicadas trabas son en parto obra de inno* 
bles pasiones sugeridas clandestinamente por una idea maliciosa 
tal vez para lograr una impunidad delincuente (1) y en parte obra 
de una equivocación procedente de la precipitación ó indetención 
nada circunspecta. 

Al imperio de estos antecedentes es que este Gobierno se 
dirige á V. H. para que con presencia de la vista físcal que acom- 
paña (la misma que se ocultó dolorosamente por el ex Gobernador 
Reinafó en boneñcio de las obliquas miras de este mismo) se sir- 
va reconsiderar el recomendable objeto que comprenden dichas 
comunicaciones y á la brevedad posible poner en noticia de este 
Gobierno la deliberación con que esa respetable corporación so 
digne producirse. 

Dios guarde á V. H. muchos años. 

Manükl López. 
Calixto M. González 



(i) iY el que ñrma esta nota como Ministro Gral., es el mismo que uri* 
giiió el confl cto mandando como Gobernador Delegado poner en libertad al 
cura Tissera! (S. del A.) 



— 376 — 

La oontestación á la nota anterior y la ley restituyendo al 
goce de la ciudadanía y al gobierno de la diócesis al señor Las- 
cano, 80 hallan en las páginas 1.32 y 133 del primer tomo de la 
Compilación, 2» edición. 



CAPÍTULO XXVI 

JV.^ 11 

Intimación del gobierno de Buenos Aires al gobernador 

de Córdoba 

El Gobierno 
de Buenos Aires 
Encargado 
de las Relaciones 
Exteriores de lu 
República 

jViva la Federación! 
Buenos Aires, Junio 30 de 1835. 
Año 2G de la Libertad, 20 ds la Independen- 
cia y 6 de la Confederación Argentina. 
Al Exmo. Gobierno de la Provincia de Córdoba. 

Habiéndose impuesto detenidamente el Gobierno de Bs. Aires 
de la sumaria indagatoria de los autores y cómplices de la mor- 
tandad hecha á IG leguas de la Capital de Córdoba en la perso- 
na del Exmo. Señor Brigadier General Don Juan Facundo Quiroga, 
Representante del Gobierno de Buenos Aires en una misión de Paz, y 
de casi toda su comitiva, el IG de Febrero del presente año, de cuya 
sumaria impresa acusó recibo al Exmo. Gobierno de la expresada 
Provincia que se sirvió remitírsela con oficio de 29 de Marzo, y ente- 
rado igualmente de la continuación de la misma sumaria también 
impresa que ha tenido á bien dirigirle posteriormente, se cree ya 



— á77 — 

el Gobierno de Buenos Aires on el dobí*r do manifestar franca- 
mente al Exmo. Gobierao de Córdoba el concepto que ha forma- 
do sobre ese grave negocio y la resolución que se ve precisado á 
tomar por su dignidad, por el honor de toda la República y muy 
particularmente por el de la provincia que tiene el honor de pre- 
sidir. 

Apenas habrá un suceso de la clase del presente en toda 
la historia del mundo en que la opinión pública de los pueblos 
interesados on su conocimiento se haya pronunciado con tanta 
prontitud ni con tanta uniformidad como en el presente sobre los 
principales autores y ejecutores de tan horrendo crimen. Luego 
que se supo en esta provincia con expresión del día, hora, lugar 
y demás circunstancias con que fué comunicado desde ésa, todos, 
todos los habitantes de ella de todas clases y condiciones, die- 
ron por indudable que los principales perpetradores eran el se- 
ñor Don José Vicente Reinafé actual Gobernador do esa pro- 
vincia y sus tres hermanos Don Guillermo, Don Francisco y Don 
José Antonio Reinafé. Del mismo modo sabe el Gobierno de 
Buenos Aires que se han expresado las provincias de Santa Fe, 
Santiago, Tucumán, La Rioja, San Juan y San Luis, y no duda 
que otro tanto haya sucedido en tedas las demás de la Confe- 
deración. 

Bien fácil es concebir que los fundamentos que han tenido 
los pueblos de la República para una decición tan pronta y tan 
uniforme, son los mismos que impulsaron á los Gobernadores de 
Tucumán y Santiago á manifestar al ñnado Gral. el peligro que 
iba á correr en su tránsito de regreso por la provincia de Cór- 
doba, es decir, la noticia de avisos anticipados que se tenían allí 
de que en los conciliábulos de alevosía que formaban las per- 
sonas expresadas^ estaba decretada la muerte de aquella ilustro 
víctima. Poro el pueblo de Buenos Aires tuvo otros más que le 
suministraban las notas oficiales del Gobierno Delegado de Cór- 
doba al de esta provincia de 17 y 20 de Febrero y la copia á 
que esta última era referente de una carta escrita el 13 del mis- 
mo mes por el señor José Vicente Reinafé á su hermano Don Gui- 
llermo. 

En dicha nota de 20 do Febrero avisa roción, al cabo de 



— 378 — 

cinco días, el Gobierno delegado, la horrible mortandad gae ha- 
bía sabido el día mismo 16 de su ejecución, y retarda su envió 
hasta el 23 en que se despachó el correo. El aviso está conce- 
bido en términos muy breves^ espresando que es de lo poco que se 
sabia con exactitud; no dice cosa alguna de importancia sobre 
providencias activas y eficaces que debieron tomarse sin pérdida 
de momentos para la persecución y aprehensión de los iigre- 
Bores, y concluye asugurando que tiene el honor de saludar 
por la primera vez al do esta provincia^ como si esta foera la 
primera comunicación que le dirigiese y sin advertir que con fe- 
cha 17 del mismo mes lo comunicaba la Delegación del propieta- 
rio en la necesidad de atender nuevamente su salud por medio 
del descanso, mutación de temperamento y aires mas puros, al 
mismo tiempo que la de recorrer la provincia para el mejor ser- 
vicio, y que de consiguiente en esta comunicación y no en eu la 
del 20 de Febrero, os que debía tener el honor de saludarlo por 
la primera voz. 

Esta lentitud, por una parte, en participar al Gobierno do 
Buenos Aires \\\\ suceso de tanta magnitud y que tanto interesa- 
ba al honor y crédito de toda la República, pero con ospeciali-* 
dad á esta provincia; la brevedad por otra en el modo do refe* 
rirlo, como también In frialdad en orden á la persecución y apre- 
hensión de los delincuentes, debieron corroborar las anteriores 
razones, y mucho más al observar la turbación que manifestaba 
el Gobierno Delegado en su saludo al de Buenos Aires. 

Igual efecto debió producir la expresada carta acompañada 
en copia. En olla dice el señor Don José Vicente Reinafé á su 
hermano Don Guillermo, que tenía uoticia qu3 por el bajo de 
Ronca andaban unos siete salteadores y que si podía custodiar 
la persona del Gral Qairoga á su pasada debía hacerlo á toda cos- 
ta, no fuese que viniendo con poca escolta, esos picaros intentasen 
algo y los comprometiesen. Se veía pues que tal orden era con- 
dicional para que */ podia custodiar la persona del Gral, Quiro^ 
ga la ctisiodiaae á toda costa ^ y á nadie era dado comprender lo 
que importaba esta condición desde que no se podía concebir que 
imposibilidad tan absoluta se preveía que podría tener Don Gui- 
llermo de custodiar la persona recomendada. También se nota- 



— 379 — 

bu qne la orden cQudicional era para qne la custodiase á su pa- 
sada, sin decir por dónde, si por la provincia ó por donde estaba 
Don Guillermo, y que si hablaba en el primer sentido^ debían ser 
muy publicas las providencias que hubiese tomado este señor pa- 
ra llenar el encargo del Gobierno, ó constar el aviso de no haber- 
las podido tomar: de todo lo que se desentendía el Gobierno De- 
legado en su aviso oilcial al de esta provincia; mas si tal orden 
hablaba en el segundo sentido, era bien insignificante la medida 
do precaución, y lo era mucho más el decir que no surtió efecto 
por haber pasado el fínado Gral. sin ser sentido; pues la mis- 
ma carta da á entender que el señor Don José Vicente Reinafó 
suponía al dicho Gral. en camino, y el lugar de la mortandad 
dista según informes de algunas personas, como tres leguas de 
la estancia llamada Totoral Grande, que hoy la tienen y admi- 
nistran los señores Reinafé, y como diea ó doce leguas de Tnlum- 
ba en donde suele residir Don Guillermo, Comandante de ese mis- 
mo partido, en donde se dice que tiene una fuerza de milicia or- 
ganizada que sube á quinientas ó seiscientas pinzas. 

Fuera de que nadie podrá persuadirse que desde que los 
señores Reinafes se apercibieron del riesgo qne corría el fínado 
Gral. si realmente hubiesen qnerido precaverlo, no les hubiese 
ocurrido hacer marchar una escolta á la misma línea divisoria 
con la provincia de Santiago ó ponerle allí un ofício á dicho 
Gral. para que la esperase, si no podía ir tan pronto; y prevenir 
al Maestro ó Maestros de posta que avisasen sin demora su en- 
trada en el territorio de Górdoóa. Tampoco podía concebirse que 
el Exmo. Gobierno de esa provincia hubiese tenido la expresada 
noticia de la partida de siete ladrones, cuando no se sabía, ni el 
señor Gobernador expresaba en su carta, que hubiese dado orden 
para perseguirlos. 

A más de esto, no era de creer que una partida tan gruesa 
de salteadores como la que ha hecho una mortandad tan nume- 
rosa y completa de hombres todos valientes, fuese ó no de la pro- 
vincia de Córdoba, hubiese podido penetrar hasta 16 leguas de la 
Capital sin ser sentida ni que marchando el fínado Gral coauna 
extraordinaria celeridad por la postn, esa misma partida saliendo 
tras de él de Santiago del Estero atravesase á ocultas sobre trrin- 



— 380 — 

ta IcguaH do campo do la Jurisdiccióu do OorJubii, alcanzase á 
dicho Oral., ue arrojase á cometer tamafio atentado, en el lugar 
en que estaba más expuesta á ser aprobondida, y entrase en la 
penosa y lenta operación do robar todo completamente llevándose 
á más del dinero los equipajes y avíos do camino, las encomien- 
das, los aperos de montar^ los andrajos de los peones, y fínalmen- 
te todos los papeles sin dejar uno solo, ni otra cosa que la Gale- 
ra á plan barrido, y que con todo este voluminoso cargamento des- 
apareciese en el acto uin que nadie pudiese dar la menor noticia 
do su tránsito. 

Tampoco se liacía creíble que cuando la salida del fínado 
Oral, de Santiago del Estero fue tan repentina ó imprevista co- 
mo lo refería el correista Marín, y sus jornadas fueron tan rá- 
pidas y silenciosas^ que á esto se atribuye el que Don Ouillermo 
Reynafe ignorase su tránsito por la Jurisdicción de Córdoba, pu- 
diese levantarse y armarse una partida de ladrones en la misma 
provincia para cometer el expresado atentado con todas las cir- 
cunstancias que lo singularizan. Que salteadores rústicos é ig- 
norantes, como son los de nuestros campos en toda la República, 
que jamás roban sino loque puede serles útil para remediar sus 
necesidades personales, ó para facilitarse nuevos salteamientos^ 
y que todo lo que consisto en prendas y dinero lo lucen, juegan 
ó cambian, y jamás lo conservan largo tiempo oculto, hubiesen 
procedido con tanta cautela y sagacidad para no ser reputados co- 
mo meros salteadores llevándose todos, todos los papeles y todo lo 
que era posible robar sin exceptuar las cosas más pequeñas y des- 
preciables, y ocultando el robo y sus maniobras para ejecutarlo y 
asegurarlo de tal modo que nada nada se descubriese á este res- 
pecto. 

Estas y otras reñexiones eran corroboradas cada día más con 
el juicio que manifestaban todos los que venían de esa á esta 
ciudad, y el que referían que se había formado en eso pueblo, con 
el que inducían á formarlas cartas recibidas de ahí, yol que no 
podían disimular todos los quo ostabaii en correspondencia con 
los habitantes do osa ciudad, y finalmente con el silencio profun- 
do que guardaban todos los quo debían mirar por el honor de esa 
provincia y su Gobierno, que siendo infinitos, habrían procurado 



— 381 — 

vindicarla de uua nota tan denigrante, principalmente cuando na- 
die, ni el mismo Gobierno ignoraba el juicio desfavorable á su 
honor que con relación á ese asunto se había formado en varias 
da las demás provincias hermanas. 

Entre tanto, parecía que el silencio ofícial del Rxmo. Go- 
bierno de Córdoba en un asunto tan grave y que ocupaba tanto 
la atención publica, tendía á afirmar el convencimiento en que 
estaban los habitantes de esta provincia, porque habiendo dicho 
al Gobierno de Buenos Aires en su nota de 20^de Febrero, que la 
comisión pesqaizadora seguía aún los trabajos en la Campaña con 
el mayor empeño; que sin duda por no interrumpir las indagacio- 
nes, ó no liaber tenido el tiempo bastante para conseguir cosa de 
entidad, no había dado cuenta de lo averiguado hasta entonces; pe- 
ro que de los resultados se aviiaría oportunamente á este Gobier- 
no haciéndolo entonces de lo poco que se sabia con exactitud, y 
era que entre los muertos se contaba al Coronel Don José Santos 
Ortiz y el correo Lueges: que los demás no eran conocidos^ mas 
que todos habían sido completamente robados, sin que hubiese 
quedado otra cosa que la Galera en que venía el señor Qral. Ha- 
biendo dicho todo esto el Exmo. Gobierno de Córdoba en su expre- 
sada nota de 20 de Febrero, debía esperarse que á más tardar á 
los ocho ó diez días le viniese aviso al de Buenos Aires del resul- 
tado do la indagación ó del estado de ella^ ó su mérito. Así parece 
que lo exigía la magnitud del suceso, el rango del fínado Gral. y 
su alta investidura de representante de este Gobierno, el honor de 
la provincia de Córdoba y del Gobierno que la preside, y sobre t«»- 
do el respeto que debió manifestar en este caso á todas las pro- 
vincias de la República y muy especialmente á la de Bueuos Ai- 
res. Pero se esperó en vano los diez, los veinte, los treinta y 
aun los cuarenta dias, pues recién el diez de Abril recibió el in- 
frascripto la precitada nota de 20 de Marzo con un simple ejem- 
plar impreso y sin autorización alguna de la sumaria expresada. 

Sin embargo de una demora tan enorme y de la impondera- 
ble uniformidad y fuerza con que se había pronunciado la opinión 
publica, el Gobiuruo de Buenos Aires al recibir la sumaria ira- 
presa se lisonjeó con la esperanza de que su mérito cerraría la es- 
paciosa brecha que se le había abierto al honor y crédito del Ex- 



— 382 — 

iiio. Gobioruo do Córdoba. Pero ¿cuál no lia sido su asombro 
cuando al imponerse do su contenido observa que lejos de pres- 
tar ol mouor fundamento para revocar ó corregir aquel pronun- 
ciamiento, no puedo menos de corroborarlo? Para demostrar la 
exactitud do este concepto bastará al Gobierno de Buenos Aires 
llamar la atención del Exmo. Gobierno de Córdoba sobre varios 
puntos y circunstancias de dicha sumaria, sin extenderse á io- 
dos los vicios y defectos de que adolece, y que prueban el modo 
artificioso como se ha procedido en su formación. 

Uno do los primeros pasos quo insinúa la razón, y que el 
liombro mas vulgar sabe que es de práctica y absolutamente no- 
cosario para instruir un sumario en delitos de esta clase, es pa- 
sar al lugar dondo aparece cometido, para roconocer la posición 
de las cosas, la reunión de circunstancias que se noten y todo lo 
quo pueda dar luz sobre el cuerpo del delito, el modo como se 
ha cometido, y medios quo puedan adoptarse para el descubri- 
mienti) de los vordadoros delincuentes. Mas se observa que ni 
el juez do primera instancia del partido de Chinzacate Don Pedro 
Luis Figueroa, ni la comisión que salió de esa Capital para le- 
vantar el expresado sumario, han estado en el lugar donde se 
perpetró la mortandad; y esta omisión se hace mas notable y 
extraña, cuanto es propio do la naturaleza del hombre el que 
avisado de un suceso trágico y sorprendente acaecido en un pa- 
raje á donde puedo acercarse, al instante es incitado del deseo de 
reconocer el sitio donde tuvo lugar, y de todas las circunstan- 
cias quo han concurrido. Al ver puos la frialdad, indiferencia y 
descuido con quo á esto respecto se han conducido, tanto el 
Juez Figueroa, como los comisionados del Gobierno, se ocha 
do menos la sorpresa quo debió producir en ellos el atentado co- 
metido si les hubfeso tomado de nuevo, y de consiguiente se 
trasluce que tenian algiin conocimiento anterior do este inaudito 
suceso. 

Cuando el Juez Figueroa mandó hacer el reconocimiento 
del horroroso catástrofe comunicando por el correista Marín, sa- 
bia por la relación do óste que la Galera asaltada era en la que 
venia el señor Gral. Quiroga, y todo lo demás que lo avisaron 
dicho Marin y el paisano Ignacio Videla, como se ve por las de- 



-- 383 -- 

claracionos qne so registran en las páginas 8—10 — y 14. Pe- 
ro en el parte que enea boza el sumario dirigido al Exmo. Go- 
bierno propietario de la provincia A. lae 9 de la noche del mis- 
mo día del suceso, aparenta ese juez que cuando mandó hacer el 
expresado reconocimiento, no sabia qué coche era, ni quiénes ve- 
nían en él. ¿A qué pues esta ficción y disimulo? 

El maestro de posta del Ojo de Agua Don Marcos Aurelio 
Bustos, declara en la pagina trece qne la comitiva del Gral. Qui- 
roga, incluso el mismo Oral., se componía de once personas, en- 
tre las cuales venia un oficial, de modo que con los dos postillo- 
nes sacados de la posta eran por todo trece personas. Mas por la 
declaración de Don Santiago Bravo en la pc^gina 24, se vé quo 
de Pitambalá (Jurisdicción de Santiago del Estero) para abajo 
toda la comitiva de viaje, incluso el Oral, es tan sólo de diez per- 
sonas, y que no venia con él oficial alguno: esto mismo aparece 
de la declaración del correista Marin con referencia al día, hora 
y lugar de la mortandad. ¿De dónde pues ha salido y qué se ha 
hecho ese oficial, esa persona de más de la comitiva, que se apa- 
reció en el Ojo del Agua y salió de allí creyendo el Maestro de 
posta Bustos que pertenecía á dicha comitiva? ¿Por qué la comi- 
sión se ha desentendido do este hecho tan importante y notable, 
y no ha procurado seguir la senda que presenta para la averi- 
guación de los delincuentes? ¿No sería este oficial un espia? ¿No 
habrá sido uno de los cómplices? ¿No se podría saber por su 
acento ó tonada al hablar, por su traza y su uniformo si era de 
Córdoba ó de alguna otra parte? ¿Por qué pues la comisión so 
desentiende de este hecho, y se hace que no lo ve? 

El sargento Saturnino Figueroa declara en la página 21, 
que en el sitio del asesinato se encontraron un baúl deschapado 
y unas pistoleras, ambas cosas vacías, como también una cara- 
bina nueva de las que vulgarmente llaman Santafecinas, iodo lo 
que fue entregado al Juez Don Pedro Luis Figueroa. Mas éste 
al fin de su declaración en la pagina 9 dice que á excepción de 
la Galera y unas pistoleras vacias no ha recaudado cosa algU" 
na: por lo que en estas dos declaraciones se advierte ana gran 
contrariedad y sobre un hecho muy importante, pues las expresa- 
das dos alhajas de que solo habla dicho sargento han podido 



— 384 — 

conducir á mil osclarocimionto: ol baúl, porque sin duda debi<S 
sor uno de los dos aforrados on cuero colorado que dice Marín 
en su declaración al fin do la pagina Jl que traía ol finado (friil. 
Quiroí^a en la (lalora, y pur lo misino dfíbia servir para C(*nocer 
ol otro que faltab.i, si so llegase á encontrar on poder de algu- 
na persona, y ])or ella descubrir al ladrón; la carabina, porqiio 
siendo nueva y do una construcción y clase conocida, podría por 
ella talvoz averiguarse, ó congeturarse si pertenecía á ladrón do 
dentro ó fuera de la provincia y siendo de dentro de ella, podría 
también rastrearse á quó cuerpo ó compañía pertenecía. ¿Y por 
que entonces la comisión desentendiéndose de la contrariedad quo 
se advierte entre las dos predichas declaraciones y de las cir- 
cunstancias indicadas; omite aclarar lo que haya habido de cier- 
to sobre el particular, y no hace traer á la vista el baúl descha- 
pado y la carabina, designándolos por sus principales señales, qno 
reconozcan ambas cosas los que las encontraron y el mismo Juez 
Figueroo, que se señalen y depositen con seguridad, y que ol co- 
rroista Marín diga sí el expresado baúl es alguno do los dos de 
que habla en su anterior declaración? 

También so advierto otra contrariedad muy manifíesta en- 
tro lo que declara el Juez Figueroa en la página 9, y la rela- 
ción del Celador Pedro Nolasco Ce))eda en la página 17, 30a nota- 
ble omisión con que en esto caso y ol anterior so ha conducido la 
comisión, arrojan una idea bien clara del poco interés que toma- 
ba en pesquisar á los criminales. 

Por las declaraciones del correista Marín en la página 11, 
y del sargento Figueroa on la página 21 — consta que el Juez Fi- 
gueroa mandó al sirviente dol fínado Dr. Ortiz on la partida des- 
tinada á traer los cadáveres; y Marin agrega que ha oído decir 
quo dicho sirviente acompañó la Galera hasta las inmediaciones 
do Chinzacate, de donde había desaparecido, sin embaí go que él 
mismo lo dijo á Marín que no tenía conocimiento alguno on el 
paíá — pues que era nativo de San Luis, á lo que le repuso Marin 
que viniendo en su compaña le facilitaría lo que necesitaso para 
su transporte. Sin embargo, pues, de que el envío del tal sir- 
viente con la partida, y su fuga, son hechos de la mayor impor- 
tancia, ol Juez Figueroa no hace de ellos mención alguna en en 



— 385 - 

declaración, ni con lo expuesto por Marín la comisión se aperci- 
be de la necesidad de comprobarlos con todos sus circunstancias, 
y do averiguar Ins causas que los hayan motivado, como ¿ambien 
las haya tenido el Juez Figuoroa para silenciarlos en su declara- 
ción. Ella supone, ó aparenta suponer que ha hecho todo lo que 
correspondía en en el caso, con haber pasado al Gobierno Delegado 
de Córdoba antes do iniciar las declaraciones el ofício de 18 de 
Febrero, que se lee en la página siete, á ño de que se sirviese li- 
brar las órdenes conducentes para la captura del enunciado sir- 
viente, cuyo nombre le dice que podría indagar eu la casa de Dña. 
María del Rosario Velez, parienta del finado Dr. Ortiz; y sin em- 
bargo de que después de haberle cou tostado el Gobierno Delega- 
do con la misma fecha, que dictaría en el día las ordenes conve- 
nientes para la captura del expresado sirviente, y de su resul- 
tado daría oportuno aviso á los Señores comisionados, no apare- 
ce dictada ninguna orden ni dado aviso alguno, y se deja todo 
por este medio en la incertidumbre, sin que se sopa por qué el 
Juez Figueroa se desentiende en su declaración del envío que 
hizo de dicho sirviente con la partida de gente para traer el ca- 
dáver del Gral. Quiroga y de su fuga^ porque mandó á este y 
no al correista Marín que era de los dos el mas conocido, y el 
que había dado principalmeute el parte del catástrofe acaecido 
cerca de Barranca Yaco — porque y como pudo ser que ese sirvien- 
te después de haber venido espontáneamente á la casa de la pos- 
ta junto con Marín, de haber ido con la partida y do haber re- 
cibido él mismo en el coche el cadáver del señor Quiroga, según 
declara el sargento Figueroa en la página 21, se huyó pero no 
inmediatamente^ y cuando estaba oscura la noche á la hora de 
puesto el sol, sino cuando de regreso con el cadáver^ venían ya 
cerca de las casas, que seria ¿ cosa de las ocho y media de la 
noche, á cuya hora debía la luna alumbrar todo el campo, (pues 
dos días antes, es decir el 14 de Febrero había hecho la luna 
llena) y en cuya corta distancia de las casas podía ser perse- 
guido y aprehendido con mas facilidad. ¿Quien pues, al obser- 
var estos descuidos tan substanciales y remarcables que llenan 
á cada paso el sumario de misterios incomprensibles, no se in- 
clinará á creer que su formación ha sido de puro aparato? Quien 

40 



— S86 — 

ho de aiirmará ma8| y mas en este concepto conforme observe esd 
fastidiobo cuidado con que á cada paso, venga ó no venga h1 ca- 
80; se esmeran los comisionados en encarecer al atentado, en ma- 
nifestarse llenos de terror y espanto como lo hacen en su nota 
de 14 de Marzo página 37, nada menos qne á los veinte y seis 
días de haber sabido el suceso, y en ostentar el mas vivo deseo 
de descubrir los delincuentes, cuando fuera de las omisiones in- 
dicadas, no les ha movido la curiosidad ni el deber que les im- 
ponía su comisión á acercarse al lugar del delito para formar una 
idea exacta del modo como fue ó pudo ser ejecutado? 

Por otra parte, quien no advertirá quo ciertos elogios en- 
carecidos de la comisión ponderando la actividad con que se ha 
pesquisado á los asesinos, están desmentidos por el mismo suma- 
rio? Hace mérito en la página 37 de la eficacia con que el Co- 
mandante Gral. de los Departamentos del Norte Don Guillermo 
Beynafe, ha cumplido con las ordenes de la comisión; y del in - 
teres con que sus subalternos se han expedido á este mismo ob 
jeto, entre tanto que el sumario no suministra sino papeles sin 
fundamento que nada ofrecen de real y positivo sobre el asunto; 
antes al contrario sin aparecer en dicho sumario, como debía, el 
oficio del capitau Don José Santos Pérez, ni la contestación de 
que habla la diligencia que se registra en la pagina 21, se ve 
por ella que fue preciso ordenarle que redoblase sus marchas. 
Ademas de esto, los partes del Teniente Don Serafin Rocha en la 
pagina 23 y del Teniente Coronel Don Manuel de Jesús Oliva 
en la pagina S4, manifiestan que esfos dos oficiales se limitaron 
á transmitir el primero á los señores de la comisión, y el segundo 
al Comandante Don Guillermo Reynafé lo que habían visto y oi- 
do, sin haberse ocupado dol deber que les incumbía por eso mis- 
mo que veían y oían. 

Poro lo mas remarcable entre los diversos papeles que hacen 
los señores de la comisión, es que cuando el comandante Don 
Guillermo Reynafé y sus subalternos, en casi todos sus oficios y 
partes, arrojan diferentes especies quo tienden á hacer sospechar 
que el asesinato del Gral. Quiroga y su comitiva, ha sido cometi- 
do por salteadores venidos de extraña provincia; la comisión se 
desentiende absolutamente de la necesidad de oficiar á los Qo- 



— 387 — 

biornos vecinos para que provean sin pérdida de momenioB lo con- 
veniente á la pesquisa persecución y aprehensión de los delincuen« 
tes. y al fin de sa nota de 14 de Marzo en la pagina 37, llena del 
terror y espanto que ocasiona este hecho tan inhumano , ue per-- 
mita introducir una obsarvacion, que la reduce d presentarlo co- 
mo un crimen y una vil maquinación política de un pader im-- 
pune subterráneo envilecido ya en dos datas consecutivas y nO" 
tableSf que sin duda se ha propuesto por las vías de violación de 
las ley es f y principios mas vulgares, y respetados aun por la es- 
pecie salvaje, esterminar las columnas mas solidas en que se 
afianza la causa de los pueblos, y que talvez no cesaran sus de- 
sarrollos Ínterin permanezca fraccionando él Poder Nacional, 
como única barrera capaz de trozar ese alevoso puñal. 

Después de estas reflexiones, resta aun otra no menos impor- 
tante, que viene en apoyo del pronunciamiento de la opinión pú- 
blica y que arranca del modo como aparece por el sumario come- 
tida la horrible mortandad que lo ha motivado. £1 Maestro de 
posta del Ojo de Agua (última postado donde salió el Oral. Qui- 
roga para venir á Chinzacate) al mismo tiempo que ejx la página 
13 hace mención de ese oficial incógnito que supone ser de la co- 
mitiva de dicho Oral.^ pero que no ha pertenecido á ella, dice que 
tres ó cuatro de los que la t^omponian train tercerola y sable; y 
uno de ellos lanza. El correista Marin en la página 10, dice que 
viniendo como una cuadra de distancia atrás de la Oalera, oyó una 
voz que mandaba hacer alto á la Oalera y descargó como cinco 
tiros. Por otras varias declaraciones consta que en la tarde y no- 
che del 16 solóse encontró el cadáver del finado Oral, cerca del 
coche, y no se vio ningún otro; pero que habiendo ido al día si- 
guiente á recouocor el lugar del asesinato se encontraron juntos 
nueve cadáveres á distancia de donde se había encontrado el de 
dicho Oral. Que de estos nueve cadáveres, solo el del señor Or- 
tiz manifestaba haber sido muerto á bala, y que todos los demás 
habían sido degollados; pero con la particularidad que según la 
declaración de Ignacio Videla en la pagina 15, dos de ellos esta- 
ban amarrados por las manos y según la del celador Pedro Nolasco 
Cepeda en la página 18, dos estaban con camiseta colorada y ves- 
tidos loB duB poBtillones. Ahora bien si la partida quo cometió es- 



— 888 - 

te atontado era de sulteadoreSi no pudieron dejar de advertirlo 
los agredidos, y viniendo tres ó cuatro de estos armados con sable 
y tercerola y uno de ellos con lanza, ó creyeron poder hacer resis- 
tencia y entonces la habrían hecho, ó no lo creyeron asi, y enton- 
ces habrían huido, pues no os de imaginarse que teniendo como es- 
capar por estar á caballo, se resignasen todos uniformemente y sin 
previo acuerdo d entregarse con toda mansedumbre á los saltea- 
dores. En cualquiera de los dos caeos, cuando no hubiesen podido 
salvar huyendo ó peleando, aparecerían muertos en dispersión á ba- 
la, ó golpes do sablO; ó á lanza y no degollados juntos unos con 
otros sin otras heridas, y dos de ellos amarrados por las roanos. 
Luego esta mortandad no ha podido sor hecha por meros saltea- 
dores. 

¿Quien pues ha podido hacerlo? Solo una partida militar 
de esa provincia y con las apariencias de obrar por orden del Gefe 
de ella. A sola una partida militar de esa provincia ha podido 
suceder que las personas de la comitiva, no le hayan huido ni he- 
cho rosistoncia y que respetándola por sus apariencias, se hayan 
prestado á todo lo que ella los ordenase hasta el ))unto de quedar 
indefensos y poder ser amarrados. A solo la voz do una partida 
militar de esa provincia ha podido ser que obedeciesen haciendo 
alto echando pie á tierra y deponiendo, ó entregando las armas, y 
solo amarrados han podido ser degollados como aparecen porque 
do lo contrario habrían recibido otras heridas en fuerza de la 
resistencia que naturulmcnto debían hacer horrorisados con ol 
amago de la degollación. Solo una partida militar y de esa pro- 
vincia ha podido atreverse ú cometer este atentado donde se ha 
cometido, llevarse todos los papeles de la correspondencia públi- 
ca y privada del finado Oral, y su secretario el Dr. ürtiz, car- 
gar y ocultar todo el equipaje sin exceptuar los andrajos de los 
peones y dejando solamente el vestido de los postillones, dos ca- 
misetas coloradas y los caballos de la posta, cuyas prendas po- 
drían ser fácilnioiite conocidas en el lugar y descubrir A los agro- 
sores; pues moros saltnadoros y do oxtriiña provincia no se ha- 
brían interesado on cargar todos los pápelos que de nado los po- 
drían servir, ni se habrían ocupado en llevar un voluminoso carga- 
mento compuesto en gran parte de muchas cosas que debiau ser- 



— 389 — 

los ioútiles, y ya que se hubiesen resuelto á ello por tener medios 
y no considerar peligro alguno en hacerlo, no habrían dejado los 
caballos de ]a posta, las camisetas coloradas, y la ropa de los dos 
postillones, prendas que solo podían descubrir á un ladrón de la 
misma provincia; pero sobre todo, no habrían transportado ni 
ocultado el robo de un modo tan singular que nadie los haya vis« 
to ni se pueda traslucir cosa ulgnna á este respecto. 

Son tanto mas fuertes y convincentes estas razones, cuanto 
queso hayan corroboradas con hechos cuyo carácter misterioso 
00 puede explicarse, sino por el conflicto de una empresa oculta, 
y la mala conciencia que los sujería. ¿Cómo, y por qué el señor 
Don José Vicente Reynafé, suponía al Oral. Quiroga en camino 
el 13 de Febrero, siendo asi que por los medios públicos y ordi- 
narios no podía saber cuando había salido de Santiago^ porque 
según la declaración del correista Marin en las páginas 11 y 12 
el día de su salida fue improvisto, en razón de que fue el mismo 
el que anunció que saldría ocho días [después, y porque su cami- 
no fue el mas violento y posible que le permitía el carruage. 
¿No indica esta suposición que él era sabedor del viaje^ y que lo 
era por medios secretos que tendrían por objeto alguna empresa 
misteriosa? ¿No habrá sido esta misma empresa la que obligó á 
dicho señor á salir de Córdoba á la campaña ese funesto día 16 
de Febrero y delegar el Gobierno á su ministro general, como lo 
dice la comisión en la página 6 del sumario^ expidiéndose en 
este paso tan precitadamedte que no dio tiempo á que se circula- 
sen en la provincia los avisos de su delegación? ¿No habrá sido 
esta empresa misteriosa el motivo por qué ni el Juez de 1» Instan- 
cia Don Pedro Luis Figueroa, ni el Gobierno Delégalo se apre- 
suraron en dar ante tocias cosas, aviso del suceso al Comandante 
Gral. del Norte Don Guillermo Reynafé, interpelándole el prime- 
ro y mandándole el segundo para que sin pérdida de momentos 
ordénasela persecusion y captura do los delincuentes? ¿No ha- 
brá sido esta empresa misteriosa el motivo que ha tenido el se- 
ñor Gobernador Delegado de Córdoba para haber demorado cer- 
ca de mes y medio del aviso al Gobierno de Buenos Aires sobro 
el resultado de la pesquisa, siendo asi que la comisión pesqui- 
sadora estuvo de regreso en esa Capital el 22 de Febrero, ó lo que 



— 390 — 

68 lo uiibuio un día ñutes que saliese el correo couductor de la 
primera comunicncion sobre este espantoso atentado dirigida el 20 
del mismo mes? ¿No habrá sido esta empresa misteriosa el mo- 
tivo de turbación que se nota en el saludo de la expresada comu- 
nicación, en el desorden con que se agregan al ñn del 2^ caador- 
no titulado Continuación de la sumaria^ oñcios que debieron co- 
rrer en el primer cuaderno, y en los términos confusiMi con que 
se explica el Señor Gobernador Propietario en su oñcio de 18 de 
Febrero al Señor Gobernador Deleitado quo se registra en la pá- 
gina 2G, cuando lo hablado la prevención que dice hizo al Co- 
mandante Gral. del Norte D. Guillermo Reynafé para que si sabia la 
pasada dol Gral. Quiroga lo auxiliase con 25 hombres? No ha- 
brá sido esta misteriosa empresa el motivo dol difrax, disimulo, 
descuido, aparente omisión y contradicción con que á la vez se han 
conducido el Juez Figueroa y la comisión pesquisadora? Asi se 
deja ver por la sumaria y por los hechos que son notorios, y sobre 
todo se sabe á no dudarlo que asi lo ha declarado la opinio pública 
en los Pueblos de la Confederación. 

En tal estado de cosas, el Gobierno de Buenos Aires, con- 
sidera que por el voto público do las Provincias Confederadas, 
el Señor Don Jos¿ Vicente Reynafé y sus expresados hermanos 
están borrados de la lista do los argentinos de probidad y ho- 
nor, y se hallan Icgahucnto impedidos de alternar con los ciuda- 
danos de esta clase en ningún puesto público, y que por lo mis- 
mo siendo deshonroso á la República on general y muy particu- 
larmente á'ia benemérita Provincia do Córdoba el que continúen 
en los omploos que ocupan, todas y cada una de las Provincias 
confederadas deben propender por cuantos medios les sea posible 
á que dojon üe ocupar dichos empleos y sean sometidos á todo lo 
que reclama en este caso la justicia y el honor nacional. Cum- 
pliendo pues por su parte con este deber el Gobierno de Buenos 
Aires, y procediendo de acuerdo con el Exmo. de Santa Fe, intima 
desde luego al Exmo. Gobierno de Córdoba y á todas y cada una 
de las demás autoridades á quienes corresponda, que inmediata- 
mente y sin pérdida de momontos hagan que los expresados seño- 
res dimitan en debida forma sus respectivos empleos públicos, y se 
presenten por si y üu sus propias pei-bonas ante la autoridad que 



— S91 - 

les asignen las Provincias Confederadas, á responderá los carfi^os 
que resaltan contiaollos sobre la mortandad hecha en las del £x- 
mo. Señor Brigadier Gral. Dn. Juan Facundo Quíroga, su secre- 
tario Coronel Mayor Don José Santos Ortiz, y domas do su comi- 
tiva, nombrándose \in Gobierno Provisorio para el régimen de la 
Provincia hasta qno las demás de la Federación expresen suvo* 
lantad á este respecto; en la inteligencia, que desde el día 20 del 
próximo Julio quedará cerrada toda comunicación epistolar y co- 
mercial entre los habitantes de esa y esta Provi'icia, la que no 
se abrirá mientras n^) se haya hecho lugar áesta intimación, que 
para el caso do resistencia, se reserva el Gobierno de Buenos Ai- 
res hacer valer por medió de la fuerza, si fuese necesario. 

Dios guarde al Exmo. Gobierno de Córdoba muchos años. 

Juan M. de Rosas. 
Felipe Arana. 



Circular del Chbiemo de Santa Fé 

Santa Fó, Julio 22 de 1835. 

Al Exmo. Gobierno de la Provincia de Córdoba. 

El infrascripto Gobernador ha sido incitado oficialmente en 
nota de 30 del ppdo. Junio por el Exmo. de Buenos Aires para 
que segunde de su parte la intimación que con la misma fecha 
hace S. E. al Exmo. Gobierno de Córdoba y á todas y cada una 
de las demás autoridades de la misma Provincia á quienes co- 
rresponda, acompañando al infrascripto varias copias impresas de 
esta intimación, como la que se adjunta autorizada. Por ella ve- 
rá el E:|:mo. Gobierno de Córdoba los poderosos é incontestables 
fundamentos que tiene el Exmo. Señor Gobernador do Buenos 
Aires para considerar al Señor Don José Vicente Reynafó y á 
sus hermanos Don Guillermo, Don Francisco y Don José Anto- 
nio Reina fé borrados de la lista de los argentinos de providad 
y honor y legalmente impedidos de alternar con los ciudadanos 
de esta clase en ningún puesto piíblico y por lo mismo el que 
cesen do continuar en los que actualmente obtienen, y se pro- 



j 



~ 392 — 

senten nnto la autoridad que les dosí^nen los Gobiernos de las 
Provincias Gonfedoradns á responder á los cargos que resulten 
contra ellos sobre la mortandad bocha en la persona del Gral. 
Don Juan Facundo Quiroga y casi toda la comitiva: es una re- 
solución reencarnada por la justicia, por el honor, y dignidad de 
toda la República on general y por ol de las respectivas perso- 
nas que tienen la honra de presidir los Pueblos que la compoDen. 
El infrascripto Oobe«*nador, después de haber meditado con la 
mayor atención sobre esto grave y delicado negocio, y do haber 
manifestado previamente su conformidad con la resolución que 
ha adoptado el Exmo. de Buenos Aires, no puede dejar de con- 
siderar como un deber de })rimora magnitud ol prestarse defe- 
rente ¿ dicha incitación, puesto para ello do acuerdo con sus alia- 
dos los Exmos Gobernadores de las Provincias Litorales del Pa- 
raná. En esta virtud, desde luego intima al Exmo. Gobierno de 
Córdoba, y á todos y á cada una de las demás autoridades á quienes 
corresponda, ' que inmediatamente y sin pérdidas de momentos, 
hagan que los expresados S. S. Roynafé dimitan en debida for- 
mo sus respectivos empleos públicos, y se presenten por si y 
en sus propias personas al Exmo. Gobierno de Buenos Aires en- 
cargado de las R. E. de la República, k responder y ser juzga- 
gados juntamente con los demás reos y cómplices, por los cargoR 
que resultan contra ellos sobre la horrorosa mortandad hecha en 
las porsonas del Exmo. Señor Brigadier Gral. Don Juan Facundo 
Quiroga, su secretario Coronel Mayor Don José Santos Ortiz y 
demás do su comitiva, nombrándose un Gobernador Provisorio 
para el régimen de la Provincia, hasta que los demás de la Fede- 
ración expresen su voluntad á este rospecto; en la inteligencia, 
que desde el 1^ del próximo mes de Agosto quedará cerranda toda 
comunicación epistolar y comercial entro los habitantes de esa y 
esta Provincia, la que no se abrirá mientras no se haya hecho lu- 
gar á esta intimación, que el Gobierno de Santa Fé so reserva pa* 
ra el caso de resistencia hacer valer hasta por la fuerza, si fuese 
necesario. 

Dios guarde al Exmo. Gobierno de Córdoba muchos años. 

Estanislao Lópbz. 
Domingo Culfen. 



393 



CAPITULO XXVII 

Comunicaciones confidenciales entre el Gk)bernador de 
Tucumán y el Gobernador de Córdoba 

Exmo. Sor. Dn. Manuel López. 

Tucnman y Junio 12 de 1839. 

Compaño. y amo.: 

Antes de ahora he deseado vivamente entretener una co- 
rrespondencia privada con V. B.; pero la consideración de que, V. 
E. se había negado, al menos indirectamente á continuar sus 
relaciones con esta Provincia, desde que se me colocó á la cabeza 
del Gobno., me indujo á acallar mis deseos. Pero este motivo ha 
desaparecido yá, y me croo por lo mismo autorizado para es- 
cribirle. 

Hay además un justo y urgente motibo que me impele á dar 
este paso. 

Gefes de dos pueblos hermanos — hijos de una misma patr. 
tanto por el interés de esta, como por el propio nuestro, muy es- 
trechas y sagradas deben ser las simpatías que nos liguen. Con- 
vensidos de esto, desde el día en quo acepté el mandohe dirigi- 
do todos mis esfuerzos á captarme la benevolencia de los demás 
Gobiernos de la Con federación ^ y después de protestarles la since- 
ridad de mis palabras, y la pureza de mis intensiones, he procu- 
rado comprobarla con los hechos. 

Peor sé que desgraciadamente hay todavía Gobiernos que 
abrigan desconfianzas y me juzgan capaz de contrariar los bien 
pronunciados votos de los Pueblos que forman la Confederación 
Argentina; y no tengo inconveniente en agregar, que V E. mis- 
mo se halla en este numero, seducido por presunciones, que no ten- 
dría ahora la necesidad de desvanecer, si hubieran sido examina- 
das con ojos mas im parciales y menos prevenidos. Perdóneme 
V. E., esta franqueza, ella es bija de mi carácter, y de la con- 
fianza que mi cousiencia me inspira. 

60 



— 394 — 

Yo Bé quo V. E. ha aorprendido una comunicación dol go- 
bernador Cubas on la quo asegura este, quo contaba, para invadir 
á Córdoba con todos los recursos y la decidida protección dol 
Gobierno de Tucuman. Sin haber visto esta carta, sin saber su 
fha., sin haber tenido noticias do olla, sino muy pocos dias antes 
de haber llegado á mis manos ol Oficio en quo V. E. acusara re- 
cibo de mi ultima comunicación oficial, podia asegurar sin mie- 
do de engañarme, quo ol Soñor Cubas oscribió esa carta para que 
fuese interceptada. Do nada cuida tanto un gobierno débil, co- 
mo de ocultar su debilidad y su miodo; y para conseguirlo nada 
es mas frecuente quo el suponor alianzas que no ocsistou; y mos- 
trar on las palabras un corage que no sienio el corazón. Este 
ardid no es nuevo: es pr. el contrario tan viejo como el mundo; 
y lejos de estrañar, quo ol Gobernador Cubas haya recurrido á ól, 
ostraílo solame. que haya logrado su objeto fascinando á V, E. 

V. E. ha logrado sorprender la correspondencia toda dol ca- 
bezilla Rodrigues, y mi conciencia me dice que en toda olla uo 
habrá encontrado una sola prueba, un solo indicio, quo muestre 
la mas pequeña connivencia, ol man insignificante acuerdo entre 
este Gobno. y el de Catamca y estoy seguro do qo. ni aun se habrá 
escrito mi nombre, sin embargo do qe. muchos imbéciles han 
creido qo. la caida de los Heredias importaba un cambio en 
la marcha politica de estos Pueblos. Poro so engañan: ellos 
obraran siempre de acuerdo con el pronunciado voto de la mayoría 
de las Provincias Argentinas: pr. que son Argentinos los que 
las mandan, y no ostan dispuestos á cambiar este hermoso nombro 
pr. ningún otro. 

Mo he empeñado autos pr. qe. V. E. trance de un modo 
amigable sus desavenencias con ol Gobierno do Catamarca. Hé 
visto derramar tanta sangre Argentina, he presenciado tantos de- 
sastres, ho sido testigo de tantos horrores ocasionados pr. la 
guerra civil, quo yá su solo nombre me estremece. — Y después 
ho tendido la vista sobre la República Argentina, he visto imi- 
nentemente amagiidos su honor, sus dros. y su independencia, he 
considerado que seria un borrou pa. ollaol que sus hijoi se pre- 
senten en estos momtos. do conflito despedazándose entre si y he 
creído qe. era un deber mío el que me valiese de mi posición 0O-> 



— 895 — 

c¡a1 pa. impedirlo. Lejos de arrepentirmo de esta conducta, in- 
sisto on ella manifestando á V. E. mis ardientes deseos de qe. 
olvidando lo pasado restablezca con el Gobno. de Catamarca sus 
relaciones de amistad y buena armonía, desgraciadamte. inte- 
rrumpidas pr. esa fatalidad que ha presidido siempre los destinos 
de nuestra desgraciada patria, ün adagio vulgar dice: que es 
necesario haber peleado alguna vez pa. ser buenos amos, y yo no 
dudo que un olvido generoso pr. parte de V. E. producirla mejo- 
res resultados que su triunfo en una contienda civil. 

Cuando hablo este lengnage, cuando asumo el carácter de 
Mediador, es pr. qe. mi conciencia me dice, que no he dado á Y. E. 
motibo alguuo de queja, y qne me hallo libre de toda inculpa- 
ción. Si alguna vez hubiese mirado en V. E á un enemigo, con- 
tinuaría ahora mirándolo como tal, y lejos de escribir esta carta, 
lejos de mostrar con ella mis vivos deseos de entretener con V. E. 
una correspondencia amistosa, guardaría nn profundo silencio, 
qe. no interrumpiría sino pa. mostrarme como su adversario. 

.Al aceptar el mando de esta Provincia, adhiriéndomelos 
conocidos votos de mis conciudadanos, prometi solemnemente, qe. 
mi política con las demás Provincias hermanas, seria siempre pres- 
cindto. y qe. no seria jamás la causa qe. atrajese sobre Tucuman 
la guerra civil El dia en que no pueda hacer efectiva esta pro- 
mesa será el última de mi gobierno. 

Acepte V. E. las seguridades de alta estimación que le pro- 
fesa stto. y obsecuente s«^rv¡do. Q. S. M. B. 

Bernabé Pibdra-buena. 



Sr. D. Bernabé Piedra Buena. 

Corda. Oct. 14 do 1839. 
Mi compatriota y amo. 
Tengo á la vista su muy apreciable de 12 de Jun. ultimo 
en la que se sirve manifestarme el deseo que le anima de entre- 
tener una correspondencia privada: que la consideración de ha- 
berme negado al menos indirectamente á continuar mis relaciones 
con esa Prova. le habían hecho acallar sus deseos: que este moti- 



— 396 — 

vo ya desapareció: que hay otros aun urgentes qe. le impelen á 
escribirme: que desgraciadamente todabía hay Oobnos. que abri- 
gan desconfíanzas contra Vd.; que le juzgan capaz de contrariar 
los bien pronunciados votos de los Pueblos que forman la Confe- 
deración Argentina: que no tienen inconveniente en agregar qe. 
yo mismo soy uno de ellos, seducido por presunciones que noten- 
dria Y. que desvanecer si estas hubieran sido examinadas por ojos 
mas ímparciales y menos prevenidos: que sabe que yo he sor* 
prendido una comunicación del Gobr. Cubas en la que asegura 
este que contaba con todos los recursos y la decidida proleccíon 
del Gobno. de Tucuman pa. invadir á Córdoba: que esta carta se 
ha escrito pa. que fuese interceptada por mi: que la debilidad y el 
miedo de aquel Gobno. le ha sugerido el arvitrio de complicar á V. 
en la indigna causa del Sr. Cubas: que entre el Gobr. de Tucu- 
man y el de Catamarca no hay el mas insignificante acuerdo, ni 
tiene V. la mas pequeña connivencia á este objeto; pero que ha vis- 
to derramarse tanta sangre Argentina, ha presenciado tantos do- 
sastres, ha sido testigo de tantos horrores ocasionados por la gue- 
rra civil, y ha visto en el dia amagado el honor de la República, 
sus dros. y su indepenca. y hacreido que era un deber suyo valerse 
de suposición social pa. impedir la repetición de aquellos, interpo- 
niendo antes y ahora como lo hace su mediación pa. qe. el Gobno. de 
Córdoba olvide toda injuria, eche un velo sobre lo pasado y re- 
concilie su amistad con el Gobr. Cubas: protestando la sinceridad 
de sus palabras, la pureza de sus sentimientos en obsequio del 
Pais y las seguridades de su estimación con qe. se sirve ofre- 
cérseme. 

Agradezco los sentimientos de benevolencia con que se dig- 
na V. manifestarme sus deseos sinceros pr. estrechar una corres- 
pondencia amistosa. Me son altamte. satisfactorios los sentimien- 
tos que ¿ V. animan por la paz de la República y el sostou de los 
votos bien pronunciados de todos los pueblos qe. forman hoy la 
Confederación Arga. 

Agradezco igualmente las satisfacciones con qe. se sirve 
honrrarme relativamto. á la carta del Gobr. Cubas en qe. acrimi- 
na á V, con una coalición para invadir á Córdoba. Aunqe. esta 
os sin duda el motivo pr que juzga que yo, entre otros Gobuos. 



— 397 — 

abrigo desconfíanzott de que V. soa capaz do contrariar los votos 
bien sostenidos de los Pueblos, debo decirle que ninguna presun- 
cion parcial ni prevenida puede inspirarme tales desconfíanzas. 

La carta del Gobr. Cubas nunca pudo hacer variar en mi 
el concepto que con evidencia tenia formado de su debilidad, ni 
el objeto que consecuente á aquella él tuviera en escribirla, aun 
que yo ignorase la veracidad de aquel 8r. en este negocio. Mas 
si hede corresponder á la confianza con que V. me habla no debo 
omitir que también he tenido noticia que de Tucuman se dispu- 
so remitir armamto. á Catamarca, y qe. cierto empleado se opuso, 
aunqe. el Gobr. estaba dispuesto á hacerlo. Tan insignificante 
me fué lo que decia el Sr. Cubas, como este aviso, aunqe. no le fal- 
tasen probavilidades de seguridad fuera do otros informes. 

Me persuado que por los sentimientos manifestados en la 
que contesto está V. bien penetrado de los desastres sin cuento 
que hta. hoy ha experimentado ]a Bepublica. Creo que el voto 
gral. y uniforme de esta por el sistema qe. tanta sangre le ha cos- 
tado no puede hacerse mas ostensible, y fundado en los nobles de- 
seos qe. á V. animan por el sosten de estos, pr. la paz, y el honor 
de la Confederación, no trepidaré en corresponder á la franca y 
leal amistad á su persona en cuanto tienda á este importante 
objeto. 

Nada me seria mas apreciable en esta ocasión que ofrecer 
á Y. un Testimonio de esta amistad en mi deferencia á la media- 
ción que se sirve interponer por el Gobr* Cubas. Todo el mundo 
debe ser testigo qe. he guardado la mejor armenia y relación con ese 
Gobr. así oficial como particiHarmte. Que la libertad de Pedro No- 
lasco Rodríguez confinado en Santiago pr. revoltoso^ le fué otor- 
gada pr. mediación que interpuso el Gobr. Cubas por conducto 
del Sr. Gobr. de Santiago. Que cuando este acto do generosi- 
dad hice, lo practiqué á ciencia cierta de que el Sr. Cubas esta- 
ba de acuerdo con Rodríguez pa. venir á revolver esta Provincia. 
De esto será un comprobante, la comunicación confidencial diri- 
gida por mi pa. esta libertad al Sr. Gobr. Ibarra. 

Ninguno mi amo. más cansado de esporimentar los desastres 
de ntro. Pais que yo. Hartos dias hemos visto enrogecidos, con la 
sangre de los Argentinos. £1 nombre solo de guerra será siem- 
pre funesto pa. un suelo cansado de ser el teatro de ellos. 



— 398 — 

Pero seria yó el repetidor de estas cruentas eccenas en 
caso de repeler las agreciones del Gobr. Cubas en defensa de la 
Provincia de mi mando, ó en el cnso do exigir las seguridades pre- 
cisas pa. evitar nuevos atentados, y la repetición de nuevos de- 
sastres y sacrificios como los qe. ha costado á esta Provincia en 
sus intereses y en las victimas sacrificadas en los campos de las 
Caftas la injusta y traidora invacion del mes de Marzo? 

Quien responderá que con la indulga. del Gobr. de Córdo- 
ba el Sr. Cubas no lograría en lo sucesibo la oportunidad de vol- 
ver á convertir su odio á los pueblos, y á la causa Nacional de la 
Confederación contra la Prova de Córdoba? 

Nada seria pasar por la humillante condición de qe, el Pue- 
blo de Catamarca ó mas bien su Gobr. Cubas hubiese atacado la 
libertad, el honor y la independencia de Corda, y quedase impu- 
ne su atentado. El fín de este perdón y las circunstancias del 
Pais que V. ha representado en la que contesto, todo lo justifica- 
ria, y esta sola idea confieso á V. que hasta aqui me dotubo pa. 
no marchar contra Catamca. en el momento mismo do concluir 
con sus bandidos en las Cañas. 

Pero podrá esperarse con fundamto. del Gobr. Cubas que 
so aproveche de mi indulgencia? El Sr. Cubas, que no contento 
con aquel ha cometido el nuevo de comprometer á V. haciéndole 
cómplice en aquel susoho infame y de tanta trascendencia. Si en 
su humillación aun ha usado del medio de la traición contra 
Gobnos. neutrales cuya buena fó debía do respetar, será creíble 
que guarde consecuencia á aquel contra quien se ha emponsofiado 
su odio? Confieso á V, Sr. que en tal caso lo creo al 8r. Cubas 
indigno de su protección. El ha ofendido, y comprometido la deli- 
cadeza de V. y esto ha sucodidu en un asunto de grave trascen- 
dencia. Yo no juzgo que esta acusación del Gobr. Cubas sea in- 
genua, pero creo repito indigno por lo mismo á este Sr. de la gra- 
cia qe. V. le dispensa. 

Yo en obsequio de su mediación prometo qe. no omitiré 
por mi parte medio alguno de complacer á V. Nada más abo- 
rrezco que la guerra, y nada mas desearé que dar á Y. y al mun- 
do entero un testimonio clasico que comprn«l)0 esta verdad. 

Con este sentimiento, y deseándole el mejor acierto y feli- 



— 399 — 

cídad, tengo oí gusto de otrecerle mi más sincera y obsequente 
voluntad como su nffmo. servidor y amigo. 

Manuel Lópkz. 



Mensaje á la Legislatura referente á la revolución de 

don Pedro Nolaseo Rodríguez 

El Poder Ejecutivo 

¡Viva la Federación! 

Córdoba, Agosto 20 de 1839. 

Año 30 de la Libertad, 24 de la Indepa. y 10 

de la Confederación Argentina. 

A la Honorable Sala de Representantes déla Provincia. 

El i u trascripto, consecuente á la H. sanción de 20 de Febre- 
ro último, por la que se le invistió con las facultades necesarias 
al solo objeto de proveherse de los recursos que demandase la 
empresa de la restauración del orden y sosiego público alterado 
pr. los desnaturalizados anarquistas Pedro Nolaseo Rodríguez, 
José Manuel Salas y Ramón Oroüo, y que á la terminación de 
esta obra diese cuenta á V. H. del monto de las ero,;;aciones que él 
que firma se haya visto precisado abrir, para determinar los rae- 
dios de indemnizar á los contribuyentes, tiene la honrosa satis- 
facción al devolver dhas. facultades en manos de V. H., de dar 
cuenta del uso que ha hecho de éstas y de la total importancia á 
que han ascendido aquéllas^ en las dos campañas que han afian- 
zado el orden publico, respetabilidad, paz y quietud de la Pro- 
vincia. 

Al cumplir con tan grato deber, cree el infrascripto estar 
j)or demás detallar en este lugar las azarosas y complicadas cir- 
cunstancias que reagravaron la situación en que se encontró 
comprometida la tranquilidad pública por entonces, al estallar el 
movimiento anárquico que tubo lugar en la frontera del Tío y 
y fortines de su dependencia el 14 de Febo. último, bastando 
pa. ello que V. H. que está al corriente de los acontecimientos 



— 400 — 

que precoclieroD on aquella época traiga á la memoria el cuadro 
borrascoso qno en el orisonte político se presentaba^ en medio de 
las dificultades que ofrecía un erario exhausto y desFalleciente, 
para hacer frente á todos los gastos que demandaba la grande 
obra de la destruccn. de los anarquistas, que on aquella fha. ya 
habían conseguido apoderarse do todas las armas del Estado, do 
las municiones, caballadas, ganados y demás artículos do guerra, 
teniendo á mas en su apoyo la fuerza que sublevada on la Pro- 
vincia de ¡Santa Fe por el traidor Orofio, se introdujo en nuestras 
fronteras del Tío pa. obrar de consierto con los facciosos anar- 
quistas. Ya se deja ver que con la adquisición de estas primeras 
ventajas se abrieron camino k esperar otras de mas grave trans- 
cendencia á la causa del orden aumentando en progresos con la 
escandalosa defección del no menos traidor Salvador Molina, á 
quien desgraciadamente oí Gobno. había conñado la comandancia 
gral. de aquella frontera, y por consiguiente su seguridad y de- 
fensa, unióndoso á los sublevados con la fuerza que llebó á, sus 
órdenes. 

Por la notoriedad ' do estos hechos incontestables, valorará 
justa y debidamente V. H. las inmensas dificultodes que el Gobno. 
tubo que superar pa. ponorso on estado do abrir con buen éxito 
su primera campaña. Falto de toda clase de recursos; pero pro- 
visto de un puñado do valientes y leales decididos á sostener la 
santa causa Federal, en una marcha do 48 horas alcanzó á los 
anarquistas, y en el encuentro de la Trinchera los obligó con fu- 
ga cobarde y vergonzosa á buscar su refugio en los inmensos 
desiertos del Norte fronterizos, déla Provincia de tíantiogo, el 2o 
del citado Febrero, habiendo sido el traidor Molina asesinado por 
sus cómplices en aquel mismo día. Tal es el premio que recibo 
la traición y la perfidia. 

Estos primeros laureles^ que recogió el Gobierno en esta 
campaña, no fué un motivo que obstase á acreditar sus invariables 
principios de moderación y el deseo do economizar el derramamto. 
de sangre, pues expidió un indulto gral. pa. todos aquellos que 
abandonando las filas enemigas volviesen á sus hogares^ presen- 
tándose en consecuencia catorce individuos de los de esta clase: 

Cortado el fuego de la rebelión pr. esta parte, no tardaron 



— 401 — 

en aparecer vajo nn carácter más serio y con presuntos de un in- 
cendio gral. los mismos combustibles por la del Norte de nues- 
tras fronteras. Los mismos Salas y Oroüo, derrotodos poco ha 
en el Tío, se introducen á los Departamentos del Rio Seco, se 
señorean plantando el Estandarte de la anarquía y aprovechándose 
de la inepcia, traición y cobardía del comandte. gral. de aquel 
departamto. Santos Bustamante, y otros colaboradoros se apoderan 
n de las armas y municiones que encuentran, vajo unos tratados á 
que aquel no fué autorizado, y obrando de acuerdo con el ingrato 
y pérfido unitario Pedro Nolasco Rodríguez, que auxiliado con otra 
División organizada por elGobno. de Catamca. que tomó parte en 
nuestra contienda hollando todos los buenos principios y el derecho 
de gentes, venía en clase de Gnl. en Gefe y Gobernador de esta 
Provincia á encabezar á los sublevados, en los momentos en que 
estos en todas partes presentaban para engrosar sus filas el ali- 
ciente del desorden y el robo á otros* inal vados. 

Sin embargo el Gbno. leal y oont&ttdnte con sus princi- 
pios, no perdiendo de vista la salvación- Simpáis, colocado en tan 
inminente peligro pr. unos hijos desnaturalizados, corre pr. 2» vez 
á entrar en operaciones militares contra los revoltosos, vajo un 
plan de campaña cual creyó conveniente adoptar para llenar tan 
sagrado é importante objeto. Los anarquistas por su parte alusi- 
nadas con sus efímeros progresos, tubieron la audacia de aban- 
zarse y venir en maza hasta lar márgenes de esta Capital con 
el atrevido objeto de apoderarse del Gbno.; pero siendo estos los 
momentos que el infrascripto esperaba para exterminarlos, con 
una parte del brabo Regimto. de Húsares de la Guardia, los Es- 
cuadrones de milicias del 3® y Decididos por la Federación, dig- 
nos ciertamente de todo aplauso por su valor, honradez y sumi- 
ción á las Leyes, en la gloriosa jornada del 28 de Marzo último 
tubo la suerte de desbandar y disolver con terrible escarmiento 
aquella orda de forajidos que gozándose con anticipación en las 
desgracias de la Patria, se lanzaron cual tigres sangrientos á de- 
borarla y sepultarla en un profundo abismo de males. 

£n esta vez el Gbno. no pudo excusarse de castigar con la 
severidad que demandan las leyes y exige la salud del pueblo, á 
algunos caudillos, que fueron tomados con las armas en la mano, 

51 



— 402 — 

en ol mismo campo de batalla: José Marhi 'Martínez, Elias Ca- 
rranza y Carmen Usandivaras, son en suma los que fueron oxo- 
cutados en la noche do aqnel día: posteriormente lo fué también el 
pral. caudillo Pedro Nolnsco Bodriguez. Los ex-comandantes 
Bustamante y Pedro José CabanillaÉ*, complicados en la conspi- 
ración, fueron sometidos al enjuiciamiento de sus cansos, y se 
les ha aplicado por un acto de generosidad del Gobno. una pena 
pecuniaria pa. indemnizar al Estado de una parte de los gastos 
de la guerra; de esta clase lia sido también el ciudadano D. Ni- 
colás Posse, quien á mas fué extrañado fuera del territorio de la 
República, por convenir asi el sociego público, y al afianzamien- 
to de la causa Nacional de la Federación. 

. £1. jQ^obno. para imponer las enunciadas oxecuciones de los 
delincuentes, ha obrado aconsejado por la experiencia do tocaos 
Jqs, siglos qe. nps enseña que el remedio do los grandes malos 
no puedo sujetarse á foi*mas, y que su aplicación debo ser tanto 
mas pronta, vigorosa y expedita y tan acomodada á las circuns- 
tancias del momento, cuanto que no solo es imposible prever 
todos los medios ocultos y nefandos de que se vale ol espirito de 
traición y couspiración, sino que lo es mucho mas afianzar el or- 
den público sin castigar exemplarmente á los autores de tama- 
ño atentado. La lenidad y consideración que en algunos casos 
particulares produce buenos efectos, en estos otros liabria sido 
únicamente la salvaguardia pa. la repetición de otros excesos. 

Fuera de esto el Gbno. ha tenido en vista otras gravísimas 
razones. El delito estaba comprobado hta. la evidencia. La na- 
turaleza del crimen determinada por su misma gravedad y cir- 
cunstancias agravantes, siendo el mayor que puede cometerse 
contra el cuerpo politice de un Estado La pe na, desigi\fida claxa. 
y terminantemente pr. las L(708, y su pronta y ¡enérgica aplicación 
debía ser considerada como el medio único y mas eficaz pa. refrenar 
sediciones y tumultos, escarmentar no solo á sus autores sino á 
cuantos estén poseidos del mismo espíritu de conspiración, aho- 
rrar la sangre inocente de innumerables víctimas que la anar*- 
quia sacrifica por lo común á su detenfreno y furor, y salvar so- 
bre aquella tabla una inmensa población amenazada de sucum- 
bir en un próximo naufragio. El Gobno. en tales circunstan - 



— 403 — 

cins no podia vacilar en la elocción do este medio saludable, 
tanto menos cuanto que el pral. sedicioso Pedro Nolasco Ro- 
dríguez, estando confinado en Santiago por el infrascripto (de 
dondo pasó á Catamarca^ por iguales maquinaciones do una ten- 
dencia directa á desquiciar el orden social, con remarcable ingra- 
titud, vino á invadirla Provincia, comprobando con este hecho 
sus miras hostiles contra la causa Federal^ y su ningún arre- 
pentimiento. El otro candillo José María Martinez^ era reinci- 
deute en el mismo delito. Finalmente, Elias Carrunza y Car- 
men ^Us and i varas, turbulentos y ctíscoTbs*, s uce p ti bl es á toda cons- 
piración . 

Tales han sido las causas hostencibles que han pesado en la 
consideración del Gobno. a! determinar la sensible, pero necesa- 
ria execución de los arriba enunciados, y que V. H. pesándolas 
con la madurez de su ilustrado juicio, espera el Gbno. aprobará 
sus medidas. Por lo que respecta á las erogaciones qne se han 
ocasionado, no pudo ser mas circunspecta y económica la con- 
ducta del Gobno. 

Los adjuntos documentos originales, compuestos del cua- 
derno N** 1 en fs. 5 útiles, y la planilla N** 2* comprehonciba á 
onzo expedientes, que también se incluj'on pa. que después de su 
examen se debuclvan, acreditarán á V. H. las sumas que se han 
erogado durante la guerra pasada contra los anarqtas. 

Por el cuaderno N*^ 1° se instruirá que el monto de las 
erogaciones hechas por el Erario pubco. y de que tiene conoci- 
miento el Ministo. de Hacda. asciende á la cantidad de 11.873 ps. 
7 1/2 rs. de los cuales G.950 ps. 5 1/4 rs. se hallan cubiertos, del 
mismo modo que las 4.389 ps. 7 3/4 rs. y los restantes 533 ps. 
6 1/2 rs., que aun se hallan sin chancelar, se han empezado á pagar. 

Por lo que respecta á la planilla N** 2^ y comprobantes de 
su referencia cuya suma asciende á 4381 ps., se hallan sin cu- 
brir, como V. H. se instruirá, siendo esta la quo procede del 
ramo de ausilio, sin entrar en cuenta otras varias partidas, 
cuyos datos ó conocimientos aun no ha recibido el infrascripto y 
que en el acto en que pueda recabar los trasmitirá á V. H. 
El Gobierno en consecuencia debe esperar fundadamente que 
en vistade todo hará recaer su alta aprobación - dictando un 



-"• 404 - 

medio de indemnización correspondiente á los contribuyentes 
que !an generosamente franquearon al Gobno. sus intereses, faci- 
litándole lo subsista, de lus tropas en campaña, y concurriendo 
por este medio estos honra<1os hacendados n] triunfo legal del Go- 
bubo. y de la santa causa Federal. 

Entretanto hallándose por la especial protección que el cie- 
lo nos htt dispensado, restaurado el orden público, y la Provin- 
cia restituida al gcze de sus instituciones, libre do esa hidra fu- 
nesta destructora de las sociedades humanas — la anarquía — el in- 
frascripto, después de haber satisfecho sus ardientes votos, cree 
llegado el momento de devolver á V.H. las facultades extraordina- 
rias con que lo invistió, con la doble complacencia de no haber he- 
cho ningún mal uso de ellas, ni otro que el que rigurosamente 
exigía el saludable ñn para que le fueron concedidas, sintiendo al 
cumplir con tan extricto deber la alta satisfacción con que se 
congratula y felicita á V. H. por la dignidad, circunspección y 
ñrmeza con que en momentos tan difíciles supo expedirse y corres- 
ponder á la confianza pública^ haciéndose acreedora á su gratitud. 

El insfrascripto, al cerrar la presente nota, saluda á V. H. 

con su alto aprecio y distinguidas consideraciones. 

Dios gde. á V. H. muchos años. 

Manl. López. 

Afano, Vélez, 



Contestación de la Legislatura 

¡Viva la Foderaciünl 

Sala de sesiones de Córdoba, Septiembre 7 
de 1839. 

Año 30 de la Libertad, 24 de la Indepen- 
dencia y 10 de la Confederación Argentina. 
Al Exmo. Sor. Gobernador y Capitán Gral. de la Provincia, Bri- 
gadier D. Manuel López. 

En vista de la nota do V. E. número 2G, fecha 20 del ppdo. 
Agosto, por la qus se sirvo V. E. instruir detalladamente: 

Di3 la situación crítica, por falta do recurso», on que se ha- 
llaba ol Gobierno á la época en que á principios de este año es- 



— 405 — 

tallaron en el Tjo y Rio Seco las dos conspirnoiones que la ener- 
gía y prudencia de V. E. han logrado estirpar en su origen, en- 
cabezada la primera por el desnaturalizado José Manuel Salas, y 
la segunda por ol no menos desnaturalizado Pedro Nolasco Ro- 
dríguez; 

De los triunfos obtenidos contra ellos, el 25 de Febrero en 
la Trinchera, y 28 de Marzo en las Oaíias, por las fnerzas vete- 
ranas y de milicias al mando de V. E.; 

Del indulto general publicado inmediatameute después del 
primero do los enunciados triunfos, que es por cierto una medi- 
da do todo gobierno paternal que muy lejos de complacerse en 
la sangre y desgracias de sus compatriotas, ansia vivamente por 
que los ilusos y descarriados vuelvan á la senda de sus deberes; 

Del diferente temperamento que se vio V. E. precisado á 
tomar después del segundo de dichos triunfos, mandando fusila r 
en el mismo día á Josó^M\. Martínoz, -José -filki» Oarr»»«a y 
Carmen Usandivaras, oficíales principales de los sublevados, to- 
^.^dj)a. fiíjL. el campo de batalla con las arma? en la mano, hacien- 
do lo mismo con Pedro N. Rodríguez, capturado pocos días des- 
pués, como que él era el principal factor de aquella conspiración; 

Y últimamente, del monto de las erogaciones que se han 
hechn de estas resultas, con expresión de las que no han podi- 
do cubrirse por Tesorería y de las que se han satisfecho hasta 
el día, según los datos que se habían podido obtener hasta la fe- 
cha de la sobredicha nota que V. E. cierra devolviendo las facul- 
tades que con aquel motivo se le confirieran por sanción del 20 de 
Febrero del año corriente, y pidiendo en consecuencia se sirva 
la Sala, si lo considera justo y aiTeglado, aprobar lo obrado por 
V. E. en las dos referidas campañas, y determinar los arbitrios 
que sin mayor gravamen deban adoptarse para llenar el vacío 
que necesariamente han dejado aquellos gastOB extraordinarios 
en las ordinarias atenciones ó inversiones de los fondos pú- 
blicos. 

ZjG SalOf considerando: 

Que no el principal, sino el primor deber de todo Gobier- 
no, es !a conservación de la pública tranquilidad; 



i 



— 406 — 

Qiye^la traiciÓD» rebeli()D,.coxispiraci¿jQi^^on por nuestras le- 
yes los mayores crímenes y la más vil cosa que puede caer en el 
corazón del hombro; 

^p.ue las mismas leyes tienen expresamente saocionadct Ija 
última pena para todos los comprendidos en dichos crixnenesy y 
mucho más para los principales fautores y colaboradores de ellos, 
y no sólo para éstos, sino aun para los que son sabedores y no 
los dsnuncian oportun&mento ala Autoridad; 

Que estos crimeneS; además de su natural deformidad por 
los incalculables males do todo género que necesariamente pro- 
pucen, han arraigado demasiado en nuestro país y parece que los 
hombres entran en ellos sin el menor rubor y como si no fuesen 
crímenes tan horrendos, por cuya sola calidad, según el tenor es 
preso de nuestras leyes,deben sus perpetradores ser castigados- 
más cruda y severamente para escarmiento de los que puedan te- 
ner el deseo de imitarlos; 

y Que el crimen de que se trata ha sido notorio de toda no- 

/toriodad, en cuyo caso, en sentir de los mejores y más acredita- 

r dos criminalistas no es necesaria sentencia ni formación do \)To- 

¡ ceso, y mucho menos si hay peligro en la t^irdunza, ó era iudis- 

\ i^nsable una medida tal de vigor para imponer á los que podrían 

estar en combinación con los sublevados; porque en estos casos 

y otros somejuntosol orden do proceder es no guardar orden, es 

decir, no sujotarso á la lentitud do las formas y solemnidades do 

[OS procedimientos ordinarios: 

Por todas estas consideraciones, y demás circunstancias 
agravantes que V. E. so sirve explanaren la nota que se contes- 
ta, la Sala, íntimamente persuadida de la justicia y rectitud do 
lo obrado por V. E. en las dos referidas campañas, ha tenido á 
bien, en sesión de anoche, sancionar el siguiente — 

Decrkto: 

Artículo P — Se aprueba en todas sus partes lo obrado por 
S. E. el Sor. Gobernador y Capitán Gral. de la Provincia Briga- 

i' 

dier D. Manuel López en las dos campañas tenidas en el presen- 
to año contra los anarquistas José Manuel Salas y Pedro N. Ro- 
drigue/, reconociendo que 8. E. en circunstancias tau dificile3 y 



— 407 — 

espinosas ha llenacTo- Batís factor ¡amento los deberes do su alta po- 
sición, y correspondido en todo á las esperanzas que la Provin- 
cia se formó de su relevante mérito cuando lo eligió para pre- 
sidir sus destinos, 

Art. 2* — Comuniqúese.» 

Relativamente al punto de nuevos arbitrios á los objetos 
arriba indicados, la Sala, sin desconocer, como tampoco lo desco- 
nocerá V. E./que la Provincia de Córdoba, por una fatalidad de 
los acontecimfentos anteriores á la presente época (que sólo el 
tiempo podrá remediar), es sin duda más recargada que ninguna 
otra de las do la República en pactos y derechos; pero igualmen 
te convencida de la imperiosa necesidad en que la administración 
se halla colocada para hacer frente al défícit que se siente en las 
atenciones ordinarias de la Tesorería, y doblemente para proveer 
á los crecidos gastos que demanda el sostén de ambas fronteras, 
principalmente la del Sud, ha sancionado en la misma sesión el 
adjunto decreto de ariículos adicionales al Arancel de derechos 
do Aduana^ que se acompaña á V. E. en copia legalizada para su 
inteligencia y demás efectos consiguientes, creyendo que por este 
medio, en su concepto el más justo y menos gravoso, se obtendrán 
con menos diñcultad los necesarios á los objetos expresados. 

El Presidente que subscribe, al transmitir al conocimiento 
de V. E. lo sancionado por la Legislatura sobre lus puntos con- 
tenidos en la precitada nota, cumple asimismo con el deber de 
devolver adjuntos los documentos que vinieron acompañados á 
ella, y con esta oportunidad tiene la de reiterar á V. E. la segu- 
ridad de sus particulares y más distinguidas consideraciones. . 

Dios guarde á Y. E. muchos años. 

Berkardino Cacares. 
Presidente. 

Adridii M\ de Gires. 

Secreto into. 



— 408 — .^ 

(CIRCUI.AK) 

Invitación al pronunciamiento contra Kozas 

Kl Gobno. fio 

Salta, Abril 18 do 1810. 

Jjibertiiil, Cujistitución ó Muerte. 

Alio i31 (lo ]¡v Livortiul, 125 do la Iiidopn. y 11 

do la Coiifedorai^ióii Argoutina. ^ . 

Al Exmo. Sor. (íoverjiador y Cajui Oral, do la Provr. do. 

Tengo la fiatÍHÍ'accíúu d(} adjuntar á V. K. un ojomplar im- 
preso y legal do la Lov dictada por la II. J. G. do R. R. do esta 
Prova. doBConocioiido on D. «Inan Manael Ro:sas el carácter do 
Gobernador y Caj)n. Gral. do la Provu. do Buonos Ayrea retirán- 
dolo la autorización (juo por bu parto lo tonia coni'urida parainan- 
tonor las R. E. do la iiopública, y denogáudoso á entregar las 
armas que lo exigía ])or conducto do su comisionado o! Gral. D. 
Gregorio Araos do la Madrid. Kl Gbno. do Salta siente nn vivo 
placer cuando las R. R., do conformidad á sus votos, declaran 
í|Uo esto proDunciamionto solenino^ on voz do sorbir para alterar 
on lo más mínimo sus rolacionos do buena inteligencia y confra— 
tornidaficou las domús IVovincias do la Confodoracit'iri, sus hor- 
manas, debo contribuir para cstruchor y consolidar esas mismas 
relaciones indisponisabUs á la i'ulicidad y vontuia do la Patria; 
croo por lo mismo que of'ondi«ria la ihuitración, los sontimiuntos 
do libertad vordadcranit-nto nacionaUís y argentinos dol Kxmo. Qo 
bno. de... si dudasi; por un instante quo en vez do contrariar esto pro- 
uuDciamientOy so apresurará á secundarlo para que desaparezca la 
vergonzosa dictadura que so ha levantado on la República, con- 
traria al sistema do Federación proclamada por los pueblos; y en 
oposición directa ])0r la naturaleza misma do su organización é 
intereses pnrticularcs, á que las Provincias so entiendan y arri- 
ben á dictar la gran carta que garantisu sus libcrtadcs^y síinen- 
taudo la paz sobro bases sólidas, fijo para siempre sus destinos, y 
recoja el fruto do sus horoicos y :;onstantes saeriHcios por la H- 
vertud, dejando ya do ñuctuar incierta y desventurada. 



1 



— 40í) — 

Cuaiiilo mo resibi dol mando anunció á los Exmos. Gobnos. 
que nsjjefaría para merecar retsjtetos: no ho faltado ni fultaró á 
este prinsipio do marcha política, nuovos al sistema querido por 
lagrun familia argentina. La representación gral. se ha impues- 
to el deber do detallar los motibos de su pronunciamto. pero al 
comunicarla L03' debo á la amistad y buena intoligoncia del Ex- 
mo. Gobno, de expresar ligeramente algunos, aunque todos es- 
tán á la vista de los pueblos que lo sienten, do las Repúblicas 
Americanas que lo observan y lamentan, y de cada argentino 
quo luí sufrido más ó menos el peso de un poder sin limites an- 
ti republicano y social deb«ira::do en su corazón sus confictos y 
miserias como la inseguridad de su persona^ sin una Ley bastan - 
tomento rcspeíada "que lo garantice y cuyo precepto pueda recla- 
mar en su apoyo. 

Durante la guci;ra contra el tirano Santa Cruz manifesté 
al encargado do las K. E. la verdadera posición de estas pro- 
vincias de la ban guardia: su e^stádo desarmado, sus ningunos re- 
cursos pues todof so habían conbertido para destruir á ollas 
mismas^ p«"ira devastarlas y aniquilarlas sin ofensa alguna al 
enemigo: di cuenta de todos los movimientos y operaciones de 
este reclamo auxilios, como el que so tomasen algunas medidas de 
seguridad; él encargado do las R. E. en voz de atender estas ne- 
cesidades urgentes de la República, guardó un silencio vitupera- 
ble, al extremo de negarso á rc-conocer las autoridades legalmen- 
te criadas, por el hecho mismo de no contestar sus circulares 
cuando lo habían sido ya por la mayoría de las Provas. de la Con- 
federación, ratificando así la conducta que so ha propuesto ob 
servar, do no reconocer por legal y bueno sino lo que merezca 
su aprobación, para sancionar el principio de que la Patria está 
en él y la Ley quo debe seguir la República és su voluntad has- 
ta en los negocios más pequeíios y domes cieos do las Provincias 
Confederadas, sin embarco, conteniendo la exitación del Pueblo 
por esta conducta Císcandalosa y en rospeto al encargo quo aun 
obtenía por esta Prova. co.itinuó dírijiondomo oficialmente, híu me- 
recer contestación alguna: ocho ó diez díscolos trabajaban por 
trastornar el orden legal do esta Prova., y cu;\ndo la opinión pú- 
blica nos condujo á ser juzgados y la Ley pronunció su fallo lo 



.V-> 



— 41Ü — 

puso 011 su couociinionto; anuiiciáudolo rjno ol iioinbro do su au- 
toridad se luvcia souvir pam hiiscar proBÓlitos 4U0 no oncoutra- 
ron; on lugar de contestar desmintiendo ontas usurciones do los 
dicoloS; í;uardó un silencio que las ratificaba, y cartas de Buenos 
Ay ros limón azan tes áostas Provas descubrían sus intencionos de 
devastarlas por sola la razón de no prestarse á ser sus vilüs sier- 
vos, reconocer en sus negocios domústicos autoridad alguna fuera 
do las provinciales logalmente constituidas: aun todavia perma- 
necia impasible, asistiúndolo justos títulos pura desconocer una 
autoridad que todo lo combierte en la devastación de las Provin- 
cias on su divición^ y aniquilauíionto, para asi dominarlas des- 
nudándolas do toda capacidad ]jara reclamar sus caros y sagrados 
derechos. 

Kquibocando el silencio de estas Provincias había forma- 
do el plan do que lo cntrogabon las armas^porteuccientes al con- 
tingento on ol Kjt';rcito Confederado, sabiendo vien que las ec- 
sistentes on la Prova. 110 alcanzaban á la cuarla parto de las 
Provinciales destruidas en la guerra anterior, para quo ligadas 
las manos, sufricsomos un yugo más terrible quo la inienia muer- 
te; por esto mandaba i)ara el recojo un (iral. y Cuadros ilo Oficia- 
les, usando esta operación sin una doble mira. IÍ4*quoría solo una 
simple comunicación la contestación de los li. R. dol Pueblo á tanto 
iiltraje y ostilidad, y ha sido la de Livertad, Constitución ó Muer- 
te, ol retiro de la autt>ri/ac¡óii quo liaHO serbir contra los mismos 
|)ueblos pi^ra afirmar, estomlcr y piirpiauar una dominación es- 
pantosa que cubre do luto la Kopública alejando para siompro e1 
día único de gloria á aquul 4;n quo se juro la Constitución Argen- 
tina, que nu quiero ni puede desear á quien lo es im]>osiblo man- 
dar por la Ley, ni con la Ley, sin otro resorte gubernativo que 
ol temor y sangre con que empapa el sucio de la Patria. 

FA pueblo salteíio, no ])udo aparecer por más tiempo, parti- 
cipo on los ccsosos y sangre do tanta victima inocente que dia- 
riamente derrama D. .luaii Manuul llosas, ni como uu apoyo do su 
tiranía: detesta á los tiraipjs, y su causa es la de laLivortad 
délas Provas. Argentinas. Haciuiido uso de ua derecho santo y 
justo, notóme los peligros, y so undirá en la nada autos quo re- 
troceder. 



— 411 — 

Dios «íuariio á V. E. muchos años — Mantel Sulá. — /íer- 
nabé Lópp.z, 



SALTA 

Livortud, Constitación ó la Maorte. 

\jQ, lioíjorablo Repreeontacon. de la Prova. 

Usando de las facultados ordinarias y extraordinarias, ha 
decretado con valor y 'fuerza la siglo.. 

Lky: 

Art. 1* — La Prova. do Salt-a desconoce en el tirano Eosas 
el carácter de Govor, y Capu . Gral: de la boneímtírita Prova. de Bue- 
nos Ayrcs, y en sn ci-nsecuencio, ijiieda destituido desde esta fecha 
de las fucului'lcs «¡uo olla lo confirió para mantener la paz, Grra. 
y R. E. do la República. 

2* — Que el armaniouto solicitado por D. Juan Manuel de 
Rosas lo niega la IVova. para ubrar en concecuencia de este j»ro- 
pronunciauíiento si fuere necesario. 

;»**~La Rej)resentación Provincial publicará un manifiesto de- 
tallando los fundados motivos que han imjiulsado al Pueblo Sal- 
teño a dictar esta resolución, que es la misma de sus comitentes, 
y que ella importa procurar la mejor inteligencia y unión con los 
(Gobiernos hermanos, muy particularmente con los de la Rioja, 
Tucumán, Catamarca y Jujni. 

.4^— Comuniqúese. Salado sesiones. Salta Abril 13 do 184'\ 

El Presidente de la H. S.— ToRinio Tedin. 
Juan Franco, Valdtz, — Secretario Prisorio. 



Salta, Abril 13 do 1840. 
Cúmplase. — Hohk.— Ihrnnhé Lój/ez, Mtro. Gral. 



FLS 



i*nl)I(;k dkl tomo TKrírKifo 



Homenaje del autor ú los poderos ])úblioos do su 

provincia natal 111 

TKRCKRA SKCrióX 

(.'APÍTILO XX\ I!:— Pn!Mi:i? PKKlonO PKGORíIíRNO DK DOS 

Mantel LóPi:z(lS:>U]sr*). — Ii.tro.iuccii'M que convie- 
110 Á óste y los pobtcriorcs c;ij.átul«»fc. — No: il»raniionto y 
rect^poi'v''n del trnlicrnad'ir on proj-iodad. IriiutíroH actos 
de Lt'}>e/.. — D -le^ariún on »?! ininisrro (ion/ ilc/. — Ksícue- 
las. — Dívirii<>ii entri? los l'.•vi(ír.•l!l.'^: fons|t¡-íición do al- 
íennos V dosconfinn/as riilív^idas del (-íribonía-lor. — Ro- 
chazos consociirivos do los noiiibrinnií-iito.- hochos por 
«d í'abildo do vicarii^s i-rq-irulau-s. — In'romisión on 
otros asuntas eclosiásti<M)S.— F-iciritailrn exíraurdina- 
rias. — ^[ediilas admiiiitítrativns — Fiínpr.'í rifos. — Inva- 
sión diminuios. — Fundaciúii ilo fiíorres. — Renuncia d(d 
nnnistro Cíon/.ále/..— Cíuorr.i con Santa Cri:':, v auxilios 
do Córdoba á irorc«lia. — Ann'4?tad do Rozas con Lói>oz. — 
Reluciónos de (ísío con AMao. — 1^1 nú list-ro iloctc" 
Acanasio ViMez. — Su act'iación. Jvovolu.'ión de don 
Podro Xolasc«« Rodrii^uez. Es voncido y ejecutado. — 
Restablecimiento do la Compañía de Josiis. — ^lodidas 
diversas do administrar.ii'm.— Kl año no: isto.— Comi- 
sión de Rozas á La ^Madrid y paso do rste ])or Tórdoba, 
— Proir.inciannenfo do las provincias del S'orto contra 
Rozas, '• invitación do las mismas al jxobícrno de Gór- 
d«d)a. Contoíítrición noííativade ésto. — Xüovo emprós- 
tito. — ^íonsajo dol (Tol.)ornador á la Lojíislaínra al ter- 
minar su manda (o. — Roolei'ción do López. H\'i>osíción 
d»'l iliputadn iloct'M' Fermín .Manri«|no l'i 

í.'Ar'iTi w XXVIIii-SicGrNPo rKRiouo dk «íojíikkno de D. 
Maniel Lúri:/. (1X4'I-JS1J)— ^nuuvu r«.:cupción de López 



414 Indios 

Pao. 

Invii8Í«in i)or el Norto, y coiiij)licidad do peraonas iin- 
])ortuiito8 do CiWolia. FrisioneB. Sii8})oii8Íón dol idí- 
iiietra Voloz. — Doloí^ación del luiindo, y sulidti n cam- 
jniua dol gobernador en propiedad. — Rf3Volucióu tlel 10 
do octuhro. — Priuieras niididas uid gobierno revoln - 
cioiiario. — Eutradíi de IíM Madritl v nombramionto dol 
uiiumo como cuniandanto ^rontírul do InB i'iuír/.as d« )u 
provincia. — Marcha una división ú batir á IjÓ])Oz en 
Cruz Alta, y vb dorrotad¡u — So dirigft La Madrid al Tio 
para Hnxiliar á La val le. Brovfi explicación de cómo 
esto >;onoral HO hallaba on Santa JA's— ÍjU Madrid no 
auxilia íi Lavallo.— Derrota do Ó8to [»or Oribo en Que- 
bracho Horrado. — lie «; roso do La Madrid á la ciudad. 
Confusión y terror (íji OHta al eabíTse la <lerrotu do Tja- 
vallo. Dídoí;ac¡«'in dt'l ^obiorno ou La Madrid, v salida 
dol í^obtrnador Alvart»/. al Norto. — Retirada do La 
Madritl.— Kntrada del ^jonrral Pacheco. Pjitrada do 
Lópoz. JVimerae dÍ8po8Ícíono8 do este. — Delegación 
del mando en don Claudi(» Antonio de Arredondo. — 
Atrocidades del coronel Barcena.— Consigna dt» Rozas. 
Ksconas únicas de la ópuca. — Movimiento de los ejór- 
citos contrarios, y dtrrota com piula do Lavallo y La 
Madrid. — Ftirocidad dolos federales — Invasiones de 
don Juan Pablo López. — Regreso did < Ejercito Confe- 
derado». — D¡visi('>n do los ftídíírales de Córdoba — Re- 
misión de sacerdotes á Ro/as y regreso do los mismos 
por ordou do I*«'íi>ez.^Cf)nriscacionrs, depósitos y ]»o- 
nas á los oculUidoros do bienes unitarios. — Escisión 
popular. -Ocultación de cándalas. - Enórgico decreto 
do López contra el vaiulalají?. — Premios acordados á 
Rozas por la Tjegislatura. — Reapar¡ci«'»n dol «Rtistaii- 
ruflor Federal». — Organizíici/m de cuerpi»s dí^ mili(Ma. — 
Empréstito forzosi). — El retrato do Rozas eu las ofici- 
nas públicas — Honores queso lo tributaron al colocar- 
lo en la sala do sesiones de la L(;g¡slatura li\ 

(JAPjTrLO XXIX: — Trkminación ihíi. skcíiindo pkriodo cr- 
MERNATivo i»K léóVEY. ( 1 84'J-lRlh.— Regroso do Lope/, 
y estado do la provincia.- La unión de los federales. — 
Ineptitud del ministro Arredondo - Fusilamiento del 
tloctor Fermín Manrique. — La adulación á Rozas. — 
Fusilamiento del coronel Aparicio. — P>i;cción del ce- 
mi'ntorio San Jerónimo. — Algunas medidas más de ad- 
ministración. — Plantación de caña dulce: privilegio á 
don Jerónimo Arighini. — Supresión del Tribunal do 
Ape1acion»*s.— Iíel»HJa «lo impne8t()S.- íírado militar á 
•hm .loKÓ Vicí(»rio Lópoz. — R/^glamento de minas.— So 
culoca el retrato de Rozas on la sala de la Legisla! u- 



Índice 416 

Pag. 

tura. — Deloííaciün del mando por acbodias en don Joa- 
quín l'rtuhey. — E-omate do los cinco rnnios mnnicipa- 
lc8. — Servicio del batallón do patricios por compaíiías. 
Mensí'.jo del Gobernador, — Proyecto del jeto de policia 
Cazaravilla reglamentando el ejercicio de las artes me- 
cánicas. — Destrucción y reconstrucción de puentes. 
Reparación de bajad us. — Prorrogación del mando por 
tres años. — Renuncia de López y rechazo de la misma 
por la asamblea I.'i7 

Capítulo XXX: —Periodo de prorrogación del gobierno 
DE López (1841-1847).— Recepción de López. Felicita- 
ciones. — Conducta incorrecta del provisor Martierena. 
— Diversos sucesos.— La contribución dircctA. — Revolu- 
ción en Santa Fe, y alarma del gobierno de Córdoba. — 
Fórmula del juramento de los abogados. — Ley de pa- 
tentes y derogación de la de contribución directa. — 
Auxilios para sostener las guarniciones negado por 
Rozas. — Tratado con los indios, y nota del ministro 
Arana aconsejando al gobernador de Cor .toba que se 
procava de los jc6uit«s. — Permanencia en Córdoba del 
doctor Eduardo Lahitt-e. — Reforma de la constitución. 
Retroceso institucional. — Obras públicas. — Mensaje 
dül Ejecutivo dando cuenta do su administración. — 
Reelección de López 103 

Capítitlo XXXI:— l'LTiMO periodo del gobierno DE Ló - 
pez (1847-1849). — Última recepción do López. Defiero 
trste á la Legislatura la designación de ministro, y ésta 
se oi^cusa. — Delegación del mando en don Calixto Gon- 
zález^ cuya acción es nula por la actuación del goberna- 
dor en campaña. — Medidas de González contra aigu- 
gunos sacerdotes. — ^Entromotimiento del gobernador 
en asuntos de convento. — Diversas disposiciones. — 
Cosecha de trigo y inaiz en 1847. — Otras noticias. — 
Opiniones discordes de Rozas y López sobre los jesuí- 
tas: expulsión de éstos de Córdoba. — Se acuerda el 
empleo de coronel á don José Victorio López, quien 
lo rehusa.— Reasunción del mando. — Tendencia reac- 
cionaria de López. — Disposiciones administrativas. — 
Actitud de las autoridades do Córdoba ante una do 
las renuncias de Rozns. — Conspiración del ex ministro 
(González y otros. — Un sornión del presbítero Barco - 
na, y depoitacii'm de ósU* á Jujuí ISí) 

Capíti'lo XXXII:— Conclusión del gobierno de don Ma- 
N L* EL López ( 1 850 - 1 852) . — N u e vos ele me n tos en 1 a Le- 
gislatura — Movimiento administrativo. — El Gobornador 



4ir. Indick 



Paíí. 



riinlo ouontu «lo su luhiiiiii.stracíón.- -liicons^M'.ihnic.ins 
tic íiltíuuus pci'., lieos. -(.Juiis|»irin:ií'in Jó <'f)rf.':.s. Kj«»- 
í.'.U(;¡«'iit (li- .-hU.' — Kiisilriiiiii:!!»!) «li» «Ion SaiitM^ Pniiñu. 
Acíiiml <li» l'iiá lut-iri'liil'js 'U; • !nri|<»li:i i.iito -íüm n» ■ 
milicia «Im JJ.i/. t* — Fji<-:i!raili.-.s iliiiin.i«ias á I.-'jiiu/., y 
uiaiiirotaci n *. Jiifra l'r.(iíi/.a. Auir»iiiii¡"iii«.) «h 1 ^cu - 
LMíi'fiailor Ii>'>j)ü.. al LUii'»,.-!-!' la <'.a;«la ijó IIíj/ms. — '''.ar.- 
ilitíacioiii'S V(.'i ^oM/.ndaü. --.M.iniíi a'a.'¡<»ní»s tuiíiuUiiu- 
riafci. — K:i«:ar;í'> lio las ri''a'-iinií.b á l-'r-jiii/.a. <'ini8«.'- 
J0fcl<li.¿ril0 á I.'ijM'/. — íi-s!ivlii<'(:¡iiii''iif«) 'Iví l:i C.'iiiiiU- 
ñía (lis .If'.sún - - 1 K'ií';;;n!Í"'U (li'i iiiaiit.í»; el» li'iii .losi': 
Victui'io Li'tjíf/. y ii'»iiiliia!ii¡«"iir.'i '1-;1 «l'/..-í-ir <Mi/.iiiá:i 
r«;iaü iiiiiiisiro i,»'iHru!. - iI«."^r«;H'» «Id la i;«>:ii¡iaií¡a uí 
patricio.-j vK->«.c Villa Xi.c-va. La niv.i'.ii- ¡t'iii '2'2'y 



APKNDK i;s |)K LOS ToMoS II v Jll 



r o(Himfjí t os justi 1} :;a li vos 

Núwi. ) . — ( 'iii.'ular II! Ii'l^'ll^í á 1"S ;'nlM.'!iiaM'»i- :? i\;ilii;.,in!'i 

la MlliloV '-i'-li i\'- Al'i' jili:-» -''1 

Núlil. li. - Solin- :u- lu-il colt .si.':.s!.i«-.' 'JÜ^'» 

Núm. ¡i. — Jíí*' i'Miiii'- i<'i.U'i'» I)r. I*;.«ii' i- > 'Ím M''!«i «lan-l-» (•■i.-i¡- 

la <l>'l <l« ''(Mil!)' h'i ih; s*l\ Ilii;)l>'l¡ ...... 

I 

Pació Líiih"*' \'*> ■^•iln.-ninM iiu 'riii'Uinaii y Sanliii^»» 

— M'.ii.*sai»> i.í' li'i.'^'' .s á -a 1 4«"ihlal lii a 

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Xnni. 'I. 



- .Moi»&aj«; ■!«) l*a/ á !•» Ii= ¡i.-s.¡; ! =ira 

— liiTMniJi» i <i lus «•■•iiiisi'í;.;..;..d |i iii-va V 'r«jn<' auli! 

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